Tres días y medio en la LonCon3

Y llegó la LonCon3, y fuimos a la capital del la Gran Bretaña y respiramos el delicioso aire contaminado de sus calles superpobladas, su comida de cartón piedra y la vivacidad de esa culebra que se llama The Tube, aunque se parezca sospechosamente al metro de toda la vida.

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El Fantascopio menos dos de sus componentes

Lo mejor de la LonCon: la gente, sin duda. Conocer a viejos amigos virtuales fue un placer, compartir café y croissants (gracias por, ejem, “invitarme” a desayunar Elías, Josep María, Miquel, Pedro, Leti, Pablo, Yolanda), compartir risas en el stand dedicado a la BCon2016, descubrir en vivo y en directo a las FataLibelli (Silvia y Susana, Susana y Silvia), hablar y reírme mucho con Jesús Cañadas (si, el de Los Nombres Muertos).

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Marian y James Womack, las mentes detrás de la editorial Nevsky

Fue increíble comprobar cómo la ciencia ficción y la fantasía, y en menor medida el terror, atraen a miles de fans a una convención repleta de paneles, lecturas, firmas de libros, exposiciones y representaciones. La Armada Española con la que nos presentamos en este evento, se completaba con la imprescindible presencia de Marian y James Womack, las mentes detrás de la editorial Nevsky, que actuaron como panelistas en dos sesiones dedicadas al steampunk y a la traducción. Tuve tiempo de hablar bastante con Marian, a la que conocí a través de la convocatoria The Best of Spanish Steampunk, y pude comprobar que tenemos muchas cosas en común. También pudimos conocer en persona a Cristina Macía, Ian Watson y Alejo Cuervo, que estaban defendiendo la candidatura de Barcelona como sede de la Eurocon de 2016 (que tras cruzar los dedos y sacrificar corderos a los dioses, prueba superada). Con Cristina pude hablar largo y tendido sobre nuestro proyecto Alucinadas 2014, una iniciativa muy ilusionante que está tomando forma poco a poco y sobre la que tenemos muchos planes.

El primer día, después de acreditarme, empecé la maratón de asistencia a paneles. A veces era difícil escoger porque se celebraban más de quince al mismo tiempo, todos muy interesantes, y que contaban entre sus panelistas a autores, podcasters, editores, bloggers, o fans venidos del mundo entero.

Uno de los paneles que más me gustó fue el dedicado a las naves generacionales, con la maravillosa Pat Cadigan entre otros, una sesión interactiva de hora y media en la que el público intervino para imaginar junto con los panelistas cómo sería la tripulación de una nave generacional. Se habló de los desafíos que surgirían de vivir en un sistema cerrado, de los problemas éticos que aparecerían cuando nacieran humanos con deficiencias físicas y/o psíquicas, del control de la natalidad y de la necesidad de componer la tripulación con personas con una preparación científico-técnica. También se planteó la importancia de poner a disposición de los habitantes de esa nave todo el saber artístico para minimizar su aburrimiento, estimular la creatividad y contribuir al desarrollo de las artes. Como me pareció un poco injusto y simplista componer enteramente la población de una nave de científicos, pregunté al panel cómo iban a desarrollar las artes en una nave sin ninguna persona con conocimientos en ese terreno y estuvieron de acuerdo al final en incluir gentes con conocimientos artísticos.

Otro de los paneles más destacables estuvo dedicado al debate sobre los lenguajes universales. En él intervinieron entre otros la escritora Aliette de Bodard y la traductora Anna Feruglio Dal Dan, que hablaron de cómo el inglés se está convirtiendo en una suerte de lengua obligada para poder ser publicado por su carácter hegemónico desde el punto de vista económico. Se discutió sobre el esperanto, el latín, o el desarrollo de ciertos idiomas modernos para facilitar la unificación política de ciertos territorios, como en el italiano actual.

IMG_1831El segundo día llegué más tarde de lo que tenía previsto y solo pude entrar al final del panel sobre ambigüedad en ciencia ficción y fantasía en el que participaba la escritora Nina Allan. La razón por la que me retrasé es porque tuve la oportunidad de conversar unos minutos con Alistair Reynolds, al que entrevisté hace un par de años para el blog y que conocí en la FestLit de Dubai. Estaba sentado con un señor cuya cara me sonaba y que no reconocí hasta no leer su nombre en la etiqueta. Era Kim Stanley Robinson. No pude dejar de preguntarles sobre el tema de las naves generacionales. Robinson comentó que su próxima novela trata precisamente ese tema y también hablamos brevemente sobre escribir ciencia ficción sin tener una formación científica. Como veréis, esta conversación bien vale llegar tarde.

Enseguida entré al panel sobre antologías feministas de ciencia ficción, moderado por Ann Vandermeer y con Alex Dally MacFarlane (editora de The Mammoth Book of SF Stories by Women (Constable & Robinson, 2014), Alisa Krasnostein y Julia Rios (editoras de la editorial australiana Twelfth Planet Press), y Jeanne Gomoll (veterana organizadora de las WisCon, convenciones mundiales de ciencia ficción feminista). Desde hace décadas existe en el mercado anglosajón una tradición de antologías de relatos de temática feminista, así como colecciones dedicadas a publicar los trabajos de las mujeres, algo de lo que carecemos en el mercado de habla española.

Pude conocer a Daryl Gregory, el autor de la estupenda Stony Mayhall, en su firma de libros. Además de ser muy amable y cercano, contestó a varias preguntas relacionadas con los personajes de esta obra y su posible traducción a otros idiomas, además de adelantar detalles sobre su próxima novela.

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Lauren Beukes firmándome “Broken Monsters”

También tuve la ocasión de hablar brevemente con Lauren Beukes, que también estaba firmando sus obras. Aparte de escribirme una preciosa dedicatoria en Broken Monsters, su última novela, le pregunté sobre su elección de Chicago como escenario para Las Luminosas, una ciudad donde viví varios años, y me contestó que no había querido ambientarla en Sudáfrica para evitar polémicas políticas.

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Mr. Cañadas en todo su esplendor

La jornada se animó con el café-charla con Jesús Cañadas. Fue estupendo entablar una conversación con él y con fandomitas de otros países que hablaron sobre las dificultades para encontrar editorial cuando se es un escritor novel o la importancia de ser publicado en inglés para darse a conocer dentro del género.

El tercer día asistí a un estupendo panel moderado por Jeff Vandermeer sobre resistencia imaginativa, con Daryl Gregory, Pat Cadigan, Robert Jackson Bennet y Sarita Robinson. En él se discutió sobre las temáticas que más rechazo generan entre autores y lectores, incluso en géneros que pudieran parecer tan transgresores como la ciencia ficción, la fantasía y el terror.

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Rochita Loenen-Ruiz

Entre panel y panel, tuve la suerte de encontrarme con Rochita Loenen-Ruiz, una escritora de ciencia ficción y fantasía filipina afincada en los Países Bajos que también he entrevistado para el blog. Desafortunadamente no tuvimos tiempo más que para charlar unos minutos, lo mismo que con Noura al-Noman, otra autora que ha parecido en las páginas del blog y que me habló con mucho entusiasmo sobre el steampunk y su interés por incorporarlo a la literatura fantástica árabe.

Atendí con mucha atención el panel en el que participó un amigo, y miembro de El Fantascopio, Elías Combarro (miembro del podcast Los VerdHugos, articulista y comandante del blog bilingue Sense of Wonder) sobre la dimensión política de las reseñas. Elías habló del estado de las reseñas literarias de género en España, destacó el carácter político de la elección de títulos para reseñarlos y compartió con el resto de asistentes su intensa experiencia como reseñador. En el panel también participaron Abigail Nussbaum, editora de reseñas para Strange Horizons, Tansy Rayner Roberts, novelista australiana y podcaster de Galactic Suburbia, y Alisa Krasnostein, mencionada anteriormente y podcaster también de Galactic Suburbia.

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Jeff Vandermeer himself

Uno de los momentos cumbre de la LonCon fue cuando pude conocer a Jeff Vandermeer, uno de los autores del new weird que más admiro (China, no te pongas celoso). Además de firmarme su Wonderbook, estuvimos hablando varios minutos sobre construcción de personajes en su novela Shriek: An Afterword, una obra estilísticamente compleja que resultó ser de las favoritas de Vandermeer.

También tuve la oportunidad de conocer e intercambiar impresiones con Lavie Tidhar, autor israelí del new weird, cuyas novelas y relatos son de lo más interesante que ha aparecido últimamente en el panorama literario. Venía agotado, porque acaba de tener un hijo, y se le veía con necesidad de tomarse unas buenas vacaciones. A su lado firmaba libros Ian Watson, que estuvo tan divertido y amable como siempre y que resultó ser una caja de sorpresas.

Mención especial tuvo el encuentro de la Armada Española con Aliette de Bodard, una escritora que había conocido en persona el verano pasado en París y que se mostró muy accesible y simpática con nosotros. Aliette es ganadora del Nébula y su historia “Separados por las aguas del río celeste” está incluida en la antología Terranova II. Me asombró su estupendo nivel de español y su capacidad para mantener una conversación en nuestro idioma al tiempo que atendía a su pequeño hijo.

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Panel sobre la ciencia ficción en España

El panel dedicado a la ciencia ficción en español, contó con la participación de Elías Combarro, Miquel Codony (compañero de El Fantascopio, miembro del podcast Los VerdHugos y del colectivo Uranik, ex community manager de RBA Fantástica, comandante del blog La Biblioteca de Ilium y videopodcaster de El Spoiler Club), Leticia Lara (compañera de El Fantascopio, miembro del podcast Los VerdHugos, editora de la antología Alucinadas 2014, comandante del blog Fantástica Ficción, y miembro del jurado del premio Domingo de Santos) y Susana Arroyo (una de las fundadoras de la editorial online FataLibelli), además de una servidora, y fue moderado por la traductora Sue Burke. Fue una lástima que durara solo una hora escasa porque se estableció una interesante conversación con los asistentes que preguntaron sobre recientes distopías publicadas en nuestro país, obras sobre el cambio climático o la actualidad política, y obras españolas de género traducidas al inglés. Salieron a relucir nombres como los de Juan Miguel Aguilera, Emilio Bueso, Tamara Romero, Elia Barceló, César Mallorquí, Marc Pastor, Concepción Perea, Eduardo Vaquerizo, Jorge Baradit, Juan Antonio Cotrina, José Luis Merino.

Me encontré casualmente con Pat Cadigan en la zona dedicada a la venta de libros y conseguí que me firmara un autógrafo. Tengo que decir que es una panelista muy ocurrente y una brillante escritora, y fue muy amable con mi petición, a pesar de que iba a firmar sus libros unos minutos más tarde.

El domingo solo tuve tiempo para ver un panel, el dedicado a las distopías juveniles, en el que intervenía la ingeniosa Catherynne M. Valente. E trataron cuestiones relacionadas con la famosa definición de “distopia” y sus implicaciones en el nicho dedicado a jóvenes adultos.

A media mañana pude tomar un café con Anne Charnock, autora británica cuya novela A calculated life fue nominada este año a los premios Campbell. Conocí a Anne tras leer y reseñar su historia, que me gustó bastante, tras lo cual le pedí una entrevista para el blog. Desde entonces, hemos intercambiado varios e-mails e incluso he publicado en su blog un artículo sobre la situación del mercado editorial de género en España.

IMG_1856Los tres días y medio se hicieron muy cortos ante la cantidad de actividades que se proponían. Como los paneles empezaban a la misma hora, era complicado decantarse por uno u otro y encontrar sitio, ya que te invitaban amablemente a que te marcharas si te quedabas de pie. Lo más destacable era la accesibilidad de los invitados, autores en su mayoría que leemos con interés, que seguimos en las redes sociales y de los que hablamos continuamente. El encuentro con viejos a amigos, las conversaciones con todos ellos, las comidas compartidas (y las esperas), y las risas poblaron esos tres días que recordaré como una experiencia única. Echaré de menos sobre todo: la capacidad de escaneo facial de Leti, siempre en busca de autores y editores para pedirles sus firmas; la compañía de Miquel en el stand de la BCon2016; las charlas sobre lo divino y lo humano con Yolanda; la preocupación por encontrar un sitio decente para comer de Elías; la preocupación por encontrar birras de Pedro; y las sugerencias literarias y la sonrisa permanente de Josep María.

¡Nos vemos en la BCon2016!

 

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Entrevista al chileno Jorge Baradit: Organizando la locura

En Chile vive, trabaja y escribe un tipo llamado Jorge Baradit. En 2005 la casualidad hizo que su primera obra Ygdrasil llegara a las manos de Ediciones B Chile. Al año siguiente la precuela de aquella historia, titulada Trinidad, ganó el primer premio UPC a la mejor novela corta de ciencia ficción y pasó a ser editada en España en 2007. De esta forma germinó la trayectoria literaria del chileno que, desde entonces, ha publicado Synco (2008), la obra juvenil Kalfukura (2009), CHIL3: Relación del Reyno (2010), la novela gráfica La policía del Karma (2011), y Lluscuma (2012).

El escritor chileno Jorge Baradit

Este diseñador gráfico vinculado al mundo de la publicidad y la comunicación, antiguo integrante de una banda de punk rock, Baradit entiende el lenguaje como una enfermedad de transmisión oral que lo posee y lo convierte en una energía creativa en estado puro. De este modo erige mundos alternativos, como un arquitecto cosmopolita programado por una tradición oral antigua, incrustada en la médula del continente que lo vio nacer, y regurgitado al calor de los tiempos modernos, contradictorios y mareantes. Profundamente comprometido con la realidad social del país que lo parió, Baradit es un ser hiperactivo, una anomalía ocurrente, un demiurgo freelancer, un espíritu terabyte, un jongleur de la vida que nunca cesa de concebir y contar lo concebido, porque no hay nada más sublime que crear algo de la nada. Después de todo, y como dijo el argentino Isidoro Blastein, A lo mejor escribir no sea más que una de las formas de organizar la locura”.

Podéis disfrutar de esta entrevista en el lenguaje de Shakespeare en el magnífico blog Sense of Wonder de Elías Combarro, incansable compañero de fatigas.

“Soy un monstruo en resistencia”

Cristina Jurado: ¿Qué hizo que te engancharas a la ciencia ficción, la fantasía y el terror?

Jorge Baradit: No me interesa lo cotidiano. Hay otros mundos. Mis ojos miran más hacia adentro, ¿para qué intentar replicar lo que ya veo si hay otros mundos, explosiones de supernova y civilizaciones completas intentando salir a empujones por todos lados? Hay universos completos esperando allá afuera a ser descubiertos o sencillamente creados, no me interesa esta realidad descafeinada de borregos que la mente, ese gran fascista, intenta convencernos de habitar. Soy un monstruo en resistencia.

CJ: En tu blog dices: “Hace tiempo que andaba buscando que pescaran esa definición de lo que pretendo: la recuperación de nuestras raíces a la luz de la tecnología, la reinvención, no el parricidio. La tecnología como esa otra forma de magia que nos llega sin ningún esfuerzo desde otros mundos, que a veces se sienten tan lejanos como el mismo Júpiter. No podemos prescindir de Macondo porque estamos en Macondo, la diferencia es que ahora llegó el Wi Fi y la fibra óptica. Mucho psilocibe en el aire, mucha machi, mucho iPod. Un continente completo en estado alterado de consciencia.” ¿Qué es el realismo mágico 2.0?

JB: En Chile se hacen intentos constantes por sacarse de encima el estereotipo y la caricatura de “lo latinoamericano”, el mexicano sucio sentado en el suelo de la estación de trenes, la inoperancia de los servicios y la inestabilidad política. Hubo incluso un movimiento literario a fines de los ’90, llamado McOndo que buscaba “dar vuelta la página” sobre el asunto y declararnos fuera del estereotipo, nos gusta vernos más urbanos, más cercanos a New York, menos indígenas, menos “izquierdosos”, liberales pero evitando la imaginería popular latinoamericana. Todo es una soberana porquería porque ni somos gringos, ni Santiago es Manhattan, ni podemos esconder a nuestros indios bajo la alfombra. Entonces, quise decir que no es que hayamos superado nuestro mestizaje como una etapa de transición poco deseable, sino que nada se ha superado, todo sigue presente y no hemos salido de Macondo, quizá le hemos puesto fibra óptica y mejorado las carreteras, quizá tengamos cajeros automáticos funcionales y nuestros servicios estén a la altura de cualquier país desarrollado, pero la ayahuasca, las extensiones inexploradas, los pueblos originarios siguen acá, para mayor riqueza de nuestro territorio físico y mental.

CJ: Si como decía William Burroughs, el lenguaje es un virus. ¿Es todo escritor un propagador empedernido?

JB: Prefiero la definición del lenguaje como enfermedad de transmisión oral. Una enfermedad rara porque permite sanar. El lenguaje es un tipo de cirugía. La posibilidad de visualizar las intervenciones de las palabras en nuestro cuerpo mental es atroz. El daño mental que podemos producir con una frase mal ubicada, la inoculación diaria de gérmenes a través de lo que nos decimos, gritamos y susurramos. La completa irresponsabilidad con que manejamos la gramática, la radioactividad a la que nos sometemos cuando abrimos y leemos ciertos libros infecciosos. Un escritor es alguien que fabrica cócteles molotov de 300 páginas que la gente se traga, máquinas de tortura sináptica y órganos infestados de bacterias que manipulamos con irresponsabilidad. No vemos el daño, la fiebre, la hemorragia. Nos inyectamos venenos que nos deforman el alma, la mente, que nos hacen estallar felices el hígado, drogados y alucinados, vemos a dios. Me imagino cómo nos veremos realmente si tuviéramos los instrumentos apropiados. Yo, al menos, apuesto por tentáculos y cabeza muertas colgando de mi zona lumbar, por lo menos.

CJ: Eres publicitario y esa formación hace que seas muy cuidadoso a la hora de diseñar los mensajes creativos que desarrollas. ¿Crees que tu profesión influye en tu obra? ¿de qué manera?

JB: Muchísimo y en los dos aspectos en que manejo su obra: su producción y su difusión. Me manejo como la clásica dupla del diseño: el de los piercings y el de corbata, el creador y el administrador. Son compartimentos estancos que no se filtran. El creador explota y deja las paredes manchadas con sangre y luego entra el administrador y ve qué puede hacer con eso, no hay comercio entre ellos.

Por mi educación en diseño y arquitectura trato de visualizar y hacer visualizar el entorno y lo que ocurre quizá con más interés y detalle que si no la tuviera. Hay interés en el objeto, su textura, su brillo; goce en la consistencia del tipo de metal que atraviesa cierto tipo de órgano, la manera en que se sostiene la estructura ósea del pabellón donde ocurren los eventos. Y como soy escritor me agrada proyectar ese espesor de realidad hacia la gramática, haciendo continuar la materia hacia la poesía, donde se pierde y se hace ininteligible. Mi educación en comunicación también ha resultado imprescindible para sentir esa necesaria responsabilidad de hacer ver, sentir y oler “específicamente” lo que quiero comunicar al lector, ni más, ni menos, ni otra cosa, sino lo que quiero con todo detalle y justeza hacer sentir a quien lee.

Por otra parte, mi educación en las artes visuales me hace sentir con fuerza que la literatura es solo un aspecto de la narración, que existen muchas plataformas desde donde enriquecer el relato: videos, música, ilustraciones, comic, transmedia, redes, gaming. Y que finalmente la gran narración puede surgir de la interacción de todos estos elementos, donde el libro funcione como una parte de un universo que se complementa en base a múltiples estímulos, pero no a la manera en que se practica hoy en cine y gaming, donde hay un elemento central poderoso y satélites que agregan color nada más, me interesa la conformación no de un sistema solar sino de una molécula donde las partes sumadas generen “la obra”, suspendida en la iNet y con patas en el mundo físico, en el softworld y en el hardworld.
Una última cuestión tiene que ver con la difusión. Como un obrero de las comunicaciones, me interesa conseguir que lo que hago llegue a la mayor cantidad de gente posible. Considero esa interacción con el lector como parte de la obra. Pero más allá de la simple publicidad, me interesa la creación de comunidades activas en torno a mundos creados, me interesa la inteligencia colaborativa. Mucho de la obra en torno a mis libros ha nacido de la colaboración con músicos, cineastas, ilustradores, ingenieros, programadores, videístas y personas sin oficio artístico que aporta solo por la inspiración que le produce el mundo creado. En la comunidad en torno a lo que hago me gusta que se hable de fantasía, pero también de política, me importa la participación ciudadana. La ciencia ficción es sin duda el género más político de todos, la necesaria creación de un modelo de sociedad para escenificar las historias hace necesario el ejercicio del músculo político del escritor con o sin su participación consciente, y es lugar común decir que la ciencia ficción ha sido el mejor reflejo de la sociedad a lo largo de su historia.
Los libros, son solo un aspecto de la obra toda.

La Policía del Karma

“Mi labor es recoger estos fragmentos radioactivos, estas singularidades y construir un golem con ellos”

CJ: ¿De qué manera afrontas el desarrollo de una historia? Cuéntanos tu proceso de concepción, desarrollo y parto de tus obras

JB: Durante el día la cabeza funciona y produce muchas imágenes basura, la mente genera millones de aproximaciones aleatorias que el consciente desecha o utiliza como palanca para otras ideas o herramientas más “útiles”. Hay un nivel en el que la consciencia trabaja para establecer un puente con el mundo donde se eligen velozmente las formas que calzan con lo que estoy construyendo, como quién dispara millones de piezas de rompecabezas por agujeros y solo las que coinciden pasan, son aprobadas y utilizadas para construir la estructura que deviene idea. Pero por debajo de ese puente corre un río de materia prima intocada, de embriones deformes, de fetos no viables, trozos de máquinas, cables y fragmentos de ideas sin sentido. Trabajo con ese low level de la mente. Me gusta coleccionar esos pedazos de esquirlas, experimentos fallidos, prototipos feos.
Además, cuando vivimos, intentamos mantener en un punto ciego todo aquello que ocurre y que el censor interno prefiere ignorar para no volvernos locos, como saber que en pocos años más muchos de los que leen estas líneas estarán bajo tierra y su mente dispersa en la nada, que nuestro planeta viaja a 107.000 kmh junto al sistema solar, seguramente girando como el resumidero de una tina de baño hacia el agujero negro en el centro de nuestra galaxia, que vivimos aferrados a una de las esquirlas de una gran explosión que no termina de expandirse, que tenemos en nuestro interior colonias de virus y bacterias asesinas, toxinas y venenos que no nos destruyen porque un delicado equilibrio las mantiene a raya. En mi país, en el lapso de una semana hubo un terremoto, una ciudad se movió 8 centímetros, una mujer cortó a su marido y lo cocinó en una olla y un rayo mató a cuarenta vacas. Son peaks de realidad, como beats de latidos. Es nuestra responsabilidad trabajar en una cota de realidad baja e ignorar estos hechos o elevar nuestra cota de percepción y trabajar con estos fenómenos, encontrarles lugar, estructura y conexión para relatar otra forma de realidad, una hiperrealidad que no extirpe cada fenómeno extraño para sentirnos más seguros.
Mi labor es recoger estos fragmentos radioactivos, estas singularidades y construir un golem con ellos. Los escribo a mano, los corto, los armo en páginas armadas con cinta adhesiva, los tipeo en laptop y se imprimen como fragmentos en Times cuerpo 12, los recorto y los voy pegando en pliegos de papel en mi pared. Algo empieza a armarse en la oscuridad, hay que tener cojones para andar por esos bosques, a veces. Se vuelve doloroso, no sabes si vas a llegar a puerto, si hay algo realmente ahí, pero siempre aparece el arquetipo, Ariadna, el hilo dorado. Los contenidos maceran en mi cabeza, sueño con ellos, se van buscando y establecen vínculos, comienzan a dialogar y comienzo a cortar y volver a pegar, a ordenar, a volver a cortar. Hay costras de papel en mi pared, a veces sigo escribiendo fuera. Me voy a ver libros de Roberto Matta, el Bosco, Doré. Pasan los días. Organismos unicelulares empiezan a nadar en la pared, copulan, se unen, aparecen pluricelulares, de pronto un crustáceo y al rato tengo un reptil hecho de una lista más o menos ordenada de eventos. Vuelvo a tipear en el laptop en la forma de escaletas, en paralelo desarrollo una historia donde montar-cruzar este reptil. La escaleta debe estar clara, precisa y definida, la novela debe estar escrita antes de tipear la primera palabra. Después, puedo hacer caso omiso del orden y moverme como danzando entre las escaletas, pero el esqueleto está ahí, pero no sabemos si será la Scarleth Johansson o John Merrick, o el hijo de ambos. Eso viene después.

 

CJ: Ygdrasil, Trinidad y Lluscuma conforman un tríptico de una realidad alternativa de Chile, contada del final hacia el principio. ¿Cómo se te ocurrió la idea para esta tríada? ¿Por qué vas contando la historia hacia atrás? ¿Qué tiene este proyecto que ver con Ucroníachile?

JB: “Do I really look like a guy with a plan? You know what I am? I’m a dog chasing cars. I wouldn’t know what to do with one if I caught it! You know, I just… *do* things.”The Joker (Dark knight, 2008).

El crecimiento de lo que hago es rizomático. Hay días en que descubro qué es lo que va a hacer tal o cuál personaje y sospecho que otro trata de sabotear la historia, y lo digo en término efectivos, ocurre así. Las paredes son frágiles e irrumpe un sueño a veces, o el personaje de otra historia, un recuerdo. Tengo que buscarles un lugar como quien interpreta una tirada de tarot. Las cosas simplemente ocurren en la vida, solo cuando se mira hacia atrás se puede ejercer el oficio de historiador e inventar las conexiones, ver que hay un hilo de plata que convierte 20 sucesos aleatorios en una historia en virtud de la paranoia de intuir que están de algún modo entrelazados. El autor tiene que ser un un paranoico con fe, un lector de vísceras, un psíquico que conecta las símbolos del cielo con los de la tierra a medida que lo ametrallan. Descubrir trozos de un cadáver y creer, porque un escritor es un creyente, que hay una manera elegante de relacionar cada parte y levantar una estructura bella con los pedazos, no con los que quiero que haya, sino con los que están. Porque si manejas todas las variables el producto queda feo, predecible, común. El auto-sabotaje, la guerrilla, la carencia y el asalto de factores internos inmanejables es imprescindible. Un médium porque no controla lo que dice, solo lo articula de formas bellas, le da el espacio que las cosas quieren, pone su oficio al servicio de su veneno. Soy un adivino al que lanzan de un avión y lee los paisajes como una tirada de tarot antes de estrellarse contra el suelo.

UcroníaChile fue un sabotaje contra un país enfermo de realismo. La necesidad de romper la represa que contiene las pulsiones de nuestro inconsciente colectivo. Reivindicar la historia y nuestros mitos como algo que le pertenece a la gente, a los escritores, no al ministerio de educación. El ejercicio diario de reconstruir nuestra historia mítica para revitalizar los mitos. Los mitos son los sueños de un pueblo y necesitan un update o se anquilosan en las esquinas de los museos, hay que romperlos, torcerlos, agredirlos. Todo lo que hagamos estará bien porque somos los soñantes de esos sueños y lo que hagamos será lo que debíamos hacer, no podremos hacer ni más ni menos.

Esos materiales quieren comportarse como ellos quieren, ¿quién soy yo para forzarlos a actuar como yo quiera? Eso me viene de la arquitectura. Las artes visuales aún se expresan antes de saber dónde van, solo así abren caminos nuevos. El territorio se expresa a través de su arte. Y es en ese avanzar en la cuerda floja, equilibrándose con estructuras febles en las manos, ciego y sordo, atacado y atacando, que se entra en las espléndidas ciudades. Arrojarse al fondo de uno mismo, sin saber si hay piedras o agua, tan al fondo, que lo que sea que salga de ahí será único no por novedoso, sino por propio; todo lo otros es comodidad, artilugio, comercio y malabarismo.

CJ: En el tráiler promocional de Lluscuma dices que “Chile es una serpiente con pesadillas”. ¿Qué crees tú que sueña Chile?

JB: El primer escudo de Chile fue un volcán. Los chilenos somos así, callados, tranquilos, hasta que la presión se hace insostenibles y estallamos. Desgraciadamente no conocemos muchos estados intermedios. La cordillera de los Andes es la columna vertebral de una serpiente hecha de volcanes. Una serpiente de fuego acostada sobre la grieta planetaria más explosiva de todas. Vivimos al borde del terremoto y el tsunami, serpiente de fuego y agua. La serpiente nos sueña, no existimos todavía como país, nos está pensando.

 

CJ:¿Qué es SYNCO? ¿Por qué convertirla en una novela gráfica? ¿Qué aporta la parte gráfica a una historia?

JB: Soy de los que creen que el asunto es al revés: una palabra vale por mil imágenes. Cuando uno muestra la foto de un árbol todos vemos el mismo; cuando leemos árbol, todos vemos uno diferente. Pero es simplemente divertido intentar hacer parir eso que la literatura permite vivir en la vaguedad. Trabajar en novelas gráficas permite, además, el trabajo colaborativo que abre la mente, la interacción, el esfuerzo, el pie forzado. Es otro tipo de ejercicio, son otros músculos, y a mi no me interesa tener brazo de tenista.
Creo sinceramente que una novela gráfica limita el Universo de cualquier relato, lo concreta, lo define a través de los ojos de alguien específico, lo pre-digiere; es, en ese sentido, egoico, no comparte la decodificación con el lector, se la impone bastante más que en lenguaje escrito, esa herramienta tan pobre que debe hacer maravillas para hacer maravillas. Pero, por otro lado, la novela gráfica es un ejercicio de arte alucinante.

 

CJ: La Policía del Karma trata de un servicio que castiga en el presente por crímenes cometidos en el pasado. ¿Por qué de nuevo el formato de novela gráfica? ¿Cuál es para ti la diferencia entre cómic y novela gráfica?

JB: Siempre las etiquetas son flexibles, no son alambradas, más bien letreros vagos. Una novela gráfica tendería más a la búsqueda de un lenguaje propio (que eso es arte en mayor o menor medida para mí), un hito, una tesis, más que un sendero sin fin, como son regularmente los cómics. Un objeto auto-conclusivo, autónomo, una obra sin cálculo, un gesto que se abandona luego para ir en busca de otra cosa. “Abandonar la obra terminada, ese es el camino del cielo”, dice el Tao Te King.

CJ: ¿Te consideras un escritor experimental?

JB: Me considero un artista que hace todo lo posible por estallar para buscar entre los pedazos algo que me ayude a resolver el enigma. Soy un terrorista, un ejército de liberación de algo que está atrapado en el sótano de mi sótano y que necesito conocer. No es la experimentación por la experimentación, es que para buscar el Grial, dice la tradición, los caballeros entraron al bosque de Logres por lugares no conocido, jamás por los senderos trazados.
Para qué hacer algo que ya está hecho, para qué repetir fórmulas, cómo no quemar todas las naves cada vez ¿Hay gloria en algo así?

 

CJ:¿Qué pe parecen las nuevas formas de publicación tales como el crowfunding, la auto-publicación y la co-publicación?

JB: Todas las formas de lucha son válidas, compañera. Del crowdfunding me interesa la inteligencia colaborativa, la posibilidad de convertirlo en un proceso social, un experimento de participación, hive mind, un acto poético realizado por la mente que se construye cuando hay muchas mentes conectadas, la manera como funcionan los cardúmenes de peces o las bandadas de pájaros. Esa cuestión meditativa detrás del gesto y que nos hace uno, como bailar, o cuando éramos bacantes y comíamos jóvenes en el bosque. Perderse y ser océanos de nuevo. Me encantaría que algún día nuestras mentes viajaran por un tipo de ciberespacio y se fundieran en dos, tres o cinco mil mentes líquidas, a veces perdiéndose en multitudes, volviendo a ser uno, o dos, u otro.

 

CJ: ¿Qué artistas (y no me refiero solo a escritores) te inspiran?

JB: Roberto Matta, Jorge Luis Borges, Gottfried Helnwein, C.G. Jung, Trent Reznor, Emanuelle Swedenborg, Coré, Gunther Brüs, David Cronenberg, Antonin Artaud, y mil de monstruos más que viven y se golpean dentro en mi cabeza. Son sombras, son yo mismo en disputa intentando copular uno con el otro, desgarrándose a dentelladas por un pedazo de luz, por una línea en alguna historia. Tienen hambre.

 

“América Latina es pura confusión, el boceto salvaje de un mundo nuevo del que aún no sabemos nada”

CJ: ¿Qué crees que puede aportar al género la ficción especulativa que se está haciendo actualmente en América del Sur y Centroamérica?

JB: América es un continente en formación. No creo que seamos capaces de aportar ciencia ficción como la entienden los europeos. Fue en ese continente donde se produjo la dicotomía religión e iluminismo, fue en Inglaterra y Francia donde la Revolución Industrial levantó la fe en la tecnología como promotora del bienestar humano, la idea del progreso sin fin y el futuro radiante de sociedades libres, sin enfermedades ni ataduras. En la literatura fantástica se puso de un lado a fantasmas y magos, y en otro a aliens y naves espaciales. Se intentó una literatura realista en tanto levantada sobre las bases de la ciencia dura. En América fue la propia Iglesia la que trajo la ciencia, no hubo enfrentamiento. En América existen guerrillas cristianas, las supersticiones son fuertes, la magia opera social y políticamente. Seguimos siendo cultos cargo, la tecnología no es algo que se produce acá, sino que llega en cajas a bordo de grandes pájaros de metal. Mi abuela me daba una pastilla producto de la última tecnología médica pero se persignaba y me encomendaba a la virgen como si me estuviera dando una hostia. América no desecha nada, todo se acumula, nada se destruye, es el patio trasero donde occidente echa su basura, sus productos descontinuados, sus medicamentos fuera de norma, sus experimentos ideológicos y todo se acumula. Acá siguen vivos nuestros pueblos originarios, sus religiones ancestrales, modos de vida de la edad de piedra conviviendo con el high tech más cutting edge, megabytes y ayahuasca, santería y sushi de serpiente. En el zócalo de ciudad de México está la catedral colonial, el templo azteca y el edificio de cristal juntos, las épocas chocan, todo fracasa: la búsqueda de El Dorado fracasa, Almagro y Pizarro fracasan, Fidel Castro fracasa, Salvador Allende fracasa, Las FARC fracasan. América ensaya utopías cada década, lanza su sueño descabellado hacia el futuro y es aplastado una y otra vez, como Alvar Núñez Cabeza de Vaca, como Lope de Aguirre, como Ponce de León, como el Che Guevara muerto en Bolivia.
América vive en la Edad de oro donde los dioses, los héroes y las maravillas viven entre los humanos y el tiempo está suspendido en un eterno presente, nada avanza, todo se acumula. En Europa hay que desenterrar las ciudades que se construyen una arriba de otra, hay que ir a ver a los indígenas a los museos, hay que revisar la tecnología obsoleta en los archivos. Acá una red de computadores Apple de última generación se conectan con routers chinos de mala calidad a una red 10 base T en cascada desde un firewall PC con sistema operativo pirata enlazado a un backup PC 286 lleno de tierra perdido en un closet lleno de cableados de varias generaciones de redes descontinuadas, con cables quemados, cajas de centrales telefónicas en desuso por años, el transformador del télex y el fax aún enchufados a la red eléctrica pero conectados a nada, alambres de teléfonos mimetizados debajo de la cuarta capa de pintura, y así estratos y estratos de tecnología que se parecen a la mente de América, alucinada, en peyote, contemplando a la madre tierra y sus dioses convertidos al cristianismo a través de los GPS.
América es una vorágine de disonancias espacio temporales en ebullición, América Latina es confusión ¿Qué podemos ofrecer? Pura confusión, el boceto salvaje de un mundo nuevo del que aún no sabemos nada. Torbellino de razas, religiones, sectas, ideologías y dudas. Puro caos, desdibujamiento de los límites, irrespeto por las formas, todo un continente joven, desordenado y lleno de libido buscando a dios en las líneas de código de programación.

 

CJ: Eres un comentarista implacable de la realidad social y política de tu país y del continente en el que vives. En tus obras se reflejan tus preocupaciones por los desequilibrios sociales, la corrupción gubernamental y el ansia de poder de las grandes corporaciones ¿De qué manera crees que puede la ciencia ficción y la fantasía abordar esos temas? ¿Defiendes el género especulativo como una forma de denuncia?

JB: No creo en las agendas artísticas. Creo que uno debe entrar tanto en lo que uno es que las implicancias personales y sociales se dan solas. El único criterio posible en el arte hoy es la honestidad, de las más torcidas formas. Cuando comento mi circunstancia es un acto de coherencia, nada más. Vengo de una familia de clase media baja, fui tirapiedras contra Pinochet, vivo y soy testigo de la opresión y la desigualdad en que nada Latinoamérica; me alimento del resentimiento que todos los días las elites que viven en reductos que parecen Suiza arrojan desde sus mesas repletas al resto del país que parece vivir en Ruanda. Nuestras sociedades son ollas a presión, lo que hago es usar el vapor que expulsan para mover máquinas mentales coherentes, nada más. No hay discusión ética-estética en el arte de verdad, creo yo, solo un resultado coherente (ni siquiera la palabra honesto viene lugar, la honestidad es producto de acuerdo, educación y voluntad; yo hablo de ser coherente como lo sería un tiburón con su naturales y su medio).

 

CJ: Háblanos de tus planes futuros, ¿qué será lo próximo que publicarás?

Jorge Baradit: No lo sé. Lo que saldrá este 2014 es un cuento mío en la antología Terranova de Penguin Random House, España. Es un honor haber sido elegido para participar en un proyecto tan prestigioso. Además de eso, estoy cerrando un ciclo físico y mental que me tiene hecho pedazos.

 

Y ahora, solo hay tiempo para un quiz rápido de preguntas y respuestas breves:

 

CJ: ¿Star Wars o Star Trek?

JB: Star Wars, Star Trek se toma demasiado en serio.

CJ: ¿Comida rápida o casera?

JB: Casera, en casa cuidamos lo que entra a nuestros organismos.

CJ: Si tuvieras que ser el personaje de una película ¿cuál elegirías?

JB: Bowman, el astronauta de 2011 que entra al wormhole.

CJ: ¿Puedes decirnos el título del peor libro que hayas leído?

JB: Se me viene a la memoria El Mío Cid, que, créanlo o no, es lectura escolar obligatoria en Chile. Es un crimen hacérselo leer a niños. Está completamente fuera de código, es una tortura.

CJ: ¿Cuál es el mejor libro que has leído?

JB: Ficciones, de Jorge Luis Borges. Lo leería mil veces mil.

CJ: ¿Qué tipo de música sueles escuchar?

JB: Entre las sonatas de Bach, NIN y el harsh electrónico, el ruido de las radio de onda corta.

CJ: Cine 3D ¿sí o no?

JB: El cine es una página en movimiento. Hasta que el 3D no desaparezca como espectáculo en sí mismo y encuentre su real expresión, preferiré el 2D, un arte maduro

CJ: Si tuvieras que elegir poseer un súper-poder ¿cuál elegirías?

JB: Cocinar rico, soy un desastre en la cocina.

La ciencia ficción que vino de Filipinas: entrevista a Rochita Loenen-Ruiz

Uno de los países sobre el que menos se conoce en materia de género es Filipinas. ¿Alguien puede citar, no ya un autor filipino de ciencia ficción, fantasía o terror, sino un escritor de aquel país? Debo reconocer que yo soy incapaz, así que cuando se presentó la oportunidad de conocer en profundidad a uno y ver que, encima, se trataba de una mujer, la sorpresa fue doblemente grata.

RochitaCuando uno lee los relatos de la filipina Rochita Loenen-Ruiz, se da cuenta de que algo está cambiando para bien. El género procedente de países que no pertenecen al circuito anglosajón se hace cada vez más presente en las páginas de las principales revistas y antologías de ficción especulativa, aportando nuevas maneras de entender los temas fantásticos. Ella misma reconoce que hay una nueva hornada de autores en el sudeste asiático que están intentando encontrar su propia voz, incorporando los elementos sobrenaturales –mitología, costumbres, etc.- existentes en sus culturas ancestrales y mezclándolos con las tradiciones literarias más recientes, forjadas en los años del colonialismo occidental.

La formación musical de Loenen-Ruiz (Conservatorio de Música de la Universidad of Santo Tomas, Universidad de Mujeres de Filipinas) transpira en algunas de sus obras, aunque en todas se revela la importancia que tiene para ella el sonido. Los comienzos de su carrera literaria se desarrollaron en el terreno de la ficción, la poesía y el ensayo en su vertiente realista. Sus historias aparecieron en publicaciones como Philippine Panorama, PATMOS (revista internacional del Instituto de Estudios de la Iglesia y la Cultura Asiática), Isip-Isak una versión local de PATMOS), y en la Segunda Antología Hay(na)ku*. En 2005 Loenen-Ruiz tomó la decisión de dedicarse de lleno a la ficción especulativa, uniéndose al Online Writer’s Workshop for Science Fiction and Fantasy Writers. En 2009 asistió al Clarion West Writer’s Workshop, siendo la primera escritora filipina en obtener la beca Octavia Butler Scholarship. Sus cuentos han aparecido en publicaciones tales como Fantasy Magazine, Apex Magazine, Interzone, Realms of Fantasy, The Apex Book of World SF 2, la antología Robots: The Recent A.I., Weird Fiction Review y Weird Tales Magazine. En su país, su obra ha sido publicada en Philippine Panorama, Philippine Speculative Fiction II, Philippine Speculative Fiction IV y en Philippine Genre Stories. Actualmente vive en los Países Bajos con su marido y sus hijos, cuenta con su propio blog From the beloved country y escribe una columna llamada “Movements” en la e-zine Strange Horizons.

A continuación os presento la entrevista que pude realizarle hace unas semanas, que también podéis disfrutar en su inglés original en nuestro blog amigo y cómplice Sense of Wonder, cortesía de Elías Combarro.

Cristina Jurado: En alguna entrevista previa he leído que varias personas te animaron a escribir realismo mágico, lo que te hizo apostar por la ciencia ficción y la fantasía. ¿Por qué elegiste esos géneros?

Rochita: Admito que soy bastante obstinada y que tiendo a rebelarme contra lo prescrito. Por eso, cuando se ha cuestionado mi decisión de escribir ciencia ficción, me he dedicado a ello con más determinación si cabe. Para mí, la ciencia ficción es literatura de posibilidades infinitas. No hay restricciones en lo que la mente puede imaginar y me encanta que el género permita todo tipo de especulación. Es un campo en el que se pueden explorar temas serios y, al mismo tiempo, es un lugar en el que es posible soñar, jugar y divertirse.

CJ: Las culturas asiáticas disponen de una mitología rica, bastante desconocida para los occidentales. Haber nacido y crecer en una cultura tan fértil como la filipina debe haberte impactado. Creo que es algo natural que uno pase de disfrutar e interesarse por la mitología a escribir fantasía y ciencia ficción. ¿Ha sido ese tu caso? Si es así, ¿fue algo consciente?

R: En mis comienzos no era consciente porque, por aquel entonces, no había mercado para la ciencia ficción y la fantasía en Filipinas. Pero, cuando vuelvo la vista atrás, me doy cuenta de que siempre me fascinó lo irreal y las posibilidades que ofrece el futuro, y fue algo natural pasar de la mitología a escribir género. Otro factor que ha contribuido a este paso viene de mi experiencia personal al vivir entre varios mundos todo el tiempo. La mitad de mi familia nación en Ifugao y la otra mitad en el sur. Crecimos en las montañas pero nos mudamos a la ciudad, en donde nos dimos cuenta que no éramos animales de asfalto. Yo echaba mucho de menos las montañas. Aunque finalmente encontramos nuestro lugar en la ciudad, nunca le pertenecimos realmente. Esa sensación de “estar en medio de” propició que me decantara por obras de naturaleza intersticial. He escrito siempre, pero desde que nos trasladamos a la ciudad, los elementos fantásticos de mis historias y mis creaciones se hicieron más pronunciados.

 

CJ: Creciste en Filipinas, te graduaste del Clarion West Writer’s Workshop y recibiste la beca Octavia Butler Scholarship en 2009. Me gustaría saber qué aprendiste en ambas ocasiones y qué crees que aportó tu presencia.

R: Antes de asistir a Clarion West, no había tenido formación formal en escritura. Una de mis tías era escritora y siempre me animó a escribir con todos mis sentidos, aunque nunca fui a clases o a una facultad en la que aprendiera cómo hacerlo de manera creativa. Para mí fue toda una experiencia ir a un lugar donde la mayoría de los participantes procedían de occidente o de un ambiente europeo. Antes de Clarion West, me sentía intimidada a la hora de enviar mi trabajo a mercados más grandes, porque tenía la idea de que solo la gente que disponía de un contexto apropiado (me refiero a credenciales literarias) podía publicar. Una vez allí, me encontré con escritores de culturas tan distintas que me hicieron darme cuenta de que no debía tener miedo y que mis historias tenían tanto derecho a ser publicadas que las de cualquier otra persona. Hablar con Nalo Hopkinson me ayudó mucho. Me encanta su trabajo y ella me animó a superar el bloqueo que me impedía abrazar mi propia cultura y mi medio a la hora de escribir.

Rochita2Creo que si vienes de un lugar que apenas está representado, siempre existe el miedo de exortizarlo o comercializarlo de alguna manera. No quería escribir sobre el estereotipo de Filipinas como un país del tercer mundo, como una distopía, como una nación muy hispanizada, o como un pequeño hermano/a de los Estados Unidos. Quería escribir sobre mi pasión por mi país y por el lugar en el que nací y su gente, y en Clarion West empecé a hacerlo de manera más consciente. Con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta del legado de la beca Octavia Butler, que hizo posible que cumpliera un sueño (ir a Clarion West) y que sigue manteniéndolo. Me anima en los momentos difíciles y me incita a hacerme oír. Es reconfortante saber que hay gente que cree que yo podía contribuir en el género y, incluso si mi aportación es pequeña, me gusta seguir intentándolo. ¿Qué si he aportado algo al programa? Creo que solo el tiempo lo dirá.

 

“El principal reto de cualquier escritor filipino es producir trabajos que suenen claramente filipinos”

CJ: Me interesa preguntar a los escritores por los entresijos de su profesión, particularmente por el proceso creativo que hay detrás de toda historia. ¿Cómo lo afrontas? ¿Utilizas guiones, fichas de personas, etc?

R: Alguien dijo que un escritor siempre está trabajando. Por otro lado, alguna vez he sido acusada de vivir en mi propio mundo. Cuando trabajo en una historia, la tengo presente la mayoría del tiempo. Puede que no esté sentada escribiendo pero, en mi mente, pienso en los personajes así como en el escenario y en las situaciones en las que se encuentran. Por decirlo de alguna manera, vivo en el mundo en el que se desarrolla mi historia. Para mí, los personajes respiran y se mueven dentro de ese mundo. Casi nunca trabajo con guiones porque, aunque parezca extraño, en el momento en que los escribo, la energía parece desaparecer de la historia. Supongo que si creara guiones todo sería más fácil y mi trabajo resultaría mejor terminado. Honestamente, envidio a la gente que puede escribir guiones. Creo que es mucho más productivo que mi propio proceso.

Cuando era más joven tenía cuadernos llenos de bocetos de personajes. Eran como instantáneas que capturaban personas y lugares, y aún los escribo, solo que ahora tienden a crecer y convertirse en historias. Cuando me atasco, me ayuda mucho hablar con gente con la que tengo confianza. Algunas historias nacen ya completas. En otras, tengo que trabajar en varias versiones hasta que encuentro el final.

 

CJ: ¿Qué crees que hace falta para que un personaje sea creíble?

R: Necesita estar bien desarrollado. John Kessel nos hablaba de cómo todos somos los héroes de nuestra propia historia y creo que eso es lo que pasa con cada obra. No es necesario que cada personaje esté dibujado al completo en el texto, pero si tiene su propia historia bien desarrollada en la mente del autor, eso transmitirá a las páginas. Lo que hace que cualquier personaje sea recordado es la manera en la que el escritor permite que el lector conecte con sus luchas internas y con el caleidoscopio de emociones que nos hace humanos.

 

CJ: He leído algunas de tus historias cortas, como Of Alternate Adventures and Memory, o 56 beads, llenas de ciencia ficción hard. No sé si cuentas con algún tipo de formación científica, porque no he visto nada en tu biografía que lo sugiriese. ¿Es difícil escribir ciencia ficción hard verosímil?

R: Admito que me interesa cualquier tipo de aparato y que me fascina la tecnología. Me divierte escuchar conversaciones sobre temas técnicos y tecnológicos. Supongo que soy la típica pesada que en cualquier fiesta hace un montón de preguntas a quien sepa de tecnología, cuestionándolo sobre el funcionamiento de los aparatos y sobre si es posible crear tecnología que pueda interactuar con el cuerpo humano. Por lo que parece, ya hay gente trabajando en esto último. Se puede decir que soy excesivamente curiosa. Me gusta aprender y descubrir cosas nuevas. Puedo leer un artículo en una revista médica y pensar, ¿cómo puedo aplicar esto en una historia? O si leo sobre terapia musical, pienso en qué manera puede funcionar si se reproduce a través de un cuerpo humano (como en 59 beads)¿Qué si es difícil escribir ciencia ficción hard? Francamente, no lo sé. Creo que para escribir ese tipo de historias (o cualquier género) es importante tener claro qué idea quieres contar y después pensar en la manera como vas a presentarla. Si el elemento ciencia ficcional se introduce de manera forzada (porque tiene que ser una historia de ciencia ficción), entonces la tarea se dificulta. Suele ayudar bastante conocer a algún experto en el terreno científico sobre el que se esté escribiendo.

reading at Nineworlds

CJ: Por otro lado, Of the Liwat’ang Yawa, the Litok-litok and their Prey, Hi Bugan ya Hi Kinggawan o Song of the body cartographer son relatos encuadrados más en la fantasía. Sé que te han preguntado muchas veces por la mitología filipina, así que intentaré una nueva aproximación a tus historias fantásticas. ¿Qué es lo que te fascina de los monstruos? ¿Es acaso el hecho de que potencialmente se esconde uno en cada uno de nosotros? ¿es una manera de reconocer la maldad de la naturaleza humana? (No me refiero al concepto católico del mal, que es extremadamente negativo, pero más bien al mal como complemento al bien, fuerzas ambas necesarias en la naturaleza bajo mi punto de vista.)

R: La luz y la oscuridad coexisten en cada uno de nosotros y, como dices, el mal potencial vive en nuestro interior. Muchas veces me pregunto qué significa realmente el mal. Escribiendo sobre el monstruo de Of the Liwat’ang Yawa, el Litok-litok y su Presa, quería acercarme a esa criatura desde un ángulo distinto. En ese relato contemplamos al monstruo como un ser terrorífico, después de todo se alimenta de niños, pero ¿se considera así mismo como un monstruo? Quería plantear cuestiones relacionadas con la supervivencia y la auto-preservación, ambos instintos muy fuertes, para explorar hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para sobrevivir. ¿Hasta qué punto no nos convertimos nosotros mismos en monstruos en la lucha por subsistir? Lo que nos convierte en monstruos sería la incapacidad para sentir remordimiento o para ver más allá de lo que tenemos delante.

 

CJ: De alguna manera, tú representas una nueva generación de escritores que proceden de fuera del circuito anglosajón y que muestran que son capaces de crear nuevas maneras de entender la ficción especulativa. Aparte de la mitología, ¿qué otras diferencias existen entre la ficción especulativa filipina y anglosajona?

R: Dejando la mitología a un lado, otra de las diferencias es la manera en la que el entorno social y cultural aparece en las historias. Los filipinos han crecido en una sociedad muy diferente a la occidental (USA, Gran Bretaña y la UE). Dicha sociedad y su entorno se revela en cada obra. Comparada con la anglosajona, es posible que la ciencia ficción filipina esté más orientada a temas sociales y políticos. El caso es que gran parte de nuestra literatura ha sido tan influida por la occidental que a veces me pregunto si estamos escribiendo siguiendo un perfil o una narrativa pre-determinadas o si estamos creando nuestra propio espacio y nuestra narrativa particular. Pienso que el principal reto de cualquier escritor filipino es producir trabajos que suenen claramente filipinos, que incorporen las influencias que hemos experimentado, y que sean accesible a los no filipinos.

 

CJ: He leído que estás trabajando en tu primera novela. ¿Cuándo seremos capaces de leerla? ¿Puedes adelantarnos el tema?

R: Esta novela no es la primera que he escrito pero sí la que me gustaría publicar algún día. Nació de una discusión sobre el trabajo no-binario y las limitaciones de la lengua inglesa. Otros temas recurrentes son la sensación de sentirte desplazado, de ser forzado al exilio, y de querer encontrar un lugar que puedas considerar como propio. Cuando mostré la idea a una gran amiga mía, me dijo que tenía algo de horrible y estoy de acuerdo con ella, aunque no es una historia de terror. Quería y sigo queriendo explorar la idea de qué es lo que significa ser un alien, así como la percepción que tenemos de ellos.

Por ello, mi experiencia siendo extranjera en el país en el que vivo, encontrándome a veces aislada, me ha ayudado mucho a la hora de desarrollar esta novela. He empezado la revisión de la primera versión, y está siendo muy interesante ver cómo la historia está cambia y evoluciona desde el primer borrador que hice.

 

“Aún existe esa tendencia dentro del género de mirar por encima del hombro a las obras escritas por mujeres”

CJ: Estoy convencida de que se puede conocer mejor a un escritor a partir de su lista de autores y lecturas favoritos. En tu caso, y ciñéndonos a la ciencia ficción, la fantasía y el terror ¿cuáles son?

R: Ésta debe ser una de las preguntas más difíciles de responder (ésta y la siguiente). Hay tanto escritores que admiro que me siento como si me preguntaras que eligiera a mis favoritos de entre la gente que quiero. Me gustaría mencionar a Octavia Butler, Nisi Shawl, Nalo Hopkinson y Shweta Narayan que fueron de las primeras escritoras de color que leí dentro del género. JT Stewart me inspiró tanto cuando asistía a Clarion West que escribí una historia dedicada a ella. Y ¿quién no se ha sentido inspirado por Ursula Le Guin o James Tiptree Jr.? ¿Y por Joanna Russ, Angela Carter, Kelley Eskridge, Nicola Griffith, Tricia Sullivan, Karin Tidbeck, Jeff VanderMeer, Kate Elliott, Karen Joy Fowler, Eileen Gunn, Ray Bradbury, Timmi L. Duchamp, Hiromi Goto, Aliette de Bodard, Lavie Tidhar, Jaine Fenn, Kari Sperring, Iain M. Banks, Corey Doctorow, Benjamin Rosenbaum, Andrea Hairston o Claire Light? Algunos de estos nombres te sonarán, pero todos y cada uno de estos escritores me ha enseñado algo a través de su trabajo y me han incitado a ir más allá de lo que el ojo ve. Aprecio la obra de mis colegas de Butler, el trabajo de autores del sudeste asiático y África y el de escritores filipinos de género. Me encanta encontrarme con material procedente de nuevos autores, comprobar que hay ideas que vienen de voces que una vez estuvieron marginadas. Ese es el tipo de trabajo que me parece importante y necesario, y creo que debemos apreciarlo y apoyarlo. Soy perfectamente consciente de que he olvidado muchos escritores a la hora de responder a esta pregunta, pero ese es el peligro que tiene que la lista de títulos y autores que te gustan no pare de crecer.

CJ: También creo que uno puede conocer incluso más a un autor a través de su lista de escritores y obras favoritas enmarcadas fuera del género que cultiva. ¿Podrías compartirla conmigo?

R: ¿Se nota mucho que soy adicta a los libros? Esta es otra pregunta difícil. Uno de mis libros favoritos se titula Pinoy Poetics, editado por Nick Carbo. Incluye ensayos sobre la obra poética de escritores filipinos y americano-filipinos. Solía leer mucho a F. Sionil Jose, Nick Joaquin, y N.V.M. Gonzales (novelistas filipinos). Leny M. Strobel me ha inspirado mucho. Sus reflexiones sobre la colonización y su trabajo relacionado con reclamar nuestra historia, creo que son muy importantes y necesarios. La poesía de Barbara Jane Reyes y los escritos sobre su vida como poeta y enseñante también me han influido. La poetisa filipino-americana Eileen Tabios me ha inspirado e influenciado a partes iguales. Fue el trabajo de Elileen sobre el hay(na)ku* el que plantó las semillas de historias como Alternate Girl’s Expatriate Life y Of Alternate Adventures and Memory. Me encanta la obra de Audre Lorde, Sarah Ahmed, Chinua Achebe, Toni Morrison, Gabriel García Márquez, Virginia Woolf, Isabel Allende, José García Villa y Pablo Neruda. (Este es otro caso en el que tengo tantos favoritos que no puedo hacerles justicia.)

 

CJ: ¿Sientes que ser mujer te ha perjudicado a la hora de publicar?

R: La diferencia de género ha jugado un papel más importante en el pasado. Es un terreno que aún no se ha nivelado, pero prefiero pensar que se está abriendo. Creo que hay más posibilidades de publicar en el mercado de los relatos. Lo que complica mi capacidad para publicar no es tanto mi condición de mujer como las cosas sobre las que escribo, que pueden no apelar a todo el mundo. Es inevitable que en mi trabajo se note que soy una mujer de color que procede de un país del tercer mundo y que vive en el extranjero. Este contexto social, cultural y político afecta a mi obra y mi propia capacidad para escribir y publicar. Pero quiero dejar claro que parece que ahora el género está abriendo sus puertas a más historias distintas que en el pasado.

 

CJ: En relación con la pregunta anterior, ¿por qué crees que hay menos mujeres que publican ciencia ficción?

R: Tendríamos que tener en cuenta la forma en la que la sociedad patriarcal mantiene a las mujeres atadas a las expectativas sociales sin dar importancia a la lucha por la igualdad y la liberación. Si una mujer no dispone del apoyo que necesita, si nadie la anima para que continúe desarrollando su esfuerzo creativo, si nadie le dice que su trabajo es importante y necesario, es muy fácil que se dé por vencida. Con respecto a la publicación de ciencia ficción escrita por mujeres, creo que aún existe esa tendencia dentro del género de mirar por encima del hombro a las obras escritas por mujeres, argumentando que no se trata realmente de ciencia ficción o de que la ciencia incluida no es lo suficientemente rigurosa.

 

CJ: ¿Qué opinas sobre los nuevos métodos de publicación tales como el crowfunding, la co-publicación y la auto-publicación?

R: Esas fórmulas han abierto la puerta a voces diferentes. No son métodos perfectos, y personalmente admiro a quienes los adoptan, porque implica mucho trabajo a la hora de publicar y promover tu propia obra.

 

CJ: Para finalizar, ¿cuál crees que la equivocación más común que tenemos sobre los escritores filipinos de ciencia ficción?

R: Quizás sea la manera en la que algunos ven la literatura filipina como igual o similar a la de en lengua española (por lo de la prescripción del realismo mágico). También parece haber ideas preconcebidas sobre qué constituye la literatura filipina. Yo misma desconozco el concepto y, si preguntas a la gente, nadie sabría darte una respuesta adecuada.

 

* “Hay(na)ku” es una expresión en Tagalo equivalente a la exclamación “¡Madre mía!” en español.

 

“Crónicas de las Tinieblas” de Eduardo Vaquerizo: ser moderno, siendo antiguo

Los anglófonos pueden leer esta misma entrada en inglés en el estupendo blog Sense of Wonder http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/09/cristina-jurados-blog-interviews.html. El capitán de la nave, Elías Combarro, siempre nos abre las puertas para que nos instalemos y le demos a la tecla y nunca le agradeceremos lo bastante su amabilidad.

La Historia, no se escribe sola, al contrario de lo que muchos piensan. La forjan sus protagonistas, un ser humano por cada vida. Pero a veces, se puede cambiar el rumbo de esa Historia que comienza con mayúscula. Eduardo Vaquerizo lo ha hecho y sospecho que lo seguirá haciendo durante mucho tiempo. Más le vale. Porque no se puede escribir Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas http://www.sportularium.com/?page_id=1544&serie=Crónica%20de%20Tinieblas (editado en España por Sportula) y dejarnos así, a la expectativa de que habrá más ingenios nuevos en la alterno-historia que propone. Y no, este post no lo escribe la innombrable –la Jurado-. Me he librado temporalmente de su yugo y soy yo, el blog, el que suscribe estas líneas.

Cuando escucho tonterías como que “la literatura fantástica en España no está a la altura de la anglosajona”, me hierven los pixeles. Quien lo dice me temo que no ha leído la duología de Vaquerizo. Pues debería. Cambiaría de opinión, sin duda alguna. Porque inventar fantasías no está reñido con ofrecer un argumento sólido tramado por una prosa rotunda y sonora. Es curioso pero la frescura de las historias de la serie de las Tinieblas, sobre un pasado que nunca ocurrió, se basa precisamente es un lenguaje que recupera expresiones antiguas y vocablos olvidados. Lo antiguo se transforma en lo nuevo gracias a un glosario sólidamente trabajado, cuidadosamente acoplado a un argumento repleto de aventuras y escenarios inventados pero coherentes. La Historia de España se reescribe para gloria de un Imperio que termina convirtiéndose en una bestia desmedida, una monarquía extrañamente anárquica al mismo tiempo y en decadencia, sobre todo en Memoria de Tinieblas. La locura preside los pasos del protagonista –Alonso Castañeda-, una suerte de James Bond castellano, aunque Eduardo diga de él: “Desde luego Castañeda no es James Bond, o sí, pero sin camuflar su enfermedad mental con un traje de héroe intachable y patriota. Al final, la mayor parte de los héroes son villanos desde otro punto de vista y locos casi siempre.”

He oído a la Jurado quejase del final abierto ¿qué sabrá ella de estas cosas? Si el desenlace encaja con la estructura argumental ¿qué importa que los interrogantes se multipliquen? El lector no es una criatura pasiva. A veces, también piensa y puede sacar sus propias conclusiones. Vaquerizo se dirige a ese lector con el respeto que se merece y no lo defrauda. En esta serie hay calidad, la fantasía nunca estuvo reñida con ella, por mucho que la Jurado no esté de acuerdo. Las Tinieblas de Vaquerizo saben a poco… alguna pega deberían tener. Espero desde aquí sumarme a los muchos –entre humanos y seres virtuales- que piden al madrileño que no se detenga y que expanda su universo.

No me extenderé más con esta reseña porque he tenido la suerte de toparme a través de las redes con el autor y, tras algunos mensajes implorantes, he conseguido que respondiera a mis preguntas. Aquí está el resultado de nuestra charla. Quiero agradecerle que me permitiese penetrar en su mente y compartir mis descubrimientos con vosotros.

“Soy un escritor de brújula”

Blog: ¿Cómo afrontas el proceso de creación de una historia? Hay autores que escriben esquemas, otros fichas de personajes o ambas cosas… ¿cuál es tu método, si es que lo hay?

Eduardo Vaquerizo: He sido y soy un escritor de los que Marías decía de brújula, de esos que se enfrentan al texto con machete gramatical en la mano y mucha sed de aventuras. Eso siempre me ha funcionado para los relatos. En las novelas no se puede hacer así, no al menos en toda su extensión; no, al menos, en las novelas que me interesan. Uno entiende las novelas de Marías (Javier), que no tienen una estructura clara, suelen ser un paseo, muy interesante, pero un paseo sin un objetivo claro. En los textos largos lo que se impone es un esquema, un mapa, siquiera sucinto, para no perderse. Eso en cuanto a la estructura. En los personajes me confieso intuitivo más que deductivo. El personaje surge de un diálogo entre la historia y un germen inicial, y se depura en los primeros capítulos de la novela. Por eso, al principio, voy muy lento, menos de 500 palabras por sesión. Estoy tomándole el pulso a la historia, al ambiente, a los personajes, y luego la cosa se acelera y comienzan a pasar cosas muchas cosas. 

La consecuencia de esa forma de trabajar: que tienes que volver atrás con frecuencia y usar el machete de forma brutal y sangrienta con tus propios retoños textuales, cosa que siempre da mucha pena. 

Blog: ¿Con qué autores de tu tiempo, sean españoles o extranjeros, te sientes identificado?

EV: ¿Autores contemporáneos? Es complicado, sobre todo porque es fácil confundir “sentirse identificado” con “me gustaría escribir igual”. Creo que me identifico con Cotrina, en algunos aspectos con Aguilera, con Daniel Mares, con el mismo Marías, en cuanto a que me gusta mucho su río narrativo, muy fluido. Reverte me gusta, o me gustaba cuando era más de aventuras y tiene técnicas que me encantaría saber utilizar como él. Santi Eximeno tiene algunas formas de tratar los temas parecidas a las mías y Sergio Parra tiene una imaginación con la que me siento muy identificado. Extranjeros?  China Miélville me gusta por lo exuberante y retorcido, Stross y Watts, por lo hard que son. A bote pronto no se me ocurren más. Bueno, sí, pero son más viejos.   

“El personaje con voz propia se consigue con coherencia psicológica”

Blog: Dices ser un autor más intuitivo que deductivo en cuanto a la construcción de los personajes. Hay un tema que me obsesiona en este sentido, es el de dar voz propia a cada personaje. ¿Cómo consigues eso?

EV: En principio hay que saber qué significa “voz propia”. Entiendo eso como “independencia” del creador. El personaje con voz propia es, primero, distinguible del resto de personajes y, segundo, distinto de la voz del autor. Eso se consigue, en mi opinión, con coherencia psicológica. Un método es el deductivo, saber como actúa alguien conociendo su personalidad. Es el método que usan los actores ingleses, aprender técnicamente como se ríe para reproducir la risa. El mío es más el sistema de Stanislawsky, sentirte como el personaje y reír cuando él lo haría. Es más una cuestión de forma de ser que de idoneidad. Ambos métodos producen buenos resultados y ambos tienen problemas. El analítico es más trabajoso y a poco que te equivoques es personaje queda frío, irreal, exagerado. El otro es más inmediato, sigue procesos inconscientes de trabajo, pero tiene la pega de que hay que estar muy centrado y muy seguro para seguirlo hasta sus propias consecuencias. Con frecuencia, viendo las noticias o leyéndolas, me sorprendo intentando pensar como asesinos, violadores, megalómanos, políticos y pederastas. El problema es que, muchas veces, lo consigo  y da miedito. Eso de “no puedo imaginarme como la gente hace eso” no sirve para los escritores, me temo. 

Blog: En Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas presentas una historia alternativa en la que la tecnología toma derroteros totalmente distintos a los actuales. ¿De qué manera preparas tus invenciones? Me explico ¿qué premisas sigues para inventar artilugios tecnológicos alternativos como el volatero, el autocoche, el teletrópico, etc?

EV: Es sencillo. La tecnología no es más que un camino que se sigue en la aplicación práctica de descubrimientos científicos. Muchas veces no hay otro, el camino de máxima eficiencia termina por descubrirse. De ahí, por ejemplo, la evolución convergente de delfines y peces en formas hidrodinámicas. Otras, sin embargo, son caminos que la historia ha tomado por determinadas circunstancias. Eso es lo interesante y por ahí introduzco yo las variaciones. Por ejemplo: en el mundo de Crónica de Tinieblas (así he llamado al universo)  no hay caballos, murieron todos los equinos en una peste terrible. Eso propicio la aparición temprana de motores de combustión. Los motores que aparecen en mi ucronía se mueven no por vapor o gasolina, sino por polvo de hulla, una tecnología que se uso al principio del desarrollo de los motores de combustión interna y que se descartó frente a la abundancia de petróleo. Como en el imperio español el petróleo, en principio, no apareció de forma fácil, se desarrollaron los motores basado en la extracción y pulverizado de la hulla, de la que sí había en abundancia. En Memoria de Tinieblas, novela en la que el imperio se ha expandido mucho, y hay necesidad de motores más eficientes y potentes (para los volateros) se ha comenzado a desarrollar los motores de bencina. Los volateros son otro ejemplo. En Crónica de Tinieblas los materiales no han evolucionado tanto como en nuestro mundo y los aviones más pesados que el aire son parecidos a los de la primera guerra mundial, madera y tela. ¿Cuál es la evolución que la tecnología ha tomado en ese mundo? suplementar la poca fuerzas de los motores y lo endeble de las estructuras con sustentación por helio o hidrógeno. Eso aparece en los volateros pequeños, capaces de detenerse en el aire, y en los grandes, que son como dirigibles pero con formas aerodinámicas, aviones huecos y muy grandes (se llaman galeones) capaces de pesar muy poco (por el hidrógeno u helio) y de volar por sus formas aerodinámicas. En eso el mundo de CT está mas adelantado que el nuestro. Esa es una tecnología aún en desarrollo a día de hoy pero con cosas muy interesantes desde el punto de vista del ahorro de combustible. 

Podrí seguir hablando de la tecnología informática (cabalística) de las técnicas de apagado de incendios (sopleros) pero me alargaría demasiado. 

Blog: Hablando de la voz propia de los personajes (como te dije se trata de un tema que me obsesiona): me ocurre con frecuencia que, cuando leo un libro, tengo la sensación de que los personajes hablan todos de la misma forma, se expresan prácticamente igual. Me gustaría saber más concretamente qué técnicas pones en práctica para evitar esto…: ¿cambios de registro? ¿cambios en la estructura de las oraciones? ¿acentos distintos?

EV: Si fuera un escritor menos intuitivo, supongo que intentaría usar estructuras y construcciones propias de cada personaje. Como no lo soy, intento que todo eso salga del desarrollo del personaje, que es una vía diferente. Las dos son válidas, a mi modo de ver, para evitar caer en personajes demasiado planos. El truco de los dejes e interjecciones es muy útil, igual que forzar el acento de dialectos o idiomas, lo que pasa es que hay que hacerlo muy bien para que no quede chusco. 

Con los diálogos me pasó una cosa muy curiosa. Al principio mis textos eran sobre todo narrativos. A me gusta es la narración, la descripción, los escenarios más grandes que la vida. Eso dejaba un poco fuera a los personajes y a sus diálogos. Como me lo afearon, intenté mejorarlo, me fije en como habla la gente, lo interioricé y lo reproduje en los textos. Me dijeron que mis diálogos se habían vuelto incomprensibles, confusos, sucios, poco claros.  Lo estuve estudiando y llegué a la conclusión de que lo había hecho demasiado bien: mis diálogos eran demasiado realistas, reproducían las vacilaciones, las repeticiones constantes y las muletillas de una transcripción de una conversación. En definitiva eran tan auténticos que no eran literarios. Así que tuve que llegar a un término medio. Como siempre pasa, la realidad no es literaria, y el lenguaje oral, salvo algún poeta o académico de la lengua, no es reproducible directamente en un texto. 

Blog: En la Crónica de Tinieblas tu elección de los acontecimientos que cambian para dar paso a la historia alternativa ¿a qué obedece?

EV: Rudy, el editor, propuso llamar al corpus Crónica de Tinieblas y a mi me pareció bien. 

Sobre qué puntos Jumbar (El punto Jumbar fue enunciado por el profesor Geoffrey Hawthorne de la universidad de Cambridge, y consiste básicamente en un punto de inflexión que determina que algunos sucesos transcurran de diferente manera al real histórico. extracto de http://www.ciencia-ficcion.com/glosario/p/puntjumb.htm) dan lugar a mejores o peores ucronías hay mucha discusión. Personalmente creo que un solo punto Jumbar sería incapaz de desencadenar una ucronía. La historia son grandes mareas, no pequeñas corrientes. Y aunque es cierto que las avalanchas comienzan con un solo copo de nieve, el copo en sí es indiferente, cualquier vale para desencadenarlas. 

En Crónica de Tinieblas no hay solo un punto Jumbar, sino varios. El principal, el más literario, es la pervivencia del hermano bastardo de Felipe II. Lo elegí para construir un imperio mejor mojigato y católico que el real, menos abocado a defender privilegios y más a la revolución burguesa-industrial. Eso me obligó a construir una España protestante y muchas otras cosas, la avalancha. Pero no es el único factor ucrónico. También está la no expulsión de los moriscos y judíos, la extinción de los equinos y alguna otra cosa que ya me sacaré de la manga cuando sea conveniente para el siguiente libro de la saga. 

 

“El fandom, pasado determinado nivel, no sirve para mejorar como escritor”

Blog: Esta pregunta se la realizo a todos los autores ¿qué te parecen las nuevas fórmulas editoriales (crowfunding, auto-edición, co-edición) en nuestro país? Me gustaría también conocer tu opinión sobre el fandom en el género, tanto en España como a nivel internacional.

EV: Aún tiene que madurar mucho la cosa. Yo siempre he dicho que el problema de la edición y creación literaria, y sobre todo de género, en España es el problema del número de lectores. El número de lectores no da para mantener casi nada profesional. Si hubiera más lectores o el mercado se ampliara de una vez a todos los hispanohablantes, la cosa sería muy diferente.

La venta de género, además, tiene condicionantes que se dan de tortas con los parámetros de la comercialización de la producción literaria: pocas ventas explosivas y una gran pervivencia de la compra continua, lo que llaman los anglosajones “the long tail” haciendo referencia a la gráfica de ventas y a la larga cola de ventas pequeñas pero muy  constantes. Ese tipo de ventas es justo lo contrario por lo que apuestan las editoriales tradicionales, sistemas de distribución y venta, pero sin embargo es ideal para la venta en electrónico. Si no que se lo digan a Amazon. Si el modelo fructifica  se puede esperar que los beneficios vengan  de tener unos cuantos libros editados, que consigan repercusión y ventas entre los nuevos aficionados, que se conviertan en un must-read para los aficionados. 

El crowfunding, la auto-edición, co-edición no son más que formas de acceder al mercado, pero por si mismas no resuelven nada. Han democratizado la edición y permiten que si uno cree mucho en su producto y no recibe apoyo editorial, aún así pueda intentarlo. El problema sin resolver es lo que hablábamos antes; como selecciona el lector el texto. Creo que accedes como accedas con tus libros al mercado lo que tienes que tener es, primero, un producto digno, de calidad tanto en lo literario como en la cuestión editorial y, segundo, que si el producto merece la pena, haya algún sistema de selección y filtro que permita al público interesado llegar a él. Ahí, en el segundo punto, es dónde más falla todo esto. Seguramente con el tiempo ese sistema se desarrolle, pero ahora mismo no está muy claro. Por un lado la crítica especializada no existe y la aficionada no sirve para la selección por muchos motivos, falta de imparcialidad,  de constancia, etc. 

Sobre el fandom tendría mucho o poco que decir, depende del tiempo que estemos hablando. Como escritor, ya lo dije en cierta ocasión, el fandom es una madre muy cariñosa. Cuando empiezas te lo pone mucho más fácil que en otras actividades; hay sitios dónde publicar, aficionados entusiastas que te comentan fallos y aciertos, etc. 

El problema es el de las madres muy posesivas, que cuando uno crece es difícil salir de su abrazo. El fandom, pasado determinado nivel, no te va a servir para mejorar como escritor, tienes que buscar otros espejos dónde compararte. O, al menos, que no sea tú única referencia, sino que puedas mirar a fuera y leer otras cosas y ver otras formas de escribir y enfrentarse a los textos, otras sensibilidades. Todo eso es enriquecedor y no desmerece, en absoluto, al fandom. Dicho de otro modo, los nacionalismos de género no son buenos, lo mejor es viajar de vez en cuando. 

Blog: ¿En qué proyectos te hayas sumergido en estos momentos? ¿Piensas continuar la saga de la Tinieblas o se quedará en una trilogía?

EV: Proyectos? tengo pendiente de publicación una novela con Saco de Huesos que es una mezcla de terror-novela negra-ciencia ficción con chupasangres que espero no tarde mucho en salir; otra novela terminada, de ciencia ficción-fantástico- realismo que esta en proceso de lectura en varias editoriales,  lo cual es como no decir nada;  otra novela de fantasía juvenil con magia y chavales en la cual tengo puestas muchas esperanzas y que es mi intentona en el mundo del juvenil y en estos momentos estoy empezando a montar el argumento de una novela de Ciencia Ficción “cinco minutos en el futuro” y ciberpunk que, si todo va bien, debiera estar terminada para principios del año que viene. 

En cuanto a una continuación de la saga de Crónica de Tinieblas, me lo estoy empezando a plantear. Y, como suele suceder, ha sido planteárselo y ya tengo más o menos una idea de en que tiempo estaría ambientada: creo que escribiría sobre la guerra de sucesión que llevo al trono a Juan de Austria. Por supuesto sería una precuela y la tecnología que aparecería sería mucho más antigua, seguramente steam-steam, para que los puristas del Steampunk no se me quejen. 

Erick Mota: ucronía con sabor cubano

Hace unos meses dábamos cuenta en este blog de Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea, publicada por Sportula, y cuya reseña podéis consultar aquí http://blogs.libros.com/literatura-ciencia-ficcion/2013/01/09/terra-innova/. Al blog le entusiasmó uno de los relatos recogidos, Recuerdos de un país zombi de Erick Mota, y no ha dejado de relatar desde entonces sobre su posible adaptación cinematográfica. En su momento dijo que sería visualmente impactante, que el escenario atraería la atención del público urbanita y que la temática Z está de moda.

El otro día se presenta armado con guión, story-board a carboncillo, plan de rodaje, memoria de producción, lista de casting, permisos de rodaje, claqueta y hasta silla de director con la palabra “BLOG” escrita a rotulador. Le digo que me impresiona su capacidad de trabajo pero que con qué va a rodar el cortometraje. Me mira resignado y deja caer en mi regazo una factura de compra de una cámara semi-profesional.

Después de ver la cifra e hiperventilar varios minutos, llamé al psicólogo del blog, que me aseguró que esto es solo es una fase pasajera de su adolescencia dirigida a reafirmar su identidad. Me animó a interesarme genuinamente por el proyecto y yo, que soy sensible a sus necesidades y a mi bolsillo, me puse en contacto con el inventor de la historia, el propio Erick Mota.

Lo que viene a continuación es la entrevista que mantuve con Erick, publicada la semana pasada en la revista digital miNatura, y que podéis disfrutar gratuitamente aquí http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/. Quiero agradecer a su director Ricardo Acevedo su gentileza a la hora de autorizarme a reproducir esta conversación. Además, en un ejercicio bloguero políglota simultáneo, mi amigo Elías -conocido como @odo en Twitter- está teniendo la amabilidad de difundir en este mismo momento el artículo en inglés en su blog Sense of Wonder http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/03/cristina-jurado-interviews-erick-j-mota.html . Esta web es un espacio de información  y opinión bilingüe sobre literatura sci-fi que se actualiza diariamente y que no podéis dejar de consultar pues avisa sobre e-books gratuitos, publica entrevistas con autores del género y aporta reseñas relevantes sobre los últimos títulos aparecidos en el mercado.

¿Qué hace un físico escribiendo ucronías?

El cubano Erick Mota es licenciado en Física Pura por la Universidad de La Habana y cuenta en su haber con un curso de técnicas narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Con motivo de la publicación de su primer libro Bajo Presión (Editorial Gente Nueva, 2007), gana el certamen literario La Edad de Oro de Ciencia Ficción para jóvenes. Muchas de sus historias aparecerán recogidas en diversas antologías y publicaciones. En 2010 publica en Casa Editora Abril un recopilatorio de cuentos, Algunos recuerdos que valen la penaLa Habana Underguater -como colección de relatos- sale a la luz ese mismo año en la editorial Atom Press, para posteriormente publicarse como novela con el mismo título. Erick ha sido reconocido con el premio TauZero de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción ( Chile, 2008) y Calendario de Ciencia Ficción (Cuba, 2009). Como ya hemos mencionado, su relato Memorias de un país zombi acaba de aparecer en España en Terra Nova: la Antología de Ciencia Ficción Contemporánea de la editorial Sportula.

 

Cristina Jurado: ¿Qué atrae a un licenciado en Física a probar suerte en el mundo literario? Tu formación académica ¿fue el motivo por el que elegiste escribir ciencia ficción?

Erick Mota: Para poder contestar a eso, primero debo explicar por qué estudié Física siendo un lector empedernido. La respuesta es: porque la investigación científica es emocionante. Sobre todo por lo de indagar en la búsqueda de la verdad y hacerte una idea de cómo funciona el mundo. A medida que avanzaba la carrera, me di cuenta que  pasaba más tiempo creando historias que estudiando. Finalmente me gradué y comencé a escribir ciencia ficción.

El verdadero motivo por el que elegí escribir ciencia ficción tiene que ver con la forma en la que veo el mundo. Yo veo toda mi vida diaria en términos fantásticos y voy creando historias a cada paso que doy. Mi formación académica ayuda… y mi ciudad también.

 

CJ: He leído en alguna entrevista que citas a Robert Heinlein y Stanisław Lem como influencias tempranas en tu obra. ¿Qué hay de los autores de habla española? ¿Cuáles son tus referentes?

EM: En mi formación como escritor tuve pocos referentes de habla hispana en lo relativo a la ciencia ficción. Los que tuve fueron de mi propio país y estoy orgulloso que sean ellos y no otros. Sin pensarlo dos veces debo hablar de Agustín de Rojas y su maravillosa utopía/distopía “El año 200” y Daína Chaviano, quien con sus “Fábulas de una abuela extraterrestre” me dio una lección de humildad. Ha pasado el tiempo y he leído a otros autores en español, pero esos dos son indudablemente los que más forjaron mis ideas sobre el género en mi lengua materna.

 

CJ: Sientes predilección por la historia alternativa ya que muchas de tus obras abordan ucronías. ¿Consideras que la realidad es demasiado descorazonadora como para tener que re-describirla?

EM: No, para nada. Lo que pasa es que todos estamos demasiado próximos a la realidad y entonces los árboles nos impiden ver el bosque. Sólo cuando partimos de una historia re-escrita y ponemos en ella los elementos de nuestra realidad actual, es que podemos realmente reflexionar adecuadamente sobre nuestra vida. La ucronía es dentro de la ciencia ficción la manera más efectiva de poner a la gente a pensar sobre sí misma y el mundo en que vive. Si hacemos una historia que se desarrolla en el futuro, los lectores tienden a ver esto como una realidad ajena, dado que está por venir. Si hacemos una historia que se desarrolle en el espacio o en un planeta alienígena, tanto las características propias del universo que se crea como la tecnología futura crean una cierta distancia entre el lector y la historia. Pero si les contamos algo en un universo que pudo ser posible, en otro presente, la cosa cambia.

No es lo mismo que yo cuente una historia que cuestione (y esto es sólo un ejemplo hipotético) y hable de las raíces del patriotismo en mi país y cómo esto se ha manipulado a favor de unos cuantos. Si narro este relato, la Historia que cada cubano ha dado en la escuela lo condiciona desfavorablemente para asimilar mi relato, puesto que cada uno de nosotros se encuentra ligado al simbolismo patriótico y las historias épicas de nuestras guerras de independencia contra el colonialismo español. Pero si en cambio yo hablo, y cuestiono, los sentimientos patrióticos en un mundo alternativo resultado de la victoria de los ingleses al tomar La Habana en 1572 y cuento sobre una Habana perteneciente a East Cuba donde hay un movimiento de independencia llamado West Cuba Republican Army WCRA y se cree una situación semejante a la de Irlanda -pero con las mismas relaciones de manipulación patriótica de la Cuba actual- entonces los lectores pueden comprender y reflexionar mejor sobre cómo son manipulados en su realidad. Pueden poner en tela de juicio las raíces del patriotismo, y la manipulación política relacionada con el concepto de nación, sin estar prejuiciados por la historia que han aprendido en la escuela. Así pasa con cada país y cada temática. Mi ejemplo es sólo ilustrativo porque es la realidad y el país que tengo cerca. Simplemente la ucronía ofrece infinitas posibilidades para analizar/cuestionar nuestra realidad presente.

También es algo que debe saber manejarse bien en función de los lectores. Si yo escribo una historia alternativa donde nunca existió el 9/11, puede ser interesante si la desarrollo en Estados Unidos o en Irak, pero en Cuba o en Miami no tendrá tanto impacto como una historia alternativa donde el cambio ocurriera en 1959 o en 1962.

 

CJ: ¿Cuáles son los elementos que diferencian y caracterizan la ciencia ficción y la fantasía de Latinoamérica?

EM: En mi corta experiencia, pues me queda mucho por leer, Latinoamérica posee una perspectiva diferente del mundo y la tecnología. Por tanto, su ciencia ficción es de manera natural diferente. El cyberpunk que se hace en países como México tiene una mirada desde la pobreza ajena a ese alienamiento anglosajón de sus primeros autores o ese entusiasmo por las tecnologías informáticas de los últimos. Son historias escritas desde el fondo de una botella llena de violencia y desesperanzas. Es ciberpunk con “i” latina como yo le llamo.

Otra característica es que Latinoamérica posee una historia política muy convulsa y llena de dictadores, guerrillas y escuadrones de la muerte. Cuando un héroe clásico Heimleniano desembarca en un planeta selvático, si el autor es anglosajón, uno puede imaginarse a los marines cargados de alta tecnología caminando por la selva sub tropical al estilo Vietnam. En América los soldados guardan sus armas y sacan sendos machetes. El uso de semejante herramienta/arma viene cargada de un tanto de falta de estética CF, pero indudablemente todos en América sabemos que esta terrible arma en manos de militares, paramilitares, guerrilleros o fanáticos puede ser más terrorífica que cualquier láser de pulso.

Otro punto interesante es que la ciencia ficción de Latinoamérica usa el elemento religioso y teosófico como elemento científico en la ciencia ficción. Mientras en la ciencia ficción anglosajona los elementos mágico-religiosos son simples piezas de tecnologías mal interpretadas, en América los espíritus son reales o están hackeados por operadores a través de teclados-ouija como sucede en la obra de Jorge Baradit, por sólo poner un ejemplo.

En lo personal pienso que no se ha dicho todo respecto a la CF de Latinoamérica. Poseemos una cultura fruto de la intersección de, al menos, tres culturas (la indígena, la europea y la africana) que a su vez se subdividen en muchas más. Creo que si los autores aplican sólo un 3% de la cultura de sus países (que marca una radical diferencia con Norteamérica y Europa), tendremos una ciencia ficción mucho más novedosa que la que se ha escrito.

 

CJ: En España se van conociendo poco a poco más autores de sci-fi procedentes del otro lado del Atlántico y, concretamente de Cuba. ¿Cuál es el panorama actual del género en la isla?

EM: La ciencia ficción en Cuba ha avanzado un gran trecho en lo referente a temáticas y estilo. Cuando hablo de este asunto, me gusta referirme a ella como una épica batalla. Tuvimos una Primera Gloriosa Edad en los años 60 cuando nació nuestro movimiento de CF, tuvimos una Edad de Oro en los 80 y una Edad Oscura en los 90. Creo que la ciencia ficción de la Isla ha derrotado muchos demonios y le quedan otros tantos por vencer. Hemos conseguido separarnos del lado oscuro de la ciencia ficción soviética que se basaba en hacer una especie de literatura pulp centrada en la moral y en la política. Demoró años que nuestras editoriales aceptaran historias asociadas a futuros poco optimistas y desesperanzadores. En la primera década de este siglo se han publicado relatos y novelas con una diversidad temática asombrosa. También hemos captado la atención de nuestras editoriales y, pese a que no estamos en un mercado competitivo, poco a poco puede notarse una evolución tanto temática como estilística. Hemos dejado atrás tanto la utopía socialista como los OVNIS, cosa que ya es un logro.

 

Orisha-Punk

CJ: En un artículo tuyo sobre Unicómix 2011 analizabas la intervención de la escritora argentina Angélica Gorodischer que hablaba de un agotamiento de la ciencia ficción, opinión de la que también se hacía eco Ursula Le Guin. Es un tema muy debatido en los foros de aficionados al género. ¿Podrías compartir con nosotros tu posición al respecto?

EM: Como ya dije una vez, la primera vez que leí este criterio, me sentí insultado. Después hice un recuento de cuántas historias con temáticas verdaderamente originales había leído en la última década. Tuve que darle la razón a la Gorodischer. Pero mi análisis de la situación dio otros resultados. Casi todo lo que había leído era ciencia ficción norteamericana/inglesa o sus copias al español. Entonces comprobé que lo que llamamos, alegre y festivamente, ciencia ficción es sólo un tipo de literatura de ciencia ficción que resultó popular en Norteamérica y se extendió al resto del mundo como fórmula de éxito. La mayoría de las temáticas, estereotipos y conflictos de la ciencia ficción francesa, alemana, checa o rusa anterior a la II guerra mundial no se han agotado. Lo que sucede es que nos hemos concentrado en los últimos 40, 50 años en repetir la formula de la ciencia ficción norteamericana (Campbell, hard-cf, new wave, cyberpunk) hasta la saciedad y esa ciencia ficción ya está agotada por ellos y por nosotros. El mundo mismo ha cambiado y la manera en la que interactuamos es radicalmente diferente. Que yo esté en la Cuba socialista y me hagan una entrevista en España a través de una interconexión de redes informáticas conectadas a un arreglo de satélites y que eso pueda descargarse desde un teléfono de bolsillo. ¡Por favor, eso SI es ciencia ficción! Si partimos de ahí, no hay un límite temático, y el futuro de este tipo de literatura se nos vuelve ilimitado y esperanzador.

Sólo si nos estancamos en repetir una fórmula (que creo que es lo que ha pasado tanto a autores angloparlantes como hispanohablantes), entonces sí es cierto que se han agotado los temas en la ciencia ficción.

 

CJ: En el estupendo relato Memorias de un país zombi, incluido en la antología Terra Nova, eres capaz de dar un aire nuevo y fresco a una temática muy desgastada. ¿Cómo surgió la idea para este relato? ¿Crees que la denuncia social es uno de los caminos de futuro de la sci-fi?

EM: La responsabilidad moral de este relato la tiene mi amigo y hermano Ricardo Acevedo. Él me pidió un cuento con temática zombi para una antología. Eso solo se hace por un amigo, me dije: ¿Cómo hago yo un relato de ciencia ficción sobre zombis? Salí a la calle y me puse a mirar la gente, encontré un viejo letrero de una propaganda vieja pintado en una pared al final de una calle. “Esta calle es de Fidel” decía, y enseguida mi mente se llenó de consignas: “Este Zombi es de Fidel”, “Nuestros Zombis son revolucionarios”, “Junto a los Zombis por el socialismo”, “el Zombi que no salte es yanqui”. Y así seguí caminando y leyendo cada letrero de propaganda política revolucionaria y viendo zombis por todas partes y policías parándote en la calle y pidiéndote los papeles del zombi. El resto fue escribir primero un relato corto que se llamó Secreto a vocesporque tenía que cumplir con Acevedo y después escribir con calma y sin límites de formato la historia que tenía delante. Así nació Memorias de un país zombi.

Y sí, creo que la denuncia social es uno de los caminos. Por una sola razón: la denuncia social hay que hacerla de una u otra forma, y la ciencia ficción no puede estar ajena a ello. De hecho, la ciencia ficción nos permite exagerar sin perder el tino y eso es muy importante.

 

CJ: ¿Cómo definirías tu último libro La Habana underguater?

EM: Esa pregunta es bien difícil de responder porque en Habana Underguater hay muchas cosas. Trata de una ucronía pero no es una ucronía y tampoco es un futuro cercano. Asume que la URSS derrotó a los norteamericanos en la guerra fría pero la historia se desarrolla mucho después del 2016, luego que un mega ciclón desolase la Habana. Es un futuro ucrónico si se mira desde una óptica ortodoxa. Pero si añadimos que la “internet” de este mundo usa servidores soviéticos desde estaciones espaciales tipo Mir en lugar de satélites y estaciones terrenas y que los orishas de la religión Yoruba (originaria de Nigeria pero muy popular en Cuba y en Brasil) tienen una presencia virtual en esta Red Global… bueno imagino que es muy difícil de clasificar. Algunos por aquí le llaman Orisha-Punk pero no es una clasificación en serio.

Underguater es la novela (y saga de novelas pues recién termino la segunda parte, que aún no publico) que más me ha divertido hacer. Está pensada para un lector que le guste esa tosquedad ciclópea y eficiente que poseía la tecnología de la antigua Unión Soviética. Es una extrapolación moderna de aquel modo de hacerlo todo igual, desde un tanque hasta una lavadora. Las personas de mi edad que vivieron en Cuba saben de lo que hablo.

 

CJ: En tu opinión ¿qué ingredientes debe incluir una historia de ciencia ficción de calidad?

EM: No hay una receta para esto. Una historia debe sorprender, estar bien anclada en el universo propuesto, y al mismo tiempo debe hacer pensar al lector sobre el mundo fuera de la ciencia ficción. No puede ser aburrida pero no puede ser del todo entretenimiento o peripecia. Y debe tocar el alma, ser desgarradora de ser posible, pero tampoco puede ser una tragedia como las del realismo soviético. Debe estar en un punto medio difícil de obtener. Es como la alta cocina, hay recetas y cada chef tiene su punto. Y claro, hay muchos paladares.

 

CJ: El mundo editorial está sufriendo una importante transformación a raíz de la proliferación de las plataformas de auto-publicación. Además,  los modelos tradicionales de negocio están sufriendo los efectos de la crisis económica generalizada. ¿Cómo ves la situación a corto y largo plazo? ¿Qué te parece la auto-publicación?

EM: Es un hecho que está ocurriendo un cambio en el mundo editorial es. En mi opinión todo cambio es a largo plazo bueno, no soy partidario de mantener por mucho tiempo un mismo estado de cosas. También es justo decir que yo vivo en un país donde ni siquiera se aplican correctamente los métodos tradicionales del libro, por lo que puedo caer fácilmente en hablar de un tema que desconozco. En lo personal, pienso que para autores como los cubanos, que dependen de un solo criterio editorial válido para todas las editoriales de la isla, la auto publicación me parece la única tabla a la cual asirnos para no hundirnos. Claro, también existe la preocupación acerca de que sólo publicarían entonces los que tengan el dinero suficiente para hacerlo. Mi pregunta es: ¿Acaso no sucedía igual con el método tradicional de las editoriales? ¿Daba el método anterior realmente oportunidades de imponerse en el mercado a los jóvenes escritores de países pobres? Si me lo preguntan, todos los métodos tienen sus defectos y sus virtudes. En mi opinión, mientras más oportunidades tengan los que normalmente no las tienen, pues mejor.

 

CJ: Eres un autor reconocido en numerosos certámenes: el premio Juventud Técnica 2004, el premio La Edad de Oro de Ciencia Ficción para jóvenes 2007, el TauZero de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción de Chile 2008 y el Calendario de Ciencia Ficción de 2009. ¿Qué consejos das a los escritores noveles?

EM: Que sean ellos mismos. Es el único consejo que creo que sirve. Que traten de ser auténticos y no copien o pretendan ser nadie. Uno se inspira en los grandes escritores del pasado pero no puede dejar de ser uno. Esa es la clave. Que salgan a la calle y lo miren todo y a todos: después sabrán qué hacer. Y divertirse, claro. Sólo si te diviertes escribiendo esto funciona, en caso contrario siempre hay mejores formas de ganar dinero.Bukowski decía algo sobre tomar mucha cerveza, no es un mal consejo tampoco.

 

Estamos de rodaje. En casa. Que ya no es mi casa sino una casa de La Habana. El blog es el director. Al resto del equipo que ha invadido mi hogar, no lo conozco.

Hoy me siento como un extra de mi propia vida.