AnsibleFest 2018: el poder transformador de la ficción especulativa

«You remember the ansible, the machine I showed you in the ship, which can speak instantly to other worlds, with no loss of years — it was that that they were after, I expect».
Rocannon’s World, Ursula K Le Guin, 1966.

 

Algunas de las ideas más maravillosas nacen de la forma más insospechada, exactamente igual que AnsibleFest, el festival de ciencia ficción feminista que se celebrará los próximos 21 y 22 de septiembre en Bilbao. La iniciativa surgió cuando dos de las organizadoras, admiradoras de la literatura de género, feministas, interesadas en hacer en avanzar este tipo de literatura, y con experiencia en la organización de eventos culturales, quedaron en un bar para hablar sobre libros y proyectos. Muy pronto, la conversación tomó un rumbo inesperado: ¿por qué no organizar un festival?

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Después de todo, las autoras están irrumpiendo con fuerza a nivel nacional e internacional, tras copar nominaciones y premios en algunos de los galardones más icónicos del sector, un lugar que se les había negado hasta hace poco. AnsibleFest nació como un espacio dedicado a la ciencia ficción escrita por mujeres, que sirviera para tratar los temas actuales desde una perspectiva femenista, cuir y decolonial y «para hablar del poder transformador de la ficción especulativa sin tener que pasar por el aro de la mesa de mujeres de las convenciones al uso», comenta el equipo organizador.

El festival recoge una inquietud creciente en la literatura de género e ilustrada a través de obras, artículos, series, editoriales y redes sociales interesados en reflexionar sobre la ficción especulativa generada por y para colectivos infrarrepresentados. Y es que la ciencia ficción y, en general, la ficción especulativa, siempre han presumido de manejar ideas novedosas en materia de ciencia, tecnología, sociedad o política, consiguiendo que el lector las acepte como plausibles. Pero la realidad ha confirmado que estos trabajos se han inscrito en las ideologías dominantes, presentando personajes femeninos de manera cosificada o machista, y ocultando otros que por su orientación o identidad sexuales o etnicidad o discapacidad física o mental cuestionaban el status quo. «Nos parece que se hace más urgente la representación veraz de la variedad de identidades y perspectivas cuando nos jactamos de que la ciencia ficción, concretamente, expande la mente y la capacidad de pensarnos como seres humanos. ¿Cómo puede ser que Forastero en tierra extraña fuera tan «contracultural» si sus personajes femeninos son enfermeras y secretarias a las que les gusta que les den palmaditas en el trasero? ¿Cómo puede ser que blanco, cis, hetero, sin discapacidades… sea la norma en un género con ideas infinitas sobre la configuración de sociedades y cuerpos alienígenas?» reflexionan las organizadoras. Cuando se tiene en cuenta que ninguna obra existe fuera de la ideología, se hace imperativo abrir el debate sobre el conjunto de las creencias, ideas y emociones que la forman, los mecanismos que las aúnan y su influencia en la conducta social humana, como ya esta ocurriendo en otros géneros.

Seguramente AnsibleFest habría tardado en florecer si no fuera por WisCon, la primera convención feminista de ciencia ficción y fantasía que vio la luz en 1977 y de la que el festival español es deudor. «Nos ha venido bien que una de nosotras lleve cinco años yendo, porque en cierto modo podemos aprender de sus aciertos y errores (que aún se cometen, porque somos humanas) y traer la energía de una institución feminista tan legendaria en el mundillo» comentan las organizadoras, quienes añaden que su compañera «acaba de volver de allí, donde anunció la existencia de AnsibleFest en la ceremonia del premio Tiptree, y mucha gente ha recibido la noticia con ilusión, como Pat Murphy, escritora y fundadora del premio. Es más de lo que nos habríamos atrevido a soñar.»

Y es que, a veces, los sueños pueden hacerse realidad… en Bilbao. Como revelan las organizadoras, el festival tiene lugar en la ciudad vasca porque varias de ellas residen allí, lo que permitía optimizar la logística, y porque desplazar la conversación fuera del eje Madrid-Barcelona es una buena forma de iniciarla desde una localización descentralizada, en sintonía con las ideas que se pretenden explorar. Tras solicitar apoyo económico, la organización se encuentra a la espera de respuesta por parte de la administración vasca y de diversas instituciones a las que se ha dirigido.

Durante los dos días que durará el festival, el público tendrá la oportunidad de disfrutar de programas paralelos en español y euskera. Cualquier persona que quiera podrá asistir de manera gratuita a charlas, talleres y mesas redondas sobre diversos aspectos relacionados con la ciencia ficción feminista, cuir y decolonial, a los que se sumarán la proyección de películas, una pequeña feria dirigida a editoriales, artistas y asociaciones, y la posibilidad de que se acoja algún concierto o la actuación de DJs. Asimismo, está prevista una ludoteca con actividades específicamente orientadas al público infantil.

«Aún tenemos que confirmar muchos nombres, pero podemos adelantar que varias editoriales independientes, actualmente muy activas en cuanto a la visibilidad de colectivos marginados, tienen planeado venir. En cuanto a medios, estamos muy contentas de contar con el apoyo de Pikara Magazine para hacer correr la voz», confirman las organizadoras. Con la ilusión de que se convierta en un evento de carácter anual, la organización espera contar con alguna presencia internacional.

Para diseñar el logotipo del festival, la ilustradora Paula Salcés se basó en el conflicto entre el ser humano y el robot-AIs, un tema recurrente en la literatura de ciencia ficción. «Quería enfocarlo más hacia el concepto opuesto, ya que si nos basamos en un futuro distópico o en el que puedan surgir problemas mayores creo que el apoyo y amistad entre ambos grupos sería mucho más beneficioso para todos, quería crear una unión y un buen rollo retro-futurista que reflejase un poco una idea positiva sobre la colaboración y el compañerismo», explica Salcés, quien añade que buscó alcanzar un equilibrio entre colores fríos y cálidos para ilustrar las partes artificial y orgánica, dando relieve al morado como expresión de fuerza.

Concebido para las personas aficionadas a la ciencia ficción AnsibleFest toma su nombre del ansible, el famoso artefacto inventado por la escritora Ursula K Le Guin en El Mundo de Rocannon (1966) que permite una comunicación inmediata y super-lumínica. Con este gesto la organización no solo ha querido homenajear a la autora, fallecida a comienzos de año, sino reconocer su legado, tanto en el universo literario como en el mundo del activismo.

El equipo organizador está compuesto por Laura Gaelx @gaelx, Arrate Hidalgo @ArrateHidalgo, Laura Huelin @CanalNost, Laura Lazcano @LazcanoLaura y quiere aclarar que cualquier persona con dudas o sugerencias con respecto a accesibilidad, puede contactarlas vía ansiblefest@gmail.com o seguir el evento por twitter desde @ansiblefest. Para más información, no podéis perderos su página web https://ansiblefest.wordpress.com

Aquí tenéis el programa:

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Querida Ursula:

(Editorial de SuperSonic #11 Especial Ursula K. Le Guin, disponible en Lektu)

 

“He de confesar que empecé esta carta al menos una docena de veces para borrar lo escrito otras tantas. Después de todo, una no tiene todos los día la oportunidad de hablar directamente con quien le ha iluminado tanto, enseñándole a vadear las distancias temporales y espaciales. Porque lo he descubierto, Ursula, y quería compartirlo contigo. ¡He encontrado el ansible! Estuvo siempre delante de mí todos estos años y has tenido que marcharte para que, finalmente, lo encontrara.

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El artefacto tecnológico que permite comunicarnos, que atraviesa los tejidos más densos de la realidad, son las ficciones, ingenios capaces de acercarnos fábulas del pasado, hacernos reflexionar sobre nuestro presente y especular sobre nuestro futuro. ¿De qué otra manea es posible que nos comuniquemos, tú que estás ahora en Terramar, o en Gueden, o en Athshe o en Anarres o en Urras, y yo, perdida en extrañas latitudes terrestres? Me ha llevado décadas darme cuenta de que ellas son las que nos transportan instantáneamente, las que nos permiten habitar otros cuerpos y transformar el rumbo de la historia ya escrita. No era cuestión de inventar una fórmula nueva o un aparato de compleja tecnología, ¡qué majaderos fuimos!: era cuestión de utilizar la creatividad para imaginar situaciones, personas y tramas.

Sospecho que otras personas, algunas de las cuales han colaborado para elaborar este número especial que te está dedicado, atesoran este conocimiento. No tienes más que planear por estas páginas y admirar cómo alumbran civilizaciones, engendran criaturas asombrosas o paren revoluciones. Tal vez aún no son del todo conscientes del poder que tienen al alcance de la mano pero ¿ves cómo recorren los senderos de la imaginación? Porque no he hecho el descubrimiento sola: supe buscarme una embarcación que surcara cualquier medio sin temor a las tormentas; La Nave Invisible.

Para quienes escribimos y leemos, tu nombre suena a leyenda y tus historias huelen a tierra húmeda y a clorofila fresca, Ursula, especialmente para nosotras, las escritoras que tuvimos que llamar a puertas de hormigón y a las que enseñaste, con tus historias-artefactos-ansibles, a derribarlas.

Dijiste que leemos libros para comprender quiénes somos. Entonces, somos palabras ligadas a recuerdos, a sensaciones y costumbres, a portentos y a expectativas, organismos lingüísticos ávidos de experiencias, y tú conoces los mecanismos que las activan.

Ahora que he hallado el ansible, podremos hablar con más asiduidad, así que no hace falta que nos despidamos por lo que te dejo con un simple ¡Cambio y corto!

Una amiga”

Elia Barceló y las autoras y autores españoles

¿De qué manera se mide la influencia de una autora en la literatura de un país? ¿Cómo se valora el impacto de su obra, la huella de su ficción, el peso de su trayectoria? Si es por premios, Elia Barceló tiene en su haber un buen número: Premio Ignotus de la AEFCFT (Asociación española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) en 1991 por su cuento “La Estrella”, Premio Internacional de novela corta de la Universidad Politécnica de Barcelona (UPC) por El Mundo de Yarek en 1993, Premio TP de oro de literatura juvenil en 1997 y 2006, o el Premio Celsius de la Semana Negra de Gijón por Hijos del Clan Rojo en 2004. Por cierto, no dejéis de darle una oportunidad a la última novela de Elia El Color del Silencio, publicada por Roca.

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Durante muchos años fue casi el único nombre que sonaba cuando se hablaba de autoras de ciencia ficción en español y ha sido, es y será eso que se llama “un referente” para cualquier escritora de este género. Las estadounidenses tenían a Ursula K. Le Guin. Las argentinas, a Angélica Gorodischer. Las cubanas, a Daína Chaviano. Nosotras, en España, tenemos a Elia. Nos sentíamos (y sentimos) identificadas porque entendíamos que nos unían los mismos retos. Pero, sobre todo, han sido sus historias, desde Sagrada en 1989, las que han transmitido una manera de entender la ciencia ficción como un enorme tablero en el que la narración emerge y arrastra al lector al juego ficcional. La iniciativa #ObjetivoElia, auspiciada por el blog Origen Cuántico, y que Gisela Baños se encargó de coordinar, me dio la idea para investigar sobre la influencia de la Barceló en los autores y autoras que escriben y publican actualmente en nuestro país. Sus palabras, más que ningún recuento de galardones, creo que reflejan mejor que nada lo que ha supuesto y sigue suponiendo para muchos y muchas. No están todas las personas que la admiran, sería muy complicado contactar con ellas, pero sí algunas bastante representativas. Este, es solo un pequeño homenaje pero, como dice un amigo mío, no hay iniciativas grandes o pequeñas sino buenas o malas.

Dioni Arroyo, escritor: “Muchas gracias por contar conmigo para esta iniciativa tan refrescante y atractiva, porque Elia Barceló es una de las mejores escritoras de nuestro tiempo, y naturalmente, nos ha influido a todos. Respondiendo a tu pregunta de #ObjetivoElia, la obra que más me ha influido es “El Mundo de Yarek”, que además es lo primero que disfruté de su narrativa. Me ha influido por su calidad literaria, la carga de prosa poética que sirve para comprender y sumergirnos en la soledad del protagonista, su estilo tan depurado y ágil que nos envuelve página a página. Ganadora del UPC, me fascinó el final, sorprendente e insólito, un final que nadie nos esperábamos y del que tanto hemos hablado. El personaje nos irá desvelando su situación, la capacidad de supervivencia humana explorando otro mundo, un robinsón desdichado pero con una fuerza de voluntad impresionante, frente a las disputas de los políticos sobre su destino y sus dilemas éticos. Un libro breve pero repleto de elementos, reflexiones y profundamente humanista. Una verdadera joya que, aún hoy en día, se disfruta por la elegancia de su prosa y que seguimos recomendando encarecidamente.”

Rodolfo Martínez, escritor y editor: “Más que una obra en concreto, fue una reflexión que Elia compartió conmigo poco después de conocernos, allá por 1993. Comentó que nunca se ponía a escribir algo hasta no estar completamente segura de quién contaba la historia, de cuál era la voz narrativa adecuada. Eso me hizo reflexionar a mi vez sobre el papel del narrador en lo que escribimos (esa especie de máscara, de persona interpuesta, que usamos para escribir) y, desde entonces, he tenido muy presentes sus palabras y siempre que me siento a escribir algo nuevo me hago la misma pregunta: “¿quién está contando la historia, qué personalidad tiene y cuál es su modo de narrar?”

Concha Perea, escritora y profesora de escritura: “Leí El color del silencio este verano después del Celsius y recuerdo que me pareció muy interesante su habilidad para tratar temas como el robo de niños, las secuelas del franquismo, los secretos de familia de un modo tan intenso y a la vez tan serio, sin morbo ni porno emocional. La prosa de Elia es elegante y fluida, las imágenes que crea son muy potentes y el uso del tiempo, sin abusar de la analepsis era perfecto para crear tensión en la trama. Creo que era una novela muy medida, muy estudiada y escrita de un modo muy honesto.”

Lola Robles, escritora, antóloga y divulgadora: “¿Una sola obra? Creo que sería poco. A mí me influido toda la obra y sobre todo la figura de Elia. Me parece importantísimo para la ciencia-ficción española. Hay obras concretas que me gustan mucho, como los cuentos de Sagrada y esa maravilla que es El secreto del orfebre. Pero sobre todo me gusta su trabajo, su versatilidad, su perseverancia, el conjunto de su obra, y también su modo de ser. Un abrazo y gracias.”

El color del silencio

María Zaragoza, escritora: “¡Hola! Pues mira, los relatos de ciencia ficción de Elia en general, siempre han conectado mucho conmigo desde el punto humanista. Pero si tengo que elegir uno, me quedo con Mil euros por tu vida, que todavía no me he recuperado de él (y muchos en el mundo entero tampoco a juzgar por películas como Get out o Self/less). Siempre me ha interesado la ficción como vía para tratar temas profundos y la poética de la crueldad, que tienen en este relato un gran exponente.”

Francisco Miguel Espinosa, escritor: “Mi libro favorito de Elia es El vuelo del hipogrifo. Recuerdo que es el primer libro que leí de ella y me sorprendió encontrarme con una suerte de thriller que presentaba lo sobrenatural como una brecha que rompe el mundo. Me sobrecogió la facilidad con que la autora fabula sobre un mundo que solo ella podía ver.”

Sofía Rhei, escritora: “El libro de Elia en el que pienso con más frecuencia es “Disfraces terribles”; la manera en la que coexisten la realidad y lo no real en esa historia es ejemplar para mi. Lo mismo con su reflexión sobre la identidad y la autoconstrucción de esta, siempre sometidas al escrutinio de la familia y del entorno social. También me resulta inspirador en su mensaje feminista.”

Eduardo Vaquerizo, escritor: “La verdad es que me gustan muchas de sus obras, pero no puedo decir cual o cual no han influido en mis libros, porque lo que sí me ha influido, e incluso en mí mismo, es la propia Elia. La conozco desde hace más de veinte años de coincidir en eventos literarios varios, en las pequeñas Hispacones de los 90, en las grandes ferias como la Semana Negra. Dos cosas de ella son fascinantes: primero su completo y desesperado amor por la literatura y la vida, dos cosas que en su caso creo que van unidos. Y segunda su inmoderada energía y positivismo que se cristalizan en una sonrisa y una actitud arrolladora. ¿Todo eso está en sus libros? sin duda, lees sus referencias, sus amores, al Cid, Cortazar, Stephen king y está ella misma, la complejidad y la belleza de tejer palabras hasta construir una historia. Por suerte, a mi Elia me ha influido tanto, o igual o más, no lo sé, que sus libros. Y es lo mismo, porque es una de esas escritoras en las que no hay una frontera entre lo que son y lo que escriben, por suerte para sus lectores o sus amigos.”

Marta Junquera, escritora: “Lo que me influye de Elia no es una obra concreta, sino su maestría y versatilidad para cambiar de género y dominarlos con naturalidad. Me miro en ella porque, al igual que con la música, soy incapaz de limitarme a un solo tipo.”

José del Río Fortich, Presidente de la AEFCFT: “La obra de Elia Barceló, junto a la de Pilar Pedraza o Angélica Gorodischer, abrió las puertas a muchas escritoras que descubrieron que podían escribir obras de fantasía, terror o ciencia ficción. Históricamente, siempre en el ámbito hispano que tiene unas características históricas y sociales muy diferentes al resto del mundo, la literatura de género estaba dominada por un círculo hermético al que muy pocas mujeres tenían acceso. Fue la primera mujer que ganó el prestigioso Premio UPC, con El Mundo de Yarek, ha ganado Ignotus y Celsius, además de ser una firme defensora de la literatura de género en español. Sus obras están plagadas de personajes femeninos fuertes, perseverantes y, sobre todo, independientes, que representan un ideal femenino alejado de los arquetipos que pueblan muchas líneas de la literatura de género en castellano. Esta perspectiva sienta las bases de la nueva literatura que estamos viviendo, en la que muchas autoras han encontrado un lugar donde mostrar su visión de la realidad sin tapujos. Los autores noveles, y los consagrados, tanto si escriben literatura fantástica como si no, deberían estudiar de forma exhaustiva la obra de Elia Barceló.”

Susana Vallejo, escritora: “Yo no sería escritora de no ser por Elia. Siempre he dicho que ella es mi “maestra” (no profesora, sino maestra). De la vida y de los libros. Ella me ha enseñado a distinguir un buen texto de uno mediocre y a convertir las palabras en algo más que palabras. Elia fue quien me animó a escribir porque vio en las cartas que le escribía una cierta gracia que se podía explotar. Un potencial, supongo. Y yo le escribía porque, allá por el Pleistoceno, a finales de los 80 o principios de los 90 (vete a saber), leí Sagrada y me encantó. Y decidí escribirle y hablarle de ciencia ficción, de la vida y de literatura. Y ella contestó a mis cartas y así, entre sellos y cartas, nos hicimos amigas. Sin Sagrada es posible que yo no fuera escritora. Quizás habría llegado por otros caminos a ese mismo destino. Quizás. Pero lo que está claro es que sin Elia yo no sería como soy. Así que sin Sagrada es posible que no hubiese aprendido que se puede discutir sin odiar, por ejemplo. Y eso es mucho más importante en la vida que escribir libros. Así que Sagrada ha influido en mi obra y en mi vida porque me abrió la puerta a Elia. Y sin Elia, sin mi maestra, sería una oveja descarriada y perdida. ¡Casi nada! 😉 Elia es grande y se merece este homenaje y muchos más.”

 

Selección de “Infiltradas”

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Aunque parezca mentira, hoy hace casi un mes que se inició la aventura de Infiltradas. Tras cerrar la convocatoria, queremos agradecer a las 41 personas que nos han enviado sus propuestas, todas de gran interés, y que nos hubiera gustado poder incluir en la antología. La que suscribe ha contado con la inestimable ayuda de la autora y activista Lola Robles, ganadora el año pasado de sendos Ignotus al Mejor Artículo y al Mejor Libro de Ensayo, para realizar el proceso de selección ya que, por razones de espacio, solo hemos podido seleccionar 19. Tras una ronda de valoraciones larga y difícil, se ha decidido que la antología incluya los artículos de las siguientes personas, que se citan por orden alfabético:

 

María Alea y Logan R. Kyle

Inés Arias de Reyna

Carla Bataller Estruch

Enerio Dima

Andrea Gómez Vega

Maielis González

Eleazar Herrera

Elena Lozano

Layla Martínez

Elisa G. McCauslan

Teresa P. Mira de Echeverría

Loli Molina Muñoz

Juan Pascual

Alicia Pérez Gil

Carlos Plaza

J. Sánchez

Josué Ramos

Carmen Romero

Giny Valris

 

Destacamos la gran diversidad de temas, géneros, autoras y obras que van a ser objeto de estudio, y que estamos seguras ofrecerán una visión muy amplia del estado de la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror desde la perspectiva de género.

Infiltradas, publicada por Palabaristas, se abrirá con un artículo de Lola Robles, titulado “La mirada violeta: qué es la “perspectiva de género” sobre la “literatura de género”, que servirá para centrar la obra y sus objetivos.

En septiembre se anunciará el crowfunding diseñado para financiar esta antología, y que permitirá implicarse activamente a todos aquellos y aquellas que quieran apoyarla.

¡Infiltradas ya está en marcha!

Infiltradas: Reflexiones sobre la literatura de género desde la perspectiva de género

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Detalle del poster de la película “Wonder Woman: The untold story of American Superheroines (2012), dirigido por Kristy Guevara-Flanagan

La «literatura de género», que comprende, entre otras, la ciencia ficción, la fantasía, el terror y el new weird, sus híbridos y distintos subgéneros, está viviendo un momento de cambio. La mayor presencia de colectivos antes infrarrepresentados ha conllevado una diversidad de autorías y propuestas narrativas. Y es que una literatura que aboga por la especulación sobre el destino de la humanidad, desde el pasado, en el presente o hacia el futuro, no puede seguir siendo reducto de un grupo privilegiado que ignore las aportaciones del resto. Por eso y ahora más que nunca, la mirada feminista es tan relevante como necesaria. Se trata de arrojar luz sobre esta nueva realidad literaria, explorando aspectos poco conocidos y nuevos enfoques en los géneros mencionados, relacionados con el punto de vista de la mujer, con sus universos simbólicos y narrativos. Este tipo de reflexión es pertinente en momentos como el que vivimos, en el que la instantaneidad de las comunicaciones y del acceso a la información nos dificulta ejercitar el pensamiento crítico y el análisis de nuestra cultura.

 

Infiltradas: Reflexiones sobre la narrativa de género desde la perspectiva de género busca abordar el rol de las mujeres como autoras, como fuentes de inspiración, como personajes y como temas dentro de las múltiples variantes narrativas (novelas, relatos, guiones, comics, videojuegos, traducciones) propias de la «literatura de género». Buscamos artículos que analicen estas cuestiones, con especial interés en ejemplos de la literatura en español, aunque los que se centren en obras extranjeras también serán considerados. Las personas interesadas en participar en este proyecto de la editorial Palabaristas deberán proponer el tema, concretando al máximo su alcance y enviarlo a cristinajurado@yahoo.es, indicando en el título de su mensaje «PROYECTO INFLITRADAS» antes del 15 de febrero de 2018. La editorial se compromete a elegir entre 15 y 20 artículos y publicarlos en edición rústica y digital a finales de 2018. Los textos se presentarán en forma de artículo divulgativo con un mínimo de 2000 palabras y máximo de 5000 (bibliografía no incluida), y tendrán que enviarse con fecha límite del 30 de junio de 2018. Posteriormente, en septiembre de 2018, se lanzará el crowfunding que permita la publicación en las condiciones descritas.

 

Queremos contar contigo para ofrecer una visión distinta de la «literatura de género», desde la perspectiva de género y desde la experiencia de la producción en español. Queremos inocular nuestro pensamiento en la corriente de reflexión feminista que fluye actualmente en todo el mundo. Queremos infiltrar nuestras voces en el diálogo internacional que se está desarrollando. Y queremos utilizar el femenino en sentido genérico en nuestro título.

 

¡Únete a las Infiltradas!

El Viento Soñador y Otros Relatos, la nueva antología de Mariano Villarreal

Las carambolas del destino han hecho que mi relato “Rojo”, pensado inicialmente para otro proyecto, encontrase un estupendo hogar en El Viento Soñador y Otros Relatos, la nueva apuesta antológica de Mariano Villarreal para Sportula. vientosonador1

Esta es una historia que se busca a sí misma en cada frase, mezcla de cuento post-apocalíptico-reconvertido-en-distopía, con toques de ciencia ficción, new weird y esoterismo. Como viene sucediendo últimamente en lo que escribo, se juega con la frontera entre estados de la mente, la cordura y la lucidez, lo real y lo imaginado, lo soñado y lo vivido.

Aquí os dejo un fragmento:

“Una vez localizado el territorio muscular, la forma del corte debía ser transversal para asegurar un derramamiento controlado que maximizase el flujo narrativo. La sangre aparecía, primero remisa a surgir, intimidada por el acero y, cuando por fin fluía y el proceso de oxidación amplificaba la trama, los colores de los escenarios se hacían más vivos y los personajes se encarnaban en la huella hemática. Todo estaba allí, perfectamente desplegado: las miserias y las obsesiones, los amores ocultos, los deseos inconfesables. La vida bastarda de cada uno, no la oficial, sino la verdadera. La verdad.

El acero tenía su propio lenguaje. Iru lo conocía bien. Lo había aprendido en las calles de Sandefjord. Matto se le había enseñado.”

 

El índice de esta obra es tan ambicioso como impresionante, y no precisamente por mi participación, sino por los compañeros de viaje, entre magníficos autores y autoras, y arrojadas traductoras y traductores. Son relatos que acumulan premios internacionales y el aplauso de la crítica y los lectores de otros países. La oferta es muy atractiva porque combina esas joyas de la narrativa breve internacional con voces nacionales que intentan hacerse un hueco. Además, la portada es una fantástica ilustración de Julie Dillon.

1.- El viento soñador, de Jeffrey Ford
Traducción de María Pilar San Román
Finalista de los premios Nebula y Sturgeon en 2008
2.- Distant Replay, de Mike Resnick
Traducción de Ramón Peña
Finalista del premio Hugo en 2008
3.- Stone Wall Truth, de Caroline M. Yoachim
Traducción de Manu Viciano
Nominado al premio Nebula en 2011
4.- Ghostreaper, or, Life After Revenge, de Tim Pratt
Traducción de David Tejera
5.- El naturalista, de Maureen F. McHugh
Traducción de Carlos Pavón
6.- La concubina y el bárbaro, de Rodolfo Martínez
7.- Rojo, de Cristina Jurado
8.- En la isla, de José Jesús García Rueda
9.- Las cadenas de la casa de Hadén, de Ferran Varela
10.- Rosa de Navidad, de Abel Amutxategi
11.- Relato Extra: El horror de Valserenosa, de Rubene Guirauta

Pero eso no es todo. Esta obra viene dando la mano a otra antología: Ciudad Nómada y otros relatos, una antología de ciencia ficción contemporánea que entronca directamente con los primeros volúmenes de la serie Terra Nova. He aquí sus contenidos:ciudadnomada1

1.- Seven Birthdays, de Ken Liu
Traducción de Manuel de los Reyes
Finalista del premio Locus 2017
2.- Movement, de Nancy Fulda
Traducción de José Óscar Hernández Sendín
Finalista de los premios Hugo y Nebula en 2012
3.- Tumbledown, de Kameron Hurley
Traducción de Alexander Páez
4.- After the Apocalypse, de Maureen F. McHugh
Traducción de Arrate Hidalgo
5.- Mother Ship, de Caroline M. Yoachim
Traducción de Manu Viciano
6.- Ciudad nómada, rebaño miseria, de Pablo Loperena
Novela corta ganadora del Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción en 2016
7.- One Hit, de Josué Ramos
Finalista del premio Domingo Santos en 2016
8.- Blue, de Víctor Selles
9.- Felicidad ®, de Bandinnelli
10.- Tableaux vivants, de Elaine Vilar Madruga
11.- Relato Extra: Protocolos de desconexión, de Andrea Prieto

La pre-venta de estas antologías acaba de iniciarse y propone obtener ambos títulos (cada uno de 280 páginas y a un precio de 18,50€ en rústica y 4,99€ en digital) a través de una suscripción muy suculenta: se podrán recibir cómodamente en casa ambos libros en rústica por 40€, recibiendo de regalo las versiones digitales; y se podrán adquirir también solo en versión digital  en múltiples formatos (epub, mobi. azw3 sin DRM) por solo 10€. Con las suscripciones se contribuye a la sostenibilidad del proyecto Nova Fantástica para ofrecer apoyo económico a los proyectos que están por venir. Para suscribirse, solo hay que enviar un email con todos los datos a novaficcion@gmail.com

¡Animaos y no os quedéis sin ellas!

La segunda muerte del padre

(Inicio del cuento incluído en la antología Cuentos desde el Otro Lado, editado por Concepción Perea para Ediciones Nevsky y que se puede adquirir en La Casa del Libro, Cyberdark y Amazon)

 

por Cristina Jurado

 

“Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.”

Harriet Beecher Stowe

 

La criatura apareció cuando murió su padre y ella se quedó huérfana por segunda vez. En realidad, él había muerto muchas veces antes, cada vez que desaparecía. No recordaba cuántas. Su memoria era un contable falible, llevaba las cuentas como quería, y tenía tendencia a redondear por lo alto cuando se trataba de ausencias.

9788494455568El día antes de su muerte, viajó miles de kilómetros para verlo sin saber cómo iba a hallarlo. Se encontró con él aquella mañana, cuando llegó a una casa que no era la suya, sino la de su padre. No lo reconoció. Se parecía, pero nada tenía que ver con él. Era la misma cara, el mismo cabello rizado, el mismo lunar en la mejilla, los mismos labios carnosos. Pero ahora el pómulo estaba hundido, el pelo casi desaparecido, la piel amarillenta, consumida por el cáncer y la quimioterapia.

Él se alegró de verla. Al menos, eso dijo, y luego se hundió en el sopor de la morfina. Ya no volvió a hablar voluntariamente. Contestaba en monosílabos si se le preguntaba, emitiéndolos en forma de susurro, pero sus palabras se fueron haciendo cada vez más difíciles de entender.

Su respiración era una tortura, tanto para él como para quien lo escuchaba. Le costaba un esfuerzo inhumano atrapar el aire y hacerlo llegar a sus pulmones. El ruido que hacía era insoportable. Ella nunca había oído estertores pre-morten hasta entonces: desconocía la existencia de aquellos gruñidos profundos que maltrataban la garganta porque la obligaban a producir sonidos más animales que humanos.

 

Escucharle respirar era casi como respirar con él. Habían traído una bombona de oxígeno para ayudarle a ventilar, pero cada esfuerzo era un combate que se ganaba segundos después, cuando llegaba la espiración, que era una burla dolorosa a la enfermedad más que un premio.

Le tocó, junto a la mujer de su padre que no era su madre, hacer de enfermera, suministrándole los fármacos que lo aliviaban. Esas eran las instrucciones de los médicos de cuidados paliativos, pero siempre que ella le preguntaba si le dolía algo, él negaba con una mueca. Estaba muy agitado, removiéndose en la cama, cambiando de postura a cada momento, como si quisiera evitar permanecer mucho rato en la misma posición por temor a que la inactividad atrajera a la muerte.

La noche lo aterrorizaba. Tenía problemas para conciliar el sueño desde que empeorara su estado de salud y, a pesar de los somníferos, no paraba de sentarse en la cama o de hablar. Solo dormía a ratos durante el día, cuando la luz inundaba la habitación, y luchaba contra el sueño cuando el sol se ocultaba porque temía no despertarse más. Entonces se estremecía de una manera incontrolable, los brazos trepidando a lo largo del cuerpo, la cabeza temblando, débiles lamentos escapándose de su boca, perseguido por pesadillas atroces, para despertar después con los ojos desorbitados, el terror asomando a las pupilas dilatadas y la respiración atascada.

Murió durante la noche, poco antes de las doce. La oscuridad que tanto temía lo engulló y su pecho dejó de levantarse. Tenía los ojos en blanco, apuntando al techo, pero ya no veían nada. Ella tomó su mano y no le encontró el pulso. Su hermano se despidió y le deseó que marchara tranquilo. Alguien le cerró los ojos y ella se quedó allí sentada, con la mano de su padre entre las suyas, buscando las pulsaciones que sabía no iba a encontrar.

Todo el mundo empezó a llorar. Ella también, pero sus lágrimas no eran de pena sino de rabia. Él era solo un visitante ocasional en su vida y se dio cuenta de que aquella muerte se había producido para ella muchos años atrás. Le parecía injusto, y si buscaba el pulso sin esperanza de hallarlo, era porque en el fondo quería encontrar algo.Se sentía muy niña de nuevo, ansiando el calor del padre, como aquella vez que, viendo una película de terror de noche, buscó su abrazo. Él se rió y le contó el secreto que haría que nunca más se asustase: todo era mentira, la sangre, las lágrimas, los muertos. Ella tenía siete u ocho años, y nunca más volvió a temer aquellos largometrajes. Pero aquello no era película, y él no era un actor de cine que acabara de rodar una escena. Aquella era una muerte, sin cámaras filmando, ni equipos detrás contemplando la escena, ni nadie diciendo “¡corten!” para que el silencio se rompiera. Y ella no era una actriz. Pero el que estaba allí tendido había sido su padre y solo se oían sollozos, quizás los suyos propios.

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Se quedó con la mano del padre, que ya no lo era, entre las suyas. No quería dejarlo solo porque, entonces, se lo llevarían. Vendrían unos señores muy educados y perfectamente trajeados con una caja de madera y lo meterían dentro, y ella saldría de la habitación para que lo vistieran, y tendría que oír cosas como “antes de que se enfríe”, y ver a esos extraños tocándolo. Se metió en el cuarto de baño cuando bajaron la caja al furgón, rumbo a la funeraria. Las paredes latían a su alrededor emitiendo ráfagas de abatimiento que la penetraban sin encontrar resistencia. A pesar de que nadie la acompañaba, no se sentía sola. Notaba una cualidad animal en la energía que la rodeaba, más propia de una cuadra que de un aseo, un olor a madera envejecida, bosta fresca y paja húmeda, un crujido de tablas de fondo que le resultaba amenazante, porque se imponía sin corresponderse con el espacio que ella ocupaba. Aquella sensación la acompañó mientras seguía al furgón en el coche de un familiar cercano.

La última vez que tocó a su padre en el tanatorio, la misma tarde del entierro, el cuerpo llevaba muchas horas acostado en el ataúd a baja temperatura. Tuvo que obligarse a rozar la frente con los labios en algo parecido a un beso. Notó el frío de su piel, que ahora era cartón piedra. Su padre había sido muy moreno, pero ahora su semblante tenía la apariencia dorada y mate de la cera silvestre. La muerte era amarilla, el color que manchaba el cadáver. Por un momento, la escena adquirió una pátina de realidad desteñida, como una fotografía sobreexpuesta a la luz. Aquel extraño barniz se comía los bordes del ataúd, amortiguaba los sollozos del resto de su familia y parecía aumentar el peso del aire en la habitación. Ella se dio cuenta de que no estaba preparada para despedirse porque aquel hombre era un extraño. ¿Cómo demonios se despide a un desconocido?

El tanatorio se asemejaba a la sala de espera de un aeropuerto del que no salía ningún vuelo. La parte que visitaba el público estaba decorada con la intención de parecer una acogedora sala de estar, pero los buenos propósitos se habían quedado en el intento. No había nada acogedor en la tristeza de los concurrentes, real o fingida, por muchos centros de mesa que se colocaran en los rincones. La parte trasera albergaba la cámara frigorífica y el frío lo impregnaba todo. Hasta la oficina donde los reunieron para explicar a la familia las cosas que no podían procesar porque todo daba ya lo mismo, nada importaba, ese no era ya su padre. Aún así, hubo que ponerse de acuerdo, unos cedían y otros concedían, y el quórum al que se llegaba era postizo porque nadie decía lo que realmente pensaba, sino lo que quedaba más elegante.

Hacía mucho frío. Era la temperatura de la conservación funeraria, la meteorología del más allá en el más acá. Donde ya no existía la persona, aunque los demás siguieran empeñados en llamarla así, solo había un conjunto de órganos apagados, en huelga permanente e indefinida, un espacio ocupado por materia que se transformaba de estado. El frío detenía el tiempo o, mejor dicho, lo ralentizaba, para que el cambio se demorase y durante unas horas los familiares vivieran en la ilusión óptica de que el que yacía estaba dormido. “Descase en paz”, les decían, pero no podía descansar lo que no está cansado porque ya no vive. Eran los demás, los de éste lado del frío, los que seguían tratando al que ya no estaba como si fuera uno de ellos, y le aplicaban las mismas leyes y formalidades, y hasta esperaban que a él le pareciera bien. Pero lo cierto es que nadie estaba preparado para aceptar el cambio. Aquél, ya no era su padre, y ella no lo podía llorar, las lágrimas no afloraban.