“Black Isle” de Marian Womack

Hoy voy a iniciar el primero del que espero que sean muchos post sobre la obra de la autora que decidí adoptar siguiendo la iniciativa #AdoptaUnaAutora. He pensado que la mejor manera sería empezar, aunque parezca obvio, por el principio, o sea, con el primer texto de Marian Womack que llegó a mis manos. Estábamos en 2014 y por aquel entonces me dedicaba a leer relatos enviados para la primera convocatoria de Alucinadas (Palabaristas). Marian me envió “Black Isle” que había escrito originalmente en inglés y que después tradujo al español. Me advirtió que era un texto extraño, creo recordar. Cuando empecé a leer, no pude parar. Finalmente la historia pasó a formar parte de la antología en español, así como en su posterior traducción al inglés en Spanish Women of Wonder.

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“La muerte de las águilas pescadoras —por docenas— no tiene explicación posible, como tampoco la tienen las manchas azuladas que cubren sus picos, sus cabezas, sus pecheras. Estas anomalías no deberían existir, así de simple. Y yo debería saberlo mejor que nadie; al fin y al cabo diseñé los pájaros yo mismo.”

Así comienza la historia del Dr. Andrew Hay, un bio-ingeniero cuya vida se encuentra en un punto muerto, como el punto ciego del retrovisor del coche, como el área de vista periférica que se escapa de enfoque, como una foto movida. Hay se siente vacío y la culpa lo reclama. No ha podido llenar el hueco que la muerte de su esposa dejó, a pesar de dedicarse a una actividad interesante en una empresa de éxito. Como recurso humano que no resulta ya imprescindible, el doctor es enviado a investigar la muerte en masa de algunas de las especies animales artificiales creadas por la empresa, en un hábitat protegido en la costas escocesas. Allí tendrá que enfrentarse a los recuerdos de una vida pasada que alguna vez no fue hueca, sino que estaba repleta de vivencias y sensaciones, cuando Hay se sentía actor de su propia vida y no un mero extra. Pero la carga del pasado es insoportable, lo que unido a la inesperada reacción del hábitat, tiene consecuencias imprevistas para el protagonista.

En esta historia la naturaleza es otro personaje más, una suerte de consciencia omnipresente que se rebela ante la manipulación genética, una criatura colectiva que se subleva ante el orden establecido por el ser humano para reclamar su libertad. Se establece un claro contraste con el Dr. Hay, un ser torturado y abrumado por la culpa, incapaz de tomar decisiones que terminen con su desdicha. Por su parte, la naturaleza asume las riendas de su propia existencia y, sin detenerse en los efectos adversos inmediatos, la muerte de miles de animales genéticamente modificados resulta una suerte de avanzadilla que parece formar parte de una estrategia trazada de manera consciente y voluntaria.

Las descripciones son, sin duda, uno de los puntos fuertes de esta historia. Marian Womack tiene la capacidad de construir escenarios naturales vívidos e inquietantes al destacar las características anómalas y alienantes de sus elementos, sean estos rocas, plantas, aves o criaturas marinas.

“Caminamos sobre el atracadero. Para llegar hasta el final es necesario dar un corto paseo, ya que la construcción de piedra no tiene más de trescientos metros. Sin embargo, no tardo en acordarme de lo difícil que resulta avanzar sobre la estructura abandonada. Los juncos y la hierba musgosa lo han recubierto por todas partes. Las algas se apilan hasta arriba ascendiendo por sus pequeñas orillas a ambos lados. Pero lo peor es que las rocas, originalmente piedras cuadradas, se encuentran ahora descolocadas y deformes, como si una mano gigante las hubiera esparcido desde el cielo sin preocuparse de cómo ni dónde caían. El tiempo y el abandono las ha recubierto de hierba, juncos y matorrales de tal manera que es imposible dar un paso en firme, evitando los agujeros esparcidos aquí y allá sobre la estructura abandonada, en los que resulta más que posible torcerse un tobillo.”

La producción narrativa reciente de Marian Womack tiende a explorar un género llamado CliFi (Climate Fiction) que está adquiriendo cada vez más notoriedad porque aborda temas candentes relacionados con el cambio climático y el calentamiento global de la Tierra. Suele proponer historias especulativas, aunque no siempre, que se desarrollan en el presente o en un futuro, pudiendo ser este más o menos cercano.

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Foto de un águila en Black Isle, de la web http://www.fortrosefreechurchofscotland.wordpress.com

En posteriores posts analizaremos otros textos de Marian que se enmarcan en este tipo de literatura aunque, aunque en “Black Isle” conviene señalar que la autora apuesta por incluir elementos de ciencia ficción, de new weird y de un cierto terror gótico. En concreto, la temática de ciencia ficción en lo que se conoce como biopunk, un subgénero que se centra en la biotecnología. La manipulación genética a la que se somete a las especies animales del hábitat escocés sirve para cuestionar la ética de este tipo de prácticas. El elemento new weird se deja sentir en toda la narración, en las inquietudes existenciales de los personajes –el doctor y la naturaleza- en la habilidad para convertir situaciones perfectamente convencionales en puntos de encuentro para lo que extraño, aquello que roza lo paranormal, lo que se sale de la norma y crea incomodidad. Trazas de terror gótico aparecen en la maldición que sobrevuela el hábitat y que no es sino extensión de la que, de alguna manera, aqueja al propio Dr. Hay desde la desaparición de su esposa. Incluso el personaje de Méndez, al que el doctor visita en un hospital psiquiátrico y al que encuentra comiendo moscas, nos recuerda al Renfield de Drácula.

Por último, hay que añadir que la cuidada prosa es, además, otra de las características que identifican el estilo de esta escritora. Se trata de un estilo trabajado, de ritmo templado, y que huye de los infodumps, propiciando así una participación más activa del lector.

“Black Isle” es una pequeña joya que reúne algunos de los géneros y temáticas más actuales, lo que convierten a Marian en una autora muy relevante dentro del panorama nacional. Si aún no la habéis leído os invito a que descubráis la anomalía que se encuentra encallada en las costas escocesas. Por algo se llama “Isla Negra”.

 

 

La fantasía española se une bajo la sombra de David Bowie con fines solidarios

Esta es la introducción de WhiteStar, la antología de textos fantásticos que Palabaristas acaba de publicar como ebook a través de la plataforma Lektu y cuyos beneficios irán íntegramente a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Introducción

Supongo que, si eliminamos toda la teatralidad, el vestuario y las capas externas de lo que hago, soy un escritor… yo escribo.

(David Bowie)

El 10 de enero de 2016 David Robert Jones, más conocido como David Bowie, fallecía en Nueva York víctima del cáncer. Tenía 69 años. Dos días antes había celebrado su cumpleaños, un hecho que hizo coincidir con la publicación del que sería su último trabajo musical, Blackstar, un álbum al que daba título el símbolo de una estrella negra. Era su álbum número veinticinco y el primero en el que no aparecía en la portada (a excepción de su segundo disco con Tin Machine, Bowie siempre se mostraba de alguna manera en las carátulas de sus trabajos). En noviembre y diciembre del año anterior, el público había podido disfrutar de dos singles, “Blackstar” y “Lazarus”, que aparecieron con sendos videoclips muy elaborados y repletos de una rica simbología.

Ahora sabemos que Bowie se estaba despidiendo.whitestar1-2-baja

En las horas posteriores al fallecimiento del cantante las redes sociales se encargaron de amplificar su vida y obra a través de mensajes, recordatorios, vídeos, entrevistas antiguas, fan art… El ciberespacio resultó ser un escenario ideal para recordar la figura de un artista integral que se definía así mismo como narrador de historias que, las más de las veces, cantaba, pero que también pintó e interpretó. Lector ávido y confeso, utilizaba técnicas como el cut up para elaborar las letras de sus canciones.

¿Cómo no se nos iba a ocurrir organizar una antología de historias basadas en su exuberante universo? Él, que representó al alien visitante de la Tierra varias veces durante su vida, que encarnó a varios monstruos porque fue vampiro, Hombre Elefante y rey de los goblins, que se lanzó a las estrellas para iniciar y terminar su carrera, ha logrado crear tantos alias, tantas historias y tantas tramas tan íntimamente relacionadas con la fantasía y la ciencia ficción, que explorarlas era casi una obligación para quienes lo admiraban, por alguna razón o por muchas.

La antología que tienes entre tus manos no está compuesta por relatos convencionales porque Bowie tampoco fue un tipo convencional. Siguiendo su estela, los autores y autoras que se sumaron a la llamada que realicé, allá por enero del 2016, han tenido total libertad para imaginar mundos más allá de este que nos contempla. La premisa era sencilla: cada autor debía escoger una canción o un personaje del panteón del cantante británico en el que basar su creación. Vas a encontrar poemas, relatos de corte clásico y otros que alternan varios puntos de vista, artefactos que aúnan la imagen y el texto, y hasta singularidades, todos ellos en orden cronológico según la fecha de salida de la canción, película u obra de teatro en la que se inspiran. Vas a medirte con Ziggy, Jerome Newton, Aladdin Sane, Lazarus, Tesla y con el Comandante Tom, buscarás en el laberinto a Jareth, soportarás la inmortalidad con John Blaylock, acamparás en Marte, verás caer muros, contemplarás un desfile de seres mutantes y navegarás por las estrellas -¡Oh, sí, lo harás!- en las naves imaginarias creadas por escritores y escritoras de España, Uruguay, Argentina, Colombia y México.

Quiero agradecer a Cristina Macía por poner a nuestra disposición su casa, que es la editorial Palabaristas, y por traducir de manera magnífica el cuento que el autor británico-israelí Lavie Tidhar escribió especialmente para este proyecto. No tengo palabras con las que expresar mi gratitud hacia Lavie que ha demostrado que, además de un extraordinario escritor, es una persona con un gran corazón. Thank you, Lavie! Ana Díaz Eiriz, fiel diseñadora, ha conseguido crear una portada espectacular que captura la esencia del Bowie camaleónico que todos admiramos. Quiero agradecer también a mi compañera María Leticia Lara Palomino por su trabajo incansable en las labores de edición, y a Israel Alonso por ayudarnos cuando nos faltaban ojos e ir más allá. Sin ellos, este libro nunca hubiera sido posible.

Rafael Cervera no lo dudó cuando le propuse escribir un prólogo que estuviera a la altura de nuestra empresa. Su profundo conocimiento sobre la obra y la figura de Bowie es el ingrediente que faltaba para que este libro cumpliera su cometido y fuese un hermoso tributo a su legado.

Si Blackstar es el testamento musical de David Bowie, WhiteStar quiere ser una celebración de su trayectoria como artista. De ahí el nombre, una imagen en positivo del título de su último álbum. Por ello, todos los beneficios que se obtengan con la venta de este libro irán a parar a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): ninguno de los que estamos involucrados entenderíamos nuestra participación de otra manera que no fuera solidaria ya que, desafortunadamente, todos hemos sentido en nuestras familias, grupo de amigos y conocidos, o incluso en nuestras propias carnes, el ensañamiento de esta enfermedad.

Por eso, este libro está dedicado a Pat Cadigan, una de las autoras más importantes de ciencia ficción en la actualidad y alguien que conoce muy de cerca la lucha contra esta dolencia. La forma valiente y llena de sentido del humor con la que afronta su lucha difícil y dolorosa nos enseña que el verdadero super-poder está en mantener una actitud positiva ante las circunstancias más adversas. ¡Y ella tiene super-poderes, damos fe!

Transformemos, pues, como ella el dolor y los sentimientos negativos en algo positivo y constructivo: imaginemos historias.

Estoy segura de que a David le hubiera gustado así.

Cristina Jurado

Dubai, septiembre de 2016

Alucinadas II: las autoras a la conquista de un lugar propio en la ciencia ficción en español

La espera por fin ha terminado y tengo entre mis manos Alucinadas II, la segunda antología de relatos de ciencia ficción escritos por mujeres en español que Palabaristas y Sportula publicarán esta misma semana. Siento emoción al comenzar a leer y recuerdo aquella primera antología, la que apareció en diciembre del 2014, que ayudé a editar y que tantas alegrías nos ha dado. Me maravilla que la máquina siga en marcha, que más autoras hayan acudido a la llamada, y que nuevas voces —y otras no tan nuevas— nos descubran historias tan originales como bien escritas.alucinadas_ii_4985_txZZt4fR

Las editoras de esta obra, Sara Antuña y Ana Díaz Eiriz, han seleccionado relatos de gran calidad, que trasportan al lector a distopías, a Tierras futuras, a planetas alejados pero extraordinariamente parecidos al nuestro, a siglos pasados alternativos, y a lugares fuera del espacio y el tiempo. La estupenda portada, obra de Díaz Eiriz, representa un rostro alienígena que contempla a quien tiene enfrente, desde el infinito de sus ojos, y que intuimos es de un ser femenino. Esta ilustración representa perfectamente la idea de la femineidad como pilar del universo (nótese la torre en la que aparece que reposan los nombres de las autoras).

Después de una introducción ingeniosa y muy esclarecedora de parte de las editoras, Susana Arroyo y Silvia Schettin —FataLibelli— desarrollan uno de los mejores prólogos que he leído en mucho tiempo. No es raro, puesto que tienen práctica con los estupendos textos con los que introducen las obras que publican. En este ahondan en la dinámica histórica del negocio literario, concretamente en el papel fundamental de las narradoras a la hora de establecer un género como el de la novela en el siglo XIX. Arroyo y Schettin explican cómo la popularidad que fue adquiriendo este género implicó su progresiva “masculinación”, y los nombres y esfuerzos de las escritoras comenzaron a verse relegados hasta ser casi completamente ensombrecidos por el de los escritores.

La antología se abre con el relato ganador del premio de esta edición: “Historia y cronología del universo” de la granadina Almijara Barbero Carvajal. Con un estilo preciso y valiente, y sabor a Bradbury, a Pratchett y a Cortázar, la autora crea una cosmogonía que a veces es sueño, otras, un espectáculo de sombras chinescas, a ratos, fábula y siempre, un relato weird. Esta es una narradora a quien conviene seguir la pista.

“Wirik Es” es el cuento de la argentina Alejandra Decurgez, que ya se quedó a las puertas de entrar en la antología anterior con una historia ambientada en el mismo universo de seres híbridos creados para satisfacer las necesidades de los humanos. La escritora demuestra que sabe crear una atmósfera inquietante mediante personajes que, a pesar de no ser humanos, despliegan las mismas emociones y miedos: El Otro, a fin de cuentas, no es tan diferente. Y ¿no seremos nosotros el Otro?

“Las dos puertas de Tebas” de MA Astrid es una historia ciberpunk en la que la trama avanza a través de un potente flash back. Genios de la programación, poderosas corporaciones, conspiraciones para controlar recursos poderosos, asesinatos, mentiras y una acción vertiginosos son los ingredientes de esta historia.

La autora cubana Maileis González Fernández firma “Seudo”. En este relato se adivinan ecos de Borges (ese mundo lleno de niveles, como aquella otra biblioteca infinita) y de Aldous Huxley, y se describe una sociedad distópica que habita el Gran Edificio, compuesto por un número indeterminado de pisos a los que se accede a través del Ascensor. En esta civilización la biotecnología consigue modificar la fisiología humana para crear seres que no necesitan comer o dormir, inhibidos sexualmente para realizar tareas perennes.

“Francine (borrador para la conferencia de setiembre)” de María Antonia Martí Escayol es una deliciosa historia que rezuma Steampunk y especulación filosófica, una de las señas de identidad de la ciencia ficción más comprometida. Como el título indica, la historia se despliega en forma de borrador de un texto divulgativo, con voluntad y estilo objetivos. Sin embargo, esa objetividad formal no impide a la autora abordar en profundidad temas de antropología filosófica con una delicadeza admirable.

Laura Fernández en “¿Acaso soy una especie de monstruo, señor Pallcker?” es capaz de hacer una de las cosas más difíciles en ciencia ficción: utilizar el humor como instrumento de crítica social y cultural sin caer en fórmulas agotadas. La catalana construye una aventura detectivesca delirante, plagada de estereotipos y situaciones surrealistas, que demuestra que es posible contar historias ocurrentes sobre planetas lejanos con originalidad e inteligencia.

“El ídolo de Marte” de la mallorquina Julia Sauleda Surís explora el sentimiento de soledad y aislamiento del ser humano. Se trata de narrar la historia de seres humanos inadaptados, gentes que después de una larga trayectoria lejos de sus hogares se transforman de tal manera que, una vez de vuelta, son incapaces de asumir sus vidas antiguas, todo ello aderezado con las notas de xenofobia ante otra especie inteligente diferente.

“¿Quieres jugar?” de Verónica Barrasa Ramos sumerge al lector en una historia ciberpunk con referencias a Matrix o Mr. Robot, donde las apariencias engañan y la realidad puede ser mucho más compleja de lo que parece en un principio. De nuevo, como en los otros cuentos ciberpunk de la antología, las relaciones personales son el desencadenante de los conflictos que cuestionan esa realidad.

La madrileña Sofía Rhei es la única autora incluida en la anterior antología de Alucinadas que suscribe un cuento en esta: “Informe de aprendizaje”. De nuevo encontramos un interés por el lenguaje, esta vez aplicado al mundo de la traducción inter-especies. Contada con humor y con el buen hacer de la autora, como si de un informe se tratara, consigue desmenuzar las particularidades culturales de una raza alienígena inteligente, desde el punto de vista de las relaciones sentimentales y sociales que se forman en el proceso de aprendizaje de un idioma altamente complejo.

La antología se cierra con “Cuestión de tiempo” de Susana Vallejo. El monólogo trastornado de una persona torturada nos introduce en las vidas de un grupo de hackers hasta descubrir una red de intereses creados para controlar tecnologías capaces de manipular y controlar a las masas. Es una narración valiente, muy bien contada, en primera persona, y sin pausas que atrapa al lector, y es capaz de transmitir el delirio de una persona bajos los efectos del dolor y las sustancias químicas.

En resumen, Alucinadas II es una magnífica playlist de historias con temáticas de plena actualidad en la que los lectores encontrarán buen hacer de la mano de un puñado de autoras de ambos lados del Atlántico. No os la podéis perder en su versión digital a través de Lektu o en papel en la editorial Sportula.

 

 

 

 

 

 

 

Spanish Women of Wonder

Hoy me enorgullece presentar un proyecto en el que llevo trabajando bastante tiempo, una aventura que en realidad comenzó hace algo más de un año, y que ha permitido dar a conocer el trabajo de 10 autoras de ciencia ficción en español. Me refiero a Spanish Women of Wonder, el proyecto de crowfunding para traducir al inglés los relatos comprendidos en la antología Alucinadas, de la editorial Palabaristas.

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Meses después de la publicación de esta obra en español, hemos organizado una iniciativa de micro-mecemazgo en la plataforma Kickstarter para lograr traducir los relatos al inglés.

Necesitamos la máxima difusión, de manera que Spanish Women of Wonder sea conocida por el mayor número posible de personas. Queremos que las voces de las autoras de ciencia ficción en español, procedentes de ambos lados del Atlántico, se oigan en todo el mundo y eso será posible si conseguimos publicar las historias en el mercado de habla inglesa, el mayoritario en estos momentos.

Os recordamos que la antología cuenta con la participación de la extraordinaria Angélica Gorodischer, que amablemente participa con la historia “A la luz de la casta luna electrónica”. Asimismo, la obra cuenta con un prólogo de excepción de la mano de la editora norteamericana Ann VanderMeer, y con las historias de Nieves Delgado (España), Yolanda Espiñeira (España), Felicidad Martínez (España), Layla Martínez (España), Laura Ponce (Argentina), Teresa P. Mira de Echeverría (Argentina), Sofía Rhei (España), Lola Robles (España), Carme Torras (España), y Marian Womack (España).

Hemos contactado con una traductora especializada en traducciones de ciencia ficción y fantasía para llevar a cabo este proyecto que, si todo sale como esperamos, verá la luz en Noviembre de 2016.

¡Os pedimos que nos ayudéis a dar difusión a este kickstarter, para hacer realidad este sueño!

¡Gracias!
https://www.kickstarter.com/projects/1815756115/spanish-women-of-wonder

 

Prólogo para “Diez Variaciones sobre el Amor” de Teresa P. Mira de Echeverría

(Hace un tiempo la escritora argentina Teresa P. Mira de Echeverría me pidió que escribiera el prólogo de su primera antología de relatos de ciencia ficción, publicada por Ediciones Ayarmanot. No pude negarme porque siento un gran interés por la manera de entender la ciencia ficción de Teresa. Hoy 12 de septiembre se presenta el libro en Buenos Aires y yo, desde aquí, me sumo a este evento publicando el prólogo.)

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La literatura es un juego de identidades: si el autor hace de divinidad creadora y destructora que inventa personajes, y genera escenarios e historias que los interrelacionen, el lector adopta el papel de espectador, pudiendo o no identificarse con alguna de las personalidades que habitan la narración. Tú, que lees estas palabras, habrás querido traspasar con Alicia el espejo, ayudar a Robinson Crusoe a descubrir las huellas de Viernes o luchar junto a Paul Atreides en Arrakis. Quizás hayas querido “ser” Alicia, Crusoe o Atreides, subirte como Atreyu a la grupa de Fújur, consultar los volúmenes de la Gran Biblioteca de Trántor, pasear por las arenas marcianas imaginadas por Bradbury o contemplar los cielos desde el USS Discovery One de Clarke.

Cada una de esas historias, y muchas más dentro y fuera de la literatura de género, siguen manipulando nuestras mentes y nuestros sentidos, sumergiéndonos en otros mundos sin necesidad de implantes neuronales o de sistemas de realidad virtual. Una historia es algo más un viaje, es aceptar que uno puede llegar a adoptar personalidades distintas y experimentar “ser el otro” por unos instantes.

Los cuentos que vas a leer proceden de la habilidad creativa de Teresa P. Mira de Echeverría, una hechicera de las palabras que investiga a través de sus ficciones la dimensión afectiva de ese “otro”. Diez Variaciones sobre el Amor recorre una gradación de afectos, desde la amistad a la pasión, pasando por el cariño fraternal y paternal, y llegando hasta su ausencia.

El interés de Teresa por los sentimientos en el marco de la temática fantástica y de ciencia ficción está relacionado sin duda con sus tempranos estudios científicos, que dejó de lado para lanzarse hacia su auténtica vocación: el análisis del conocimiento humano a través de la filosofía. Todas las obras que he leído de esta escritora, desde “Memoria” de la antología Terranova (Sportula) –traducida recientemente al inglés- hasta “La Terpsícore” (Palabaristas en ebook y Sportula en rústica) giran entorno a las relaciones personales en situaciones extraordinarias. ¿De qué manera se desarrolla el idilio de un humano enamorarse con el miembro de otra especie? ¿Puede una mujer sobrevivir a un desdoblamiento múltiple de su personalidad, ser testigo de la muerte de las diferentes versiones de sí misma y caer en los brazos de una IA omnipotente?

La habilidad con la que autora teje situaciones fantásticas en escenarios insólitos es asombrosa y sin, embargo, habla de cuestiones vitales intemporales, como la percepción de uno mismo en el conjunto del universo desde la perspectiva del amor, tomada en el sentido filosófico del término: una virtud que, en el ser humano, implica desplegar bondad de diversas maneras y hacia distintas entidades.

Esto me hace pensar en “Dextrógiro”, un cuento repleto de referencias a Borges y a su minotauro, un viaje a la singularidad que centra la galaxia, en la que el protagonista vive una experiencia sublime de autoconocimiento, entendido como un acto de amor hacia sí mismo.

Lentamente repitió el poderoso mantra de su propio nombre, pugnando por mantenerse uno, por no desencarnarse otra vez; y, en el instante final, cuando su mente estaba siendo separada de su cerebro y la última neurona estiraba inútilmente sus dendritas –al como un niño estira sus brazos hacia la madre del que lo están alejando–, Ariadnoo comprendió ¾tarde, como siempre– lo que le sucedía.

Varios de los relatos de esta antología indagan sobre el amor inter-especies: no se trata de explorar si es posible enamorarse de una criatura de otra especie, algo que se acepta con naturalidad, sino especular sobre cómo se desenvolvería una relación semejante. En “Pterhumano” resuenan algunas de las referencias que impregnan la bibliografía de la autora: me refiero a la influencia recurrente de China Miéville, de sus paisajes urbanos y orgánicos, repletos de criaturas variadas, inmersas en profundos conflictos personales. Las normas sociales imponen una exclusividad sentimental que entra en contradicción con las ansias de libertad del protagonista, un ave antropoide sin alas.

—Algún día voy a volar, ¿sabes? —el tono de Jeroen no tenía convicción alguna. Allí no había más que la declamación de lo que se suponía que tenía que decir.

Shauna se enojó de verdad y escupió con rencor:

—Los pterhumanos no vuelan. Son como los avestruces o los pingüinos, cuyas alas son una farsa. Y tú ni siquiera tienes unas.

La autora ahonda en esta temática en “La poética de la sirenas”, en la que utiliza la historia de amor entre Eleazar Rickman, poeta genético, y Ada Blenders, una mujer construida en base a un poema, para reflexionar sobre los lazos que unen a la obra con su creador. ¿No es todo acto artístico un ejercicio de sublimación de la que devoción que el artista experimenta hacia la belleza?

Y entonces me contó cómo usted lo ayudó a construirme inspirándose en “She walks in beauty”, el poema de Byron. Cómo me llamó Ada por su amor a aquel poeta. Cómo él me dedicó a usted, tal como se dedica un libro…

¿Podría considerarse como una relación entre tales personajes una suerte de incesto? El mayor atractivo de la ciencia ficción, la fantasía y el terror es precisamente su fuerza especulativa, su capacidad para proponer nuevas convenciones sociales, su valentía para desafiar los principios y valores establecidos, y componer nuevos usos y costumbres inter-relacionales.

El mismo tema, desde una perspectiva diferente, se contempla en “El obsequio”. Hamabost Astigar, un pintor de cuadros químicos del planeta Ataun, ofrece su obra cumbre –una nueva forma de vida- a un mundo que necesita liberarse de sus imperfecciones. Parir vida y ofrendarla, como acto supremo de amor hacia el universo, la creación artística como actividad demiúrgica última y reproductiva: el artista infiltra parte de su ser en cada obra y, de alguna manera, se da al universo en el acto creativo.

Y, desenvolviendo el papel de regalo, entregaron a la Tierra el obsequio que habían atesorado durante tanto tiempo.

Dicen que, algunas semanas después—tras una breve campaña que abarcó todos sus territorios conocidos—, la raza humana pereció pulverizada en su más íntima esencia. La victoria de los invasores siempre había sido segura, nada hubiera podido evitarla.

De la premisa anterior parte “Como a sí mismo”, relato en el que la autora ahonda en la relación sentimental de dos clones. La reflexión ética sobre las consecuencias prácticas de la ingeniería genética presenta escenarios desconocidos que atormentan física y espiritualmente el alma de Gastón de Quincey. ¿Se pueden imponer límites morales al afecto entre seres inteligentes y autoconscientes que actúan con libertad?

Se miraron azorados; no era común que dos clones se encontraran en el mismo planeta. Por lo general, los embriones clonados a partir de un donante anónimo, se esparcían por las diversas colonias humanas que necesitaban elevar su población drásticamente. Todo un sistema creado en aras de facilitar la variedad de expresiones de cada individuo sin perder por ello la sagrada “variación genética”.

El amor inter-especie puede comenzar como cariño paterno-filial para transcender y convertirse en un afecto sensual y sexual, transgrediendo las reglas básicas de comportamiento en la civilización humana. Así ocurre en “Otoño”, que es un crítica a la unidad familiar convencional, y que reivindica nuevas fórmulas de organización social y de reproducción. Una de las características más aplaudidas de la literatura de género es la de asumir sin lastres morales conductas inaceptables a los ojos del s. XXI.

Extendió sus cuatro brazos, arropando en sus volutas a la madre y a la niña, uniéndolas y uniéndose a ellas en éxtasis; entonces, de un modo aterrador y sublime, abrió una boca imposible y las tragó mientras aún estaban con vida, y las asimiló lentamente en su ser.

Cualquier relación inter-especies aborda el choque de culturas, el momento en el que cada grupo de seres inteligentes y auto-conscientes se enfrenta con su interlocutor. “A su imagen” examina la conexión de dependencia afectiva y sexual entre un ser humano y otro mitótico, capaz de mudar de cuerpo para rejuvenecer. No puedo dejar de comentar, llegados a este punto, las magníficas frases iniciales, uno de los mejores principios que he leído:

La cosa es así: hay que colonizar.

Y RR/1.111 parecía tan bueno (o tan malo) como cualquier otro sitio. Lo que le llamó la atención fue, simplemente, el número; y el número no decía mucho.

Decía que estaba cerca del borde exterior galáctico, decía que era un planeta no gaseoso, y no decía nada más. Sólo que el azar había combinado el mismo dígito cuatro veces.

Es posible abordar el afecto desde el ángulo de la amistad en un decorado de ciencia ficción, como en “Spider”. Se trata de un auténtico relato de iniciación que reúne elementos de la cultura indígena rioplatense con una conciencia cyborg, que recuerda de nuevo a la Tejedora de Miéville en La Estación de la Calle Perdido, al monstruo Ygramul en La Historia Interminable de Michael Ende, a La Metamorfosis de Ovidio y la mitológica Aracné.

“¿Quién podrá tendernos un puente entre el cielo y la tierra?”, preguntaron los dos hermanos.

“Yo lo haré”, contestó la araña.

“¿Tú?”, dijeron ellos, “¿cómo es posible que tejas una cuerda tan larga y resistente? ¿Y qué nos pedirás a cambio?”

La araña sonrió con su sonrisa tan antigua como el mismísimo universo, y respondió con dulzura: “¿Quién dijo que he de tender una cuerda? Haré que el cielo baje a la tierra. Y sólo pediré a cambio lo que es mío: todo”.

 

Teresa no solo trata el amor inter-especies en esta antología sino que es capaz de elucubrar sobre sus efectos en un viaje temporal, como en “Vidrio Líquido”, al más puro estilo Wells. Una viajera contratada por un retroartista debe descubrir el secreto de las vidrieras de la catedral de Chartres en el siglo XIV, en una ciudad destrozada por la peste negra y por la intolerancia religiosa. ¿Es lícito intervenir en el curso de la historia para proteger el objeto de nuestros afectos?

¿El vidrio es un líquido? ¡Sí…! ¡No…! ¿Y por qué otra cosa estaría sino yo aquí?

Y aquí es más bien “cuándo” que “dónde”.

Dónde, es un sitio particular que me taladra la conciencia: Chartres.

Y cuándo, es el año mil trescientos cincuenta y algo. Después de Cristo… creo.

No sería posible dedicar una antología de relatos al afecto en varias de sus modalidades sin plantear la exploración de su ausencia. “La lámpara de Diógenes” utiliza el análisis clínico de un Femtomívero para poner de manifiesto la falta de empatía en el ser humano, consumido por su propio egoísmo y desafiado por la naturaleza.

El femtomívero volvió a quedarse solo sobre su placa de estudio. No dormía porque no vivía ninguna continuidad. Tampoco descansaba ni moría, porque lo hacía constantemente. Un filósofo se hubiese preguntado si el femtomívero era en verdad uno solo, si no eran, más bien, millones de sucesivos seres. Pero no quedaban ya en la Tierra filósofos humanos. Ni pintores, ni futbolistas, ni ninguna otra cosa que no fueran genetistas.

Leer es un acto de confianza hacia el autor y la función del prologuista es la de asegurar al lector que su elección es acertada, que la obra que se expone a posteriori responde a sus expectativas. No tengo manera de garantizarte que los cuentos de Teresa serán de tu gusto porque te desconozco, lector. Pero, si has llegado a leer hasta aquí, es porque la curiosidad forma parte intrínseca de tu personalidad, porque buscas modos nuevos de abordar las cuestiones que preocupan al ser humano desde su despertar en esta Tierra, porque quieres disfrutar de mundos nuevos, de civilizaciones alienígenas con otras formas de entender la convivencia, porque te interesa saber de qué manera otros seres inteligentes aman.

Te animo a que descubras la propuesta narrativa de Teresa P. Mira de Echeverría, que te dejes llevar de la mano por sus protagonistas, que consientas transmigrar su cuerpo y adoptar alguna de las personalidades que se dibujan a continuación. Porque, al final, Diez variaciones sobre el amor es una declaración de afecto hacia el arte por parte de su autora y tú, lector, formas sin quererlo parte de ella.

 

Cristina Jurado

Dubai, agosto de 2015

Nace SuperSonic

Es un cliché comenzar un post como este con una cita, pero no se me ocurre mejor manera de hacerlo que tomando prestadas las palabras de un tipo que, guste más o menos, dejó huella de su paso por este planeta.

“Things don´t have to change the world to be important”

La frase es de Steve Jobs, odiado y admirado, incomprendido e idolatrado al mismo tiempo, un hombre que nunca fue modelo de virtud pero cuyas ideas han transformado la manera en la que accedemos a la información. Como inspiración, me parece la más adecuada para dar a conocer un nuevo proyecto en el que algunos blogueros nos hemos embarcado: SuperSonic.

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SuperSonic es una publicación digital de carácter cuatrimestral que proporcionará contenidos en español de ficción (relatos, novelas cortas y extractos de novelas), así como de no ficción (artículos, columnas de opinión, reseñas, entrevistas y noticias). Confeccionada por blogueros, traductores, ilustradores, autores, reseñadores, periodistas, expertos y lectores, también ofrecerá la posibilidad de acceder a contenidos en inglés, generados por autores anglófonos que desean ser más conocidos en el mercado de habla española o por escritores que –teniendo como idioma nativo el español- escriben en inglés.

Esta iniciativa quiere ser una plataforma para dar a conocer autores noveles, otros que empiezan a despuntar y aquellos con una trayectoria ya consolidada. Además, quiere ofrecer un foro para debatir todo tipo de cuestiones relacionadas con la ciencia ficción, la fantasía y el terror en todas sus formas y tamaños, más allá de los 140 caracteres o de los muros de ciertas redes sociales.

La revista se publicará en formato epub y será comercializada a un precio asequible. Los fondos recaudados servirán para remunerar a los colaboradores, porque pensamos que la cultura no es un bien gratuito sino que merece ser valorado para fomentar la reflexión y el intercambio de ideas.

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El equipo editorial está formado por Miquel Codony (blog La Biblioteca de Ilium, podcast Los VerdHugos), videopodcast The Spoiler Club) , Elías Combarro (blog Sense of Wonder, podcast Los VerdHugos), Yolanda Espiñeira (escritora blog El Almohadón de Plumas), Felix García (blog El Almohadón de Plumas) Leti Lara(blog Fantástica Ficción, editora, podcast Los VerdHugos),), Alexander Páez (blog Donde Acaba el Infinito, videopodcast The Spoiler Club), Josep María Oriol (blog Voracilector, podcast Los VerdHugos),), Manuel de los Reyes García (traductor y blog Reyes y Truenos), Mariano Villareal (editor y blog Literfan), Xavi (blog Dreams of Elvex) y servidora (editora, escritora y blog Más Ficción que Ciencia). A estos se les unirán colaboradores puntuales y, por supuesto, aquellos escritores cuyo trabajo de ficción sea publicado en cada número.

La recepción de manuscritos o artículos comenzará después de la salida de la publicación en abril: al tratarse del número inaugural, hemos solicitado textos directamente a sus autores. Para cualquier consulta podéis contactar con por email con el equipo de SuperSónicos en supersonicmag@gmail.com

Para terminar, solo queda decir:

Baja tu escudo y rinde sus nave.
Sumaremos tus características técnicas y biológicas a las nuestras.
Tu cultura será adaptada para servirnos.
¡La resistencia es fútil!

Alucinemos

alucinadas-finalHoy sale a la venta la antología de relatos de ciencia ficción en español escritos por mujeres Alucinadas, de la editorial Palabaristas, disponible como ebook mediante la plataforma de venta online Lektu. Durante las próximas 48 horas el libro podrá adquirirse a través de pago social y, del 30 de noviembre al 6 de diciembre (fecha de inauguración de la MIRCon) podrá comprarse por 1€. A partir del 6 de diciembre, el precio quedará fijado en 1,99€.

El próximo 7 de diciembre, a las 13:00, tendrá lugar la presentación oficial de la antología en el seno de la MIRCon. El evento contará con la presencia de Cristina Macía, de parte de Palabaristas, y de Leti Lara Palomino, como representante del equipo editor. Además, varias autoras participarán en la presentación: Nieves Delgado, Yolanda Espiñeira, Sofía Rhei, Lola Robles y Carme Torras.

Laura Ponce

Laura Ponce

La mejor manera de presentar la antología es dejar que cada una de las escritoras explique qué le llevó a componer cada historia. En este sentido, Laura Ponce nos dijo: La idea para escribir “La tormenta” se me ocurrió después de ver un documental sobre un río de África que se seca por completo durante buena parte del año, pero cierto día se presenta una tormenta, una gran tormenta, y el cauce seco comienza a inundarse y los peces que se habían mantenido enterrados van saliendo, boqueando, abriéndose paso en el barro. Me pregunté qué pasaría si no fueran sólo peces, y para contarlo quise armar un relato que fuera el relato de un relato de un relato.”

Teresa P. Mira de Echeverría

Teresa P. Mira de Echeverría

Teresa P. Mira de Echevarría explica así el germen de su historia: En esencia las 9 versiones de la protagonista, cada una relacionada con un animal, son en realidad, los 9 animales con los que yo me siento relacionada o “identificada”. Me di cuenta que era como partirme en distintas versiones de mí pero que era necesario reintegrarlas.  Pensando en eso —y con el querido gatito de Schrödinger siempre dándome vueltas por la cabeza—, se me ocurrió que la mente humana, la persona en sí, podrían ser una caja donde lo múltiple se vuelve uno y viceversa, como un microcosmos cuántico. Además está esa cosa zenoniana de moverse en la inmovilidad, el pasaje heraclíteo entre opuestos que siempre me gustó.”

Layla Martínez

Layla Martínez

En palabras de Layla Martínez: “Me obsesionaba la idea de la historia de Croatoan desde que la descubrí, porque siempre me ha llamado la atención el hecho de abandonar la civilización y las historias que giran en torno a eso, desde los ascetas y santos medievales a las actuales. De alguna manera en el relato los que deciden vivir (o se ven obligados a ello) en la colonia subterránea también han abandonado la civilización porque ésta ya no tiene nada más que ofrecer. De alguna manea también se han hecho salvajes e incivilizados”

Marian Womack

Marian Womack

Marian Womack se basó en una experiencia muy personal para escribir su cuento: “Este verano descansamos unos días en Black Isle, y nos alojamos en Pier Cottage. Visitamos las ruinas del castillo, recorrimos el embarcadero, paseamos por la llanura de marea, espiamos a las aves desde los ventanales de la casa. Es un entorno hermosísimo, pero incierto, frágil. En los últimos años, cada vez que hemos vuelto a calzarnos las botas de montaña para salir al campo, un entorno que añoramos desde la gran ciudad, ha sido para volver a escuchar las mismas palabras, casi siempre referidas a la pérdida: del número de aves, del frágil ecosistema, de especies conocidas. Esto está ocurriendo muy rápido, y sólo ahora empezamos a ser conscientes de ello. Creo que se trata de un tema del que necesitamos con urgencia iniciar una conversación, también desde la literatura.”

Yolanda Espiñeira

Yolanda Espiñeira

A la hora de concebir su relato, Yolanda Espiñeira explica: “’El método Schiwoll’ trata de la traición. La traición personal y profesional, que es algo presente en la vida de todo el mundo tarde o temprano, así como los modos en que los humanos transigimos con ella para poder seguir viviendo.  Personalmente, me interesaba tratar este tema, pero el hacerlo en forma de literatura especulativa, me permitió tratar también, aunque tangencialmente, otros temas como el problema de las relaciones entre la mente y el cuerpo, y el estatus de la humanidad como especie.”

Carme Torras

Carme Torras

“Memoria de equipo” de Carme Torras surge de la relación entre la autora y el deporte: “Empecé a jugar a básquet a los ocho años y sigo jugando. La compenetración que llega a alcanzarse dentro de un equipo siempre me ha parecido algo mágico. No es que el equipo sea más que la suma de sus miembros, es que es otra entidad, con memoria y consciencia propias. Un referente de mi relato es la consciencia colectiva descrita en “Más que humano” de Theodore Sturgeon que, trasladada al terreno de básquet y aderezada con las increíbles prestaciones que ofrecerá la tecnología en un futuro próximo, abre un sinfín de posibilidades.”

Nieves Delgado

Nieves Delgado

Sobre su cuento “Casas Rojas”, Nieves Delgado aclara: “Pensé en cuáles serían los límites de “humanidad” que se le impondrían a una máquina, es decir, en qué momento el ser humano se plantearía si una inteligencia artificial es algo más que una máquina. Busqué una situación límite, y se me ocurrió la esclavitud sexual. Porque busco una definición de la cualidad de “humanidad” que sea externa a la propia biología. En realidad, creo que indago en eso que místicamente se conoce como “alma”.”

Felicidad Martínez

Felicidad Martínez

Para Felicidad Martínez: “Tres cosas me sirvieron de inspiración para escribir “La plaga”. La chispa fue un artículo científico que me dejó flipando. Desde entonces leo todo lo que cae en mis manos sobre plantas y debo decir que son unos seres vivos muy infravalorados. En segundo lugar, la película Starship Troopers; cada vez que la veo disfruto de esa mala baba, ese humor negro que destila en cada detalle en apariencia trivial. Para mí, el humor no es solo un alivio, sino una sátira. Nada, absolutamente nada en mi relato está puesto porque sí. Todo tiene una intención a la espera de una reacción. Unas veces de forma sutil, otra de manera más evidente. Por último, el relato “Maleficio” de Juan Miguel Aguilera. Un Doom, como el propio título indica, que te tiene enganchado de principio a fin, y no solo por la acción, sino porque además está cargado de pequeños detalles que le dan profundidad y originalidad.”

Lola Robles

Lola Robles

Cuando le preguntamos a Lola Robles, nos contestó: “Al empezar a escribir “Mares que cambian” imaginé un planeta, Jalawdri, donde había cinco sexos y géneros considerados “naturales” en lugar de dos, y donde irían personas de otros mundos para transformar su cuerpo y convertirse en quien siempre habían deseado ser. He intentado adecuar el lenguaje a las personas de ese mundo y a los visitantes. Finalmente creo que he escrito también un relato sobre la necesidad de pertenencia a un lugar, a un grupo, a unos afectos.”

Sofía Rhei

Sofía Rhei

La autora de “Techt” es Sofía Rhei, a la que: “La idea se me ocurrió al ver cómo en los libros estilo “best-seller” el vocabulario es cada vez más reducido y, al mismo tiempo, tras mi experiencia como profesora en la que muchos adolescentes sustituían palabras enteras por signos, contaminados por los SMS. Vi a un chico japonés pulsando teclas de su móvil sin mirarlo, mientras mantenía otra conversación hablando y pensé que las posibilidades de marcación estaban en pañales. Al introducir en los teclados una variable tan frecuente en videojuegos como la marcación simultánea, se multiplican literalmente las posibilidades.”