Selección de “Infiltradas”

superhero

Aunque parezca mentira, hoy hace casi un mes que se inició la aventura de Infiltradas. Tras cerrar la convocatoria, queremos agradecer a las 41 personas que nos han enviado sus propuestas, todas de gran interés, y que nos hubiera gustado poder incluir en la antología. La que suscribe ha contado con la inestimable ayuda de la autora y activista Lola Robles, ganadora el año pasado de sendos Ignotus al Mejor Artículo y al Mejor Libro de Ensayo, para realizar el proceso de selección ya que, por razones de espacio, solo hemos podido seleccionar 19. Tras una ronda de valoraciones larga y difícil, se ha decidido que la antología incluya los artículos de las siguientes personas, que se citan por orden alfabético:

 

María Alea y Logan R. Kyle

Inés Arias de Reyna

Carla Bataller Estruch

Enerio Dima

Andrea Gómez Vega

Maielis González

Eleazar Herrera

Elena Lozano

Layla Martínez

Elisa G. McCauslan

Teresa P. Mira de Echeverría

Loli Molina Muñoz

Juan Pascual

Alicia Pérez Gil

Carlos Plaza

J. Sánchez

Josué Ramos

Carmen Romero

Giny Valris

 

Destacamos la gran diversidad de temas, géneros, autoras y obras que van a ser objeto de estudio, y que estamos seguras ofrecerán una visión muy amplia del estado de la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror desde la perspectiva de género.

Infiltradas, publicada por Palabaristas, se abrirá con un artículo de Lola Robles, titulado “La mirada violeta: qué es la “perspectiva de género” sobre la “literatura de género”, que servirá para centrar la obra y sus objetivos.

En septiembre se anunciará el crowfunding diseñado para financiar esta antología, y que permitirá implicarse activamente a todos aquellos y aquellas que quieran apoyarla.

¡Infiltradas ya está en marcha!

Anuncios

Infiltradas: Reflexiones sobre la literatura de género desde la perspectiva de género

WOMEN

Detalle del poster de la película “Wonder Woman: The untold story of American Superheroines (2012), dirigido por Kristy Guevara-Flanagan

La «literatura de género», que comprende, entre otras, la ciencia ficción, la fantasía, el terror y el new weird, sus híbridos y distintos subgéneros, está viviendo un momento de cambio. La mayor presencia de colectivos antes infrarrepresentados ha conllevado una diversidad de autorías y propuestas narrativas. Y es que una literatura que aboga por la especulación sobre el destino de la humanidad, desde el pasado, en el presente o hacia el futuro, no puede seguir siendo reducto de un grupo privilegiado que ignore las aportaciones del resto. Por eso y ahora más que nunca, la mirada feminista es tan relevante como necesaria. Se trata de arrojar luz sobre esta nueva realidad literaria, explorando aspectos poco conocidos y nuevos enfoques en los géneros mencionados, relacionados con el punto de vista de la mujer, con sus universos simbólicos y narrativos. Este tipo de reflexión es pertinente en momentos como el que vivimos, en el que la instantaneidad de las comunicaciones y del acceso a la información nos dificulta ejercitar el pensamiento crítico y el análisis de nuestra cultura.

 

Infiltradas: Reflexiones sobre la narrativa de género desde la perspectiva de género busca abordar el rol de las mujeres como autoras, como fuentes de inspiración, como personajes y como temas dentro de las múltiples variantes narrativas (novelas, relatos, guiones, comics, videojuegos, traducciones) propias de la «literatura de género». Buscamos artículos que analicen estas cuestiones, con especial interés en ejemplos de la literatura en español, aunque los que se centren en obras extranjeras también serán considerados. Las personas interesadas en participar en este proyecto de la editorial Palabaristas deberán proponer el tema, concretando al máximo su alcance y enviarlo a cristinajurado@yahoo.es, indicando en el título de su mensaje «PROYECTO INFLITRADAS» antes del 15 de febrero de 2018. La editorial se compromete a elegir entre 15 y 20 artículos y publicarlos en edición rústica y digital a finales de 2018. Los textos se presentarán en forma de artículo divulgativo con un mínimo de 2000 palabras y máximo de 5000 (bibliografía no incluida), y tendrán que enviarse con fecha límite del 30 de junio de 2018. Posteriormente, en septiembre de 2018, se lanzará el crowfunding que permita la publicación en las condiciones descritas.

 

Queremos contar contigo para ofrecer una visión distinta de la «literatura de género», desde la perspectiva de género y desde la experiencia de la producción en español. Queremos inocular nuestro pensamiento en la corriente de reflexión feminista que fluye actualmente en todo el mundo. Queremos infiltrar nuestras voces en el diálogo internacional que se está desarrollando. Y queremos utilizar el femenino en sentido genérico en nuestro título.

 

¡Únete a las Infiltradas!

El Viento Soñador y Otros Relatos, la nueva antología de Mariano Villarreal

Las carambolas del destino han hecho que mi relato “Rojo”, pensado inicialmente para otro proyecto, encontrase un estupendo hogar en El Viento Soñador y Otros Relatos, la nueva apuesta antológica de Mariano Villarreal para Sportula. vientosonador1

Esta es una historia que se busca a sí misma en cada frase, mezcla de cuento post-apocalíptico-reconvertido-en-distopía, con toques de ciencia ficción, new weird y esoterismo. Como viene sucediendo últimamente en lo que escribo, se juega con la frontera entre estados de la mente, la cordura y la lucidez, lo real y lo imaginado, lo soñado y lo vivido.

Aquí os dejo un fragmento:

“Una vez localizado el territorio muscular, la forma del corte debía ser transversal para asegurar un derramamiento controlado que maximizase el flujo narrativo. La sangre aparecía, primero remisa a surgir, intimidada por el acero y, cuando por fin fluía y el proceso de oxidación amplificaba la trama, los colores de los escenarios se hacían más vivos y los personajes se encarnaban en la huella hemática. Todo estaba allí, perfectamente desplegado: las miserias y las obsesiones, los amores ocultos, los deseos inconfesables. La vida bastarda de cada uno, no la oficial, sino la verdadera. La verdad.

El acero tenía su propio lenguaje. Iru lo conocía bien. Lo había aprendido en las calles de Sandefjord. Matto se le había enseñado.”

 

El índice de esta obra es tan ambicioso como impresionante, y no precisamente por mi participación, sino por los compañeros de viaje, entre magníficos autores y autoras, y arrojadas traductoras y traductores. Son relatos que acumulan premios internacionales y el aplauso de la crítica y los lectores de otros países. La oferta es muy atractiva porque combina esas joyas de la narrativa breve internacional con voces nacionales que intentan hacerse un hueco. Además, la portada es una fantástica ilustración de Julie Dillon.

1.- El viento soñador, de Jeffrey Ford
Traducción de María Pilar San Román
Finalista de los premios Nebula y Sturgeon en 2008
2.- Distant Replay, de Mike Resnick
Traducción de Ramón Peña
Finalista del premio Hugo en 2008
3.- Stone Wall Truth, de Caroline M. Yoachim
Traducción de Manu Viciano
Nominado al premio Nebula en 2011
4.- Ghostreaper, or, Life After Revenge, de Tim Pratt
Traducción de David Tejera
5.- El naturalista, de Maureen F. McHugh
Traducción de Carlos Pavón
6.- La concubina y el bárbaro, de Rodolfo Martínez
7.- Rojo, de Cristina Jurado
8.- En la isla, de José Jesús García Rueda
9.- Las cadenas de la casa de Hadén, de Ferran Varela
10.- Rosa de Navidad, de Abel Amutxategi
11.- Relato Extra: El horror de Valserenosa, de Rubene Guirauta

Pero eso no es todo. Esta obra viene dando la mano a otra antología: Ciudad Nómada y otros relatos, una antología de ciencia ficción contemporánea que entronca directamente con los primeros volúmenes de la serie Terra Nova. He aquí sus contenidos:ciudadnomada1

1.- Seven Birthdays, de Ken Liu
Traducción de Manuel de los Reyes
Finalista del premio Locus 2017
2.- Movement, de Nancy Fulda
Traducción de José Óscar Hernández Sendín
Finalista de los premios Hugo y Nebula en 2012
3.- Tumbledown, de Kameron Hurley
Traducción de Alexander Páez
4.- After the Apocalypse, de Maureen F. McHugh
Traducción de Arrate Hidalgo
5.- Mother Ship, de Caroline M. Yoachim
Traducción de Manu Viciano
6.- Ciudad nómada, rebaño miseria, de Pablo Loperena
Novela corta ganadora del Certamen Alberto Magno de Ciencia Ficción en 2016
7.- One Hit, de Josué Ramos
Finalista del premio Domingo Santos en 2016
8.- Blue, de Víctor Selles
9.- Felicidad ®, de Bandinnelli
10.- Tableaux vivants, de Elaine Vilar Madruga
11.- Relato Extra: Protocolos de desconexión, de Andrea Prieto

La pre-venta de estas antologías acaba de iniciarse y propone obtener ambos títulos (cada uno de 280 páginas y a un precio de 18,50€ en rústica y 4,99€ en digital) a través de una suscripción muy suculenta: se podrán recibir cómodamente en casa ambos libros en rústica por 40€, recibiendo de regalo las versiones digitales; y se podrán adquirir también solo en versión digital  en múltiples formatos (epub, mobi. azw3 sin DRM) por solo 10€. Con las suscripciones se contribuye a la sostenibilidad del proyecto Nova Fantástica para ofrecer apoyo económico a los proyectos que están por venir. Para suscribirse, solo hay que enviar un email con todos los datos a novaficcion@gmail.com

¡Animaos y no os quedéis sin ellas!

La segunda muerte del padre

(Inicio del cuento incluído en la antología Cuentos desde el Otro Lado, editado por Concepción Perea para Ediciones Nevsky y que se puede adquirir en La Casa del Libro, Cyberdark y Amazon)

 

por Cristina Jurado

 

“Las lágrimas más amargas que se derramarán sobre nuestra tumba serán las de las palabras no dichas y las de las obras inacabadas.”

Harriet Beecher Stowe

 

La criatura apareció cuando murió su padre y ella se quedó huérfana por segunda vez. En realidad, él había muerto muchas veces antes, cada vez que desaparecía. No recordaba cuántas. Su memoria era un contable falible, llevaba las cuentas como quería, y tenía tendencia a redondear por lo alto cuando se trataba de ausencias.

9788494455568El día antes de su muerte, viajó miles de kilómetros para verlo sin saber cómo iba a hallarlo. Se encontró con él aquella mañana, cuando llegó a una casa que no era la suya, sino la de su padre. No lo reconoció. Se parecía, pero nada tenía que ver con él. Era la misma cara, el mismo cabello rizado, el mismo lunar en la mejilla, los mismos labios carnosos. Pero ahora el pómulo estaba hundido, el pelo casi desaparecido, la piel amarillenta, consumida por el cáncer y la quimioterapia.

Él se alegró de verla. Al menos, eso dijo, y luego se hundió en el sopor de la morfina. Ya no volvió a hablar voluntariamente. Contestaba en monosílabos si se le preguntaba, emitiéndolos en forma de susurro, pero sus palabras se fueron haciendo cada vez más difíciles de entender.

Su respiración era una tortura, tanto para él como para quien lo escuchaba. Le costaba un esfuerzo inhumano atrapar el aire y hacerlo llegar a sus pulmones. El ruido que hacía era insoportable. Ella nunca había oído estertores pre-morten hasta entonces: desconocía la existencia de aquellos gruñidos profundos que maltrataban la garganta porque la obligaban a producir sonidos más animales que humanos.

 

Escucharle respirar era casi como respirar con él. Habían traído una bombona de oxígeno para ayudarle a ventilar, pero cada esfuerzo era un combate que se ganaba segundos después, cuando llegaba la espiración, que era una burla dolorosa a la enfermedad más que un premio.

Le tocó, junto a la mujer de su padre que no era su madre, hacer de enfermera, suministrándole los fármacos que lo aliviaban. Esas eran las instrucciones de los médicos de cuidados paliativos, pero siempre que ella le preguntaba si le dolía algo, él negaba con una mueca. Estaba muy agitado, removiéndose en la cama, cambiando de postura a cada momento, como si quisiera evitar permanecer mucho rato en la misma posición por temor a que la inactividad atrajera a la muerte.

La noche lo aterrorizaba. Tenía problemas para conciliar el sueño desde que empeorara su estado de salud y, a pesar de los somníferos, no paraba de sentarse en la cama o de hablar. Solo dormía a ratos durante el día, cuando la luz inundaba la habitación, y luchaba contra el sueño cuando el sol se ocultaba porque temía no despertarse más. Entonces se estremecía de una manera incontrolable, los brazos trepidando a lo largo del cuerpo, la cabeza temblando, débiles lamentos escapándose de su boca, perseguido por pesadillas atroces, para despertar después con los ojos desorbitados, el terror asomando a las pupilas dilatadas y la respiración atascada.

Murió durante la noche, poco antes de las doce. La oscuridad que tanto temía lo engulló y su pecho dejó de levantarse. Tenía los ojos en blanco, apuntando al techo, pero ya no veían nada. Ella tomó su mano y no le encontró el pulso. Su hermano se despidió y le deseó que marchara tranquilo. Alguien le cerró los ojos y ella se quedó allí sentada, con la mano de su padre entre las suyas, buscando las pulsaciones que sabía no iba a encontrar.

Todo el mundo empezó a llorar. Ella también, pero sus lágrimas no eran de pena sino de rabia. Él era solo un visitante ocasional en su vida y se dio cuenta de que aquella muerte se había producido para ella muchos años atrás. Le parecía injusto, y si buscaba el pulso sin esperanza de hallarlo, era porque en el fondo quería encontrar algo.Se sentía muy niña de nuevo, ansiando el calor del padre, como aquella vez que, viendo una película de terror de noche, buscó su abrazo. Él se rió y le contó el secreto que haría que nunca más se asustase: todo era mentira, la sangre, las lágrimas, los muertos. Ella tenía siete u ocho años, y nunca más volvió a temer aquellos largometrajes. Pero aquello no era película, y él no era un actor de cine que acabara de rodar una escena. Aquella era una muerte, sin cámaras filmando, ni equipos detrás contemplando la escena, ni nadie diciendo “¡corten!” para que el silencio se rompiera. Y ella no era una actriz. Pero el que estaba allí tendido había sido su padre y solo se oían sollozos, quizás los suyos propios.

0py6e-ghost-stories2

Se quedó con la mano del padre, que ya no lo era, entre las suyas. No quería dejarlo solo porque, entonces, se lo llevarían. Vendrían unos señores muy educados y perfectamente trajeados con una caja de madera y lo meterían dentro, y ella saldría de la habitación para que lo vistieran, y tendría que oír cosas como “antes de que se enfríe”, y ver a esos extraños tocándolo. Se metió en el cuarto de baño cuando bajaron la caja al furgón, rumbo a la funeraria. Las paredes latían a su alrededor emitiendo ráfagas de abatimiento que la penetraban sin encontrar resistencia. A pesar de que nadie la acompañaba, no se sentía sola. Notaba una cualidad animal en la energía que la rodeaba, más propia de una cuadra que de un aseo, un olor a madera envejecida, bosta fresca y paja húmeda, un crujido de tablas de fondo que le resultaba amenazante, porque se imponía sin corresponderse con el espacio que ella ocupaba. Aquella sensación la acompañó mientras seguía al furgón en el coche de un familiar cercano.

La última vez que tocó a su padre en el tanatorio, la misma tarde del entierro, el cuerpo llevaba muchas horas acostado en el ataúd a baja temperatura. Tuvo que obligarse a rozar la frente con los labios en algo parecido a un beso. Notó el frío de su piel, que ahora era cartón piedra. Su padre había sido muy moreno, pero ahora su semblante tenía la apariencia dorada y mate de la cera silvestre. La muerte era amarilla, el color que manchaba el cadáver. Por un momento, la escena adquirió una pátina de realidad desteñida, como una fotografía sobreexpuesta a la luz. Aquel extraño barniz se comía los bordes del ataúd, amortiguaba los sollozos del resto de su familia y parecía aumentar el peso del aire en la habitación. Ella se dio cuenta de que no estaba preparada para despedirse porque aquel hombre era un extraño. ¿Cómo demonios se despide a un desconocido?

El tanatorio se asemejaba a la sala de espera de un aeropuerto del que no salía ningún vuelo. La parte que visitaba el público estaba decorada con la intención de parecer una acogedora sala de estar, pero los buenos propósitos se habían quedado en el intento. No había nada acogedor en la tristeza de los concurrentes, real o fingida, por muchos centros de mesa que se colocaran en los rincones. La parte trasera albergaba la cámara frigorífica y el frío lo impregnaba todo. Hasta la oficina donde los reunieron para explicar a la familia las cosas que no podían procesar porque todo daba ya lo mismo, nada importaba, ese no era ya su padre. Aún así, hubo que ponerse de acuerdo, unos cedían y otros concedían, y el quórum al que se llegaba era postizo porque nadie decía lo que realmente pensaba, sino lo que quedaba más elegante.

Hacía mucho frío. Era la temperatura de la conservación funeraria, la meteorología del más allá en el más acá. Donde ya no existía la persona, aunque los demás siguieran empeñados en llamarla así, solo había un conjunto de órganos apagados, en huelga permanente e indefinida, un espacio ocupado por materia que se transformaba de estado. El frío detenía el tiempo o, mejor dicho, lo ralentizaba, para que el cambio se demorase y durante unas horas los familiares vivieran en la ilusión óptica de que el que yacía estaba dormido. “Descase en paz”, les decían, pero no podía descansar lo que no está cansado porque ya no vive. Eran los demás, los de éste lado del frío, los que seguían tratando al que ya no estaba como si fuera uno de ellos, y le aplicaban las mismas leyes y formalidades, y hasta esperaban que a él le pareciera bien. Pero lo cierto es que nadie estaba preparado para aceptar el cambio. Aquél, ya no era su padre, y ella no lo podía llorar, las lágrimas no afloraban.

Antología WhiteStar: Introducción

La editorial argentina Ayamanot ha organizado la preventa de una edición especial y limitada en papel con ilustraciones exclusivas de la antología WhiteStar, basada en figura y la obra de David Bowie. Todos los beneficios, como ya sucedió en la edición digital española, irán a parar a la lucha contra el cáncer. La colaboración de los autores y autores argentinos, así como la del resto, resultó determinante para convertir esta aventura en algo mágico. No quiero dejar pasar esta oportunidad para animaros a contribuir, queridos amigos y amigas. Aquí os dejo la introducción que  aparece en esta obra.

18527405_930506607097464_5228876587258361184_o

Supongo que, si eliminamos toda la teatralidad, el vestuario y las capas externas de lo que hago, soy un escritor… yo escribo.

(David Bowie)

 

 

El 10 de enero de 2016 David Robert Jones, más conocido como David Bowie, fallecía en Nueva York víctima del cáncer. Tenía 69 años. Dos días antes había celebrado su cumpleaños, un hecho que hizo coincidir con la publicación del que sería su último trabajo musical, Blackstar, un álbum al que daba título el símbolo de una estrella negra. Era su álbum número veinticinco y el primero en el que no aparecía en la portada (a excepción de su segundo disco con Tin Machine, Bowie siempre se mostraba de alguna manera en las carátulas de sus trabajos). En noviembre y diciembre del año anterior, el público había podido disfrutar de dos singles, “Blackstar” y “Lazarus”, que aparecieron con sendos videoclips muy elaborados y repletos de una rica simbología.

Ahora sabemos que Bowie se estaba despidiendo.

En las horas posteriores al fallecimiento del cantante las redes sociales se encargaron de amplificar su vida y obra a través de mensajes, recordatorios, vídeos, entrevistas antiguas, fan art… El ciberespacio resultó ser un escenario ideal para recordar la figura de un artista integral que se definía así mismo como narrador de historias que, las más de las veces, cantaba, pero que también pintó e interpretó. Lector ávido y confeso, utilizaba técnicas como el cut up para elaborar las letras de sus canciones.

¿Cómo no se nos iba a ocurrir organizar una antología de historias basadas en su exuberante universo? Él, que representó al alien visitante de la Tierra varias veces durante su vida, que encarnó a varios monstruos porque fue vampiro, Hombre Elefante y rey de los goblins, que se lanzó a las estrellas para iniciar y terminar su carrera, ha logrado crear tantos alias, tantas historias y tantas tramas tan íntimamente relacionadas con la fantasía y la ciencia ficción, que explorarlas era casi una obligación para quienes lo admiraban, por alguna razón o por muchas.

La antología que tienes entre tus manos no está compuesta por relatos convencionales porque Bowie tampoco fue un tipo convencional. Siguiendo su estela, los autores y autoras que se sumaron a la llamada que realicé, allá por enero del 2016, han tenido total libertad para imaginar mundos más allá de este que nos contempla. La premisa era sencilla: cada autor debía escoger una canción o un personaje del panteón del cantante británico en el que basar su creación. Vas a encontrar poemas, relatos de corte clásico y otros que alternan varios puntos de vista, artefactos que aúnan la imagen y el texto, y hasta singularidades, todos ellos en orden cronológico según la fecha de salida de la canción, película u obra de teatro en la que se inspiran. Vas a medirte con Ziggy, Jerome Newton, Aladdin Sane, Lazarus, Tesla y con el Comandante Tom, buscarás en el laberinto a Jareth, soportarás la inmortalidad con John Blaylock, acamparás en Marte, verás caer muros, contemplarás un desfile de seres mutantes y navegarás por las estrellas -¡Oh, sí, lo harás!- en las naves imaginarias creadas por escritores y escritoras de España, Uruguay, Argentina, Colombia y México.

Quiero agradecer a Cristina Macía por poner a nuestra disposición su casa, que es la editorial Palabaristas, y por traducir de manera magnífica el cuento que el autor británico-israelí Lavie Tidhar escribió especialmente para este proyecto. No tengo palabras con las que expresar mi gratitud hacia Lavie que ha demostrado que, además de una extraordinario escritor, es una persona con un gran corazón. Thank you, Lavie! Ana Díaz Eiriz, fiel diseñadora, ha conseguido crear una portada espectacular que captura la esencia del Bowie camaleónico que todos admiramos. Quiero agradecer también a mi compañera María Leticia Lara Palomino por su trabajo incansable en las labores de edición, y a Israel Alonso por ayudarnos cuando nos faltaban ojos e ir más allá. Sin ellos, este libro nunca hubiera sido posible.

Rafael Cervera no lo dudó cuando le propuse escribir un prólogo que estuviera a la altura de nuestra empresa. Su profundo conocimiento sobre la obra y la figura de Bowie es el ingrediente que faltaba para que este libro cumpliera su cometido y fuese un hermoso tributo a su legado.

Si Blackstar es el testamento musical de David Bowie, WhiteStar quiere ser una celebración de su trayectoria como artista. De ahí el nombre, una imagen en positivo del título de su último álbum. Por ello, todos los beneficios que se obtengan con la venta de este libro irán a parar a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC): ninguno de los que estamos involucrados entenderíamos nuestra participación de otra manera que no fuera solidaria ya que, desafortunadamente, todos hemos sentido en nuestras familias, grupo de amigos y conocidos, o incluso en nuestras propias carnes, el ensañamiento de esta enfermedad.

Por eso, este libro está dedicado a Pat Cadigan, una de las autoras más importantes de ciencia ficción en la actualidad y alguien que conoce muy de cerca la lucha contra esta dolencia. La forma valiente y llena de sentido del humor con la que afronta su lucha difícil y dolorosa nos enseña que el verdadero super-poder está en mantener una actitud positiva ante las circunstancias más adversas. ¡Y ella tiene super-poderes, damos fe!

Transformemos, pues, como ella el dolor y los sentimientos negativos en algo positivo y constructivo: imaginemos historias.

Estoy segura de que a David le hubiera gustado así.

 

Cristina Jurado

Dubai, septiembre de 2016

Lo mejor no es siempre lo más interesante y viceversa

The Best Science Fiction and Fantasy of the Year. Volumen 11 de Jonathan Straham se está convirtiendo por méritos propios en una de las antologías más esperadas de la literatura de género. Actualmente en su undécimo primera edición, esta obra se basa en una premisa simple: reunir en un volumen anual los mejores ejemplos de la narrativa breve de ciencia ficción, fantasía y terror.

32927247

Los numerosos reconocimientos y nominaciones a premios de Straham demuestran que tiene buen olfato para escoger relatos, buscando un equilibrio entre historias de fuerte contenido social, textos de cuidada factura y temáticas muy variadas. El volumen que me llegó vía NetGalley contiene 28 relatos con una misma cantidad de autores que de autoras y, aunque es cierto que Straham es un editor experto y con una trayectoria más que probada, la mayoría de las historias no me han emocionado, aunque tengo que reconocer que el nivel medio de la prosa es muy alto. No se puede decir por tanto que la antología no incluya “buenas” historias sino que a mí, al menos, no me han convencido como esperaba. Mi favorita, y la historia con la que se abre esta obra es “The future is blue” de Catherynne M. Valente que, si todo sale como espero, veamos traducida al español en el próximo número de SuperSonic. Se trata de una distopía fantástica en la que la sociedad vive del aprovechamiento de la basura, algo que además estructura las costumbres sociales, como la adquisición del nombre o la función de cada persona en su comunidad. Solo puedo calificar las ideas como retorcidas, en el sentido de que dan una vuelta de tuerca a conceptos como el bien común o la presión social. La prosa de Valente es poderosa, con hebras de melancolía, y permite conocer la vida de la protagonista sin caer en infodumps, con un ritmo pausado y firme.

 

Después de la historia de Valente, mis expectativas era muy altas. “Mika model” de Paolo Bacigalupi no me defraudó. Esta historia de ciencia ficción sobre las implicaciones legales del abuso de una sexbot, me hizo pensar en Nieves Delgado y su relato ganador del Ignotus “Casas Rojas”. Aunque el relato de la gallega aborda más las implicaciones éticas de este tipo de androides, también trata sobre sus derechos, que constituye en definitiva el trasfondo de la historia de Bacigalupi.

 

“Spinning silver” de Naomi Novik es un trasunto del cuento del enano Rumpelstiltskin que a mí no llegó a conmoverme en ningún momento, porque me pareció largo y aburrido.

 

“Two’s company” de Joe Abercrombie es una maravillosa fábula humorística de fantasía épica sobre mujeres guerreras. No solo me ha parecido hilarante sino muy bien escrita, con un ritmo muy bien conseguido y unos personajes femeninos alejados de los clichés de este tipo de género, más ricos y llenos de matices. Muy recomendable.

 

Rick Larson se lanza con “You make Patayya” a la exploración de cómo las nuevas tecnologías y las redes sociales pueden ser manipuladas para cometer diversos tipos de crímenes. Es un relato bien construido y con ideas interesantes e ingeniosas.

 

Alyssa Wong es una autora que se está convirtiendo por méritos propios en una habitual en las compilaciones de lo mejor del año. “You’ll surely drown if you stay” reinterpreta el mito de los seres que cambian de forma, en este caso, de los licántropos, y lo enriquece en un escenario alejado de los urbanos a los que nos suele tener acostumbrados. Me pareció un tanto largo para mi gusto, pero disfruté con esta historia.

 

“A salvaging of ghosts” de Aliette de Bodard es una estupenda historia sobre las relaciones familiares, concretamente la relación madre-hija, enmarcada en una misión espacial personal de la protagonista. Quizás no tenga el calado especulativo de otros trabajos de Bodard, pero a mí me ha resultado extraordinariamente emotiva.

 

“Even the crumbs were delicious” es una deliciosa historia de fantasía urbana del siempre eficaz Daryl Gregory que trata con humor el tema de los alucinógenos comestibles. Siempre es de agradecer el humor inteligente que este autor es capaz de presentar en un relato que critica sutilmente aspectos de nuestra sociedad.

 

Por su parte, Alex Irvine presenta en “Number Nine Moon” una aventura de supervivencia ante una serie de catástrofes que sufre una suerte de cuadrilla de cazadores de tesoros. Si bien es siempre de agradecer el tratamiento de la resistencia humana ante la adversidad, no considero que se trate de una historia con nada especial que destacar.

 

Sam J. Miller es un autor que con “Things with beards” ha sido incluido en varias de las listas de nominados a diversos premios. Ofrece una visión alejada de lo convencional del tema de los ladrones de cuerpos alienígenas, utilizando personajes homosexuales pero, aparte de este punto, su historia no me ha parecido aportar nada nuevo ni en cuanto a ideas ni a tratamiento de la temática.

 

Alice Sola Kim propone en “Successor, Usurper, Replacement” una situación a medio camino entre el terror clásico y la fantasía urbana con un relato bien hilado y repleto de buenas ideas que hará las delicias de los lectores.

 

“Laws of Night and Silk” de Seth Dickinson presenta una historia de fantasía épica que explora las relaciones entre padres e hijos y el sentido del deber. Me ha sorprendido gratamente el tratamiento del autor de un subgénero con el que no consigo conectar normalmente.

 

Tengo que reconocer que “Touring with the alien” de Carol Ives Gilman me ha gustado mucho porque, aunque narra un escenario bastante parecido en un primer momento a la película La llegada, tiene un desenlace que me ha asombrado e impresionado y, además, creo que está muy bien escrito.

 

“The Great Detective” de Delia Sherman es una propuesta steampunk enmarcada en el universo Holmesiano, con premisas interesantes pero que a mí francamente, no ha terminado de engancharme y, además me ha parecido excesivamente larga.

 

Aunque “Everyone from Themis sends letters home” de Genevieve Valentine parece tratar el tema de la colonización de planetas lejanos, en realidad se inscribe dentro del ciberpunk con una trama en la que se aborda la ética y la legalidad.

 

Geoff Rhyman firma “Those shadows laugh”, una historia que recuerda inevitablemente a Herland de Charlotte Perkins Gilman, pero que en esta ocasión no consigue ofrecer con éxito una historia feminista. Creo que esta era la intención del autor pero, en realidad, la trama no es más que una historia de amor lésbico sin calado especulativo.

 

“Seasons of glasss and iron” de Amal El-Mohtar aparece también en muchas de las listas de trabajos nominados a premios de este año. Puedo comprender que suscite interés porque se trata de una metáfora sobre el maltrato a las mujeres en el ámbito doméstico, pero no ha conseguido despertar mi interés en ningún momento.

 

Nina Allan es la autora de “The art od space travel”, un relato muy bien trabajado sobre las relaciones familiares, sobre la ausencia de un padre y la presencia de una figura paterna, y sobre los sueños cumplidos e incumplidos. Como suele ser habitual en esta autora, no todo es lo que parece pero hay espacio para la reflexión. Me ha gustado mucho.

 

Me ha desilusionado bastante “Whisper road (Murder Ballad No. 9)” de Caitlín R. Kiernan, una autora cuyo trabajo suele sorprenderme y gustarme pero que esta vez no ha conseguido seducirme lo más mínimo con esta historia weird de unos asesinos enfrentados a sus propios miedos.

 

“Red Dirt Witch” conjuga el buen hacer de N. K. Jemisin con una trama fantástica en la que la magia sirve como excusa para explorar las relaciones familiares y la lealtad.

 

“Red as Blood and White as Bone” es un relato de Theorora Goss a medio camino entre las fábulas y los cuentos de hadas que no ha conseguido emocionarme o engancharme y que no entiendo muy bien qué hace en esta antología.

 

Lavie Tidhar está presente en esta obra con “Terminal” con una historia desgarradora sobre el viaje de ida de un grupo de gente a una ciudad mítica en al superficie de Marte. Cada uno a bordo de una nave unipersonal y sumergidos en una situación personal límite, los personajes solo podrán comunicarse entre sí por radio. Tidhar ofrece una narración convincente y trágica en un marco hostil y, al mismo tiempo, majestuoso. Es uno de los relatos que más me ha impactado.

 

“Foxfire, foxfire” de Yoon Ha Lee recupera un tipo de fantasía de raíces orientales y la moderniza, brindando una historia repleta de aventuras y situada en el espacio. Me parece muy interesante la manera en la que esta autora combina fantasía y ciencia ficción e incorpora la mitología oriental ancestral.

 

Paul McAuley es otro de los grandes nombres de la ciencia ficción incluido en esta antología. Sin embargo, su historia “Elves of Antarctica” no ha logradpo engancharme y creo que su presencia en esta obra se debe a que es un ejemplo de Cli-Fi (Climate Change Fiction).

 

“The Witch of Orion Waste and the Boy Knight” de E. Lily Yu es una narración fantástica que, a pesar de estar muy bien escrita, tampoco entiendo que se haya incluido en esta antología. Aunque la premisa es atractiva (aborda la transmisión del conocimiento), creo que no llega a lograr su propósito de capturar la atención del lector.

 

Ken Liu aparece en la recopilación de Straham de la mano de “Seven Birthdays”, una estupenda historia sobre el efecto de la posteridad en las relaciones familiares. Es un relato emocional y emocionante, y muy recomendable.

 

“The visitor from Taured” de Ian R MacLeod contiene todos los ingredientes que un aficionado a la ciencia ficción puede desear ver en un relato: referencias metaliterarias constantes, teorías sobre el espacio-tiempo, etc. Este es uno de los cuentos con los que más he disfrutado.

 

“Fable” de Charles Yu es una de las historias que más me han impactado en los últimos tiempos. De nuevo, nos encontramos ante el tratamiento de las relaciones familiares pero, en este caso, concretamente las de un padre y su hijo con necesidades especiales. Sobrecogedor y muy recomendable.

 

No se puede reprochar que Straham no presente una panoplia amplia de historias en las antologías que selecciona. Tengo que reconocer que los relatos que me han gustado me han parecido excelentes pero, el resto, son para mí francamente olvidables. Con esto quiero decir que las historias son, en mi opinión, o muy buenas o mediocres, sin término medio. En cualquier caso creo que The Best Science Fiction and Fantasy of the Year. Volumen 11 de Jonathan Straham es un buen escaparate de lo que se está cociendo a nivel internacional en narrativa breve. No será la última antología de este autor a la que le eche un vistazo.

Arte, Tiempo y Manipulación

Fragmento del prólogo al relato “Aquí, allí, en todas partes” incluido en la antología Dados Cargados de Rodolfo Martínez, publicado por Cazador de Ratas

 dados-8-copia-768x1152

Una de las facultades más notables de la literatura es su asombrosa capacidad para doblegar las leyes de la física conocida. Si no me creen, les invito a que lean el texto que sucede a estas líneas [de Rodolfo Martínez]. Se trata de un claro ejemplo de lo que yo llamo un AAMET, un “Artefacto Artístico Manipulador del Espacio-Tiempo”. Su autor, incomprensiblemente, se empeña en llamarlo “relato” y hasta le ha otorgado un título: “Aquí, allí, en todas partes”.

Todo AAMET es un objeto singular, un mecanismo que actúa a nivel cognoscitivo para sacar a relucir la plasticidad de una de las dimensiones más fascinantes y menos conocidas de nuestro universo. El AAMET utiliza el poder simbólico de las distintas manifestaciones en las que se materializa el arte y reconfigura el aquí y el ahora. Este, en concreto, se vale de la fuerza representativa de las palabras y nos permite realizar unas comprobaciones asombrosas que no pueden dejar indiferente a ninguna mente científica: El autor, Rodolfo Martínez, emplea 3.161 palabras en describir los 3 minutos de agonía de una mujer víctima de violencia de género a manos de un hombre que fue su ex pareja. Aunque el AMEET se centra en esos 3 minutos, en realidad ofrece una panorámica de una situación que se prolonga durante 7 años en la vida de los protagonistas. Se tarda una media 8 minutos y 28 segundos en leer este AAMET, es decir, el autor consigue comprimir los 7 años de una relación obsesiva en poco más de 3.000 palabras que se consumen en varios minutos. Para ello se vale de una serie de hábiles recursos, como la utilización de ciertas palabras cuya carga simbólica permite amplificar la capacidad compresora del texto. El término “minuto” se repite 13 veces, “tiempo” aparece 4 ocasiones y “vez” en 18, “reloj” se menciona en 3 ocasiones y “año” en 6. Estas palabras remiten inmediatamente al lector al campo semántico de la cuantificación del tiempo desde un punto de vista cronométrico, no solo en lo que respecta a las unidades creadas por el ser humano para medirlo, sino también en la herramienta que le permite hacerlo.

[…]

No me digan que no es poderoso reducir 7 años en 3 minutos que se leen en poco más de 8. Este AAMET lo logra utilizando, además, el recurso de la segunda persona que implica forzosamente al lector, convirtiéndolo en una extensión de la víctima, haciéndole saborear la muerte y la injusticia. Involucrar al lector permite, si cabe, asegurar la fuerza proyectiva del artefacto, algo que Rodolfo Martínez sabe realizar con asombrosa precisión.

Esta reflexión solo pretende ser una pequeña aproximación a la naturaleza y comportamiento de los AAMETS, aunque aún queda mucho por estudiar. Para más información, remitimos al resto de la obra de Rodolfo Martínez, así como a los manuales La física del arte (Editorial SoW), Perspectivas artísticas del tiempo (Libros Voracilector), Artemporalidad: cuestiones críticas para el nuevo milenio (JNP Editores) o la imprescindible Guía artística de los artefactos temporales (Ilium Books).