Crowfunding para la edición argentina de»Alucinadas»

La antología Alucinadas (Palabaristas), editada originalmente en diciembre de 2014, sigue cosechando éxitos: no solo las ventas y las críticas demostraron que el nivel de los relatos seleccionados era muy alto, sino que la nominación a mejor antología en los pasados Ignotus y la concesión del premio en la categoría de mejor relato al escrito por una de las «alucinadas» («Casas Rojas» de Nieves Delgado), propiciaron que la editorial Sportula se lanzara a su edición en papel. El año pasado, una campaña de crowfunding consiguió los fondos suficientes para que la obra esté siendo traducida al inglés por Sue Burke y Lawrence Schimel, y se espera su lanzamiento eslora en la próxima convención internacional, la BCon 2016, que se celebrará en Barcelona el próximo mes de diciembre.

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Con estos antecedentes, la editorial argentina Ayarmanot, dirigida por otra de las autoras de la antología -Laura Ponce-, se ha decidido a abordar su publicación en Argentina. Los elevados precios de una tirada en formato físico en aquel país han obligado al sello a buscar financiamiento mediante una iniciativa de micromecenazgo, través de la plataforma Panal de Ideas.

Desde aquí queremos apoyar esta iniciativa que está dando la vuelta al mundo: podéis ayudar a que esta antología sea conocida en uno de los países latinoamericanos con más tradición de literatura fantástica, además de apoyar a la visibilidad de las autoras de ciencia ficción en español.

Cualquier contribución será bienvenida, así como su máxima difusión. ¡Vosotros, también podéis ser «alucinados»!

 

Fade Out

“The Bowie will never be gone” son las palabras que llevo repitiendo como un mantra desde que la noticia me aplastó contra el suelo hace dos días.

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Como dice una amiga mía, es muy difícil explicar para los que no lo entienden, por qué estamos tan tristes con el fade out elegante de Bowie: tendríamos que educarlos y eso deberían haberlo hecho sus padres.

Bowie es admirado y reverenciado porque encarna al artista total que, al final, es con lo que sueñan (en mayor o menor grado) todos lo que tienen un mínimo de sensibilidad hacia la cultura.

Que era una ser creativo que habitaba su imaginación, es constatar lo obvio. Solo hay que pasar revista a sus continuas puestas en escena: Mayor Tom, Ziggy Stardust, Saladdin Zane, the Thin White Duke (un trasunto de The Man Who Fell to Earth), el Pierrot de Scary Monsters, el Hombre Elefante, el Rey de los Goblins, Buddha of Suburbia, el vampiro en The Hunger, Poncio Pilato de La Última Tentación de Cristo, Nikola Tesla en The Prestige, Andy Warhol en Basquiat, y hasta Maltazard en Arthur and the Minimoys.

Porque David Bowie era una continua puesta en escena de David Jones, un reinventarse siempre respaldado por un sólido proceso creativo, una actividad que no dejó de estar salpicada por las drogas y los excesos en muchos momentos de su carrera, pero que se mantuvo fiel a su esencia: rock, soul, psicodelia y pop.

“The Bowie” nunca dejó de probar maneras alternativas de apelar a la sensibilidad del prójimo a través de su música, de sus manierismos estéticos, de álbumes diseñados al milímetro con un desprecio hacia lo manido, lo ya explotado, lo que olía a rancio. Era espectáculo en estado puro y, como tal, necesariamente popular en lo práctico, aunque en lo teórico insistiera en distanciarse de la comercialidad uniformadora que arruina muchas veces el arte. Era un lector compulsivo, cultivaba la pintura y las artes gráfica, y escribía. Sorprendía con canciones elaboradas, utilizando técnicas como el cut-up para escribir las letras o experimentando con sonidos inesperados e inquietantes.

Con dieciséis años le dijo a sus padres que quería ser una estrella pop: no se convirtió en una, lo fue. Y consiguió ser y no pretender, sin dejarse manipular en exceso por los intereses de las discográficas, absorbiendo formas de expresión poéticas (visuales o musicales) y regurgitando criaturas igualmente líricas, que alguna vez conocieron el éxito comercial, pero que casi siempre contaron con la bendición de la crítica.

Lo anterior no quiere decir que los críticos siempre se pusiera de su parte, que no obedeciera alguna vez en los dictados mercantiles de la industria, o que le hiciera ascos al dinero y al éxito empresarial: consiguió amasar una importante fortuna gracias a la gestión inteligente de su producción musical y a inversiones que, aunque a veces no fructificaran a corto plazo, consiguieron reportarle jugosos beneficios a la larga. Se convirtió voluntariamente en un producto eficaz. No en vano, en el famoso cuestionario de Proust que contestó para Vanity Fair, a la pregunta “¿quiénes son tus héroes en la vida real?” él contesto “El consumidor”.

Lo que le hacía especial es que conseguía, de una manera extraña e inexplicable, que quienes escuchábamos su música nos sintiéramos especiales, porque conectaba con aspectos marginales de nuestras personalidades en momentos clave. Bowie ponía letra a nuestras obsesiones, encarnaba nuestros miedos, desenterraba a nuestros fantasmas en sus vídeos, ponía a bailar nuestros delirios, nos hacía desearlo como alienígena, vampiro o rey de los goblins.

Era todo lo que se proponía, porque se soñó a sí mismo y el sueño se hizo real. Quienes no tememos los excesos sugeridos por la imaginación, le comprendimos y nos sentimos comprendidos por él. Esa bilateralidad formaba parte de su encanto y de su poder de atracción sobre el consumidor.

Y no soy la única que pensaba que, no es que él fuera especial, es que nos hacía sentir especiales. Aquí va este maravilloso post del blog de Susana Vallejo.

“The Bowie will never be gone”

 

 

 

Reseña de «Estar Uars: El Despertar de la Fuerza»

(Esta reseña es un pequeño homenaje a Ángel Sanchidrián y sus divertidísimas Sinopsis de Cine)

Bueno, pues he ido a ver Estar Uars: el Despertar de la Fuerza y os voy a contar un poco. La peli va de un chiquín que se presenta al casting de Mujeres, Hombres y Viceversa pero que no le cogen porque el traje le queda chico, los zapatos le aprietan y suda mucho. Nacho Montes, que va de look metalizado que parece la fea de las Abba, le dice que, aunque el blanco le hace resaltar el color de la cara, la ropa se nota que se la ha comprado en las rebajas de los chinos porque es de muchos brillos, y la tela es sintética que suelta pelotillas, que mejor se busque una chupa de cuero, y ahí va el hombre a ver de dónde manga una. Cuando le preguntan su nombre, como lo dice en gallego y nadie lo acaba de entender, lo bautizan “Fin”, que es una gran putada porque, que cada vez que lo llaman, todos se van porque se creen que se termina aquello.

El chiquín se hace amigo de una tronista de nombre “Rey”, porque ella es monárquica pero más feminista que la que más, y dice que por qué no va a llamarse así si le da la gana, que el patriarcado es el que distingue el género de los títulos y tal. La pobre no ha tenido tiempo de ir de tiendas y se viste con la sábana del hotel, como si fuera a una fiesta toga, pero sin bebidas, que les dan medio botellín de agua para toda la semana de grabación, que Vasile dice que hay que ahorrar. A todo esto hay un chiquín que se hace su amigo porque es un actor que trabajó en una película seria seria en la que hacía de científico que fabricaba cerebros con bladiblu y se tiraba a todos los robotes que se le ponían por delante. El colega, que se llama “Po” como uno de los TeleTubies, se hace el polígrafo del Sálvame Deluxe, y Conchita, la polígrafa, se las hace pasar canutas con las preguntas sobre un mapa del Metro de Madrid, que parece que le ha dado un apretón de los gordos y no le sale el zurullo.

También aparece Manuela Carmena, pero del futuro, todavía en el Ayuntamiento, que se lo destrozan unos de la oposición que van en busca del concejal Jan Solo, que no sabe una por qué se llama así porque nunca va solo sino con un amigo que se llama Txubaca y que es de Bilbao, que no ha visto unas pinzas de depilar en su vida y que siempre tiene dolor de muelas, por eso no se le entiende cuando habla, que parece que gruñe siempre, pero es que los de Bilbao aguantan el dolor con dos pares y hablan euskera.

También sale Mercedes Milá con unas trenzas enroscadas en la cabeza, y vestida de camuflaje para irse de senderismo, que se queja a Jan Solo de que ella fue madre y padre para su hijo que, mientras él se largaba con Txubaca al txoco con los amigos, ella tenía que ir a todas las reuniones de padres y que cómo no va a haberles salido el niño de la Real Sociedad en vez del Athletic.

La Carmena lleva unas gafas de culo de vaso y por guardar guarda hasta los posavasos de cuando vinieron los Bitels a España, y Rey le dice que le gusta mucho una batidora que tiene del año que inventaron la polka y la Carmena le dice que la batidora le sienta muy bien, que la llama y tal y, que se la lleve a MasterChef, que seguro que gana.

Conchita, la del poli Deluxe, necesita dinero para comprarse el abono del Metro ahora que tiene el mapa, y dice que ella también se presenta al MasterChef, que tiene otra batidora más chula. Total, que se retan a ver quién hace mejor el gazpacho. Fin, que es un querer y no poder, lo intenta el pobre, pero no se sabe la receta y le da un parraque, y Rey le dice “trae pa´ acá, que ya lo hago yo” y, aunque tampoco se sabe la receta, se le presenta Karlos Arguiñano por Skype y le sopla lo que tiene que hacer. Total, que su gazpacho gana, pero lo dejan todo manga por hombro.

El final es muy bonito, aunque no sale Fin, sino Rey llevándole la batidora a Karlos Arguiñano, que ya está muy cascado y que, contra todo pronóstico, no cuenta ningún chiste ni dice nada, sino que se la queda mirando con el caserío de fondo.

La banda sonora es preciosa, que es de la tía Mónica de Londres, unos villancicos muy sentidos en plan tachán, tachán y no chunda, chunda y que es lo que le da calidad a la película.

La recomiendo si te gustan los villancicos en plan tachán, tachán o si eres del Athletic.

 

 

 

Black Snow

by Cristina Jurado

 

Black snow, the same black as the night sky.

Lilly shivers, not because of the cold, not because of ice needles carving shelter for themselves in her bare foot.

Nothing so poetic. Just the withdrawal.

“Not to worry”, she thinks, “Father Christmas will provide.”

The bastard will deliver her fix of Snowflakes tonight. Millions of doses, all over the planet, addicts of the world joyfully stoned.

Peace and Goodwill to the world, and drugs with pretty names.

Rudolf is what Julius injects himself with. Side effects include a burning sensation in his nose.

Randy fell for Mistletoe out of high school. The result of years of consumption is the customary protuberance on the skull, making it look like an aborted reindeer antler.

Cooper used to get high on Carols until her brain switched off. Now she vegetates in a state clinic, connected to some machines until doctors decide there are no more organs worth salvaging.

Lilly shivers. The black pain is a familiar presence: the metal worm picking at her brain.

“Father Christmas, bring me m’ dope”.

The house looms like a pop-up from a children’s book of ghost stories. The façade is deep dark, like dried blood.

She has brought ginger cookies for Father Christmas. The door is a few feet away, the loud sounds of loaded junkies swirling behind it. Her dose is there, premier quality, the one night Father Christmas gives away.

* * *

At sunrise, her frozen body lies in front of the door, surrounded by ginger crumbs.

Spanish Women of Wonder

Hoy me enorgullece presentar un proyecto en el que llevo trabajando bastante tiempo, una aventura que en realidad comenzó hace algo más de un año, y que ha permitido dar a conocer el trabajo de 10 autoras de ciencia ficción en español. Me refiero a Spanish Women of Wonder, el proyecto de crowfunding para traducir al inglés los relatos comprendidos en la antología Alucinadas, de la editorial Palabaristas.

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Meses después de la publicación de esta obra en español, hemos organizado una iniciativa de micro-mecemazgo en la plataforma Kickstarter para lograr traducir los relatos al inglés.

Necesitamos la máxima difusión, de manera que Spanish Women of Wonder sea conocida por el mayor número posible de personas. Queremos que las voces de las autoras de ciencia ficción en español, procedentes de ambos lados del Atlántico, se oigan en todo el mundo y eso será posible si conseguimos publicar las historias en el mercado de habla inglesa, el mayoritario en estos momentos.

Os recordamos que la antología cuenta con la participación de la extraordinaria Angélica Gorodischer, que amablemente participa con la historia «A la luz de la casta luna electrónica». Asimismo, la obra cuenta con un prólogo de excepción de la mano de la editora norteamericana Ann VanderMeer, y con las historias de Nieves Delgado (España), Yolanda Espiñeira (España), Felicidad Martínez (España), Layla Martínez (España), Laura Ponce (Argentina), Teresa P. Mira de Echeverría (Argentina), Sofía Rhei (España), Lola Robles (España), Carme Torras (España), y Marian Womack (España).

Hemos contactado con una traductora especializada en traducciones de ciencia ficción y fantasía para llevar a cabo este proyecto que, si todo sale como esperamos, verá la luz en Noviembre de 2016.

¡Os pedimos que nos ayudéis a dar difusión a este kickstarter, para hacer realidad este sueño!

¡Gracias!
https://www.kickstarter.com/projects/1815756115/spanish-women-of-wonder