Lola Robles: lecturas de género orientadas a las mujeres

Lola Robles

En un especial sobre mujeres y ciencia ficción, no podía faltar la colaboración de Lola Robles (Madrid 1963). Esta filóloga y escritora, imparte desde hace ocho años el taller Fantástikas, en el que se debate sobre lecturas de género orientadas a las mujeres como escritoras y personajes literarios. Lola, que se describe a sí misma como feminista, pacifista y queer, lleva toda su vida profesional vinculada a la literatura: trabajando en la Biblioteca de Mujeres de Madrid; fundando en 1995 la Red de Bibliotecas y Centros de Documentación de Mujeres; colaborando con la página web Mujer Palabra a cargo de la sección de ciencia ficción de la misma. Desde 2008 tiene su propio blog, Fantástikas y en 2005 entró a formar parte de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la guerra.

Robles ha publicado las novelas La rosa de las nieblas (Kira Edit., 1999), El informe Monteverde (Equipo Sirius, 2005) y Flores de metal (Equipo Sirius, 2007) y los libros de relatos Amargarita Páez: relatos (Mujer Palabra, 2002), Amargarita Páez: relatos. 2ª edición revisada y aumentada (Mujer Palabra. 2007), Cuentos de Amargarita Páez. 3ª edición revisada y aumentada ( La autora, 2010) e Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible (Stonewall, 2013. Libro escrito en colaboración con Mª Concepción Regueiro). Ha participado en Escritoras de ciencia ficción y fantasía: Bibliografía (Biblioteca de Mujeres, 2000. 138 p.), Biblioteca de mujeres (Biblioteca de Mujeres, 2001) y La horizontalidad como una de las señas de identidad de Mujeres de Negro contra la guerra (Mujeres de Negro contra la guerra, 2011. 58 p. (con Concha Martín, Mª José Sanz y Ascensión Talavera). Decenas de relatos suyos han aparecido en diversas antologías (como Terra Nova 1), colecciones y e-zines. Asimismo, Lola sigue implicada en numerosas iniciativas relacionadas con el género y la literatura, como en las ponencias «Bibliotecas de mujeres en red: preservar nuestra memoria desde el feminismo» (presentada en las Jornadas Feministas Estatales de Córdoba de 2000), y «Las otras: feminismo, teoría queer y escritoras de literatura fantástica» (en el I Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción, 2008, Universidad Carlos III de Madrid). Entre los artículos que ha escrito obre el tema destacan: “Las librerías de mujeres en España” (Actas del VI Encuentro de Centros de Documentación y Bibliotecas de Mujeres. Fundación 8 de Marzo, 1999); “Escritura y droga: el caso de Anna Kavan” (en INTERSUBJETIVO: revista de psicoterapia psicoanalítica y salud). “Escritoras españolas de ciencia ficción”, en VV. AA. (en MUJERES novelistas: jóvenes narradoras de los noventa. Narcea, 2003); “Escritoras españolas de ciencia ficción” (en Mujeres novelistas: jóvenes narradoras de los noventa / edición de Alicia Redondo Goicoechea. Nancea, 2033); “El gran Meaulnes de Alain Fournier o el dominio misterioso de la adolescencia” (en INTERSUBJETIVO: revista de psicoterapia y salud, 2005); “Rubíes y reptiles: la narrativa gótica de Pilar Pedraza”, (en revista Arbor, 2006); y “Escritoras españolas del siglo XX” (2) /edición de Carmen Simón Palmer (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

A continuación os ofrecemos el post invitado que Lola amablemente ha confeccionado para este especial, en el que reflexiona sobre su experiencia como tallerista.

TALLER DE LECTURA Y DEBATE FANTÁSTIKAS

Por Lola Robles

Desde 2006 imparto el Taller Fantástikas de lectura y debate de textos (relatos y novelas) pertenecientes a los géneros no realistas: fantástico, terror, gótico, ciencia-ficción, maravilloso o fantasía, en especial de escritoras.

Los talleres pueden ser intensivos, varias sesiones seguidas, o una vez al mes durante el curso. Lo he dado en lugares muy diversos: comencé en la casa de Valencia en Madrid, después seguí en uno de los espacios más antiguos del Movimiento Feminista, en la calle Barquillo 44, y en el de un sindicato de enseñanza, STEM, o en centros sociales, a veces okupados. En dos ocasiones lo he hecho fuera de Madrid: en Vigo (en el Centro de documentación e recursos feministas), y en Bogotá, Colombia, durante un Encuentro de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la guerra. Actualmente estoy realizando el taller en el Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal, cerca de Cuatro Caminos.

Soy filóloga hispánica, escritora, activista feminista, pacifista y queer, y en el taller he intentado unir las dos grandes pasiones de mi vida: la literatura y el activismo.

El método que empleo es sencillo: yo elijo un texto y las personas que asisten al taller lo leen antes de la sesión de debate. En esta, hago una presentación previa de la autora o de cualquier aspecto de la obra que considere importante, y luego pasamos a desentrañar la narración en sí.

Durante algunos años, las participantes eran sólo mujeres. Sin embargo, en los dos últimos cursos se han incluido también algunos hombres. Son respetuosos y nada invasivos, y creo que su presencia beneficia al grupo. Asimismo, aunque la mayoría de las obras tratadas pertenecen a escritoras, siempre procuro introducir las de algún autor varón. Lo hago porque, aunque uno de mis objetivos básicos es dar a conocer a las narradoras de estos géneros, de las que en general se sabe muy poco, me parece que limitarse exclusivamente a ellas resulta empobrecedor.

Las asistentes a mi taller son muy distintas: puede haber mujeres con estudios básicos y también licenciadas universitarias. Sin embargo, para mí lo más importante es que todas participen y sientan que sus interpretaciones sobre un texto son igual de válidas. Porque realmente lo son. Yo he aprendido mucho con todas ellas. Sus comentarios se complementan, y con frecuencia una encuentra en el texto lo que otra no ha logrado ver. Se trata de debates en que la gente está dispuesta a escuchar opiniones ajenas y a transformar las suyas, y eso nos enriquece. Creo que este taller se adecua a muchas personas excepto a quienes precisamente creen que saben más que nadie.

Ahora bien, hay tres tipos básicos te participantes:

–Las que ya son muy aficionadas a los géneros no realistas, y en especial a la ciencia ficción. Estas buscan un espacio donde poder compartir sus lecturas y opiniones y no sentirse tan frikis, pues generalmente no encuentran muchas personas a las que agraden estas ficciones. Además, como conocen bien el género, pueden vincular los textos que debatimos con otros que han leído, lo que ayuda a explicar ciertos elementos extraños que aparecen en ellos. Y sugieren muchos otros libros interesantes para leer.

–Otro tipo de asistentes son las que nunca han leído ciencia ficción. De inmediato se muestran muy reacias hacia el género, dicen que no les gusta y que no les va a agradar nunca. Tienen ideas tan curiosas como pensar que si te da por leer CF es porque crees en los OVNIS.

Gracias a ellas se ve muy claramente los prejuicios que todavía existen contra esta literatura en nuestro país, y me parece que sobretodo por parte de las lectoras. Asocian el género con la ciencia y la tecnología que han sido tradicionalmente dominios masculinos. Además, la CF tiene mucho de aventura, de exploración espacial, otro ámbito vedado a la mayoría de las mujeres. Lo que contemplan en el cine resulta poco alentador: batallas galácticas, acción y violencia. Es difícil que todo esto les sea atractivo. Incluso la ciencia ficción más clásica ha mostrado personajes femeninos muy estereotipados: la mujer era la compañera del héroe, a la que él debía salvar, o ni siquiera aparecía en las obras. Esto ha ido cambiando según la sociedad se ha trasformado también, y ahora encontramos mujeres protagonistas que desarrollan todo tipo de trabajos, entre ellos los científicos y aventureros. Pero el cambio se ha producido sobre todo en los últimos años.

De este modo durante mucho tiempo las mujeres no hemos encontrado demasiados elementos con los que identificarnos al leer ciencia ficción, y los modelos son muy importantes para decidirse luego a escribir obras de este género. A lo que debo añadir que en España no ha habido autoras de CF con una obra que tenga la suficiente continuidad, extensión y calidad, a diferencia de otras narrativas no realistas, con escritoras de tanta calidad como Pilar Pedraza en lo gótico y Cristina Fernández Cubas en lo fantástico.

Creo que a las lectoras les resulta mucho más familiar lo fantástico, el gótico y el terror, ya que sus historias suelen desarrollarse en recintos cerrados que han sido los más habituales para nosotras: incluso conocemos mejor los cementerios que las naves espaciales. Por otra parte lo fantástico se introduce con mucha frecuencia en el terreno psicológico y hasta de los tabúes sexuales, y ha sido utilizado por muchas escritoras para poder expresar sus circunstancias personales y sociales en forma metafórica. De ahí que su lectura permita una mayor identificación por parte de las mujeres, las de antes y las de ahora.

Sin embargo, cuando yo ofrezco a las asistentes a mi taller textos de ciencia ficción de buena calidad, prospectivos, que no solo tratan los temas científicos y tecnológicos, sino también sociales, culturales, políticos, antropológicos, biológicos, lingüísticos, psicológicos, humanos sin más, les gustan mucho y empiezan a mirar el género de otra manera, lo que les permitirá acercarse poco a poco incluso a la CF hard y al space-opera. También van conociendo la ciencia ficción feminista, y todo lo que puede ofrecer de subversivo, radical, de crítica a las sociedades existentes, y cómo habla de los problemas del presente más que del futuro, pero también construye alternativas al mundo que conocemos.

«Afortunadamente también el feminismo se ha ido trasformando. Ya no hay una visión tan esencialista de lo femenino y lo masculino. «

Para mi una de las mayores alegrías es conseguir nuevas aficionadas, y por fortuna lo he logrado en bastantes ocasiones, no por mis méritos sino por los de la ciencia ficción en sí.

–Luego acuden a mi taller lectoras que son feministas. De antemano, siempre explico que leo los textos con esa perspectiva feminista, y además pacifista y queer, y me interesan las obras que están escritas desde esta ideología, lo cual no quiere decir que considere que todas deben ser así. La ciencia ficción es un tipo de literatura de enorme variedad, y lo bueno es que se pueda encontrar en ella de todo y para todos los gustos. No soy partidaria de lo «políticamente correcto», claro que mucho menos de quienes van de «políticamente incorrectos» pero en realidad vuelven a lo de siempre, a lo más sexista y reaccionario.

He trabajado durante muchos años intentando dar a conocer la ciencia ficción escrita por mujeres porque esta ha estado mucho menos difundida que la de los autores varones, tanto en el caso de las escritoras anglosajonas como las españolas, aunque estas últimas seamos pocas. Sin embargo cada vez tengo más claro que no se las puede estudiar de manera aislada. Y afortunadamente también el feminismo se ha ido trasformando. Ya no hay una visión tan esencialista de lo femenino y lo masculino. En realidad, hace mucho que no se puede hablar de «feminismo» sino de «feminismos». Esto es algo que no conoce mucha gente que opina sin saber demasiado. Quiero aclarar que mi postura no es «reconciliadora» ni «igualitaria» entre mujeres y hombres, sino la pretendo mucho más radical: creo que hay que destruir los géneros sexuales.

Y es que la teoría queer y los transfeminismos han venido a recordarnos aquello que ya dijo Simone de Beauvoir de que la mujer no nace sino se hace. En ese sentido estoy asimismo muy de acuerdo con la idea que Donna Haraway expuso al final de su Manifiesto cyborg: «Prefiero ser un cyborg que una diosa». La diosa remite a una esencia femenina, y la ciborg a una «construcción». El pensamiento queer cuestiona todos los binarismos que hemos creado en nuestra cultura, en especial los de género sexual, ya que son precisamente construcciones sociales, ideológicas, no naturales.

Por último, quiero mencionar que mis talleres están adaptados para personas con discapacidad visual, ya que yo tengo una discapacidad de ese tipo, visión baja, por lo cual no puedo leer libros en papel, los escucho en forma de audiolibros. La ONCE, a la que estoy afiliada, tiene una magnífica Biblioteca Sonora, y luego yo uso un programa casero para convertir los textos que están en versión electrónica a Mp3. Me gustaría animar a todas las lectoras y lectores ciegos y con visión baja a que traten de hacer comprender sus dificultades y necesidades.

Quien quiera más información sobre mis talleres puede encontrarla en mi blog Fantástikas (http://escritorasfantastikas.blogspot.com.es/p/acerca-de-la-autora-de-este-blog.html), dedicado a los géneros no realistas, en especial a la ciencia ficción, y a las mujeres como escritoras y personajes. No lo actualizo mucho por mi problema visual.

Agradezco que se me haya ofrecido la posibilidad de escribir en este magnífico espacio, el Fantascopio, y me alegra muchísimo estar acompañada en la apasionada misión de dar a conocer la obra de tan buenas escritoras como hay en los géneros no realistas.

Mayo 2014.

Algernon, ¡cuéntame en español cuentos ingleses! (Segunda parte)

Esta es la continuación de la entrevista que realizamos a Marcheto la mente administradora de Cuentos para Algernon. Como siempre, podéis disfrutarla en inglés en el blog amigo Sense of Wonder de Elías Combarro).

Aliette de Bodard

CJ: Conocí el verano pasado a Aliette de Bodard en París. Resulta que vive (vivía, porque se ha mudado) muy cerca de mi domicilio allí. Me pareció una persona extraordinariamente inteligente, que no solo habla perfectamente francés e inglés (estuvimos charlando en inglés) sino que tiene un buen nivel de español. Me gustaría que me contaras sobre tu interacción con los autores, quiénes te han sorprendido, cómo has conseguido convencerles de que te permitan traducir sus historias y cualquier anécdota que te parezca relevante.

M: Por desgracia, yo no he tenido el placer de conocer personalmente a ninguno de los autores que han aparecido o van a aparecer próximamente en el blog. Todos mis contactos son vía correo electrónico En algunos casos el intercambio se ha reducido a un par de correos; en otros, ha sido algo más extenso. Como te puedes imaginar, de todos aquellos que han aceptado mi propuesta, que por fortuna siguen siendo mayoría, solo puedo decir cosas positivas. En general, todos se han mostrado de lo más amables y colaboradores. Aunque supongo que es inevitable que hacia algunos sienta un agradecimiento o cariño especial por distintos motivos.

Realmente, no he tenido que convencer a nadie. Yo les escribo y les suelto un pequeño rollo contándoles lo de que tengo un blog de carácter no comercial (aquí dejo caer lo de las nominaciones del año pasado a los Ignotus, a ver si así la propuesta les parece un poco más atractiva), donde me gustaría publicar uno de sus cuentos, indicando siempre qué cuento o cuentos son los que me interesan. Si me dicen que sí, perfecto. Si me dicen que no, ni insisto ni intento convencerles, ya que mi capacidad de negociación es nula. Hasta ahora todos han tenido las cosas bastante claras. Como mucho me dicen que tienen que consultarlo con su agente, y en estos casos el final no suele ser feliz.

Únicamente en el caso de una autora que aparecerá en el blog dentro de unos meses hubo una cierta negociación, por llamarlo de algún modo. En la respuesta a mi correo inicial, me dijo que los dos cuentos que le proponía no podían ser, porque su agente consideraba, creo que con razón, que esos dos cuentos eran de los que más posibilidades comerciales tenían y que por lo tanto no podía cedérmelos alegremente; pero ella misma me propuso que eligiera algún otro más de segunda fila (e incluso me envió uno para que lo leyera), porque en ese caso por su parte no habría ningún problema. Y así lo hice.

Ken Liu

Y por empezar por el principio, Ken Liu ha demostrado en todo momento ser encantador (y me tiene alucinada, porque a pesar del desfase horario, siempre responde a los correos y tweets con una celeridad increíble que ya quisiera yo para mí). Si no recuerdo mal, cuando contacté con él ya había ganado algún premio importante, y además en su caso tuve que comentarle mi proyecto cuando simplemente era eso, un mero proyecto sin nada tangible detrás. A pesar de ello, accedió sin ningún problema y sin ninguna condición a cederme su relato. Por eso me hizo muchísima ilusión que “Quedarse atrás” recibiera una nominación para los Ignotus, aunque finalmente no ganara. Porque además, si el primer autor con el que hubiera contactado me hubiera dicho que no, a lo mejor me habría desanimando y todos mis planes para el blog hubieran quedado en agua de borrajas.

Tim Pratt ha sido otro de los autores que más accesible y colaborador se ha mostrado en todo momento. Meses después de que publicara “Otro final del imperio”, él mismo me escribió para decirme que si quería traducir algún otro cuento, que por él encantado. Así que, aunque no hubiera quedado segundo en la encuesta, seguro que hubiera repetido. Porque aunque la emoción que puedo sentir mientras espero la contestación de un nuevo autor tenga su atractivo, la tranquilidad que me da escribir a un autor sabiendo que me va a decir que sí y que me va a dar todo tipo de facilidades todavía tiene un atractivo mayor. Y si a eso le sumamos que Tim tiene una obra breve muy extensa y de una gran calidad, seguro que volveremos a tenerlo por el blog.

Jeffrey Ford

Jeffrey Ford es sin lugar a dudas uno de los principales culpables del nacimiento de Cuentos para Algernon. Cuando leía sus cuentos en inglés siempre pensaba que era increíble y tremendamente injusto que los lectores de habla hispana no pudieran disfrutar de esas pequeñas maravillas, y que alguien debería hacer algo al respecto. Así que cuando finalmente decidí comenzar con el blog, tenía clarísimo que había llegado el momento en que yo misma tal vez pudiera hacer algo. Ford era uno de los dos autores que más ilusión me hacía poder llegar a traducir (por desgracia, en el caso del otro, tan solo conseguí contactar con su agente, que muy amablemente me dijo que no). Intenté ser realista y pensar que un autor multi-premiado y de su categoría difícilmente iba a acceder a cederme uno de sus cuentos en estas condiciones, pero como no tenía nada que perder le escribí. Y creo que una de las mayores alegrías que me ha deparado este blog ha sido la amabilísima contestación de Ford, un sí sin ningún tipo de condición y a cualquiera de los relatos que le había propuesto. Y además es de los autores que me ha contestado a todos y cada uno de los correos que le he enviado, incluso a aquellos que no requerían contestación, y se ha mostrado amabilísimo en todo momento.

Kij Johnson

También con Kij Johnson me llevé una grata sorpresa. Había escuchado una entrevista en la que decía que para ella lo más importante era que la gente leyera su obra. Así que en su caso confiaba en recibir una respuesta positiva, pero pensaba que iba a ser parcialmente positiva, es decir, sí, pero no a “26 monos, además del abismo”, ganador del Premio Mundial de Fantasía, sino a alguno de los otros cuentos que le proponía, menos conocidos. Y no fue así, me dijo que adelante con el que quisiera. Un honor para mí y para el blog. Y algo parecido sucedió con Mary Robinette Kowal, que también me dio su autorización para traducir “Por falta de un clavo”, todo un premio Hugo.

Y en el caso de determinados autores (sobre todo Rose Lemberg, Aliette de Bodard y Zen Cho), además me han ayudado bastante en aspectos concretos de las traducciones. Lo que siempre es un lujo para cualquier traductor y algo que en mi caso agradezco enormemente. Y varios de los escritores que aparecerán durante los próximos meses, incluso me han enviado determinados cuentos suyos que estaba interesada en leer pero que no tenía y que no estaban disponibles online.

Un caso un tanto distinto ha sido el de un autor que tendremos muy pronto en el blog, que escribe bajo pseudónimo y cuya verdadera identidad es totalmente desconocida para el público general. No tiene página web ni dirección de correo de contacto ni twitter ni nada. Lo que sí que tiene es unos cuentos estupendos, por lo que llevaba meses en mi punto de mira. Intenté contactar con él (o ella, que ni eso se sé) escribiendo a la revista donde publica relatos con más asiduidad. Nada, ni me respondieron. Insistí. De nuevo silencio. Lo intenté a través de la editorial donde publica sus novelas (que según su página, está encantada de pasar los mensajes de los lectores a los autores a los que vayan dirigidos). Tampoco nada. Así que llegué a la conclusión de que seguramente le había llegado mi propuesta, pero que no le interesaba lo más mínimo, de ahí que ni siquiera me hubiera respondido. Cuando ya me había olvidado prácticamente del tema, se me ocurrió comentárselo a Jonathan Strahan en un correo que le envié para otro asunto, ya que en su última antología se incluía un cuento que me había gustado bastante del misterioso autor. Pues bueno, algo así como media hora más tarde, tenía el permiso para traducir y publicar ese cuento. Una enorme sorpresa y de lo más agradable, tras todos esos meses de intentos infructuosos. Eso sí, en este caso no he llegado a intercambiar ningún correo con el autor, todo ha sido a través Strahan, al que también le estoy de lo más agradecida por su mediación.

 

Jonathan Strahan

CJ: Por lo que cuentas, y por lo que me han comentado otros profesionales, el oficio de traductor tiene mucho de detective solitario. Hay también un componente aventurero creo yo, y una continua búsqueda de la perfección que a veces debe limitarse para llegar a una aproximación lo más cercana posible al significado y las referencias del original. ¿Cuál ha sido el relato que más te ha costado traducir y por qué?

M: Estoy totalmente de acuerdo en lo que comentas sobre el trabajo de los traductores. Es bastante solitario, pero apasionante. La perfección es imposible, por supuesto, pero al menos ahora gracias a internet disponemos de una herramienta que nos facilita enormemente todo esa labor de investigación que resulta imprescindible.

De los relatos aparecidos en el blog, creo que los dos que más me ha costado traducir han sido “Radiante mañana”, de Jeffrey Ford, y “Las siete pérdidas de Na Re”, de Rose Lemberg. En el primero, además de por todas las referencias culturales que aparecen, porque el texto original rezuma ironía y era fundamental que no se perdiera en mi versión. Y en el segundo, porque aunque estaba escrito en prosa era prácticamente poesía.

 

CJ: Cuentos para Algernon es una iniciativa sencilla pero muy valiente. Traduces relatos de género y los pones a disposición de los lectores, online y de manera gratuita, después de conseguir que sus autores te cedan los derechos. ¿Qué balance haces de la primera antología que salió hace unos meses? ¿Para cuándo la segunda? 

M: La idea del blog se me ocurrió a mí, pero la de la antología se la debo a alguno de los seguidores del blog, aunque no recuerdo exactamente a quién, porque fueron varias personas las que me lo sugirieron. Y la verdad es que me pareció una idea estupenda. Yo tengo un e-book totalmente caótico, con cientos de relatos sueltos que saco de internet y que meto ahí a la espera de poder leerlos en algún momento. Así que pensé que a todo el mundo le resultaría mucho más cómodo tener todos los cuentos agrupados en un único documento, en lugar de tener doce documentos sueltos. Y hasta ahí llegó mi razonamiento.

Por eso me sorprendió enormemente la recepción que tuvo Cuentos para Algernon: Año I. El día del lanzamiento, el blog tuvo su record absoluto de visitas. Y tengo la impresión de que la antología se ha convertido en la carta de presentación del blog para muchas personas. La primera reseña que apareció me pilló totalmente por sorpresa. Tal como digo, para mí la antología era simplemente la reunión de los cuentos publicados hasta ese momento meramente a efectos organizativos, pero no pensaba en ella como en un libro «de verdad», con la entidad suficiente como para que alguien se molestara en escribir una reseña sobre ella. Y cuando empezó a aparecer en diversas listas de lo mejor del 2013, el subidón ya fue total. Y todavía me hace mucha gracia cuando en alguna página veo «Editorial: Cuentos para Algernon».

Cada vez que alguien escribe un comentario en el blog «Cuentos para Algernon», Algernon consigue salir del laberinto

Como tengo bastante claro que las antologías van a tener un carácter anual, Cuentos para Algernon: Año II debería aparecer el próximo mes de octubre, con todos los cuentos publicados durante el segundo año de vida del blog. Si no me surgen imprevistos, mi intención es mantener el ritmo actual de traducción de cuentos, y a ese ritmo el material de un año creo que se ajusta bastante bien a lo que se puede esperar de una antología.

 

CJ: Pregunta obligada: ¿qué opinas de la salud del género en nuestro país? ¿y en el conjunto del mercado hispano-parlante?

M: Uno de los principales inconvenientes de Cuentos para Algernon es que mediatiza enormemente mis lecturas. Durante este último par de años he leído principalmente ficción breve de autores anglosajones y, como soy lectora de todo tipo de géneros, he procurado que lo que iba intercalando no tuviera mucho que ver con la narrativa fantástica. Como consecuencia, llevo una buena temporada leyendo muy pocas obras del género de autores hispanos, por lo que tampoco me siento en condiciones de opinar con suficiente conocimiento de causa.

Ahora bien, teniendo en cuenta que en general los escasos libros que he leído en estos últimos tiempos relacionados más o menos con el género me han dejado más que satisfecho (El libro de los pequeños milagros de Juan Jacinto Muñoz Rengel, Los que duermen de Juan Gómez Bárcena, Porvenir de Iban Zaldua, Frío de Rafael Pinedo y Distorsiones de David Roas, por mencionar aquellos con los que más he disfrutado), y que también he leído algunos relatos que me han parecido interesantes en otras publicaciones como Terra Nova y Presencia Humana, yo diría que la salud del  género no es mala.

Y si me remonto un poco más hacia atrás en mis lecturas, me encuentro con que los autores de algunas de las obras fantásticas que más han gustado estos últimos años se llaman Félix J. Palma, Hipólito G. Navarro, Cristina Fernández Cubas, José María Merino, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Ignacio Padilla, Albert Sánchez Piñol o Rodrigo Fresán, por citar algunos. Así que no creo que tengamos que sentir ningún tipo de complejo. Creo que se escribe narrativa fantástica de calidad, aunque es bastante habitual que se publique fuera de las editoriales más centradas en el género, por lo que hay que estar atentos si no queremos que se nos escape.

Y también tengo la sensación de que a los lectores les interesa lo que escriben los autores hispanos, lo que siempre es una buena señal. Hace unos días, los responsables del recién nacido proyecto Maelstrom anunciaban que tenían casi 200 suscriptores que se habían apuntado para recibir los relatos por correo electrónico. Esa cifra dobla la de suscriptores a los avisos de actualización por correo que, tras año y medio de vida, tiene Cuentos para Algernon. Lo que me parece bastante significativo.

 

CJ: Se habla mucho del fandom en España, de si enriquece de manera positiva el género, de si lo empobrece… claro que también depende de qué se entienda por fandom ¿qué es para ti? ¿crees que incide en general de manera positiva o negativa sobre el género?

M: No creo que pueda dar una definición mejor de fandom que la que dio hace unos meses el responsable del blog Sin Solapas, así que ni lo voy a intentar. En principio, no pienso que el fandom deba influir ni positiva ni negativamente sobre el género. Ahora bien, sí que tengo la sensación de que el andar jugando demasiado con este concepto puede llevar a remarcar en exceso las fronteras del género, impidiendo que aquellos a los que le gusta la literatura fantástica hagan incursiones fuera de ella y, al contrario, que los lectores más generalistas se adentren en ella. Y eso me parece bastante empobrecedor, tanto para unos como para otros. Así que ni me considero fandom ni esta es una de mis estructuras algebraicas favoritas.

 

CJ: Cuentos para Algernon ofrece la posibilidad a todos los amantes de la ciencia ficción, de la fantasía y del terror (y yo añadiría cualquier amante de la Literatura, así con mayúsculas) de disfrutar gratis y desde el confort de su casa en español de historias que, de otro modo, permanecerían desconocidas para gran parte del público que no tiene un dominio del inglés. Internet permite que tu página llegue a todas partes, y tu proyecto es un modelo sin ánimo de lucro. Se trata de una iniciativa diferente que otros están adoptando, con sus propias variaciones, como Maelstrom o Ficción Científica. ¿Hacia dónde crees que caminan este tipo de proyectos? ¿Qué otros te gustaría emprender?

M: Creo que gracias a internet van a seguir apareciendo muchos más nuevos proyectos de este tipo. Eso sí, siempre que entre los legisladores y los grupos de presión no lo fastidien todo. Porque con frecuencia pienso que lo más probable es que Cuentos para Algernon está infringiendo alguna ley. Viendo lo que se está viendo por ahí, seguro que existe alguna normativa ridícula por la que los autores no pueden ceder gratuitamente los derechos de sus cuentos y, en caso de que sí que puedan, estoy convencida de que eso no quita para que alguna organización tipo SGAE tenga derecho legalmente a pedirme que abone alguna cantidad en concepto de derechos de autor. Y si todavía no existe la ley, perfectamente se la pueden inventar mañana. O se sacarán de la manga una legislación que obligará a que todos los blogs se tengan que registrar, para tenernos bien controlados. O a pagar una tasa. O a cualquier otra cosa por el estilo que en mi caso me quitará las ganas de seguir adelante. Aunque bueno, espero equivocarme y que estas ideas sean simplemente el resultado de leer demasiadas obras distópicas.

Pero hasta que llegue ese día en que los controles y trabas burocráticas imposibiliten este tipo de proyectos gratuitos y libres, confío en que sigan apareciendo muchos y de lo más variado. Habrá muchas iniciativas que no cuajen, pero las más interesantes o las que tengan más suerte seguirán adelante, y eso es lo que importa. Gracias a internet, para lanzarte a un proyecto pequeño como es el caso de Cuentos para Algernon, lo único que se necesita es una idea y ganas, y eso está al alcance de cualquiera. El resto, la infraestructura y la información, está ahí para todo aquel que la necesite.

En mi caso particular, ahora mismo no me planteo ningún otro proyecto. Cuentos para Algernon ocupa todo el tiempo libre del que puedo disponer (e incluso más). Por el momento, todos mis esfuerzos se van a centrar en intentar conseguir mantener el nivel de calidad del blog y la periodicidad del mismo. Creo que ese es mejor camino para que cada vez sean más los que lean los cuentos publicados, que es de lo que a fin de cuentas se trata. Eso sí, mantengo mi intención original de no restringir el blog al género estrictamente fantástico, por lo que en algún momento me gustaría empezar a incluir algún relato de carácter más generalista.

Algernon, ¡cuéntame en español cuentos ingleses! (Primera parte)

Cuentos para Algernon no tiene segundas intenciones por ser una iniciativa online y gratuita. Habéis oído bien: es una web a la vista de todos; y es gratuita, no hay que pagar una cuota ni suscribirse para disfrutar de sus contenidos. Ofrece cuidadas traducciones al español de relatos de ciencia ficción, fantasía, weird, y terror de autores de reconocido prestigio.

No se trata solo de escritores que han recibido premios, que han sido alabados por la crítica y aplaudidos por los lectores, sino de creadores con calidad literaria, independientemente de que naveguen en las aguas procelosas del género. Aparte de maximimizar la disponibilidad de los relatos publicándolos en ePub, MOBI, Fb2, PFD o DOC, lo que caracteriza esta página es la elevada calidad de las traducciones que propone, realizadas por el administrador y fundador de la iniciativa, una misteriosa entidad que se hace llamar Marcheto y de la que se desconocesu verdadera identidad. Por sus respuestas, se intuye que puede haber una mujer detrás de ese nombre, pero esto es pura especulación por mi parte, pues bien podría tratarse de una inteligente maniobra de ocultación.

He tenido la oportunidad de mantener una conversación larga y muy interesante con esta entidad, en la que hemos hablado de la salud del género, de su labor en la web, y de sus deseos con respecto al futuro. Espero que disfrutéis de ella lo mismo que yo manteniéndola. (Como siempre, podéis disfrutar de esta entrevista en inglés en el blog amigo Sense of Wonder de Elías Combarro. Por cierto, Cuentos para Algernon es una web indispensable en la blogosfera. Punto.

 

CJ: Me gustaría que te presentaras. Todo el mundo te conoce como Marcheto y muchos no saben quién se esconde detrás de ese nombre. Es cierto que tu blog habla por sí solo y que se sabe que realizas traducciones al español, pero me interesa conocer tu biografía, desde tu formación a tu experiencia profesional.

Marcheto: Efectivamente, la mayoría de los lectores del blog no sabe cuál es mi otra identidad, pero eso es algo totalmente premeditado y mi intención es que siga siendo así en la medida de lo posible, porque para todo lo relacionado con Cuentos para Algernon soy Marcheto, y esa es mi verdadera identidad. La otra, la que se esconde detrás, es la falsa. Me temo que mi biografía no es demasiado apasionante. A título de curiosidad, mencionaré que nací hace ya bastantes años en una provincia que tiene fama de no existir. Tal vez se me pegó algo de esa inseguridad existencial y ahí radique la explicación de que no me baste con una única identidad, sino que necesite dos para quedarme tranquila. No lo sé. En cualquier caso, mi familia se trasladó poco después a una provincia vecina mucho más convencida de su propia existencia. Allí pasé bastantes años, y allí, cuando tenía claro que lo mío eran las ciencias y no las letras, estudié la carrera de matemáticas. Así que por formación supongo que soy matemática, aunque nunca he ejercido como tal. Desde un principio y hasta la actualidad, mi actividad profesional principal (es decir, la que me da de comer) se ha desarrollado en el campo de la informática.

Hace unos años, en un intento por mantener vivo mi inglés con algo que no fueran las típicas clases de toda la vida, me apunté a un curso de traducción. Fue ahí donde descubrí que aquello me gustaba y que no parecía dárseme mal del todo. Y cuando ya llevaba un par de años con mis cursos de traducción, me enteré de que La Factoría de las Ideas necesitaba traductores. Me animé, les escribí y poco después estaba traduciendo libros de rol para ellos. Y de ahí pasé a otro tipo de obras, al  principio también para La Factoría y más adelante para otras editoriales, eso sí, casi siempre pertenecientes al género fantástico. Y en todo momento compaginándolo con mi trabajo como informática y con algunos cursos más de traducción.

 

CJ: Es interesante lo que dices de mantener secreta tu otra identidad. Al principio de Twitter, yo jugaba con la ambigüedad de @dnazproject.com y escribía mis twitts en masculino… a veces lo sigo haciendo, pero me temo que ya todo el mundo me conoce y no sirve de nada. En mi caso se debía a la necesidad de que me tomaran en serio. Pensaba yo que si se creía que era un hombre, tendría menos dificultades ¿Se debe tu ocultamiento de personalidad a una maniobra parecida, o forma parte de una estrategia para dominar el mundo? Una respuesta breve a esta pregunta servirá 🙂 Has mencionado La Factoría de Ideas, editorial para la que trabajas. En los últimos meses se ha debatido en las redes sociales sobre la mediocre calidad de alguna de las obras de esta editorial. ¿Qué opinas al respecto? (Entiendo que no desees responder a esta cuestión, y respetaré tu decisión de no hacerlo, pero tenía que hacerte la pregunta)

M: Pues no se me había ocurrido hasta ahora, pero puede ser que efectivamente todo esto (el blog, el ocultamiento de personalidad, el estar respondiendo a estas preguntas…) forme parte de una maniobra de mi subconsciente encaminada a dominar el mundo. Y ahora que lo pienso, si llegara a dominar el mundo podría traducir y publicar todos los cuentos que me gustan, sin tener que andar cruzando los dedos cada vez que escribo a un autor solicitando su permiso, puesto que todos me tendrían que decir que sí, ¿verdad? Suena francamente interesante…

Aunque bueno, lo que sí que es cierto es que cuando comento a alguien que traduzco literatura de ciencia ficción y fantasía, la reacción más habitual es la sorpresa y una sonrisa un tanto irónica. Como que efectivamente no se lo tomaran muy en serio.

En cuanto a La Factoría, hace ya muchos años que dejé de colaborar con ellos, y mis sentimientos en este caso son totalmente ambivalentes. Por una parte, siento un enorme cariño hacia esta editorial y les estoy muy agradecida, puesto que estoy convencida de que si ellos no me hubieran dado mi primera oportunidad, ni yo hubiera conseguido llegar a traducir profesionalmente ni Cuentos para Algernon existiría. Pero por otra, es cierto que durante el tiempo que colaboré con ellos pude apreciar en alguna ocasión una cierta dejadez en relación a estos temas, por lo que no me sorprende que en ocasiones las traducciones que publican dejen bastante que desear.

 

CJ: ¿Por qué ciencia ficción, fantasía y terror? ¿Qué tienen estos géneros que atrapan de manera irrevocable?

M: En mi caso, creo que mi afición a esos géneros se debe en gran parte a la existencia en el instituto donde estudié de un club de ciencia ficción, organizado por un profesor aficionado al género. Ya por aquel entonces era una lectora voraz, así que por supuesto que me apunté al club, aunque supongo que también lo hubiera hecho si el club hubiera sido de literatura policiaca y ahora a lo mejor estaría traduciendo otro tipo de relatos. Los socios del club nos reuníamos periódicamente y teníamos a nuestra disposición una extensa biblioteca de obras de ciencia ficción. Gracias a ella descubrí y disfruté de un gran número de títulos, sobre todo de los grandes clásicos. Por ejemplo, mi regalo de bienvenida al club fue la edición de Bruguera de “Donde solían cantar los dulces pájaros”, de Kate Wilhelm, que por supuesto todavía conservo. Poco a poco me fui aficionando al género y, supongo que por afinidad, también a la fantasía y al terror. En mi opinión, este tipo de literatura juega con ventaja frente a la literatura realista. Puede ofrecerte todo lo que te ofrece esta última (análisis en profundidad de personajes y de las relaciones entre ellos, calidad literaria…), pero además de todo esto nada le impide darte mucho más, puesto que al no tener que aceptar las imposiciones de nuestra realidad, el abanico de ideas y posibilidades con los que puede jugar crece hasta el infinito. Y, centrándome en la ciencia ficción, que tal vez sea mi género favorito de los tres, la mezcla de calidad literaria, capacidad especulativa y sentido de la maravilla propia de las grandes obras del mismo es algo que rara vez se da fuera de este género. Y esa es la conjunción que espero encontrar cada vez que empiezo una nueva novela o relato de ciencia ficción.

 

CJ: Un buen traductor es una persona muy leída, con un conocimiento bastante amplio del género en el que se mueve. La traducción no solo implica transcribir un texto de un lenguaje a otro, implica realizar elecciones constantemente, elecciones que aportarán matices, profundidad, referencias, sensaciones y sentimientos. Me gustaría conocer tu proceso de trabajo, desde que recibes un encargo hasta que lo entregas. También me gustaría que hablaras de esas «elecciones» que menciono, cómo las abordas, qué te resulta más fácil y difícil. 

M: Si te parece, en lugar de centrarme en mi proceso de trabajo ante un encargo profesional, voy a hablar de cómo encaro las traducciones de los relatos del blog, que es lo que ahora mismo ocupa la mayor parte de mi tiempo dedicado a estos menesteres.

Antes de empezar a traducir un cuento lo releo, porque lo normal es que hayan trascurrido varios meses desde mi última lectura del mismo. Y a partir de ahí me lanzo. Al tratarse de relatos, los traduzco desde el principio hasta el final, eso sí, dejando pendientes para una segunda pasada un montón de decisiones de todo tipo. Una vez terminado ese primer borrador, y ya con un conocimiento más profundo del texto, suelo  tener una idea mucho más definida del estilo que debe tener la traducción, y lo normal es que muchos de los puntos oscuros que estaban pendientes se hayan clarificado al menos de manera parcial. Así que reviso la traducción cotejándola con el texto original con el mayor cuidado posible. En esta revisión intento detectar los errores que haya podido cometer e ir solucionando la mayor parte de los problemas pendientes, así como ajustar el estilo de la traducción para que refleje lo más fielmente posible el del original. Aparte de eso, retoco montones de detalles que me parecen mejorables.

Terminada esta primera revisión, paso a centrarme ya en aquellos puntos que todavía tengo marcados como problemáticos y los trabajo uno a uno. Es en esta fase cuando en ocasiones me veo obligada a recurrir a los autores, pidiendo aclaraciones o incluso consejos (por ejemplo, Zen Cho fue quien me sugirió qué palabras y expresiones malayas de las que aparecían en su cuento «Prudence y el dragón» debía mantener en malayo, cuáles debía traducir y cuáles simplemente debía eliminar).

Una vez solucionados todos esos problemas, dejo reposar el texto al menos un día y luego lo releo de un tirón ya sin el original delante, fijándome sobre todo en aquello que me rechina, que no me parece que suene natural en español, además de en los errores que pueda encontrar, por supuesto. Marco todo esos puntos y vuelvo sobre ellos tras esa lectura. Una vez corregidos, le paso el texto traducido a mi revisor particular, que se lo lee y a su vez me señala tanto errores como detalles que como lector no le han terminado de convencer. Vuelvo a revisar el texto para corregir todo eso y, tras una nueva relectura en la que ya prácticamente no toco nada, el texto queda listo para ser publicado.

En cuanto a las elecciones, un traductor las está haciendo de manera continua y en la mayoría de los casos casi inconscientemente. Rara es la palabra o frase que admite una única traducción. Ni siquiera «table» va a ser siempre «mesa».

Y, aunque se dice que no hay nada imposible de traducir, yo sí que he descartado algún cuento estupendo porque al leerlo en inglés me ha parecido que no podía garantizar que mi versión en español fuera a ser digna del original. En mi caso concreto, se me ocurren tres cosas que me parecen especialmente difíciles: los títulos, los neologismos y el humor.

Los títulos originales en inglés suelen ser bastante sintéticos, estar llenos de referencias culturales que a nosotros se nos escapan, de gerundios incorrectos en español, de juegos de palabras, de frases hechas… Resumiendo, que es muy habitual que una traducción más o menos literal no sea posible o no sea la mejor elección. En el mundo de la traducción profesional, el título definitivo suele ser decisión de la editorial. En mi caso, si no tengo las cosas claras, este es uno de los puntos que me gusta consultar con el autor. Por ejemplo, “Caída de una mariposa”, el título del relato de Aliette de Bodard, fue la sugerencia de la propia autora ante las distintas posibilidades que yo andaba barajando.

Los neologismos es otro de los problemas más habituales en este género. Ante un neologismo, lo primero que hago es investigar si el mismo ha aparecido ya en alguna otra obra. Si así ha sido, intento averiguar si ya se ha traducido y cómo. Y si la traducción existe y me convence, la respeto. Si no es así, pues toca echarle un poco de imaginación para descubrir todo lo que se esconde detrás de ese término e intentar inventar una palabra en español que transmita y refleje eso mismo. En estos casos, de nuevo resulta muy útil poder pedir aclaraciones al autor, un lujo con el que en mi caso estoy pudiendo contar.

Y el humor es bien sabido por todos que es muy difícil de traducir.  Pero sobre este tema prefiero no explayarme. Tengo previsto traducir varios cuentos de humor próximamente y, como empiece a reflexionar sobre las dificultades de la empresa, igual me doy cuenta del fregado en el que me voy a meter y me arrepiento.

(No dejéis de leer la segunda parte de esta entrevista el próximo díá 10 de Mayo)

La ciencia ficción que vino de Filipinas: entrevista a Rochita Loenen-Ruiz

Uno de los países sobre el que menos se conoce en materia de género es Filipinas. ¿Alguien puede citar, no ya un autor filipino de ciencia ficción, fantasía o terror, sino un escritor de aquel país? Debo reconocer que yo soy incapaz, así que cuando se presentó la oportunidad de conocer en profundidad a uno y ver que, encima, se trataba de una mujer, la sorpresa fue doblemente grata.

RochitaCuando uno lee los relatos de la filipina Rochita Loenen-Ruiz, se da cuenta de que algo está cambiando para bien. El género procedente de países que no pertenecen al circuito anglosajón se hace cada vez más presente en las páginas de las principales revistas y antologías de ficción especulativa, aportando nuevas maneras de entender los temas fantásticos. Ella misma reconoce que hay una nueva hornada de autores en el sudeste asiático que están intentando encontrar su propia voz, incorporando los elementos sobrenaturales –mitología, costumbres, etc.- existentes en sus culturas ancestrales y mezclándolos con las tradiciones literarias más recientes, forjadas en los años del colonialismo occidental.

La formación musical de Loenen-Ruiz (Conservatorio de Música de la Universidad of Santo Tomas, Universidad de Mujeres de Filipinas) transpira en algunas de sus obras, aunque en todas se revela la importancia que tiene para ella el sonido. Los comienzos de su carrera literaria se desarrollaron en el terreno de la ficción, la poesía y el ensayo en su vertiente realista. Sus historias aparecieron en publicaciones como Philippine Panorama, PATMOS (revista internacional del Instituto de Estudios de la Iglesia y la Cultura Asiática), Isip-Isak una versión local de PATMOS), y en la Segunda Antología Hay(na)ku*. En 2005 Loenen-Ruiz tomó la decisión de dedicarse de lleno a la ficción especulativa, uniéndose al Online Writer’s Workshop for Science Fiction and Fantasy Writers. En 2009 asistió al Clarion West Writer’s Workshop, siendo la primera escritora filipina en obtener la beca Octavia Butler Scholarship. Sus cuentos han aparecido en publicaciones tales como Fantasy Magazine, Apex Magazine, Interzone, Realms of Fantasy, The Apex Book of World SF 2, la antología Robots: The Recent A.I., Weird Fiction Review y Weird Tales Magazine. En su país, su obra ha sido publicada en Philippine Panorama, Philippine Speculative Fiction II, Philippine Speculative Fiction IV y en Philippine Genre Stories. Actualmente vive en los Países Bajos con su marido y sus hijos, cuenta con su propio blog From the beloved country y escribe una columna llamada “Movements” en la e-zine Strange Horizons.

A continuación os presento la entrevista que pude realizarle hace unas semanas, que también podéis disfrutar en su inglés original en nuestro blog amigo y cómplice Sense of Wonder, cortesía de Elías Combarro.

Cristina Jurado: En alguna entrevista previa he leído que varias personas te animaron a escribir realismo mágico, lo que te hizo apostar por la ciencia ficción y la fantasía. ¿Por qué elegiste esos géneros?

Rochita: Admito que soy bastante obstinada y que tiendo a rebelarme contra lo prescrito. Por eso, cuando se ha cuestionado mi decisión de escribir ciencia ficción, me he dedicado a ello con más determinación si cabe. Para mí, la ciencia ficción es literatura de posibilidades infinitas. No hay restricciones en lo que la mente puede imaginar y me encanta que el género permita todo tipo de especulación. Es un campo en el que se pueden explorar temas serios y, al mismo tiempo, es un lugar en el que es posible soñar, jugar y divertirse.

CJ: Las culturas asiáticas disponen de una mitología rica, bastante desconocida para los occidentales. Haber nacido y crecer en una cultura tan fértil como la filipina debe haberte impactado. Creo que es algo natural que uno pase de disfrutar e interesarse por la mitología a escribir fantasía y ciencia ficción. ¿Ha sido ese tu caso? Si es así, ¿fue algo consciente?

R: En mis comienzos no era consciente porque, por aquel entonces, no había mercado para la ciencia ficción y la fantasía en Filipinas. Pero, cuando vuelvo la vista atrás, me doy cuenta de que siempre me fascinó lo irreal y las posibilidades que ofrece el futuro, y fue algo natural pasar de la mitología a escribir género. Otro factor que ha contribuido a este paso viene de mi experiencia personal al vivir entre varios mundos todo el tiempo. La mitad de mi familia nación en Ifugao y la otra mitad en el sur. Crecimos en las montañas pero nos mudamos a la ciudad, en donde nos dimos cuenta que no éramos animales de asfalto. Yo echaba mucho de menos las montañas. Aunque finalmente encontramos nuestro lugar en la ciudad, nunca le pertenecimos realmente. Esa sensación de “estar en medio de” propició que me decantara por obras de naturaleza intersticial. He escrito siempre, pero desde que nos trasladamos a la ciudad, los elementos fantásticos de mis historias y mis creaciones se hicieron más pronunciados.

 

CJ: Creciste en Filipinas, te graduaste del Clarion West Writer’s Workshop y recibiste la beca Octavia Butler Scholarship en 2009. Me gustaría saber qué aprendiste en ambas ocasiones y qué crees que aportó tu presencia.

R: Antes de asistir a Clarion West, no había tenido formación formal en escritura. Una de mis tías era escritora y siempre me animó a escribir con todos mis sentidos, aunque nunca fui a clases o a una facultad en la que aprendiera cómo hacerlo de manera creativa. Para mí fue toda una experiencia ir a un lugar donde la mayoría de los participantes procedían de occidente o de un ambiente europeo. Antes de Clarion West, me sentía intimidada a la hora de enviar mi trabajo a mercados más grandes, porque tenía la idea de que solo la gente que disponía de un contexto apropiado (me refiero a credenciales literarias) podía publicar. Una vez allí, me encontré con escritores de culturas tan distintas que me hicieron darme cuenta de que no debía tener miedo y que mis historias tenían tanto derecho a ser publicadas que las de cualquier otra persona. Hablar con Nalo Hopkinson me ayudó mucho. Me encanta su trabajo y ella me animó a superar el bloqueo que me impedía abrazar mi propia cultura y mi medio a la hora de escribir.

Rochita2Creo que si vienes de un lugar que apenas está representado, siempre existe el miedo de exortizarlo o comercializarlo de alguna manera. No quería escribir sobre el estereotipo de Filipinas como un país del tercer mundo, como una distopía, como una nación muy hispanizada, o como un pequeño hermano/a de los Estados Unidos. Quería escribir sobre mi pasión por mi país y por el lugar en el que nací y su gente, y en Clarion West empecé a hacerlo de manera más consciente. Con el paso del tiempo, me he ido dando cuenta del legado de la beca Octavia Butler, que hizo posible que cumpliera un sueño (ir a Clarion West) y que sigue manteniéndolo. Me anima en los momentos difíciles y me incita a hacerme oír. Es reconfortante saber que hay gente que cree que yo podía contribuir en el género y, incluso si mi aportación es pequeña, me gusta seguir intentándolo. ¿Qué si he aportado algo al programa? Creo que solo el tiempo lo dirá.

 

“El principal reto de cualquier escritor filipino es producir trabajos que suenen claramente filipinos”

CJ: Me interesa preguntar a los escritores por los entresijos de su profesión, particularmente por el proceso creativo que hay detrás de toda historia. ¿Cómo lo afrontas? ¿Utilizas guiones, fichas de personas, etc?

R: Alguien dijo que un escritor siempre está trabajando. Por otro lado, alguna vez he sido acusada de vivir en mi propio mundo. Cuando trabajo en una historia, la tengo presente la mayoría del tiempo. Puede que no esté sentada escribiendo pero, en mi mente, pienso en los personajes así como en el escenario y en las situaciones en las que se encuentran. Por decirlo de alguna manera, vivo en el mundo en el que se desarrolla mi historia. Para mí, los personajes respiran y se mueven dentro de ese mundo. Casi nunca trabajo con guiones porque, aunque parezca extraño, en el momento en que los escribo, la energía parece desaparecer de la historia. Supongo que si creara guiones todo sería más fácil y mi trabajo resultaría mejor terminado. Honestamente, envidio a la gente que puede escribir guiones. Creo que es mucho más productivo que mi propio proceso.

Cuando era más joven tenía cuadernos llenos de bocetos de personajes. Eran como instantáneas que capturaban personas y lugares, y aún los escribo, solo que ahora tienden a crecer y convertirse en historias. Cuando me atasco, me ayuda mucho hablar con gente con la que tengo confianza. Algunas historias nacen ya completas. En otras, tengo que trabajar en varias versiones hasta que encuentro el final.

 

CJ: ¿Qué crees que hace falta para que un personaje sea creíble?

R: Necesita estar bien desarrollado. John Kessel nos hablaba de cómo todos somos los héroes de nuestra propia historia y creo que eso es lo que pasa con cada obra. No es necesario que cada personaje esté dibujado al completo en el texto, pero si tiene su propia historia bien desarrollada en la mente del autor, eso transmitirá a las páginas. Lo que hace que cualquier personaje sea recordado es la manera en la que el escritor permite que el lector conecte con sus luchas internas y con el caleidoscopio de emociones que nos hace humanos.

 

CJ: He leído algunas de tus historias cortas, como Of Alternate Adventures and Memory, o 56 beads, llenas de ciencia ficción hard. No sé si cuentas con algún tipo de formación científica, porque no he visto nada en tu biografía que lo sugiriese. ¿Es difícil escribir ciencia ficción hard verosímil?

R: Admito que me interesa cualquier tipo de aparato y que me fascina la tecnología. Me divierte escuchar conversaciones sobre temas técnicos y tecnológicos. Supongo que soy la típica pesada que en cualquier fiesta hace un montón de preguntas a quien sepa de tecnología, cuestionándolo sobre el funcionamiento de los aparatos y sobre si es posible crear tecnología que pueda interactuar con el cuerpo humano. Por lo que parece, ya hay gente trabajando en esto último. Se puede decir que soy excesivamente curiosa. Me gusta aprender y descubrir cosas nuevas. Puedo leer un artículo en una revista médica y pensar, ¿cómo puedo aplicar esto en una historia? O si leo sobre terapia musical, pienso en qué manera puede funcionar si se reproduce a través de un cuerpo humano (como en 59 beads)¿Qué si es difícil escribir ciencia ficción hard? Francamente, no lo sé. Creo que para escribir ese tipo de historias (o cualquier género) es importante tener claro qué idea quieres contar y después pensar en la manera como vas a presentarla. Si el elemento ciencia ficcional se introduce de manera forzada (porque tiene que ser una historia de ciencia ficción), entonces la tarea se dificulta. Suele ayudar bastante conocer a algún experto en el terreno científico sobre el que se esté escribiendo.

reading at Nineworlds

CJ: Por otro lado, Of the Liwat’ang Yawa, the Litok-litok and their Prey, Hi Bugan ya Hi Kinggawan o Song of the body cartographer son relatos encuadrados más en la fantasía. Sé que te han preguntado muchas veces por la mitología filipina, así que intentaré una nueva aproximación a tus historias fantásticas. ¿Qué es lo que te fascina de los monstruos? ¿Es acaso el hecho de que potencialmente se esconde uno en cada uno de nosotros? ¿es una manera de reconocer la maldad de la naturaleza humana? (No me refiero al concepto católico del mal, que es extremadamente negativo, pero más bien al mal como complemento al bien, fuerzas ambas necesarias en la naturaleza bajo mi punto de vista.)

R: La luz y la oscuridad coexisten en cada uno de nosotros y, como dices, el mal potencial vive en nuestro interior. Muchas veces me pregunto qué significa realmente el mal. Escribiendo sobre el monstruo de Of the Liwat’ang Yawa, el Litok-litok y su Presa, quería acercarme a esa criatura desde un ángulo distinto. En ese relato contemplamos al monstruo como un ser terrorífico, después de todo se alimenta de niños, pero ¿se considera así mismo como un monstruo? Quería plantear cuestiones relacionadas con la supervivencia y la auto-preservación, ambos instintos muy fuertes, para explorar hasta dónde estaríamos dispuestos a llegar para sobrevivir. ¿Hasta qué punto no nos convertimos nosotros mismos en monstruos en la lucha por subsistir? Lo que nos convierte en monstruos sería la incapacidad para sentir remordimiento o para ver más allá de lo que tenemos delante.

 

CJ: De alguna manera, tú representas una nueva generación de escritores que proceden de fuera del circuito anglosajón y que muestran que son capaces de crear nuevas maneras de entender la ficción especulativa. Aparte de la mitología, ¿qué otras diferencias existen entre la ficción especulativa filipina y anglosajona?

R: Dejando la mitología a un lado, otra de las diferencias es la manera en la que el entorno social y cultural aparece en las historias. Los filipinos han crecido en una sociedad muy diferente a la occidental (USA, Gran Bretaña y la UE). Dicha sociedad y su entorno se revela en cada obra. Comparada con la anglosajona, es posible que la ciencia ficción filipina esté más orientada a temas sociales y políticos. El caso es que gran parte de nuestra literatura ha sido tan influida por la occidental que a veces me pregunto si estamos escribiendo siguiendo un perfil o una narrativa pre-determinadas o si estamos creando nuestra propio espacio y nuestra narrativa particular. Pienso que el principal reto de cualquier escritor filipino es producir trabajos que suenen claramente filipinos, que incorporen las influencias que hemos experimentado, y que sean accesible a los no filipinos.

 

CJ: He leído que estás trabajando en tu primera novela. ¿Cuándo seremos capaces de leerla? ¿Puedes adelantarnos el tema?

R: Esta novela no es la primera que he escrito pero sí la que me gustaría publicar algún día. Nació de una discusión sobre el trabajo no-binario y las limitaciones de la lengua inglesa. Otros temas recurrentes son la sensación de sentirte desplazado, de ser forzado al exilio, y de querer encontrar un lugar que puedas considerar como propio. Cuando mostré la idea a una gran amiga mía, me dijo que tenía algo de horrible y estoy de acuerdo con ella, aunque no es una historia de terror. Quería y sigo queriendo explorar la idea de qué es lo que significa ser un alien, así como la percepción que tenemos de ellos.

Por ello, mi experiencia siendo extranjera en el país en el que vivo, encontrándome a veces aislada, me ha ayudado mucho a la hora de desarrollar esta novela. He empezado la revisión de la primera versión, y está siendo muy interesante ver cómo la historia está cambia y evoluciona desde el primer borrador que hice.

 

“Aún existe esa tendencia dentro del género de mirar por encima del hombro a las obras escritas por mujeres”

CJ: Estoy convencida de que se puede conocer mejor a un escritor a partir de su lista de autores y lecturas favoritos. En tu caso, y ciñéndonos a la ciencia ficción, la fantasía y el terror ¿cuáles son?

R: Ésta debe ser una de las preguntas más difíciles de responder (ésta y la siguiente). Hay tanto escritores que admiro que me siento como si me preguntaras que eligiera a mis favoritos de entre la gente que quiero. Me gustaría mencionar a Octavia Butler, Nisi Shawl, Nalo Hopkinson y Shweta Narayan que fueron de las primeras escritoras de color que leí dentro del género. JT Stewart me inspiró tanto cuando asistía a Clarion West que escribí una historia dedicada a ella. Y ¿quién no se ha sentido inspirado por Ursula Le Guin o James Tiptree Jr.? ¿Y por Joanna Russ, Angela Carter, Kelley Eskridge, Nicola Griffith, Tricia Sullivan, Karin Tidbeck, Jeff VanderMeer, Kate Elliott, Karen Joy Fowler, Eileen Gunn, Ray Bradbury, Timmi L. Duchamp, Hiromi Goto, Aliette de Bodard, Lavie Tidhar, Jaine Fenn, Kari Sperring, Iain M. Banks, Corey Doctorow, Benjamin Rosenbaum, Andrea Hairston o Claire Light? Algunos de estos nombres te sonarán, pero todos y cada uno de estos escritores me ha enseñado algo a través de su trabajo y me han incitado a ir más allá de lo que el ojo ve. Aprecio la obra de mis colegas de Butler, el trabajo de autores del sudeste asiático y África y el de escritores filipinos de género. Me encanta encontrarme con material procedente de nuevos autores, comprobar que hay ideas que vienen de voces que una vez estuvieron marginadas. Ese es el tipo de trabajo que me parece importante y necesario, y creo que debemos apreciarlo y apoyarlo. Soy perfectamente consciente de que he olvidado muchos escritores a la hora de responder a esta pregunta, pero ese es el peligro que tiene que la lista de títulos y autores que te gustan no pare de crecer.

CJ: También creo que uno puede conocer incluso más a un autor a través de su lista de escritores y obras favoritas enmarcadas fuera del género que cultiva. ¿Podrías compartirla conmigo?

R: ¿Se nota mucho que soy adicta a los libros? Esta es otra pregunta difícil. Uno de mis libros favoritos se titula Pinoy Poetics, editado por Nick Carbo. Incluye ensayos sobre la obra poética de escritores filipinos y americano-filipinos. Solía leer mucho a F. Sionil Jose, Nick Joaquin, y N.V.M. Gonzales (novelistas filipinos). Leny M. Strobel me ha inspirado mucho. Sus reflexiones sobre la colonización y su trabajo relacionado con reclamar nuestra historia, creo que son muy importantes y necesarios. La poesía de Barbara Jane Reyes y los escritos sobre su vida como poeta y enseñante también me han influido. La poetisa filipino-americana Eileen Tabios me ha inspirado e influenciado a partes iguales. Fue el trabajo de Elileen sobre el hay(na)ku* el que plantó las semillas de historias como Alternate Girl’s Expatriate Life y Of Alternate Adventures and Memory. Me encanta la obra de Audre Lorde, Sarah Ahmed, Chinua Achebe, Toni Morrison, Gabriel García Márquez, Virginia Woolf, Isabel Allende, José García Villa y Pablo Neruda. (Este es otro caso en el que tengo tantos favoritos que no puedo hacerles justicia.)

 

CJ: ¿Sientes que ser mujer te ha perjudicado a la hora de publicar?

R: La diferencia de género ha jugado un papel más importante en el pasado. Es un terreno que aún no se ha nivelado, pero prefiero pensar que se está abriendo. Creo que hay más posibilidades de publicar en el mercado de los relatos. Lo que complica mi capacidad para publicar no es tanto mi condición de mujer como las cosas sobre las que escribo, que pueden no apelar a todo el mundo. Es inevitable que en mi trabajo se note que soy una mujer de color que procede de un país del tercer mundo y que vive en el extranjero. Este contexto social, cultural y político afecta a mi obra y mi propia capacidad para escribir y publicar. Pero quiero dejar claro que parece que ahora el género está abriendo sus puertas a más historias distintas que en el pasado.

 

CJ: En relación con la pregunta anterior, ¿por qué crees que hay menos mujeres que publican ciencia ficción?

R: Tendríamos que tener en cuenta la forma en la que la sociedad patriarcal mantiene a las mujeres atadas a las expectativas sociales sin dar importancia a la lucha por la igualdad y la liberación. Si una mujer no dispone del apoyo que necesita, si nadie la anima para que continúe desarrollando su esfuerzo creativo, si nadie le dice que su trabajo es importante y necesario, es muy fácil que se dé por vencida. Con respecto a la publicación de ciencia ficción escrita por mujeres, creo que aún existe esa tendencia dentro del género de mirar por encima del hombro a las obras escritas por mujeres, argumentando que no se trata realmente de ciencia ficción o de que la ciencia incluida no es lo suficientemente rigurosa.

 

CJ: ¿Qué opinas sobre los nuevos métodos de publicación tales como el crowfunding, la co-publicación y la auto-publicación?

R: Esas fórmulas han abierto la puerta a voces diferentes. No son métodos perfectos, y personalmente admiro a quienes los adoptan, porque implica mucho trabajo a la hora de publicar y promover tu propia obra.

 

CJ: Para finalizar, ¿cuál crees que la equivocación más común que tenemos sobre los escritores filipinos de ciencia ficción?

R: Quizás sea la manera en la que algunos ven la literatura filipina como igual o similar a la de en lengua española (por lo de la prescripción del realismo mágico). También parece haber ideas preconcebidas sobre qué constituye la literatura filipina. Yo misma desconozco el concepto y, si preguntas a la gente, nadie sabría darte una respuesta adecuada.

 

* “Hay(na)ku” es una expresión en Tagalo equivalente a la exclamación “¡Madre mía!” en español.

 

Linda Nagata: Nanopunk sin fronteras

Uno lee una obra que le entusiasma y después se pasa la vida rastreando a su autor sin entender por qué no es más conocido y cómo es que no recibe más atención por parte de la crítica, sin explicarse por qué no es más popular entre los lectores. Hace bastante años leí The Bohr Maker, una novela desconocida para muchos fans del género, al menos en España, pero que supuso mi primera toma de contacto con el ciberpunk -antes incluso de leer Neuromancer, a pesar de ser ésta una obra anterior. Desde entonces he seguido los pasos de su autora, la estadounidense Linda Nagata, y he leído algunas de sus obras posteriores como Vast o Limits of Vision, admirando su capacidad para crear historias en las que la tecnología se acopla a la vida orgánica de maneras diferentes y originales. Con motivo del especial que El Fantascopio ha organizado sobre autoras de ciencia ficción, mi compañero Elías y una servidora hemos tenido la oportunidad de entrevistar a esta escritora, conversación que os ofrecemos en inglés en el estupendo blog Sense of Wonder y en español, seguidamente.

La tecnología es una parte central en tus historias de ciencia ficción. De la nano-tecnología en el aclamado The Bohr Maker a las células filosóficas de la nave especial “Null Boundary” en Vast, parece que has imaginado el futuro como una inevitable mezcla entre seres orgánicos e IAs. ¿Qué te hace adoptar esta perspectiva? ¿Y qué opinas de la etiqueta nanopunk, que ha sido frecuentemente utilizada para describir tu trabajo?

Linda Nagata: Mi formación es en biología, y la biología está llena de ejemplos de nanomáquinas (todos esos intrincados procesos que crean la vida), así que me pareció natural moverme en esa dirección. En cuanto al término nanopunk, no le doy demasiada importancia. Cyberpunk molaba. El resto parecen copias, pero si los lectores los encuentran útiles para clasificar los libros, por mí vale.

Aunque también escribes fantasía, eres más conocida por tus historias de ciencia ficción. ¿Por qué te decidiste por la CF?

LN: ¡Es increíblemente frustrante que mis novelas de fantasía no sean más populares! Me encantaría escribir más en el mundo de “Puzzle Lands”, pero sin al apoyo de los lectores no resulta práctico. En cualquier caso, la CF es mi primer amor. Es un hábito que heredé de mi padre, que siempre estuvo muy interesado en la ciencia y en la ciencia ficción. Creo que las posibilidades que sugiere la ciencia ficción es lo que la hace interesante para mí. Aunque me gustan las novelas de fantasía, la pregunta planteada por la CF más dura es “¿Podría la experiencia humana evolucionar en esta dirección?”. La ciencia ficción no es predictiva, pero el potencial, ese “quizá”, todavía nos puede conectar con extrapolaciones tan distantes como las de la saga del Centro Galáctico de Gregory Benford.

Tienes un grado en Zoología y has crecido en Hawaii (una de las maravillas naturales de nuestro planeta), donde vives actualmente. ¿Cómo piensas que esto ha influido en tus historias?

LN: Hawaii tiene una geografía increíblemente diversa, desde las costas tropicales a las selvas, los desiertos de lava, los campos de cenizas y las cimas alpinas; a través de los años muchos de estos paisajes han encontrado un lugar en mis historias. Hawaii también es un lugar multi-racial, y eso también ha formado parte de mi obra desde el principio. En los últimos años, al comparar mis experiencias con las de otros, creo que crecer aquí, en una familia en la que ser una chica nunca se usó para ponerme en segundo plano, me ha evitado las experiencias negativas que han afectado a tantas otras mujeres jóvenes.

¿Podrías describir tu proceso creativo al desarrollar una historia? ¿Utilizas fichas de personajes, resúmenes, lectores alfa?

LN: Mi proceso ha evolucionado un montón a lo largo de los años. Solía empeñarme en conocer el final de la historia antes de empezar a escribirla, y me dedicaba a desarrollar resúmenes, aunque por supuesto tenía libertad de modificarlos al ir avanzando. También solía pulir cada capítulo antes de pasar al siguiente. Todo eso ha cambiado. Todavía me gusta tener por lo menos un esquema general, pero con la novela que estoy a punto de publicar, The Red: Trials, no tenía una idea clara de cómo terminaría la historia hasta que llegué al punto en que tuve que escribirla. ¡No es una estrategia que recomiende! No uso fichas de personaje. Como mucho, escribo un breve perfil del personaje al comenzar a desarrollar la idea de una historia, pero a menudo ni siquiera lo hago. Tampoco uso nunca lectores alfa. Nadie lee mi trabajo hasta que tengo un borrador sólido con el que esté bastante contenta; es el modo en que trabajo.

Recientemente has escrito un artículo en IO9 afirmando que “es hora de comenzar a leer CF dura de nuevo”. ¿Ha perdido la CF hard el favor del público? ¿Por qué piensas que la CF dura es relevante hoy en día?

LN: La semilla de ese artículo fue plantada tras oír varios comentarios sobre que la CF hard es un género con personajes de cartón-piedra. Cada género tiene sus libros buenos y sus libros malos. Es cosa del autor darles vida a los personajes y a la historia, y es cosa de los lectores exigir una escritura de calidad.

¿Crees que ser mujer ha hecho más difícil el publicar tus historias de CF?

LN: No ha sido así en mi experiencia, aunque vendí mis novelas publicadas de forma tradicional en los años noventa, así que puede eso no refleje la situación actual. No envié mi novela de CF hard de 2013, The Red: First Light, a editoriales tradicionales, así que no tengo ni idea de cómo podría haber sido recibida. En cuanto a las historias cortas, creo que los editores de revistas están hambrientos de más CF dura. En los últimos años he vendido historias a Analog, Asimov’s, Lightspeed y a un par de antologías. Ahora, si me preguntarais “¿Ser una mujer hace más difícil el convencer a los lectores que no te conocen de comprar tus libros?” tendría que responder que quizá. No hay forma de saberlo, por supuesto. No puedo decir qué pasa por la cabeza de un lector o una lectora cuando escoge un libro en vez de otro. Sí que sé que, aunque mis lectores nunca han sido un grupo numeroso, los hombres siempre han sido mayoría, y muchos de ellos han apoyado mi trabajo con gran entusiasmo. Últimamente me llegan mensajes cada vez de más mujeres, lo que es muy gratificante.

Publicas tus novelas e historias a través de Mythic Island, tu propia editorial. ¿Por qué decidiste tomar esta dirección? ¿Cómo ha sido la experiencia hasta ahora?

LN: En realidad, todos mis relatos han sido publicados originalmente en revistas o antologías, pero he reeditado algunos de ellos a través de mi propia compañía, Mythic Island Press LLC. Ya desde los años noventa quería publicar mi propia obra. En algún punto del camino aprendí por mí misma a usar con cierta soltura InDesign, con la intención de publicar una edición en papel de Vast, pero nunca llegué a hacerlo. Entonces llegó la revolución de la auto-publicación y en otoño de 2010 empecé a convertir mis primeras novelas en e-books y, más tarde, en nuevas ediciones en papel. Mi experiencia con la publicación tradicional había sido bastante mala (a pesar de las buenas críticas y de ganar un par de premios, mis obras fueron descatalogadas pronto) y con la familia y las necesidades financieras sentía que estaba perdiendo mi tiempo escribiendo, así que pasé página. Cuando comencé a escribir de nuevo, decidí auto-publicarme por muchos motivos, entre ellos porque podía controlar mi propio trabajo, corregir los errores, y que ingresaría mucho más por cada libro vendido, lo que me permitiría hacer más promoción. Ha supuesto un gran reto, pero también lo he disfrutado y espero continuar auto-publicando mis novelas en el futuro.

Tu novela más reciente, The Red: First Light, ha sido nominada para el Premio Nebula 2013 (posiblemente la primera novela auto-publicada en conseguirlo) y ha sido incluida en la lista de recomendaciones de 2013 de la revista Locus. ¿Qué impacto han tenido estos reconocimientos? ¿Se traducen en ventas?

LN: Ha sido maravilloso recibir estos dos reconocimientos, especialmente porque había pasado mucho tiempo desde mi última novela de CF. Y sí, tienen impacto en las ventas, pero no de forma exagerada. A pesar de la nominación, el “descubrimiento” (el proceso de hacer que los lectores sepan que existes) sigue siendo un gran reto.

Has trabajado como programadora informática. ¿Cuáles son las diferencias y las similitudes entre escribir ficción y escribir código?

LN: Solía trabajar en desarrollo web, usando PHP/MySQL, y durante muchos años disfruté mucho del proceso. Me parecía similar a escribir una novela en cuanto a que el objetivo era crear un producto final grande, complejo, detallado pero bien integrado. Pero, en programación, medir el éxito es más fácil. Después de todo, desarrollas un sitio web con un propósito específico. Si el sitio funciona como se esperaba, has ganado. Pero las cosas no son tan claras en lo literario. Puedes terminar una novela, pero ¿es buena? Quién sabe. A un lector le puede encantar y otro puede pensar que es una completa pérdida de tiempo. No hay un modo claro de medir el resultado de tu trabajo.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Puedes darnos un pequeño avance de tus proyectos futuros?

LN: Estoy preparando para publicar la secuela de The Red: First Light. No sé cuándo se publicará esta entrevista, pero la nueva novela, The Red: Trials, está programada para el 20 de Mayo, tanto en e-book como en papel. Después de eso, hay unos cuantos relatos en los que quiero trabajar; y luego, más novelas.

¿Dónde podemos averiguar más cosas sobre ti y tu obra?   

LN: Podéis visitar mi página web en http://mythicisland.com para informaros sobre todos mis libros y relatos, incluyendo extractos y capítulos de muestra. Blogueo de forma irregular en http://hahvi.net, y soy bastante activa en Twitter, @LindaNagata. ¡Por favor, pasaos y decid hola!

¿Quieres añadir alguna otra cosa?  

LN: Solamente ¡gracias de corazón por esta entrevista!