Selección de “Infiltradas”

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Aunque parezca mentira, hoy hace casi un mes que se inició la aventura de Infiltradas. Tras cerrar la convocatoria, queremos agradecer a las 41 personas que nos han enviado sus propuestas, todas de gran interés, y que nos hubiera gustado poder incluir en la antología. La que suscribe ha contado con la inestimable ayuda de la autora y activista Lola Robles, ganadora el año pasado de sendos Ignotus al Mejor Artículo y al Mejor Libro de Ensayo, para realizar el proceso de selección ya que, por razones de espacio, solo hemos podido seleccionar 19. Tras una ronda de valoraciones larga y difícil, se ha decidido que la antología incluya los artículos de las siguientes personas, que se citan por orden alfabético:

 

María Alea y Logan R. Kyle

Inés Arias de Reyna

Carla Bataller Estruch

Enerio Dima

Andrea Gómez Vega

Maielis González

Eleazar Herrera

Elena Lozano

Layla Martínez

Elisa G. McCauslan

Teresa P. Mira de Echeverría

Loli Molina Muñoz

Juan Pascual

Alicia Pérez Gil

Carlos Plaza

J. Sánchez

Josué Ramos

Carmen Romero

Giny Valris

 

Destacamos la gran diversidad de temas, géneros, autoras y obras que van a ser objeto de estudio, y que estamos seguras ofrecerán una visión muy amplia del estado de la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror desde la perspectiva de género.

Infiltradas, publicada por Palabaristas, se abrirá con un artículo de Lola Robles, titulado “La mirada violeta: qué es la “perspectiva de género” sobre la “literatura de género”, que servirá para centrar la obra y sus objetivos.

En septiembre se anunciará el crowfunding diseñado para financiar esta antología, y que permitirá implicarse activamente a todos aquellos y aquellas que quieran apoyarla.

¡Infiltradas ya está en marcha!

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Infiltradas: Reflexiones sobre la literatura de género desde la perspectiva de género

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Detalle del poster de la película “Wonder Woman: The untold story of American Superheroines (2012), dirigido por Kristy Guevara-Flanagan

La «literatura de género», que comprende, entre otras, la ciencia ficción, la fantasía, el terror y el new weird, sus híbridos y distintos subgéneros, está viviendo un momento de cambio. La mayor presencia de colectivos antes infrarrepresentados ha conllevado una diversidad de autorías y propuestas narrativas. Y es que una literatura que aboga por la especulación sobre el destino de la humanidad, desde el pasado, en el presente o hacia el futuro, no puede seguir siendo reducto de un grupo privilegiado que ignore las aportaciones del resto. Por eso y ahora más que nunca, la mirada feminista es tan relevante como necesaria. Se trata de arrojar luz sobre esta nueva realidad literaria, explorando aspectos poco conocidos y nuevos enfoques en los géneros mencionados, relacionados con el punto de vista de la mujer, con sus universos simbólicos y narrativos. Este tipo de reflexión es pertinente en momentos como el que vivimos, en el que la instantaneidad de las comunicaciones y del acceso a la información nos dificulta ejercitar el pensamiento crítico y el análisis de nuestra cultura.

 

Infiltradas: Reflexiones sobre la narrativa de género desde la perspectiva de género busca abordar el rol de las mujeres como autoras, como fuentes de inspiración, como personajes y como temas dentro de las múltiples variantes narrativas (novelas, relatos, guiones, comics, videojuegos, traducciones) propias de la «literatura de género». Buscamos artículos que analicen estas cuestiones, con especial interés en ejemplos de la literatura en español, aunque los que se centren en obras extranjeras también serán considerados. Las personas interesadas en participar en este proyecto de la editorial Palabaristas deberán proponer el tema, concretando al máximo su alcance y enviarlo a cristinajurado@yahoo.es, indicando en el título de su mensaje «PROYECTO INFLITRADAS» antes del 15 de febrero de 2018. La editorial se compromete a elegir entre 15 y 20 artículos y publicarlos en edición rústica y digital a finales de 2018. Los textos se presentarán en forma de artículo divulgativo con un mínimo de 2000 palabras y máximo de 5000 (bibliografía no incluida), y tendrán que enviarse con fecha límite del 30 de junio de 2018. Posteriormente, en septiembre de 2018, se lanzará el crowfunding que permita la publicación en las condiciones descritas.

 

Queremos contar contigo para ofrecer una visión distinta de la «literatura de género», desde la perspectiva de género y desde la experiencia de la producción en español. Queremos inocular nuestro pensamiento en la corriente de reflexión feminista que fluye actualmente en todo el mundo. Queremos infiltrar nuestras voces en el diálogo internacional que se está desarrollando. Y queremos utilizar el femenino en sentido genérico en nuestro título.

 

¡Únete a las Infiltradas!

Reseña: “Pronto será de noche” de Jesús Cañadas

Esto no es una reseña: es la crónica de una lectura.

El libro descansa encima de la mesa. Su cubierta es sombría y desestabilizante, solo un par de símbolos en tonos oscuros, casi goyescos. Abres y el negro se traga tus ojos: hay un toro blanco en campo de noche con una cruz grabada a hierro. Paso la página y sigue la oscuridad.

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Foto de MeetMr.Campbell http://meetmrcampbell.com

Ahora es la osamenta de un carnero.

Arriba, la palabra “Insomnia”. Abajo, “Valdemar”.

Llega la historia y empieza la sed que me acompañará todo el camino. El papel irradia un calor infernal que me quema la glotis y araña mis cuerdas vocales: descubro la anatomía de mi propia garganta desde la primera página.

Intento salivar para aliviar la sensación de deshidratación.

No lo consigo y me dirijo a la cocina.

Me paro delante del congelador y meto la mano en el recipiente que mantengo lleno de cubitos de hielo. Tomo un par de ellos y me humedezco los labios. Sitúo los hielos sobre la lengua y dejo que se vayan deshaciendo, saboreando el agua fría que desprenden, dejando que los hilos de plata enjuaguen mi garganta sedienta.

Leo nombres: Samuel, Ruth, Alicia, Abreu, Alfonso, “el hippie”, Tote, David, Inés, el médico, Cándido, Gzhala.

Son los personajes.

Hay una carretera infinita.

El calor aplasta varias filas de coches contra el asfalto durante decenas de kilómetros, como una inmensa cremallera que rompe la tierra en dos y deja ver sus entrañas.

Puedo oír a las moscas sobrevolando las escenas de día, y a las cigarras estridulando desde los márgenes cuando la acción sucede de noche.

La muerte es la autoestopista de este viaje estático, una presencia inmanente que arropa a cada personaje con el amor de una madre entregada. Cada uno de los personajes tiene su infierno personal, que es su coche, en el que permanecen encerrados con una obstinación inexplicable.

Huele a neumático recalentado, a alquitrán derretido, a gasolina quemada, a orines y a sudor. La humanidad y el paisaje se van licuando en este corredor de la muerte a cielo abierto.

Se dejan sentir Cortázar y Rulfo, pero el drama podría ser también lorquiano, uno de esas tragedias que inciden en la raíz de nuestro inconsciente colectivo.

Cada noche trae un asesinato, y cada día, nuevos sospechosos.

Este thriller ibérico va dejando un reguero de cadáveres que empieza a apestar y yo solo quiero saber quién va a seguir vivo mañana. A veces parece que los personajes me estén gritando desde las páginas para que les ayude, para que les pase unos buches de agua, para que corra a la página 253 y les diga si Cañadas los ha indultado.

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Ninguno quiere morir, a pesar de estar sumergidos en un mal sueño, pegajoso, que no parece terminar nunca.

Voy contando esqueletos. Uno a uno, los personajes van cayendo, a veces solos… otras, viajan con más muertos en el maletero.

Hacia el final, hay un momento en que algunos abandonan sus coches y se adentran en la cuneta, recorriendo varios kilómetros para encontrar la locura bailando en unas ruinas cercanas. Los locos no tienen miedo a morir, como si eso les sirviera de amuleto contra la muerte.

Pero en esta historia nadie está a salvo.

Me pregunto si yo lo estoy.

Entonces escucho quejidos infantiles: uno, tres, quince… cincuenta y dos y, de pronto, las llamas envuelven la escena. El fuego me quema las pestañas si me acerco demasiado a las páginas, y huele a piel abrasada, a huesos calcinados, a grasa asada. Piras de cuerpos que se retuercen entre los naranjas y los amarillos, aullidos de dolor que rompen el silencio de la noche.

Quiero que el atasco termine de una vez, que los motores arranquen y me saquen de este tanatorio.

Quiero, necesito, me urge un final, aunque no sea feliz.

No me interesa que el protagonista encuentre el amor, o que alguna ayuda llegue. Solo quiero que esto termine, que la sed me abandone y que el dolor cese para los personajes.

Morir es hermoso, cuando la vida implica un sufrimiento inhumano.

Maldigo a Cañadas y los personajes lo maldicen conmigo. ¿No podías haber escrito una de aventuras? Sí, hombre, una de esas historias donde el bueno se redime después de pasar por incontables pruebas y los villanos se reconocen por su maldad cáustica.

En esta novela, todos pierden. Quizás lleven muertos mucho tiempo y este sea el limbo donde los has llevado para volverme loca, autor.

Llego a la última página.

La historia concluye en letras impresas, pero sigue desarrollándose en los recovecos más ocultos de mi mente.

¿Qué me has hecho, Cañadas?

¿A dónde me han llevado tus palabras?

He aprendido que el fin del mundo está a la vuelta de cualquier curva, que no hace falta castillos embrujados o casas encantadas para que el mal se ponga al volante de la realidad.

La realidad es el mal, Cañadas, y tú, su escribiente.

Afuera, las sombras se dilatan y devoran los contornos de mi campo de visión. Permanezco acurrucada algún tiempo, en el suelo de la cocina, cerca de mis reservas de agua. Si me muevo, sé que los muertos del libro vendrán a visitarme, estoy segura. Sus figuras se recortarán contra la luz mortecina de este atardecer y me pedirán explicaciones ¿por qué no nos ayudaste? ¿por qué seguiste leyendo?

Resistiré aquí hasta que la luz desaparezca y no puedan formarse ante mis ojos, por eso los mantengo cerrados.

Cuento los minutos para poder entrar en la seguridad que proporciona la oscuridad.

El libro me acompaña en este suelo, objeto repulsivo del que no puedo desprenderme.

Entreabro los párpados y empiezo a calmarme.

Parece que, pronto, será de noche.

Nace SuperSonic

Es un cliché comenzar un post como este con una cita, pero no se me ocurre mejor manera de hacerlo que tomando prestadas las palabras de un tipo que, guste más o menos, dejó huella de su paso por este planeta.

“Things don´t have to change the world to be important”

La frase es de Steve Jobs, odiado y admirado, incomprendido e idolatrado al mismo tiempo, un hombre que nunca fue modelo de virtud pero cuyas ideas han transformado la manera en la que accedemos a la información. Como inspiración, me parece la más adecuada para dar a conocer un nuevo proyecto en el que algunos blogueros nos hemos embarcado: SuperSonic.

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SuperSonic es una publicación digital de carácter cuatrimestral que proporcionará contenidos en español de ficción (relatos, novelas cortas y extractos de novelas), así como de no ficción (artículos, columnas de opinión, reseñas, entrevistas y noticias). Confeccionada por blogueros, traductores, ilustradores, autores, reseñadores, periodistas, expertos y lectores, también ofrecerá la posibilidad de acceder a contenidos en inglés, generados por autores anglófonos que desean ser más conocidos en el mercado de habla española o por escritores que –teniendo como idioma nativo el español- escriben en inglés.

Esta iniciativa quiere ser una plataforma para dar a conocer autores noveles, otros que empiezan a despuntar y aquellos con una trayectoria ya consolidada. Además, quiere ofrecer un foro para debatir todo tipo de cuestiones relacionadas con la ciencia ficción, la fantasía y el terror en todas sus formas y tamaños, más allá de los 140 caracteres o de los muros de ciertas redes sociales.

La revista se publicará en formato epub y será comercializada a un precio asequible. Los fondos recaudados servirán para remunerar a los colaboradores, porque pensamos que la cultura no es un bien gratuito sino que merece ser valorado para fomentar la reflexión y el intercambio de ideas.

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El equipo editorial está formado por Miquel Codony (blog La Biblioteca de Ilium, podcast Los VerdHugos), videopodcast The Spoiler Club) , Elías Combarro (blog Sense of Wonder, podcast Los VerdHugos), Yolanda Espiñeira (escritora blog El Almohadón de Plumas), Felix García (blog El Almohadón de Plumas) Leti Lara(blog Fantástica Ficción, editora, podcast Los VerdHugos),), Alexander Páez (blog Donde Acaba el Infinito, videopodcast The Spoiler Club), Josep María Oriol (blog Voracilector, podcast Los VerdHugos),), Manuel de los Reyes García (traductor y blog Reyes y Truenos), Mariano Villareal (editor y blog Literfan), Xavi (blog Dreams of Elvex) y servidora (editora, escritora y blog Más Ficción que Ciencia). A estos se les unirán colaboradores puntuales y, por supuesto, aquellos escritores cuyo trabajo de ficción sea publicado en cada número.

La recepción de manuscritos o artículos comenzará después de la salida de la publicación en abril: al tratarse del número inaugural, hemos solicitado textos directamente a sus autores. Para cualquier consulta podéis contactar con por email con el equipo de SuperSónicos en supersonicmag@gmail.com

Para terminar, solo queda decir:

Baja tu escudo y rinde sus nave.
Sumaremos tus características técnicas y biológicas a las nuestras.
Tu cultura será adaptada para servirnos.
¡La resistencia es fútil!

“Mobymelville” y “14 maneras de describir la lluvia” de Daniel Pérez Navarro

No recuerdo cuándo fue la última vez que me leí una novela en un solo día. Me refiero a una de esas historias en las que lees unas líneas y te quedas atrapado sin poder despegar la nariz de las páginas hasta que no encuentras la palabra “fin”. No es que creas perder el hilo de la trama si te alejas, sino que temes que cualquier pausa demasiado prologada romperá la magia que te hacía permanecer enganchado. A mí me acaba de suceder con 14 maneras de describir la lluvia del cordobés Daniel Pérez Navarro. Tengo que agradecer a mi amigo Félix García del blog El Almohadón de Plumas el descubrimiento de este autor, del que solo unos días antes había leído Mobymelville, una obra sorprendente me había gustado bastante.

Daniel Pérez Navarro

14 maneras de describir la lluvia no tiene nada que ver con Mobymelville (publicadas por Sportula) que es un canto cósmico de ballenas, aunque comparten la buena factura de su autor. Vayamos por partes.

Maldad acuática

Mobymelville se me antoja a veces como un experimento por parte de Pérez Navarro, que no es exactamente lo mismo que decir que se trata de un texto experimental entendido como rompedor absoluto y consciente de las reglas estilísticas clásicas. Quiero decir que no percibo ánimo de utilizar un andamio diferente al habitual como un capricho: hay una pretensión más profunda, una auténtica búsqueda por decir lo máximo con la expresión mínima posible. La estructura no clásica -hay fragmentación al modo post-modernista, apelación directa al lector, encadenamiento de ideas aparentemente sin relación alguna- trata, bajo mi punto de vista, de desplegar un proyecto muy íntimo, una suerte de concatenación de escenas con diferentes personajes unidos por un mismo monstruo, que representan algunas de las ideas existenciales del escritor. Puedo equivocarme, probablemente así sea, y yo esté haciendo conjeturas de humo, pero es la impresión que me llevé.

La prosa está exquisitamente cuidada, y es uno de los puntos fuertes de la obra del cordobés: frases contundentes pero desprovistas de altisonancia efectista, imágenes potentes y relaciones inesperadas entre conceptos.

Cada vez que mis aminoácidos se encienden, comprendo que ha llegado la hora de embarcar, antes de que la secuencia de bases se descomponga y mis fragmentos caigan desperdigados en un inabarcable vacío, entre nebulosas distanciadas en un universo que ahora se dilata. Antes de que el malestar me resulte insoportable y me abandone a la nostalgia, debo subir a bordo.

Hay ecos borgianos en toda la obra –las referencias a la biblioteca infinita y los capítulos en primer persona- y llama la atención la estructura fraccionada de la historias que avanzan gracias a pequeños textos. Son como pellizcos cuidadosamente colocados, a veces brevísimos, que descolocan, desazonan y pueden llegar a confundir al lector creyendo que la acción va por un camino para dirigirse en un cruce de palabras hacia la dirección opuesta. Los capítulos centrales –Dominó: seis cinco, Dominó: cinco blanca y Dominó: blanca seis y Cáscara de nuez– son los mejores para mí, historias melancólicas con ecos de tragedia griega en la que el destino es la locomotora de la existencia de unos personajes atrapados. Mobymelville representa aquello que el lector más teme, un poco como los Boggarts de Harry Potter, es maldad que cambia de forma según quién lo piense y, en el caso de Pérez Navarro, es una ballena blanca torturadora de almas, que condena a una nada obligatoria, una especie de inmortalidad impuesta y dirigida. No sé si el miedo del autor se encarna en un cetáceo sádico por algún motivo en concreto, quizás sea como imagen mental contrapuesta al clásico monstruo primigenio que suele ser físicamente más amenazador. ¿Quién sospecharía de una mamífero acuático aparentemente pacífico?

Aunque quizás Mobymelville sea la historia de una obsesión que, tomando como excusa la novela de Melville, persigue ideas que nadan en el subconsciente del autor. Hay referencias a la Biblia (la nave Nimrod, con el nombre del famoso cazador nieto de Noé), a la paradoja de Olbers, hay un tal Daniel Hessman –posible trasunto del propio escritor- que inventa historias en un punto indeterminado del tiempo-espacio. Los primeros y últimos capítulos a veces pierden la atención del lector cuando se adentran en descripciones un tanto repetitivas de los conceptos cosmogónicos que obsesionan a Pérez Navarro. Esta es una obra para el lector que busque un texto alejado de los cánones habituales pero que desee recrearse en un lenguaje rico, con ideas interesantes y distintos niveles de interpretación.

14 maneras de describir la lluvia

La novela toma prestado el nombre de la obra homónima del compositor austríaco Hanns Eisler, demostrando la vena mitómana de Pérez Navarro. El cordobés admite que su estructura reproduce, dicho en palabras propias “un movimiento lento de la Música para percusión, cuerda y celesta del húngaro Béla Bartók, es decir lento-crescendo-climax-lento, o de cine (la estructura de Pulp Fiction)”.

La primera parte propone una aproximación circular a un crimen, a través de saltos temporales y con un narrador omnisciente desapasionado, que da cuenta de los acontecimientos intentando dejar a un lado cualquier observación emocional, casi como si de una crónica científica se tratara. También admite el autor la influencia de El Jarama de Sánchez Ferlosio, muy marcada creo yo que en la primera parte, sobre todo cuando los eventos se van narrando desde distintos escenarios, puntos temporales y siguiendo a varios personajes, en su mayoría jóvenes. Hay algunas escenas gloriosas, como la del “Hacedor de Burbujas”, que son casi anodinas pero que esconden una importante carga simbólica, o el diálogo del “Hombre de Negro” ante uno de sus prisioneros, que hace pensar inmediatamente en alguno de Taratino.

—­El primer hombre en asesinar nunca soñó con el primer muerto.

Recitó como un sacerdote en un funeral. Aquel por quien se celebraban las exequias aun respiraba.

—No manches. ¿Quieres callarte?

—Soñaba con flores. Y con tierra de la que brotaba sin esfuerzo la comida —siguió el Señor de Negro, estirado y hablando como un profeta—. Fue el primero en erguirse. El que antes se inclinó sobre la piedra para afilar una hoja de acero. El primero en apuntar a la nuca de otro hombre.

La prosa de Pérez Navarro está mucho más depurada que en Mobymelville, contando pesadillas, crímenes o acciones cotidianas con las palabras justas. “Mínimo de palabras, máximo de contenido son las dos reglas básicas”, dice el cordobés. Se nota, además que ha logrado mayor soltura en los diálogos, consiguiendo dotar de una voz propia a los personajes juveniles, aunque los adultos sigan a veces sonando demasiado parecido, para mi gusto. Es muy complicado dar una voz distintiva a cada uno, lo sé, se trata de una de las labores más difíciles del oficio, pero en lo que se refiere a los jóvenes, Pérez Navarro lo consigue.

La segunda parte muestra un esquema narrativo más clásico, lineal, que deja para el final –a modo de epílogo- un capítulo desechado por el autor en el corte final de la novela. Para mí el final es más flojo que el inicio, no cierra realmente la historia sino que la deja rodando, algo más lentamente eso sí, sin ahondar demasiado en las heridas expuestas, en los conflictos aireados. Es una conclusión inconclusa.

Mobymelville es una tragedia cósmica en la que confluyen la ciencia ficción, la fantasía y el terror, un ejemplo de New Weird, aunque sé de buena tinta que a Pérez Navarro no le interesan las etiquetas. En 14 maneras de describir la lluvia los elementos ciencia-ficcioneros desaparecen para dar mayor protagonismo al terror y a la fantasía.

Lo cierto es que el cordobés no es un autor convencional, ni lo son sus obras, ni su manera de narrar, ni sus personajes. Creo que entiende la literatura como un vehículo de expresión artística que uno personaliza sin atender a los llamados del marketing, aceptando influencias de todo tipo, sin marginarlas ni juzgarlas. Comparto esa actitud y recomiendo las obras de Pérez Navarro a aquel lector que aprecie ese tipo de esfuerzo creativo, dispuesto a dejarse sorprender, apostando por formas diferentes de ficcionar. He disfrutado enormemente con ambas novelas, sobre todo con 14 maneras de describir la lluvia, y espero leer muchas invenciones más de este escritor.

Sic Transit de Reggie Oliver

No me gusta pasar miedo. Nunca disfruté con las películas de terror ni soy amante de las sensaciones fuertes –odio las montañas rusas o practicar deportes extremos-. Producir adrenalina de esa manera, no me interesa. Por eso, puede extrañar que me dedique hoy a reseñar una colección de relatos de fantasmas. Pero el autor es el británico Reggie Oliver. Eso lo explica todo. Conocí a Oliver a través de la antología de cuentos weird Sui Generis de la editorial Fata Libelli. Aquel título incluía la maravillosa “Ynys-y-Plag” de Quentin S. Crisp, una historia tan turbadora que aún me hace revolverme en la silla cada vez que pienso en ella. En aquel momento se me hizo imposible reseñar con justicia los tres cuentos incluidos –“THYXXOLQU” de Mark Samuels era el tercero-, de los cuales el primero era “Señora Medianoche” de Oliver. Debo reconocer que no llegó a conmoverme demasiado aquel relato, aunque es cierto que admiré la prosa del británico, elegante y precisa.

Sic Transit recoge nada menos que seis cuentos y un magnífico prólogo del autor, que habla del género de terror -más concretamente de las historias de fantasmas- con gran acierto psicológico. En realidad, ninguno de los cuentos son realmente de terror, si por ello se entienden historias que provoquen miedo en el lector. Se trata más bien de textos weird que generan un profundo desasosiego, una incomodidad a veces sutil y otras muy marcada, una zozobra engendrada a partir de acontecimientos aparentemente anodinos. Como apunta Oliver en su prólogo, se trata de historias que ofrecen la posibilidad de penetrar por unos minutos el mundo de lo metafísico, generalmente la muerte, algo que nos resulta tan atractivo como inquietante y perturbador.

No quiero espoilear los contenidos de la antología, porque me parece que lo mejor que puedo hacer es recomendar directamente su lectura, pero sí me gustaría apuntar a ciertos aspectos que me han parecido llamativos e interesantes. Todas las historias de Oliver están escritas desde la mirada de un personaje que no es, sin embargo, al que suceden los hechos inquietantes. Es decir, el cuento está contado siempre desde el punto de vista de un espectador de primera mano. Por ello solo se narran los eventos de los que dicho personaje es testigo o que le cuentan. Desde el marido de “Flores marinas” o “El señor Popó”, hasta el joven de buena familia y colegios caros de “No tienes nada que temer” o “Kill el sanguinario”, al soltero de “Mal de ojo”. La última historia “El tigre en la nieve” es la única que no está contada en primera persona, y la protagonista es la joven dueña de una galería de arte, curiosamente, la única narradora femenina de toda la colección. Me pregunto si esto es un denominador común en el estilo del británico.

El hecho de que el punto de vista adoptado sea el de un espectador y no el de la “víctima” permite que el lector conozca la historia desde la perspectiva de alguien que lo ha seguido de cerca pero que ha mantenido la suficiente distancia como para ofrecer un relato más “verosímil” que el que se podría esperar de uno de los protagonistas. Estos últimos suelen ser personas a los que, por decirlo de manera que no adelantemos demasiada información, les suceden cosas bastante negativas, -algunas de ellas, irreversibles. En la mayoría de los casos se trata de ciudadanos con vidas normales, incluso triviales, a los que comienzan a acontecerles extraños sucesos pero significativos, que les abocarán a situaciones extraordinariamente angustiosas. Este es el caso de Lord Purefoy en el primer cuento, de la señora Popó en el segundo, o de la artista Tina Lukas en el último. En el resto de los relatos, el desenlace de las víctimas de los acontecimientos es mucho más rotundo y definitivo, si se me permite el eufemismo.

Reggie Oliver

Es interesante la manera en la que Oliver introduce las perturbaciones en la vida cotidiana. Puede tratarse de un libro (como en “Flores Marinas”), una fotografía (como en “El tigre en la nieve”), o el encuentro con alguien (como en “Kill el sanguinario” o “El señor Popó”). A partir de ese momento, la existencia se altera y los protagonistas, más que los narradores, comienzan a experimentar sensaciones de intranquilidad, ansiedad y descorazonamiento. Es como si la alegría de vivir fuera extraída de sus vidas a partir de un totalmente hecho fortuito.

Esa misma sensación se extiende al narrador y, por el poder de la palabra, al lector que, a pesar de encontrarse incómodo, no puede dejar de leer. En ello radica la magia de las historias weird: conmocionar los sentidos, agitar la mente, turbar nuestra razón. Supongo, aunque de una manera totalmente intuitiva, que sospechamos la existencia de unos límites entre el mundo físico y metafísico y que cualquier oportunidad para vislumbrar retazos de este último, aunque sea a través de la ficción, responde a algún tipo de necesidad de nuestro diseño “homo sapiente”. Quizás tenga que ver con el ansia de perdurar, de elevarse por encima de la muerte de alguna manera, de que morir no implique –simplemente- acabar del todo. Hay quienes prefieren pensar en que hay vida después de la muerte y se aferran a algún tipo de creencia religiosa en la que se ofrece un después tranquilo y sosegado. El weird teñido de terror destapa los agujeros por los que se cuela lo transcendente que, a diferencia de las religiones institucionalizadas actualmente, no tiene nada de plácido o sereno. En ese sentido, conecta más con creencias ancestrales como la inevitabilidad del destino y la imposibilidad de escapar de él, que aparecían –por ejemplo- en la tragedias griegas.

La Señora Medianoche posando para nosotros

Personalmente, lo que más me llama la atención en los cuentos de Oliver es esa evidente incapacidad en todas las tramas para evitar un desastre que se intuye a veces, o se ve venir de forma clara, en otras. Existe un cierto magnetismo en la destrucción, pienso yo. El británico suele describir psicológicamente a los protagonistas con el sesgo propio del narrador que suele ser un familiar, un amigo o un conocido –acquaintance, que dicen los ingleses- y por lo tanto, de una credibilidad cuestionable por su subjetividad o, simplemente, por su falta de empatía o de información. Resumiendo: las víctimas están descritas con la parcialidad del narrador que, sin embargo, es capaz de relatar la historia con cierta distancia.

Las descripciones de Oliver son certeras y están elaboradas con las palabras justas para crear un punto de angustia en el lector: aunque los escenarios, típicamente ingleses, no sean familiares para el lector no-anglosajón, las situaciones son universales y las sensaciones que transmiten la exquisita precisión de las palabras del británico se ven potenciadas por una traducción muy cuidada de Silvia Schettin, quien muestra una enorme compenetración con el texto y un profundo conocimiento de la prosa “oliveriana” y sus técnicas para suscitar la inquietud en la audiencia. La narración suele presentar la misma estructura, una bastante clásica por cierto, en la que el narrador siempre comienza por contar el inicio de su relación con la víctima de la historia, para pasar a describir serie de interacciones significativas entre ambos, y culminar con algún hecho que provoca máxima angustia. Quizás Reggie Oliver no sea un innovador en este aspecto, pero sus historias funcionan bien con esta estructura y personalmente me parece acertada para abordar los temas que trata.

En definitiva, Sic Transit es una colección que se disfruta en un par de tardes y que ofrece historias deliciosamente amenazadoras. La edición digital sigue las pautas de calidad que Fata Libelli lleva ofreciendo a sus incondicionales desde el principio, ediciones en las que se cuida cada detalle, desde la maquetación, a los prólogos (sería estupendo verlos todos recogidos en un mismo título), pasando por las portadas, la selección musical sugerida con la antología y la traducción. Sic Transit es literatura traducida de calidad a precios muy asequibles y que forma parte de un proyecto al que deseo buena salud durante mucho tiempo.

 

 

 

 

 

Lola Robles: lecturas de género orientadas a las mujeres

Lola Robles

En un especial sobre mujeres y ciencia ficción, no podía faltar la colaboración de Lola Robles (Madrid 1963). Esta filóloga y escritora, imparte desde hace ocho años el taller Fantástikas, en el que se debate sobre lecturas de género orientadas a las mujeres como escritoras y personajes literarios. Lola, que se describe a sí misma como feminista, pacifista y queer, lleva toda su vida profesional vinculada a la literatura: trabajando en la Biblioteca de Mujeres de Madrid; fundando en 1995 la Red de Bibliotecas y Centros de Documentación de Mujeres; colaborando con la página web Mujer Palabra a cargo de la sección de ciencia ficción de la misma. Desde 2008 tiene su propio blog, Fantástikas y en 2005 entró a formar parte de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la guerra.

Robles ha publicado las novelas La rosa de las nieblas (Kira Edit., 1999), El informe Monteverde (Equipo Sirius, 2005) y Flores de metal (Equipo Sirius, 2007) y los libros de relatos Amargarita Páez: relatos (Mujer Palabra, 2002), Amargarita Páez: relatos. 2ª edición revisada y aumentada (Mujer Palabra. 2007), Cuentos de Amargarita Páez. 3ª edición revisada y aumentada ( La autora, 2010) e Historias del Crazy Bar y otros relatos de lo imposible (Stonewall, 2013. Libro escrito en colaboración con Mª Concepción Regueiro). Ha participado en Escritoras de ciencia ficción y fantasía: Bibliografía (Biblioteca de Mujeres, 2000. 138 p.), Biblioteca de mujeres (Biblioteca de Mujeres, 2001) y La horizontalidad como una de las señas de identidad de Mujeres de Negro contra la guerra (Mujeres de Negro contra la guerra, 2011. 58 p. (con Concha Martín, Mª José Sanz y Ascensión Talavera). Decenas de relatos suyos han aparecido en diversas antologías (como Terra Nova 1), colecciones y e-zines. Asimismo, Lola sigue implicada en numerosas iniciativas relacionadas con el género y la literatura, como en las ponencias “Bibliotecas de mujeres en red: preservar nuestra memoria desde el feminismo” (presentada en las Jornadas Feministas Estatales de Córdoba de 2000), y “Las otras: feminismo, teoría queer y escritoras de literatura fantástica” (en el I Congreso Internacional de Literatura Fantástica y de Ciencia Ficción, 2008, Universidad Carlos III de Madrid). Entre los artículos que ha escrito obre el tema destacan: “Las librerías de mujeres en España” (Actas del VI Encuentro de Centros de Documentación y Bibliotecas de Mujeres. Fundación 8 de Marzo, 1999); “Escritura y droga: el caso de Anna Kavan” (en INTERSUBJETIVO: revista de psicoterapia psicoanalítica y salud). “Escritoras españolas de ciencia ficción”, en VV. AA. (en MUJERES novelistas: jóvenes narradoras de los noventa. Narcea, 2003); “Escritoras españolas de ciencia ficción” (en Mujeres novelistas: jóvenes narradoras de los noventa / edición de Alicia Redondo Goicoechea. Nancea, 2033); “El gran Meaulnes de Alain Fournier o el dominio misterioso de la adolescencia” (en INTERSUBJETIVO: revista de psicoterapia y salud, 2005); “Rubíes y reptiles: la narrativa gótica de Pilar Pedraza”, (en revista Arbor, 2006); y “Escritoras españolas del siglo XX” (2) /edición de Carmen Simón Palmer (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

A continuación os ofrecemos el post invitado que Lola amablemente ha confeccionado para este especial, en el que reflexiona sobre su experiencia como tallerista.

TALLER DE LECTURA Y DEBATE FANTÁSTIKAS

Por Lola Robles

Desde 2006 imparto el Taller Fantástikas de lectura y debate de textos (relatos y novelas) pertenecientes a los géneros no realistas: fantástico, terror, gótico, ciencia-ficción, maravilloso o fantasía, en especial de escritoras.

Los talleres pueden ser intensivos, varias sesiones seguidas, o una vez al mes durante el curso. Lo he dado en lugares muy diversos: comencé en la casa de Valencia en Madrid, después seguí en uno de los espacios más antiguos del Movimiento Feminista, en la calle Barquillo 44, y en el de un sindicato de enseñanza, STEM, o en centros sociales, a veces okupados. En dos ocasiones lo he hecho fuera de Madrid: en Vigo (en el Centro de documentación e recursos feministas), y en Bogotá, Colombia, durante un Encuentro de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la guerra. Actualmente estoy realizando el taller en el Espacio de Igualdad Hermanas Mirabal, cerca de Cuatro Caminos.

Soy filóloga hispánica, escritora, activista feminista, pacifista y queer, y en el taller he intentado unir las dos grandes pasiones de mi vida: la literatura y el activismo.

El método que empleo es sencillo: yo elijo un texto y las personas que asisten al taller lo leen antes de la sesión de debate. En esta, hago una presentación previa de la autora o de cualquier aspecto de la obra que considere importante, y luego pasamos a desentrañar la narración en sí.

Durante algunos años, las participantes eran sólo mujeres. Sin embargo, en los dos últimos cursos se han incluido también algunos hombres. Son respetuosos y nada invasivos, y creo que su presencia beneficia al grupo. Asimismo, aunque la mayoría de las obras tratadas pertenecen a escritoras, siempre procuro introducir las de algún autor varón. Lo hago porque, aunque uno de mis objetivos básicos es dar a conocer a las narradoras de estos géneros, de las que en general se sabe muy poco, me parece que limitarse exclusivamente a ellas resulta empobrecedor.

Las asistentes a mi taller son muy distintas: puede haber mujeres con estudios básicos y también licenciadas universitarias. Sin embargo, para mí lo más importante es que todas participen y sientan que sus interpretaciones sobre un texto son igual de válidas. Porque realmente lo son. Yo he aprendido mucho con todas ellas. Sus comentarios se complementan, y con frecuencia una encuentra en el texto lo que otra no ha logrado ver. Se trata de debates en que la gente está dispuesta a escuchar opiniones ajenas y a transformar las suyas, y eso nos enriquece. Creo que este taller se adecua a muchas personas excepto a quienes precisamente creen que saben más que nadie.

Ahora bien, hay tres tipos básicos te participantes:

–Las que ya son muy aficionadas a los géneros no realistas, y en especial a la ciencia ficción. Estas buscan un espacio donde poder compartir sus lecturas y opiniones y no sentirse tan frikis, pues generalmente no encuentran muchas personas a las que agraden estas ficciones. Además, como conocen bien el género, pueden vincular los textos que debatimos con otros que han leído, lo que ayuda a explicar ciertos elementos extraños que aparecen en ellos. Y sugieren muchos otros libros interesantes para leer.

–Otro tipo de asistentes son las que nunca han leído ciencia ficción. De inmediato se muestran muy reacias hacia el género, dicen que no les gusta y que no les va a agradar nunca. Tienen ideas tan curiosas como pensar que si te da por leer CF es porque crees en los OVNIS.

Gracias a ellas se ve muy claramente los prejuicios que todavía existen contra esta literatura en nuestro país, y me parece que sobretodo por parte de las lectoras. Asocian el género con la ciencia y la tecnología que han sido tradicionalmente dominios masculinos. Además, la CF tiene mucho de aventura, de exploración espacial, otro ámbito vedado a la mayoría de las mujeres. Lo que contemplan en el cine resulta poco alentador: batallas galácticas, acción y violencia. Es difícil que todo esto les sea atractivo. Incluso la ciencia ficción más clásica ha mostrado personajes femeninos muy estereotipados: la mujer era la compañera del héroe, a la que él debía salvar, o ni siquiera aparecía en las obras. Esto ha ido cambiando según la sociedad se ha trasformado también, y ahora encontramos mujeres protagonistas que desarrollan todo tipo de trabajos, entre ellos los científicos y aventureros. Pero el cambio se ha producido sobre todo en los últimos años.

De este modo durante mucho tiempo las mujeres no hemos encontrado demasiados elementos con los que identificarnos al leer ciencia ficción, y los modelos son muy importantes para decidirse luego a escribir obras de este género. A lo que debo añadir que en España no ha habido autoras de CF con una obra que tenga la suficiente continuidad, extensión y calidad, a diferencia de otras narrativas no realistas, con escritoras de tanta calidad como Pilar Pedraza en lo gótico y Cristina Fernández Cubas en lo fantástico.

Creo que a las lectoras les resulta mucho más familiar lo fantástico, el gótico y el terror, ya que sus historias suelen desarrollarse en recintos cerrados que han sido los más habituales para nosotras: incluso conocemos mejor los cementerios que las naves espaciales. Por otra parte lo fantástico se introduce con mucha frecuencia en el terreno psicológico y hasta de los tabúes sexuales, y ha sido utilizado por muchas escritoras para poder expresar sus circunstancias personales y sociales en forma metafórica. De ahí que su lectura permita una mayor identificación por parte de las mujeres, las de antes y las de ahora.

Sin embargo, cuando yo ofrezco a las asistentes a mi taller textos de ciencia ficción de buena calidad, prospectivos, que no solo tratan los temas científicos y tecnológicos, sino también sociales, culturales, políticos, antropológicos, biológicos, lingüísticos, psicológicos, humanos sin más, les gustan mucho y empiezan a mirar el género de otra manera, lo que les permitirá acercarse poco a poco incluso a la CF hard y al space-opera. También van conociendo la ciencia ficción feminista, y todo lo que puede ofrecer de subversivo, radical, de crítica a las sociedades existentes, y cómo habla de los problemas del presente más que del futuro, pero también construye alternativas al mundo que conocemos.

“Afortunadamente también el feminismo se ha ido trasformando. Ya no hay una visión tan esencialista de lo femenino y lo masculino. “

Para mi una de las mayores alegrías es conseguir nuevas aficionadas, y por fortuna lo he logrado en bastantes ocasiones, no por mis méritos sino por los de la ciencia ficción en sí.

–Luego acuden a mi taller lectoras que son feministas. De antemano, siempre explico que leo los textos con esa perspectiva feminista, y además pacifista y queer, y me interesan las obras que están escritas desde esta ideología, lo cual no quiere decir que considere que todas deben ser así. La ciencia ficción es un tipo de literatura de enorme variedad, y lo bueno es que se pueda encontrar en ella de todo y para todos los gustos. No soy partidaria de lo «políticamente correcto», claro que mucho menos de quienes van de «políticamente incorrectos» pero en realidad vuelven a lo de siempre, a lo más sexista y reaccionario.

He trabajado durante muchos años intentando dar a conocer la ciencia ficción escrita por mujeres porque esta ha estado mucho menos difundida que la de los autores varones, tanto en el caso de las escritoras anglosajonas como las españolas, aunque estas últimas seamos pocas. Sin embargo cada vez tengo más claro que no se las puede estudiar de manera aislada. Y afortunadamente también el feminismo se ha ido trasformando. Ya no hay una visión tan esencialista de lo femenino y lo masculino. En realidad, hace mucho que no se puede hablar de «feminismo» sino de «feminismos». Esto es algo que no conoce mucha gente que opina sin saber demasiado. Quiero aclarar que mi postura no es «reconciliadora» ni «igualitaria» entre mujeres y hombres, sino la pretendo mucho más radical: creo que hay que destruir los géneros sexuales.

Y es que la teoría queer y los transfeminismos han venido a recordarnos aquello que ya dijo Simone de Beauvoir de que la mujer no nace sino se hace. En ese sentido estoy asimismo muy de acuerdo con la idea que Donna Haraway expuso al final de su Manifiesto cyborg: «Prefiero ser un cyborg que una diosa». La diosa remite a una esencia femenina, y la ciborg a una «construcción». El pensamiento queer cuestiona todos los binarismos que hemos creado en nuestra cultura, en especial los de género sexual, ya que son precisamente construcciones sociales, ideológicas, no naturales.

Por último, quiero mencionar que mis talleres están adaptados para personas con discapacidad visual, ya que yo tengo una discapacidad de ese tipo, visión baja, por lo cual no puedo leer libros en papel, los escucho en forma de audiolibros. La ONCE, a la que estoy afiliada, tiene una magnífica Biblioteca Sonora, y luego yo uso un programa casero para convertir los textos que están en versión electrónica a Mp3. Me gustaría animar a todas las lectoras y lectores ciegos y con visión baja a que traten de hacer comprender sus dificultades y necesidades.

Quien quiera más información sobre mis talleres puede encontrarla en mi blog Fantástikas (http://escritorasfantastikas.blogspot.com.es/p/acerca-de-la-autora-de-este-blog.html), dedicado a los géneros no realistas, en especial a la ciencia ficción, y a las mujeres como escritoras y personajes. No lo actualizo mucho por mi problema visual.

Agradezco que se me haya ofrecido la posibilidad de escribir en este magnífico espacio, el Fantascopio, y me alegra muchísimo estar acompañada en la apasionada misión de dar a conocer la obra de tan buenas escritoras como hay en los géneros no realistas.

Mayo 2014.