Lista de los mejores libros de ciencia-ficción y fantasía en español del 2012

De vez en cuando viene bien celebrar alguna cosa, sobre todo cuando la información parece aferrarse a la cara más negativa de la realidad. Ya sé lo que estáis pensando: hay crisis, los recortes sociales no cesan, los desahucios abren los informativos todos los días, ha muerto José Luis Sampedro

El blog dice que estamos ante el fin de los tiempos y que el planeta quedará en manos de los seres virtuales que no contaminan, ni cometen crímenes, ni se alteran por los resultados de los partidos de fútbol. Le miro con la grima propia de quien reconoce la sombra de la verdad en las arrugas de sus palabras… y luego paso al contraataque para hablarle de virus informáticos y ordenadores que se volvieron chiflados (Hal de 2001: odisea en el espacio o Proteus de El Engrendro Mecánico, por mencionar un par).

El blog pregunta que qué demonios tenemos que celebrar, seguramente para cambiar de tema. Le contesto que ya llevamos 50 entradas en este rincón del ciberespacio. Me mira con una hostilidad que empieza a ser familiar y se aleja sin siquiera felicitarme, bueno vale, felicitarnos. Tan solo le oigo murmurar que, con tantas entradas en la site, esto se parece cada vez más al camarote de los Marx.

Creo que no hay mejor manera de celebrar que proponeros un artículo elaborado a base de las contestaciones que nos habéis suministrado a través de las redes sociales. Preguntamos hace unos días por los libros de ciencia ficción y fantasía originalmente escritos en español que destacaríais en 2012. Una vez cotejadas las respuestas, aquí tenéis la lista de los 6 títulos más mencionados y que recogemos por riguroso orden alfabético:

Antología Steampunk (Fábulas de Albión / VV. AA.)

Antología Terra Nova (Sportula / VV. AA.)

Cenital de Emilio Bueso (Salto de Página)

El mapa del tiempo de Félix J. Palma (Plaza & Janés)

El Rey Trasgo, la ciudadela y la montaña de Alberto Morán Roa (Kelonia)

Prospectivas (Salto de Página / VV. AA.)

Subte de Rafael Pinedo (Salto de Página)

A continuación ofrecemos los enlaces a las reseñas de cada una de las obras, realizadas por personas mucho más informadas que esta aprendiz de bloguera. El gesto es premeditado porque en este blog se han publicado artículos sobre dos de los libros indicados, pero queremos en esta ocasión servir de vehículo para hacer oír la voz de otros blogueros que desempeñan con entusiasmo y cariño una labor importante de apoyo al género. Veréis que cada enlace va acompañado de unas líneas que recogen la esencia, a nuestros ojos, de cada reseña.

 

Título: Antología Steampunk

Autor: Varios Autores

Editorial: Editorial Fábulas de Albión

Editor: Félix J. Palma

Desde el blog LeemaslibrosPedro analiza múltiples aspectos de la literatura y publica las reseñas de las obras que más le interesan, por una u otra razón. Hace unos meses compartió este artículo: http://www.leemaslibros.com/resena-de-steampunk-antologia-retrofuturista-editada-por-felix-j-palma

“Desde la irresistible imagen que preside la portada hasta el último de los cuentos, pasando por el prólogo de Palma y las biografías sintéticas de cada autor al final del libro (algo fundamental en una antología), este volumen es una delicatessen, un pequeño manjar que se puede disfrutar a bocados o de una sola sentada.

[…]

De nuevo me encuentro ante una selección en la que no sobra ninguna historia; en la que, aunque algunos cuentos no comulguen plenamente con mis gustos, no he dejado de disfrutarlos; y que, en definitiva, me ha servido no solo para pasar muy buenos ratos de lectura, sino para ampliar mis horizontes locales, para redescubrir que no es necesario salir de nuestras fronteras para encontrar una ficción excepcional.

Nombres propios de la ficción de nuestro país, como Fernando MaríasJosé Carlos Somoza y Andrés Neuman se mezclan con figuras menos conocidas pero no por ello menos brillantes. Doce historias retrofuturistas que abarcan todo lo que da de sí el género, desde los autómatas y zeppelines hasta los vampiros y las máquinas infernales.”

 

Título: Antología Terra Nova

Autor: Varios autores

Editorial: Sportula

Editores: Mariano Villarreal Luis Pestarini

Héctor desde el blog In the name of Goth, ofrece su opinión sobre esta antología de relatos del género: http://www.inthenameofgoth.com/hectorgomez/?p=2281

Terra Nova debuta con éste, el primero del que esperemos sean muchos volúmenes, tras postularse como posible referente de la ciencia-ficción en castellano.
Presentándose con una portada vistosa y muy atractiva firmada por Ángel Benito Gastañaga, en la que recrea un mundo futurista con una más que evidente estética steampunk, la antología abre con una pequeña presentación en la que los seleccionadores dan su visión de la ciencia-ficción como una literatura que ya ha llegado a desprenderse de su propia etiqueta de género, trascendiéndola, pero sin dejar nunca de mirar al presente por medio de la continua especulación con que trata al futuro.

[…]

El resultado final cumple con creces con todas las expectativas creadas durante estos meses de espera. A los cinco relatos de autores de origen hispanoparlante añade tres relatos traducidos del inglés que aportan una dimensión de mucho mayor interés al conjunto, permitiendo al público español disfrutar de dos de los trabajos más importantes y galardonados de los últimos tiempos en un lapso de tiempo mucho menor del que habitualmente estamos acostumbrados en el panorama de la literatura de género en castellano.”

 

Título: Cenital

Autor: Emilio Bueso

Editorial: Salto de Página

Fernando -mitad hombre, mitad libro- escribe el blog  Deprisa, Deprisa http://deprisa-deprisa.blogspot.com, aunque esta reseña suya apareció en la web Reseñas de Libros:http://www.reseña.org/cenital-EmilioBueso-69

Cenital se articula en varios estadios de lectura en los que vamos a poder ir conociendo datos que están más o menos a la vista de aquel que quiera leer más allá de los datos oficiales que día a día se nos van mostrando en los diferentes periódicos y noticiarios televisivos, así como reflexiones de Destral, el personaje alrededor del que se monta uno de los grupos de supervivencia, sobre observaciones que hace de la sociedad en la que le ha tocado vivir.

Pero cuidado, Cenital no es una novela con protagonista absoluto, más bien sería una novela coral con un personaje que lleva el mando del grupo, en la que además, no estaremos integrados dentro de él, sino que vemos los hechos desde arriba, desde el llamado plano cenital (una de las posibles razones del título). Y como lectores, seguro que cada uno de nosotros nos sentiremos identificados con algunos de estos personajes, ya que provienen de estamentos diferentes, desde el promotor inmobiliario, a un indignado, un emigrante sin papeles, pero que se deshumanizan al unirse en la ecoaldea (de hecho se llaman por sus nicks virtuales), que viven en ella por lo que aportan, por sus conocimientos básicos, no por lo que fueron u ostentaron antes.”

Título: El Mapa del cielo

Autor: Félix J. Palma

Editorial: Plaza & Janés

Abasteciendo de reseñas a quienes se encuentran perdidos entre las miles  recomendaciones que se publican en Internet se encuentra Miquel, creador del blog La biblioteca de Illium. A continuación os traemos su visión de la obra de Palma:http://ilium.qdony.net/?p=8

“Aunque mi reacción ante la unanimidad de la buena acogida del libro se acerca a la incomprensión, lo cierto es que a casi todo el mundo le gusta. Tened eso en cuenta frente a mi reseña: probablemente esté equivocado. A pesar de todo, se trata de una novela con mucha personalidad, muy bien ambientada y con un sentido del humor peculiar que funciona mejor si no te lo tomas muy en serio. Sospecho que mejora si se lee rápido y sin lupa, pero algo tendrá cuando me ilusiona de verdad leer El Mapa de Cielo, su secuela. A pesar del tono sarcástico que pueda tener mi reseña en algún momento, os aseguro que es una novela que me inspira respeto y más aún su autor. Simplemente, en lugar de considerar que ha nacido una estrella, como parecen sugerir muchas reseñas, creo quePalma es una voz interesante rebosante de ideas a la que seguir con atención, a la espera de que de a luz la obra maestra que algunas partes de esta novela me sugieren que lleva en su interior.”

 

Título: El Rey Trasgo, la ciudadela y la montaña

Autor: Alberto Morán Roa

Editorial: Kelonia

El rincón de Koreander, a cargo de Sergio, es un espacio abierto a los relatos, las noticias, las reseñas, las entrevistas y cualquier información relacionada con la ciencia ficción, la fantasía y el terror. Aquí podéis consultar el post sobre la novela de Morán Roa:http://elrincondekoreander.wordpress.com/2012/12/17/el-rey-trasgo-un-prologo-sensacional/

“Como una Scherezade cualquiera, el autor me ha hecho desconfiar de unos y otros para luego sacudirme con una traición orquestada por aquel tipo del fondo, del que ya no me acordaba; ha conseguido que tema a un poder inconmensurable solo para después disolverlo en el aire como la cabeza de un diente de león; me ha enseñado a una criatura deforme e irrisoria que gobierna el mundo por detrás del telón; y me ha mostrado a un joven amante de los libros que esconde en su interior la semilla de un tremendo héroe.

Las historias no llegan a converger, aunque los acontecimientos son paralelos y al final comprobaremos que están movidos por los mismos hilos. La primera trama nos habla de los esfuerzos de tres reinos por controlar y al mismo tiempo defender la ya comentada ciudadela, una tierra flotante que puede trasladarse por el aire y que es al mismo tiempo un gran arma. La otra historia aprovecha a dos personajes en apariencia insignificantes que deciden cuidar a un antiguo nigromante en una pequeña librería, aunque el capítulo sexto está elaborada en su mayor parte por extractos de un diario que nos narrara las andanzas de una pequeña troupe que recorre el interior de dicha montaña buscando una salida. Sé que no digo mucho, pero hay demasiada miga como para profundizar más.”

 

Título: Prospectivas

Autor: Varios Autores

Editorial: Salto de Página

Editor: Fernando Ángel Moreno

Elías mantiene informada a la comunidad de fans de la sci-fi de las últimas noticias del género desde el blog Sense of Wonder. En él, reflexionó sobre Prospectivas:http://sentidodelamaravilla.blogspot.ae/2013/01/prospectivas-antologia-editada-por.html

“Las historias de César Mallorquí, Elia Barceló y Rafael Marín forman precisamente la intersección de Prospectivas con la Antología de la ciencia ficción española 1982-2002 de Julián Díez y he de decir que no se resienten por el tiempo pasado ni por la relectura. De hecho, quizá he apreciado “Mein Führer” de Rafa Marín más en esta segunda lectura que cuando la encontré por primera vez. Los tres relatos, en cualquier caso, siguen siendo excelentes y no es de extrañar que hayan sido seleccionados tanto por Moreno como por Díez.

El resto de relatos de Prospectivas son, en general, también de una alta calidad, aunque con algunos altibajos. Especialmente destacables me parecen “Todo lo que el hombre puede imaginar” de Juan Miguel Aguilera y “La carretera” de Rodolfo Martínez, sobre todo porque son relatos que están claramente en diálogo con el género al tiempo que aportan una visión propia y particular.”

 

Título: Subte

Autor: Rafael Pinedo

Editorial: Salto de Página

Mariano está detrás de Literatura Fantástica, que no es un blog sino un portal dedicado a la sci-fi. Podéis conocer un poco mejor la novela Subte a través de la reseña que se publicó no hace demasiado: http://literfan.cyberdark.net/2012/Subte.htm

Subte es el tercer y último libro de una terna que también incluye a Plop (primer premio Casa de las Américas en 2002) y Frío, un tríptico de novelas breves que se desarrollan en un mundo post-apocalíptico y comparten entre sí una misma ambientación, preocupación formal y desesperanza acerca del futuro del ser humano. Una visión apocalíptica sobre la destrucción de la cultura elogiada por la crítica como una obra excepcionalmente original y atípica, y que en España ha sido editada por Salto de Página.

La trama nos sitúa de golpe en plena lucha por la supervivencia: Proc, una muchacha embarazada de ocho meses, corre por las vías de un antiguo túnel perseguida por una jauría de lobos. El joven entenado que la acompaña queda atrás y es rápidamente devorado por las fieras; pero en su cruda realidad no hay tiempo para hueras lamentaciones y el breve instante de respiro es aprovechado para asirse a unos cables que penden de un pozo de oscuridad e iniciar un extenuante descenso. Agotada por el intenso esfuerzo realizado, se aovilla en su hamaca de viaje al pie de un corredor y se deja vencer por un sueño intranquilo del que es bruscamente despertada por una desconocida tribu de hombres-murciélago, que la conducen a un mundo de tinieblas perpetuas.”

Ninguna lista realizada a través de una votación popular satisfará a todo el mundo. Los títulos aquí recogidos podían ser otros porque la opinión de los lectores es vasta e impredecible. Seguramente, no están todos los que son, pero no pretendemos que éste sea un inventario exhaustivo y representativo ajustado a las leyes de la estadística. Esto es solo una relación de obras escritas en español que han dejado buen sabor de boca a un puñado de aficionados entusiastas que leen bastante ciencia ficción y fantasía.

Si no sabéis qué leer… probad con alguno.

 

Stross y el rap

Y vino el rap y arrasó con su llegada la frágil armonía de mi hogar. El blog ha decidido que ese género musical es el que mejor lo define y se dedica a inundar la casa con ecos de canciones habladas. Una pequeña dosis no molesta pero, el día entero, agota. Mis martirizados oídos se pasean vestidos con tapones para poder soportar la tracción de tanto ritmo multi-silábico, pero no puedo taparme los ojos. La visión del blog -pantalón descolgado, camiseta XXXL, pañuelo atado a la frente, deportivas con lengüetas hormonadas y andar de mandril- me persigue.

Dice el blog que no somos tan diferentes, yo con mi querencia por la literatura de sci-fi  y él con su interés por el rap. Le pido explicaciones y me señala la novela The Jennifer Morgue del británico Charles Stross. Entramos en esa parte de la conversación en la que ninguno escucha verdaderamente al otro, pero ambos lo pretendemos.

Me suelta el rollo del mestizaje de estilos (¡cómo odio que se utilice la genética como argumento!) y menciona un montón de artistas con nombres de doble sentido. Dejo que se desahogue y comienzo mi exposición strossiana, aunque a los veinte segundos me encuentro hablando sola. El blog se ha largado con el rap a otra parte. Sospecho que no me aguanta.

Estaba yo diciéndole que The Jennifer Morgue, y la trilogía de Stross en la que se inscribe, puede ser considerada también como una obra cuatricolor porque combina ciberpunk, zombis, magia y espionaje cuando me dejó con la palabra en la boca. Él se lo pierde. Esta novela, que hace poco he releído, me ha hecho sonreír en las mismas escenas de siempre. Los que la conocéis sabréis a lo me refiero: Smarts “gadgetizados”, PowerPoint Z y monólogos de villanos con camisa de cuello neru.

El mismo Stross http://www.antipope.org/charlie/blog-static/fiction/faq.html define en su blog la serie que inició con The Atrocitty Archives como una novela multi-referencial en la que la ciencia ficción, el horror victoriano tardío (no utilizaré el nombre de Lovecraft en vano) y los thrillers de espionaje británicos se salpimentaban con su poquito de género Z. Como veis, yo no he inventado nada sino que cito al autor que no tiene reparo alguno en enumerar sus fuentes.

Los puristas de los géneros, los mismos que se echan las manos a la cabeza cuando uno se sale de la fila pero que te bailan el Harlem Shake para demostrar que son modernos, desinhibidos y chupi-guays, no me entenderán.  Porque The Jennifer Morgue, que por cierto aún no se encuentra publicada en español, no es quizá la mejor de las novelas de Stross. Sé que ahora mismo los aficionados estarán pensando en Accelerando y yo, que soy muy sensible a sus necesidades, les recomiendo esta interesante entrada de mi Twitt-amigo Félix García http://elalmohadondeplumas.wordpress.com/2013/03/24/accelerando-ancho-de-banda-y-libertad/ que rebosa enjundia y savoir faire.

Confieso que esta segunda entrega de la saga The Laundry, el servicio más-que-secreto británico para combatir el crimen inhumano –los hombres de negro de toda la vida- no será ninguna obra cumbre de la literatura contemporánea, pero consigue entretener y hacer reír, que ya de por sí tiene mérito. La hace a través de las aventuras ciber-mágicas de Bob Howard, el anti-héroe por excelencia, el geek metido a espía accidental.

En mi opinión, el primer acierto de Stross es precisamente la elección del protagonista, cargado de todos los tics del informático empollón e inseguro, pero cuya falta de presunción le confiere credibilidad. El autor introduce inmediatamente al lector en el libro al colocarlo al mismo nivel que Bob, haciendo que ambos vayan descubriendo la trama al mismo tiempo.

Otro acierto consiste en utilizar fantasía urbana para explicar todo aquello que la ciencia ficción no puede. Las ecuaciones matemáticas como fórmulas mágicas, los programas matemáticos que canibalizan mentes, los demonios-parásitos y mi favorita, los cosmeto-zombis, quedarían totalmente ridículos en una obra de ciencia ficción, o incluso weird. Stross sabe cuándo debe recurrir a la fantasía que todo lo puede y, además, lo hace con soltura y sortea con agudeza los obstáculos.

El tercer éxito del británico es su apuesta por la broma como forma de homenajear el género de espías de sus paisanos y no me refiero a las novelas de John Le Carré sino a las Ian Fleming. La referencia es concretamente con las películas de James Bond, cuyos recursos absurdos –millonarios megalo-maniáticos, bellezas letales y armas de destrucción masiva a gogó- son aprovechados como excusa para armar una historia en las que las aventuras cunden y mucho. Es ahí donde funcionan los personajes secundarios, una prolongación del autor porque parecen saber siempre más que Bob y que los que leemos.

En definitiva The Jennifer Morgue consigue entretener de manera eficaz, tratando al lector casi como si fuera un personaje y haciéndole vivir de la mano de Bob un cadena de situaciones peligrosas y, al mismo tiempo, cómicas.

El blog está de juerga con sus colegas. Veo un mar de gorras de beisbol con la visera coleando, prendas con marcas deportivas descomunales y un tipo con un peine viviendo en su cardado. La música suena a lo lejos. Nadie la escucha aunque todos la corean.

Definitivamente, el rap se ha interpuesto entre el blog y yo. Seguiremos informando.

 

 

Erick Mota: ucronía con sabor cubano

Hace unos meses dábamos cuenta en este blog de Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea, publicada por Sportula, y cuya reseña podéis consultar aquí http://blogs.libros.com/literatura-ciencia-ficcion/2013/01/09/terra-innova/. Al blog le entusiasmó uno de los relatos recogidos, Recuerdos de un país zombi de Erick Mota, y no ha dejado de relatar desde entonces sobre su posible adaptación cinematográfica. En su momento dijo que sería visualmente impactante, que el escenario atraería la atención del público urbanita y que la temática Z está de moda.

El otro día se presenta armado con guión, story-board a carboncillo, plan de rodaje, memoria de producción, lista de casting, permisos de rodaje, claqueta y hasta silla de director con la palabra “BLOG” escrita a rotulador. Le digo que me impresiona su capacidad de trabajo pero que con qué va a rodar el cortometraje. Me mira resignado y deja caer en mi regazo una factura de compra de una cámara semi-profesional.

Después de ver la cifra e hiperventilar varios minutos, llamé al psicólogo del blog, que me aseguró que esto es solo es una fase pasajera de su adolescencia dirigida a reafirmar su identidad. Me animó a interesarme genuinamente por el proyecto y yo, que soy sensible a sus necesidades y a mi bolsillo, me puse en contacto con el inventor de la historia, el propio Erick Mota.

Lo que viene a continuación es la entrevista que mantuve con Erick, publicada la semana pasada en la revista digital miNatura, y que podéis disfrutar gratuitamente aquí http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/. Quiero agradecer a su director Ricardo Acevedo su gentileza a la hora de autorizarme a reproducir esta conversación. Además, en un ejercicio bloguero políglota simultáneo, mi amigo Elías -conocido como @odo en Twitter- está teniendo la amabilidad de difundir en este mismo momento el artículo en inglés en su blog Sense of Wonder http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/03/cristina-jurado-interviews-erick-j-mota.html . Esta web es un espacio de información  y opinión bilingüe sobre literatura sci-fi que se actualiza diariamente y que no podéis dejar de consultar pues avisa sobre e-books gratuitos, publica entrevistas con autores del género y aporta reseñas relevantes sobre los últimos títulos aparecidos en el mercado.

¿Qué hace un físico escribiendo ucronías?

El cubano Erick Mota es licenciado en Física Pura por la Universidad de La Habana y cuenta en su haber con un curso de técnicas narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Con motivo de la publicación de su primer libro Bajo Presión (Editorial Gente Nueva, 2007), gana el certamen literario La Edad de Oro de Ciencia Ficción para jóvenes. Muchas de sus historias aparecerán recogidas en diversas antologías y publicaciones. En 2010 publica en Casa Editora Abril un recopilatorio de cuentos, Algunos recuerdos que valen la penaLa Habana Underguater -como colección de relatos- sale a la luz ese mismo año en la editorial Atom Press, para posteriormente publicarse como novela con el mismo título. Erick ha sido reconocido con el premio TauZero de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción ( Chile, 2008) y Calendario de Ciencia Ficción (Cuba, 2009). Como ya hemos mencionado, su relato Memorias de un país zombi acaba de aparecer en España en Terra Nova: la Antología de Ciencia Ficción Contemporánea de la editorial Sportula.

 

Cristina Jurado: ¿Qué atrae a un licenciado en Física a probar suerte en el mundo literario? Tu formación académica ¿fue el motivo por el que elegiste escribir ciencia ficción?

Erick Mota: Para poder contestar a eso, primero debo explicar por qué estudié Física siendo un lector empedernido. La respuesta es: porque la investigación científica es emocionante. Sobre todo por lo de indagar en la búsqueda de la verdad y hacerte una idea de cómo funciona el mundo. A medida que avanzaba la carrera, me di cuenta que  pasaba más tiempo creando historias que estudiando. Finalmente me gradué y comencé a escribir ciencia ficción.

El verdadero motivo por el que elegí escribir ciencia ficción tiene que ver con la forma en la que veo el mundo. Yo veo toda mi vida diaria en términos fantásticos y voy creando historias a cada paso que doy. Mi formación académica ayuda… y mi ciudad también.

 

CJ: He leído en alguna entrevista que citas a Robert Heinlein y Stanisław Lem como influencias tempranas en tu obra. ¿Qué hay de los autores de habla española? ¿Cuáles son tus referentes?

EM: En mi formación como escritor tuve pocos referentes de habla hispana en lo relativo a la ciencia ficción. Los que tuve fueron de mi propio país y estoy orgulloso que sean ellos y no otros. Sin pensarlo dos veces debo hablar de Agustín de Rojas y su maravillosa utopía/distopía “El año 200” y Daína Chaviano, quien con sus “Fábulas de una abuela extraterrestre” me dio una lección de humildad. Ha pasado el tiempo y he leído a otros autores en español, pero esos dos son indudablemente los que más forjaron mis ideas sobre el género en mi lengua materna.

 

CJ: Sientes predilección por la historia alternativa ya que muchas de tus obras abordan ucronías. ¿Consideras que la realidad es demasiado descorazonadora como para tener que re-describirla?

EM: No, para nada. Lo que pasa es que todos estamos demasiado próximos a la realidad y entonces los árboles nos impiden ver el bosque. Sólo cuando partimos de una historia re-escrita y ponemos en ella los elementos de nuestra realidad actual, es que podemos realmente reflexionar adecuadamente sobre nuestra vida. La ucronía es dentro de la ciencia ficción la manera más efectiva de poner a la gente a pensar sobre sí misma y el mundo en que vive. Si hacemos una historia que se desarrolla en el futuro, los lectores tienden a ver esto como una realidad ajena, dado que está por venir. Si hacemos una historia que se desarrolle en el espacio o en un planeta alienígena, tanto las características propias del universo que se crea como la tecnología futura crean una cierta distancia entre el lector y la historia. Pero si les contamos algo en un universo que pudo ser posible, en otro presente, la cosa cambia.

No es lo mismo que yo cuente una historia que cuestione (y esto es sólo un ejemplo hipotético) y hable de las raíces del patriotismo en mi país y cómo esto se ha manipulado a favor de unos cuantos. Si narro este relato, la Historia que cada cubano ha dado en la escuela lo condiciona desfavorablemente para asimilar mi relato, puesto que cada uno de nosotros se encuentra ligado al simbolismo patriótico y las historias épicas de nuestras guerras de independencia contra el colonialismo español. Pero si en cambio yo hablo, y cuestiono, los sentimientos patrióticos en un mundo alternativo resultado de la victoria de los ingleses al tomar La Habana en 1572 y cuento sobre una Habana perteneciente a East Cuba donde hay un movimiento de independencia llamado West Cuba Republican Army WCRA y se cree una situación semejante a la de Irlanda -pero con las mismas relaciones de manipulación patriótica de la Cuba actual- entonces los lectores pueden comprender y reflexionar mejor sobre cómo son manipulados en su realidad. Pueden poner en tela de juicio las raíces del patriotismo, y la manipulación política relacionada con el concepto de nación, sin estar prejuiciados por la historia que han aprendido en la escuela. Así pasa con cada país y cada temática. Mi ejemplo es sólo ilustrativo porque es la realidad y el país que tengo cerca. Simplemente la ucronía ofrece infinitas posibilidades para analizar/cuestionar nuestra realidad presente.

También es algo que debe saber manejarse bien en función de los lectores. Si yo escribo una historia alternativa donde nunca existió el 9/11, puede ser interesante si la desarrollo en Estados Unidos o en Irak, pero en Cuba o en Miami no tendrá tanto impacto como una historia alternativa donde el cambio ocurriera en 1959 o en 1962.

 

CJ: ¿Cuáles son los elementos que diferencian y caracterizan la ciencia ficción y la fantasía de Latinoamérica?

EM: En mi corta experiencia, pues me queda mucho por leer, Latinoamérica posee una perspectiva diferente del mundo y la tecnología. Por tanto, su ciencia ficción es de manera natural diferente. El cyberpunk que se hace en países como México tiene una mirada desde la pobreza ajena a ese alienamiento anglosajón de sus primeros autores o ese entusiasmo por las tecnologías informáticas de los últimos. Son historias escritas desde el fondo de una botella llena de violencia y desesperanzas. Es ciberpunk con “i” latina como yo le llamo.

Otra característica es que Latinoamérica posee una historia política muy convulsa y llena de dictadores, guerrillas y escuadrones de la muerte. Cuando un héroe clásico Heimleniano desembarca en un planeta selvático, si el autor es anglosajón, uno puede imaginarse a los marines cargados de alta tecnología caminando por la selva sub tropical al estilo Vietnam. En América los soldados guardan sus armas y sacan sendos machetes. El uso de semejante herramienta/arma viene cargada de un tanto de falta de estética CF, pero indudablemente todos en América sabemos que esta terrible arma en manos de militares, paramilitares, guerrilleros o fanáticos puede ser más terrorífica que cualquier láser de pulso.

Otro punto interesante es que la ciencia ficción de Latinoamérica usa el elemento religioso y teosófico como elemento científico en la ciencia ficción. Mientras en la ciencia ficción anglosajona los elementos mágico-religiosos son simples piezas de tecnologías mal interpretadas, en América los espíritus son reales o están hackeados por operadores a través de teclados-ouija como sucede en la obra de Jorge Baradit, por sólo poner un ejemplo.

En lo personal pienso que no se ha dicho todo respecto a la CF de Latinoamérica. Poseemos una cultura fruto de la intersección de, al menos, tres culturas (la indígena, la europea y la africana) que a su vez se subdividen en muchas más. Creo que si los autores aplican sólo un 3% de la cultura de sus países (que marca una radical diferencia con Norteamérica y Europa), tendremos una ciencia ficción mucho más novedosa que la que se ha escrito.

 

CJ: En España se van conociendo poco a poco más autores de sci-fi procedentes del otro lado del Atlántico y, concretamente de Cuba. ¿Cuál es el panorama actual del género en la isla?

EM: La ciencia ficción en Cuba ha avanzado un gran trecho en lo referente a temáticas y estilo. Cuando hablo de este asunto, me gusta referirme a ella como una épica batalla. Tuvimos una Primera Gloriosa Edad en los años 60 cuando nació nuestro movimiento de CF, tuvimos una Edad de Oro en los 80 y una Edad Oscura en los 90. Creo que la ciencia ficción de la Isla ha derrotado muchos demonios y le quedan otros tantos por vencer. Hemos conseguido separarnos del lado oscuro de la ciencia ficción soviética que se basaba en hacer una especie de literatura pulp centrada en la moral y en la política. Demoró años que nuestras editoriales aceptaran historias asociadas a futuros poco optimistas y desesperanzadores. En la primera década de este siglo se han publicado relatos y novelas con una diversidad temática asombrosa. También hemos captado la atención de nuestras editoriales y, pese a que no estamos en un mercado competitivo, poco a poco puede notarse una evolución tanto temática como estilística. Hemos dejado atrás tanto la utopía socialista como los OVNIS, cosa que ya es un logro.

 

Orisha-Punk

CJ: En un artículo tuyo sobre Unicómix 2011 analizabas la intervención de la escritora argentina Angélica Gorodischer que hablaba de un agotamiento de la ciencia ficción, opinión de la que también se hacía eco Ursula Le Guin. Es un tema muy debatido en los foros de aficionados al género. ¿Podrías compartir con nosotros tu posición al respecto?

EM: Como ya dije una vez, la primera vez que leí este criterio, me sentí insultado. Después hice un recuento de cuántas historias con temáticas verdaderamente originales había leído en la última década. Tuve que darle la razón a la Gorodischer. Pero mi análisis de la situación dio otros resultados. Casi todo lo que había leído era ciencia ficción norteamericana/inglesa o sus copias al español. Entonces comprobé que lo que llamamos, alegre y festivamente, ciencia ficción es sólo un tipo de literatura de ciencia ficción que resultó popular en Norteamérica y se extendió al resto del mundo como fórmula de éxito. La mayoría de las temáticas, estereotipos y conflictos de la ciencia ficción francesa, alemana, checa o rusa anterior a la II guerra mundial no se han agotado. Lo que sucede es que nos hemos concentrado en los últimos 40, 50 años en repetir la formula de la ciencia ficción norteamericana (Campbell, hard-cf, new wave, cyberpunk) hasta la saciedad y esa ciencia ficción ya está agotada por ellos y por nosotros. El mundo mismo ha cambiado y la manera en la que interactuamos es radicalmente diferente. Que yo esté en la Cuba socialista y me hagan una entrevista en España a través de una interconexión de redes informáticas conectadas a un arreglo de satélites y que eso pueda descargarse desde un teléfono de bolsillo. ¡Por favor, eso SI es ciencia ficción! Si partimos de ahí, no hay un límite temático, y el futuro de este tipo de literatura se nos vuelve ilimitado y esperanzador.

Sólo si nos estancamos en repetir una fórmula (que creo que es lo que ha pasado tanto a autores angloparlantes como hispanohablantes), entonces sí es cierto que se han agotado los temas en la ciencia ficción.

 

CJ: En el estupendo relato Memorias de un país zombi, incluido en la antología Terra Nova, eres capaz de dar un aire nuevo y fresco a una temática muy desgastada. ¿Cómo surgió la idea para este relato? ¿Crees que la denuncia social es uno de los caminos de futuro de la sci-fi?

EM: La responsabilidad moral de este relato la tiene mi amigo y hermano Ricardo Acevedo. Él me pidió un cuento con temática zombi para una antología. Eso solo se hace por un amigo, me dije: ¿Cómo hago yo un relato de ciencia ficción sobre zombis? Salí a la calle y me puse a mirar la gente, encontré un viejo letrero de una propaganda vieja pintado en una pared al final de una calle. “Esta calle es de Fidel” decía, y enseguida mi mente se llenó de consignas: “Este Zombi es de Fidel”, “Nuestros Zombis son revolucionarios”, “Junto a los Zombis por el socialismo”, “el Zombi que no salte es yanqui”. Y así seguí caminando y leyendo cada letrero de propaganda política revolucionaria y viendo zombis por todas partes y policías parándote en la calle y pidiéndote los papeles del zombi. El resto fue escribir primero un relato corto que se llamó Secreto a vocesporque tenía que cumplir con Acevedo y después escribir con calma y sin límites de formato la historia que tenía delante. Así nació Memorias de un país zombi.

Y sí, creo que la denuncia social es uno de los caminos. Por una sola razón: la denuncia social hay que hacerla de una u otra forma, y la ciencia ficción no puede estar ajena a ello. De hecho, la ciencia ficción nos permite exagerar sin perder el tino y eso es muy importante.

 

CJ: ¿Cómo definirías tu último libro La Habana underguater?

EM: Esa pregunta es bien difícil de responder porque en Habana Underguater hay muchas cosas. Trata de una ucronía pero no es una ucronía y tampoco es un futuro cercano. Asume que la URSS derrotó a los norteamericanos en la guerra fría pero la historia se desarrolla mucho después del 2016, luego que un mega ciclón desolase la Habana. Es un futuro ucrónico si se mira desde una óptica ortodoxa. Pero si añadimos que la “internet” de este mundo usa servidores soviéticos desde estaciones espaciales tipo Mir en lugar de satélites y estaciones terrenas y que los orishas de la religión Yoruba (originaria de Nigeria pero muy popular en Cuba y en Brasil) tienen una presencia virtual en esta Red Global… bueno imagino que es muy difícil de clasificar. Algunos por aquí le llaman Orisha-Punk pero no es una clasificación en serio.

Underguater es la novela (y saga de novelas pues recién termino la segunda parte, que aún no publico) que más me ha divertido hacer. Está pensada para un lector que le guste esa tosquedad ciclópea y eficiente que poseía la tecnología de la antigua Unión Soviética. Es una extrapolación moderna de aquel modo de hacerlo todo igual, desde un tanque hasta una lavadora. Las personas de mi edad que vivieron en Cuba saben de lo que hablo.

 

CJ: En tu opinión ¿qué ingredientes debe incluir una historia de ciencia ficción de calidad?

EM: No hay una receta para esto. Una historia debe sorprender, estar bien anclada en el universo propuesto, y al mismo tiempo debe hacer pensar al lector sobre el mundo fuera de la ciencia ficción. No puede ser aburrida pero no puede ser del todo entretenimiento o peripecia. Y debe tocar el alma, ser desgarradora de ser posible, pero tampoco puede ser una tragedia como las del realismo soviético. Debe estar en un punto medio difícil de obtener. Es como la alta cocina, hay recetas y cada chef tiene su punto. Y claro, hay muchos paladares.

 

CJ: El mundo editorial está sufriendo una importante transformación a raíz de la proliferación de las plataformas de auto-publicación. Además,  los modelos tradicionales de negocio están sufriendo los efectos de la crisis económica generalizada. ¿Cómo ves la situación a corto y largo plazo? ¿Qué te parece la auto-publicación?

EM: Es un hecho que está ocurriendo un cambio en el mundo editorial es. En mi opinión todo cambio es a largo plazo bueno, no soy partidario de mantener por mucho tiempo un mismo estado de cosas. También es justo decir que yo vivo en un país donde ni siquiera se aplican correctamente los métodos tradicionales del libro, por lo que puedo caer fácilmente en hablar de un tema que desconozco. En lo personal, pienso que para autores como los cubanos, que dependen de un solo criterio editorial válido para todas las editoriales de la isla, la auto publicación me parece la única tabla a la cual asirnos para no hundirnos. Claro, también existe la preocupación acerca de que sólo publicarían entonces los que tengan el dinero suficiente para hacerlo. Mi pregunta es: ¿Acaso no sucedía igual con el método tradicional de las editoriales? ¿Daba el método anterior realmente oportunidades de imponerse en el mercado a los jóvenes escritores de países pobres? Si me lo preguntan, todos los métodos tienen sus defectos y sus virtudes. En mi opinión, mientras más oportunidades tengan los que normalmente no las tienen, pues mejor.

 

CJ: Eres un autor reconocido en numerosos certámenes: el premio Juventud Técnica 2004, el premio La Edad de Oro de Ciencia Ficción para jóvenes 2007, el TauZero de Novela Corta de Fantasía y Ciencia Ficción de Chile 2008 y el Calendario de Ciencia Ficción de 2009. ¿Qué consejos das a los escritores noveles?

EM: Que sean ellos mismos. Es el único consejo que creo que sirve. Que traten de ser auténticos y no copien o pretendan ser nadie. Uno se inspira en los grandes escritores del pasado pero no puede dejar de ser uno. Esa es la clave. Que salgan a la calle y lo miren todo y a todos: después sabrán qué hacer. Y divertirse, claro. Sólo si te diviertes escribiendo esto funciona, en caso contrario siempre hay mejores formas de ganar dinero.Bukowski decía algo sobre tomar mucha cerveza, no es un mal consejo tampoco.

 

Estamos de rodaje. En casa. Que ya no es mi casa sino una casa de La Habana. El blog es el director. Al resto del equipo que ha invadido mi hogar, no lo conozco.

Hoy me siento como un extra de mi propia vida.

 

 

 

Beta-readers, lectores cero y otras criaturas raras del ecosistema literario

El blog es un ser curioso. Nada escapa a su capacidad de observación y no duda en cuestionar lo que desconoce o mal-conoce. Su apetito de conocimiento desafía muchas veces la lógica de la convivencia doméstica y no me queda más remedio que intentar responder a sus preguntas a horas intempestivas. Él es así.

2:36 am.

Me sacuden con vigor mientras soñaba con un tipo de mirada penetrante y tatuaje tentacular que me susurraba invenciones al oído. Despierto en medio de la agitación que provoca la vigilia forzosa. El blog quiere saber qué es un beta-reader.

¿A estas horas?

Le digo que mañana se lo cuento y él insiste, cabezota… cabezón. Dice que es la actividad clandestina de moda en las redes sociales y que necesita recabar toda la información posible.

¿Clandestina?

¿De moda?

Por alguna razón ambos conceptos no parecen ajustarse a la idea que yo tengo de un beta-reader. Cierto es que se trata de una actividad poco conocida pero no creo que pudiera definirse como furtiva. Por otro lado, cualquier moda en literatura suele levantar suspicacias. Aparte de los best-sellers ocasionales, a hostias con la calidad muchas veces, hoy en día lo popular se manifiesta en las temáticas más que en cualquier otro aspecto.

Como no tengo todas las respuestas y sí muchas preguntas, me dirijo a esa red de entendidos en la materia que habitan los capilares de Internet y les pido ayuda. Quiero agradecer a ElíasPedroMiquelCarlosLuisSergiAthman Fernando que se hayan tomado la molestia de iluminar mi ignorancia con sus respuestas.

Muchos nombres para una función

Vamos a definir el objeto de estudio para situarnos. ¿Qué demonios es un beta-reader? Hago un rápido barrido en Internet y saltan de la pantalla otras acepciones que se pelean por la misma función: alpha-reader, lector cero o lector de pruebas son algunas de los nombres con los que se conoce a esta criatura del ecosistema literario. Elías, que publica http://sentidodelamaravilla.blogspot.com, me ha enviado una definición concisa y precisa que comparto con vosotros: un beta-reader es una persona que lee una primera versión de una historia (puede ser una novela o un relato de menor longitud) y da su opinión al escritor para que éste pueda ver la impresión que causa en los lectores y pueda modificar aspectos que ayuden a mejorar el resultado final

Es una rara avis, hay incluso quién ignora totalmente su existencia, pero los escritores son quizás los seres que más de cerca la conocen. El beta-reader es un lector por encima de todo, pero lo es con premeditación y alevosía. Para él o ella, la lectura es un placer, muchas veces una necesidad cotidiana, un deleite para los sentidos. En algunas latitudes son conocidos como devoradores de letras; se les reconoce por tener a mano un libro o un e-reader casi en cualquier situación. Han leído durante sus vidas muy por encima de ninguna media nacional y los libros suelen tener para ellos un valor que nos se corresponde con su importe monetario. Como dice Sergi: Es mejor si es un lector con experiencia, atento a los detalles (muchas veces la labor del beta-reader puede solaparse un poco con la del corrector de estilo) y capaz de analizar, aunque sea someramente, por qué una obra funciona o no.

Hay muchos lectores, no nos confundamos, y solo un puñado de beta-readers. Lo que los diferencia y hace únicos es la finalidad de su lectura. Cuando actúan en modo “beta-reader” es a petición del escritor, que les invoca en las horas postreras de sus obras. O sea, no es un lector involuntario sino intencionado. No lee por accidente sino porque la instancia creativa -el autor de la obra- le propone ejercer una actividad leyente que se aleja del mero deleite despreocupado. Pedro, artífice de  http://www.leemaslibros.com, lo explica con gran acierto: No es el beta-reader quién impone el proceso, sino el escritor. Cada autor debe remitir el trabajo que quiere que se evalúe (no tiene por qué ser un texto completo, puede ser un capítulo, por ejemplo) y solicitar qué tipo de lectura requiere. Es decir, el escritor indica al lector sobre qué quiere que focalice su atención durante la lectura: ritmo, prosa, personajes, diálogos, claridad, credibilidad, etc.

Porque la lectura realizada por un beta-reader debe ser de tipo asistencial. Quiere esto decir que tiene que servir para que el escritor que la ha reclamado la utilice como instrumento para mejorar su obra. Es por tanto el escritor quien marca el ritmo e impone los objetivos. De nuevo nos remitimos a las sabias palabras de PedroSi el escritor no matiza lo que busca, es posible que no le sirva de nada un beta-reader. Idealmente debería proporcionar un cuestionario breve al lector para que responda a preguntas concretas.

Por estos motivos no valen las palmaditas en el hombro, los comentarios genéricos y generales o el peloteo “reseñil”. El beta-reader debe pringarse, otro modo de decir que debe implicarse tanto en su lectura como en su reflexión sobre la obra degustada. Según Elíaspuede ofrecer información interesante al escritor, sobre todo para saber si la historia provoca las reacciones que está buscando. No creo que sea una labor imprescindible, como puede ser la de un editor o la de un corrector, pero sí que creo que puede ser una herramienta más para que el escritor consiga pulir su obra.

Actuar como beta-reader no es un tarea fácil pues requiere un ejercicio de análisis objetivo aplicado a una labor tan subjetiva como es la lectura. Luis, uno de los cerebros detrás de http://milinviernos.com, indica que es fundamental conocer el estilo del autor y no pretender que el gusto literario personal sea la medida para el trabajo que está leyendo [y] tener un compromiso de ayuda y un grado de afecto al texto para ayudarlo a mejorar.

No se le pide que tase con infalibilidad papal ni mucho menos, sino que se apoye en su trayectoria lectora para valorar la obra aplicando un mínimo distanciamiento para con el escritor. Miquel, a quién podéis seguir en http://www.qdony.net, señala que el beta-reader debe ser capaz de valorar la narración en función de sus posibilidades, no en función de lo que a él o ella le hubiera gustado leer. También debe combinar la visión de conjunto del relato con la atención al detalle y escribir su opinión como si no conocieras al autor o autora y no te importaran sus sentimientos.

La multi-dimensionalidad del trabajo analítico es una de las principales dificultades a las que se enfrenta el oficio, tal como lo pone de manifiesto Carlos, bloguero desde http://sinsolapas.blogspot.comEs básico que los [beta-readers] sepan juzgar el texto en su intención misma. También tienen que ser capaz de leer a distintos niveles, tanto desde el formal, como el de la arquitectura o la intención. Un buen lector beta debe ver cosas que te has pasado, no solo en el lenguaje, sino huecos en la trama o fallos de continuidad globales.

El respeto a la audiencia, al público al que va dirigida la obra, al lector-tipo para el que el escritor desarrolla su historia, juega un papel esencial en su labor y se convierte en condicionante implícito. Athman -no dejéis de visitarle en http://athnecdotario.com– señala la importancia de intentar ponerse en la piel del futuro lector, alguien que puede tener unos gustos diametralmente opuestos a los tuyos, o mil diferencias más y aun así, obviando esos detalles, que se encuentre con una obra impecable, a nivel ortográfico, gramatical y de estilo. Otra cosa será que le interese o no, pero que de entrada, esté impecable.

El beta-reader no es un crítico literario, ni un escritor profesional, ni un corrector editorial, aunque el escritor acuda en numerosas ocasiones a alguno de los mencionados para tantear su obra. Así lo entiende de nuevo LuisNo creo que críticos o enemigos sean las personas indicadas como beta-readers, lo que de pronto sí serviría para la labor de corrección de estilo, siempre y cuando sea profesional: porque un corrector de estilo poco profesional no separará su desagrado con el texto con su trabajo y tratará de perjudicarlo (por lo que no cumple con su trabajo).

Asumir el papel de evaluador consciente y diligente implica también la aceptación de las limitaciones propias y de las fronteras que marcan la opinión, como apunta MiquelSer consciente de que la opinión que se da no es más que una opinión de las muchas posibles. Los lectores son tan diversos como los textos, lo que no funciona para uno puede funcionar para otro. Eso no le resta ninguna legitimidad a la propia opinión, pero cualquiera puede equivocarse.

Una lectura atenta y meticulosa es la norma que se impone a la hora de afrontar una nueva misión como beta-reader. En el caso de Fernando, curtido en numerosas batallas como podéis comprobar en http://deprisa-deprisa.blogspot.com, el proceso implica al menos dos lecturas: En mi caso, leo una primera vez el texto, para ver por dónde me sorprende la historia, cuál es su ritmo de lectura, voy anotando las primeras cosas que me “chocan”, etc. Dejo dos días de reposo, para ver qué me queda de esa primera lectura. Luego ya voy a una segunda lectura más pausada, en la que terminas de perfilar los personajes (su tratamiento) y demás asuntos que se puedan haber pasado. Después ya es comentarlo con el autor.

Carlos, como el resto de colaboradores de este artículo, ha actuado como beta-reader en algún momento y su experiencia no es muy diferente de cualquier otra lectura. La diferencia es cómo afrontar la valoración. Si es cara a cara es más fácil, porque delante de una cerveza se pueden decir las verdades ebrio, y eso relaja un montón. Lo mismo si hay una relación de amistad, que permite decir burradas sin ofender -demasiado-. Aunque con un amigo, en un momento dado, sales a la calle, te partes la cara y luego tan contentos. Cuando es por escrito hay que ser más cuidadoso, y saber cómo afrontar los puntos peliagudos. Que los hay, supongo que siempre. Aunque Borges no me pidió nunca opinión y no le ha ido mal.

La contribución del beta-reader en la puesta a punto de una obra literaria, sea del género que sea, constituye un paso necesario pero no inevitable. Se enmarca en el servicio post-creativo que la mayoría de autores realiza una vez escrita la palabra “fin” y suele reconocerse en el apartado de agradecimientos del libro. Sergi lo resume: Es bastante importante, porque aporta una distancia crítica con el texto que al autor le cuesta tener. Además le permite ver si funciona y si aquello que quería destacar realmente destaca, o si ese detalle aparentemente sin importancia que luego se revela fundamental no resulta evidente desde el principio. Creo, y es algo que bastantes escritores comparten, que todo autor necesita un lector cero de confianza. Alguien en cuyo criterio confíen y que no se corte a la hora de decir que un texto es malo.

Ante la dificultad que para el autor entraña juzgarse a sí mismo, se recurre al beta-reader para mirarse en su sensibilidad apreciada y admirada. En este sentido, Athman reconoce que es fundamental para el autor el tener un punto de vista ajeno a la obra. Él está demasiado implicado y que alguien ajeno la vea con perspectiva, fresco y sin ningún tipo de condicionante, le permite detectar errores que a él se le habían pasado, frases mal construidas o que se pueden mejorar e incluso aportar ideas que cierren mejor el concepto de lo que quiere contar. Simples opiniones, en realidad, pero que pueden ser la diferencia.

Lector desenfrenado, observador atento de realidades inventadas, extractor de evidencias y máquina depuradora de textos… quizás después de haber estas líneas entenderéis las palabras de afecto que todos los escritores dedican a los beta-readers en sus obras. Como dice FernandoEntiendo que al fin y al cabo, somos el examen final, […] un banco de pruebas, en definitiva.

Después de leer el artículo que con tanto amor le he preparado, el blog me dice que no ha entendido nada.

Creo que debería haber acudido a un beta-reader…

 

Taxis rosas, Star Trek y literatura en Dubai

Es casi imposible encontrar un taxi libre un viernes a mediodía en Dubai. El fin de semana en los Emiratos Árabes Unidos comienza ese día y termina el sábado, pero es el viernes la jornada santa para los musulmanes y, precisamente a las doce tiene lugar una de sus oraciones. La mayoría de taxistas procede de Pakistán, luego no es extraño que las calles se vacíen de automóviles para transporte público. Por cierto, Dubai es donde vivo actualmente.

El pasado 8 de marzo, viernes como ya os lo habréis imaginado, tuve que salir a la carretera para localizar un taxi que me llevara al hotel donde se celebraba el Emirates Airline Festival of Literature. Una dama con velo rosa se paró en un taxi con el techo de ese mismo color: se trataba de un taxi rosa, un servicio de transporte exclusivo para mujeres que no desean viajar en vehículos conducidos por hombres (o sea, clientela femenina musulmana). Aunque yo soy atea –y a mucha honra- me lancé a cogerlo sin pensarlo. Afortunadamente, el blog no venía conmigo: no hubiera sido aceptado como pasajero.

El Dubai LitFest, como todo el mundo lo conoce,  había comenzado un día antes con las habituales sesiones introductorias y el blablablá institucional de rutina. Planeaba asistir a una sesión llamada “Sci-fi across continents”, con la escritora emiratí Noura al Nomany el norteamericano Alan Dean Foster.

Cuando llegué a la sede del festival, creí encontrarme en una medina modernizada. Proliferaban las abayas negras (de moda entre las mujeres musulmanas), los dishdashas impolutos (las túnica blancas de los varones del Golfo Pérsico), los short acompañados de sandalias con calcetín blanco (uniforme anglosajón), las gafas de sol (accesorio imprescindible) y los libros. Literalmente, qué bien queda este adverbio en una Feria del Libro, había obras por todas partes. Algunas se vendían al fuego lento de las máquinas registradoras, otras se firmaban en las mesas habilitadas para los autores, muchas se hojeaban…

Equipada con el mapa/folleto del programa, me dirigí como si realmente supiera a dónde iba a la sala de la charla. El típico cartel genérico con el logotipo verde pistacho del LitFest informaba de un cambio de última hora. ¡Con lo que me había costado encontrar la sala, ahora la cambiaban! En estos casos lo mejor es preguntar por el nuevo enclave, pero mi técnica favorita es la “persecución disimulada” en la que uno espera a que otra alma cándida se encuentre en la misma situación. Que sea él o ella quien pregunte: uno solo tiene que seguirle los pasos a distancia prudencial. Después de poner en práctica la citada táctica, me siento en la segunda fila. La habitación es pequeña pero dispone al fondo de una “jaula” para los intérpretes (Así se conoce a las cabinas de los profesionales de la traducción, con todos mis respetos… yo solo trascribo palabras que oí a unas señorita de la organización).

La segunda fila es un lugar seguro. En la primera te expones a la saliva expulsada sin intención pero igualmente “bautizadora”, así como al escrutinio indiscriminado por parte de los participantes en la charla (¿por qué lo llamarán charla cuando se trata de monólogos  que se interrumpen los unos a los otros?) Sentarse más lejos es perderse miradas y otros gestos reveladores de los participantes (podríamos llamarlos “charlatanes” puesto que intervienen en una charla ¿no?)

Una chica muy joven con abaya, ojos grises y aparato ortodóntico se sentó a mi lado y sacó una tableta digital que grababa voz y que dispone de una aplicación de última generación para tomar notas. Comparada con mi block rojo de páginas cuadriculadas y mi Bic azul, me sentí un poco ridícula.

Entonces suspiré y me acordé de aquella vez que viajé en avión al lado de un programador informático profesional. Con sus múltiples baterías para ordenador portátil y su teclado flexible, se pasó las ocho horas del vuelo Paris-Chicago aporreando teclas y escribiendo código en verde fosforito sobre fondo negro. Cuando llegó el momento de rellenar el formulario de entrada para USA, me pidió mi bolígrafo porque no llevaba ninguno. Al devolvérmelo, le indiqué que se lo podía quedar a lo que él negó con la cabeza al tiempo que me decía: “No thanks, I´m so digital!”.

En ese momento hizo su entrada Noura al Noman seguida de Alan Dean Foster. Como pasaron por mi lado, Noura me reconoció. Rápidamente me presentó a Foster con un acelerado “Alan, Cristina,… Cristina, Alan” y yo le di la mano al autor y lo saludé. Minutos antes había enviado un mensaje de texto a Noura deseándole buena suerte y que ella me agradeció instándome a formular preguntas difíciles solo a Alan.

Mientras esperábamos que el moderador de la charla se instalara y diera paso a los participantes, vi que Noura cuchicheaba con Alan (nos vamos a ir tuteando, que ya nos han presentado) y que ambos miraban en mi dirección. Pude oír cómo la emiratí le explicaba que soy una escritora española de ciencia ficción. Entonces me sonrojé y me agobié un poco porque el oficio que me estaban adjudicando me quedaba grande… no ¡grandísimo! Alan Dean Foster me miró directamente y dijo esa frase tan popular claramente indicadora de que uno es un ser viajado y cosmopolita: “Ah… ¡española!… “.

El moderador llegó e intercambió varias fórmulas de cortesía con los autores. Luego se dirigió a la audiencia y los presentó. Me enteré entonces que estos dos ya se conocían. Parece ser que Noura escribió a la editorial que publica las novelas e historias cortas de Foster para obtener el permiso para traducir algunas al árabe. La editorial nunca le contestó pero fue el propio escritor quien se puso en contacto con ella para ofrecerle su ayuda y desde entonces se cartean (cartas de verdad, con matasellos y todo). El año pasado Noura se encontraba en Londres visitando a uno de sus hijos cuando se celebraba una convención en la que Alan participaba y se dejó caer por allí. Entonces se conocieron en persona y ella le invitó a venir a LitFest de Dubai.

La verdad es que hacían una extraña pareja: él llevaba una camisa horrorosa de color marrón con manchas naranjas… ¿o era naranja con manchas marrones? Quizás se trataba de un modelo de camuflaje apto para el desierto, aunque la arena de aquí es de color beige. Ella de negro, con su abaya y velo de muselina. Alan llevaba pendiente en la oreja izquierda, que le daba un aire un tanto canalla. Noura iba ligeramente maquillada, aunque el mejor accesorio que la acompañaba eran sus seis hijos sentados en primera fila y sin perder detalle).

En la primera cuestión planteada por el moderador, los escritores  “monologuearon” sobre la diferencia entre ciencia ficción y fantasía. Alan citó a Ray Bradbury”Science fiction is literature about the possible and fantasy is literature about the impossible”. Comenzó en ese momento una digresión sobre conceptos científicamente incorrectos en el género y Foster puso como ejemplo al personaje de Jar Jar de Star Wars, una criatura que supuestamente vive bajo el agua, pero cuyo aspecto físico es totalmente incompatible con dicho hábitat. Noura mencionó a la protagonista de su novela –Ajwan-, otro ser que respira en el agua, y se preguntó si existen obras que sucedan en mundos acuáticos.Alan respondió: Behind de silver sky, pero yo no he podido encontrar ninguna referencia sobre ese libro.

Llegamos a esa parte de toda charla sobre géneros literarios que se precie en la que se aborda el tema de los personajes, más concretamente, cómo dotarles de credibilidad. Alan tomó la palabra y comentó que el género en los años 50 comenzó a cambiar y a orientarse más hacia los personajes. Este hombre parece una enciclopedia bípeda. El coloquio tomó un giro inesperado para abordar la relevancia de investigación previa a la hora de desarrollar una historia. Al hilo de la afición viajera de AlanNoura destacó la importancia de conocer los pueblos de este planeta a la hora de plantearse crear mundos en otros planetas. También se refirió a la necesidad de que las obras de ciencia ficción sirvan para entretener y divertir al lector y no para darle lecciones de moral.

Cuenta la emiratí que fue muy criticada porque en la presentación de Ajwan se contrató a una figurante con ojos azules que se presentó en el evento vestida de la heroína, o sea, con una careta anti-gas. Mucha gente la tachó de escribir historias demasiado occidentalizadas. Noura se defendió argumentando lo obvio: se trataba de una narración sobre una alienígena y ahí no hay consideraciones geo-políticas o religiosas que valgan. ¡Noura 1-intolerantes anónimos 0!

Una de las cosas que más me gusta de las charlas, coloquios, debates, paneles, entrevistas, tertulias, conferencias e incluso mítines son las divagaciones. Alan nos regaló una muy interesante a propósito de las modificaciones genéticas en seres humanos aceptadas socialmente. Se refería el mundo del deporte de alto rendimiento y puso como ejemplo a los jugadores de fútbol americano. Contaba el de Arizona que el peso de quienes practican profesionalmente este deporte ha aumentado extraordinariamente en los últimos 50 años, gracias a una cuidada alimentación y a un programa de ejercicios hecho a medida, de manera que ahora se trata de auténticas moles de carbono orgánico.

Cuando llegó el turno de preguntas, un tipo de tez blanca y pelo rubio se me adelantó y el moderador le dio la palabra para formular una pregunta que no entendí. Quise copiar la transcripción de la chica que estaba mi lado, tan digital y moderna ella, pero sus notas estaban en árabe. La vez siguiente le hice a ambos una pregunta que a mí me preocupa bastante a la hora de escribir: ¿cómo dotar a cada personaje de una voz diferente y que no parezca que eres tú hablando por boca de cada uno de ellos?  Alan dijo que él suele utilizar dialectos o acentos distintos para distinguir la forma de hablar de cada uno de sus personajes. Noura por su parte contestó que crea fichas sobre cada personaje que le ayudan a la hora de hacerlos expresarse de una manera propia.

Una vez levantada la sesión, esperé a que amigos y familiares se acercaran a felicitar a los ponentes. Noura me hizo una leve seña para indicarme que nos veríamos en el hall del hotel. Allí tuve la oportunidad de hablar varios minutos con ella y Alan. Por más que intenté sonsacar al estadounidense, no conseguí que me contara nada sobre la última película de Star Trek, cuya novelización ha terminado justo hace un par de semanas.

Lo que sí me contó es que le mandaron una copia de la cinta con un montón de contraseñas y que pudo visualizarla en el ordenador de su casa mientras la contrastaba con su manuscrito. Intenté utilizar mis encantos personales para averiguar unas migajas, pero no sirvió de nada… mis encantos no parecen funcionar o quizás el contrato que firmó Alan tiene unas clausulas penalizadoras tremendas. Lo que sí compartió conmigo es que trató de resolver una paradoja de la franquicia trekkie sobre una escena de la película en la que se emplea una nave cuando se podría utilizar el tele-transportador. O al revés, no estoy segura de si lo capté en este orden. Me dijo que veremos cosas que no hemos visto nunca, pero esto me sonó a eslogan publicitario (soy Publicitaria… huelo a eslogan y a las cuatro “p” del marketing a kilómetros de distancia).

Hablamos sobre inventar historias con mundos en otros planetas y sobre la necesidad de ser muy riguroso a la hora de ofrecer detalles científicos. Me dijo que escribiera sobre cosas que conozco y que no dejara de hacerlo todos los días porque esa es la llave para estimular el aterrizaje de nuevas ideas. Nos interrumpió un miembro de la organización que instó a Alan acompañarle para participar en otro evento. Nos dimos la mano y fue muy cordial en su despedida. Aproveché la ocasión para agradecer a Noura que nos presentara y la emplacé para vernos posteriormente.

Hay que reconocer que los organizadores del LitFest intentan incluir alguna sesión dedicada a la ciencia ficción y la fantasía para alborozo de los fans de estos géneros que vivimos en los Emiratos Árabes Unidos… cierto que somos cuatro gatos, pero maullamos con mucha clase, eso sí.

El blog se enfadó porque no lo invité a acompañarme. Cualquier motivo le sirve de excusa para enojarse conmigo. Así me gano varios días de miradas airadas y de silencio…