El poder del olvido en la última novela de José Antonio Cotrina

Este pasado verano me he dedicado casi exclusivamente a leer y comentar obras de autores españoles. La culpa, como siempre, es del blog, que dice estar pasando por una fase en la que solo se interesa en descubrir escritores de género en nuestro país y yo, por una vez y sin que sirva de precedente, me he unido a su proyecto.

Después de digerir La chica zombie de Laura Fernández, Diástole y Cenital de Emilio Bueso, y Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo, nos hemos topado con La canción secreta del mundo de José Antonio Cotrina. ¿Una novela juvenil? os preguntaréis patidifusos. Bueno, la propuesta de Laura Fernández también lo era en cierta forma y me gustó mucho.

Tengo que reconocer que inicié la lectura de La canción secreta del mundo (Hidra Editorial) con muchas reticencias porque la premisa inicial estaba muy trillada: la adolescente inteligente pero atractiva que vive en un entorno protegido, con una familia cariñosa y optimista que la apoya incondicionalmente y un novio enamorado hasta las trancas.

Me imaginé Crepúsculos, Sin Límites, Cazadores de Sombras y demás obras enmarcadas en el subgénero conocido como “romance paranormal para jóvenes”. Me pregunto si la diferencia con el romance paranormal para adultos estriba en la edad de la protagonista. Fijaos que digo “la protagonista”, que suele ser uno de los axiomas de este tipo de literatura.

Ariadna, el personaje principal, no se diferencia de las Bellas, Noras o Clarys de turno que, tras encuentros con mozuelos extraordinariamente atractivos, se dan cuenta de que son de todo menos normales. Detrás de sus vidas corrientes y molientes se esconden oscuros secretos sobre su verdadera identidad. En las primeras páginas de La canción secreta del mundo me preguntaba yo qué demonios hacía leyendo una historia así, repleta aparentemente de todos los estereotipos del género. Un blog amigo, Sense of Wonder, me convenció de que no me dejara impresionar por el comienzo y me animó a seguir leyendo.

Entonces llegaron las primeras muertes y me di cuenta de que ésta no era una novela que se pareciera a las otras sagas juveniles edulcoradas. Esta obra trata del poder del olvido como terapia para sobrevivir a una de las peores maldiciones que un ser puede padecer. Cuanto más leía sobre Ariadna (atención con los spoilers) más me acordaba de los einherjar de la mitología nórdica, aquellos guerreros que tras morir en el campo de batalla resucitaban en el Valhalla y servían como ejército de los dioses, reviviendo tras cada muerte.

El viaje de Ariadna por su propia memoria hasta recuperar su verdadera identidad es una bajada sin paracaídas a los infiernos, pero en el caso de Cotrina, no hay lugar para los finales felices, ni siquiera para los desenlaces amables en las escenas. Aparte de la profusión de seres mágicos que habitan el mundo paralelo al cotidiano, reflejo lunar de nuestra realidad, me ha llamado la atención la prosa envolvente y cautivadora del autor, capaz de transmitir sentimientos y sensaciones de manera atractiva y entretenida sin forzar el lenguaje con juegos de palabras gratuitos.

La desesperación es otro de los temas que se tratan en la novela. Cotrina es capaz de describir la riqueza tonal de esta emoción, muy bien anclada en una protagonista adolescente, puesto que esa época de la vida es rica en sentimientos exaltados y melancólicos. Los personajes son totalmente atípicos pues presentan matices que los alejan de los malvados o justos a los que estamos acostumbrados, aunque haya villanos del tamaño de continentes. Y es que se podría decir que los juicios morales se suspenden ante las personalidades que Cotrina modela, porque hay motivos para que cada uno actúe de acuerdo a su naturaleza, que diría Aristóteles.

En realidad esta obra es la suma de una serie de mentiras muy bien contadas:

1)   No se trata de una novela juvenil o, por lo menos, yo no la calificaría de “juvenil” a pesar de que la protagonista sea adolescente. Es como si dijéramos que Entre Extraños de Jo Walton está dirigida a un público joven. Creo que se trata de una obra dirigida a una audiencia más madura, aunque los jóvenes puedan disfrutarla.

2)   Nadie canta. A pesar del título, no encontraréis escenas de karaokes, Eurovisiones o concursos de talentos musicales.

3)   No existe “el mundo”. En esta novela hay al menos dos y, en el mundo mágico, las reglas del juego no se pliegan a la lógica.

4)   Todas las casas tienen ventanas. En esta novela, hay una que no las tiene. Procurad no entrar nunca en ella, aunque os inviten.

Yo definiría La canción secreta del mundo como una novela atípica que no es lo que parece, pero que tampoco engaña en ningún momento al lector. Simplemente se sale de los cánones establecidos en el sub-género en el que se la enmarcaría, si no fuera tan sui géneris. Cotrina lo hace con un estilo propio, sin concesiones, pero evitando confundir a la audiencia. Personalmente, he disfrutado enormemente con una historia muy diferente a la que se planteaba en las primeras páginas y que, además, está bien escrita. Solo deseo que no tengamos que esperar mucho tiempo para leer la continuación y que Ariadna nos siga enredando en su historia.

Liebster Award

Tengo suerte. Tengo mucha suerte. Hay gente por ahí que lee lo que escribo en este espacio. Son muy indulgentes con mis peleas con el blog y me llaman la atención si ven que alguna errata se cuela entre mis palabras. Son:

Sense of wonder

La biblioteca de Illium

Lee más libros

Voracilector

Fantástica Ficción

El Almohadón de Plumas

Deprisa, deprisa

sinsolapas

Donde Termina el Infinito

Un Blog de Ciencia Ficción en Busca de un Nombre

El Rincón de Koreander

Ellos se merecen estar nominados a los premios Liebster, premio intangible pero épico donde los haya que se conceden los blogueros entre sí. De hecho, La biblioteca de Illium y Fantástica Ficción han sido muy generosos al proponerme para estos premios, que yo acepto humildemente y quiero dedicárselo… no os preocupéis, que os voy a ahorrar este rollo.

Para aceptar el premio es necesario seguir ciertas normas:

A) Nombrar y agradecer el premio a la persona o blog que te lo concedió.

B) Responder a las 11 preguntas que te hayan formulado.

C) Conceder el premio a 11 blogs y proponerles 11 preguntas para responder.

D) Visitar los blogs que han sido premiados junto con el tuyo.

E) Informar a los blogueros de su premio.

A continuación, y después de aceptar y agradecer a Leti y Miquel sus nominaciones, me dispongo a contestar las preguntas de ambos pero, para no aburrir al personal, he decidido responder a la mitad de las cuestiones propuestas por la una y la otra mitad, por el otro.

  1. ¿Por qué un blog?

Porque me encuentro muy lejos de mi tierra y es una de las maneras que tengo para compartir lo que pienso sobre los libros que voy leyendo. Es como una terapia.

  1. ¿Lees habitualmente?

Todo el tiempo: llevo libros en papel en el bolso para las largas esperas; compro muchos e-books que almaceno en mi ordenador y en el móvil y que disfruto en cualquier lugar. Suelo leer varios libros al mismo tiempo.

  1. ¿En cuántos idiomas lees?

Tres: español, inglés y francés. Normalmente en inglés, aunque este verano me he dado un maratón de libros españoles.

  1. ¿Libros electrónicos o en papel?

Ambos. Cada uno tiene su momento.

  1. Tienes algún tipo de Plan Maestro para dominar el mundo a través de tu web?

Por supuesto. Cada vez que accedes a mi página, un nanovirus virtual es inyectado en tu retina. Desde ese momento, serás mi esclavo.

  1. ¿Te has arrepentido alguna vez de mantenerlo? O sea, ¿te ha provocado algún inconveniente?

Nunca me he arrepentido de dar a luz “Más ficción que ciencia”. Me ha dado muchas más satisfacciones que disgustos… lo único que me atormenta es el comportamiento esquizoide del blog, que tiene vida propia.

  1. Y al revés, ¿has conseguido algún contacto profesional a través del blog?

Algunas personas que, de otro modo nunca me hubieran conocido, se han puesto en contacto conmigo y tengo varios proyectos a la vista gracias a nuestra interacción.

  1. ¿Has aprendido algo escribiendo en él?

Que ser madre soltera de un blog, es una temeridad.

  1. Como lector o como su autor, ¿qué valoras en una reseña?

Creo que, en ambos casos, es la honestidad. No me gusta sentir que quien reseña tiene una agenda oculta y que, por algún motivo, quiere quedar bien y/o humillar la obra que tiene entre manos. Y no tiene nada que ver con coincidir o no con el reseñador. He disfrutado mucho con algunas reseñas con la que no estaba de acuerdo, solo por lo bien escritas que estaban.

  1. ¿Cuál es la entrada de tu blog que MENOS te gusta?

Cuando murió Ray Bradbury, solicité en Twitter que la gente me dijese cuál de sus obras les había gustado más y por qué. Hubiera preferido no tener que escribir el post en el que organicé las respuestas.

  1. ¿Y la que más?

Escribí un artículo de investigación sobre el papel de la ciencia ficción que la enseñanza que me llevó varias semanas preparar y contactar con un buen número de personas. Me pareció un tema muy interesante y poco conocido.

Ahora me voy a dar una vuelta por los blogs que ya he mencionado, a ver cómo se está desarrollando este meme. Por cierto, aquí os dejo mis once preguntas:

  1. ¿Qué post de los blogs que frecuentas habitualmente te gustaría haber escrito?
  2. ¿Cuántos libros lees por semana?
  3. ¿Cuál es el lugar más extraño en el que has leído un libro?
  4. ¿Hay alguna obra literaria que te obsesione? ¿Por qué?
  5. ¿Cuántos blogueros conoces personalmente?
  6. ¿Con qué bloguero/a te gustaría irte de cervezas?
  7. ¿De dónde procede el nombre de tu blog?
  8. ¿Sueles enviar a alguien tus reseñas para que las revise antes de publicarlas?
  9. ¿Cuántas visitas ha tenido tu blog hasta el día de hoy?
  10. ¿Dónde vas a colocar tu Liebster Award?
  11. ¿Qué demonios crees que significa “Liebster”?

¡Que tengáis un Liebster Day!

Cenitando

Antes de que el blog suplante mi personalidad de nuevo -últimamente se ha aficionado a ello- escribo estas líneas por si, finalmente, la impostura de mi vástago digital se hace permanente. Cuando una criatura virtual, que una misma ha creado, te toma por el pito del sereno, la cosa se complica. Antes pensaba que el blog era inmaduro. Ahora estoy convencida de que, además, es peligroso.

Yo de vosotros, no me fiaría de él pues sus parlamentos pueden sonar muy convincentes, y hasta bien argumentados, pero os aseguro que tras sus aparentemente inofensivas palabras se esconde una personalidad manipuladora, ególatra y narcisista. Me recuerda al protagonista de una novela que he leído este verano. Quizás os suene: se trata de Cenital, editada por Salto de Página, de Emilio Bueso.

El tipo que lleva el peso de la historia en Cenital se llama Destral y parece cortado por con el mismo patrón que el blog. Pienso que Destral es más inteligente que el blog, pero seguro que éste se ofende cuando lea esto que escribo: su soberbia es infinita.

La novela de Bueso ha cosechado el premio Celsius a la mejor novela de ciencia ficción, fantasía y terror, algo que no es nuevo para su autor, que ya consiguió ese reconocimiento con Diástole. Se podría decir que Cenital tiene tantos detractores como admiradores. He leído tanto reseñas que la cuestionaban en muchos aspectos como opiniones que la defendían con pasión. El sentido común dicta que cada uno saque sus conclusiones una vez realizada la oportuna lectura.

Teniendo en cuenta que no soy ni docta en la materia, ni experta ni perito ni demasiado leída, ni conocedora de los secretos más profundos del género -¿alguien lo es?- sino una mera “comentadora”, carne de corrala “fandomera”, lectora imprevisible e inestable, escritora más imprevisible e inestable, mente débil y espíritu frágil, Cenital me ha gustado en líneas generales. Pero voy a hablar primero de lo que no me ha gustado, porque yo soy así: temeraria como una invidente al volante de un F1.

Algunos de vosotros quizás sabréis que tengo una especial predilección por las distopias post-apocalípticas (os libraré de hablar sobre mi propia novela, no os preocupéis). Cenital se enmarca en la tradición de situaciones precarias que acontecen cuando algún desastre se cierne sobre la humanidad. En este caso se trata de las reservas de hidrocarburos del planeta que, en un corto plazo de tiempo, desaparecen para dejar sumida a la población mundial en el caos y la desesperación. La ecoaldea en la que se desarrolla la historia, o el conjunto de historias como veremos después, es la respuesta de un puñado de idealistas para sobrevivir ante tamaña adversidad. Y Destral es el líder, el que parte la pana, el dueño del cortijo, el que hace y deshace, el mastermind, un tipo con un carisma arrollador cuya inteligencia haría palidecer al mismísimo Einstein.

La novela se estructura en tres vertientes: las historias de los moradores de Cenital, tal es el nombre de la aldea; las entradas de Destral en su blog arengando a las masas a unirse a su iniciativa de vida alternativa, mucho antes de que el desastre se desencadene; y una serie de fragmentos de artículos-alegatos procedentes de diversos autores que cuestionan la dependencia de la sociedad con respecto a los hidrocarburos y las políticas de los gobiernos al respecto. Interesante estructura que en mi opinión funciona solo a medias: Frederik Pohl ya insertaba material fragmentario en Pórtico con gran acierto; siento decir que el material incorporado por Bueso –que no es original sino que procede de intervenciones de varios autores -, me parece repetitivo y que no aporta nada nuevo al texto. Es como si el autor quisiera justificar su historia basándose en documentos existentes que apoyarían sus tesis. Yo sostengo que no hay necesidad. Es elección del escritor, por supuesto, pero sobraba para mí.

Según Bueso -gracias Emilio por contestarme sobre esto-  el personaje principal es un remedo del Unabomber, David Koresh, Tyler Durden y el Morpheo de Matrix … Destral acaba traicionando sus principios para convertirse en otro desarrollista expansivo, porque quiere hacer historia, porque quiere ser recordado como un mesías, porque lo suyo con su pareja no funciona. Es un ególatra prepotente con mal historial familiar y que toma muchas decisiones irresponsables. Que no se le vaya la olla ni se derrumbe lo hace más peligroso todavía.”

Como dice el científico y pensador norteamericano Sam Harris, cualquier líder ideológico tan sectario (como Destral) no se diferencia de un líder religioso. Las sectas ideológicas son constructos dogmáticos, generalmente abono para cultos a la personalidad, indistinguibles de los propios cultos religiosos. Entiendo a dónde quiere llegar el escritor con este personaje, aunque me parezca que no tiene del todo éxito porque me resulta una personalidad poco creíble, sin fisuras, ni vulnerabilidades. Quizás me han resultado mucho más atractivos los personajes secundarios y la forma en la que Bueso desmadeja sus historias personales, tan diferentes, pero todas confluyentes. Uno de los grandes aciertos de la novela -ahora llegamos a la parte en la que empiezo a decir qué me ha gustado- es la riqueza de secundarios con personalidades realmente trabajadas y diferenciadas. Narrar la historia de la ecoaldea a través de las de sus habitantes es sin duda una manera original, interesante y entretenida de estructurar la trama.

El propio funcionamiento interno del asentamiento y sus relaciones con los grupos externos de supervivientes también me han seducido. Creo que Bueso se ha documentado extensamente sobre ingeniería agraria para describir los problemas que podrían aparecer en un suelo sobre-explotado, así como en lo que respecta a los cultivos. O tal vez no lo haya hecho. A mí, de todas maneras, me ha parecido bastante convincente su apuesta.

Cenital es entretenida, exceptuando la parte de los artículos pesimistas y la de las entradas del blog de Destral que son demasiado repetitivas para mi gusto. Ofrece una visión un tanto sesgada de una tragedia planetaria verosímil,  porque se centra en los aspectos más negativos. No hay cabida a otras soluciones para el destino de la humanidad tales como el desarrollo e implementación de energías renovables. Soy una idealista empedernida, lo sé, pero yo creo que la humanidad es deliciosamente resistente a las catástrofes y que otras respuestas se impondrían a la tan pesimista planteada por Bueso.

Encuentro la prosa ambiciosa por cuanto desea ofrecer al lector frases contundentes y rotundas, aunque a veces creo que adolece de poca naturalidad. En los diálogos, por ejemplo, hecho en falta intervenciones menos estereotipadas: algunas parecen sacadas de un spaguetti-western (conste que a mí me encantan). Este aspecto desmerece la construcción de los personajes y el escenario de la acción que se hubieran beneficiado –creo yo- de menos punch lines y frases altisonantes. Personalmente, me gusta la prosa que con sencillez evoca y sugiere emociones sin tanto aparato pirotécnico, pero ésta es una apreciación muy personal.

Quienes ponen en duda que Cenital mereciese el Celsius, supongo que están cuestionando implícitamente su calidad. Honestamente, me parece bien que opinen, faltaría más, pero no estoy de acuerdo con ellos. Tal vez no sea una novela redonda pero es ambiciosa y entretenida con un escenario y unos personajes interesantes. Quizás la prosa de Emilio pueda provocar opiniones enfrentadas porque apuesta por las frases rotundas, de las que ya he hablado. Ese es, creo yo, su punto débil. En cuanto al planteamiento general de la novela, tengo la ligera sensación de que apuestas similares encontrarían más apoyo si se desarrollasen en el mercado anglosajón. Es un pálpito. Y no, no tengo argumentos que soporten esta afirmación porque es la impresión de quien cree que se mira con lupa de mil aumentos lo patrio.

Quiero agradecer a Emilio Bueso que contestara a mis preguntas con mucha disposición y buen humor. Sé que acaba de publicar Esta noche arderá el cielo con Salto de Página y le deseo, desde este humilde espacio, mucha suerte en su carrera literaria. La novela fue un regalo que me hicieron en mi última visita a Barcelona (gracias a Antonio Torrubia de Gigamesh) y tengo que decir que la terminé rápidamente y me divirtió tanto como esperaba, aunque me sorprendiese menos de lo que anticipaba. Me voy con viento fresco después de haber “cenitado”.

«Crónicas de las Tinieblas» de Eduardo Vaquerizo: ser moderno, siendo antiguo

Los anglófonos pueden leer esta misma entrada en inglés en el estupendo blog Sense of Wonder http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/09/cristina-jurados-blog-interviews.html. El capitán de la nave, Elías Combarro, siempre nos abre las puertas para que nos instalemos y le demos a la tecla y nunca le agradeceremos lo bastante su amabilidad.

La Historia, no se escribe sola, al contrario de lo que muchos piensan. La forjan sus protagonistas, un ser humano por cada vida. Pero a veces, se puede cambiar el rumbo de esa Historia que comienza con mayúscula. Eduardo Vaquerizo lo ha hecho y sospecho que lo seguirá haciendo durante mucho tiempo. Más le vale. Porque no se puede escribir Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas http://www.sportularium.com/?page_id=1544&serie=Crónica%20de%20Tinieblas (editado en España por Sportula) y dejarnos así, a la expectativa de que habrá más ingenios nuevos en la alterno-historia que propone. Y no, este post no lo escribe la innombrable –la Jurado-. Me he librado temporalmente de su yugo y soy yo, el blog, el que suscribe estas líneas.

Cuando escucho tonterías como que “la literatura fantástica en España no está a la altura de la anglosajona”, me hierven los pixeles. Quien lo dice me temo que no ha leído la duología de Vaquerizo. Pues debería. Cambiaría de opinión, sin duda alguna. Porque inventar fantasías no está reñido con ofrecer un argumento sólido tramado por una prosa rotunda y sonora. Es curioso pero la frescura de las historias de la serie de las Tinieblas, sobre un pasado que nunca ocurrió, se basa precisamente es un lenguaje que recupera expresiones antiguas y vocablos olvidados. Lo antiguo se transforma en lo nuevo gracias a un glosario sólidamente trabajado, cuidadosamente acoplado a un argumento repleto de aventuras y escenarios inventados pero coherentes. La Historia de España se reescribe para gloria de un Imperio que termina convirtiéndose en una bestia desmedida, una monarquía extrañamente anárquica al mismo tiempo y en decadencia, sobre todo en Memoria de Tinieblas. La locura preside los pasos del protagonista –Alonso Castañeda-, una suerte de James Bond castellano, aunque Eduardo diga de él: “Desde luego Castañeda no es James Bond, o sí, pero sin camuflar su enfermedad mental con un traje de héroe intachable y patriota. Al final, la mayor parte de los héroes son villanos desde otro punto de vista y locos casi siempre.”

He oído a la Jurado quejase del final abierto ¿qué sabrá ella de estas cosas? Si el desenlace encaja con la estructura argumental ¿qué importa que los interrogantes se multipliquen? El lector no es una criatura pasiva. A veces, también piensa y puede sacar sus propias conclusiones. Vaquerizo se dirige a ese lector con el respeto que se merece y no lo defrauda. En esta serie hay calidad, la fantasía nunca estuvo reñida con ella, por mucho que la Jurado no esté de acuerdo. Las Tinieblas de Vaquerizo saben a poco… alguna pega deberían tener. Espero desde aquí sumarme a los muchos –entre humanos y seres virtuales- que piden al madrileño que no se detenga y que expanda su universo.

No me extenderé más con esta reseña porque he tenido la suerte de toparme a través de las redes con el autor y, tras algunos mensajes implorantes, he conseguido que respondiera a mis preguntas. Aquí está el resultado de nuestra charla. Quiero agradecerle que me permitiese penetrar en su mente y compartir mis descubrimientos con vosotros.

“Soy un escritor de brújula”

Blog: ¿Cómo afrontas el proceso de creación de una historia? Hay autores que escriben esquemas, otros fichas de personajes o ambas cosas… ¿cuál es tu método, si es que lo hay?

Eduardo Vaquerizo: He sido y soy un escritor de los que Marías decía de brújula, de esos que se enfrentan al texto con machete gramatical en la mano y mucha sed de aventuras. Eso siempre me ha funcionado para los relatos. En las novelas no se puede hacer así, no al menos en toda su extensión; no, al menos, en las novelas que me interesan. Uno entiende las novelas de Marías (Javier), que no tienen una estructura clara, suelen ser un paseo, muy interesante, pero un paseo sin un objetivo claro. En los textos largos lo que se impone es un esquema, un mapa, siquiera sucinto, para no perderse. Eso en cuanto a la estructura. En los personajes me confieso intuitivo más que deductivo. El personaje surge de un diálogo entre la historia y un germen inicial, y se depura en los primeros capítulos de la novela. Por eso, al principio, voy muy lento, menos de 500 palabras por sesión. Estoy tomándole el pulso a la historia, al ambiente, a los personajes, y luego la cosa se acelera y comienzan a pasar cosas muchas cosas. 

La consecuencia de esa forma de trabajar: que tienes que volver atrás con frecuencia y usar el machete de forma brutal y sangrienta con tus propios retoños textuales, cosa que siempre da mucha pena. 

Blog: ¿Con qué autores de tu tiempo, sean españoles o extranjeros, te sientes identificado?

EV: ¿Autores contemporáneos? Es complicado, sobre todo porque es fácil confundir «sentirse identificado» con «me gustaría escribir igual». Creo que me identifico con Cotrina, en algunos aspectos con Aguilera, con Daniel Mares, con el mismo Marías, en cuanto a que me gusta mucho su río narrativo, muy fluido. Reverte me gusta, o me gustaba cuando era más de aventuras y tiene técnicas que me encantaría saber utilizar como él. Santi Eximeno tiene algunas formas de tratar los temas parecidas a las mías y Sergio Parra tiene una imaginación con la que me siento muy identificado. Extranjeros?  China Miélville me gusta por lo exuberante y retorcido, Stross y Watts, por lo hard que son. A bote pronto no se me ocurren más. Bueno, sí, pero son más viejos.   

“El personaje con voz propia se consigue con coherencia psicológica”

Blog: Dices ser un autor más intuitivo que deductivo en cuanto a la construcción de los personajes. Hay un tema que me obsesiona en este sentido, es el de dar voz propia a cada personaje. ¿Cómo consigues eso?

EV: En principio hay que saber qué significa «voz propia». Entiendo eso como «independencia» del creador. El personaje con voz propia es, primero, distinguible del resto de personajes y, segundo, distinto de la voz del autor. Eso se consigue, en mi opinión, con coherencia psicológica. Un método es el deductivo, saber como actúa alguien conociendo su personalidad. Es el método que usan los actores ingleses, aprender técnicamente como se ríe para reproducir la risa. El mío es más el sistema de Stanislawsky, sentirte como el personaje y reír cuando él lo haría. Es más una cuestión de forma de ser que de idoneidad. Ambos métodos producen buenos resultados y ambos tienen problemas. El analítico es más trabajoso y a poco que te equivoques es personaje queda frío, irreal, exagerado. El otro es más inmediato, sigue procesos inconscientes de trabajo, pero tiene la pega de que hay que estar muy centrado y muy seguro para seguirlo hasta sus propias consecuencias. Con frecuencia, viendo las noticias o leyéndolas, me sorprendo intentando pensar como asesinos, violadores, megalómanos, políticos y pederastas. El problema es que, muchas veces, lo consigo  y da miedito. Eso de «no puedo imaginarme como la gente hace eso» no sirve para los escritores, me temo. 

Blog: En Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas presentas una historia alternativa en la que la tecnología toma derroteros totalmente distintos a los actuales. ¿De qué manera preparas tus invenciones? Me explico ¿qué premisas sigues para inventar artilugios tecnológicos alternativos como el volatero, el autocoche, el teletrópico, etc?

EV: Es sencillo. La tecnología no es más que un camino que se sigue en la aplicación práctica de descubrimientos científicos. Muchas veces no hay otro, el camino de máxima eficiencia termina por descubrirse. De ahí, por ejemplo, la evolución convergente de delfines y peces en formas hidrodinámicas. Otras, sin embargo, son caminos que la historia ha tomado por determinadas circunstancias. Eso es lo interesante y por ahí introduzco yo las variaciones. Por ejemplo: en el mundo de Crónica de Tinieblas (así he llamado al universo)  no hay caballos, murieron todos los equinos en una peste terrible. Eso propicio la aparición temprana de motores de combustión. Los motores que aparecen en mi ucronía se mueven no por vapor o gasolina, sino por polvo de hulla, una tecnología que se uso al principio del desarrollo de los motores de combustión interna y que se descartó frente a la abundancia de petróleo. Como en el imperio español el petróleo, en principio, no apareció de forma fácil, se desarrollaron los motores basado en la extracción y pulverizado de la hulla, de la que sí había en abundancia. En Memoria de Tinieblas, novela en la que el imperio se ha expandido mucho, y hay necesidad de motores más eficientes y potentes (para los volateros) se ha comenzado a desarrollar los motores de bencina. Los volateros son otro ejemplo. En Crónica de Tinieblas los materiales no han evolucionado tanto como en nuestro mundo y los aviones más pesados que el aire son parecidos a los de la primera guerra mundial, madera y tela. ¿Cuál es la evolución que la tecnología ha tomado en ese mundo? suplementar la poca fuerzas de los motores y lo endeble de las estructuras con sustentación por helio o hidrógeno. Eso aparece en los volateros pequeños, capaces de detenerse en el aire, y en los grandes, que son como dirigibles pero con formas aerodinámicas, aviones huecos y muy grandes (se llaman galeones) capaces de pesar muy poco (por el hidrógeno u helio) y de volar por sus formas aerodinámicas. En eso el mundo de CT está mas adelantado que el nuestro. Esa es una tecnología aún en desarrollo a día de hoy pero con cosas muy interesantes desde el punto de vista del ahorro de combustible. 

Podrí seguir hablando de la tecnología informática (cabalística) de las técnicas de apagado de incendios (sopleros) pero me alargaría demasiado. 

Blog: Hablando de la voz propia de los personajes (como te dije se trata de un tema que me obsesiona): me ocurre con frecuencia que, cuando leo un libro, tengo la sensación de que los personajes hablan todos de la misma forma, se expresan prácticamente igual. Me gustaría saber más concretamente qué técnicas pones en práctica para evitar esto…: ¿cambios de registro? ¿cambios en la estructura de las oraciones? ¿acentos distintos?

EV: Si fuera un escritor menos intuitivo, supongo que intentaría usar estructuras y construcciones propias de cada personaje. Como no lo soy, intento que todo eso salga del desarrollo del personaje, que es una vía diferente. Las dos son válidas, a mi modo de ver, para evitar caer en personajes demasiado planos. El truco de los dejes e interjecciones es muy útil, igual que forzar el acento de dialectos o idiomas, lo que pasa es que hay que hacerlo muy bien para que no quede chusco. 

Con los diálogos me pasó una cosa muy curiosa. Al principio mis textos eran sobre todo narrativos. A me gusta es la narración, la descripción, los escenarios más grandes que la vida. Eso dejaba un poco fuera a los personajes y a sus diálogos. Como me lo afearon, intenté mejorarlo, me fije en como habla la gente, lo interioricé y lo reproduje en los textos. Me dijeron que mis diálogos se habían vuelto incomprensibles, confusos, sucios, poco claros.  Lo estuve estudiando y llegué a la conclusión de que lo había hecho demasiado bien: mis diálogos eran demasiado realistas, reproducían las vacilaciones, las repeticiones constantes y las muletillas de una transcripción de una conversación. En definitiva eran tan auténticos que no eran literarios. Así que tuve que llegar a un término medio. Como siempre pasa, la realidad no es literaria, y el lenguaje oral, salvo algún poeta o académico de la lengua, no es reproducible directamente en un texto. 

Blog: En la Crónica de Tinieblas tu elección de los acontecimientos que cambian para dar paso a la historia alternativa ¿a qué obedece?

EV: Rudy, el editor, propuso llamar al corpus Crónica de Tinieblas y a mi me pareció bien. 

Sobre qué puntos Jumbar (El punto Jumbar fue enunciado por el profesor Geoffrey Hawthorne de la universidad de Cambridge, y consiste básicamente en un punto de inflexión que determina que algunos sucesos transcurran de diferente manera al real histórico. extracto de http://www.ciencia-ficcion.com/glosario/p/puntjumb.htm) dan lugar a mejores o peores ucronías hay mucha discusión. Personalmente creo que un solo punto Jumbar sería incapaz de desencadenar una ucronía. La historia son grandes mareas, no pequeñas corrientes. Y aunque es cierto que las avalanchas comienzan con un solo copo de nieve, el copo en sí es indiferente, cualquier vale para desencadenarlas. 

En Crónica de Tinieblas no hay solo un punto Jumbar, sino varios. El principal, el más literario, es la pervivencia del hermano bastardo de Felipe II. Lo elegí para construir un imperio mejor mojigato y católico que el real, menos abocado a defender privilegios y más a la revolución burguesa-industrial. Eso me obligó a construir una España protestante y muchas otras cosas, la avalancha. Pero no es el único factor ucrónico. También está la no expulsión de los moriscos y judíos, la extinción de los equinos y alguna otra cosa que ya me sacaré de la manga cuando sea conveniente para el siguiente libro de la saga. 

 

“El fandom, pasado determinado nivel, no sirve para mejorar como escritor”

Blog: Esta pregunta se la realizo a todos los autores ¿qué te parecen las nuevas fórmulas editoriales (crowfunding, auto-edición, co-edición) en nuestro país? Me gustaría también conocer tu opinión sobre el fandom en el género, tanto en España como a nivel internacional.

EV: Aún tiene que madurar mucho la cosa. Yo siempre he dicho que el problema de la edición y creación literaria, y sobre todo de género, en España es el problema del número de lectores. El número de lectores no da para mantener casi nada profesional. Si hubiera más lectores o el mercado se ampliara de una vez a todos los hispanohablantes, la cosa sería muy diferente.

La venta de género, además, tiene condicionantes que se dan de tortas con los parámetros de la comercialización de la producción literaria: pocas ventas explosivas y una gran pervivencia de la compra continua, lo que llaman los anglosajones «the long tail» haciendo referencia a la gráfica de ventas y a la larga cola de ventas pequeñas pero muy  constantes. Ese tipo de ventas es justo lo contrario por lo que apuestan las editoriales tradicionales, sistemas de distribución y venta, pero sin embargo es ideal para la venta en electrónico. Si no que se lo digan a Amazon. Si el modelo fructifica  se puede esperar que los beneficios vengan  de tener unos cuantos libros editados, que consigan repercusión y ventas entre los nuevos aficionados, que se conviertan en un must-read para los aficionados. 

El crowfunding, la auto-edición, co-edición no son más que formas de acceder al mercado, pero por si mismas no resuelven nada. Han democratizado la edición y permiten que si uno cree mucho en su producto y no recibe apoyo editorial, aún así pueda intentarlo. El problema sin resolver es lo que hablábamos antes; como selecciona el lector el texto. Creo que accedes como accedas con tus libros al mercado lo que tienes que tener es, primero, un producto digno, de calidad tanto en lo literario como en la cuestión editorial y, segundo, que si el producto merece la pena, haya algún sistema de selección y filtro que permita al público interesado llegar a él. Ahí, en el segundo punto, es dónde más falla todo esto. Seguramente con el tiempo ese sistema se desarrolle, pero ahora mismo no está muy claro. Por un lado la crítica especializada no existe y la aficionada no sirve para la selección por muchos motivos, falta de imparcialidad,  de constancia, etc. 

Sobre el fandom tendría mucho o poco que decir, depende del tiempo que estemos hablando. Como escritor, ya lo dije en cierta ocasión, el fandom es una madre muy cariñosa. Cuando empiezas te lo pone mucho más fácil que en otras actividades; hay sitios dónde publicar, aficionados entusiastas que te comentan fallos y aciertos, etc. 

El problema es el de las madres muy posesivas, que cuando uno crece es difícil salir de su abrazo. El fandom, pasado determinado nivel, no te va a servir para mejorar como escritor, tienes que buscar otros espejos dónde compararte. O, al menos, que no sea tú única referencia, sino que puedas mirar a fuera y leer otras cosas y ver otras formas de escribir y enfrentarse a los textos, otras sensibilidades. Todo eso es enriquecedor y no desmerece, en absoluto, al fandom. Dicho de otro modo, los nacionalismos de género no son buenos, lo mejor es viajar de vez en cuando. 

Blog: ¿En qué proyectos te hayas sumergido en estos momentos? ¿Piensas continuar la saga de la Tinieblas o se quedará en una trilogía?

EV: Proyectos? tengo pendiente de publicación una novela con Saco de Huesos que es una mezcla de terror-novela negra-ciencia ficción con chupasangres que espero no tarde mucho en salir; otra novela terminada, de ciencia ficción-fantástico- realismo que esta en proceso de lectura en varias editoriales,  lo cual es como no decir nada;  otra novela de fantasía juvenil con magia y chavales en la cual tengo puestas muchas esperanzas y que es mi intentona en el mundo del juvenil y en estos momentos estoy empezando a montar el argumento de una novela de Ciencia Ficción «cinco minutos en el futuro» y ciberpunk que, si todo va bien, debiera estar terminada para principios del año que viene. 

En cuanto a una continuación de la saga de Crónica de Tinieblas, me lo estoy empezando a plantear. Y, como suele suceder, ha sido planteárselo y ya tengo más o menos una idea de en que tiempo estaría ambientada: creo que escribiría sobre la guerra de sucesión que llevo al trono a Juan de Austria. Por supuesto sería una precuela y la tecnología que aparecería sería mucho más antigua, seguramente steam-steam, para que los puristas del Steampunk no se me quejen. 

Walter y la antología «Ellos son el futuro: Un año de Ficción Científica»

A veces, siento ternura por el blog, aunque sea un sentimiento que se me pase pronto. Es un ser tan centrado en sí mismo y en sus necesidades pero, cuando me hace un favor, no puedo dejar de sentir hacia él orgullo maternal… un fenómeno efímero, afortunadamente. El otro día me presentó a Walter, uno de sus amigos virtuales. Porque yo escribo, queridos ojeadores de letras que leéis estas líneas. Invento historias que algunas almas caritativas leen, más por simpatía que por auténtico interés. Pero el blog cree que ha llegado el momento de lanzar mi carrera profesional y ha puesto a Walter en mi camino.

Walter resulta más antipático que el blog, todo un logro. Es un ser enjuto, encorvado y perpetuamente ceñudo que se pasa el tiempo hablando por el móvil. No entiendo cómo puede pertenecer al círculo de amistades del blog, pero hace mucho tiempo que dejé de preguntarme por sus relaciones sociales… siempre me sorprende con alguna criatura exótica. Walter no deja de ser otro personaje extravagante de los que colecciona el blog. No me hace mucha gracia que se haya convertido en mi agente –me lanzó su tarjeta de visita de muy malos modos mientras discutía acaloradamente por teléfono-. Al menos, ahora me representa un agente. Espero milagros que no llegarán, jugosos contratos que nunca se materializarán, y fama y reconocimiento que jamás me visitarán.

portada

Sospecho que Walter no ha leído ni una línea de mis relatos, ni un capítulo de mi novela. No conoce a “Rem”, ese extraño ser del que hablo en el cuento homónimo recogido en la antología Ellos son el futuro, que la web Ficción Científica ha reunido. Al mando de esta iniciativa está José Antonio Cordobés, ese incansable amante de la ciencia ficción que con mucha ilusión y en su tiempo libre ha creado una red para que los aficionados compartamos nuestra opinión sobre los títulos del género y descarguemos relatos de autores de ambos lados del Atlántico. Hace ya un año que http://www.ficcioncientifica.com se puso en marcha y no cesa de añadir funcionalidades para ayudar a realizar búsquedas de libros y divulgar el género en general. Es un punto de encuentro, un lugar donde cualquier enamorado de la ciencia ficción puede asomarse a las novedades, los clásicos, las antologías y compartir con otros sus ideas sobre cada obra.

Precisamente para celebrar el primer aniversario de su puesta en marcha, José Antonio tuvo la idea de agrupar en un e-book gratuito (disponible en http://www.ficcioncientifica.com/pages/ebook ) los relatos que varios autores habíamos publicado en su web, dada la buena acogida que estaban teniendo entre los internautas. El resultado es precisamente Ellos son el futuro: Un año de Ficción Científica, la antología ya mencionada y que toma prestado su título de un conjunto de micro-relatos de Santiago Eximeno.  Según Eximeno el texto “es un experimento, una ficción mínima fragmentada cyberpunk inspirada por las obras de Jorge Baradit y Francisco Javier Pérez. En el e-book también aparece otro relato suyo “Madre solo hay una”, de la que su autor dice: “Lo escribí porque había tocado antes el tema de la clonación pero no había quedado del todo satisfecho con el resultado. Quería buscar cierta sensibilidad que aparece muchas veces en mis micro-relatos de horror o costumbristas pero que no había utilizado hasta ahora en los de ciencia-ficción. La inspiración, Ken Liu.”

Precisamente el chileno Jorge Baradit es otro de los autores que aparecen en este libro digital de la mano del relato “La conquista mágica de América”. En palabras del autor, este texto “en su momento quiso poner de manifiesto los distintos niveles de realidad que se viven en este territorio. Acá los indígenas están vivos, las culturas originarias y sus cultos, los ritos alucinógenos, la magia urbana florece, el sincretismo cristiano-chamánico-whatever está mezclado con el asfalto. Los rezos católicos y las ceremonias mapuche se transmiten por fibra óptica. La historia de ‘La Conquista de América’ tiene una dimensión mito-poética en mi interior que quería hacer nacer de algún modo. Este texto es un intento por darle forma a una nueva manera de contar la fantasía desde América.”

Hay dos relatos de Juan González Mesa en esta colección. El primero, “El historial del egófago”, es una inquietante historia de terror de la que Juan dice: «Creo sinceramente que he creado un personaje que no es reflejo de un personaje anterior». De su segundo relato “Putas de Tijuana” apunta: “La ciencia ficción a menudo intenta hablar de las grandes preguntas sobre el hombre, pero este es solo un relato acerca de la amistad y de tener las pelotas en su sitio».

Otro de los autores participantes es Miguel Santander que define su cuento “La gran noticia” como “un pequeño experimento que juega con la percepción de un mismo hecho, una rueda de prensa que anuncia algo muy esperado a través de diferentes puntos de vista con distinto grado de información e implicación emocional sobre los hechos en sí. Hay que aclarar, por supuesto, que cualquier parecido entre «La gran noticia» y la realidad, en estos momentos en que todos miramos con lupa las declaraciones de nuestros dirigentes y las cortinas de humo están a la orden del día, es mera coincidencia… o no.”

Nieves Delgado contribuye con dos relatos, “Hacia dentro” y “Dariya”, en la antología. En el primero se hace un guiño especial a Ficción Científica y el segundo hace pensar inevitablemente en Asimov. La autora comenta de ellos que “son especiales porque buscan explorar la naturaleza última del ser humano, la esencia de lo que somos, y mostrar cómo esos límites rozan una y otra vez con el mundo cambiante que nos contiene. No sé si soy escritora, pero desde luego, lo que sí soy es buscadora”.

El relato de Josué Ramos “Presunto, presunto asesino” se debate entre el humor y el terror psicológico, tal y como él mismo señala: “yo quería escribir una pequeña reflexión sobre la “presunción de inocencia”, tan relativa a veces ante la opinión pública; y sobre el excesivo (y, muchas veces, erróneo) empleo que se hace últimamente de la expresión «presunto». He de confesar que el germen para poner en marcha la idea está en unas cuantas viñetas de «Las calles de arena», de Paco Roca (tras leer el relato, no es difícil saber a cuáles me refiero). A partir de ahí me dejé llevar, por absurdo que me pareciera el texto, hasta el resultado final: un relato weird sobre una situación terriblemente absurda en la que la apariencia puede llegar a condenar a una persona, algo que en nuestra sociedad actual no es tan poco común. Es muy diferente a cualquier cosa que haya escrito antes. Aunque no lo parezca, un relato muy realista. Y, tras terminarlo, me dio la sensación de que es un relato que se hizo a sí mismo.”

José Ramón Vázquez es otro de los autores incluidos en la antología. Para él su relato “es una coctelera entre justicieros urbanos como el Castigador o Harry el Sucio, el actual clima de indignación más que justificada contra los auténticos causantes de la crisis (poder financiero apoyado por el poder político) y la omnipresencia de las redes sociales y programas de tele-realidad. Mezclado, agitado y pasado por la batidora aparece “Share Rider”. […] Yo echaba en falta una crítica social irónica y descarnada como las de Womack en «Ambiente» y otros cyberpunk de los 80. En una situación muy parecida a la actual esa gente estaba criticando las políticas de Reagan y Thatcher usando el género. Nosotros, en lugar de ese tipo de historias teníamos zombis, post-apocalipsis y fantasía medieval. Había casi más crítica social en la literatura juvenil que en la de género orientada a adultos. Necesitaba leer algo como “Share Rider”, pero parecía que nadie estaba escribiéndolo. Por eso me puse manos a la obra.”

“El cadáver sin nombre” de Felicidad Martínez es una historia en la que se mezcla la fantasía, la ciencia ficción y el weird. El personaje principal resulta tan cercano y tan forastero al mismo tiempo que es imposible que deje indiferente al lector. De este texto, su autora señala: “creo que yo no soy quien debe decir qué hace especial mi cuento. Eso debe juzgarlo el lector. Sí puedo decir, sin embargo, que para mí la premisa parte de «nada es lo que parece», y que espero haber conseguido el efecto que andaba buscando.”

Manuel Moledo aporta el relato “Último viaje” y, al preguntarle qué destacaría de él, respondió: Si me parece que tiene un punto nuevo en la forma de aunar dos conceptos que había sido ya conceptualizados por algún otro autor:  el uso del entrelazamiento cuántico (que hace posible el «ansible» de Ursula K. Le Guin y al que yo simplemente llamo «comunicación cuántica») y la digitalización de la personalidad (que es usada con todo su jugo en Carbono Alterado de Morgan). Bueno, y la clonación, pero eso está tan usado que ni vale la pena comentarlo. Dos cosas más que me gustan, aunque no creo que hagan el cuento especial. El alegato contra la ejecución como castigo, y la importancia de la edad biológica (nivel de testosterona) en el comportamiento. “

“Adaptación” y “Futuro” son los dos cuentos de Ricardo Manzanaro Arana en esta antología. Los describe como “de corte humorístico, que es un estilo dentro de la ciencia ficción poco frecuente, y en la ciencia ficciónen castellano creo que aún más. Mis autores preferidos de cuentos son Fredric Brown y Robert Sheckley, con lo que te puedes hacer una idea del estilo que sigo. También en muchos de mis cuentos trato el tema sociológico.”

“Rem”, de Cristina Jurado, es más una leyenda weird que un relato. En palabras de su autora “se trata de antropomorfizar el sentimiento de culpa, tan destructivo. Me hubiera gustado escribir algo de ciencia ficción dura, pero cuando José Antonio me pidió un cuento, éste fue el que se me ocurrió. Creo que es más un volcado de emociones propias que una narración en sí, pero es una pieza honesta.” La propia Cristina ha sido la encargada de redactar el prólogo del e-book en el que hace un breve repaso a cada uno de los textos y a sus autores. Y sí, la Cristina Jurado a la que me refiero soy yo misma, pero seguiré refiriéndome a ella en tercera persona para poder despacharme, si creo que se lo merece.

Ellos son el futuro: Un año de Ficción Científica es como una tabla de  tapas de la narrativa breve en español: hay de todos los sabores y con ingredientes distintos para dar gusto a todo tipo de paladares: Ciencia ficción dura, weird, terror, fantasía urbana, ciberpunk, ciencia ficción social… Propuestas frescas de distinta extensión por parte de autores, más conocidos algunos y menos otros, igualmente interesados en apoyar el género que más les gusta en nuestro idioma.

Walter dice que “Rem” (mi cuento) desentona en el conjunto, que debo ser más disciplinada a la hora de escribir y que se acabó eso de regalar relatos. Es increíble cómo puede conversar con dos personas al mismo tiempo (sigue hablando por teléfono) pero si consideramos que lo suyo es más un monólogo que un diálogo, en realidad lo que hace es arrojar palabras por la boca, unas veces dirigiéndose a mí y otras a su interlocutor telefónico.

Me temo que nuestra relación profesional será muy breve. Antes de contratarlo, lo voy a despedir.