Hellboy: El demonio bueno

Esta entrada reproduce un artículo publicado en el número 124 de la revista de lo fantástico y lo breve miNatura, dedicada  a los “Ángeles y los Demonios”.

Hijo de un demonio y una bruja, Hellboy (también conocido como Anung Un Rama) [1] vino al mundo conjurado por los nazis durante la segunda guerra mundial. Tras ser descubierto por un grupo de científicos que trabajaba para la Oficina de Investigación y Defensa Paranormal (B.P.R.D.) de EE.UU., fue educado y entrenado para combatir el crimen y las injusticias. La naturaleza demoníaca de este inusual super-héroe es el origen de sus numerosas habilidades: capacidad acelerada de curación y recuperación de heridas graves; conocimiento profundo en idiomas modernos y antiguos; visión aumentada; fuerza y resistencia mejoradas; inmunidad al fuego; envejecimiento decelerado; y destreza experta en el combate cuerpo a cuerpo y en la esgrima.

Hellboy sobresale del resto de los super-héroes del comic gracias a su personalidad: no es lo que parece. Su monstruosa apariencia física esconde un gran corazón y mucha empatía hacia los humanos. Su voluntad de hierro a la hora de luchar contra el mal  reside en una obstinación legendaria y en el desprecio por su destino. Detrás de esa fachada de tipo duro, con un particular sentido del humor y capacidad para reírse de sí mismo, hay un auténtico rastreador de aventuras y un camarada en el que se puede confiar.

El personaje de Hellboy es hijo del escritor y dibujante de comics Mike Mignola http://www.artofmikemignola.comMignola cuenta que basó parte de la personalidad del demonio super-héroe en su propio padre, un hombre propenso a las lesiones y con un sentido del humor único. En sus propias palabras: Después de pasar diez años dibujando para Marvel DC Comics, quería hacer un libro con una temática que me gustara. Buscaba un libro en el que pudiera dibujar un montón de monstruos, no super-héroes. Un grupo de artistas /escritores que estábamos haciendo esto al mismo tiempo (John Byrne,Art AdamFrank Miller-), contactamos Dark Horse (Frank ya estaba trabajando en Sin City allí) y les preguntamos si estaban dispuestos a darnos nuestro propio espacio que se llamara “Legendas”. El presidente de Dark HorseMike Richardson, nos dio luz verde inmediatamente. El grupo de “Leyendas” no duró demasiado pero, como formaba parte de él cuando nació Hellboy, obtuve el apoyo que no hubiera tenido de otra manera, por lo que funcionó muy bien para mí.

Cuando le preguntamos a Mignola por la naturaleza demoníaca del personaje,  esto es lo que nos contestó: Al empezar Hellboy no pensé demasiado en su naturaleza diabólica. Siempre he tratado de tratarlo primero y sobre todo como una persona. Sólo recientemente he comenzado a mostrar un poco su esencia de demonio (como cuando mata los gigantes en la historia “Cacería Salvaje”). En un principio, mi plan nunca fue tratarlo como tal. Pensaba que sería divertido que un buen tipo tuviese esa apariencia. La idea de lo que Hellboy es, de dónde procede y cuál es su destino ha ido abriéndose paso en mi cabeza durante estos años. En “La Capilla de Moloch”, Mignola sitúa la historia en Portugal (cerca de España y con el mismo tipo de paisajes mediterráneos).

Podría pensarse que Hellboy es una excusa para que el autor visite el mundo y “mignolatice” lugares fantásticos y misteriosos repletos de posibilidades. El artista confirma esta opinión: Si, situé “La Capilla de Moloch” en Portugal para poder dibujar ese tipo de ciudad. La historia no tenía nada que ver con Portugal y podía hacerse desarrollado en cualquier parte. Concebí la trama y luego investigué buscando fotos de un lugar que fuera divertido dibujar. Quería colocar al personaje en un sitio en el que nunca hubiera estado, ya que Hellboy ha estado a lo largo de su carrera casi en todas partes. En su estilo de dibujo Mignola reconoce la influencia del ilustrador y dibujante de cómics Jack Kirby y menciona a Gustav DoreH. P. Lovecraft e incluso al Drácula de Bram Stoker como importantes inspiraciones en sus historias. Una buena manera de describir mi estilo de dibujo y de narración es llamándolo “expresionista”. Una mejor descripción sería calificarlo de “impresionista”. Mientras que otros artistas del cómic se han decantado por personajes musculosos y esbeltos, Mignola dibuja cuerpos voluminosos y arquitectónicos con manchas a modo de sombras y colores sólidos. Este estilo se extiende a los paisajes de sus historias, en los que predominan la maquinaría steampunk y la imaginería gótica. [1] http://hellboy.wikia.com/wiki/Hellboy_(character)

Terra inNova

No hay nada como comenzar el año nuevo estrechando los lazos de la concordia, la amistad, el compañerismo y bla, bla, bla… con los seres que nos rodean, que traducido al lenguaje prosaico del blog significa que nos vamos de pesca. No me ha dejado proponer alternativa alguna. ¡Lógico! Para algo tienen que servir esos meses abonado a “Jara y Sedal”, el barbour pijo, el vadeador impoluto y las botas de goma de caña alta. Del resto de aparejos relacionados con la captura de pescado en río, como lo llama el blog, solo he reconocido las cañas, los cebos y los anzuelos… el resto podría ser instrumental de cirugía anorectal en lo que a mí respecta.

Mientras estábamos sentados -vestidos de verde- en la ribera del charco elegido, empezamos a murmurar para pasar el tiempo sobre un libro que nos auto-regalamos estas Navidades: Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea. Publicada en diciembre en nuestro país por la editorial Sportula, esta antología es una rara avis en el panorama nacional de la ciencia ficción, como el carpfishing extremo que diría el blog. El motivo por el que éste y una servidora comenzamos a hablar sobre el libro se debe a un comentario de un amigo bloguero que se lo pasó en grande el pasado 28 de diciembre anunciando la antología Terra Nova 2 con claras referencias marítimo-pescadoras http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2012/12/se-filtran-la-tematica-y-las-posibles.html. Coincido con lo que estáis pensando: el blog y yo somos muy literales.

En 340 páginas, Mariano Villareal y Luis Pestarini han reunido ocho cuentos que intentan ofrecer una visión actualizada de la producción en castellano de un género tan borderline como es la ciencia ficción. No sé si os suenan los editores mencionados, pero para refrescaros la memoria a unos y hacer las introducciones pertinentes al resto, tengo que presentároslos. Villareal tiene a su cargo el portal “Literatura Fantástica” http://literfan.cyberdark.net, un referente imprescindible en nuestro país con toda la información más sobre el sci-fi. Por su parte, Pestaniri dirige la revista y la colección de libros “Cuásar” http://www.edicionescuasar.com.ar/revista_cuasar.html que lleva 25 años intentando ofrecer desde Argentina un espacio para dar a conocer textos enmarcados en los géneros mencionados.

Si tenemos en cuenta las colaboraciones del ilustrador Ángel Benito Gastañaga con una portada de otro mundo y de la labor de Claudia de BellaAna Díaz Eiriz y Manuel de los Reyes como traductores, el resultado es una buena captura de textos. A ellos hay que añadir el trabajo de búsqueda de material del propio de los Reyes y de Elías Combarro, quien además se ha ocupado de la promoción internacional de este proyecto.

Ocho para uno y uno para ocho

Los estadounidenses Ken Liu y Ted Chiang son los encargados de abrir y clausurar la antología. El primero, con su internacionalmente reconocido y premiado cuento “El zoo de papel” que nos descubre un mundo de fantasía casera mezclado con la incomprensión generada por el desarraigo y la incomunicación. Se trata de una historia deliciosa, bien armada, que engancha con un anzuelo sugerente y efectivo, y cuyo ritmo fluye como una corriente transparente de sentimientos que nunca caen en la sensiblería barata. Comenzando con este maravilloso regalo literario, el blog y yo teníamos las expectativas muy altas.

Tengo que reconocer que “Deindre”, de la madrileña Lola Robles, no logró conquistar por completo mi atención, quizás porque ya había leído  “El Ciclo de Vida de los Objetos de Software” de Chiang, al que me remitía constantemente. Ambos relatos exploran la complejidad de la conciencia artificial pero lo hacen desde historias y perspectivas muy diferentes: en “Deindre” se habla de androides y en el cuento de Chiang, de seres virtuales.  La narración y el estilo de Robles no pudieron seducirme por más que intenté zambullirme en la trama. Quizás la culpa fue mía por no leer los relatos en el orden propuesto por los editores. Sospecho que la narración en primera persona, un recurso muy osado, no ayudó demasiado. Sin embargo, al blog le encantó.

El cubano Erick J. Mota firma el tercer cuento de la tanda: “Recuerdos de un país zombi”. Aunque el estilo a veces me pareció un tanto apresurado, tengo que reconocer que la historia es fresca, interesante y socialmente mordaz a pesar de tratar la manida temática zombi. Este autor ha sido todo un descubrimiento, primero por ser capaz de re-utilizar un contenido extenuado en los últimos tiempos y segundo por saber utilizarlo sin estridencias para mostrar los descosidos de la realidad cubana. Nos preguntamos si alguien habrá pensado en esta historia como material para un corto… El blog cree hay madera de guión en “Recuerdos de un país zombi”.

“Enciende una vela solitaria” del tinerfeño Victor Conde es una de esas pocas historias que, después de releer, he seguido sin comprender. No sé si será su factura arriesgada, esas frases monógamas en las que la palabra solitaria se supone que te abre a un mundo de sugerencias. Lo siento, no lo pillo. No entiendo el título, ni la estructura, ni tan siquiera soy lo suficientemente espabilada como para entender la trama. Debe ser mi única y huidiza neurona que se sobrecalienta en estos casos y deja de funcionar como dios manda … no culpo al autor, que conste. Al blog le pareció un gran relato, pero ya sabéis que raramente solemos coincidir: por cierto, el listo es él.

Afortunadamente después aparece “Cuerpos” del madrileño Juanfran Jiménez y me animo. Hacía bastante tiempo que no me reía tanto con un cuento y que no disfrutaba tanto con su redacción. La primera frase ya anuncia algo extraordinario: “El purgatorio era una sala de espera sin revistas”. Simple, claro y sin pretensiones. El protagonista, el indio Padovani es uno de esos canallas que caen bien, incluso si te toca como compañero de celda. La acción te atrapa y no te suelta y el final es sencillamente una perita en dulce que no os voy a desvelar para que lo disfrutéis como se merece. Tiene algo de cómic, o novela gráfica como se llaman ahora, porque la acción trepidante se une a unas descripciones texturizadas sobre los distintos elementos de la historia. Claro que al blog le ha gustado menos, como es natural.

El británico Ian Wantson es el autor de “Un día sin papá” en el que la personalidad digitalizada de un ser querido, ya difunto, es almacenada en la mente de sus familiares. Todo un gran plato para abrir boca si no fuera porque, en mi opinión, no se exploran todas las posibilidades de la historia que parece cogida con alfileres y entretelada. Me dio la impresión de que el final era un poco precipitado y, a posteriori, esa es la sensación que me dejó la totalidad del texto. El blog me recuerda que no sé de lo que estoy hablando la mitad de las veces y que debo bajar la voz para no espantar a los peces.

Cuando llego al relato “Memoria” de la bonaerense Teresa P. Mira de Echevarría creo haber perdido la capacidad de sorpresa. Y de nuevo la magia surge de entre las páginas y empiezo a soñar despierta con un cuento inteligente con sabor a Bradbury. ¿Será que Marte me puede y toda historia que se escenifica allí me tiene ganada desde el principio? ¿Será la apuesta por una trama nada convencional y por un estilo emotivo pero sin estridencias ni pretensiones banas? Lo único que sé es que, a diferencia de al blog que a todo le pone “peros”, a mí me dieron ganas de transportarme al planeta rojo para conocer a Jedediah y a Áyax. Estoy convencida de que viven allí o vivirán, no lo sé con certeza, pero aquel mundo es su hogar y así me lo hizo sentir la autora. Lo anterior es solo una torpe manera de intentar expresar aquí mi admiración por este cuento, como podéis suponer. Yo recomendaría leer “Memoria” a quienes argumentan que la ciencia ficción trata superficialmente los sentimientos. Este relato también sedujo al blog. Es raro que coincidamos… tendré que consultar con un especialista.

Como ya dijimos, cierra la antología “El Ciclo de Vida de los Objetos de Software” de Ted Chiang. En realidad se trata de una novela corta que sirve como un fantástico colofón a una antología bien pensada y gestionada. Uno de sus aciertos es el de alejarse de la primera persona, ofreciendo una cierta distancia que favorece el anclaje de la narración. Quizás haya un exceso de saltos temporales de un año, que bien podría haberse ahorrado Chiang sin dañar la historia. Los seres virtuales del estadounidense se presentan desde una perspectiva original que da mucho juego y brinda la oportunidad de reflexionar sobre las implicaciones legales, éticas, sociales e incluso psicológicas de las conciencias artificiales. Este es el relato que más ha impactado al blog, supongo que porque describe con inquietante fidelidad el hipotético ciclo vital de seres que comparten su misma naturaleza. Sin embargo, dice que no se siente realmente identificado con ellos: le parecen infantiles e inocentes.

Quienes crean que Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea es un mero muestrario de ciencia ficción en español se equivocan: se trata de un excelente trabajo de avistamiento, recopilación y gestión de textos ingeniosos que tienen cabida en dicho género pero que también incluyen temáticas fantásticas y algo de terror. Es un auténtico lujo poder contar con iniciativas semejantes en el mercado iberoamericano, algo que debería hacerse más y con mayor frecuencia. El blog cree que este tipo de proyectos es fundamental para apoyar la literatura en general y los géneros que tanto nos gustan en particular, todo ello unido al intercambio de textos y opiniones por parte de los lectores –los blogueros que todos conocemos-.

Llevábamos horas intentado capturar algún ejemplar cuando la caña del blog comenzó a curvarse por el peso de un barbo común. Lo pescó él solito, todo hay que decirlo, aunque a mí me tocó cocinarlo aquella noche.

No sé si el día de pesca ha servido para que mejoremos nuestra relación. Al menos hablamos de literatura sci-fi, por lo que el día no fue en vano… creo…

Leyendo, leyendo… llegamos al 2013

 

¡Ah… los buenos propósitos de cara a un nuevo año! Esa tradición que nos obsesionamos en perpetuar obstinadamente días después de cada solsticio de invierno. Es como si durante el resto del tiempo no tuviéramos cabeza para proponernos nada. ¿Será la falta de horas de luz? ¿Será la dieta desequilibrada de estas fechas? ¿Serán las forzosas y forzadas reuniones para-familiares? Me pregunto si no será un mecanismo de defensa para protegernos contra todo lo anterior.

 

Lo cierto es que un grupo de amigos blogueros  Sense of WonderSin SolapasLa Biblioteca de IliumLeemaslibros y Voracilector ha comenzado una cadena de memes sobre sus propósitos lectores para este 2013 que nos va a sufrir durante doce largos meses. ¡Pobre año! La verdad es que me da “penurria” que tenga que verme el careto durante 365 días, escuchar mis paranoias y leer mis desatinos, pero yo tampoco he pedido estar aquí… así que supongo que estamos en igualdad de condiciones. Uno de los blogueros nombrados me sugirió encadenarme al meme susodicho y, como me sabe débil, aquí estoy, pariendo el invento.

 

Mi deseo para cualquier período de tiempo futuro es leer mejor, que no significa leer más. Es difícil explicar qué quiere decir “mejor” en este contexto. No se trata de maximizar la experiencia lectora sino de optimizarla. Ello implica destinar cierto tiempo a leer sin hacer otra cosa, sin pensar en comidas que preparar, actividades a las que llevar a la progenitura o problemas domésticos que resolver. Esto es muy difícil, queridos amigos, teniendo cuenta las ataduras familiares y pseudo-profesionales de ésta que escribe. Este anhelo contiene otro con el que está relacionada íntimamente, que es el de evitar leer todo lo escrito por un autor una vez que descubro una obra suya que me emociona (¿verdad, Le Carré?). Creo que espaciar las lecturas de un mismo escritor sería más saludable desde el punto de vista recreativo.

 

Otro deseo es el de leer más en español. En los últimos dieciséis años, el 99% de los libros, revistas, cuentos, ensayos, relatos, guiones, obras de teatro, etc… que han pasado por mis manos no estaban escritos en mi idioma materno. Me he perdido saborear un montón de buenas obras y necesito poner remedio a esta situación que entronca con el siguiente de mis deseos.

 

(¡Genio de la lámpara!… si estás ahí, te formulo el tercero): deseo escribir mejor. Para ello me propongo aprender de lo leído, escuchado, entendido y disfrutado, pero también de lo que me aburra, de lo ininteligible, de lo bochornoso para poder evitar caer en ello, en la medida de lo posible. Quiero escribir hasta que me duelan las yemas de los dedos de aporrear el teclado, hasta que me salgan callos en las falanges de la mano derecha de apretar el bolígrafo en los cuadernos cuadriculados que siempre empiezo y nunca termino. Quiero pasar noches en vela inventando historias, quiero re-inventarlas de nuevo cuando apesten y disfrutarlas con ojos brillantes cuando haya algo bueno en ellas. Quiero vomitar palabras durmiendo y soñar cuentos cuando esté despierta.

 

En cuanto a autores, aparte de dar prioridad a los que escriben en español, quieroconocer a quienes apuestan por la ciencia ficción en la parte del mundo en la que me tocó vivir, o sea, en Oriente Medio. Y más chicas que escriban en este género. Y másescritores noveles. Y más gente que escriba en otros géneros, lo hagan en español o en inglés, porque mi glotonería lectora es insaciable, políglota, bisexual, transgenérica y plurinacional.

 

Los libros que deseo leer en un futuro inmediato son (y no están en orden de preferencia): Ready Player One de Ernest Cline, algo de Ian BanksFree Will de Sam Harris (este no va de ciencia ficción sino de filosofía de la religión… otro de mis placeres inconfesables),La Costilla de Dios de Miguel SantanderLa Policía del Karma de Jorge Baradit y The Wandering Earth de Cixin Liu. Hay muchos más que no recuerdo en este momento y otros que aún no conozco pero que leeré este año y de los que daré buena cuenta. Me temo que no os quedará otro remedio.

 

No sé si esta lista de deseos lectores para el 2013 es muy ortodoxa, pero al menos es sincera. De aquí a 363 días os diré cómo me ha ido… yo me iría resignando.

 

Metro 2033: leyendo un videojuego

“Un videojuego es lo más parecido a estar inmerso en una realidad virtual”. La frase no es mía, es del blog. La pronuncia desde el sillón en el que lleva sentado un par de horas mientras agarra la consola como si fuera un artefacto explosivo que fuera a detonar si dejara de aporrearlo con los pulgares. Su vida, al menos dentro del juego, depende de reducir a cenizas a unos zombis carnívoros que infectan una metrópolis imaginaria.

Solo le he sugerido que quizás llevaba demasiado tiempo jugando y que tomar el aire le vendría bien. La risa que sale de su garganta es diabólica y paternalista por igual. No sé si le doy pena o si, directamente, se avergüenza de mí. Sospecho que tal vez sea ambas cosas.

La razón de su desprecio es mi analfabetismo con respecto al videogaming. No me lo perdona. El blog sostiene que se trata de una actividad lúdico-creativa que fomenta la coordinación del ojo y la mano, que estimula el afán de superación e incluso desarrolla la capacidad para colaborar, cuando se juega en equipo. A él le divierte insertarse en escenas de pesadilla, marcarse un objetivo y cumplirlo. La meta: superar la última puntuación.

Un libro con niveles

Le digo que no le entiendo. Me responde que debería comprenderle porque, después de todo, el videojuego que lo entretiene se basa en la novela Metro 2033, del escritor ruso Dmitry Glukhovsky, publicada en España por Timun Mas.

Glukhovsky, periodista de profesión, comenzó a escribir Metro 2033 con dieciocho años y en 2002 la publicó en Internet http://www.m-e-t-r-o.ru e invitó a los lectores a que participaran en la historia, aportando ideas y comentando las vueltas de la trama. Seducidas por el éxito de público de la novela, las  editoriales ofrecieron al ruso un apetitoso contrato que resultó en la publicación física de la obra y su posterior traducción a otros idiomas.

La portada del libro es tan negra como la boca del metro moscovita, el escenario de la trama, y como el futuro que describe. En alguna entrevista Glukhovsky ha dicho que la fascinación por el emblemático sistema de transporte le viene de aprender que fue diseñado como un búnker. Metro 2033 especula con la idea de una sociedad en un futuro no muy lejano que se hunde en las entrañas de la tierra para sobrevivir una hecatombe nuclear en la superficie. El laberinto de túneles moscovita se convierte en un ecosistema único, hostil y exigente, en el que los supervivientes intentan llevar adelante sus vidas, con recursos muy limitados y un miedo atroz a los seres mutantes que los rodean.

Como en toda buena historia post-apocalíptica que se precie, hay un protagonista insatisfecho con la vida que la ha tocado vivir, el joven Artyom, que se lanza a un viaje repleto de aventuras a la primera de cambio. Lógico y normal, por otra parte ya que se trata de un huérfano, sin más familia que un padre adoptivo fruto de las circunstancias, desencantado ante el estancamiento político y social del hábitat subterráneo.

Tome usted al protagonista jovenzuelo (la inmadurez es la mejor excusa para forzarlo a comportarse inconscientemente), desarraigado por la orfandad y con vocación de mesías. Póngalo en un mundo duro y fragmentado y dele una misión que cumplir, para que se sienta motivado. Déjelo suelto sin más armas que su instinto subterráneo de conservación, su empecinamiento en creerse un elegido, su miedo a las criaturas desconocidas que pueblan la oscuridad y su encanto juvenil. Dele al “play” y observe cómo va subiendo de nivel, de una estación a otra.

Para aumentar la variedad de los escenarios, recree distintos tipos de gobierno en cada parada de metro, desde los nazis -que siempre funcionan como villanos-, hasta los marxistas más irredentos pasando por alguna comunidad monástica –para aportar el toque zen-. Haga que el efebo aventurero tenga que defender su vida a cada momento contra los ataques de hombres de negocios sin escrúpulos, sectas, políticos con oscuras intenciones y alguna que otra criatura siamesa de Lady Gaga y ya tenemos una Aventuralandia. De ahí a adaptar la historia para crear un videojuego, hay menos de un paso.

Se nota que Glukhovsky ha trabajado para EuroNews TV en Francia, Deutsche Welle y RT (el primer canal de noticias en ruso que emite globalmente sin interrupción), que habla seis idiomas y que no oculta su interés por la actualidad geopolítica y por la sociología. Ese interés traspasa las páginas de Metro 2033 a través de las descripciones de los sistemas políticos de cada estación-estado y en la atmósfera cosmopolita que consigue imprimir a un hábitat restringido. Reconozco que la historia es entretenida y desborda acción, aunque quedan algunos flecos que a veces cuesta pasar por alto: una completa autarquía durante años, en lo que respecta a los recursos alimentarios y energéticos de una población limitada, es convertir la distopia post-apocalíptica en fantasía sub-urbana directamente. Personalmente creo que la parte final de Artyom alucinando o en estado de gracia, no he conseguido decidir qué hacía, sobraba.

También se advierte que la parte final de la novela parece encadenar episodios de acción casi de manera automática, resultado de la interactividad que Glukhovsky buscaba en su experimento de auto-edición online. Él mismo reconoce que añadió varios capítulos al final para dar salida a las recomendaciones y sugerencias de los lectores. En 2009 el autor ruso publicó la continuación, Metro 2034, con distinto protagonista y personajes rescatados de la primera entrega y que en nuestro país volvió a publicar Timun Mas un año más tarde.

Lo mejor: “the Dark Ones”, esos seres más negros que la conciencia de los banqueros adaptados a una vida de radiación y que esconden secretos insospechados.

 

El blog grita de júbilo porque ha conseguido un nuevo récord de víctimas en el videojuego.

Le felicito y le digo que la novela me ha parecido entretenida y, a veces, interesante.

Sin dejarme siquiera acabar, ya está inmerso de nuevo en la realidad virtual que le es tan familiar.

Me encantan nuestras conversaciones…

 

Entrevista a Tsuneo Sanda, ilustrador oficial de la saga Star Wars

Desde que el blog volviera de viaje, mi vida es una parodia: Darth Vader ha invadido mi casa. Tenemos una tostadora negra con el logo de la saga que te tuesta el pan dejando la máscara del personaje, un acuario dentro de un R2-D2 de tamaño natural, unos palillos chinos con forma de espada láser (vienen en tres colores) y hasta condones de Star Wars. Estos son algunos de los ejemplos menos embarazosos… vuestra imaginación puede rellenar los huecos de los más humillantes, estoy segura.

El blog se ha traído un cargamento de productos, después de acudir a una convención de los fans del universo inventado por George Lucas. Tengo que reconocer que no todo es hortera: hay unos posters alucinantes que no me importaría enmarcar y colocar en las paredes. Los firma un tal Tsuneo Sanda y me falta tiempo para Googglear su nombre. La vida, infectada de coincidencias, me pone en contacto con él cuando el director de la revista digital de sci-fi miNatura me pide que le haga una entrevista. El artículo acaba de salir en el último número dedicado a Stephen King http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/ y los de miNatura han accedido muy amablemente a que comparta mi conversación con Tsuneo con vosotros. El blog, flipa.

De la acera al lienzo

Nacido en Osaka (Japón) y afincado en Tokio, mencionar el nombre de Tsuneo Sanda es hablar de la iconografía de Star Wars, una saga que le ha permitido unificar dos de sus grandes pasiones: el dibujo y la ciencia ficción. Autor de innumerables posters, ilustraciones y material gráfico para la franquicia norteamericana, Sanda dispone de una galería online https://www.sandaworld.com así como de una página en Facebook https://www.facebook.com/tsuneo.sanda?fref=ts en la que se pueden encontrar sus creaciones. Hoy nos atrevemos a llamar a la puerta de su estudio de trabajo para hacerle unas preguntas.

Cristina Jurado: ¿Cómo pasa un niño pequeño de dibujar con tiza en las aceras a convertirse en un ilustrador famoso?

Tsuneo Sanda: Siempre he dicho que mis orígenes se encuentran en aquel niño que hacía dibujos a tiza en la calle. Estimulaba mi imaginación pasando el tiempo solo, viendo películas de ciencia ficción y fantasía, y leyendo libros. Al crecer fui encontrando mucha gente y empecé a incorporar esas experiencias en lo que pintaba. El mundo era duro pero aprendí a dibujar lo que salía de mis pensamientos por mí mismo, creo que sin tener ninguna habilidad especial. Se puede desarrollar la capacidad de dibujar gracias a la tecnología, el poder expresivo y con una buena orientación. Personalmente, escogí tomarme mi tiempo para lograr lo que yo considero como una buena obra.

Poco a poco fui siendo capaz de dibujar imágenes justo de la manera que quería y la alegría no dejó de crecer en mi interior. Fui avanzando en mi carrera sin tirar nunca la toalla y pintando mis imágenes favoritas, lo que para mí ha supuesto un sueño hecho realidad. Convertirme en ilustrador no creo que haya sido un sueño. Mi sueño siempre ha sido ser capaz de plasmar mi pensamiento a través de mi arte.

CJ: En otras entrevistas ha mencionado que admira artistas como Rembrandt, Magritte, Warhol, Bob Peak o Paul Davis. Rembrandt es famoso por sus retratos y sus ilustraciones religiosas; Magritte lo es por poner a prueba la percepción de la realidad del observador; las legendarias composiciones de Peak forman parte de los posters de cine más elogiados; el simbolismo y expresionismo de Davis captura la imaginación de la gente mediante sus creaciones gráficas. ¿Cómo describiría la influencia de estos artistas en su trabajo?

TS: Estos artistas son muy diferentes y mundialmente reconocidos. Para mejorar el nivel de mi trabajo siempre he aspirado a las espléndidas ideas y al poder expresivo de cada uno de los artistas que admiro. Aprendí a desarrollar mis retratos a partir del uso de la luz y las sombras de Rembrandt. Creo que Magritte, en el que imaginación y realidad coexisten, expresa el subconsciente de forma maravillosa. De los colores vibrantes de Bob Peak aprendí la luminosidad y la atención a los detalles de un artista vinculado al mundo del cine. Paul Davis, que destaca a la hora de expresar conceptos, me ayudó a desarrollar un estilo descriptivo desde un punto de vista relajado y emotivo.

CJ: Como artista japonés trabajando para franquicias tan icónicas como Star Wars o Disney ¿qué cree que aporta su herencia oriental a dichos universos occidentales?

TS: El idioma es irrelevante en el mundo del arte. Lo importante es la sensibilidad que obtengo a través de mi percepción visual y no a través de un país o una cultura. Cuando me enfrento a mi trabajo, utilizo la misma aproximación psicológica que cualquier otro fan. Por ello, no creo que exista  distinción alguna entre Oriente y Occidente.

LucasFilm regenerará el mundo de Star Wars”

CJ: La atención al detalle en sus ilustraciones es legendaria. ¿Cómo afronta cada nuevo encargo? En otras palabras ¿cuánto tiempo le lleva completar una ilustración? ¿qué materiales utiliza y cómo se desarrolla su proceso creativo?

TS: En cuanto a los encargos, tengo que decir que la mayoría de mis ilustraciones parten básicamente de mí mismo. Me considero un artista que se inspira a través de la sugestión. Generalmente necesito un mes para acabar cada trabajo. En todos ellos sigo el mismo proceso: primero realizo el boceto conceptual de la imagen; después abordo los detalles; luego aplico el color; más tarde me dedico a los acabados; entonces me tomo un tiempo para contemplar la ilustración y verificar el conjunto: y, por último, remato la obra.

Lo que más valoro de este proceso es que me tomo bastante tiempo en la fase en la que dibujo los detalles en el tablero de ilustración, esbozando los volúmenes al lapicero. Aplico el color con un aerógrafo de manera que las líneas del boceto que componen los detalles no desaparezcan. Las líneas se fijan con pintura acrílica. Después aplico el resto de la pintura hasta que el boceto desaparece y repito esta operación para espesar gradualmente la base del color.

La luz es un elemento clave en sus composiciones, especialmente la forma en que se refleja en las superficies. ¿Cómo describiría su estilo en este sentido?

La impresión tridimensional de cualquier cosa –incluyendo una persona- se consigue con el juego de luces y sombras. Desde que concibo la imagen que quiero dibujar, pienso continuamente en la posición de la luz y de las sombras.  ¡El objetivo es conseguir una composición más dramática!

CJ: Su trabajo para Star Wars es tan popular y ha recibido tantos reconocimientos que su nombre casi se ha convertido en sinónimo de la saga de LucasFilm. ¿Qué importancia ha tenido su relación con Star Wars tanto a nivel profesional como personal?

TS: Empecé a realizar ilustraciones cuando era fan de la saga, lo que me ayudó a orientar mi trabajo en la buena dirección. LucasFilm me dio la oportunidad de desarrollar mi labor con total libertad, no solo colmando mis expectativas sino dándome la oportunidad de crecer como artista a través de Star Wars. Me siento agradecido a George Lucas, que me ofreció las condiciones en las que he podido ponerme a prueba a mí mismo.

CJ: Ha dicho que le gustan por igual todos los personajes del universo Star Wars y que ninguno le resulta más difícil de dibujar que otro. No queremos hacerle elegir entre sus “creaciones” pero nos gustaría saber qué ilustración de la saga le supuso más desafíos y por qué.

TS:¡Darth Vader! Es un personaje que representa la saga Star Wars con un encanto misterioso y que encaja en mi trabajo en cualquier situación. Sin embargo, no se trata de un personaje que me sea difícil dibujar. En este sentido creo que “La Fuerza” –la Fuerza invisible- es lo que quiero dibujar ahora. ¡Espero que os guste!

CJ: ¿Qué le gusta hacer en su tiempo libre?

TS: Pensar en lo próximo que voy a dibujar.

CJ: Estamos impacientes por conocer su opinión de la reciente compra de LucasFilm por parte de Disney? ¿Qué le parece?

TS: Creo que LucasFilm regenerará el mundo de Star Wars con la ayuda de Disney. Pienso que la manera en la que Disney entiende el negocio mediático es perfecta para la compañía que fundó George Lucas. Al principio LucasFilm estableció ciertas convenciones sobre la saga que fue creciendo en número de fans. Me preocupa que el universo de Star Wars cambie muy rápido y muy deprisa con respecto a la visión original. Espero con impaciencia las futuras películas de Star Wars en 2015.

 

CJ: Y ahora, me gustaría que nos contestara a algunas preguntas de respuesta rápida:Star Wars o Disney?

TS: Mis trabajos para Star Wars representan la labor de mi vida.

 

CJ: ¿Comida rápida o casera?

TS:¡Adoro los platos que cocina mi mujer!

 

CJ: Si tuviera que ser el personaje de una película ¿cuál elegiría?

TS: ¡Rick Deckard de Blade Runner!

 

CJ:¿Puede decirnos el título del peor libro que haya leído?

TS: No compro libros malos porque solo adquiero aquellos que me interesan y, entonces, los leo.

 

CJ:¿Cuál es el mejor libro que ha leído?

TS: Me gusta el novelista Shinichi Hoshi [1] que escribe relatos de ciencia ficción.

 

CJ:¿Qué tipo de música suele escuchar?

TS: Música clásica, pop, bandas sonoras, tango, baladas japonesas enka [2]. ¡Cualquier tipo de música con la que me sienta cómodo!

 

CJ: Cine 3D ¿si o no?

TS: El 3D cinema está bien.

 

CJ: Si tuviera que elegir poseer un super-poder ¿cuál elegiría?

TS: Un cuerpo completamente sano.

 

TS: Agradezco enormemente esta entrevista ¡Arigatou!

El blog me ha ayudado a traducir la entrevista. Pero tengo que confesar que solo lo hizo cuando le soborné. Ahora tiene en su habitación un poster de Darth Vader firmado por Sanda.

 

[1] Uno de los escritores más influyentes de la ciencia ficción japonesa, sus microcuentos son conocidos como verdaderos haikus de la ciencia ficción. Entre sus novelas más populares se encuentran Koe no Ami (Voice Net, 1969 y Buranko no Mukode (The Other Side of the Swing, 1971)

 

[2] Estilo de música japonesa consistente en una mezcla de sonidos tradicionales japoneses con melodías occidentales, principalmente de influencia estadounidense. Inicialmente se creó dentro de la Era Meiji y la Era Taishō, como una forma de música de protesta