Latinoamérica a través de la actual Ciencia Ficción

Hoy el blog se hace a un lado para dejar su espacio virtual a un bloguero del otro lado del Atlántico, Luis Cermeño, uno de las mentes detrás de la página milinviernos.com además de bloguero, escritor y divulgador colombiano. Si hace unos meses quisimos presentar una lista con los títulos en español más destacados dentro de la ciencia ficción y fantasía http://wp.me/p1QWpb-4M, hoy queremos complementar ese inventario con los trabajos aparecidos en aquella costa. De otro modo, el catálogo sería un ente incompleto. Agradecemos a Luis su interés y buen hacer, así como a todos los que han colaborado con su sabiduría en este artículo: Luis PestariniMiguel Ángel Fernández DelgadoLuis Saavedra VLaura PonceTanya Tynjälä, Carlos Enrique Saldivar, Sergio Gaut vel HartmanMiguel Angel Fernández Delgado José Joaquín Ramos.

southern neighbors

“He recibido la llamada trasatlántica de un curioso ser que se ha presentado como un blog. El motivo del contacto se debía, como me lo trató de explicar pausadamente, intentando aplacar mi asombro, a su deseo de conocer la acción por estas latitudes del trópico.  Tengo un blog milinviernos.com y sé lo exigente que en ocasiones estos se tornan, a veces insufribles, pero ineluctablemente merecedores de nuestro cariño. Y, sin embargo,  nunca sospeché de la existencia de uno de ellos como entidad viviente, capaz de hacer una llamada y en ella expresar sus deseos de una manera cordial como vehemente.

Aunque consumo regularmente noticias de divulgación científica, no me considero un gran conocedor de los adelantos más revolucionarios.  En esta ocasión, estaba en línea con una Inteligencia, con una vida autónoma, que me manifestaba su deseo por conocer esta parte del mundo, llamada de formas tan distintas: Latinoamérica, por unos; Sudamérica, por otros; Las Américas; por otros. Quería saber sobre las nieves más despiadadas de la cordillera de Los Andes; quería atravesar las selvas más inhóspitas del Amazonas; visitar los campos de batalla del Paraguay que recorrió hace algún siglo Sir Richard Francis Burton; bailar música Salsa; probar yagé; enamorarse en el Orinoco; acceder al código maya en Guatemala; tatuarse con los maras de Honduras;  repetir el periplo de Hunter S. Thompson desde Aruba hasta Río; penetrar los reinos subyacientes a Machu Pichu; divisar un ovni en el Titicaca; cazar una pelea en uno de los salones de barrio que a ritmo de Tango propinan la muerte a gauchos y compadritos.

Me tocó hacerle un llamado a la calma a esta entidad, ya que la excitación a la que lo abandonaba el alto vuelo de su imaginación era evidente. No soy un guía turístico y conozco poco del continente, en el que me encuentro más por el albur del nacimiento que por una vocación latinoamericanista, si algo así existe. El ser insistía en que debía ser yo quien le diera una idea de este continente para una futura expedición, para la cual ya tenía preparada una mochila y una provisión de medicamentos.

Después de un rato de conversación, llegamos al punto común del interés por la ciencia ficción. Para el blog, una buena forma de conocer una región es a través de su ciencia ficción actual.  A ello debí responder que aunque me gusta la ciencia ficción,  la mayor parte que consumo proviene del norte, tengo noticias de varios libros que se publican, pero a menos que estén dispuestos en Internet, es difícil lograr acceder a ellos. Son rumores de amigos de amigos. Gracias a las redes sociales, estamos empezando a conectarnos, tanto escritores, como editores y aficionados al género. Empezamos a romper el aislamiento.

El blog entonces me soltó una carta que hasta entonces tenía tapada. Me confesó que antes de mí se había comunicado con Luis Pestarini, escritor y editor argentino, conocido ante todo por ser el hombre de la revista “Cuásar”. Sobre esta situación de asilamiento en Latinoamérica, y la ignorancia evidente que existe entre los aficionados del género a las cosas que se hacen más allá de las fronteras de cada uno (y muchas veces incluso dentro), le dijo:

América Latina es un territorio extenso, culturalmente muy variado, y poco relacionado internamente en cuanto a la publicación de libros. Lo que hace que lo que es publicado en México por fuera del nicho de los best sellers, difícilmente tenga distribución en Chile o Argentina, situación que se replica en toda la región.

En seguida, me dijo que Pestarini le había ofrecido un panorama de esa Latinoamérica diversa, recolectando algunos títulos junto el mexicano Miguel Ángel Fernández Delgado, autor de la antología “Visiones Periféricas”; el escritor chileno Luis Saavedra V; y Laura Ponce, de ediciones Ayarmanot que publica la “Revista Próxima”. Estos títulos, con su respectivo comentario, son:

Título: Cita en la burbuja

Autor: Alicia Fenieux

Editorial: Editorial Forja (Santiago de Chile)

Segundo libro de cuentos de la serie “Cuentos del 2100”, de la periodista Alicia Fenieux, aborda las formas en que la tecnología afectará el comportamiento social e individual en un futuro cercano, impersonal y frío, escapando a los lugares comunes. Otro de los libros que han trascendido las fronteras de los lectores del género.

Título: Gongue

Autor: Marcelo Cohen

Editorial: Alfaguara (Buenos Aires)

Cohen ha escrito (y traducido) narraciones de ciencia ficción durante los últimos treinta años, pero su obra haescapado al rótulo genérico porque sus planteos son esencialmente lingüísticos y metaficcionales. Gongue pertenece a su serie de relatos ambientados en el Delta Panorámico, un territorio en un futuro indeterminado donde, en las distintas islas, se replican paisajes diferentes. El protagonista es un custodio que debe proteger propiedades de merodeadores, ya que el agua ha subido e inundado los edificios. Lo hace desde el extremo de una montaña de basura, abarcándolo todo con su mirada, otro rasgo característico de Cohen.

Título: Lluscuma

Autor: Jorge Baradit

Editorial: diario La segunda (Santiago de Chile)

Baradit es una de las figuras más populares, no de la ciencia ficción, sino de la nueva narrativa chilena, con libros que han sido verdaderos best-sellers. Lluscuma es una novela publicada en forma semanal, y está basada en un viejo caso Ovni acontecido en 1977 en Chile. El supuesto encuentro, el 25 de abril de 1977, de una patrulla militar chilena con una luz ovalada que baja del cielo y parece tragarse al cabo al mando, para devolverlo 15 minutos más tarde con barba de una semana y su reloj adelantado en 5 días. Los relatos son auto-conclusivos pero siguen una línea argumental general.

Título: Las mellizas del bardo

Autor: Hernán Vanoli

Editorial: Clase Turista (Buenos Aires)

Vanoli ha abordado la ciencia ficción en varios de sus libros, narrando lo cotidiano, con fuerte acento en rasgos argentinos, desde una realidad deteriorada. Las mellizas del bardo es Una novela de carreteras en un mundo post-apocalíptico donde las mujeres ejercen todos los roles habitualmente ejercidos por hombres (camioneras, barrabravas, mecánicas). Es sobre dos chicas que van huyendo. Huyen a sangre y fuego de un negocio mejicaneado, con el botín/víctima del secuestro: el ciborg de un héroe mundial del futbol, Lionel Messi.

Título: Otros seres y otros mundos: estudios en literatura fantástica

Autor: Campo Ricardo Burgos López

Editor: Universidad Sergio Arboleda (Bogotá)

Se trata de una recopilación de artículos y ensayos, aparecidos previamente en publicaciones periódicas o como conferencias. El autor, que ya tiene tiempo estudiando la literatura fantástica, desde los ángulos filosófico y sicológico, que son los que mejor conoce por su formación académica, divide su libro en tres partes. En la primera, ofrece dos estudios sobre literatura fantástica en general, el primero de ellos lo dedica al cine (El Exorcista y El laberinto del fauno); el siguiente, a las ucronías; en la segunda parte, estudia la literatura fantástica colombiana, en particular la de uno de su fundadores, René Rebetez, y un panorama de lo más reciente que se ha publicado; en la tercera parte, dedicado a autores consagrados, ofrece ensayos sobre C. S. Lewis, Borges y un tal Donald L. Wilson, que escribió un libro sobre cómo hacer crecer los senos usando la imaginación, pero que Burgos trata, con una gran dosis de humor y agudeza, como una obra de literatura fantástica.

Título: Los sueños de los últimos días

Autor: Hermann Gil Robles

Editor: Ediciones Andraval (Culiacán, México)

Este thriller ciberpunk es la primera novela de uno de los autores mexicanos jóvenes más prometedores y que ya cuenta con varios premios de cuento en su haber. El protagonista es contratado por una organización secreta que trata de detener una infección que provoca la pérdida de la conciencia, provocada por un grupo de artistas surrealistas. La obra está plagada de imágenes de pinturas.

A este listado, le propuse añadir otro, que hace poco preparó la escritora peruana-finlandesa de ciencia ficción y fantasía Tanya Tynjälä, en su blog de “Amazing Stories: Nuevos trabajos de Ciencia Ficción en Español“. En esta lista se nos consultó a Carlos Enrique Saldivar, joven escritor de CF peruano; Sergio Gaut vel Hartman, escritor y editor argentino; nuevamente al chileno Miguel Angel Fernández Delgado; a José Joaquín Ramos, de Alfa Eridiani; y a mí, experto en destrozarme los nervios con situaciones como la llamada del blog viviente.

Esta es  una lista construida en colectivo, por varias personas que estamos interesadas en lo que sucede a nivel regional con la Ciencia Ficción y tratamos de ver cómo lograr un mayor reconocimiento de éste, y sus autores, para seguir fomentando el género para expresar nuestras realidades únicas desde esta narrativa que se caracteriza por su profundidad y riqueza. Más allá de las certidumbres, nos interesa la reflexión que la Ciencia Ficción pueda originar, precisamente, porque al parecer sociedades como las de Latinoamérica, deben pensar  en el futuro  con la seriedad de un niño en el juego – parafraseando a Nietzsche-  para alcanzar un grado de madurez. Estamos lejos de ser naciones que  se puedan auto-determinar, pero los escritores de CF somos bien conocidos por anticiparnos a cosas que en un principio parecen muy fantásticas o imposibles.

El blog quedó un momento en silencio. Pensé que se había cortado la comunicación. Entonces volvió a aparecer. Dijo que lo esperara. Que le habían quedado más ganas de conocer Latinoamérica y que algún día llegaría a mi casa, con maletas y no me molestara si me pedía hospedaje por unos días.  Las puertas están abiertas, le contesté. Es Ciencia Ficción, todo está permitido.”

El blog… haciendo amigos.

Terra inNova

No hay nada como comenzar el año nuevo estrechando los lazos de la concordia, la amistad, el compañerismo y bla, bla, bla… con los seres que nos rodean, que traducido al lenguaje prosaico del blog significa que nos vamos de pesca. No me ha dejado proponer alternativa alguna. ¡Lógico! Para algo tienen que servir esos meses abonado a “Jara y Sedal”, el barbour pijo, el vadeador impoluto y las botas de goma de caña alta. Del resto de aparejos relacionados con la captura de pescado en río, como lo llama el blog, solo he reconocido las cañas, los cebos y los anzuelos… el resto podría ser instrumental de cirugía anorectal en lo que a mí respecta.

Mientras estábamos sentados -vestidos de verde- en la ribera del charco elegido, empezamos a murmurar para pasar el tiempo sobre un libro que nos auto-regalamos estas Navidades: Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea. Publicada en diciembre en nuestro país por la editorial Sportula, esta antología es una rara avis en el panorama nacional de la ciencia ficción, como el carpfishing extremo que diría el blog. El motivo por el que éste y una servidora comenzamos a hablar sobre el libro se debe a un comentario de un amigo bloguero que se lo pasó en grande el pasado 28 de diciembre anunciando la antología Terra Nova 2 con claras referencias marítimo-pescadoras http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2012/12/se-filtran-la-tematica-y-las-posibles.html. Coincido con lo que estáis pensando: el blog y yo somos muy literales.

En 340 páginas, Mariano Villareal y Luis Pestarini han reunido ocho cuentos que intentan ofrecer una visión actualizada de la producción en castellano de un género tan borderline como es la ciencia ficción. No sé si os suenan los editores mencionados, pero para refrescaros la memoria a unos y hacer las introducciones pertinentes al resto, tengo que presentároslos. Villareal tiene a su cargo el portal “Literatura Fantástica” http://literfan.cyberdark.net, un referente imprescindible en nuestro país con toda la información más sobre el sci-fi. Por su parte, Pestaniri dirige la revista y la colección de libros “Cuásar” http://www.edicionescuasar.com.ar/revista_cuasar.html que lleva 25 años intentando ofrecer desde Argentina un espacio para dar a conocer textos enmarcados en los géneros mencionados.

Si tenemos en cuenta las colaboraciones del ilustrador Ángel Benito Gastañaga con una portada de otro mundo y de la labor de Claudia de BellaAna Díaz Eiriz y Manuel de los Reyes como traductores, el resultado es una buena captura de textos. A ellos hay que añadir el trabajo de búsqueda de material del propio de los Reyes y de Elías Combarro, quien además se ha ocupado de la promoción internacional de este proyecto.

Ocho para uno y uno para ocho

Los estadounidenses Ken Liu y Ted Chiang son los encargados de abrir y clausurar la antología. El primero, con su internacionalmente reconocido y premiado cuento “El zoo de papel” que nos descubre un mundo de fantasía casera mezclado con la incomprensión generada por el desarraigo y la incomunicación. Se trata de una historia deliciosa, bien armada, que engancha con un anzuelo sugerente y efectivo, y cuyo ritmo fluye como una corriente transparente de sentimientos que nunca caen en la sensiblería barata. Comenzando con este maravilloso regalo literario, el blog y yo teníamos las expectativas muy altas.

Tengo que reconocer que “Deindre”, de la madrileña Lola Robles, no logró conquistar por completo mi atención, quizás porque ya había leído  “El Ciclo de Vida de los Objetos de Software” de Chiang, al que me remitía constantemente. Ambos relatos exploran la complejidad de la conciencia artificial pero lo hacen desde historias y perspectivas muy diferentes: en “Deindre” se habla de androides y en el cuento de Chiang, de seres virtuales.  La narración y el estilo de Robles no pudieron seducirme por más que intenté zambullirme en la trama. Quizás la culpa fue mía por no leer los relatos en el orden propuesto por los editores. Sospecho que la narración en primera persona, un recurso muy osado, no ayudó demasiado. Sin embargo, al blog le encantó.

El cubano Erick J. Mota firma el tercer cuento de la tanda: “Recuerdos de un país zombi”. Aunque el estilo a veces me pareció un tanto apresurado, tengo que reconocer que la historia es fresca, interesante y socialmente mordaz a pesar de tratar la manida temática zombi. Este autor ha sido todo un descubrimiento, primero por ser capaz de re-utilizar un contenido extenuado en los últimos tiempos y segundo por saber utilizarlo sin estridencias para mostrar los descosidos de la realidad cubana. Nos preguntamos si alguien habrá pensado en esta historia como material para un corto… El blog cree hay madera de guión en “Recuerdos de un país zombi”.

“Enciende una vela solitaria” del tinerfeño Victor Conde es una de esas pocas historias que, después de releer, he seguido sin comprender. No sé si será su factura arriesgada, esas frases monógamas en las que la palabra solitaria se supone que te abre a un mundo de sugerencias. Lo siento, no lo pillo. No entiendo el título, ni la estructura, ni tan siquiera soy lo suficientemente espabilada como para entender la trama. Debe ser mi única y huidiza neurona que se sobrecalienta en estos casos y deja de funcionar como dios manda … no culpo al autor, que conste. Al blog le pareció un gran relato, pero ya sabéis que raramente solemos coincidir: por cierto, el listo es él.

Afortunadamente después aparece “Cuerpos” del madrileño Juanfran Jiménez y me animo. Hacía bastante tiempo que no me reía tanto con un cuento y que no disfrutaba tanto con su redacción. La primera frase ya anuncia algo extraordinario: “El purgatorio era una sala de espera sin revistas”. Simple, claro y sin pretensiones. El protagonista, el indio Padovani es uno de esos canallas que caen bien, incluso si te toca como compañero de celda. La acción te atrapa y no te suelta y el final es sencillamente una perita en dulce que no os voy a desvelar para que lo disfrutéis como se merece. Tiene algo de cómic, o novela gráfica como se llaman ahora, porque la acción trepidante se une a unas descripciones texturizadas sobre los distintos elementos de la historia. Claro que al blog le ha gustado menos, como es natural.

El británico Ian Wantson es el autor de “Un día sin papá” en el que la personalidad digitalizada de un ser querido, ya difunto, es almacenada en la mente de sus familiares. Todo un gran plato para abrir boca si no fuera porque, en mi opinión, no se exploran todas las posibilidades de la historia que parece cogida con alfileres y entretelada. Me dio la impresión de que el final era un poco precipitado y, a posteriori, esa es la sensación que me dejó la totalidad del texto. El blog me recuerda que no sé de lo que estoy hablando la mitad de las veces y que debo bajar la voz para no espantar a los peces.

Cuando llego al relato “Memoria” de la bonaerense Teresa P. Mira de Echevarría creo haber perdido la capacidad de sorpresa. Y de nuevo la magia surge de entre las páginas y empiezo a soñar despierta con un cuento inteligente con sabor a Bradbury. ¿Será que Marte me puede y toda historia que se escenifica allí me tiene ganada desde el principio? ¿Será la apuesta por una trama nada convencional y por un estilo emotivo pero sin estridencias ni pretensiones banas? Lo único que sé es que, a diferencia de al blog que a todo le pone “peros”, a mí me dieron ganas de transportarme al planeta rojo para conocer a Jedediah y a Áyax. Estoy convencida de que viven allí o vivirán, no lo sé con certeza, pero aquel mundo es su hogar y así me lo hizo sentir la autora. Lo anterior es solo una torpe manera de intentar expresar aquí mi admiración por este cuento, como podéis suponer. Yo recomendaría leer “Memoria” a quienes argumentan que la ciencia ficción trata superficialmente los sentimientos. Este relato también sedujo al blog. Es raro que coincidamos… tendré que consultar con un especialista.

Como ya dijimos, cierra la antología “El Ciclo de Vida de los Objetos de Software” de Ted Chiang. En realidad se trata de una novela corta que sirve como un fantástico colofón a una antología bien pensada y gestionada. Uno de sus aciertos es el de alejarse de la primera persona, ofreciendo una cierta distancia que favorece el anclaje de la narración. Quizás haya un exceso de saltos temporales de un año, que bien podría haberse ahorrado Chiang sin dañar la historia. Los seres virtuales del estadounidense se presentan desde una perspectiva original que da mucho juego y brinda la oportunidad de reflexionar sobre las implicaciones legales, éticas, sociales e incluso psicológicas de las conciencias artificiales. Este es el relato que más ha impactado al blog, supongo que porque describe con inquietante fidelidad el hipotético ciclo vital de seres que comparten su misma naturaleza. Sin embargo, dice que no se siente realmente identificado con ellos: le parecen infantiles e inocentes.

Quienes crean que Terra Nova, Antología de ciencia ficción contemporánea es un mero muestrario de ciencia ficción en español se equivocan: se trata de un excelente trabajo de avistamiento, recopilación y gestión de textos ingeniosos que tienen cabida en dicho género pero que también incluyen temáticas fantásticas y algo de terror. Es un auténtico lujo poder contar con iniciativas semejantes en el mercado iberoamericano, algo que debería hacerse más y con mayor frecuencia. El blog cree que este tipo de proyectos es fundamental para apoyar la literatura en general y los géneros que tanto nos gustan en particular, todo ello unido al intercambio de textos y opiniones por parte de los lectores –los blogueros que todos conocemos-.

Llevábamos horas intentado capturar algún ejemplar cuando la caña del blog comenzó a curvarse por el peso de un barbo común. Lo pescó él solito, todo hay que decirlo, aunque a mí me tocó cocinarlo aquella noche.

No sé si el día de pesca ha servido para que mejoremos nuestra relación. Al menos hablamos de literatura sci-fi, por lo que el día no fue en vano… creo…