«El Rey Trasgo» de Alberto Morán Roa

“El trasgo es una criatura mitológica propia de la mitología clásica gallega presente en la tradición de otras culturas del norte de España, como la asturiana, la castellana o lacántabra, y en general en la cultura española. Se le representa como un hombre pequeño y cojo al que se adjudican aquellos ruidos nocturnos que nos despiertan y pequeñas diabluras, como cambiar objetos de sitio. En Asturias, el trasgu recibe diferentes denominaciones según los lugares: conoce trasno, Cornín o Xuan dos Camíos, Gorretín Coloráu o el de la Gorra Encarnada. En otros lugares de Europa también es conocido como gnomosilfokobold.” [Wikipedia]

Tenía doce años cuando me divorcié de mi apéndice. Lo recuerdo perfectamente porque durante los tres días que pasé en el hospital leí La Historia Interminable de Michael Ende. En cuanto terminé El Rey Trasgo: la ciudadela y la montaña del donostiarra Alberto Morán Roa, disponible a través de Kelonia Editorial en libro y e-book, empecé a sentir un ligero cosquilleo en el costado derecho. El apéndice fantasma reclamaba mi atención porque reviví las mismas sensaciones que un día me habitaron en aquel cuarto de hospital donde leía sin parar.

El blog discrepa, como es habitual. Dice que los trabajos de Ende y Morán Roa se parecen como una web a una castaña (es su intento de integrar la frase “como un huevo a una castaña” a su universo digital … sed indulgentes).

Respiro hondo y recurro a la única estrategia válida en estos casos: lo ignoro.

La fuerza de las ausencias

El Rey Trasgo cuenta cuatro historias que bailan juntas a un son de leyenda. Aunque la temática no tenga que ver directamente con la descrita en La Historia Interminable, la fantasía en ambas discurre por senderos aventureros. La magia y los seres fabulosos aparecen en ambas obras, aunque la novela del donostiarra transcurra en tierras donde se respira un aire a steampunk en la lejanía (hay artefactos mecánicos e ingenios ópticos, entre otras cosas).

Morán Roa ha escrito una novela sobre la física de las ausencias: la ausencia de la persona amada del erudito Tobías; la ausencia de esperanza de Lucio, el artista itinerante; la ausencia de cordura del Rey Trasgo; la ausencia de paz de Kaelan, el militar esidiano. Estas cuatro lagunas son fuerzas vitales que conducen una narración cuadricéfala, con flashbacks incluidos, por los senderos de un mundo mítico. En él, los reinos de Ara, Esidia, Thorar se alían para luchar contra el invasor Kara y, tras un periodo de calma, las intrigas políticas y la intervención del rey duende dinamitará los cimientos de la paz aparente.

La robustez de los cuatro protagonistas se ve arropada por unos personajes secundarios memorables (aquí, tengo que hacer mención del catatónico Mirias… una joya a pesar de su estado de hibernación). Hay escasez de mujeres en la historia (la excepción es Naie) pero lejos de reprochárselo al autor, creo que hay que respetar esta estrategia narrativa. Haber incluido alguna para cubrir una cuota imaginaria no hubiera servido a los propósitos argumentales, creo yo.

Se nota que Alberto Morán Roa seduce las palabras. O quizás sea el idioma el que lo enamora a él. Os aseguro que describir con la puntería expresiva con que lo hace este escritor, no es tarea fácil. La riqueza de términos y la precisión con la que están dosificados me parecen una labor titánica y meticulosa. Percibo muchas horas invertidas en tejer estas historias, y eso siempre se agradece.

Solo una de las tramas se vierte en primera persona, la del malogrado Lucio, cuya experiencia en las profundidades montañosas hiere como una talla de sílex. El narrador en tercera persona permite observar la acción desde las alturas de la ciudadela flotante al interior de la montaña del resto de personajes. La alternancia de narradores, actores y tramas aporta dinamismo a la novela, que no cesa de ofrecernos una variedad de escenas en la que abundan las referencias a otras obras fantásticas.

En la rueda de referencias quiero empezar con una que ya mencioné al propio Alberto Morán Roa a través de las redes sociales. Me refiero a Los Cazadores de Dragones, la serie francesa de animación de Arthur Qwak http://www.youtube.com/watch?v=o_wJZMP-YME en la que asistimos a las aventuras de Lian-Chu, Gwizdo y su mascota el dragón de “bolsillo” Hector en un mundo de islas tan flotantes como la ciudadela del donostiarra (no puedo resistirme a comentar que la canción introductoria es interpretada por The Cure ). En El Rey Trasgo hay una historia draconiana, pero seguro que no es la que os imagináis, creedme.

Personalmente veo una importante influencia de Tolkien, sobre todo en la parte en la que se describe el hábitat recóndito poblado por los trasgos: he pensado inmediatamente en la cavernosa morada de Gollum. Es imposible no pensar asimismo en Canción de Hielo y Fuego de G.R.R Martin, con sus épicas batallas, la competitividad entre sus reinos y las traiciones a gran escala.

El final de la novela arremete contra el lector de una forma un tanto brusca, con un cambio de ritmo sorprendente con respecto al resto. No sé si es un efecto buscado o una licencia del autor. Se agradece el anexo dedicado a la lista de personajes, aunque me hubiera gustado contar con un mapa detallado de las tierras que se describen. El propio Albertoha confirmado que el mapa se encuentra en proceso de preparación y estará disponible muy pronto.

La portada es, sencillamente, alucinante y alucinógena. Confieso que siento debilidad por las acuarelas expresionistas. No sé si la ilustración de Barb Hernández es acuarela o no, pero a mí me dio la sensación de que esas manchas de tinta eran capaces de mutar sus formas.

Os recomendamos que visitéis la web de la novela http://www.elreytrasgo.com o su bloghttp://elreytrasgo.blogspot.com que os suministrará todo tipo de  información sobre el autor y la obra (no dejéis de admirar los paisajes de Óscar Pérez inspirados en los escenarios de la historia).

A estas alturas, habréis podido deducir que he disfrutado con la novela y que la recomiendo para quien desee deleitarse con una fantasía ibérica. Digo esto porque, no hace mucho se planteó en las redes sociales un debate sobre la sequía de seres mitológicos nacionales. Creo que el trasgo podría considerarse como uno de esos raros especímenes legendarios que forman parte del folklore del norte peninsular. Me parece una apuesta novedosa y arriesgada por parte de Alberto y creo que va a facilitar el camino a otras obras que pueden nutrirse de referencias similares. Por cierto, el donostiarra está escribiendo la segunda parte, otra buena noticia.

El blog opina que soy pelota.

Le sigo ignorando.

Ahora mi apéndice fantasma intenta comunicarse conmigo. ¿Estaré perdiendo el juicio? O peor aún. ¿Habrá poseído un trasgo al blog?

 

Lectura pervertida: “In the mouth of the whale” de Paul McAuley

Tengo la mala costumbre de leer sagas en desorden. Ya me ocurrió con la trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson: compré por casualidad Marte Verde, el segundo título, que disfruté mucho sin saber que pertenecía a una serie. En aquel entonces era yo una lectora compulsiva e impulsiva… igual que ahora, tengo que reconocer. El blog se ha quejado muchas veces y, a pesar de mis propósitos de enmienda, no consigo dejar el vicio. ¿Me convierte eso en una mala lectora?

A diferencia del blog, yo no creo que mis hábitos heterodoxos empobrezcan mi experiencia lectora. Quizás la alteren, puede que incluso bastante, pero no creo que vayan en detrimento de la eficacia creativa del autor. De hecho existen ejemplos de obras pertenecientes a una serie que pueden disfrutarse de manera independiente, por ejemplo, el ya mencionado Marte Verde. Mi experiencia con Rainbow Bridge,  el quinto libro de la saga Bold As Love de Gwyneth Jones es la contraria, pero sospecho que aunque hubiera leído la serie de manera lineal, me habría (dis)gustado igual.

El autor probablemente (casi seguro) concibe una serie para que sea disfrutada de forma lineal pero, en ocasiones, ciertos libros pertenecientes a multi-logías pueden ser saboreados con cierta independencia. Es una perversión de la experiencia lectora, lo reconozco, que transgrede las leyes de la lógica, la intencionalidad narrativa y hasta el buen gusto. Llamadme pervertida, entonces.

No me ha ocurrido exactamente eso con In the mouth of the whale de Paul McAuley, destacada hace poco por la revista Locus Magazine http://www.locusmag.com/Magazine/2013/02/2012-recommended-reading-list/ en su lista de obras sci-fi del 2012. Cuando comencé a leerla, no recordaba haber tenido entre mis manos The Quiet War, el primer título de la trilogía. El caso es que, hasta alcanzar las tres cuartas partes de la novela, no queda claro que el libro culmina la saga iniciada por The Quiet War. La razón es muy simple: la trama se desarrolla en un futuro bastante lejano, prácticamente independiente de los narrados en los títulos precedentes.

En esta saga de McAuley confluyen varios géneros: desde la space opera al más puro estilo de Kim Stanley Robinson, a las referencias militar-adolescentes de Orson Scott Card, y, si me apuráis al space-bio-punk del mismísimo Peter F. Hamilton, cruzado con influencias tecno-teológicas.

La “ballena” del título es una nave que sirve de universo a uno de los personajes, de prisión a otro y de objetivo a un tercero. Como habréis adivinado ya, la historia se desarrolla a lo largo de tres tramas que se narran desde puntos de vista diferentes. Es de agradecer la claridad arquitectónica que McAuley impone a la novela porque permite identificar sin problema cada sub-argumento.

Se trata de una novela correctamente escrita, con una buena estructura y conceptos nuevos e interesantes. Desde las nuevas modalidades de existencia post-humana, a la ingeniería genética con alusiones a Un Mundo Feliz de Aldous Huxley, esta historia tiene todos los elementos para enamorarme y, sin embargo, no lo consigue. No quiero arruinar la lectura a nadie que se haya propuesto disfrutar de este libro, pero puedo decir que el final acude al recurso cíclico. Me desilusiona porque no consigue sorprenderme. Voy leyendo y cada giro dramático, cada personaje, cada escenario me resultan menos original que el anterior. Lo mismo de siempre.

El blog dice que chocheo, que McAuley es un artífice de la ópera espacial y que no sé apreciarlo como se merece. Pero es que esta saga me recuerda a otra de sus obras, que también forma parte de una trilogía (¡qué manía les estoy cogiendo!) llamada Four Hundred Billion Stars y que termina con Eternal Light. En esta novela hay una protagonista con talento, Brasil se ha convertido en una superpotencia, la humanidad coloniza el universo… y más de lo mismo.

No me extraña que el blog esté en desacuerdo conmigo: rara vez coincidimos. Puedo aceptar que me acuse de lectora impaciente, pero no le paso su querencia por MacAuley. Tengo que reconocer que a pesar de mis reticencias con respecto a Peter F. Hamilton, del que me interesa menos los elementos fantásticos de sus historias que los puramente científicos, me convence mucho más que el autor de In the mouth of the whale.

Confirmo las sospechas del blog: me he convertido en una lectora pervertida. Soy de las que consulta el desenlace de las novelas negras para conocer al asesino.

El blog tampoco es tan perfecto… él mira las respuestas de los crucigramas cuando no miro.

Quien esté libre de pecado…

Noura al Noman, autora de Ajwan: “La sci-fi me ha enseñado que tenemos más en común los unos con los otros de lo que parece”

No sabía que el blog leía en árabe. Lo descubrí el otro día cuando le sorprendí con un libro en la mano, pasando las páginas de derecha a izquierda. Era Ajwan, una novela juvenil escrita por la autora emiratí Noura al Noman y editada por la editorial egipcia Nahdet Misr.

Mi sorpresa se tradujo en fascinación cuando, tras preguntarle con insistencia, comenzó a contarme el argumento de una historia que transcurre fuera de nuestro sistema solar, con seres humanos que han modificado sus cuerpos y hábitos de vida para adaptarse a nuevos hábitats. Obligada por unas circunstancias extremas, la heroína se embarcará en un viaje que la alejará de su planeta oceánico y en el que descubrirá facetas insólitas de su personalidad. Es una odisea tanto personal como galáctica, muy capaz de atraer la atención de la juventud árabe por sus numerosas referencias a eventos de magnitud similar que ocurren en la actualidad.

El blog se pone en contacto con Noura al Noman y yo no puedo resistirme a hacerle las preguntas que se me habían ocurrido mientras me detallaba la narración.

Cristina Jurado: Ajwan es una novela de ciencia ficción en árabe para jóvenes adultos. Me encantaría que hicieras una breve sinopsis para los lectores.

Noura al Noman: Ajwan es un nombre árabe derivado de la palabra “jown”, que significa mar pequeño o caleta. Ajwan sería su plural.  Éste es el nombre de la protagonista, una muchacha de 19 años procedente de una raza capaz de respirar en el agua. La novela comienza con la devastación emocional que supone la arriesgada huida de su planeta, víctima de una catástrofe natural que lo destruye y que acaba con toda su raza. Esta traumática experiencia despierta una capacidad latente en ella: la Empatía. El trauma deAjwan se agudiza cuando se da cuenta de que está embarazada y recibe la noticia de que su marido ha muerto en el desastre planetario. ¿Cómo va a poder seguir adelante como una refugiada en este universo tan vasto? Al mismo tiempo, actos de violencia se suceden por todo el sector del universo en el que ella vive, dejando perplejos a los investigadores. Estos eventos misteriosos afectan la vida de Ajwantraumatizándola aún más. Para poder seguir adelante con su vida, debe elegir entre abandonar el camino de la no-violencia o convertirse en un soldado pero ¿podrá hacerlo cuando es un Ser Empático?

 

CJ: He leído que comenzaste a escribir Ajwan porque no podías encontrar una novela para jóvenes adultos en árabe. ¿Cómo se te ocurrió la historia? ¿Cuánto tardaste en escribirla?

NaN: Sí, tengo dos hijos en edad adulta y cuatro hijas adolescentes. Todos ellos crecieron alrededor de mi biblioteca, que está repleta de novelas de ciencia ficción y fantasía que colecciono desde mediados de los ´80… en inglés, claro.  Hace cuatro años, estuve buscando literatura en árabe para adolescentes y no encontré prácticamente nada escrito específicamente para este público. Todo lo que había disponible no podía competir con lo que tenía en mi biblioteca. Mi marido y mis amigos más cercanos me animaron a escribir en árabe. Como siempre me han gustado series de TV como Man from Atlantis, elegí una protagonista que pudiera respirar en el agua. Al principio, sólo sabía que la empatía sería su poder especial (creo que no hay la suficiente en este mundo y existen numerosos super-poderes destructores ahí fuera) y qué le haría cruzarse en el camino de su antagonista. El resto surgió cuando empecé a escribir un párrafo después de otro. Me inspiré en temas de esta parte del mundo: la gente marginada y desarraigada, y las personas sin escrúpulos y sedientas de poder que las utilizan para lograr sus propios fines a través del terrorismo y los actos violentos. Para llevar a buen puerto este proyecto, al tiempo que trabajaba y me ocupaba de mi numerosa familia, me prometí a mí misma escribir 800 palabras al día. Terminé el manuscrito en nueve meses, lo que se tradujo en más de 91.000 palabras.

 

CJ: Creo que novela es muy valiente. Primero, porque abordas un género que tiene poca tradición en árabe. Segundo, porque elegiste una chica como protagonista. Tercero, la historia contiene numerosas referencias a la actualidad política y social. ¿Fue complicado encontrar una editorial que apoyara tu proyecto?

NaN: Supongo que tiendo a ser una anomalía en muchas de las cosas que hago.  Siendo adolescente solía leer novelas en inglés cuando nadie de mi entorno, ni mi familia ni mis compañeras de escuela, lo hacían. Vestía vaqueros y camisetas a finales de los ´70 y principios de los ´80 cuando era poco habitual. A mediados de los ´90 fui la única mujer emiratí que abrió un despacho de traducción jurídica. Creo que nunca he hecho nada para agradar a los demás. La primera editorial emiratí que leyó Ajwan (que ya había publicado dos libros míos) me dijo que no la veía apropiada para menores de dieciocho años. Otras dos editoriales árabes me contestaron que no publicaban ciencia ficción y el resto ignoró mis mensajes. Cierto editor leyó tres páginas de la novela y me pidió que se la enviara. Aunque respeto su trabajo, me preocupaba la distribución del libro (un problema común para la mayoría de las editoriales árabes) y había visto algunas de sus obras en la que la edición dejaba un poco que desear. Podría decirse que esperé a que la oferta adecuada llamara a mi puerta. Sabía que Nahdet Misr había traducido El Señor de los Anillos yHarry Potter y me presenté ante la directora durante la Feria Internacional del Libro de Sharjah. Su respuesta fue muy positiva. Cuando Nahdet Misr decidió apoyar mi proyecto, me di cuenta de que yo no era sólo una “geek” que pensaba que podía escribir.

 

CJ: Con una formación en inglés y traducción ¿hay planes de traducir Ajwan al inglés?

NaN: Tan pronto como terminé de escribir la novela, una amiga muy cercana que me había apoyado enormemente -pero que no habla árabe- me preguntó si podía leerlo. Me llevó siete meses traducirlo. Sigue siendo una traducción y necesita una edición adecuada realizada por una persona que no sea el traductor. Hace un mes, mi editorial me la envió editada a tiempo para mandarla a una editorial alemana y a otra turca que me habían contactado. Aunque todos mis amigos me piden que la publique en inglés, no puedo hacerlo todavía. El problema es que en esta parte del mundo, nuestros adolescentes leen en inglés y casi nada en árabe. La idea de publicar Ajwan era proporcionar contenido en árabe para este público. Mi hija mayor, de diecisiete años, leyó el libro en árabe y le gustó. Tres jóvenes se comunicaron conmigo por Twitter para decirme que era la primera novela en árabe que leían. Esto quiere decir que la temática de sci-fi había conseguido acercarles al árabe. Por eso, creo que voy a esperar un poco para publicarla en inglés.

 

CJ: En una entrevista mencionas las dificultades de escribir ciencia ficción en árabe, porque algunas ideas nuevas son difíciles de transcribir. ¿Cómo es escribir en árabe dentro de este género?

NaN: Escribir Ajwan ha resultado muy educativo, tanto a la hora de acometer la producción de una novela como en cuanto a la estructura de los párrafos o de las frases en árabe. Sé que sonará gracioso, pero me sentí como si estuviera escribiendo en una segunda lengua y no en mi idioma materno. Soy Licenciada en Literatura Inglesa y cuento con un Master en Traducción. Tengo que admitir que le debo mucho a mi profesor, Basil Hatim, por hacerme ver el árabe de una manera distinta, por ayudarme a apreciar sus matices y por guiarme hacia buenos libros de referencia allá por el año 2000.

Incluso entonces, sentí que no disponía de casi ningún marco de referencia, porque tenía muchas ganas de escribir una historia pero poco tiempo para remitirme a la estructura o las novelas en árabe. No sólo debía resolver problemas sobre la jerga científica sino, simplemente, buscar la manera en la que narrar las escenas de acción. ¿Cómo describir una pelea? De hecho, no sabía cómo describir cosas tan simples como “chasquear la lengua” o “cruzarse de brazos mientras se apoyaba en un escritorio”. Tengo dos amigas escritoras, Salha Ghabish Fatma Al Nahidh, con experiencia que no consiguieron ayudarme. ¡Era bastante frustrante!

Afortunadamente vivo en un país en el que se subtitulan todas las películas. De este modo, un espectador con poco conocimiento del inglés puede disfrutar de un largometraje de ciencia ficción. Esto me ayudó a la hora de buscar traducciones para conceptos como “los agujeros de gusano” o los “motores de ion/plasma”. Admito que la traducción no es la ideal (realmente necesitamos desarrollar nuestro propio vocabulario en árabe), pero al menos no tuve que empezar desde cero. Al final, ésta ha resultado ser una experiencia increíble para mí y me encanta enfrentarme a estas cuestiones de nuevo, mientras descubro nuevos problemas e intento empujar los límites de la literatura de sci-fi. En la secuela de Ajwan, el segundo libro de la saga, he inventado una palabra para una motocicleta anti-gravitatoria y me siento muy bien con ello.

Una novela en árabe sin cultura “árabe”

CJ: ¿Te consideras una ávida lectora de ciencia ficción y fantasía? ¿Cuáles son tus autores favoritos del género y por qué?

NaN: De los catorce a los veintiocho años, leí casi exclusivamente sci-fi. Después empecé a alejarme de la ciencia ficción y a interesarme por otros géneros, pero siempre continué leyendo fantasía. Tras terminar Ajwan, decidí volver a disfrutar de libros de ciencia ficción. Mi fascinación con este tipo de temática comenzó cuando vi un tráiler de La Guerra de las Galaxias en 1977. Consiguió atraparme completamente. Uno de los primeros trabajos que me introdujeron en la “creación de mundos” es Dune de Herbert. Hasta entonces, las novelas que había disfrutado contaban aventuras en galaxias, etc, pero cuando ves un mundo al completo te sientes atraído a él e incluso comienzas a crear tus propios personajes, cultura o aventuras dentro de ese mundo. Otros autores son: Alan Dean Foster con su universo HumanxAnne McCaffrey con su serie PernJulian May con su Saga of Pliocene Exile y la serie Galactic Milieu. Todas y cada una de esas obras me enseñaron las ventajas de crear mundos ricos con escenarios detallados que permiten desarrollar nuevas historias y spin-offs más tarde. Quería conseguir el mismo efecto en los lectores árabes. Sin embargo, no quise limitarme con mi propia cultura. Si la ciencia ficción trata del futuro, yo imagino uno en el que las etnias de la Tierra se han diluido tanto que no son reconocibles. Creo que mucha gente se sentirá decepcionada ante la falta de cultura “árabe” en Ajwan. Pero lo hice así a propósito.

 

CJ: Me sorprendió aprender que había pocos títulos de sci-f en árabe. ¿Por qué crees que es así?

NaN: No estoy realmente segura. Debo admitir que no he leído novelas en árabe en años. La última fue Utopia de Ahmed Khalid Tawfiq porque había oído que era de ciencia ficción y tenía curiosidad por comprobar cómo otros autores árabes escriben. Aunque disfruté del libro, no aprendí demasiado leyéndolo. Se desarrolla en Egipto en unas cuantas décadas. He consultado algunas reseñas de otros trabajos de autores árabes, tanto hombres como mujeres. Parece que todos presentan los mismos “límites”: se trata de historias que suceden en la Tierra y en un futuro no muy lejano. No sé por qué y tampoco puedo realizar un análisis al respecto puesto que no soy una especialista en la materia, pero creo que debe haber alguna razón. Asimismo parece que todos tratan “asuntos árabes”, políticos o sociales, lo cual no es erróneo per se (Ajwan también lo hace), pero creo que pueden llegar a deprimir. ¿Tiene la ciencia ficción que ser un instrumento para “arreglar” las cosas? ¿No puede tratarse sobre la creación de mundos en los que existe la posibilidad de que mucho más? He leído un montón de ciencia ficción en mi juventud y si no hubiera sido por sus saltos de imaginación o por los temas y argumentos de otros mundos, nunca me habría sentido atraída hacia este tipo de literatura. Me preocupa que ésta sea la razón por la que nuestra juventud no lee ni escribe ciencia ficción en árabe, aunque puede que me equivoque.

Otro elemento relacionado es el sistema educativo que ha fracasado a la hora de interesar a los jóvenes en la ciencia, de cara a sus estudios y a una posible carrera. Sin ciencias no puede haber obras relacionadas, ni tampoco lectores. Y la consecuencia trágica de todo esto es el hecho de que el mundo árabe impulsa muy poco las iniciativas científicas. Es gracioso cómo la gente subestima la sci-fi cuando tiene la capacidad de traernos de vuelta a la primera línea de los avances científicos.

 

CJ: ¿Qué crees que puede aportar la ciencia ficción a la audiencia árabe?

NaN: Como ya digo en la respuesta anterior, puede producir los científicos árabes del futuro. Puede mostrarles que algunas predicciones sobre el devenir se hacen realidad y que deben estar preparados para los cambios que se avecinan, tanto si son buenos como si son malos. Pero una de las mejores cosas que la sci-fi me ha enseñado, y creo que a otros también, es que tenemos más en común los unos con los otros de lo que parece y que no hay tantas cosas nos diferencien. Debemos celebrar las similitudes y respetar las diferencias sin tratar de imponer nuestros ideales a los demás. Utilizando a extraterrestres para introducir esas ideas, podemos enviar un mensaje sutil que puede crear una generación más tolerante y un futuro más pacífico. Respecto a este punto, muchos me han dicho que soy demasiado ingenua.

 

CJ: En relación con la pregunta anterior, ¿qué puede aportar la cultura árabe a la ciencia ficción y la fantasía?

NaN: Creo que cada cultura posee atributos únicos que, unidos a la sci-fi, pueden generar contenidos que apelen a los lectores de otras sociedades, cansados quizás de recibir las mismas historias.

 

CJ: Hay mucha influencia española en los nombres de los personajes y lugares donde se desarrolla Ajwan. Has mencionado que hay una historia que se esconde tras este detalle. ¡A nuestros lectores españoles les gustaría conocerla!

NaN: Cuando creas otros mundos, necesitas una premisa de la que partir. La mía era que, en el futuro, los humanos dejarían la Tierra y colonizarían otros planetas habitables. Esto los alejaría de nuestro sistema solar y habrían olvidado sus orígenes por completo. Sin embargo, debido a la naturaleza humana, viajarían en grupos étnicos: los rusos colonizarían varios planetas; chinos, indios, japoneses y españoles harían lo mismo. En sus mundos correspondientes los nombres de los ríos, montañas, ciudades e incluso de la gente procederían del lenguaje hablado por los primeros colonos. In Ajwan, “Esplendore” es un planeta con una población mediterránea formada por españoles, turcos e italianos que han creado sus propios “países/reinos”. Cuando decido que quiero que los eventos narrados trascurran en un nuevo planeta, elijo la nacionalidad de sus colonos y luego pienso en conceptos –valor, belleza, violencia, función, etc- y uso Google Translate  para producir términos que pueda emplear como nombres. Así “Esplendore” se compone de diversos reinos: uno es un “sultanato” llamado “Segovia”. La Sultana de “Segovia” es manipulada por alguien y por ello elegí el nombre de “Marionetta” para ella. Su hijo, el heredero, se llama “Heredero” en el texto en árabe. Como esas palabras se transcriben al árabe, el lector las ve como simples nombres sin significado alguno (a menos que sepan español). He hecho esto mismo con casi todos los nombres del libro.

 

CJ: Actualmente estás trabajando en una secuela. ¿Tienes pensado escribir una saga?

NaN: Tengo esbozado el argumento para tres libros más. El segundo verá el final del camino emprendido por la protagonista en el primer libro. Sin embargo, le van a suceder muchas más cosas antes de convertirse en la mujer que merece ser. Esta historia se basa en el desarrollo del personaje.

He finalizado, además, el primer capítulo de un libro de fantasía para jóvenes adultos que tiene lugar en los Emiratos Árabes Unidos y que lleva a un grupo de adolescentes a vivir aventuras en los siete emiratos. Desgraciadamente, tendrá que esperar hasta que termineAjwan 4, a menos que viva en una isla desierta y pueda producir 5000 palabras al día. ¡Puedo soñar! De todas maneras, todo empezó con un sueño.

 

Queremos agradecer a Noura al Noman su gentileza al contestar nuestras preguntas con amplitud y prontitud. Le auguramos un prometedor futuro a la saga Ajwan y esperamos que en un futuro podamos disfrutarla quizás en otros idiomas.

El blog está celoso. Dice que debería ser él el que firmara la entrevista con Noura. Le contesto que fue él quién nos puso en contacto y que siempre soy yo quien se encarga de proponer y gestionar las preguntas. No parece que mis argumentos lo convenzan. Según él, que me he apropiado indebidamente de uno de sus contactos.

Le propongo cambiar la entrada y sustituir mi nombre por el suyo.

Me mira despechado y se echa a reír.

Tengo miedo…

 

 

 

El Strangificador que lo deNorrelite, buen Clarkificador será

Sucedió algo extraño cuando empecé a leer Jonathan Strange & Mr. Norrell de Susanna Clarke, editado en nuestro país por Salamandra. El libro me encontró merodeando en las pilas de títulos rebajados del supermercado que frecuento –¡invención del demonio, laberinto del consumismo  irracional e indulgente!-. La cubierta negra, sobria pero poderosa, me llamaba a voces entre las decenas de obras que agonizaban en el islote solitario dedicado a la literatura. Varias veces pasé de largo, pero la novela nunca se dio por vencida. Un día caí y la adquirí.

El aspecto de esta narración dice mucho sobre su contenido. Mi edición es de tapa blanda, con una letra de pequeñísimo tamaño desbordando cada hoja y convirtiendo la lectura en un desafío. Son 1006 páginas divididas en tres volúmenes y un total de 69 (no penséis mal) capítulos. El título revela mucho sobre la historia. Da a entender que hay dos personajes importantes, Strange y Norrell, y Clarke consigue que desde la portada empaticemos con el primero y que aprendamos a detestar al segundo. Si en el título conocemos el nombre completo de Strange, sólo aparece mencionado el apellido de Norrell.

La novela es muy larga… demasiado. Incluso el blog está de acuerdo conmigo en este punto. Por primera vez en la vida de ésta que suscribe, he tenido que recurrir a los “intermedios” para saborear  Jonathan Strange & Mr. Norrell, o sea, leer un par de capítulos para dejar el libro y dedicarme a disfrutar otro, y luego volver. Es una técnica poco recomendable, torpe y decididamente esquizofrénica, pero la paciencia es una de esos bienes con los que no he sido bendecida. Con este ritmo, he tardado mes y medio en leer la historia y un par de semanas en digerirla. Estoy en franca decadencia. Lo cierto es que la edición no era la más indicada para invitar a una lectura dilatada.

Dos que eran tres

La Europa que se nos describe está trazada a escuadra y cartabón a partir de los relatos históricos victorianos, a no ser porque se perfila como una versión alternativa en la que la magia está tan presente en la vida cotidiana como el té de las cinco. La trama se articula en torno a la relación entre los tres protagonistas. Sí. He dicho tres… y, aunque parezca mentira, sé contar. Porque en la portada no se menciona el tercero sino de manera simbólica, con la figura de un cuervo plateado sobre el negro del fondo. Se trata del Rey Cuervo, el líder del País de las Hadas, con sus duendes y demás habitantes fantásticos de un reino mágico que comparte isla con la Gran Bretaña.

El tal rey es el antagonista del tándem mal avenido formado por el auto-proclamado único maestro de magia de Inglaterra (Norrell) y su inesperado discípulo (Strange). Si el profesor es soltero, altivo, egoísta, interesado, calculador, ambicioso y maniático, el alumno está casado y es encantador, despreocupado, generoso, noble, reflexivo y franco. La mezcla es explosiva y solo necesita del empujón apropiado, propinado por el extraño Rey Cuervo, para alcanzar un choque de proporciones épicas. El monarca del Reino de las Hadas es un personaje histriónico, acomplejado, impulsivo y con ciertos trastornos de la personalidad que hacen que el lector se pregunte por los verdaderos motivos que lo incitan a actuar de la errática manera en que lo hace. Parece tratarse de un ser cuya longevidad y capacidad para emplear la magia se desprende de la energía vital de las personas sobre las que extiende sus encantamientos.

El mimo y la profundidad con la que están tratados los personajes secundarios es uno de los puntos fuertes de la novela. Las conversaciones entre el sirviente sin nombre, poseedor de un destino extraordinario, y el soberano de las Hadas son deliciosamente humorísticas. Hay damas aquejadas de males del espíritu, hombres de confianza sabios, aprendices de mago y magos de pacotilla, fans ridículos y encorsetados, militares excéntricos, hombres-libro… Con respecto a este último, se aprecia el guiño de Clarke a El Hombre Ilustrado de Bradbury.

Mención aparte son las numerosas notas a pie de página que, aunque proliferan en cantidad y extensión en la primera parte de la historia, se vuelven tímidas hacia el final. No es que desaparezcan, pero parecen resignarse a perder protagonismo conforme avanza la narración. Hay quienes reprochan a Clarke que insertase esas interminables notas de letra diminuta, pero yo creo que es uno de los atractivos del libro. Se trata de apuntes de leyendas, personajes míticos y libros sobre magia que profundizan en una Inglaterra alternativa y cargan de “hipotética” credibilidad al texto. La autora tardó diez años en escribir esta novela, lo que no es de extrañar por la titánica tarea que supone confeccionar un universo de referencias paralelas.

Esta novela obtuvo el reconocimiento internacional al ganar el premio Hugo en 2005. Es en la abundancia de detalles, las notas, los diálogos ingeniosos y la fertilidad de acontecimientos donde palpita una historia con alusiones a las obras de Lord Byron o Jane Austen y un toque de horror gótico de Bram Stoker. La magia que se cultiva es una práctica aceptada y extraordinariamente popular, reservada a una minoría elitista y que refleja con fidelidad las férreas reglas sociales victorianas. Las fronteras entre lo fantástico, la locura, el mito y la Historia se desdibujan e invitan al lector a explorar los límites de la realidad.

Esta obra funciona casi como una recopilación de escenas que se suceden a través de una prosa convincente, aunque a veces el ritmo se vea ralentizado por la profusión de sub-tramas. Clarke no adopta el estilo de J.K Rowling, separando el mundo mágico de la vida diaria, sino que es capaz de introducir hechizos y encantos con inteligencia y numerosas dosis de humor en la cotidianidad británica decimonónica.

Se dice que esta obra está bordada con referencias a Dickens… y probablemente tengan razón. Personalmente la veo mucho más cercana a Wilde por la ironía y la crítica voraz que aparecen en cada uno de los retratos de los personajes victorianos. Además, qué queréis que os diga, a mí Dickens siempre se me ha hecho algo pesado. Probablemente esto indique mucho sobre mi personalidad, superficial y simple, pero a mí Charles es un poco cargante… huele a cortinas de terciopelo, sillones de cuero de club inglés y mucho corsé apretado. Wilde es igual de británico, lo reconozco, pero hay en él una cierta rebeldía, un inconformismo inteligentemente articulado en sus obras que lo convierten en uno de mis autores favoritos.

El blog tiene más paciencia que yo y devoró el libro en una semana. Claro que él no tiene que cuidar, nutrir y resolver todos los problemas derivados de tener a su cargo a una cuadrilla de criaturas virtuales. ¿Quién creéis que se ocupa de su mascota, su novio y su digitalísima persona?

 

 

 

Ficción Científica: la red literaria española del aficionado a la ciencia ficción y la fantasía (2a parte)

“Soy un gran defensor de la auto-publicación”

C: El tema de Amazon me lleva a la siguiente pregunta, ¿cómo ves el panorama nacional de la ciencia ficción y la fantasía?

JAC: Con la llegada de Amazon, me parece que está resurgiendo. Soy un gran defensor de la auto-publicación y Amazon llega a casi todo el mundo. Como todo, hay cosas que merecen la pena y cosas que no, pero es lo normal, no solo en libros auto-publicados. Hay muchos autores poniendo sus libros a la venta en todo el mundo. Antes, un libro se podía comprar en España y ahora hay un mercado internacional.

 

C: La deslocalización ¿supone democratización?

JAC: Si, por supuesto.

 

C: Y… ¿crees que la literatura en general, y la sci-fi en particular, lo necesita?

JAC: Claro ¿tenemos que esperar que una editorial quiera sacar en España un libro? No, es más práctico que, si yo quiero leer un libro, lo compre esté donde esté editado. Y no sólo me refiero a libros en inglés, que dentro de lo que cabe son fáciles de encontrar.

 

C: ¿Y la labor de edición? ¿Dónde queda?

JAC: La labor de edición queda donde siempre. No digo que no haya que editar los libros. Sólo digo que, por un lado, los libros auto-publicados son una oportunidad para autores que no encuentran editorial, y los libros que sí tienen editorial, pero no se publican en España, son mucho más fáciles de llegar al público si se ponen a la venta por internet.

 

C: Pero entonces ¿no descenderá gravemente la calidad de lo publicado?

JAC: No necesariamente. Cuando compras un libro auto-editado, sabes a qué te arriesgas. Con un libro editado por una editorial, también. Auto-publicación, no es sinónimo de baja calidad.

 

C: Y ¿por qué piensas que existe esa opinión en el ambiente?

JAC: Porque cualquiera puede publicar sus paranoias, pero eso no significa que todo lo que se publica sea malo. Hay un fenómeno curioso: los libros auto-publicados que pasan a papel. Las editoriales simplemente no están dispuestas a arriesgarse, cosa normal con la crisis. Si tienes un presupuesto para publicar obras, optarás por lo seguro.

 

C: Ya, pero se considera que, sin un editor que respalde el proyecto, éste carece e credibilidad literaria… otra cosa son las ventas… y la repercusión final ¿no?

JAC: Y si un editor lo respalda ¿sí tiene calidad literaria? Yo no lo creo. Simplemente hay un número de ventas anterior que respalda al autor. Pienso que esto es como buscar el primer trabajo: te piden experiencia, pero si es tu primer trabajo, no puedes tenerla.  Es un circulo vicioso. Con la auto-publicación sucede igual: si no te publican ¿cómo se sabe si vas a vender? Un ejemplo, que para mí está muy claro de que todo lo auto-publicado no es malo, es Apocalipsis Z. Se publicó en un blog a disposición de todo el mundo y luego se recopiló en una novela y ha sido uno de los orígenes de la moda zombi en España.

 

C: Publicar para dar a conocer una obra no es necesariamente sinónimo de querer vender mucho y hacerse rico ¿no?

JAC: Yo creo que, salvo Stephen King y J.K. Rowling, poca gente se hace rica escribiendo. Si vendes mucho enhorabuena, pero si te haces un nombre, muchísimo mejor.

 

C: En tu opinión ¿qué ingredientes requiere una obra de sci-fi para ser considerada de calidad?

JAC: Básicamente, debe estar bien escrita. Puedes acumular muchas buenas ideas y estropearlas por una narrativa pobre. Me gustan mucho las space-opera de Peter Hamilton pero también me encanta Flores para Algernon, que no tiene más ciencia ficción que una pequeña pincelada para justificar la historia, y esa pincelada no está ni desarrollada. Simplemente se trata de un libro bien escrito, que cuenta una historia muy humana.

 

C: La corrección formal es imprescindible pero debe ir de la mano de algo que contar… puede ser algo nuevo o algo ya utilizado desde una nueva perspectiva.

JAC: Sí, estamos de acuerdo. Pero con “bien escrito” me refiero a que te apasione lo que cuente. Hay un libro, que no es de ciencia ficción, titulado Sábado de Ian McEwan que empieza con un tipo mirando por una ventana una mañana de sábado y ve un accidente de avión. Esos 15 segundos que dura la escena, suponen casi 50 o 100 páginas en el libro, pero esta tan bien narrado que no se hace pesado y sólo es un tipo mirando por una ventana viendo como un avión se cae.

 

“El mercado nacional necesita de un esfuerzo por parte de todos para despegar”

C: ¿Qué significan para ti los premios Hugo?

JAC: Sinceramente, era algo lejano… interesante, pero lejano. Ahora los veo mucho más cercanos. Gracias a la entrada en el blog Sentido de la Maravilla http://sentidodelamaravilla.blogspot.com se han acercado mucho ¡Hasta pienso votar!

 

C: En España tenemos los premios Ignotus.

JAC: Otros que también veía lejanos, pero ahora se han aproximado.

 

C: ¿Por el premio al mejor sitio web?

JAC: Me di de alta en la AEFCFT (la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror) ¡Quiero participar en todo!

 

C: Te vemos muy participativo.

JACFicción científica http://www.ficcioncientifica.com es la excusa ideal para eso. Me apetece… quiero estar ahí aunque sea mirando, pero de cerca. Me gusta la ciencia ficción ¡pues vamos a eso con todas las consecuencias!

 

C: ¿Qué crees que le falta a la escena española de ciencia ficción y fantasía?

JAC: Yo creo que no le falta nada. Tiene todos los componentes… quizás necesita de un esfuerzo por parte de todos para que despegue, pero hay autores, hay gente que organiza cosas. Todos los ingredientes están ahí. Y me remito a una entrada reciente del blog Sin solapas http://www.sinsolapas.blogspot.com.es/2013/01/el-estado-de-la-cosa-lagrimas-de-luz-vs.html, que me ha parecido un análisis magnífico y con el que estoy totalmente de acuerdo.

 

C: Entonces… ¿no crees que falta apoyo por parte del mundo editorial?

JAC: Eso es la pescadilla que se muerde la cola. No va haber apoyo hasta que no se demuestre que es rentable, no va a ser rentable hasta que se apoye… creo que hay gente dando ese apoyo, el de las editoriales llegará luego.

 

C: ¿Piensas que es un género tan minoritario que no puede ser rentable en nuestro país?

JAC: Sinceramente, no lo sé. Pienso que sí que es rentable, pero tiene que dejar de ser minoritario. Es como todo: nadie leía fantasía hasta que llegó la serie Juego de Tronos. Ahora todo el mundo quiere leerla y se trata de un libro que se publicó hace más de diez años. La gente me pregunta por esa obra y yo me sorprendo. El libro lleva dando vueltas una eternidad ¿ahora lo han descubierto?

 

C: Quizás sea por el espaldarazo de la serie de TV.

JAC: Seguro. Hay que dar visibilidad a las obras.

 

C: Y también se nota la influencia de los cambios ocurridos en la industria cinematográfica. Antes había una película de sci-fi de vez en cuando… ahora, hay cantidad.

JAC: Cierto. La cuestión es cuánto influyen esas películas en la gente para querer leer novelas. ¿Cuánta gente se molestó en leer Soy leyenda después de la película?

 

C: Pero uno retro-alimenta a lo otro… aunque sea difícil cuantificar cuánto ¿no?

JAC: Yo espero que sí, pero me da la sensación de que en las adaptaciones no es así. Las películas se simplifican mucho, demasiado.

 

C: ¿Por qué? ¿Porque resulta más fácil consumir una historia en imágenes?

JAC: Y porque una parte importante de la ciencia ficción, que es la reflexión, no se puede llevar a la pantallaPor ejemplo, en Soy leyenda, la parte final del libro, que a mí me parece que da mucho para pensar, se cambió en la película para que no presentara muchos quebraderos de cabeza.

 

C: Bueno, mira el caso contrario con El Hobbit en el que, de un libro no muy extenso, se han hecho 3 películas…

JAC: Nadie va a poder convencerme de que eso no es “estirar el chicle”.

 

C: Pero hay mucha gente que a releído el libro antes de ver El Hobbit.

JAC: La gran película de ciencia ficción de los últimos años, Avatar, era simple como el mecanismo de un chupete. La cuestión es cuánta gente lo ha leído después de ver la película.

 

C: Ya sabes que Cameron y yo… no hacemos buenas migas.

JAC: Pero ha sido la gran película. No vamos a hablar de Prometheus, que esa no era simple, esa era… eso… una palabra muy fea. Era otro intento de aprovechar un éxito, dándole una vuelta de tuerca sin sentido.

 

“Es más fácil que te hagan un micro-pago en una página porno que por acceder a un número de una revista online”

C: ¿Qué te parecen iniciativas como RBA Fantástica http://www.literatura-fantastica.es?

JAC: Me parece una iniciativa magnífica, sólo se puede describir así. Se trata de una colección que lo mismo publica un premio Hugo todavía calentito, que una selección de novelas de H. G. Wells… ¡Es genial!

 

C: ¿Qué otras cosas crees que deberían hacerse para estimular la sci-fi en el mercado de habla española?

JAC: Por lo pronto, hace falta facilitar el movimiento de las obras.  Amazon me parece magnífico para esto. Las antologías me gustan mucho también. Son una forma de dar a conocer autores. Las revistas de relatos… por favor ¡eso no lo podemos haber perdido! … si es que alguna vez lo tuvimos. Aquí nos ha faltado una revista como Amazing Stories. Pero lo que se necesita sobre todo es estimular el movimiento de las obras, el poder explorar la ciencia ficción de otros países de habla hispana. Aunque aquí tuvimos Nueva Dimensión. ¡Aquello sí que fue un gran intento!

 

C: ¿Crees que el mercado está maduro como para que existan revistas del género?

JAC: Al menos hay que intentarlo. Si no hay revistas de género, hay Internet, que es la gran alternativa.

 

C: ¿No es la tarea que hacen los blogs de los aficionados?

JAC: Sí, exactamente. Si no hay apoyo, se crea. Los blogs de los aficionados hace más por el género que cualquier otra cosa. Pero ¿no puede haber una revista de relatos online como en EEUU? ¿No podemos tener un Clarkesworld?

 

C: ¿Por qué crees que es tan difícil en nuestro país?

JAC: Porque la gente no está dispuesta a suscribirse y, si la pones en abierto, ¿como te mantienes? Al final sólo quedan los aficionados que lo hacen por amor al arte.

 

C: La suscripción… ¿es la única manera?

JAC: La publicidad no genera dinero en una cosa así y mucho menos un micro-pago por SMS, que esa sí sería una buena opción. Pero es más fácil que te hagan un micro-pago en una página porno por ver una galería que por acceder a un número de una revista online.

 

C: Me has dado una idea.  Se podía hacer algo como Interviú… mezclando erotismo y sci-fi…

JAC: Sí… o como Playboy. Así puedes decir que lo visitas por los artículos…

 

C: Me gusta pensar que el género tiene mejor salud en nuestro país que hace unos años, a pesar de la crisis.

JAC: Han aparecido nuevas editoriales, algunas más tipo “chiringuito” que otras. Se auto-publica más. Internet se ha extendido. Hay más las posibilidades para conocer blogs y leer relatos. ¡Todo esto es imparable!

 

C: Entonces ¿piensas que hay futuro?

JAC: De eso no me cabe ninguna duda.

 

C: Yo también creo que ahora hay una base de lectores con voluntad de apoyar el género y muchas ganas.

JAC: Claro, eso es lo que va a moverlo todo. Sólo tienes que ver cuántos blogs hay.

 

C: Mucho nivel e implicación.

JAC: Eso es lo único que hace falta.

 

C: Me sorprende y me encanta que haya tal nivel… no sólo se trata de blogs en los que se opina sobre las obras sino sobre cuestiones como el mercado, la calidad de la producción, la salud del género… ¿qué te parece?

JAC: Es una buena época aunque la gente se empeñe en decir lo contrario. Los aficionados se están implicando. Internet ha dado salida a muchas iniciativas que antes no podían ir a ningún sitio. Ahora hay gente auto-publicando, escribiendo blogs, escribiendo relatos, reseñas… es un gran momento para el género.

 

C: Sé de tu querencia por el escritor chileno Jorge Baradit … ¿quieres contarnos cómo lo conociste?

JAC: Lo conocí a través de Facebook. Después de leer lo que había publicado en España, tuve que mover cielo y tierra para encontrar una manera de obtener sus otros libros, en particular Synco.  Ese es un gran libro, una ucronía retro-futurista donde Pinochet se cambia de bando en el último momento y fracasa el golpe. Después de leerlo, me atreví a escribirle un mensaje en Facebook. Conocí sus obras porque su novela cortaTrinidad ganó el premio UPC 2006 y me encantó. Luego vino Ydgrassil y ahí se acabo la publicación en España de Baradit. El resto de títulos, los tuve que pedir a Chile.

 

C: Si pudieras conocer en persona a algún escritor de sci-fi ¿cuál o cuáles serían y por qué?

JAC: Me encantaría conocer a Vernor Vinge. Creo que tiene una imaginación desbordante. Me tomaría una cerveza con Baradit, para que me explicase un poco más de sus novelas.

 

C: ¿Y de los de casa?

JAC: Con Juan Miguel Aguilera también, me gusta mucho lo que escribe. Es el coautor de Mundo en el abismo. Ahora prepara una antología de relatos en el universo de su última novela Nemesis y ha pedido que le manden relatos, me parece una iniciativa extraordinaria.

 

Queremos agradeceder desde este rincón de Internet que es el blog las facilidades que nos ha dado José Antonio para contactarle y conversar con él. Ha sido un auténtico placer que esperamos continuar en el futuro con más charlas, un poco de polémica y debate para repartir: ¡hay para todos!

Dice el blog que quiere casarse con Ficción Científica, que vaya preparando la dote. Después del shock inicial, le explicó que es muy joven,  que la web es menor de edad… y que el tema de la dote ya no se lleva.

Me mira con ojos resueltos… me señala con un dedo en silencio y después se da media vuelta…

Pasada media hora, viene a pedirme un piercing. Dios ¡cómo me conoce! Cada vez que veo brillar el pendiente en su ceja pixelada, pienso que podría ser peor y que ahora podría estar escribiendo odiosas invitaciones de boda.