Alberto Morán Roa, autor de El Rey Trasgo: “A nivel de calidad, creo que la fantasía goza de buena salud en España”

Aparte de ser uno de los pocos hombres a los que le sientan bien las faldas – debería decir el kilt escocés-, Alberto Morán Roa http://elreytrasgo.blogspot.com es un escritor de fantasía que combina su pasión por la historia con una imaginación exuberante. Él tiene la culpa de que haya superado mis reticencias iniciales con respecto a la fantasía épica y haya leído El Rey Trasgo: La ciudadela y la montaña http://www.elreytrasgo.com su primera novela publicada en nuestro país por Kelonia. Podéis consultar la reseña que escribí hace unos meses en https://masficcionqueciencia.com/2013/06/13/285/

A lo largo de varias semanas he tenido la oportunidad de conversar con Alberto sobre muchas cosas que nos interesan a los dos, desde reflexionar sobre el oficio de escritor hasta comentar la situación del género fantástico en España. Ha sido una experiencia muy divertida e interesante: la entrevista que vais a leer no es el resultado de un cuestionario remitido y contestado –una opción muy eficaz, que no tiene nada de malo por otro lado- sino el producto de varios intercambios ciber-epistolares en los que se ha ido fraguando un intercambio de ideas, más por su parte que por la mía como podréis comprobar.

El blog y yo queremos agradecer a Alberto su disposición y buen humor a la hora de acometer esta empresa en medio como se hallaba de la promoción de su novela, la producción de la segunda entrega de la saga, su trabajo cotidiano y sus múltiples compromisos.

Señores, pasen y vean.

Cristina Jurado: Suelo acercarme a cada obra desde el punto de vista del escritor. Soy aprendiz de junta-letras y me interesa muchísimo el proceso creativo que se esconde detrás de cada obra literaria. En el caso de El Rey Trasgo, creo que has realizado una intensa y cuidadosa labor de edición, utilizando términos en desuso en nuestro idioma pero terriblemente expresivos y sonoros (se me ocurre «mandoble», por ejemplo).
Tengo un amigo, José Luis Merino por más señas (escritor y periodista bilbaíno) que me insta constantemente a que cada frase que yo escriba me haga «temblar». También me azuza para huir de las frases hechas y para apostar por imágenes y comparaciones originales y con fuerza. ¿Cómo afrontas tú el proceso creativo, desde la concepción de ideas hasta que el manuscrito pasa a la imprenta?

Alberto Morán Roa: Me gusta jugar con el poder del lenguaje: construir a través de él no solo mundos sino personalidades, caracteres, emociones. Trato de ser meticuloso y de encontrar la palabra adecuada para cada contenido; sobrecargar el texto o hacerlo retorcido me parece innecesario, ser preciso es mucho más elegante y entretenido para el lector. Sé que aún tengo trabajo por delante en este aspecto -siempre lo tendré-, pero es el modo en el que elijo escribir.

Ese toque algo arcaico es a la vez intencionado y a la vez involuntario: intencionado, porque la ambientación medieval de la novela y el espíritu que rodeaba a ciertos momentos -sobre todo en la trama de la Ciudadela- requerían de ese lenguaje; involuntario, porque eran las palabras con las que el libro pedía ser escrito y viajaban de mi cabeza a la pantalla de un modo muy natural. El hecho de que muchas veces me sorprenda utilizando ese vocabulario también ayuda.

Estoy de acuerdo en parte con tu amigo José Luis: sí creo que hay que perseguir la excelencia, pero creo que hay frases que reclaman más «poder» y otras que simplemente cogen de la mano al lector y lo llevan a través de un diálogo, un escenario o una situación. Las frases hechas son odiosas y mi agente acribilló aquellas que encontró en el manuscrito original -le estoy agradecido por ello, no aportaban nada- y las comparaciones originales son divertidísimas de escribir, pero creo que hay que utilizarlas con moderación y saber darles el momento exacto.

CJ: He leído que los escenarios de El Rey Trasgo salen de la cultura medieval en sus vertientes veneciana y germánica e incluso del Imperio Romano. Esos momentos de la historia de la Humanidad se caracterizaron por las innumerables guerras (¿cuándo no las ha habido?) y cierto oscurantismo en la búsqueda de conocimiento. Reflejas esto muy bien en las referencias militares, que son constantes en tu novela -sobre todo en la parte dedicada a la Ciudadela- y en la parte de la librería de Helmont. ¿Qué crees que tiene la Edad Media que atrae tanto nuestra imaginación?

AMR: Es un tiempo brutal, violento, descarnado, que muestra sin ambages una faceta particularmente primitiva y apasionada del ser humano. Es, en líneas generales, un tiempo de oscuridad, y donde más tinieblas hay es donde más destaca la luz, donde más llama la atención y más admirable resulta la búsqueda de conocimiento, la curiosidad, al igual que valores como la lealtad o la justicia. Por eso escogí este periodo para ambientar El Rey Trasgo: necesitaba tinieblas, necesitaba sombras, no solo literales sino figuradas, para que la luz brillase con más intensidad y los tonos de gris se apreciasen bien. Por otra parte, a título personal me fascina la ambientación medieval europea y devoro historia relacionada con ese periodo.

CJ: Vuelvo sobre el proceso creativo. Una cosa que me interesa enormemente es la construcción de los personajes. Creo que una de las cosas más difíciles es dotar a cada uno de su voz propia para intentar que no todos suenen igual. ¿Cómo afrontas tú esa tarea?

AMR: Casi todos los personajes surgen de una idea básica alrededor de la cual luego crece un pasado, una familia, una historia, unos valores, una personalidad; en definitiva, una voz. No preparo de antemano el perfil de los personajes más allá de las cuatro líneas: me interesa saber qué representan, qué quiero decir a través de ellos, y un esbozo básico del arco que atravesarán, de los cambios que experimentarán a lo largo de la historia. A partir de este núcleo primordial les dejo crecer a través de conversaciones, puntos de vista, su modo de reaccionar, de hablar… Cobran vida propia ante tus ojos, y eso es algo maravilloso.

CJ: Al hilo de lo que comentas ¿qué es para ti lo que hace maravilloso a la fantasía épica a diferencia de otros géneros?

AMR: Me maravilla las opciones que ofrece para dibujar personajes sencillos, fáciles de recordar, y al mismo tiempo con el potenciar de ser muy, muy complejos. Me gusta que otorgue la posibilidad de tejer grandes tramas y de adentrarse en los rincones más íntimos; que permita trabajar desde los acontecimientos más importantes con una perspectiva «a vista de pájaro» y las reacciones personales. Disfruto de la ambientación medieval y europea, la que tradicionalmente más se utiliza en el género, ya que me fascina. Y por último, permite rodear al ser humano de un entorno que aún le es desconocido, en el que todavía hay mucho por descubrir no más allá del planeta sino más allá de las fronteras de cada nación.

CJ: ¿Qué quieres conseguir con El Rey Trasgo?

AMR: Quiero llegar a mucha gente, evidentemente. Quiero que me lean. Mi objetivo original era conseguir una cifra de ventas que justificase la publicación de la segunda parte y parece que ese objetivo ya es tierra conquistada, así que es el momento de fijarse nuevas metas. Me gustaría que gozase de todo el éxito al que pueda aspirar y quiero impulsar ese éxito. ¿Ambición? Puede. Yo más bien lo llamaría deseo, deseo de llegar a muchos lectores, de conocer muchas opiniones, de tocar muchas vidas.

CJ: ¿Cuáles son tus planes de futuro?

AMR: Mis planes de futuro son terminar la segunda parte de la pentalogía -sí, al final será una pentalogía, revelaré los subtítulos de cada parte en breve-. Mi objetivo es que se publique a finales de este año, si todo marcha bien. En 2014 quiero publicar otro libro, un proyecto que aún estoy esbozando. ¡Ah! Y un proyecto más, este vinculado con El Rey Trasgo… pero sin ser una novela. No, de momento no puedo dar más detalles al respecto, aunque os aseguro que puede ser alucinante. Esos son mis planes.

CJ: ¿Tienes previsto tocar embarcarte en otros géneros o te ves a ti mismo como un escritor exclusivamente de fantasía?

AMR: Me interesa el género histórico, aunque me veo a mí mismo escribiendo algo parecido a 300, que podría etiquetarse como fantasía histórica, como delirio histórico empapado en testosterona, si nos queremos poner académicos. También me atrae escribir algo más urbano, aunque estoy convencido de que acabaría introduciendo elementos fantásticos en él. Sí, creo que todo cuanto escriba podrá englobarse en alguno de los sub-géneros de la fantasía: ya he dicho en otras ocasiones que es el género más generoso, así que puede incorporarse a cualquier historia que me llame la atención, a cualquier personaje que idee, a cualquier género que me tiente con sus cantos de sirena. Haya espadas o no, creo que todo aquel que lea algo con mi nombre verá en esas páginas la presencia de la fantasía. Es donde me siento más cómodo. Es mi hogar.

CJ: ¿Tienes novia?

AMR: No, no tengo novia. Tuve una, con quien emprendí una travesía muy larga a través de la calma, de las tormentas y los krakens. Me enseñó más cosas de las que jamás imaginé. Muchas más. Estar soltero me ha dejado en una posición interesante, ya que me ha proporcionado un punto de vista nuevo sobre mi propia relación y las relaciones que me rodean, la mayoría protagonizadas por personas en la tercera década de sus vidas, con todo lo que ello implica. Me ha dado una perspectiva más completa de ese constructo social llamado amor, una visión más agria, más dura, más descreída, pero también más honesta.

CJ:¿Qué te parece el panorama de la fantasía nacional? ¿Cuál es tu opinión sobre las nuevas fórmulas editoriales (crowfunding, auto-publicación, the raise of e-books´ …)?

AMR: Creo que auto-publicación debe ir unida a auto-exigencia de un modo feroz; han de ser inseparables, como uña y carne. La auto-publicación nunca debe ser un atajo para saltarse la labor de edición y corrección, así que si optas por guisártelo y comértelo tú solo, hazlo bien. Asegúrate de que es algo digno de poner en el mercado. “Eso lo dirán los lectores”. No, si subes un libro infumable y lleno de erratas, igual para entonces ya no hay lectores que quieran leerlo, porque estos habrán huido después de que cien mil autores suban sus respectivas obras sin asegurar un mínimo de calidad con el pretexto de “si es buena o no lo dirán los lectores”. Mira tu trabajo con objetividad, somételo a la observación de personas de contrastado criterio. Y si cuarenta editores te han dicho que tu trabajo no es bueno… Pues quizá es que no lo es. Ya lo sé, ya lo sé, a Hemingway le rechazador veintisiete veces y a Rowling, no sé cuántas. No uses dos ejemplos como pretexto para saturar un mercado con una obra mal trabajada.

Revisa tu libro hasta acabar harto de él, cuenta con lectores cero y revisores que sean profesionales, solventes e implacables, asegúrate de que esté bien maquetado. ¿Sabes qué pasa si subes a Amazon un libro sin revisar, mal maquetado y que en cuanto a calidad solo cuenta con el aval de tu familia más cercana? Que estás zancadilleando a otros autores auto-publicados. Así das mala reputación a la auto-publicación y alimentas el injusto mito de que solo es un último recurso para rechazados. No te hagas eso a ti mismo y no se lo hagas a los demás, joder: si vas a auto-publicar, auto-publica bien. Mejor que bien. Haz un trabajo tan bueno que despierte el interés de los lectores, en vez de mitigarlo. Creo en un mercado de la auto-edición de calidad, en el que los autores eligen de motu proprio publicar su obra al margen de la industria, con genuino cariño y dedicación. En España tenemos un buen ejemplo en cuanto a fantasía épica en Abel Murillo: trabaja duro por su obra, mucho, hasta el punto de no tener nada que envidiar a profesionales de la edición. Y auto-publica porque le da la gana. Así, sí.

Creo que el mecenazgo es un método muy interesante, con mucho potencial. Pone mucho poder en manos de los autores. Permite contrastar el genuino interés (es decir, el monetario) por una obra sin estrellarse. Además, creo que el mecenazgo vale para todos: Amanda Palmer escribió un muy interesante post sobre ello, diciendo esencialmente que es un método de financiación abierto a todo el mundo, a toda clase de iniciativas y de perfiles de autor. Ahora bien, creo que la seguridad que otorga el mecenazgo no debería volvernos tan cómodos como para que se deje de apostar. La labor de edición y publicación siempre ha tenido un componente de inversión, de apuesta, de voto de confianza de la casa al autor. No quiero que eso se pierda, quiero que las editoriales puedan seguir diciendo: creo tanto en este producto que voy a poner dinero para darlo a conocer.

¿Estoy diciendo que las editoriales no deban llevar a cabo proyectos de mecenazgo? No. Me parece bien para proyectos puntuales, para obras concretas, para propuestas de naturaleza muy arriesgada o primerizas, para dar unos primeros pasos seguros y no estrellarse antes de empezar, para obras en las que participes varios autores. Pero no creo que deba ser el modus operandi por defecto de una editorial. No creo que el componente de apostar por un autor deba perderse nunca. Espero que esta puta crisis no se lleve eso también.

E-books. Lo mismo que he dicho sobre auto-publicación. Si has subido a Amazon tu pastiche de las 50 sombras de Grey o Juego de Tronos, lleno de erratas porque “lo importante es la historia”, sin maquetar, sin revisar y sin valorar, la estás cagando. Así contribuyes a convertir una plataforma en un moderno gueto estadounidense: muy poblado, con un puñado de individuos prometedores y talentosos, alguno de los cuales consigue llegar al estrellato (momento en el que generalmente abandona el gueto para mudarse a Palm Beach), pero en el que nadie quiere entrar. Contribuye a convertirlo en una alternativa tan atractiva e interesante como cualquier otra editorial. Hazlo como en el escondite: por ti y por todos tus compañeros.

La situación del panorama fantástico se me antoja un reto para los autores españoles. Y me encantan los retos. Durante años pedimos a gritos un foco, una oportunidad para que se nos viese, para que el gran público reparase en nosotros. ¿Querías foco? Toma foco que ni la bat-señal: Random House tiene un sello fantástico, al igual que RBA y Oz, Kelonia y Tyrannousaurus sacan fantástico y parece que las ventas son mejores que nunca. Es la oportunidad de demostrar que se puede cautivar a un gran número de lectores con obras de calidad, respaldadas en casos como el de Fantascy por una maquinaria promocional sin igual. Vamos a ver si somos capaces de llevarnos a esos lectores. Yo, como decía, lo veo como un reto. Y me apasionan.

Eso a nivel de exposición y ventas. A nivel de calidad, creo que la fantasía goza de buena salud en España. ¿Queréis nombres? Daré nombres. Jesús Cañadas tiene una elegancia, una capacidad de caracterizar personajes y una riqueza descriptiva cautivadoras. Guillem López tiene un talento para hilar historias y crear atmósferas que ya quisieran muchos autores al otro lado de la frontera. García-Clairac y Martín Morales están donde están a base de trabajo, talento y capacidad de enganchar a los lectores jóvenes. José Antonio Cotrina dejó el listón muy alto antes de publicar su último libro y por lo que he leído, tras su publicación está utilizando las astillas de dicho listón como mondadientes. Concha Perea ha llamado la atención de un gigante como Random House con su primera obra, que tengo que leer. ¿Queríais apuesta y credenciales? Tomad apuesta y credenciales. ¿Tengo que hablar de Negrete, Aguilera, Palma, Somoza o Gallego a estas alturas de película? Y aún tengo pendientes a plumas de las que he oído hablar muy bien, como Sofía Rhei o Virginia Pérez de la Puente. Me falta tiempo. En cualquier caso, voy a dejarlo ahí para que esto no parezca una entrada de Wikipedia. Pero lo que quiero decir: hay talento. Siempre lo hubo. Ahora hay talento y exposición. Aprovechemos el momento y hagamos algo grande, muy grande, con él.

Lectura compartida en El Fantascopio: The Seven Beauties of Science Fiction

¿Conocéis ese tipo de personas que se meten en todas las conversaciones haciendo como que comprenden de qué va la película e intentado demostrar que saben un montón de lo que sea sobre lo que se está hablando? Seguro que conocéis alguien así: enteradas de todo pero sabedoras de nada.

Yo soy una de esas. Lo reconozco. En lo que respecta a la ciencia ficción, quizás haya leído unos pocos libros más que la media (tampoco es una hazaña, no nos engañemos) pero admito que mi ignorancia es casi tan vasta como mi falta de humildad…

Por eso, en un intento por ampliar mis conocimientos sobre el género, he decidido darme al estudio. Pero no estoy sola. Un grupo de frikis intrépidos admiradores de la ciencia ficción que se hacen llamar El Fantascopio en Facebook, que por alguna razón me han admitido entre sus filas, van a dedicar parte de sus vacaciones veraniegas a ahondar en las profundidades de la sci-fi.

La iniciativa tomará la salida la próxima semana, con el inicio del mes de Julio, y se prolongará hasta finales de Agosto. Se ha decidido leer de manera colectiva The seven beauties of science fiction de de Istvan Csicsery-Ronay Jr.

A continuación os presento el calendario de lecturas (un capítulo por semana) por si os animáis y queréis sumaros a esta iniciativa que tendrá puesta en común cada jueves:

▪       Jueves, 4 de julio: Introduction: Science Fiction and This Moment

▪       Jueves, 11 de julio: First Beauty: Fictive Neology

▪       Jueves, 18 de julio: Second Beauty: Fictive Novums

▪       Jueves, 25 de julio: Third Beauty: Future History

▪       Jueves, 1 de agosto: Fourth Beauty: Imaginary Science

▪       Jueves, 8 de agosto: Fifth Beauty: The Science-Fictional Sublime

▪       Jueves, 15 de agosto: Sixth Beauty: The Science-Fictional Grotesque

▪       Jueves, 22 de agosto: Seventh Beauty: The Technologiade

▪       Jueves, 29 de agosto: Concluding Unscientific Postscript: The Singularity & Beyond

Aquí tenéis el resumen del libro, tal y como aparece en la contraportada:

Ahora que el mundo experimenta cambios a diario, gracias a la aplicación de la tecno-ciencia en cada aspecto de la vida, la ciencia ficción se ha convertido en un modo esencial para imaginar los horizontes de la posibilidad. Aunque muchos de los textos de ciencia ficción varían en cuanto a niveles de calidad artística y sofisticación intelectual, todos participan de una energía social y del deseo de imaginar un futuro colectivo para la especie humana y el mundo. En este momento, una impresionante cantidad de películas, publicidad, música, videojuegos y literatura no perteneciente al género se ha convertido en los que Csicsery-Ronay llama hábitos mentales que estimulan la ciencia-ficcionalidad.  Ya no se trata la ciencia ficción como un motor genérico que produce efectos predecibles, sino como un modo de conocer capaz de enmarcar experiencias como si fueran aspectos de la ciencia ficción.

Este libro describe la ciencia ficción como una constelación de siete atracciones cognitivas que forman parte de la ciencia-ficcionalidad: neología fictiva, novums fictivos, historia futura, ciencia imaginaria, lo sublime ciencia-ficcional, lo grotesco ciencia-ficcional y la Tecnologiada o la épica del desarrollo tecno-científico en un régimen global.

Sé lo que estáis pensando: 1) el libro está en inglés 2) son las vacaciones. No os preocupéis porque cada semana un Fantascopista se encargará de elaborar un post en su blog para desentrañar los secretos de cada capítulo. Y emplear el verano para profundizar en las entrañas del género que os fascina, bien vale un mínimo esfuerzo.

¡Animaros a participar, cada semana en Facebook en la página de El Fantascopio!

Actualización- También se han sumado a la letura:

The Restoration Game de Ken McLeod: una no-reseña

Y me compré The Restoration Game de Ken McLeod, y me lo leí, y me aburrí como una ostra.

Esto que estáis leyendo, es una no-reseña. Mi equipo de investigación -o sea Wikipedia- ha encontrado que una reseña es, y cito: “una evaluación o crítica constructiva negativa que depende de lo que el crítico analice, de objetos tales como una película, un videojuego, una composición musical, un libro; un equipo, como un automóvil, electrodoméstico o computadora; o un evento, como un concierto, una exposición o una pieza teatral.” Desde ya os aviso que lo que vais a leer es una no-reseña, porque nada se va avalorar de manera constructiva.

El blog me está tomando la temperatura. Cree que me consume alguna fiebre asiática porque estoy desvariando. Me río en toda su cara. Es la última vez que leo algo que me haya recomendado. Terminé la novela de Ken McLeod y después me dediqué durante unos días a hornear tartas de manzana. Si queréis saber de qué estoy hablando, pasaros por el blog Sin Solapas, para el que escribí esto: http://sinsolapas.blogspot.ae/2013/01/50-pages-or-death-pastwatch-de-os-card.html

Empecemos a des-reseñar. En primer lugar, esta novela no es de ciencia ficción y me voy a pensar lo del tecno-thriller. No siempre que salen criaturas exo-terrestres estamos ante una obra del sci-fi. En este caso el escritor escocés las coloca en la periferia de la historia y apenas intervienen en la trama. Después se pasa más de 300 páginas contándonos la historia de Lucy Stone, que es la de Krassnia, un diminuto país de la Europa del este que no está en los mapas.

La protagonista es una desarrolladora de videojuegos que se ve inmersa en una historia de espionaje y conspiraciones políticas porque su familia poco más que la tira al agua y le hace ahogadillas la obligará. Sin ningún tipo de preparación, tendrá que tratar de resolver una situación volátil en Krassnia programada por los poderes fácticos (quienes quieran que sean) con los que tendrá que colaborar.  Asistimos al viaje de la heroína desde Edimburgo, su residencia habitual, a la tierra que la vio nacer en medio del continente europeo, durante el cuál los numerosos interrogantes que salpican sus existencia se reproducirán como las cucarachas en el trópico. ¿Quién demonios es su padre? ¿Por qué la relación con su madre es tan fría? ¿Qué suceso de su infancia la mantiene traumatizada?

Agradezco que McLeod respondiera a la primera cuestión, pero no le perdono el tratamiento de las otras dos. Afirmar que las responde, sería no faltar a la verdad en sentido estricto, pero a veces la verdad se deja cosas en el tintero. El autor escocés resuelve el trauma infantil de la protagonista, muchacha pizpireta e intrépida donde las haya, de manera tan pueril que uno cree que nos está tomando el pelo. Yo no soy especialista en enfermedades mentales, pero creo poder decir que el suceso narrado es muy poco creíble. De hecho, me atrevería a decir que es ridículo.

Leo en la biografía del escritor que fue trotskista en sus años mozos y empiezo a conectar los puntos, que diría el santo Jobs. Ahora entiendo por qué Krassnia es un reducto comunista en el tapete europeo y por qué está en pleno proceso de reconversión política. Los personajes secundarios son bastante más interesantes que la protagonista pero zozobran en las aguas turbulentas de una historia que navega entre el espionaje y las teorías conspiratorias sin llegar a ser una buen thriller político.

Todo lo anterior poco o nada tiene que ver con la conexión de Lucy Stone y Krassnia con la periferia ciencia-ficcional que planea sobre la novela. Atención con los spoilers porque, después de dar bastante vueltas sobre el asunto del origen de la protagonista, lo que verdaderamente se plantea al final es cuál es la naturaleza misma de nuestra realidad. ¿Realmente la conocemos tan bien como creemos? No me entendáis mal: la novela se deja leer, no es aburrida o lenta. La prosa es fluida sin llegar a ser espectacular. El problema estriba en que suceden cosas, muchas cosas, cuya importancia en la resolución de la trama es casi nula. El final es tan previsible, que solo te lo permito si te llamas Stephen King y te gustan las cúpulas transparentes (esto es una señora pista).

Apasionante, me dice el blog. Me temo que esta es una de las muchas veces en las que no estaremos de acuerdo. No recomendaría este libro a menos que quieras disfrutar de una lectura ligera enmarcada en una premisa de ciencia-ficción que nunca acabará de desarrollarse.

Man of Steel: la teoría del guerrero perfecto

El blog y yo hemos ido al cine a ver Man of Steel de Zack Snyder. No han querido llamarla Superman para no confundirla con la dirigida por Richard Donner de 1978, sus posteriores secuelas y ese infumable rescate de la franquicia que se llamó Superman Returns de 2006. Me pregunto a qué viene los de “Steel” en el título (“acero” en cristiano) y el blog me da un codazo y me dice que así se aprovecha la “S”. ¡Hay lo que sabe mi blog! Prometo no espoilear la historia (mi amigo Pedro, puede quedarse tranquilo).

Christopher Nolan (el director de Memento, Inception y las tres últimas cintas de Batman) es el productor y uno de los guionistas del largometraje y se nota porque la historia se hace más oscura, se ennegrece al hacer un ejercicio de introspección. El personaje principal, el prota, el que corta la pana, es Kal-el, más conocido en el tercer planeta del sistema solar como Clark Kent que tiene como nombre de guerra Supermán. El tono de la historia se ha “nolanizado”, pasando a incluir numerosos elementos del cinema noir del que tan aficionado Nolan además de resaltar la crisis de identidad del protagonista. Esto quiere decir que el héroe sufre intensamente durante su adolescencia y juventud. “Como todo el mundo”, estaréis pensando, y tenéis razón aunque hay un pequeño detalle que se os escapa. Vosotros y yo hemos pasado por bretes parecidos asociados a alteraciones hormonales. Pero cuando tienes una fuerza sobre-humana, unos reflejos vertiginosos, unos sentidos hiper-sensibles y puedes volar sin necesidad de subirte a un avión o aparato de ningún tipo, parece que tiendes a cuestionarte un pelín más. Y te torturas y regodeas bastante en ese meditación introspectiva porque, al final, lo que quieres es ser normal … ¡como si alguien lo fuera!

Lo primero que llama la atención es que el uniforme del superhéroe difiere enormemente del que vestía el malogrado Reeves. De azul oscuro, casi negro, la capa y las botas son muchos tonos menos chillonas que las de los ´70.  El material ha pasado de ser licra a neopreno o algo muy parecido y, gracias a los dioses de la aguja, se han suprimido los calzoncillos superpuestos porque ¿qué necesidad había?

Entiendo que la única  principal misión de la capa es la de hacernos creer que el muchacho vuela. Al tratarse de un personaje de cómic, o sea una criatura estática y bidimensional, la manera más efectiva y vistosa de retratar uno de sus poderes más celebrados (la anti-gravedad a voluntad) era a través del ondear al viento de tan simpática prenda. Siempre pensé que en la película original quedaba bastante ridícula, pero después de ver Man of Steel ya le voy encontrando su gracia. Mientras el uniforme original seguía los preceptos de la estética circense y utilizaba colores patrióticos y fácilmente reconocibles, el que porta Henry Cavill es una especie de armadura estilo Krypton, planeta en el que se ve que la moda se ha desarrollado por vericuetos distintos a los de la tecnología.

Una capa no pega nada con unas mallas de eslastano, mientras que es el complemento del guerrero perfecto si acompaña a una armadura. Y ¿qué es un super-héroe sino el guerrero perfecto por antonomasia? Aquí tenéis una interesante recapitulación de la evolución del traje más icónico del universo. http://superheroshows.blogspot.ae/2011/08/many-suits-of-superman-live-action.html. Las fotos de la prueba de Tim Burton a Nicolas Cage, cuando a finales de los ´90 se unió fugazmente a la franquicia aunque su proyecto nunca vio la luz, me han dejado sin palabras (¡esa melena!) La preocupación por el traje tiene que ver con la estética general de la película del ´78 en la que la blancura cristaloide de Krypton que representaba la pureza y la naturaleza cuasi-sagrada de la estirpe de Superman ha dado paso a una paleta de colores oscuros y terrosos. Los orígenes del superhéroe son ahora menos divinos y se enmarcan en una explicación más cercana a la space opera que a la religión.

Uno de los ingredientes del éxito de las películas de Nolan, véase su saga de Batman, se debe a que oscureció bastante el personaje de Bruce Wayne utilizando recursos del cine negro, nunca mejor dicho. Eso es lo mismo que Snyder ha aplicado a Man of Steel, aunque debo reconocer que no debe ser solo por estar embarcados ambos en el mismo proyecto. De hecho sus cintas anteriores, 300 y Watchmen, también apuestan por un tratamiento “renegrido” de las historias, con héroes que se plantean cuestiones más o menos profundas sobre su misión en el mundo, su identidad y demás cuitas existencialistas.

El guerrero perfecto

En el caso de Man of Steel, la primera parte es precisamente una exploración del síndrome del guerrero perfecto, como lo llamo yo. Se empieza buscando que  el superhéroe tenga una crisis de identidad como Dios manda, por lo que es necesario que sus circunstancias personales sean difíciles sin llegar a ser escabrosas. Aislar al personaje suele ser la técnica más utilizada porque, reconozcámoslo, es fácil de contar desde el punto de vista visual y todo el mundo puede identificarse con los periodos de retraimiento propios de la rebeldía juvenil.

Por eso superhéroes como Bruce Wayne, Peter Parker y Kal-el se quedan huérfanos muy jóvenes, aunque permanecen al cuidado de personas estupendas que ejercen de padres sustitutos: el mayordomo Alfred es el padre sustituto de Wayne; los tíos Ben y May Parker se hacen cargo del aprendiz de araña; y Jonathan y Martha Kent son los progenitores postizos de superbaby. De esta forma los jóvenes tienen motivos para sublevarse contra la autoridad paternal y liarla parda. Fijaros que ningún padre es violento, ni alcohólico, ni se dedica a la política.

Se trata de modelos con valores inquebrantables para unos churumbeles con poderes ya de fábrica, o adquiridos por exposición sin protección  a material radiactivo o después de aguantar entrenamientos interminables en algún lugar de Asia (tiene que ser ese continente y no otro ¡ojo! Supongo que porque las artes marciales “solo” se pueden aprender allí. Y si se trata de un aldea perdida entre barrancos y picos inhóspitos, mejor… no me preguntéis cómo llevan allí toda la equipación de la que disponen).

Los bondadosos padres/tíos/personal de servicio se mostrarán comprensivos, generosos, se sacrificarán por unos vástagos de prestado, invariablemente. Y les inculcarán unos valores que nunca se les olvidarán… alguien debería preguntarles por el secreto de su método educativo. De esa manera se planta la semilla de la culpabilidad en los jóvenes superhéroes. ¡Cuánto juego da la culpabilidad para torturar la psique humana! Wayne se culpa de la muerte de sus padres, Parker de la de su tío y Kal-el… no digo nada hasta que veíais Man of Steel, pero ya os habréis hecho una idea.

Nunca he visto ningún superhéroe que sea feliz porque, si así fuera, no tendrían gracia sus aventuras. ¿Qué salva el mundo y luego se va de copas? Hombre, no. Lo que interesa es ver al guerrero perfecto en su estado más vulnerable. Ya que es capaz de hacer cosas que solo podemos soñar, nos gusta que sufra un poco también, que se cuestione cosas que para alguno de nosotros tienen importancia. En realidad es un recurso artificial, porque un guerrero de tales envergaduras que desafía las leyes de la física y deja en ridículo un día sí y otro también a las fuerzas de seguridad del Estado, debería pasarlo de escándalo. ¿Qué varón o hembra se le resistiría? ¿Qué nación no se rendiría a sus pies? ¿Qué marca no le ofrecería un contrato de publicidad millonario?

Pero, por alguna extraña razón –la Narrativa que diría Scalzi– estos personajes son miserables, se buscan unos curritos de medio pelo o hacen el lerdo con sus millones heredados para alejar las sospechas del público. Hay una ley universal implícita que dice que si eres un superhéroe debes mantener un perfil bajo en tu vida diaria (la excepción a la regla supongo que sería Iron Man, pero vista la última entrega, me desdigo). Se supone que de esa manera protegen a tus seres queridos, pero al final eso da igual porque los familiares y/o amigos del alma se meten en apuros por mucho que el superhéroe permanezca en el anonimato.

El guerrero perfecto demuestra más humanidad que un humano normal y corriente, con un espíritu de sacrificio sin precedentes, una lealtad a prueba de agujeros negros y una bondad que dejaría a Teresa de Calcuta a la altura del betún. Cualquier duda, cuestionamiento o rebeldía pasan tras el momento existencialista en el que el personaje toca fondo. En el universo de los superhéroes, tocar fondo es pasarte horas o días sudando la gota gorda, rompiendo espejos o marcos de fotos, auto-flagelándote en soledad a ser posible en algún navío mercante, alejado de tu familia.

Cuando uno está mal anímicamente se vuelve hacia su familia, pero si eres un super-tipo, tienes que alejarte como sea, sin importarte lo mal que ellos lo estén pasando ante tu ausencia. Al volver con el rabo entre las piernas y la auto-estima asombrosamente crecida por alguna revelación o experiencia espiritualmente trascendental, tu familia postiza se querrá incluso más. Todo el mundo sabe que la familia es una entidad muy poco rencorosa (¡ejem!) y más si eres un superhéroe que conseguirá que lo super-quieran y que le super-perdonen cualquier taruguez. El efecto del guerrero perfecto en su entorno es la exaltación de los valores positivos y, en ese círculo, la maldad de los villanos resalta aún más y la inutilidad de las mozas que los acompañan brilla con más esplendor.

Cine negro

Para algunos críticos el cine negro es más un estilo visual que un género en sí mismo, de manera que puede aplicarse a paradigmas tales como la ciencia ficción, el western, etc. Los flashbacks, uno de su técnicas más notorias, se utilizan en Man of Steel para desvelar la infancia de Clark Kent y la famosa crisis de identidad del personaje, uno de los aspectos centrales de la narración. La alienación del protagonista, su aislamiento del entorno y sus dudas existenciales son elementos comunes sacados del manual del noir. También encontramos la clásica investigación, en este caso periodística y llevada a cabo por Lois Lane, la presencia de personajes arquetípicos (la intrépida reportera ya citada o el villano diabólico como es el General Zod). El escenario es esencialmente urbano y, a excepción de algunas tomas en Smallville que se sitúa en Kansas en la película, la acción sucede en Nueva York que sustituye a Metrópolis.

Otro elemento extraído del cine negro es el pesimismo subyacente y el sentido de desesperanza ante el destino. En Man of Steel esto se ve reflejado esencialmente en la destrucción de Krypton y la crítica implícita que contiene hacia el desarrollo biotecnológico, la incapacidad del gobierno para responder a una amenaza apocalíptica (si son tan avanzados, ¿cómo es que no salvan su planeta? ¿qué mierda clase de ciencia practican para ignorar todas las alarmas?… incomprensible y poco creíble).

En cuanto al gobierno terrestre –de USA, claro está- se retrata como una pandilla de aficionados que vacían los cartuchos de sus armas automáticas contra unos seres de otro planeta contra los cuales ya saben que no funcionarán. ¿Por qué siempre hay un tipo del ejército norteamericano al que se le termina la munición y que en el último momento saca su revolver y lo descarga contra el alien de turno cuando sabe de antemano que no conseguirá despeinarlo? En fin… El mensaje patriótico se dice alto y claro: el gobierno protegerá al pueblo (norteamericano, como no) por sobre todas las cosas, sacrificando al guerrero perfecto si es necesario.

En vez de aprovechar la ventaja competitiva que supone tener a un ciudadano con super-poderes, el gobierno desconfía y le ataca tratándolo como una amenaza. Solo cuando nuestro super-amigo realiza algún acto heroico vistoso, los altos mandos comprenden y le dan su visto bueno. En realidad, el superhéroe no lo necesita pero, como sus padres postizos le inculcaron los valores de la patria y un altruismo a prueba de bombas nucleares, él les hace creer que necesita su aprobación.

Podría hablar del interés sentimental del guerrero perfecto -una manceba (si puede ser razonablemente independiente y mona) que sirve casi exclusivamente como objeto a rescatar en diversas situaciones (si puede ser, caída kilométrica)- pero no quiero ponerme pesada sobre la misoginia encubierta en la mayor parte de la producción literaria y audiovisual de la historia de la humidad, que luego me tiran de las orejas.

El guerrero perfecto lo es, no tanto por sus poderes extraordinarios sino por su calidad humana, por su sentido del deber y su altruismo amplificado. Su perfección no estriba en su capacidad para repartir estopa a diestro y siniestro y evitar la destrucción de la Tierra un día sí y otro también. Está en la internalización de su naturaleza defensiva y no ofensiva: es un guerrero que salva vidas y, en la medida de lo posible, respeta incluso la de sus enemigos. La perfección moral más que física es lo que lo convierte en superhéroe. Eso es lo que lo diferencia del mito del villano, representado en Man of Steel por el general Zod, al que Snyder dota de razones más elaboradas de lo habitual para actuar como lo hace. Lo cierto es que el director va más allá en este punto y Superman hará algo diferente que romperá su dinámica defensora, aunque es mejor que vosotros lo veáis para que juzguéis.

La delgada línea que separa al superhéroe del super-villano es la capacidad de auto-reflexión del primero, la duda constante que lo acosa, ese “dudo, pero existo” que constituye su mantra. Porque en esta premisa va imbuida la libertad de elección que supone, según parece, ser humano terrestre y que el superhéroe adquiere durante su crianza. En la película Faora-Ul, la subordinada de Zod, dice que la falta de remordimientos (creo que ella utiliza el término “moral” directamente) supone una ventaja adaptativa con respecto a los terrestres. Superman se encarga de sacarla de su error. De hecho, su padre anticipa este momento en un flashback durante la primera mitad de la cinta:

“You’re not just anyone. One day you’re gonna have to make a choice. You have to decide what kind of man you want to grow up to be. Whoever that man is, good character or bad, it’s going to change the world”

Es en la capacidad de elección que los villanos no poseen, unida a la inclinación mesiánica del superhéroe de anteponer la vida de los demás a la suya propia (como en la escena en la iglesia en la que Clark Kent se hace preguntas que él mismo, como dios encarnado, responde), en la que estriba la fortaleza del guerrero perfecto. Los malos no dudan, ni anteponen nada a su propia ambición o sus deseos de venganza: eso los convierte en imperfectos.

Kal-el, el ciudadano de un planeta destruido, el huérfano adoptado, el protector de la humanidad que lo ha acogido es, finalmente, una parábola del genio que huye de la falta de oportunidades para abrirse camino en un nuevo mundo. Yo prefiero la teoría del guerrero perfecto, con su claroscuro emocional, que la del superdotado emigrante. Y de la interpretación de Superman como hijo de los dioses, aunque estos sean una raza alienígena, voy a pasar olímpicamente porque las discusiones sobre religión me producen urticaria últimamente.

En definitiva, Man of Steel es la historia del guerrero envuelta en papel de regalo existencialista que utiliza todas las armas del cine negro para explorar desde un ángulo más pesimista, más angustiado y crítico, el mito del guerrero perfecto. Creo que la primera parte de la película lo consigue hasta cierto punto, si bien hacia el final las premisas “noires” pierden fuerza y son sustituidas por la batería de efectos especiales que este tipo de películas requiere para contentar a la masa sedienta de explosiones, mamporros y gestos de dolor. Se trata de un largometraje entretenido con algunas ideas ingeniosas a la hora sobre todo de explorar el origen del superhéroe.

El blog suspira largamente cuando termino de exponerle mi teoría. Dice que sobre-analizo una película de acción repleta de estereotipos. Argumenta que, como historia conocida, el espectador solo quiere ver los efectos especiales, las caídas espectaculares, las explosiones llamativas y las escenas de lucha. Me dice que es la última vez que me lleva al cine… pensaba que era yo quien lo llevaba a él.

 

Kelonia Editorial: “No utilizamos las redes para crear necesidades que es lo que se suele hacer, en estos tiempos nos parece inmoral”

Ya sabéis que el blog y yo vivimos fuera de España. ¡Cómo! ¿No lo sabíais? Eso es porque no nos leéis religiosamente. Encontrarse en el extranjero tiene como consecuencia estar un tanto desconectada de la realidad patria, por mucho que una lea periódicos e interactúe diariamente con frikis fans de la ciencia ficción y la fantasía y otras criaturas de la fauna nacional.

A pesar de la distancia, no ignoramos los problemas económicos por los que está pasando España. Por eso nos alegra encontrarnos -como suele suceder en estos casos, por casualidad- con una iniciativa emprendedora en el ámbito editorial. Nos referimos a  Kelonia editorial http://www.kelonia-editorial.com nacida en 2012 y a la que ya le han salido los dientes de leche. Detrás del nombre con referencias galapagares, están Carmen Cabello y Sergio R. Alarte, caparazón y saurio intercambiables que han elevado el modo multi-tarea a niveles insospechados de eficacia.

La editorial dispone de seis colecciones su catálogo incluye actualmente trece obras:

En novela:

El Rey Trasgo: La ciudadela y la montaña de Alberto Morán Roa

El Letargo del Pájaro de Fuego de Laura S. B.

Orpheus de M. Braceli

Historias del Dragón de VV.AA

Ocaso en Shangai de Juan Torregrosa (Finalista del certamen literario Domingo Santos 2012)

Literatura juvenil:

En el Jardín del Edén de Carlos Martí

Crónicas de Erehländ. La Reina Oscura de
Cristina Puig Argente (con salida en septiembre)

Literatura infantil:

Poemes de Cotó-en-Pèl de Pilar Arnal Miquel Simón

Modalidad autoedición:

La Canción de la Telaraña de Manuel F. Bueno

Butterfly. Ópera espacial en 5 cuadros

Butterfly II. Hielo Puro de Sergio R. Alarte y David Puertas

Breithz. La Leyenda de Leureley II de Elba de Cus, Elena Montes y Roberto Redondo

Publicación exclusiva en digital:

La Lágrima de la Luna
Autor de Montse N. Ríos.

El blog usurpa descaradamente mi identidad y se pone en contacto con ellos para entrevistarlos. Con mucho sentido del humor y disponibilidad generosa, le contestan sus disparatadas preguntas. Yo hubiera hecho un trabajo mucho más inquisitivo, con precisión quirúrgica y poder analítico cuántico. He aquí el resultado:

“No creemos en la co-publicación pero sí en la autoedición de calidad”

Cristina Jurado: ¿A quién se le ocurre montar una editorial con la que está cayendo en España? En relación con esta pregunta ¿cómo valoráis el primer año de actividad que habéis culminado hace poco?

Kelonia Editorial: ¿Te puedes creer que todavía nos lo estamos preguntando? Pues se nos ocurre a dos personas con formación y experiencia en todo lo concerniente a la edición debido a otros proyectos más comunitarios. Nos cansamos de llamar a puertas y optamos por crear nuestra propia casa, con nuestra propia puerta. El primer año de Kelonia ha sido bastante gratificante. Hemos aprendido mucho, nos hemos enfrentado a situaciones que jamás pensamos que se producirían (por lo absurdo) y nos hemos reído y disfrutado mucho.

CJ: Aunque estáis abiertos a todo tipo de géneros literarios, vuestra querencia por lo fantástico es clara ¿por qué?

KE: Somos, sobre todo, lectores de género. Es lo que nos gusta y apasiona.

CJKelonia se define en su web como una editorial en contacto directo y permanente con los lectores, que valora la calidad de las obras por encima de todo y la transparencia en sus operaciones. No siempre lo popular coincide con lo que tiene calidad. ¿Se puede sobrevivir en esta industria ofreciendo únicamente buenas obras literarias?
KE: Esperemos que sí, que se pueda sobrevivir con obras de calidad, te lo diremos más adelante. Por otro lado ya ves lo que es popular, dentro del género y fuera de él. En el fondo a los lectores nos gusta quejarnos mucho pero ahí están los números.

CJ: Vuestra presencia en las redes sociales es inusual entre las empresas que se dedican a la edición literaria en nuestro país. ¿Qué os aporta la comunicación diaria con los lectores?

KE: Saber lo que nuestros lectores o futuros lectores quieren leer. No utilizamos las redes para crear necesidades que es lo que se suele hacer, en estos tiempos nos parece inmoral. Sabemos lo que hay en el mercado editorial de género, os escuchamos para saber vuestras preferencias y os lanzamos nuestra propuesta. Todo ello a través de las redes sociales.

CJ: Habéis apostado por un modelo de venta basado en vuestra tienda online y en los acuerdos que mantenéis con plataformas como Amazon, comercios online como Cyberdark , y librerías especializadas como Gigamesh o el Mono Araña. ¿Por qué habéis optado por esta forma de distribución?
KE: Eso ya lo desarrollamos en http://www.kelonia-editorial.blogspot.com.es/2013/02/distribucion-tradicional-por-ahora-no.html poco más te podemos decir de lo que ya hicimos.

A continuación incluyo un extracto de la entrada correspondiente: Kelonia apuesta por una distribución directa con el librero después de valorar sus pros y sus contras [que son]:

– Incremento del volumen de trabajo debido a que tenemos que llegar a un acuerdo con el librero ventajoso para ambas partes, envío de ejemplares, liquidación, facturación, cobro.

– La librería que tiene nuestras publicaciones es porque verdaderamente las quieren, ampliando el tiempo de vida del libro mucho más tiempo incluso estamos en mesas y en escaparates porque el librero lo ha considerado así.

– Trabajar mano a mano con el librero, atendiéndole personalmente y escuchar sus recomendaciones (por eso nuestras portadas de brillo han pasado a ser mate, por poner un ejemplo).

– No llegar ni a la mitad de los lectores de género por lo cual hay que trabajar en ir dando a conocer por otros medios nuestras publicaciones, con las carencias que esto pueda suponer.

– Saber que en las librerías con las que trabajamos van a tratar a nuestros autores, en el caso de presentación, de forma más que correcta.

Pusimos estas cuestiones en la balanza y decidimos trabajar directamente con los libreros, a los que tanto apreciamos, y con nuestra propia tienda on line.

Después de casi un año podemos decir que estamos convencidos de que esta decisión fue correcta porque estamos afianzándonos contando con los consejos de muchas personas que llevan viviendo del libro muchísimo más tiempo que nosotros pero que lo quieren y respetan igual que nosotros.”

CJ: ¿Cómo nació la antología de microrrelatos Historias del Dragón? ¿Cuál es vuestro objetivo con esta antología?

KEHistorias del Dragón nació de la necesidad que tenemos de apoyar con acciones proyectos culturales que logren que nos despeguen de detrás de la pantalla para interactuar lectores, autores y el resto de colectivos que hacen posible el proceso editorial. La idea surge de Kelonia y se la propusimos al organizador del festival. A través de la misma conseguimos dos objetivos:  la difusión del género fantástico dando voz a creadores noveles y emergentes con otros ya consolidados, y la recaudación del vil metal que, por desgracia, es tan necesario para que este tipo de proyectos pueda realizarse. Nos hemos implicado de este modo en apoyo al Festival como el año que viene lo volveremos a hacer, si todo va según lo previsto, en cualquier otro proyecto fantástico cultural que nos guste. Cruzarnos de brazos no va con nosotros. Nos gusta aportar trabajo y dedicación para los colectivos porque formamos parte de uno y sabemos lo que es.

CJ: Disponéis de diferentes colecciones: Kelonia Ficción para las novelas de fantasía, terror o ciencia ficción; Kelonia Joven para las obras destinadas al público juvenil; Kelonia Personal, un sello destinado a la auto-publicación; Kelonia Xic, para la literatura infantil; Kelonia Digital que, como su nombre indica, es una apuesta por la publicación online; y Kelonia Lúdica, dirigida a los juegos de rol nacionales. Vuestro catálogo, si contamosHistorias del Dragón, alcanzaría los diez títulos. ¿Cuál son vuestras previsiones de cara a los próximos meses?
KE: Este año ya lo tenemos cerrado y, además de lo publicado este año tenemos previsto para septiembre una nueva publicación infantil, en octubre dos publicaciones de Kelonia Leyendas (¡oh! ¡esto es nuevo!) y otra más para noviembre. Estamos esperando la confirmación de un proyecto que pondríamos en funcionamiento en menos de una semana y que dependerá su publicación, en gran parte, a los lectores. También comentarte que si vamos bien de tiempo, y nos dejamos de tomar la  medicación, puede que nos metamos de lleno en alguna nueva locura tipo Historias del dragón para final de año.

CJ: La co-publicación, los e-books, el comercio electrónico y la auto-publicación son realidades que han transformado el panorama del negocio literario tanto en nuestro país como en el resto del mundo. ¿Cómo veis el mercado editorial nacional?
KE: Lo vemos, que ya es decir mucho. No creemos en la co-publicación pero sí en la autoedición de calidad. La co-publicación es un engaño y una falta de respeto hacia el autor novel, ya les pidan dinero o la venta de X ejemplares con determinadas características. Lo frustrante es que a las “editoriales” que lo realizan les funciona. El mercado digital todavía se tiene que afianzar y muchos se tendrán que poner las pilas y empezar a dar al público lo que realmente quiere a un precio razonable.

CJ:¿Qué buscáis en una obra para aceptar su publicación?
KE: Que nos emocione, que cuente una gran historia y esté bien escrita. Somos de los que dejamos de leer manuscritos cuando vemos que el autor no se ha molestado en revisar, corregir y hacerle un poco de caso al corrector del procesador de textos.

CJ: Para el club de fans de Alberto Morán Roa ¿Podéis adelantarnos algo de la segunda parte de El Rey Trasgo: La Ciudadela y la Montaña?
KE: ¿Alberto y el Trasgo tienen club de fans? ¡Menuda decepción! Pues a ellos decirles que, si tienen “monazo”, que adquieran algunas de las publicaciones de Kelonia, que no les vamos a decepcionar. A los lectores de El Rey Trasgo y Alberto comentarles que muy pronto.

CJ: Y la pregunta que todo el mundo está deseando haceros ¿qué hay de cierto en que sois en realidad tortugas mutantes procedentes de un planeta caparazoidal y que buscáis dominar la Tierra a través de una sutil estrategia de infiltración cultural?

KE: Totalmente cierto. Lo confirmamos porque vamos de frente y somos transparentes, con todos.

Tanto el blog como yo deseamos a Kelonia Editorial que tenga una vida tan longeva como la de la tortuga de su logo. Y no os fiéis de la apariencia frágil del galápago: es un animal lento pero muy robusto, de una antigüedad épica que lo convierte en una de las criaturas más sabias del parque temático que es esta Tierra.