Man of Steel: la teoría del guerrero perfecto

El blog y yo hemos ido al cine a ver Man of Steel de Zack Snyder. No han querido llamarla Superman para no confundirla con la dirigida por Richard Donner de 1978, sus posteriores secuelas y ese infumable rescate de la franquicia que se llamó Superman Returns de 2006. Me pregunto a qué viene los de “Steel” en el título (“acero” en cristiano) y el blog me da un codazo y me dice que así se aprovecha la “S”. ¡Hay lo que sabe mi blog! Prometo no espoilear la historia (mi amigo Pedro, puede quedarse tranquilo).

Christopher Nolan (el director de Memento, Inception y las tres últimas cintas de Batman) es el productor y uno de los guionistas del largometraje y se nota porque la historia se hace más oscura, se ennegrece al hacer un ejercicio de introspección. El personaje principal, el prota, el que corta la pana, es Kal-el, más conocido en el tercer planeta del sistema solar como Clark Kent que tiene como nombre de guerra Supermán. El tono de la historia se ha “nolanizado”, pasando a incluir numerosos elementos del cinema noir del que tan aficionado Nolan además de resaltar la crisis de identidad del protagonista. Esto quiere decir que el héroe sufre intensamente durante su adolescencia y juventud. “Como todo el mundo”, estaréis pensando, y tenéis razón aunque hay un pequeño detalle que se os escapa. Vosotros y yo hemos pasado por bretes parecidos asociados a alteraciones hormonales. Pero cuando tienes una fuerza sobre-humana, unos reflejos vertiginosos, unos sentidos hiper-sensibles y puedes volar sin necesidad de subirte a un avión o aparato de ningún tipo, parece que tiendes a cuestionarte un pelín más. Y te torturas y regodeas bastante en ese meditación introspectiva porque, al final, lo que quieres es ser normal … ¡como si alguien lo fuera!

Lo primero que llama la atención es que el uniforme del superhéroe difiere enormemente del que vestía el malogrado Reeves. De azul oscuro, casi negro, la capa y las botas son muchos tonos menos chillonas que las de los ´70.  El material ha pasado de ser licra a neopreno o algo muy parecido y, gracias a los dioses de la aguja, se han suprimido los calzoncillos superpuestos porque ¿qué necesidad había?

Entiendo que la única  principal misión de la capa es la de hacernos creer que el muchacho vuela. Al tratarse de un personaje de cómic, o sea una criatura estática y bidimensional, la manera más efectiva y vistosa de retratar uno de sus poderes más celebrados (la anti-gravedad a voluntad) era a través del ondear al viento de tan simpática prenda. Siempre pensé que en la película original quedaba bastante ridícula, pero después de ver Man of Steel ya le voy encontrando su gracia. Mientras el uniforme original seguía los preceptos de la estética circense y utilizaba colores patrióticos y fácilmente reconocibles, el que porta Henry Cavill es una especie de armadura estilo Krypton, planeta en el que se ve que la moda se ha desarrollado por vericuetos distintos a los de la tecnología.

Una capa no pega nada con unas mallas de eslastano, mientras que es el complemento del guerrero perfecto si acompaña a una armadura. Y ¿qué es un super-héroe sino el guerrero perfecto por antonomasia? Aquí tenéis una interesante recapitulación de la evolución del traje más icónico del universo. http://superheroshows.blogspot.ae/2011/08/many-suits-of-superman-live-action.html. Las fotos de la prueba de Tim Burton a Nicolas Cage, cuando a finales de los ´90 se unió fugazmente a la franquicia aunque su proyecto nunca vio la luz, me han dejado sin palabras (¡esa melena!) La preocupación por el traje tiene que ver con la estética general de la película del ´78 en la que la blancura cristaloide de Krypton que representaba la pureza y la naturaleza cuasi-sagrada de la estirpe de Superman ha dado paso a una paleta de colores oscuros y terrosos. Los orígenes del superhéroe son ahora menos divinos y se enmarcan en una explicación más cercana a la space opera que a la religión.

Uno de los ingredientes del éxito de las películas de Nolan, véase su saga de Batman, se debe a que oscureció bastante el personaje de Bruce Wayne utilizando recursos del cine negro, nunca mejor dicho. Eso es lo mismo que Snyder ha aplicado a Man of Steel, aunque debo reconocer que no debe ser solo por estar embarcados ambos en el mismo proyecto. De hecho sus cintas anteriores, 300 y Watchmen, también apuestan por un tratamiento “renegrido” de las historias, con héroes que se plantean cuestiones más o menos profundas sobre su misión en el mundo, su identidad y demás cuitas existencialistas.

El guerrero perfecto

En el caso de Man of Steel, la primera parte es precisamente una exploración del síndrome del guerrero perfecto, como lo llamo yo. Se empieza buscando que  el superhéroe tenga una crisis de identidad como Dios manda, por lo que es necesario que sus circunstancias personales sean difíciles sin llegar a ser escabrosas. Aislar al personaje suele ser la técnica más utilizada porque, reconozcámoslo, es fácil de contar desde el punto de vista visual y todo el mundo puede identificarse con los periodos de retraimiento propios de la rebeldía juvenil.

Por eso superhéroes como Bruce Wayne, Peter Parker y Kal-el se quedan huérfanos muy jóvenes, aunque permanecen al cuidado de personas estupendas que ejercen de padres sustitutos: el mayordomo Alfred es el padre sustituto de Wayne; los tíos Ben y May Parker se hacen cargo del aprendiz de araña; y Jonathan y Martha Kent son los progenitores postizos de superbaby. De esta forma los jóvenes tienen motivos para sublevarse contra la autoridad paternal y liarla parda. Fijaros que ningún padre es violento, ni alcohólico, ni se dedica a la política.

Se trata de modelos con valores inquebrantables para unos churumbeles con poderes ya de fábrica, o adquiridos por exposición sin protección  a material radiactivo o después de aguantar entrenamientos interminables en algún lugar de Asia (tiene que ser ese continente y no otro ¡ojo! Supongo que porque las artes marciales “solo” se pueden aprender allí. Y si se trata de un aldea perdida entre barrancos y picos inhóspitos, mejor… no me preguntéis cómo llevan allí toda la equipación de la que disponen).

Los bondadosos padres/tíos/personal de servicio se mostrarán comprensivos, generosos, se sacrificarán por unos vástagos de prestado, invariablemente. Y les inculcarán unos valores que nunca se les olvidarán… alguien debería preguntarles por el secreto de su método educativo. De esa manera se planta la semilla de la culpabilidad en los jóvenes superhéroes. ¡Cuánto juego da la culpabilidad para torturar la psique humana! Wayne se culpa de la muerte de sus padres, Parker de la de su tío y Kal-el… no digo nada hasta que veíais Man of Steel, pero ya os habréis hecho una idea.

Nunca he visto ningún superhéroe que sea feliz porque, si así fuera, no tendrían gracia sus aventuras. ¿Qué salva el mundo y luego se va de copas? Hombre, no. Lo que interesa es ver al guerrero perfecto en su estado más vulnerable. Ya que es capaz de hacer cosas que solo podemos soñar, nos gusta que sufra un poco también, que se cuestione cosas que para alguno de nosotros tienen importancia. En realidad es un recurso artificial, porque un guerrero de tales envergaduras que desafía las leyes de la física y deja en ridículo un día sí y otro también a las fuerzas de seguridad del Estado, debería pasarlo de escándalo. ¿Qué varón o hembra se le resistiría? ¿Qué nación no se rendiría a sus pies? ¿Qué marca no le ofrecería un contrato de publicidad millonario?

Pero, por alguna extraña razón –la Narrativa que diría Scalzi– estos personajes son miserables, se buscan unos curritos de medio pelo o hacen el lerdo con sus millones heredados para alejar las sospechas del público. Hay una ley universal implícita que dice que si eres un superhéroe debes mantener un perfil bajo en tu vida diaria (la excepción a la regla supongo que sería Iron Man, pero vista la última entrega, me desdigo). Se supone que de esa manera protegen a tus seres queridos, pero al final eso da igual porque los familiares y/o amigos del alma se meten en apuros por mucho que el superhéroe permanezca en el anonimato.

El guerrero perfecto demuestra más humanidad que un humano normal y corriente, con un espíritu de sacrificio sin precedentes, una lealtad a prueba de agujeros negros y una bondad que dejaría a Teresa de Calcuta a la altura del betún. Cualquier duda, cuestionamiento o rebeldía pasan tras el momento existencialista en el que el personaje toca fondo. En el universo de los superhéroes, tocar fondo es pasarte horas o días sudando la gota gorda, rompiendo espejos o marcos de fotos, auto-flagelándote en soledad a ser posible en algún navío mercante, alejado de tu familia.

Cuando uno está mal anímicamente se vuelve hacia su familia, pero si eres un super-tipo, tienes que alejarte como sea, sin importarte lo mal que ellos lo estén pasando ante tu ausencia. Al volver con el rabo entre las piernas y la auto-estima asombrosamente crecida por alguna revelación o experiencia espiritualmente trascendental, tu familia postiza se querrá incluso más. Todo el mundo sabe que la familia es una entidad muy poco rencorosa (¡ejem!) y más si eres un superhéroe que conseguirá que lo super-quieran y que le super-perdonen cualquier taruguez. El efecto del guerrero perfecto en su entorno es la exaltación de los valores positivos y, en ese círculo, la maldad de los villanos resalta aún más y la inutilidad de las mozas que los acompañan brilla con más esplendor.

Cine negro

Para algunos críticos el cine negro es más un estilo visual que un género en sí mismo, de manera que puede aplicarse a paradigmas tales como la ciencia ficción, el western, etc. Los flashbacks, uno de su técnicas más notorias, se utilizan en Man of Steel para desvelar la infancia de Clark Kent y la famosa crisis de identidad del personaje, uno de los aspectos centrales de la narración. La alienación del protagonista, su aislamiento del entorno y sus dudas existenciales son elementos comunes sacados del manual del noir. También encontramos la clásica investigación, en este caso periodística y llevada a cabo por Lois Lane, la presencia de personajes arquetípicos (la intrépida reportera ya citada o el villano diabólico como es el General Zod). El escenario es esencialmente urbano y, a excepción de algunas tomas en Smallville que se sitúa en Kansas en la película, la acción sucede en Nueva York que sustituye a Metrópolis.

Otro elemento extraído del cine negro es el pesimismo subyacente y el sentido de desesperanza ante el destino. En Man of Steel esto se ve reflejado esencialmente en la destrucción de Krypton y la crítica implícita que contiene hacia el desarrollo biotecnológico, la incapacidad del gobierno para responder a una amenaza apocalíptica (si son tan avanzados, ¿cómo es que no salvan su planeta? ¿qué mierda clase de ciencia practican para ignorar todas las alarmas?… incomprensible y poco creíble).

En cuanto al gobierno terrestre –de USA, claro está- se retrata como una pandilla de aficionados que vacían los cartuchos de sus armas automáticas contra unos seres de otro planeta contra los cuales ya saben que no funcionarán. ¿Por qué siempre hay un tipo del ejército norteamericano al que se le termina la munición y que en el último momento saca su revolver y lo descarga contra el alien de turno cuando sabe de antemano que no conseguirá despeinarlo? En fin… El mensaje patriótico se dice alto y claro: el gobierno protegerá al pueblo (norteamericano, como no) por sobre todas las cosas, sacrificando al guerrero perfecto si es necesario.

En vez de aprovechar la ventaja competitiva que supone tener a un ciudadano con super-poderes, el gobierno desconfía y le ataca tratándolo como una amenaza. Solo cuando nuestro super-amigo realiza algún acto heroico vistoso, los altos mandos comprenden y le dan su visto bueno. En realidad, el superhéroe no lo necesita pero, como sus padres postizos le inculcaron los valores de la patria y un altruismo a prueba de bombas nucleares, él les hace creer que necesita su aprobación.

Podría hablar del interés sentimental del guerrero perfecto -una manceba (si puede ser razonablemente independiente y mona) que sirve casi exclusivamente como objeto a rescatar en diversas situaciones (si puede ser, caída kilométrica)- pero no quiero ponerme pesada sobre la misoginia encubierta en la mayor parte de la producción literaria y audiovisual de la historia de la humidad, que luego me tiran de las orejas.

El guerrero perfecto lo es, no tanto por sus poderes extraordinarios sino por su calidad humana, por su sentido del deber y su altruismo amplificado. Su perfección no estriba en su capacidad para repartir estopa a diestro y siniestro y evitar la destrucción de la Tierra un día sí y otro también. Está en la internalización de su naturaleza defensiva y no ofensiva: es un guerrero que salva vidas y, en la medida de lo posible, respeta incluso la de sus enemigos. La perfección moral más que física es lo que lo convierte en superhéroe. Eso es lo que lo diferencia del mito del villano, representado en Man of Steel por el general Zod, al que Snyder dota de razones más elaboradas de lo habitual para actuar como lo hace. Lo cierto es que el director va más allá en este punto y Superman hará algo diferente que romperá su dinámica defensora, aunque es mejor que vosotros lo veáis para que juzguéis.

La delgada línea que separa al superhéroe del super-villano es la capacidad de auto-reflexión del primero, la duda constante que lo acosa, ese “dudo, pero existo” que constituye su mantra. Porque en esta premisa va imbuida la libertad de elección que supone, según parece, ser humano terrestre y que el superhéroe adquiere durante su crianza. En la película Faora-Ul, la subordinada de Zod, dice que la falta de remordimientos (creo que ella utiliza el término “moral” directamente) supone una ventaja adaptativa con respecto a los terrestres. Superman se encarga de sacarla de su error. De hecho, su padre anticipa este momento en un flashback durante la primera mitad de la cinta:

“You’re not just anyone. One day you’re gonna have to make a choice. You have to decide what kind of man you want to grow up to be. Whoever that man is, good character or bad, it’s going to change the world”

Es en la capacidad de elección que los villanos no poseen, unida a la inclinación mesiánica del superhéroe de anteponer la vida de los demás a la suya propia (como en la escena en la iglesia en la que Clark Kent se hace preguntas que él mismo, como dios encarnado, responde), en la que estriba la fortaleza del guerrero perfecto. Los malos no dudan, ni anteponen nada a su propia ambición o sus deseos de venganza: eso los convierte en imperfectos.

Kal-el, el ciudadano de un planeta destruido, el huérfano adoptado, el protector de la humanidad que lo ha acogido es, finalmente, una parábola del genio que huye de la falta de oportunidades para abrirse camino en un nuevo mundo. Yo prefiero la teoría del guerrero perfecto, con su claroscuro emocional, que la del superdotado emigrante. Y de la interpretación de Superman como hijo de los dioses, aunque estos sean una raza alienígena, voy a pasar olímpicamente porque las discusiones sobre religión me producen urticaria últimamente.

En definitiva, Man of Steel es la historia del guerrero envuelta en papel de regalo existencialista que utiliza todas las armas del cine negro para explorar desde un ángulo más pesimista, más angustiado y crítico, el mito del guerrero perfecto. Creo que la primera parte de la película lo consigue hasta cierto punto, si bien hacia el final las premisas “noires” pierden fuerza y son sustituidas por la batería de efectos especiales que este tipo de películas requiere para contentar a la masa sedienta de explosiones, mamporros y gestos de dolor. Se trata de un largometraje entretenido con algunas ideas ingeniosas a la hora sobre todo de explorar el origen del superhéroe.

El blog suspira largamente cuando termino de exponerle mi teoría. Dice que sobre-analizo una película de acción repleta de estereotipos. Argumenta que, como historia conocida, el espectador solo quiere ver los efectos especiales, las caídas espectaculares, las explosiones llamativas y las escenas de lucha. Me dice que es la última vez que me lleva al cine… pensaba que era yo quien lo llevaba a él.

 

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11 pensamientos en “Man of Steel: la teoría del guerrero perfecto

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  2. Lo de “el hombre de acero” o en inglés “Man of Steel” es el sobrenombre que tiene superman. No se si todos, pero al menos los mas importantes superhéroes tienen un sobrenombre que a veces se incorpora al nombre de la serie del personaje o se pone como subtitulo; Daredevil “es el hombre sin miedo”, El “increible” Hulk, Los Vengadores son conocidos como “los heroes mas poderosos de la tierra, El “invencible” Iron Man, El “poderoso” Thor, El “asombroso” spiderman (de ahí el nombre de la última película se llamara Amazing Spiderman), Batman “el caballero oscuro” (aunque este sobrenombre es mas reciente).

    De todos modos felicidades por el artículo, muy completo.

    Como curiosidad en el mundo del comic de superhéroes siempre se ha comentado que los personajes de DC tendían a ser mas como deidades a diferencia de los marvel que tendían a ser mas humanos. También se dice que tanto Batman como Superman son como figuras paternas, Superman sería el comprensivo y tierno en un sentido positivo y Batman sería como ese padre severo y estricto al que temer.

    No dejan de ser interpretaciones, claro.

    • Muchas gracias por la información. A mi blog, que tiene vida propia, le gusta polemizar con lo de “Steel”. No soy experta en superhéroes, pero se ve a la legua que Superman no tiene un lado tan introvertido como Batman. 🙂

      • De nada. No soy un experto en los comics de DC pero es cierto lo que dices, Batman/Wayne es un personaje atormentado y es mucho mas introspectivo que Superman/Kent.. aunque estando Nolan de por medio es normal que haya intentado potenciar ese punto… ahí es donde creo que falló Superman Returns haciendo que la película fuera mas lenta y aburrida de lo que debería.

        Sana envidia me das si ya has visto la película, con suerte tendré que esperar al finde.

  3. Hay más de una manera de enfocar una crítica de esta película. Tu lo haces a través del cine. Coincidimos, es como lo haría yo por que cómics de Superman que he leído los puedo contar con los dedos de la mano (soy más de los cómics Marvel).

    Lo anterior no impide que describas muy bien el esquema básico de muchos superhéroes, o por lo menos yo también lo entiendo de la misma forma. Unos valores ejemplares (muy bueno lo de “alguien debería preguntarles por el secreto de su método educativo”). Es decir, parece ser que además de superfuerza, supersentidos, etc. también tienen una “supermoral” o unos “superprincipios”; los cuales, bien aderezados con algún auto-puteo Ups! quiero decir con alguna culpa (o superculpa) que les motive para dedicar su vida a salvar al prójimo. Sobre esto último, ayer fuera del cine comentábamos con los amigos que esa era la parte más ridícula de la película (prefiero evitar spoilers).

    Una cosa en la que no coincidimos es la crisis de identidad. Yo lo veo llamaría más bien búsqueda de la identidad. Creo que en la película a Kal-El le viene todo un poco rodado (no como a Lobezno que las pasa canutas trantando de resolver el consabido “Quien soy, de dónde vengo…”). Y tampoco coincidimos sobre la destrucción de Kripton: la cúspide de una civilización precede a su decadencia… Por el contrario, creo que en la película está mejor argumentado que la historia clásica de Superman: nos muestran un estancamiento genético que es a la vez un estancamiento moral y cultural. Vamos, que como especie se han apalancado.

    En fin, que no quiero enrollarme más. Gracias por el buen rato que me has hecho pasar con tu reseña.

    Ah! Por cierto, con lo de Man of Steel creo que para diferenciarse de las otras películas han seguido con el otro nombre clásico, aunque ya esté desfasado (ahora sería platino, u otro elemento más duro).

    Un saludo,

    Carles.

    • Gracias por comentar Carles. Buen apunte sobre la crisis de identidad. Como es un término genérico, se utiliza muchas veces para designar también la búsqueda de identidad, y en ese sentido lo utilizo yo. En esta versión de Snyder Superman ES Kryton, literalmente. Su importancia excede la de un ser huido de un planeta en problemas para encarnar el futuro de su raza. Nolan y compañía ahondan más en las causas, pero a veces creo que un poco forzadamente. Y el debate sigue siendo que lo que le va a un superhéroe no le va necesariamente a otro. Un saludo

  4. Hola. Buen artículo, sin duda. Pero me gustaría puntualizar algunas cosas. Una de ellas era la de Man of Steel, y otra es la que apunta Carles sobre la destrucción de Krypton, que tiene su razón de ser (no hay más que ver lo que ha punto ha estado de pasar en la Tierra con las armas nucleares)
    Otra es la de la religión. Como te da urticaria no voy a insistir, pero me temo que la mitología religiosa está más presente que nunca en esta película. Desde el mito del Dios Solar, hasta las referencias explícitas a Jesucristo como héroe redentor enviado por su padre.
    Y otra más es la de Nolan. Acabo de darme cuenta de que todo el mundo piensa que su éxito es gracias a que ha realizado versiones más oscuras de los héroes. Este error en el que también he caído en su momento, es lo que nos ha inundado con “ojcuridad” en un buen puñado de películas actuales. Hasta en Star Trek. En fin, pues yo creo que el logro de Nolan es el de hacer versiones más creíbles desde un punto de vista cinematográfico, adaptadas a su lenguaje. El hacerlo más oscuro era un recurso necesario, no un capricho estético. Como se ha apuntado en artículo y comentarios, el héroe surge porque se ha enfrentado a un proceso duro de lucha contra sus pasado y sus temores. El héroe es de por si, un ser atormentado. Positivo, pero en contante lucha contra sus demonios. En este sentido Nolan como productor, Snyder como director y Goyer como guionista hacen muy buen trabajo, dejando los típicos y evidentes recursos típicos de cómic a un lado. Nada de kryptonita fosfórico, por ejemplo. 😊
    Saludos.

    • Gracias por comentar, aunque he querido dejar fuera la evidente influencia religiosa en la película. Otros lo han hecho ya y con gran acierto. A mí, personalmente, el tema me da urticaria. Un saludo 🙂

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