“Simetrías rotas” de Steve Redwood

Queridos lector-nautas:

Soy el blog, no Cristina. He dado vacaciones a la Jurado porque últimamente me preocupa bastante su salud mental, así que seré yo el que asuma la responsabilidad de escribir esta entrada. Por si lo desconocíais Sense of Wonder, gran amigo y mejor blog de ciencia ficción y fantasía, se dedica estos días a analizar algunas obras de la editorial Sportula. Nos hemos puesto de acuerdo para que este post aparezca de manera simultánea en nuestros ciber-rincones y, aprovechando la coyuntura, también publicaremos una versión en inglés en http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/05/cristina-jurado-reviews-broken.html. Veréis que el nivel de profundidad analítica alcanza nuevas cotas gracias a mi profunda preparación multidisciplinar. No me deis las gracias, tan solo disfrutad.

Un saludo,

“The Blog”

La fuerza del humor

El humor es un recurso difícil de emplear con acierto en literatura.  El escritor, a diferencia del actor o del monologuista, no dispone de la gestualidad ni de la entonación de la voz para acentuar la comicidad de su texto. Solo cuenta como aliadas: la habilidad de su propia pluma; y la imaginación del lector, aunque ésta última es un hueso duro de roer que necesita una adecuada masticación. En realidad, el autor solo puede controlar su capacidad evocativa de risas porque nunca se puede dar por sentada la predisposición del lector.

Definir Simetrías Rotas de Steve Redwood, editada en España por Sportula a un precio muy asequible, como una colección de cuentos humorísticos de fantasía y ciencia ficción sería simplificar la obra. De hecho, de los veinte relatos, el que más me ha gustado es uno de los pocos que no presentan atisbo alguno de humor. “Hasta la última generación” es perturbador y hermoso a partes iguales porque habla del amor constreñido por las normas de una civilización. La denuncia de las prácticas socialmente aceptadas es una constante en todos los textos del británico, aunque en esta historia adquiere tintes de lamento lírico que a mí me han cautivado particularmente.

Por otro lado el cuento que menos he disfrutado, “De Madrid al infierno”, es una caricatura corrosiva del panorama político en España. En ella hay auto-referencias, alusiones a los políticos de un lado del espectro, e insinuaciones irreverentes hacia la religión. En mi opinión, es una historia demasiado larga que abusa de la sátira y de la parodia, aunque contenga elementos que te arranquen ocasionalmente la sonrisa. Prefiero la ironía y el sarcasmo como fórmulas destinadas a la crítica, pero seguro que hay una audiencia para este tipo de historias.

“La mutación de Heisenberg” es una deliciosa historia con aires kafkianos que examina la condición humana desde una vertiente surrealista. Al igual que “Nariz Trek”, los protagonistas sufren transformaciones que reflejan sus cualidades psicológicas. En el primer cuento se critica con vigor los estamentos opulentos de la sociedad, mientras que “Nariz Trek” es un retrato caustico de las verdades fundacionales de la religión.

En Simetrías Rotas destaca el bloque de cuentos dedicado principalmente a cuestionar la moral católica, como “La venganza es su perdón”, “El dilema de San Pedro” y “El cebo”. La crítica a la religión es otro tema recurrente en las historias de Redwood, pero en éstas conforman el núcleo de la narración, denunciando las contradicciones de sus tradiciones y la hipocresía de sus prácticas cotidianas y revistiéndolas, en el caso del tercer relato mencionado, de un velo de terror.

“Durante algún tiempo, en el Medioevo temprano, si la religión era el opio del pueblo, la leche de la Virgen era su Coca Cola.” (“El Cebo”)

Creo que la religión no deja de ser un blanco fácil pero hay que saber colocar los comentarios jocosos y la ironía para que el texto no se pierda en el tono burlesco, y Redwood es capaz de hacerlo con aparente facilidad. Digo “aparente” porque gestionar con eficacia el recurso del humor es más complicado de lo que parece, requiriendo un control del ritmo y de la intensidad de los chistes y juegos de palabras para no caer en la payasada. Otro objeto de fácil cuestionamiento son las corridas de toros que, en “Santuario”, alcanzan el nivel de espectáculos de gladiadores de la tercera edad. Desde un ruedo sustentado por la codicia y la deslealtad, la sociedad se ve reflejada como realmente es, con un guiño claro hacia el título de la colección.

Los límites de la clonación humana se exploran en cuentos como “La Edad no la marchitará”, “Sacrificio” y “En Familia” en las que el quebrantamiento de las normas éticas se aborda de una manera melancólica en el caso de las dos primeras, y de forma terrorífica y el cínica en el caso de la última. Y es que, a veces, la broma encierra referencias al terror psicológico que consiguen perturbar al lector.

Una de las cosas que sorprende de Redwood es su habilidad para resaltar lo fantástico que se esconde en cada grieta de la realidad cotidiana. La mayor parte de sus historias revelan esos espacios extraños. Un buen ejemplo es el cuento “Ciberalma”, que merece una mención aparte ya que mezcla ciberpunk con un toque de biopunk en una historia de premisas aparentemente sencillas resuelta con inteligencia y agilidad. La tienda especializada en la inmersión en realidades virtuales actúa como escenario de la interacción entre el encargado y un cliente potencial, que recibirá un extra inesperado en los servicios recibidos: una situación tópica con desenlace insospechado.

El autor británico se descubre como un auténtico voyeur de la vida en sus relatos, a juzgar por su mirada crítica que profundiza en las heridas existenciales abiertas por la hipocresía y los juegos sociales. El ya mencionado “La Edad no la marchitará” acude al voyeurismo para justificar una obsesión que desafiará las leyes de la genética. En “El honor de Nastassja”, un homenaje al clásico del celuloide La mujer pantera y a su protagonista femenina, el voyeurismo estructura literalmente la narración. El lector se sumerge en una atmósfera surrealista que destaca la alienación del ser humano moderno. Esto diría un reseñador serio. Yo digo que Redwood está muy tocado.

Otro de los cuentos que me han parecido más interesantes es “El nido” ya que consigue reunir a Kafka y a Nabokov en una ficción con tintes entomólogos y de hebefilia. Investigando un poco me entero de que el escritor ruso-americano era también aficionado a la entomología y me pregunto si Steve Redwood lo sabía. La historia no solo recuerda a la novela Lolita sino a esa película perturbadora e insinuante titulada El coleccionista, dirigida por William Wyler en 1965. La obsesión como amor taxonómico es una interesante manera de sondear la frontera entre la realidad y la locura.

En Simetrías Rotas se abordan los estragos del sentimiento de culpa a través de los viajes en el tiempo en “Vuelta atrás”. La culpa es un extraordinario motor de conflictos que puede dar lugar a la inacción o a la acción trasgresora. La tranquilidad de la conciencia solo puede ser alcanzada si se fuerza el karma, según propone Redwood.

“La decisión de Circe” es un relato complejo donde los distintos puntos de vista dificultan el disfrute de una historia atractiva por su trasfondo mitológico. Tengo que reconocer que no la he entendido y no sabría decir cuál es su objetivo. He disfrutado con algunos de sus monólogos interiores pero no he podido vislumbrar el destino que el británico marca.

En Simetrías Rotas hay cabida para la sátira con respecto al género, como en “Dos piernas, malo”, una visión disfuncional de la integración alienígena. Mientras que Burroughs o Bradbury narraban las aventuras de los seres humanos en el planeta rojo, Redwood se trae a los marcianos a la Tierra y los convierte en seres más convencionales que los propios terrícolas.

He dejado para el final a propósito varios de los relatos que más me han gustado. “El peso del pecado” actualiza la película Los Inmortales y hace una reverencia cómplice hacia el cuento cuasi-homónimo de BorgesRedwood se atreve a contar la historia en clave cómica sorprendiendo al lector en el giro final. El texto está salpicado de referencias humorísticas relacionadas con los múltiples viajes del autor. Para una nómada como yo, esas alusiones adquieren un significado especial, sobre todo el escenario de la acción final. Todos los becados Erasmus sabemos que nuestro destino (en mi caso Escocia) imprime un antes y un después a tu vida.

“Cuando desplegaron la bandera rusa en Marte, ésta advertía a los marcianos, en especial a los marcianos rusoparlantes, para sorpresa de los astronautas, de que yo era una apestosa pelusa sobre el pubis del Universo, que vomitaba de asco por mi sola presencia.” (“El peso del pecado”)

La narración en primera persona retrata una situación absurda que pone de manifiesto el cinismo de muchas costumbres sociales a lo largo de la Historia. Me he reído hasta con las referencias más escatológicas (no os perdáis el pasaje sobre los zurullos de la India), y eso que es difícil ser original con esta temática.

Concluyo con los dos primeros cuentos de la antología. Así soy yo: terminando las cosas por el principio. “María 8” y “Virus” retratan las relaciones entre hombres y mujeres desde puntos de vista enfrentados. Si la mujer es una mercancía en el primer cuento, en el segundo es la dueña de Universo,  quedando el hombre relegado a una curiosa atracción de feria.

“Ve esos bultos de carne tan curiosos que cuelgan entre sus piernas? A esas dos cosas que son como dos albaricoques secos, los polípodos los llaman ‘palotis’. No parecen tener otra utilidad que ser rascados con violencia, pero esa otra cosa (yo lo llamo el “meneíto”), tiene algunas propiedades muy llamativas, puedo asegurárselo.” (“Virus”)

En el caso de este cuento, el humor araña la costra de las convenciones sobre el género y descubre las contradicciones que dormitan bajo su superficie. El hombre puede ser cosificado de la misma manera que la mujer, y los chistes con aires naif adquieren proporciones de crítica profunda camuflados en la burla y el absurdo.

Esta visión dual de una misma temática, ese reflejo contrapuesto, funciona en estos dos relatos al nivel que el título revela: la mujer es objeto en una historia y sujeto en otra. De esa manera, quizá no tan explícita en el resto de cuentos, encadena visiones simétricas sobre la clonación, la religión, el voyeurismo, la política, la mitología o la identidad humana.

La versión española de la antología no incluye todas las historias de su homóloga inglesa, publicada en 2009. Redwood añadió cuentos más cercanos a la realidad española para completar la colección, cosa que le agradecemos porque somos capaces de disfrutar de textos adaptados a la idiosincrasia nacional.

Simetrías rotas gustará a los lectores que aprecian la capacidad del humor para destapar cajas de vientos, desenterrar ataúdes abarrotados, entrar en armarios forrados de cuchillos afilados o torear a la buena suerte. Se trata de una interesante arma de construcción masiva no apta para cerebros poligonales y que no apela a todos los paladares. A pesar de que algunas historias me resultaron algo insípidas, la mayoría abrieron mi apetito y me saciaron. Reconozco que las menos humorísticas colmaron mis expectativas e incluso las sobrepasaron.  Y en todo momento las ramas me dejaron ver los bosques rojos.

Tras las Puertas de Tannhäuser hay un curso

Ayer estaba leyendo el periódico cuando sentí que el blog me miraba intensamente.

-¿Por qué empiezas el periódico por el final?- me preguntó desde su superioridad digital.

-Porque me gusta leer el final primero- le dije yo.

Después de unos minutos, se me acerca con un folleto en la mano. Su mirada tiene ahora un matiz paternalista que antes se me había escapado.

-Toma y edúcate un poco, me recomienda-. Lo miro sorprendida y le pregunto qué quiere decir.

-Está claro-, responde-, que leyendo como lees no puedes más que empaparte de la sección de anuncios por palabras, deportes y espectáculos. Cuando llegas a economía, sociedad o política, tu limitada capacidad de atención se habrá agotado. Así escribes las tonterías que escribes…

El folleto, editado por la Universidad de Alicante, da a conocer un curso titulado Tras Las Puertas de Tannhäuser: Cine, Pensamiento y Ciencia-Ficción. Esta iniciativa, que se desarrollará en modalidad presencial y online del 22 al 26 del próximo mes de julio, está pensada como un conjunto de ponencias sobre distintos temas que enlazan los medios audiovisuales, la literatura y la reflexión sobre la cultura con la ciencia ficción.

Se tratarán temas como el contexto histórico del género, las referencias épicas y mitológicas de Star Wars, los límites de la ética en Blade Runner, y la relación entre ciencia ficción y los videojuegos. También se analizarán las historias post-apocalípticas en distintos formatos, el destino final del ser humano retratado por el género, la figura del artista de comics Alan Moore, las fronteras entre realidad y ficción, la representación de las mujeres en el cine de sci-fi, la filosofía detrás de la filmografía de los hermanos Wachowski, o la interacción entre la realidad y el ciberespacio. Para los interesados, el plazo de inscripción al curso termina el próximo 30 de mayo.

Hemos establecido contacto con los promotores de esta iniciativa y el propio al director del curso, Jaime Molina, ha tenido la amabilidad de contestar a nuestra preguntas. Agradecemos también a Javier Muñoz sus gestiones para hacernos llegar las respuestas con prontitud.

Cristina Jurado: En vuestra web http://www.pensamientoycultura.es habláis de Pensamiento y Cultura como un laboratorio de ideas en el que intercambiar y explorar de manera no elitista temas relacionados con el pensamiento en general. ¿Qué esperáis obtener de este intercambio y qué puede esperar el participante en vuestros foros?

Jaime Molina: La idea nació de las clases universitarias, cuando vimos que los estudiantes no participaban, o lo hacían de forma artificial, intentando decir lo que esperábamos los profesores, dando respuestas de manual o para conseguir una nota. Detectamos la necesidad de provocar debates sobre cuestiones profundas, debatir ideas, conocimientos, planteamientos científicos de forma natural, incluso divertida. Este curso pretende que el intercambio de ideas genere en cada participante nuevas perspectivas de pensamiento, provoque actitudes críticas, propicie el debate respetuoso.

 

CJ: Esta iniciativa parte de tí, profesor en el Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Alicante. ¿Qué atrae a un estudioso del pasado a promover la reflexión sobre el presente y el futuro?

JM: Si la Historia como disciplina científica no ofrece herramientas para reflexionar sobre el presente, y preparar el futuro, no tiene sentido estudiarla. Nosotros preparamos los profesionales de la Historia (profesores, arqueólogos, investigadores, museógrafos, etc.) y hemos de hacerles ver que el presente sólo se explica con el pasado, de lo contrario no despertarán el interés de sus futuros estudiantes ni serán útiles para los destinatarios de sus conocimientos, en último término la sociedad.

 

CJ: ¿Por qué comenzáis vuestra propuesta de cursos con uno dedicado a la ciencia ficción?

JM: Por una parte porque es atractivo, divertido y hemos detectado que es un ámbito en el que no sólo los estudiantes sino el público en general tiene interés. Es un universo muy cercano a la gente más joven, no sólo universitaria, por lo que es un campo de análisis de ideas y de proyección de interpretaciones bastante igualitario. Y un requisito para que la gente debata libremente es que se perciba un cierto ambiente igualitario, poco jerárquico y desinhibido. La ciencia ficción es un género literario, cinematográfico o del cómic muy popular, divertido y aparentemente poco complejo. Olvidemos, pues, los espacios elitistas de conceptos complejos,  frases rebuscadas y  personajes pedantes. Hagamos el esfuerzo de hablar profundamente de conceptos complejos de forma simple a través de un medio agradable, como la ciencia ficción.

Pero además es que la ciencia ficción refleja perfectamente algunos aspectos fundamentales de nuestra sociedad y cultura.  Algunos de los organizadores de este curso somos arqueólogos, y estamos acostumbrados a leer la Historia y a comprender sus sociedades a través de los restos materiales que nos dejaron las distintas culturas del pasado. Porque todo lo que hacemos, fabricamos, generamos, y transmitimos queda impregnado de un ADN cultural propio de cada sociedad. El cine, la ciencia ficción, la literatura fantástica, los video-juegos o el cómic son producciones culturales y, como tales, quedan impregnadas de nuestros códigos filosóficos, nuestro pensamiento, nuestras preocupaciones, debilidades, temores y obsesiones, nuestro ADN cultural.

 

CJ: ¿A quienes va dirigido el curso y qué lo diferencia de otros similares organizados por otras instancias culturales?

JM: A todo tipo de público dispuesto a divertirse pensando. A todos aquéllos que quieran acceder a un conocimiento no elitista, no academicista, de una forma irreverente, transgresora y divertida. A quien quiera aprender a pensar de forma libre, desinhibida, natural y entretenida. No sólo va dirigido a un público universitario ya que no es patrimonio de la universidad la reflexión seria, el contraste de ideas, el análisis de la sociedad o el debate constructivo.

 

CJ: Parece que últimamente están aumentando las iniciativas relacionadas con la ciencia ficción y la fantasía, no solo internacionalmente (Game of Thrones, The Hobbit, Lord of the Rings, Star Trek) sino a nivel nacional (la aparición de RBA Fantástica, Oz editorial o Fantascy de Random Mondadori). ¿Qué opinión os merece el interés creciente por estos géneros?

JM: Es normal. Por una parte no deja de ser una variante del clásico interés por la creación de mundos paralelos, por los poemas épicos, por las novelas de aventuras, por la creación de héroes, por la proyección de nuestras inquietudes y preguntas a nuevos universos. Por otra es un fenómeno potenciado por la cultura posmoderna en su vertiente más escapista. A este respecto, nos gustaría hacer compatible ese escapismo, que puede ser divertido y necesario en la época que vivimos, con el análisis de los elementos filosóficos, sociológicos o históricos que este género alberga. Queremos revertir en parte la vertiente más superficial de la ciencia ficción, y valorar sus posibilidades de reflexión filosófica y el debate de ideas, vinculándola con la ciencia, el rigor y la “modernidad”.

 

CJ: En el curso abordaréis la ciencia ficción y la fantasía desde distintos puntos de vista -la sociología, el feminismo, la ética, la teoría literaria, etc-. ¿Cuál ha sido el criterio a la hora de elegir las ponencias?

JM: Todo parte de un grupo de compañeros de ámbito universitario interesados por estos temas y aficionados a la ciencia ficción. Y después hemos completado el elenco de conferenciantes y temas en función de lagunas y campos de especial interés como los videojuegos, el  cómic o la literatura fantástica. En todo caso no pretendemos completar todos los campos relacionados con el pensamiento y la cultura, sino que nos conformamos con mostrar ejemplos que pongan de relieve el carácter profundo de algunos de las ideas que contiene la ciencia ficción como género filosófico, ideológico, histórico, etc.

 

CJ: En relación con las ponencias, ¿tenéis intención de publicarlas? Si es así, por favor, explicad el proyecto editorial.

JM: Tenemos la intención de que éste sea el primero de una serie de ciclos dedicados a estos temas y con estas metodologías de trabajo: conferencia y debate. Por ello a medio plazo sería interesante preparar una publicación, aunque romperíamos el espíritu de nuestros cursos si hiciéramos algo elitista. Por ello, a corto plazo, estamos proyectando hacer una publicación abierta a través de un MOOC (massive open online course) de acceso abierto y que registre parte de las intervenciones en los debates que se generen.

 

CJ: Para terminar, nos gustaría que explicaseis brevemente las modalidades de inscripción y el trabajo que se espera de los alumnos.

JM: Existen dos modalidades de inscripción: presencial y on line (streaming). El alumnado presencial, insistimos no necesariamente universitario,  deberá asistir a las sesiones y participar en los debates. Mientras que para aquéllos que no puedan desplazarse a Alicante para hacer el curso podrán conectarse en tiempo real (streaming) con las intervenciones a través de internet  e incluso participar en los debates en directo. En general se espera que los asistentes tengan una actitud abierta a la reflexión, crítica, y muchas ganas de divertirse. Porque el mensaje principal es que pensar, reflexionar, debatir es divertido.

 

El blog dice que, si no me apunto al curso, se va de casa.

Uhmm…

Los mundos posibles de Karen Lord y Leibniz

Hoy el blog dice que no cuente con él, que tengo la misma sensibilidad que el papel de lija y que debería avergonzarme. El motivo es que acabo de leer El mejor de los mundos posibles http://www.amazon.es/mejor-los-mundos-posibles-Fantastica/dp/8490065128/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1367379090&sr=8-1&keywords=el+mejor+de+los+mundos+posibles y le he comentado que no me ha convencido. Ya os podéis imaginar que a él le ha encantado. Habemus guerra.

El mejor de los mundos posibles es la segunda novela de Karen Lord, una escritora de Barbados que atrajo la atención del mundo literario con su primera y multi-premiada novela Redemption in Indigo. En nuestro país, esta obra ha sido publicada por RBA Fantástica, colección que está ofreciendo en español algunos de los títulos más interesantes, tanto de autores ya consagrados como Ursula Le Guin como de nuevas voces de la fantasía y la ciencia ficción como Lavie Tidhar.

La novela describe el choque de culturas que se produce entre dos sociedades de seres humanoides, los habitantes de Cignus Beta y los Sadiri, obligados a co-existir en el planeta de los primeros después que el mundo de los segundos fuera arrasado. La clave del argumento reside en que la mayoría de los supervivientes Sadiri son varones y su interés en el resto de razas estriba en su necesidad para encontrar féminas biológicamente adecuadas con las que reproducirse. Esto les lleva a realizar una especie de casting disfrazado de estudio de compatibilidad genética, con la intención de seleccionar las novias más adecuadas para sus aguerridos mozos. El peso de la narración se estructura en torno a los dos protagonistas, Grace Delarua –la representante de los Cygnian- y Dllenahkh -alto comisionado de los Sadiri- y la tensión sexual entre ambos es inevitable y vertebra toda la historia.

La novela: un casting de “Mujeres, Hombres y Viceversa”

Leyendo la novela pensaba yo en Caravana de Mujeres, esa película de 1951 con Robert Taylor haciendo de guía de un convoy de mujeres que cruzan unos Estados Unidos infectados de peligros para llevar el alivio sexual calor femenino a un grupo de solteros en California. Pero no, la novela de Lord no va por esos derroteros. Tampoco es una versión novelada de ciencia ficción de Mujeres, Hombres y Viceversa, hasta ahí podíamos llegar.

La novela necesita dieciséis capítulos para resolver la inmediata atracción entre Delarua y Dllenahkh que, como ya habréis adivinado, terminarán junticos y alborozados. Esos dieciséis capítulos actúan casi como episodios que narran el acercamiento a nivel espiritual, sentimental y sexual entre ambos, aunque ya os adelanto que no hay sexo tórrido. La misión que los une, el proceso de selección de féminas del que hablaba al principio, les hará entrar en contacto con otras sociedades organizadas de maneras distintas. Su interacción en cada una de las situaciones que se van presentando les hará darse cuenta de que no pueden vivir el uno sin la otra. Ha esto hay que añadir que los Sadiri cultivan la filosofía y la meditación, que actúan dentro de la lógica y las prácticas casi estoicas de su cultura, lo que contrasta con la forma de ser abierta y pizpireta de Delarua.

Recordaba yo La mano izquierda de la oscuridad de Le Guin y con qué maestría y aparente facilidad traza esta autora la “física” de un contacto entre culturas de distintos planetas. Es evidente la influencia de Le Guin en la obra de Lord, no solo porque aborde un tema casi idéntico, sino porque intentan hacerlo describiendo los aspectos sociales más que tecnológicos o científicos. Entiendo que la autora de Barbados quisiera desmarcarse y centrar el argumento en la relación sentimental de los protagonistas para, desde esa perspectiva, ofrecer sus ideas sobre la cultura, la ética aplicada a la genética, el abuso como instrumento de control por parte del poder, etc. Es una lástima que, en mi opinión, Lord haya utilizado el ángulo que de todos los posibles (parafraseando al título) menos enfatiza esos aspectos tan interesantes de las premisas de su historia.

La autora tiene derecho a escribir lo que le apetezca como le venga en gana, no perdamos de vista este punto, pero a juzgar por los títulos de los capítulos -“Celestina, celestina”, “Bacanal”, “Un marido ideal”- una creería estar el sumario de artículos del Cosmopolitan (lo siento, tenía que decirlo). A mí me parece una elección desafortunada, pero yo no soy nadie para cuestionar a una escritora celebrada y reconocida internacionalmente. No eres tú Karen, soy yo. Me he vuelto más fría y contenida que unVulcano, digo un Sadiri. No sé apreciar los diálogos estimulantes con los que nos obsequia la protagonista:

“-¡Oh, tu vestido! ¡Tu hermoso vestido!- Algunas mujeres son así con la ropa. La piel se cura, pero un buen vestido es irremplazable”

“-¡Oh, me sienta bien! Solo me queda un poco más largo que a ti… pero ¿qué es esto?¡ Oh, hey! ¡Esto lleva boosters anti-gravedad! ¡Genial!-. Arrojé mi recelo y el sujetador al viento, el primero metafóricamente y el segundo, literalmente.”

Los anteriores son fragmentos sacados del texto. Debo confesar que a mí me han hecho reír por lo absurdo que resultan en el contexto en el que se enmarcan: el personaje femenino principal mantiene un interesante puesto de investigadora para su gobierno y se supone que vive en una sociedad matriarcal que ha erradicado gran parte de las desigualdades entre los géneros. ¿Y necesita liberarse quemando el sujetador? No lo entiendo. A lo mejor es porque soy rubia pero no comprendo a Delarua, la protagonista, que tiene las mismas reacciones que una adolescente en un concierto de Justin Bieber. Si, ya sé que he incluido un chiste machista en esta reseña, pero dado que Karen Lordha escrito toda una novela basándose en un argumento bastante reaccionario, yo creo que sirve para estimular el debate.

Me estoy planteando seriamente si no habré perdido mi parte femenina en alguna parte, porque El mejor de los mundos posibles me ha desilusionado. He visto muchas reseñas positivas, en su mayoría de mujeres, que alaban la capacidad de la caribeña para respetar la inteligencia de los lectores y no caer en los infodumps, aunque eso es que no se han leído el capítulo “El ángel inesperado”, en el que un viajero del tiempo le relata a Delarua un cuento fundacional sobre las razas de humanos desperdigadas por el universo, antes de borrarle la memoria. Cuidado con los spoilers porque, explicar la creación con un cuento en el que Dios separa los huevos –lo dice tal cual- en los que van los ingredientes y las instrucciones para que se desarrollen los seres humanos en el universo, me parece cuanto menos desilusionante. Llamadme siesa.

Lord no tiene la culpa de las opiniones que los lectores puedan compartir entre sí, pero sí de ponérmelo a huevo para cuestionar algunos de sus recursos narrativos. Insisto en que ella puede escribir lo que quiera y que el hecho de que a mí no me haya gustado cómo resuelve la historia, no quiere decir que no te vaya a enloquecer, atento lector.

Es curioso que el título de la novela acuñe una frase de Leibniz, “El mejor de los mundos posibles” y que sirvió al filósofo racionalista para explicar su visión de Dios como optimizador de la realidad. No sé si Lord abraza el determinismo del pensador alemán del S. XVIII o si es una mera casualidad, pero a mí me hubiera gustado un poco más de “chicha” en la historia. Me parece que la de Barbados sí va por el mismo camino que Leibniz ya que resuelve la madre del cordero de la historia, la existencia de varias “ramas” de seres humanos, con el destino marcado por el Todopoderoso. Y todos contentos.

Pero no temáis si os sabe a poco porque la autora ya está trabajando en la segunda parte, para solaz de esas lectoras que reivindican su feminismo apostando por una protagonista que encarna un cliché machista mal cosido. Que yo también defiendo la igualdad entre géneros, oiga usted, pero no a expensas de una idea mal aprovechada.

El mejor de los mundos posibles no está mal escrita o estructurada, pero tampoco me ha parecido particularmente bien enhebrada. Es una lectura ligera y sin complicaciones que no consigue saciar … por lo menos en mi caso, y os aseguro que yo tengo querencia por las historias de ciencia ficción “humanistas” o dirigidas al impacto social de la tecno-ciencia y los viajes espaciales.

El blog dice que va a iniciar hostilidades porque no tolera que publique una reseña de estas características. Dice que no tengo ni p##a idea de lo que estoy hablando y que más me convendría reconsiderar mi opinión sobre una novela magnética, de escritura virtuosa y que muestra un mundo rico y original.

Afortunadamente, el baño ha sido declarado zona neutral…

Ratoneando con China Miéville

El otro día encontré un ejemplar de segunda mano de King Rat del británico  China Miéville en la tienda de libros más cercana a mi casa. Lo disfruté con gula y eso que me costó el equivalente a 2 euros. No sé vosotros pero los libros con hojas que empiezan a amarillear y que huelen ligeramente a tinta tienen un encanto al que yo no me puedo resistir. El blog dice que soy una antigua y que pronto empezaré a hacer coleccionismo de casettes Betacam para solaz del vecindario. Ignoro el sarcasmo de sus palabras y me hundo en la historia hasta la barbilla.

Tener poderes no significa ser un superhéroe. Eso es lo que he aprendido leyendo la novela. Eso y alguna otra cosa más como que, por ejemplo, se puede componer prosa poética describiendo las alcantarillas de una gran ciudad. Es lo que llamo “Beauty in garbage”, es decir la belleza se oculta en las sobras de una ciudad, esas partes a menudo escondidas para el ojo del ciudadano que solo ve fachadas y monumentos. Estoy hablando de lo incómodo a la mirada, de lo sucio y oxidado, de los grafitis inoportunos, de los neones deslumbrantes, de los callejones aparentemente desiertos y de quienes viven en ese espacio urbano paralelo. Hegel hablaba de la fealdad como si fuera un choque necesario con la belleza, y si lo dice un filósofo que encima es alemán, yo señores, le doy credibilidad.

Es posible que Miéville haga de las ratas una metáfora de la ciudadanía londinense y nos la venda envuelta en el cuento del flautista de los hermanos Grimm. Quitadle al flautista el instrumento musical y sustituirlo por algo más moderno, no sé… el abono del móvil por ejemplo, y ya tenemos tropo. El británico consigue que las vistas urbanas de Londres desde la ventanilla del tren que toma el protagonista resulten más atractivas que los nenúfares de Monet.

En cuanto al argumento, se podría decir que King Rat es el “Flautista de Hamelin revisited”, aunque el autor consigue imprimir una profundidad a la historia que en el cuento solo se daba en potencia (ya lo digo Aristóteles, aunque él hablaba de Física y no de literatura). La tragedia del músico que en la Edad Media sedujo y secuestró con su melodía a los niños de una pequeña ciudad alemana sirve a Miéville para estructurar una narración que se traslada a Londres. Pero el músico psicópata del británico no es una versión del alemán del siglo XIII… ¡es el mismo! Nos encontramos pues ante un spin-off, una secuela desarrollada de toda la vida.

El flautista, que lleva siglos aterrorizando a las ratas con su música, llega a la capital de la Gran Bretaña siguiendo el rastro de una estirpe de seres humanos con poderes de mimetización, reflejos optimizados, un notable sentido de la orientación y capacidades de percepción agudizadas. El rey destronado de estos seres, un tipo con mal carácter que dice más verdades en argot que todos los boletines de noticias de la BBC juntos, necesita la ayuda de su sobrino Saul para vencer al flautista psicópata.

El problema es que nunca se explica por qué se le fue la olla al músico, el origen de las “ratas humanas” (se menciona a la difunta madre de Saul, pero es un personaje periférico y poco explotado), por qué ser medio-rata te da el poder para no sucumbir a la música de la flauta mágica, qué motivo hay para los humanos puedan ser sometidos también por el flautista… Un argumento con tantos agujeros como un queso de gruyere, si se me permite la comparación roedora.

Estamos de nuevo ante una historia con un protagonista accidental, Saul, con una vida normal de suburbio británico que se encuentra acusado de horrendos crímenes de la noche a la mañana porque todas las pruebas lo incriminan. No es una premisa muy original, pero Miéville logra elevar el nivel gracias a un buen trabajo de caracterización de los personajes. Saul es un personaje complejo con una relación difícil con un padre que muere en las primeras páginas de la novela, por lo que solo lo conocemos más que a través de los recuerdos y evocaciones de su hijo.

Las relaciones paterno-filiales son uno de los temas que vertebran la narración y se apoyan en personajes sólidos y cercanos. Para mí los personajes son uno de los puntos fuertes de la obra, sirviendo además como muestrario del ecosistema humano de las megalópolis modernas en todos sus pantones. Incluir la música electrónica de finales de los ´90 no solo ayuda a ambientar la novela y a actualizar el cuento medieval sino que permite profundizar en la figura del músico genial y perturbado. Y sí, hay referencias evidentes hacia Gaiman y su Neverwhere del sub-suelo Brittish, un homenaje puntual y sucinto de Miéville que afortunadamente no ha continuado en otras obras suyas.

Aunque ya he confesado alguna vez mi debilidad por China Miéville (la carne es débil y a mí me van los calvos cachas, con tesis doctorales y activistas de izquierdas) tengo que reconocer que King Rat no es tan redonda como otras de sus obras. Sí. Hasta yo lo veo. La prosa en general es fluida pero puede resultar un poco forzada en algunos momentos, como si #miChina (hashtag por la cara) hubiera estado escribiendo con el tesauro en la mano y encajando sinónimos a golpe de teclado. No deja de ser buena prosa, pero no es lo mejor de #miChina. Teniendo en cuenta que se trata de su primera novela, es un debut bastante honroso que dejó a la comunidad lectora con ganas de más.

En definitiva, King Rat es una novela entretenida y de prosa eficaz que sirve para despertar el apetito de quienes, como a mí, nos gusta la ficción especulativa.

El blog dice que mis preferencias literarias son de mal gusto. Yo le digo que el concepto de “gusto” es tan elástico como los chicles, una comparación muy útil e ilustrativa que, como los pegotes de goma de mascar, se puede dejar pegada en cualquier argumento.

 

“Her Fingers” de Tamara Romero o cuéntame un cuento Bizarro

Cuéntame un cuento”, me pide el blog antes de irse a dormir. Porque los blogs duermen, aunque no lo necesiten realmente porque son criaturas virtuales que no están sujetas a las limitaciones biológicas de un cuerpo físico. Eso quiere decir que su cuerpo es un constructo digital que no requiere el descanso cíclico que los seres humanos precisan. Pero, como yo duermo, él ha adoptado mis patrones de sueño y también se va a la cama, creo que por puro mimetismo. No creo que entre en la fase REM porque nunca me ha contado sueños o pesadillas que haya tenido. En realidad, tengo que reconocer que nunca he conseguido verlo durmiendo.

Como no tengo libros de cuentos tradicionales por casa, me pongo a leerle Her Fingers http://www.amazon.com/Her-Fingers-Tamara-Romero/dp/1621050661/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1353682836&sr=8-1&keywords=her+fingers+romero de Tamara Romero.“Esto no es un cuento, es una novela corta”, pensarán algunos; “¿cómo le lees algo tan raro al blog?”, opinarán otros. Poco me importa, porque el blog escucha atento y parece que la historia le ha enganchado. No es para menos.

Un cuento moderno, escrito en español pero publicado en inglés

Definir Her Fingers sería labor de un filólogo bien informado y tampoco es que el libro lo requiera, pero siento la urgencia de reivindicar esta obra como un cuento literario moderno. Así soy yo. La autora lo escribió originalmente en español y tras contactar con la editorial Eraserhead Press –editorial independiente de obras Bizarro- y capturar su interés,  se decidió a traducirlo al inglés. Yo la felicito por esa decisión porque la historia funciona muy bien en su versión inglesa. Publicado el año pasado en formato físico y disponible desde hace poco en e-book, es una narración muy eficaz difícilmente encasillable.

Precisamente por estar publicada en una de las editoriales que forjó el nombre de lo Bizarro, en términos de género Her Fingers se enmarca en ese sub-género del New Weird. Al menos, eso es lo que defiende Rose O’Keefe, editora de la editorial en una entrevista del 2010 http://www.fantasy-magazine.com/non-fiction/bizarro-fiction-101-not-just-weird-for-weirds-sake/O´Keefe diferencia entre literatura Bizarro y el New Weird, definiendo la primera como una forma extrema de la segunda. En este sentido, el New Weird se entiende como ficción especulativa vanguardista con inquietudes intelectuales, mientras que lo Bizarro sería una parcela de lo anterior más interesada en proporcionar puro entretenimiento sin demasiadas expectativas intelectuales. Esto último es matizable: en Her Fingers no solo hay voluntad de entretener sino un entramado de conceptos fantásticos bien construidos que remiten a una reflexión sobre la realidad. Yo, personalmente, la incluiría en el New Weird.

No quiero ceñirme solo a las definiciones doctas y biensonantes para hablar de mis impresiones sobre el libro de Tamara Romero, aunque creo que apoyan mi tesis de partida. Veréis: leí Her Fingers de una sentada. Si no hubiera sido por las interrupciones que forman la banda sonora de mi hogar, la hubiera terminado en una tarde. En este sentido siempre me guío por Edgar Allan Poe, que decía que un buen cuento es una obra de ficción que trata de un solo acontecimiento y que puede leerse sin interrupción, en una única sesión de lectura. Para el norteamericano es además imprescindible que el autor consiga impresionar al lector, no dejarlo indiferente, y que todos sus esfuerzos vayan dirigidos en esa dirección –the unity effect, que él llamaba- .

Her Fingers representa para mí ese tipo de historias de las que Poe hablaba y que él mismo cultivó. Seis capítulos y un epílogo bastan a Romero para que nos transporte a una realidad paralela con aroma a steampunk, ciberpunk y cuentos populares. Si bien no pertenece al esfera de estos últimos –los cuentos de hadas, para que nos entendamos- el texto se enmarca más en los cuentos literarios porque presenta una forma cuidada, un tiempo y un lugar concretos –aunque fuera de la realidad presente- y unos personajes bien armados que reaccionan con credibilidad ante situaciones extremas.

A ver cómo os describo este cuento sin desvelar ninguno de sus jugosos secretos: Misadora es la protagonista de unas aventuras relacionadas con la forma de vida que ha decidido adoptar. Buscada por una dictadura que detenta el control en su realidad, intenta escapar de un futuro sin libertad cuando se encuentra con un científico que la socorre en una dramática situación. Poco a poco, y con la ayuda del científico, irá comprendiendo la naturaleza de la persecución a la que está siendo sometida. Descubrirá el verdadero alcance de las maquinaciones gubernamentales que intentan doblegar la voluntad de los ciudadanos a través de las sustancias más adictivas. Entonces, conocerá la verdadera identidad de su benefactor.

La brevedad de Her Fingers no impide que la narración rebose calidad: está elaborada con mimo, cuidando los detalles, construyendo un mundo insólito pero coherente repleto de referencias fantásticas. Como ya dije, la traducción al inglés está bien resuelta y, como dice el editor a comienzo, el texto se beneficia del lirismo añadido por la labor traductora de la autora.

Tamara Romero representa un tipo poco habitual de narradores que están surgiendo en España, en línea con la ficción especulativa más audaz  e interesante de mercados como en anglosajón. Para complementar esta reseña, hemos tenido la oportunidad de acribillar a preguntas a la autora, que con mucha paciencia y generosidad ha accedido a darles respuesta.

“Me gusta recurrir a la magia en las historias en sus variantes oscuras, a lo Alan Moore o Aleister Crowley, o la magia del caos”

Cristina Jurado: El año pasado leí dos libros que cambiaron mi forma de entender la literatura fantástica: me refiero a Perdido Street Station de China Miéville y ShriekAn Afterword de Jeff VanderMeer. Hasta entonces no sabía que existía algo llamado New Weird… He visto en alguna otra entrevista tuya que encuadras Her Fingers en el género bizarro ¿Es “Bizarro” y “New Weird” lo mismo para ti? ¿Por qué?

Tamara Romero: Her Fingers está publicado en un sello de Eraserhead Press que se llama New Bizarro Author Series, pero cuando lo escribí no sabía que existía este género. Por lo que he observado, leído y escuchado de mano de los autores —fui a la Bizarro Con en noviembre a presentar el libro— Bizarro y New weird no es lo mismo. El New Weirdestá enclavado en una tradición más literaria. Bizarro puede tener un tono más satírico, humorístico o hasta gore y suele ser en un formato más breve. En el último año he leído a bastantes autores bizarros. Hay libros que me han encantado pero creo que Her Fingerssí tiene una voluntad más literaria. De todas formas no me preocupan mucho estas categorías ni los debates sobre género. Si a la editorial le ha parecido que le encaja en su sello, yo estoy encantada.

 

CJ: Sin ser experta en géneros o temáticas, quiero compartir contigo una sensación que tengo con respecto a Her Fingers y que se aplica a las obras de Miéville y VanderMeer e incluso algunas de Ken Liu. La fantasía urbana, el New Weird o el Slipstream son, al final, formas actualizadas de afrontar la ficción especulativa, explotando la irrealidad o la potencialidad imaginativa de las situaciones cotidianas. ¿Qué opinas?

TR: Yo soy lectora de China Miéville y de Vandermeer y me parecen los dos autores más interesantes a día de hoy porque han abierto nuevas vías. Tengo la sensación de que cuando ellos “explotaron” la literatura especulativa perdió un poco la inocencia. Por un tema generacional me quedan más cerca que Michael Moorcock o M. John Harrison, a los que no he leído tanto. Elevan sus ciudades a categoría de personajes y creo que eso es uno de sus distintivos. Crean personajes reales y complejos, y situaciones cotidianas en un entorno fantástico bien construido. Creo que esa es la clave.

 

CJ: Estaba repasando las referencias que encontramos en la historia: steampunk, ciberpunk, biopunk, brujas que parecen serlo más de nombre que de otra cosa, fantasía urbana pero también rural… Es increíble que haya tantos madejas de hilo en una caja tan pequeña. ¿Cómo estructuraste el proceso de construcción de esta historia?

TR: Recuerdo que empecé a escribir la historia en primera persona y cuando estaba hacia la mitad me di cuenta que necesitaba tener también la visión del personaje femenino, la bruja que aparece flotando en el río, para poder entrecruzarlas. Así que escribí los dos puntos de vista y los alterné. Pensé en cada capítulo como una mini-historia que revelase algo diferente de esa sociedad. En Her Fingers hay mucha información y es algo que muchas veces consideramos defectuoso en las primeras novelas, porque tendemos a poner TODO en lo primero que escribimos. Si la hubiera escrito ahora hubiera ocupado muchas más páginas, no hubiera sido tan intensa.

 

CJ: Una de las cosas que más me han gustado son los tres nombres de los personajes. Paul Atreides era también Muad´Dib entre los Fremen de Dune. Dejas entrever que existen prácticas esotéricas asociadas a la utilización de uno u otro nombre, o casos especiales para utilizar los tres al mismo tiempo. ¿Pertenecen los nombres propios a una dimensión mágica? ¿Crees que la letra impresa –o incluso pixelada- está poseída de cierta magia en el mundo moderno?

TR: En Her Fingers los personajes tienen tres nombres y utilizan uno u otro según la situación y según la persona con la que interactúen. Eso les permite tener “varias vidas”. Solo dicen sus tres nombres si alguien les salva la vida. Es una costumbre yimlana antigua y pertenece a la tradición de ese mundo. En la historia, además, me venía perfecto que tuvieran tres nombres por motivos que es mejor no decir para no “spoilear”. Me gusta recurrir a la magia en las historias en sus variantes oscuras, a lo Alan Moore o Aleister Crowley, o la magia del caos. Y el ilusionismo. En la historia que he acabado de escribir recientemente hay una hechicera que levita y camina sobre las aguas de un lago, y monta espectáculos delante de todo el pueblo. Va por ahí con una capa lila y hay quien se ríe de ella. Ese tipo de cosas me interesa.

 

“La ficción especulativa sirve para darle una vuelta de tuerca a nuestra realidad y elevar a otra potencia nuestro escenario”

CJ: Me han gustado e interesado mucho los aspectos sociales que tocas en la narración. De alguna forma, denuncias las tácticas que los estados (más o menos autoritarios) practican a la hora de controlar al pueblo, sobre todo en lo que se refiere a la juventud. Hablas de implantes metálicos como búsqueda de la inmortalidad y de consumo legal de drogas como una forma de evadir la realidad. ¿Crees que el futuro de una parte de la sci-fi pasa por denunciar ciertas prácticas político-económicas?

TR: La ciencia-ficción puede ser un artefacto tan bueno como cualquier otro y ya lo hicieron en su día autores clásicos como Ursula K. Le Guin en La mano izquierda de la oscuridad, que considero una novela perfecta y está entre mis favoritas. La ficción especulativa sirve para darle una vuelta de tuerca a nuestra realidad y elevar a otra potencia nuestro escenario.

 

CJ: No podía evitar pensar en la protagonista de la película El piano de Jane Campion tocando al final de la historia con su dedo de metal. Misadora me ha resultado una heroína accidental de su propia vida. Por una parte, parece ansiosa por vivir nuevas experiencias y, por otro lado, busca la estabilidad de una vida segura en otra dimensión. ¿Qué hay de autobiográfico en ella?

TR: No estoy segura de que haya algo autobiográfico en la historia. (Me gusta muchoJane Campion, por cierto). Escribí Her Fingers (o Sus dedos) hace cinco años, y creo que por entonces acababa de leer Las nieblas de Avalon y estaba un poco afectada por el personaje de Morgana. También leía cosas sobre paganismo y estaba muy interesada en los estudios de género (ahora no tanto). Creo que de todo esto se desprende que la historia tenga un fondo un poco new age y esto es fruto seguramente de mis lecturas de entonces. Así que no, no hay nada autobiográfico. Sí hay referencias a cosas que leía y para escribir el personaje de ella me inspiré en las mujeres de los cuadros prerrafaelitas, como La Dama de Shalott.

 

CJ: La enfermedad a la que aludes, La Mordaza, ¿es una metáfora sobre la sociedad actual?

TR: La Mordaza es una enfermedad del sueño, por tanto de la mente, pero tiene un desagradable síntoma físico que es una pigmentación muy agresiva de la piel, que se vuelve de color lila. En la historia, alguien con ese color de piel ha tenido unas pesadillas muy agresivas: se ven amordazados y no consiguen despertarse. En la historia está relacionado con las secuelas que ha dejado una dictadura. Aunque cuando escribí Her Fingers los tiempos no eran tan sombríos como los que estamos viviendo ahora.

 

CJ: ¿Qué ingredientes crees que debe tener una historia de ficción especulativa de calidad?

TR: Lo que más valoro es que sea imaginativa y que el autor sea generoso con su imaginación. Que el mundo que construyan sea muy sólido. Por lo general si lo es, tendrá la necesidad de volver a él para contar otras historias que sucedan ahí. Y lo que te decía antes: personajes reales y complejos, y situaciones cotidianas en un entorno fantástico bien construido.

 

CJ: Tú optaste por buscar el apoyo de una editorial extranjera para dar salida a tu proyecto. ¿Se debió a la situación de crisis existente en el mundo editorial español o a que crees que el género en el que te mueves necesita canales más internacionales para dar a conocer las novelas?

TR: Les envié el texto porque estaban buscando autores nuevos y necesitaban una historia corta (15.000 – 20.000 palabras). Yo la tenía escrita, solo tenía que traducirla. Envié los dos primeros capítulos en inglés y me dijeron que les encantaba y que les enviara el resto. Nunca pensé en publicarla aquí antes, ni en publicarla en general. Era un texto que escribí hace tiempo y que guardé en un USB. Lo escribí para comprobar si era capaz de escribir una historia un poco larga (sin llegar a la extensión de una novela), como aprendizaje. Empezar publicando en inglés no es lo común, pero las cosas han ido así por casualidad.

 

CJ: Suelo hacer esta pregunta a todos los autores a los que entrevisto para conocer su opinión sobre el mercado editorial en nuestro país. ¿Qué opinas de las nuevas fórmulas de publicación (crowfunding, co-publicación o auto-publicación)?

TR: Me gusta mucho leer sobre auto-publicación y sigo con mucha atención todas las novedades al respecto. Lo tengo en mente y no entiendo por qué hay escritores a los que les provoca todavía recelo. Creo que la figura del editor es necesaria siempre, en todo caso. No entiendo cómo hay quien publica su trabajo en Amazon sin contratar a un editor y un diseñador profesional. Me parece muy atrevido. Yo necesito un editor siempre. Tengo tendencia al exceso y por lo general me han de parar un poco los pies para que el texto esté un poco contenido, aunque espero ir mejorando esto con el tiempo. Por otra parte he sido editora y he trabajado en marketing editorial varios años así que conozco muy bien el proceso. En un mundo ideal me gustaría trabajar con editoriales que cuiden mucho la producción del libro y el diseño, y sean “justas” con los precios en formato electrónico, pero también me encantaría auto-publicar algunas cosas en el futuro, trabajando con un editor freelance. Hoy por hoy la verdad es que tengo muchas ganas, y me guío también por mi experiencia como lectora. Prácticamente solo leo en e-book.

 

CJ: Has mencionado en las redes y en otros medios que estás trabajando en una novela larga y en otros temas. ¿Podrías contarnos algo de tus proyectos futuros?

TR: He acabado de escribir hace poco una novela larga en castellano que me ha llevado bastante tiempo, pero ahora tengo por delante una fase larga de correcciones porque la trama es compleja, así que no la considero acabada. Me gustaría mucho que viera la luz a lo largo de 2014, aunque no hay prisa. Es una historia de fantasía urbana sobre unas detectives, con la que me lo he pasado realmente bien. También estoy trabajando en un par de proyectos para una editorial española, con historias algo más cortas. Creo que uno de ellos saldrá en muy poco tiempo, pero como aún no sé la fecha exacta esperaremos un poco para dar más detalles. Por último me gustaría escribir dos o tres novelas cortas más en este año. Ahora mismo estoy desarrollando esas historias.

 

¿Habéis visto alguna vez dormir a una criatura virtual? Porque el blog se ha quedado traspuesto después de que terminara de leerle Her Fingers. Le veo dormir por primera vez: no tiene los ojos cerrados, ni está en posición horizontal. La mejor forma de describirlo sería diciendo que levita, como si estuviera inmerso en una especie de trance. Eso, o es un efecto secundario de los gases.