Los mundos posibles de Karen Lord y Leibniz

Hoy el blog dice que no cuente con él, que tengo la misma sensibilidad que el papel de lija y que debería avergonzarme. El motivo es que acabo de leer El mejor de los mundos posibles http://www.amazon.es/mejor-los-mundos-posibles-Fantastica/dp/8490065128/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1367379090&sr=8-1&keywords=el+mejor+de+los+mundos+posibles y le he comentado que no me ha convencido. Ya os podéis imaginar que a él le ha encantado. Habemus guerra.

El mejor de los mundos posibles es la segunda novela de Karen Lord, una escritora de Barbados que atrajo la atención del mundo literario con su primera y multi-premiada novela Redemption in Indigo. En nuestro país, esta obra ha sido publicada por RBA Fantástica, colección que está ofreciendo en español algunos de los títulos más interesantes, tanto de autores ya consagrados como Ursula Le Guin como de nuevas voces de la fantasía y la ciencia ficción como Lavie Tidhar.

La novela describe el choque de culturas que se produce entre dos sociedades de seres humanoides, los habitantes de Cignus Beta y los Sadiri, obligados a co-existir en el planeta de los primeros después que el mundo de los segundos fuera arrasado. La clave del argumento reside en que la mayoría de los supervivientes Sadiri son varones y su interés en el resto de razas estriba en su necesidad para encontrar féminas biológicamente adecuadas con las que reproducirse. Esto les lleva a realizar una especie de casting disfrazado de estudio de compatibilidad genética, con la intención de seleccionar las novias más adecuadas para sus aguerridos mozos. El peso de la narración se estructura en torno a los dos protagonistas, Grace Delarua –la representante de los Cygnian- y Dllenahkh -alto comisionado de los Sadiri- y la tensión sexual entre ambos es inevitable y vertebra toda la historia.

La novela: un casting de “Mujeres, Hombres y Viceversa”

Leyendo la novela pensaba yo en Caravana de Mujeres, esa película de 1951 con Robert Taylor haciendo de guía de un convoy de mujeres que cruzan unos Estados Unidos infectados de peligros para llevar el alivio sexual calor femenino a un grupo de solteros en California. Pero no, la novela de Lord no va por esos derroteros. Tampoco es una versión novelada de ciencia ficción de Mujeres, Hombres y Viceversa, hasta ahí podíamos llegar.

La novela necesita dieciséis capítulos para resolver la inmediata atracción entre Delarua y Dllenahkh que, como ya habréis adivinado, terminarán junticos y alborozados. Esos dieciséis capítulos actúan casi como episodios que narran el acercamiento a nivel espiritual, sentimental y sexual entre ambos, aunque ya os adelanto que no hay sexo tórrido. La misión que los une, el proceso de selección de féminas del que hablaba al principio, les hará entrar en contacto con otras sociedades organizadas de maneras distintas. Su interacción en cada una de las situaciones que se van presentando les hará darse cuenta de que no pueden vivir el uno sin la otra. Ha esto hay que añadir que los Sadiri cultivan la filosofía y la meditación, que actúan dentro de la lógica y las prácticas casi estoicas de su cultura, lo que contrasta con la forma de ser abierta y pizpireta de Delarua.

Recordaba yo La mano izquierda de la oscuridad de Le Guin y con qué maestría y aparente facilidad traza esta autora la “física” de un contacto entre culturas de distintos planetas. Es evidente la influencia de Le Guin en la obra de Lord, no solo porque aborde un tema casi idéntico, sino porque intentan hacerlo describiendo los aspectos sociales más que tecnológicos o científicos. Entiendo que la autora de Barbados quisiera desmarcarse y centrar el argumento en la relación sentimental de los protagonistas para, desde esa perspectiva, ofrecer sus ideas sobre la cultura, la ética aplicada a la genética, el abuso como instrumento de control por parte del poder, etc. Es una lástima que, en mi opinión, Lord haya utilizado el ángulo que de todos los posibles (parafraseando al título) menos enfatiza esos aspectos tan interesantes de las premisas de su historia.

La autora tiene derecho a escribir lo que le apetezca como le venga en gana, no perdamos de vista este punto, pero a juzgar por los títulos de los capítulos -“Celestina, celestina”, “Bacanal”, “Un marido ideal”- una creería estar el sumario de artículos del Cosmopolitan (lo siento, tenía que decirlo). A mí me parece una elección desafortunada, pero yo no soy nadie para cuestionar a una escritora celebrada y reconocida internacionalmente. No eres tú Karen, soy yo. Me he vuelto más fría y contenida que unVulcano, digo un Sadiri. No sé apreciar los diálogos estimulantes con los que nos obsequia la protagonista:

“-¡Oh, tu vestido! ¡Tu hermoso vestido!- Algunas mujeres son así con la ropa. La piel se cura, pero un buen vestido es irremplazable”

“-¡Oh, me sienta bien! Solo me queda un poco más largo que a ti… pero ¿qué es esto?¡ Oh, hey! ¡Esto lleva boosters anti-gravedad! ¡Genial!-. Arrojé mi recelo y el sujetador al viento, el primero metafóricamente y el segundo, literalmente.”

Los anteriores son fragmentos sacados del texto. Debo confesar que a mí me han hecho reír por lo absurdo que resultan en el contexto en el que se enmarcan: el personaje femenino principal mantiene un interesante puesto de investigadora para su gobierno y se supone que vive en una sociedad matriarcal que ha erradicado gran parte de las desigualdades entre los géneros. ¿Y necesita liberarse quemando el sujetador? No lo entiendo. A lo mejor es porque soy rubia pero no comprendo a Delarua, la protagonista, que tiene las mismas reacciones que una adolescente en un concierto de Justin Bieber. Si, ya sé que he incluido un chiste machista en esta reseña, pero dado que Karen Lordha escrito toda una novela basándose en un argumento bastante reaccionario, yo creo que sirve para estimular el debate.

Me estoy planteando seriamente si no habré perdido mi parte femenina en alguna parte, porque El mejor de los mundos posibles me ha desilusionado. He visto muchas reseñas positivas, en su mayoría de mujeres, que alaban la capacidad de la caribeña para respetar la inteligencia de los lectores y no caer en los infodumps, aunque eso es que no se han leído el capítulo “El ángel inesperado”, en el que un viajero del tiempo le relata a Delarua un cuento fundacional sobre las razas de humanos desperdigadas por el universo, antes de borrarle la memoria. Cuidado con los spoilers porque, explicar la creación con un cuento en el que Dios separa los huevos –lo dice tal cual- en los que van los ingredientes y las instrucciones para que se desarrollen los seres humanos en el universo, me parece cuanto menos desilusionante. Llamadme siesa.

Lord no tiene la culpa de las opiniones que los lectores puedan compartir entre sí, pero sí de ponérmelo a huevo para cuestionar algunos de sus recursos narrativos. Insisto en que ella puede escribir lo que quiera y que el hecho de que a mí no me haya gustado cómo resuelve la historia, no quiere decir que no te vaya a enloquecer, atento lector.

Es curioso que el título de la novela acuñe una frase de Leibniz, “El mejor de los mundos posibles” y que sirvió al filósofo racionalista para explicar su visión de Dios como optimizador de la realidad. No sé si Lord abraza el determinismo del pensador alemán del S. XVIII o si es una mera casualidad, pero a mí me hubiera gustado un poco más de “chicha” en la historia. Me parece que la de Barbados sí va por el mismo camino que Leibniz ya que resuelve la madre del cordero de la historia, la existencia de varias “ramas” de seres humanos, con el destino marcado por el Todopoderoso. Y todos contentos.

Pero no temáis si os sabe a poco porque la autora ya está trabajando en la segunda parte, para solaz de esas lectoras que reivindican su feminismo apostando por una protagonista que encarna un cliché machista mal cosido. Que yo también defiendo la igualdad entre géneros, oiga usted, pero no a expensas de una idea mal aprovechada.

El mejor de los mundos posibles no está mal escrita o estructurada, pero tampoco me ha parecido particularmente bien enhebrada. Es una lectura ligera y sin complicaciones que no consigue saciar … por lo menos en mi caso, y os aseguro que yo tengo querencia por las historias de ciencia ficción “humanistas” o dirigidas al impacto social de la tecno-ciencia y los viajes espaciales.

El blog dice que va a iniciar hostilidades porque no tolera que publique una reseña de estas características. Dice que no tengo ni p##a idea de lo que estoy hablando y que más me convendría reconsiderar mi opinión sobre una novela magnética, de escritura virtuosa y que muestra un mundo rico y original.

Afortunadamente, el baño ha sido declarado zona neutral…

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