Embassytown de Miéville: Multipunk

Actualizo esta entrada, aparecida hace justo un año, porque el sello Fantascy (Random House Mondadori) publica en español Embassytown del escritor británico China Miéville, y se merece que le quite un poco el polvo.

Al blog le encantan las manualidades. Puede pasarse horas construyendo una maqueta de la Torre Eiffel con cerillas. O pintando un elaborado trampantojo forestal en su habitación. O confeccionando bolsitas llenas de lavanda seca con retales.

Como acabamos de leer Embassytown de China Miéville, está tejiendo una alfombra. Sé lo que estáis pensando. ¿Qué tendrá que ver la obra del escritor británico con dedicarse al noble pero prosaico arte de fabricar alfombras? Ni idea. Honestamente, creo que al blog se la ido la olla. Por eso le pregunto, así a bocajarro, a qué viene tanto hacer nudos y elaborar tramas.

¿Habéis visto alguna la vez el gesto sereno, intensamente concentrado, profundamente sabio y dolorosamente paternalista de un maestro zen? Esa es la expresión del blog ante mi pregunta. Esta criatura virtual insiste en que Miéville es un artesano, como él. Me dice que es imposible entender Embassytown si no es como una obra multidimensional. Igual que un tapiz elaborado con una miríada de hilos. El conjunto no se sostendría si no fuera por cada hebra que se intercala en el momento y el lugar justos para crear un tejido lo suficientemente robusto como para aguantar los pasos de quienes lo recorren.

 

Una bella imagen, digo yo. No es un una imagen ni una metáfora, dice el blog. Es la realidad tal cual, como el lenguaje literal de los “Anfitriones”/Ariekei de Embassytown. Le pido explicaciones y el blog me ilumina mientras teje.

Dice el blog que la novela es un claro exponente del New Weird, ese género literario aparecido en los años 90 y con el que se quiere embotellar lo “imbotellable”. Estamos hablando de un conjunto de escritores que nacieron y crecieron en medio de la literatura pulp y que incorporan en sus obras elementos de la ficción especulativa, la literatura fantástica o el horror. Como explica el propio MiévilleMontones de niños leen libros sobre dinosaurios, monstruos acuáticos, dragones, brujas, alienígenas y robots. Esencialmente la gente que lee ciencia ficción, fantasía y horror no ha superado la necesidad de deleitarse en lo extraño e insólito.

Una novela multidimensional

La historia contenida en Embassytown es un entramado formado por hilos procedentes de varias madejas, continúa el blog, cada una de las cuales aporta un color y una textura necesarias para crear una malla consistente. La primera hebra conecta con la dimensión arquitectónica de la novela. Miéville es una auténtico demiurgo capaz de utilizar como origen de su universo particular La metamorfosis de Kafka. El británico ha imaginado un mundo en un lugar remoto de la galaxia en el que criaturas insectoides de gran tamaño, como la imaginada por Kafta, han desarrollado una cultura propia en la que las construcciones y la tecnología son orgánicas y en la que el lenguaje es dual y cuasi-estereofónico.

Otro de los hilos conductores de la obra son las relaciones políticas. Los avances tecnológicos de los Ariekei, los “Anfitriones”,  y su situación alejada del centro de poder galáctico convierten al planeta en una colonia estratégica para los intereses de los dirigentes políticos. Habrá quienes aprovechen los acontecimientos de la trama para desencadenar una revuelta contra los colonizadores, esgrimiendo razones enmarcadas en un cierto idealismo utópico. Se puede apreciar un guiño de Miévielle a los movimientos de rebelión de la primavera árabe e incluso a las manifestaciones de indignados organizadas en muchas ciudades occidentales. El escritor, públicamente afiliado a la izquierda, no tiene reparos en difundir su visión sobre la actualidad política, económica y social, tanto en su página web http://chinamieville.net/ como en los artículos que publica periódicamente en los medios  http://www.nytimes.com/2012/03/04/magazine/china-mieville-london.html?pagewanted=all.

Lenguaje viviente

Los “Embajadores” no son meros representantes diplomáticos de la especie humana ante sus “Anfitriones”/Ariekei, me recuerda el blog, sino que son auténticos codificadores y descodificadores lingüísticos vivientes. De este hecho, uno de los aspectos más importantes de Embassytown tiene que ver con su dimensión socio-idiomática. Hemos leído, el blog y yo, no pocas reseñas en las que se analizan brillantemente las implicaciones semióticas de esta novela en la que el lenguaje de los “Anfitriones”/Ariekei es quizás el personaje principal. La complejidad del idioma alienígena implica la dedicación de recursos humanos y materiales a la formación de unidades duales humanas capaces de entonarlo.

La dificultad estructural del idioma reside en su naturaleza literal, en la que solo hay cabida para la función referencial de la comunicación: los contenidos transmitidos en los mensajes aportan información sin adornos ni emotividad añadida. Su lenguaje es ruido organizado, como lo son todos los nuestros, pero para ellos cada palabra es un colector. Mientras que para nosotros cada palabra significa algo, para los “Anfitriones”, es una apertura. Una puerta a través de la cuál el pensamiento de ese referente, el pensamiento que alcanza esa palabra, puede ser visto, explica el propio Miéville en la novela.

Es evidente la influencia de libros como Los Lenguajes de Pao de Jack Vance,Lengua Materna de Suzette Haden Elgin (editorial Ultramar), Los desposeídos de Ursula K. Le Guin (editorial Minotauro), La Historia de tu Vida de Ted Chiang (publicada por Bibliópolis). Empotrados de Ian Wilson (editado por Martínez Roca),1984 de George Orwell (publicada por las editoriales Austral y Destino), la novela corta Gulf de Robert HeinleinLos propios dioses de Isaac Asimov (DEBOLSILLO), Los herederosde William Golding (Minotauro), El extranjero deC.J. Cherryh (La Factoría de las Ideas), Snow Crash de Neal Stephenson (Gigamesh) o incluso Himno de Ayn Rand (Grito Sagrado).

Embassytown, los libros mencionados y el episodio “Darmok” de la quinta temporada de la serie televisiva Star Trek: La nueva generación http://www.youtube.com/watch?v=58_xp8dGy5Q examinan la relación entre la lengua y la manera en que las civilizaciones conceptualizan la realidad y se relacionan con el medio.

Sin saberlo la protagonista encarna un símil dentro del sofisticado idioma de los “Anfitriones”/Ariekei. Es decir, es parte viva del lenguaje y su presencia se hace imprescindible a la hora de que los insectoides comuniquen la siguiente noción: “Había una niña humana que adolorida comió lo que se le dio en una habitación vieja construida para comer en la que no se ha había comido desde hacía tiempo.” Avice es parte orgánica del lenguaje como concepto encarnado. Por lo tanto, su existencia queda ligada inexorablemente a la función comunicativa de los alienígenas, que solo pueden expresar verbalmente la noción que ella representa mediante su presencia. Aquí el significado se fusiona con su representación mental, su significante. Hay que ver lo bien que viene desempolvar los apuntes de Semiótica de la carrera, le digo al blog.

Buceo espacial, clones y etnicidad

El blog continúa su laboriosa tarea de desenredar esta novela apuntando en otra dirección: la historia se cuenta desde el punto de vista de Avice, una humana “immersora” que no inversora (no nos confundamos que no está la cosa como hablar del sector bancario) profesional que viaja por el “immer-espacio” y que resulta formar parte, sin sospecharlo, del lenguaje “Anfitriones”/Ariekei.

En este concepto del espacio interestelar se aprecian ecos de los navegantes de DunedeFrank Hebert (DEBOLSILLO) y de la malla energética cuatridimensional que Ian M. Banks describe en su serie dedicada a La Cultura, como en la novela Pensad en Phlebas (La Factoría de las Ideas). Hay decenas de referencias a otras obras del género, tanto literarias como audiovisuales, que inciden sobre la forma de viajar por el universo a velocidades relativistas e incluso instantáneas, pero el blog acabaría su alfombra mucho antes de que pudiéramos comentarlas todas.

Los “Embajadores” son criaturas duales, formadas por una pareja de clones específicamente diseñada con el objetivo de convertirse en el vehículo que permite entablar una conversación eficaz entre los “Anfitriones”/Ariekei y los seres humanos. Los clones deben constituir una misma unidad mental a la hora de vocalizar conjuntamente el lenguaje de los alienígenas, lo que se consigue gracias a su semejanza genética y a la sincronización conseguida a través de implantes instalados en sus nucas. Una nueva dimensión de la historia de Miéville se perfila como otro hilo que forma parte del tapiz:el biopunk. Como en la pieza teatral Tú y yo somos tres del español Enrique Jardiel Poncela, el británico explora las relaciones intra-personales de los clones y su forma de interactuar con los demás. Cuando un nuevo “Embajador” sorprendentemente formado por dos personas y no dos clones se estrena en sus funciones, asombrosos acontecimientos se suceden.

De la mano de este giro argumental, el blog me desvela otra hebra que hilvana el conjunto. El lenguaje hablado por el inesperado “Embajador” se convierte en el origen de una revolución en el seno de los “Anfitriones”/Ariekei. El acto comunicativo alcanza la misma intensidad que una homilía religiosa y se convierte en un nuevo tipo de droga, cuyos efectos son imprevisibles y violentos. Miéville indaga en los aspectos ideológicos, casi religiosos, del idioma, que se convierte en la novela en un instrumento de cambio social. La clave está en la incapacidad de los “Anfitriones”/Ariekei para mentir, es decir, para denotar conceptos abstractos y para formular reflexiones especulativas. Enseguida me viene a la memoria el largometraje La invención de la mentira (dirigida e interpretada en 2009 por Ricky Gervais) que tiene como protagonista el poder ficcional de la palabra, igual que la obra de Miéville.

El blog me muestra la última fibra que conforma el tapiz Miévillano y que conecta sutilmente con la dimensión arquitectónica mencionada al comienzo. Los “Anfitriones”/Ariekei, criaturas artrópodas, descaradamente avanzadas desde el punto de vista tecnológico e inexplicablemente literales desde el comunicativo, conforman una especie con una etnicidad inteligentemente  construida por el autor. Su complejo lenguaje y sus prácticas sociales ofrecen una visión de una cultura alienígena desde una interesantedimensión étnica.

Una alfombra no sería tal sino fuera por sus flecos, que le proporcionan el encanto propio de cualquier objeto artesanal y una cierta sensación romántica de inconclusión. El blog lo sabe al terminar de tejer su tapiz y de explicarme la multidimensionalidad de Embassytown.

Podríamos seguir buscando y analizando las implicaciones ecológicas, ontológicas o metafísicas de la novela, pero éstas forman parte de los flecos de los que hemos hablado.

Tengo una alfombra nueva en mi casa. El blog no me deja ni pisarla. Le pregunto que para qué sirve si no puedo caminar sobe ella. Argumento que su función la pone literalmente a nuestros pies para ser usada.

El blog discrepa. Dice que ésta es para ser admirada, que es un complejo trabajo de hilado, armazón y composición, que no se trata de uno de los absurdos felpudos a los que estoy acostumbrada.

Me resigno a rodearla.

“Show me your boo… ks, meme?»

-¿Te apuntas a un meme?

-Sí claro. ¿De qué se trata?

De fotografiar la biblioteca que tienes en casa y publicar las imágenes para solaz de la muchachada.

Llegados a este punto, empiezo a sudar y ligeros tembleques se advierten en mis manos. ¡Me han descubierto! Yo, que hablo de leer y leer como si entendiera de qué va esto, voy a quedar expuesta como lo que soy: una farsante de la literatura, una don-nadie del mundo de las letras, una apátrida de la cultura.

Porque, señoras y señores del jurado, yo era feliz haciendo creer a la gente que leía, mientras me empapaba de los comentarios de Goodreads y las opiniones de Amazon. ¿A quién hacía daño? Sí, ya sé que dirán que a mí misma, pero ¿acaso cometí algún crimen? Soy la reina del Wikipedia, lo reconozco.

Cuando me propusieron este meme, no creí que hubiera que desnudarse tanto. ¡Qué descaro! Todo el mundo enseñando sus vergüenzas estanterías repletas de libros, tomos, volúmenes, obras, trilogías, sagas, ejemplares, enciclopedias, diccionarios, tesauros, tratados, manuales, cómics, novelas, antologías, colecciones, recopilaciones, manuscritos, poemarios, apuntes y otros legajos y yo sin nada que mostrar. No es que sea pudorosa, es que no tengo gran cosa que enseñar debido a mudanzas por tres continentes y cinco países. Los traslados suelen ser los enemigos número uno de las bibliotecas domésticas.

Debería sacar una foto de mis estanterías virtuales, donde habitan los e-books que el blog da de comer con tanto esmero. ¡Qué majos son, que ni sienten ni padecen! El caso es que mis libros se reparten entre Dubai, Paris, Beirut y Sevilla, y en cada una de estas ciudades, además de las obras en papel, se ha quedado un fragmento de esta servidora.

El blog, mi abogado, me insta a que corte el rollo sentimental. He aquí pues, mi mini-biblioteca portátil, esa que llevo a cuestas allí donde voy y dónde el espacio se aprovecha al máximo con dobles hileras.

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Otros sin-vergüenzas, peores que yo, son:

Leti desde su blog “Fantástica Ficción” (¿no se abochornará de enseñarlo todo?)

http://www.fantasticaficcion.com/index.php/show-me-your-boo-ks-meme/

Josep desde el blog “Voracilector” (¡ya podía taparse!)

http://voracilector.blogspot.com/2013/06/estanterias_3.html

Fernando desde el blog “Deprisa, Deprisa” (¡nunca hubiera imaginado tanto descaro!)

http://deprisa-deprisa.blogspot.com.es/2013/06/show-me-your-boo-ks-meme.html

Elías desde “Sense of Wonder” (¡tanto va el cántaro a la fuente…!)

http://sentidodelamaravilla.blogspot.com/2013/06/show-me-your-books-meme.html

Pedro desde “Leemaslibros” (¡no le dará vergüenza, un señor tan respetable!)

http://www.leemaslibros.com/show-me-your-books-meme

Miquel desde “La Biblioteca de Illium” (¡éste lo que es, es un exhibicionista!)

http://ilium.qdony.net/?p=3378

Señores del jurado, quizás no sea inocente, pero tampoco me siento culpable. Me encuentro en una zona intermedia: he mostrado públicamente mi biblioteca anoréxica, aunque las obras no han sufrido durante el proceso ningún daño irreparable. No me pueden condenar por exponerme ¿o sí?

Eduardo J. Carletti, director de la revista Axxón: “La sci-fi Latinoamericana es más audaz”

Dicen las enciclopedias que un axón es una prolongación de las neuronas encargada de dirigir el impulso nervioso hacia otra célula. Se trata del cable en el circuito eléctrico que es nuestro sistema nervioso.  Axxón http://axxon.com.ar es algo parecido, pero en el circuito de la literatura de ciencia ficción, fantasía y terror. Este fanzine digital argentino lleva desde 1989 poniendo en relación a autores de noticias, textos divulgativos y relatos con el público. Hoy ofrecemos la entrevista a uno de sus fundadores y director, Eduardo J. Carletti, publicada simultáneamente en el último número de la revista miNatura http://www.servercronos.net/bloglgc/index.php/minatura/Ingeniero en electrónica digital y hardware, Carletti lo mismo desarrolla software, que escribe obras de sci-fi –Instante de máximo quebranto (1988), Por media eternidad, cayendo (1991), Un largo camino (1992)- o realiza labores de edición relacionadas con la e-revista y el género del sci-fi-terror.

“Quizás un día nos hartemos de estar hipnotizados por breves líneas de texto que pasan por una pantalla y nos sentemos de nuevo a leer y contar ficciones en voz alta”

Cristina Jurado: Has contado en muchas ocasiones que el origen de Axxón se ubica en 1989, en una tertulia literaria dedicada a la ciencia ficción que celebrábais los viernes. Eso quiere decir que el debate y el intercambio de ideas forman parte fundacional de vuestra revista ¿De qué manera crees que se refleja ese espíritu dialogante en vuestra publicación?

Eduardo J. Carletti: De hecho se refleja en la cantidad de secciones que ha tenido la revista Axxón y el sitio Axxón en su historia, dentro de las cuales quienes las llevan/llevaron adelante tienen/tuvieron total libertad. Hasta hemos tenido una revista dentro de la revista (Sección Andernow). También por eso muchas secciones quedan congeladas, ya que la persona que la llevaba no continuó. En otras épocas había mucho debate e intercambio de ideas en persona, ya que nos reuníamos todos los viernes y en algún momento la reunión ya continuaba en cena, taller literario y conversación hasta las 5 de la mañana. Luego la comunicación a través de Internet nos ha convertido en más ermitaños, y nos vemos muy de vez en cuando, aunque la comunicación continúa; además de por e-mail y mensajes, en los grupos Yahoo que hemos creado especialmente para llevar la revista, uno de Dirección y otro de Redacción.

CJ: Axxón empezó a distribuirse por diskette y tú personalmente te encargabas de llevar físicamente las copias por toda la ciudad. Las formas de distribución de contenidos han cambiado extraordinariamente en los últimos años. Ahora, cualquier persona puede acceder a datos generados en el otro extremo del mundo. ¿Cómo ves la evolución de las revistas digitales? En tu opinión, ¿hacia dónde se dirigen?

EJC: Veo la evolución de una sociedad, más que de las publicaciones digitales. En algún momento disponer de un sitio donde publicar ficciones y otros contenidos fue una maravilla para los editores y para los autores. El nacimiento de sitios como Axxón, o BEM, atrajo a muchas personas, algunas aportando material y muchas colaborando. Llegamos a tener equipos de 30 o más colaboradores. Luego llegaron los blogs gratuitos, y éstos fueron vistos por muchos autores -y muchos colaboradores- como la oportunidad de ser capitán de su propio barco. Los sitios grandes, concentrados, lo sufrimos mucho. Muchísima gente se dedicó a hacer lo suyo. Luego los sitios y los blogs sufrieron el ahogo de otra soga al cuello: el boom de las redes sociales, en especial Facebook. Hay que estar en Facebook o, aunque hayas sido el sitio más visitado en el mundo, te vas muriendo de a poco. Pero Facebook no se contenta con ser una gran pantalla de enlaces, Facebook alienta los contenidos. Poner los contenidos en FB significa perder todo control sobre ellos. El dueño de FB decide cada tanto cómo se muestra todo eso que has puesto, y también decide a veces si lo sigue mostrando o lo hace desaparecer. También tiene una dinámica que causa que los contenidos sean efímeros. Y también tiene una extremada oferta de un sin fin de distracción; nada bueno para sitios dedicados a temas que sólo interesan a minorías. Luego de eso llega Twiter, y ahora se nota que la gente se acostumbra a la vorágine de breves frases, y algunas imágenes y videos, y visita cada vez menos los textos más extendidos. ¿Cuál es el futuro? No me animo a proyectar, porque una proyección indicaría que terminaremos comunicándonos con monosílabos. Entiendo que habrá una selección al estilo de la selección natural y sobrevivirán los aptos. La gente elegirá, y qué es lo que elegirá no se puede prever. Hasta puede haber un “redescubrimiento del Hombre”, como en las historias de Cordwainer Smith. Quizás un día nos hartemos de estar hipnotizados por breves líneas de texto que pasan por una pantalla y nos sentemos de nuevo a leer y contar ficciones en voz alta. Quizás no.

CJ: Al hilo de la pregunta anterior, ¿cuál es tu opinión sobre las nuevas fórmulas de difusión editorial (como la auto-publicación o el crowfunding)?

EJC: No conozco los resultados, la idea es muy buena. Habría que preguntarle a quienes lo han usando o lo están haciendo en este momento; a mí en verdad me parece una buena solución. Nosotros lo hicimos –sin grupos de Internet especializados en el método, ya que se organizó hace años dentro de un grupo Yahoo- cuando editamos nuestro primer y último Anuario. El resultado fue intermedio: calculamos un valor, se dijo que debíamos juntar cierta cantidad de participantes, cuando alcanzamos la oferta necesaria de participantes y recaudamos el valor de la edición del libro ya comenzamos a hacerlo. Había aún más gente anotada para cubrir, luego, los gastos del envío. Esto no resultó bien, porque no todos los que se anotaron hicieron llegar el dinero, y porque se perdieron muchos ejemplares enviados a Europa y hubo que enviarlos de nuevo. Algunos ni siquiera llegaron cuando los reenviamos, así que quedamos mal con algunas personas, no juntamos suficiente para editar otro libro, y finalmente perdimos dinero. Pero todo esto puede ser por incapacidad nuestra en el manejo comercial.

CJ: Nos gustaría que nos permitieses “colarnos” en vuestra trastienda y describieses vuestra forma de trabajar para preparar uno de vuestros números.

EJC: El trabajo es al estilo de una línea de producción. Se reciben cuentos, se envían a evaluar a tres personas, esperamos las evaluaciones, que poco a poco van llegando; los cuentos que pasan de la línea marcadora de una cierta calificación se envían a ilustrar, y las ilustraciones -también- poco a poco van llegando. Del material que tenemos al momento de comenzar un número elegimos con cuál comenzamos –si están dadas las condiciones para elegir; que no siempre se dan- y se ubican en una carpeta de nuestro grupo de redacción. De allí los toma alguien que sabe editarlos en Internet, los prepara y publica en privado, y los coloca a disposición para revisar. Alguno de nosotros, a veces uno, a veces más de uno, revisa esta nueva entrada de la revista, y si está todo bien, se libera, generalmente un domingo a la noche, aunque la publicación se anuncia el lunes. Algo similar ocurre con los artículos, y con las tapas, aunque de este tipo de material llegan menos aportes. Algunas veces solicitamos ilustraciones de tapa, y algunas veces solicitamos entrevistas y artículos. No tanto ocurre con los cuentos, excepto ocasiones excepcionales.

CJ: A finales de los ´80 Argentina estaba sumida en una situación política y económica muy delicada, con una inflación galopante que impidió a muchas revistas literarias -dentro y fuera de la sci-fi- continuar su actividad. Vosotros conseguisteis desarrollar Axxón en ese caldo de cultivo y la habéis mantenido 24 años contra viento y marea. La crisis económica mundial y la situación de la sociedad argentina demandando justicia para quienes apoyaron a las dictaduras dibuja otro momento difícil. ¿Cómo crees que influye la situación histórica actual de Argentina en sus obras de sci-fi?

EJC: La situación de Argentina es dibujada hacia fuera por los medios dominantes como una cosa, y es otra en la realidad. Nos está yendo mejor que en todas las épocas que he vivido en mi vida (que ya llegó a su sexta decena). Entiendo que esto no es tan positivo, quizás, para que cualquier género escrito, y peor aún con una cantidad limitada de seguidores, florezca… aunque parezca contradictorio. Más que nada porque una sociedad que mejora su status social compra más tecnología que antes, se conecta a la TV por cable o por satélite, se conecta con banda ancha a Internet, y tiene gran variedad de dispositivos de entretenimiento a su alcance. Puede ser que esté equivocado, pero no ayuda a que la gente se acerque más a los libros, y por ende no ayuda a que los que comercian con ellos quieran arriesgarse con autores que no hayan vendido millones de ejemplares en EEUU y/o Europa. Las crisis de España se siente, hay menos producción en las editoriales y menos llegada de libros a estas costas. Podría ser que esto genere algunas ansias y presiones volcadas por los lectores en las librerías, y que esto se comunique hacia los editores; pero lo dudo mucho. Hay promoción del Estado para los impresores que traen equipos de alta tecnología y que imprimen aquí; esto quizás ayude, pero aún no se nota en el mercado de las novelas y cuentos de ficción; tal vez se note más en las revistas, pero revistas de temas livianos. No hay revistas de CF de gran tirada y amplio alcance en Argentina. Respecto a la producción literaria, y a la temática en que se embarcan los autores locales, sin duda la realidad influye, pero por suerte de muchas maneras diferentes. Se nota una mejora paulatina de calidad de contenido y variedad de temática. Debe ser porque los autores acceden a más información y esto da plenitud a sus mentes cuando escriben. De todos modos, creo que es algo que deben responder los autores de cierta edad hacia abajo, no un editor que está cerca de la jubilación.

“La sci-fi Latinoamericana es más audaz al encarar temas y formas, y en mezclar realidad con una especulación al borde de la fantasía”

CJ: Desde tu experiencia al frente de Axxón, ¿qué crees que debe aportar el editor al proceso de publicación? ¿Qué lo diferencia de un corrector o un lector 0?

EJC: Debe aportar prolijidad, prestigio, presentación, distribución, buena elección de contenido, y cuando hay tiempo –que no siempre lo tenemos- tener una retroalimentación con los autores. Los autores deben saber qué opina el editor sobre sus materiales, y muchas veces les viene muy bien una sugerencia o una indicación sobre alguna parte de la obra. En este sentido hablo como escritor; mi conexión en algún momento con algunos editores experimentados me ayudó mucho con mi material, y en otros casos, al leer lo que había publicado, tiempo después me lamenté de no haber notado alguna falla en el texto y también –para culpar a los demás somos muy afectos los seres humanos- que el editor no lo hubiese detectado, tampoco.

CJ: ¿Qué caracteriza particularmente a la ciencia ficción y la fantasía en Latinoamérica?

EJC: Nunca pude precisarlo, pero algunos editores extranjeros, al traducir obras, me hicieron comentarios que deberíamos considerar. Hay varias características que les llaman a ellos la atención. Parecería que somos más audaces –y hablo en promedio, ya que sabemos que hay muchos autores anglosajones audaces y originales, pero no en mayoría- al encarar temas y formas, y en mezclar realidad con una especulación al borde de la fantasía. Ellos son mejores detectores de lo que llaman “realismo fantástico” que lo que lo somos nosotros con nuestras propias obras, y con las de nuestros colegas locales. Estimo que se debe a que el contacto con la naturaleza y con mitos primitivos es aún mayor en Latinoamérica, y porque no estamos tan, tan inmersos en la tecnología, al menos en los tipos de trabajos a los que podemos acceder, como muchos autores anglosajones. Obvio que también la idiosincrasia de un pueblo latino, mezcla con indígenas e inmigrantes de todo tipo, debe generar maneras diferentes de pensar las cosas y esto se refleja, sin duda, en los textos. Las ficciones de CF con estilo  “demasiado” anglosajón no interesan afuera; por suerte hay una evolución en los autores y esto se ve cada vez menos.

CJ: Muy pronto llegaréis a los 30 millones de visitas y ya lleváis 240 números. ¿Cómo vislumbras el futuro de Axxón?

EJC: Seguirá si hay continuadores, ya que tengo edad suficiente para estar cansado y menos tiempo para pasarlo sin dormir, ya que el cuerpo –y la mente- no aguantan como antes. Así que Axxón será heredada… o no será.

CJ: Esta pregunta se dirige a Carletti como fan de la sci-fi. ¿Qué ingredientes crees que debe tener una buena historia de este género?

EJC: Se ha hablado mucho sobre esto, ¿no? Creo que debe tener una imaginación levemente desbordada, ideas picantes y, si es posible, nuevas, un desarrollo que no entorpezca, personajes que no desmerezcan, y un desarrollo que no nos mande de nuevo a la pantalla de Twitter o Facebook. Es bueno conocer de ciencia, aunque esa ciencia no esté presente en el texto. Si no se conocen bien las fronteras presentes de la ciencia –sólo a nivel de divulgación- se pueden cometer deslices que arruinen el contenido. El lenguaje y los métodos de la ciencia aportan mucha chispa, aunque luego no se hable de esa ciencia en la historia. Esta es la razón de que exista una sección de divulgación enAxxón y que para mí sea más, o tan importante, como la revista literaria.

CJ: Ésta es la parte en que te pedimos que contestes a nuestra batería de preguntas rápidas. ¿Star Wars Star Trek?

EJCStar Trek

CJ: ¿Comida rápida o casera?

EJC: Casera

CJ: Si tuvieras que ser el personaje de una película ¿cuál elegirías?

EJC: Uno con una protagonista que me acompañe y yo sea capaz de enamorar que sea como Michelle Pfeiffer en Frankie y Johnny, o como Rachel McAdams en Diario de una pasión (El diario de Noa en España y The Notebook en EEUU), o como Halle Berry enSalomón y la reina de Saba (Salomon & Sheba en EEUU). Ja, ja. Pero es verdad. Ellas me enamoraron en esas películas. Me enamoraron sus personajes. Yo quisiera ser el personaje que enamore una mujer así.

CJ:¿Puedes decirnos el título del peor libro que hayas leído?

EJC: Varios que me enviaron para publicar… es la verdad.

CJ¿Cuál es el mejor libro que has leído?

EJC: Es difícil, Las sirenas de Titán de Kurt Vonnegut, o Universo de Locos de Fredric Brown. Y varios más, obvio.

CJ¿Qué tipo de música sueles escuchar?

EJCLed ZeppelinPink FloydDeep PurpleYes

CJ: Cine 3D ¿si o no?

EJC: No he visto películas en 3D en una buena sala; Avatar lo vi en una sala de barrio sin tecnología. Veo las películas en mi casa a través de la TV por satélite.

CJSi tuviera que elegir poseer un súper-poder ¿cuál elegirías?

EJCSer invulnerable como Superman.

«Blue Remembered Earth» de Alistair Reynolds

A veces, uno puede leer una historia de tropecientas páginas, ser testigo de las andanzas de un puñado de personajes por remotos parajes de nuestra Tierra y otros cuerpos celestes -todo bastante bien escrito y estructurado- y tener la sensación de que no ha pasado nada. Así me he quedado yo después de leer Blue Remembered Earth de Alistair Reynolds.

La trama me recordaba a ese entrañable concurso familiar de Telecinco llamado “El Juego de la Oca”, tan injustamente denostado por la crítica pero que pasará a los anales de la televisión como la panacea del entretenimiento doméstico audiovisual. Sin saberlo Reynolds hace de Emilio Aragón, con smoking y zapatillas de deporte – arreglado pero informal- e inventa una historia que más que una space opera es una yincana espacial. El decorado es muy atractivo: África para poner la nota étnica; la ciudad sumergida de Tiamaat en plan “Mira quién salta”; la zona sin restricciones de la cara oculta de la Luna, que podría ser el distrito rojo de Amsterdam tranquilamente; el Evolvarium de Marte con sus claras referencias a Dune de Hebert; y la estación espacial del cinturón de Kuiper que no se sabe bien qué pinta en todo este asunto pero que está lo suficientemente lejos como para justificar un viaje a velocidades lumínicas (es lo que yo llamo “tomarse unas vacaciones relámpago”). Y luego están los elefantes…

La historia comienza con un entierro. Ya sabemos que esta prometedora premisa suele ser fuente de inagotables conflictos porque: a) es un encuentro FORZADO de toda la familia y b) las aperturas de testamentos SIEMPRE traen problemas. La familia, esa unidad mínima de la sociedad necesariamente re-definida en los últimos tiempos, es en Blue Remembered Earth una empresa más bien: grande, rica y corporativista. Como en todas las familias, hay ovejas descarriadas que se sienten excluidas o que se auto-excluyen de la dinámica “parenteril” porque son rebeldes y el mundo los ha hecho así. Los Akinya son como los Ewing de Dallas pero en África, aunque los protagonistas son dos hermanos dedicados, uno a la contemplación de los elefantes en la sabana y, otra a crear hologramas “enteraíllos” y cultivar las artes horteras modernas.

Suponemos que los parientes menos favorecidos económicamente son los más sensibles, claro, y Reynolds también debe creerlo. Por eso los pone a jugar y nos pide a nosotros, los lectores, que tiremos los dados. Y estos hermanos van de casilla en casilla hasta terminar el juego, en el que al final resulta que tampoco es que nadie gane nada estrictamente hablando pero ¿y lo bien que nos lo hemos pasado? Para darles algo que hacer, el autor les hace encontrar pistas increíblemente enrevesadas que les adelantarán en ese juego. Deseas fervientemente que sea ingenioso, que te deje patidifuso por ser un prodigio de inteligencia lúdica, pero que te vas oliendo que te han hecho trampas, que retrocedes en vez de adelantar, que al final del juego no hay recompensa. Y luego están los elefantes…

Voy a decir lo que me ha gustado, que también lo hay. Es interesante la manera en la que Reynolds incorpora tecnología interactiva en la vida cotidiana a través de implantes que permiten una comunicación permanente desde casi cualquier lugar y que, además sirve como inhibidor de la violencia. Porque en la novela ¡hay un Gran Hermano! Si creíais que el escritor galés se iba a privar de incluir una referencia orwelliana, vais listos. El Mecanismo es el servicio que inspecciona las acciones humanas e inhabilita cualquier tentativa de agresión, lo cual presenta no pocos dilemas morales que es lo que creemos que quiere poner sobre el tapete Reynolds.

Los implantes o “augs” (probablemente procedente de la expresión “augmented reality”) aportan el detalle ciberpunk al texto junto con la capacidad de “habitar” robots –golems los llama el autor porque queda más esotérico- para evitar ciertos viajes. Quiere esto decir que una persona puede alquilar un robot y conectarse al cerebro artificial, de manera que el autómata hablará y realizará las acciones dictadas por el usuario. Una de mis partes favoritas de la novela es el Evolvarium, una reserva natural de máquinas dejadas de la mano del hombre para que evolucionen de manera progresiva en un constructo consciente.

La parte científica de la novela está bien aparejada: la tecnología se ha integrado de manera transversal en la sociedad. Esto es una de las cosas que más llama la atención en la obra de Reynolds porque consigue crear una atmósfera tecnológica avanzada y creíble en todos los frentes -comunicaciones, cultura, transportes, etc- de un futuro a medio plazo. Y luego están los elefantes…

Otra cosa que quiero resaltar es la mejora en la prosa de Reynolds. Creo que ha madurado como escritor, consiguiendo un buen equilibrio entre descripciones y diálogos y proponiendo algunas imágenes poderosas. La última novela suya que leí, Terminal World, era un viaje steampunk apasionante que rechinaba (nunca mejor dicho) algunas veces con un texto no tan fluido como en Blue Remembered Earth. Si no fuera porque a la historia le sobran la mitad de las páginas, yo diría que es fácil de leer. Lo malo es que parece estar convirtiéndose en costumbre hacer novelas al peso en la que hay mucho relleno, muy colorido e innovador eso sí, pero que no deja de ser guarnición que a veces te impide saborear con ganas el plato principal.

El viaje de los protagonistas por media galaxia y más allá, a instancias de un pariente fallecido que parece guardar unos secretos más grandes que Cannis Majoris, se queda en meras flatulencias, aunque sean unos gases muy prometedores para la segunda entrega. Porque Blue Remembered Earth es el primer título de una trilogía ¡lo habéis adivinado!

En cuanto a los elefantes, que tanto se mencionan en la novela y que incluso aparecen en la portada, uno podría esperar que acaparasen un papel de vital importancia en la historia. Confieso que me hubiera encantado que así fuera. Elefantes astronautas, por ejemplo (os vais a reír, pero hace tiempo escribí un relato corto para mi sobrino titulado “Un elefante en la Nasa”). Aunque los paquidermos son tema de conversación en un gran número de capítulos, no aportan nada de relevancia a la trama. Nothing. Zero.

Tengo que reconocer que Alistair Reynolds ha conseguido que tirase los dados una y otra vez, haciendo prosperar a los personajes en el tablero de su historia, poniéndolos en situaciones peligrosas y manteniendo el juego de manera forzada, todo hay que decirlo. Conozco personalmente al galés, pues tuve la suerte de entrevistarlo en la Feria del Libro de Dubai del año pasado, pero este libro no se ajusta en absoluto a las expectativas que tenía.

No sé si el hecho de que haya firmado un jugoso contrato editorial de un millón de libras para publicar diez libros en diez años habrá influido en que este comienzo de la saga -conocida como “Los Hijos de Poseidón”- sea tan irregular. En cualquier caso, espero que el nivel suba para la próxima entrega. Yo estoy dispuesta a darle otra oportunidad, pero como la próxima vez me saque otro tablero, la vamos a tener. Leyendo Blue Remembered Earth no me han entrado ganas de hacer tarta de manzana (los seguidores del mi humilde trayectoria bloguera saben a qué me refiero) pero sí he pasado por momentos en los que me hubiera puesto a reescribir la historia, y para eso no compro yo libros. Leo para que otros me entretengan, no para remangarme y trabajar, mire usted.

Al blog, Blue Remembered Earth le ha entusiasmado y no ha dudado en vestirse de ficha amarilla y se dedica a ir saltando por toda la casa cantando:

Ven a jugar al Juego de la Oca … cuac cuac

Ven a jugar con nuestra oca loca… cuac cuac

Di …cuac cuac, y así una oca serás.

En cualquier casilla triunfarás

 

Necesito un Valium urgentísimamente.

 

Entrevista a Steve Redwood, autor de Simetrías Rotas

Esta entrevista se enmarca dentro de la ronda de reseñas, artículos y entrevistas organizada por el blog Sense of Wonder sobre libros publicados por la editorial Sportula. Podéis encontrar la versión inglesa de esta conversación en  http://sentidodelamaravilla.blogspot.ae/2013/05/cristina-jurado-interviews-steve-redwood.html

Dice Steve Redwood que se marchó de su Reino Unido natal a los veinticinco años porque no paraba de llover desde aquel día de 1943 en que nació. Yo estoy segura de que, más que por clima, se largó por la falta de comida decente. Es bien sabido que el afán colonizador de los ingleses se debe a la búsqueda de viandas comestibles y no a su espíritu emprendedor. Cuenta la leyenda urbana que lo rodea que nunca se estableció definitivamente hasta que llegó a España, pero después de haber vivido en Turquía (no la actual, pensad en hace unas décadas) y Arabia Saudita (mismo da antes que ahora) no nos extraña en absoluto que nuestro país le pareciera la isla Barataria. No se le conoce oficio… bueno, los rumores apuntan a que ha sido profesor de inglés pero estas afirmaciones están sin confirmar. Reconoce que no empezó a escribir hasta los 50, probablemente porque su trasero inquieto se lo impidió hasta entonces, pero esta es una hipótesis que está esperando ser testada.

Su primera novela de fantasía y humor Fisher of Devils estuvo nominada en 2003 a la mejor novela por la Sociedad Británica de Fantasía. Un par de años después publicó Who Needs Cleopatra? y en 2010 apareció la antología de relatos Broken Symmetries, que en nuestro país se titula Simetrías Rotas y que edita la editorial Sportula. Sus relatos han sido publicados en revistas y antologías como el Thackery T Lambshead Pocket Guide to Eccentric and Discredited Diseases (finalista del Hugo y el World Fantasy) y The Mammoth Book of Comic Fantasy. Algún espíritu trastornado decidió que España se merecía disfrutar de sus novelas tanto como los propios ingleses. Como consecuencia, El pescador de demonios (editorial El Tercer Nombre) y ¿Quién necesita a Cleopatra? (editorial Ajec) se encuentran disponibles en el idioma de Cervantes, así como una colección de relatos cortos que Redwood ha titulado –atendiendo sin duda, a algún tipo de metáfora- Los pingüinos también se ahogan (editorial Torre de Marfil).

A continuación, reproducimos la conversación con Redwood, que ha sido lo suficientemente kamikaze como para lanzarse a ella sin anestesia.

 

Cristina Jurado: Me gustaría empezar con una pregunta obvia. ¿De dónde salió el título Simetrías Rotas? (Tengo una teoría, pero es simplemente el producto de mi mente enferma)

Steve Redwood: ¡Dios! ¡Cómo me gustaría acordarme! Estaría encantado de impresionarte diciendo que se refiere a una idea básica de la teoría cuántica, pero me preguntarías “¿puedes concretar?” y entonces quedaría expuesto como un fraude y Carmen Moreno, mi vengativa ex mujer y arpía en su tiempo libre, alardearía paseando mi vergüenza por Facebook o Twitter. Seguramente trataba de frustrar las expectativas del lector o, al menos, doblegar los tropos, distorsionar las simetrías esperadas manteniendo al mismo tiempo una lógica y una consistencia internas e incluso cierta inevitabilidad (espero haberlo conseguido). Recuerdo un lector del relato  “María 8” que me llamó furioso quejándose de que, de una excitante historia de ciencia ficción, había pasado a convertirla en un “gofre sin sentido”. Un ejemplo más claro es “La decisión de Circe” en la que, sin cambiar en absoluto el mito, mi objetivo era tirar por la borda la idea de que Scyla fuera un monstruo despiadado y Circe una deidad igualmente cruel. O tenemos “Santuario”, en la que la palabra santuario, así como el concepto de eutanasia, adquieren un significado insólito.

Simetría Rotas suena más impactante que un título mucho más apropiado comoDigresiones Desordenadas e Inconexas de una Mente Desquiciada.  Esto… ¿cuál es tu teoría? Suena interesante…

 

CJ: Muchas de las historias de esta antología son cómicas. Empleas el humor como si fuera un escalpelo para diseccionar la vida cotidiana y siempre encuentras algo inquietante, melancólico o provocador. Creo que tener gracia en cualquier género, pero especialmente en ciencia ficción, es todo un logro hoy en día. ¿Piensas que el humor va bien con tu estilo porque refleja la manera en la que ves el mundo o porque es una potente herramienta a la hora de revelar la verdad?

SR: Lo primero: tiendo a ver la vida desde afuera y -como mucha otra gente- aprecio la cara cómica de las cosas, incluyendo mis propios pensamientos e imperfecciones. Nunca me lanzo a buscar la verdad porque ese camino solo te lleva a la depresión o a fantasías ridículamente escapistas como las religiones, construidas sobre algo menos tangible que una burbuja de aire. Coincido en que es difícil tener gracia en ciencia ficción (a menos que busques cultivar la sátira) y la mayoría de las obras de este estilo son tan exageradas que en realidad tienen que considerarse fantasía, no ciencia ficción : la maravillosa Guía del autoestopista galáctico o Cyberiad de Lem, por ejemplo. No hay muchos Robert Sheckleys. He leído un poco de un super-ventas, Robert Rankin, y lo encontré infantil. Ninguna de mis historias con toques de humor son realmente ciencia ficción (ni siquiera

“Dos piernas, malo”) incluso cuando empleo elementos comunes como los viajes en el tiempo, la clonación o los alienígenas. Si me pongo a pensar sobre esos aspectos seriamente, entonces sí, se convierten en historias de ciencia ficción. Yo diría que hay solo cinco relatos en todo el libro que pertenecen genuinamente a ese género.

 

CJ: Se dice que los temas recurrentes en la obra literaria de un autor pueden revelar su verdadera naturaleza. ¿Quiere eso decir que eres voyeur, ateo y de izquierdas?

SR: ¡Me has pillado! La única historia en esta colección con un toque autobiográfico es “El honor de Nastassja”, en el que un personaje se pasa el tiempo rebobinando y visionando las escenas eróticas de Nastassja Kinsky en La Mujer Pantera. Esa era la manera en la que una versión más joven de mí (seguro que más de uno se reconocerá) bautizó su primer vídeo (¿recuerdas el Sony Betamax?) para celebrar una escapada temporal de Arabia Saudita. Cuando se me ocurrió la idea para la historia, contaba con la excusa perfecta para hacerlo de nuevo en aras de la exactitud. Me gusta mirar a las mujeres, pero también a los perros, árboles, pastelerías, tortugas y a las nubes. “La edad no la marchitará”, en referencia a la Cleopatra de Shakespeare,  supuestamente trata el mismo tema pero llevándolo a un extremo espeluznante, basándome en el caso de John Hinckley Jn. cuando acosaba a Jodie Foster y finalmente, posiblemente para atraer su atención, trató de asesinar al presidente Reagan (¡lástima que fallara!) ¿Qué? Un tipo de izquierdas, ¿yo? Es un buen ejemplo (que la historia sea buena o mala es otra cosa) de la capacidad única de la ciencia ficción para permitirte realzar el potencial de horror de una situación al emplazarla en un extremo imposible en el momento presente.

Ateo ¿yo? Me gustaría dirigirte a mi estudio teológico subvencionado por el Vaticano, El pescador de demonios, que arroja luz sobre las lagunas que deja la Biblia o mi descubrimiento de la solución al enigma de la mujer de Caín (puesto que no había ninguna otra mujer a su alcance, excepto su anciana madre) en ¿Quién necesita a Cleopatra?

¿De izquierdas? ¿Solo porque revelo lo que hacen realmente los ministros del PP en el sótano de la sede del partido cuando dicen que están trabajando en resolver los problemas del país?

No soy un “pensador” en el sentido real de la palabra, no tengo ningún mensaje vital que impartir excepto: “Y Dios dijo: Hágase el Jengibre; y se hizo el Jengibre. Y Dios lo vio y dijo que era bueno: y Dios separó al Jengibre del maldito Ajo y de las malditas Cebollas.” De hecho acabo de notar que no hay mucha variedad de temas en esta colección. Muchas de las historias, por ejemplo “Nariz Trek”, empiezan como una ocurrencia sobre cómo considerar la física fundamental detrás de la nariz de Pinocho, o de examinar expresiones estereotipadas como “valores de la familia’ o “él está hecho de pasta” (en “La Mutación Heisenberg”) o una mujer florero en “María 8”. Si las historias resultantes terminaron siendo humorísticas o todo lo contrario, es una cuestión tipo “gato de Schrodinger” y muy probablemente depende de si, cuando las escribía, me quedé con o sin galletas de jengibre. Sospecho que, más que las temáticas, es la manera en que se las trata lo que puede revelar más sobre un escritor.

 

CJ: Me sorprendió descubrir muchas referencias a Borges en tus historias, no solo en cuanto a los temas sino además a nivel estructural. Tengo tendencia a pensar que el escritor argentino es poco conocido en el resto del mundo con respecto a España o Latinoamérica. Hay otras muchas referencias a autores diversos como Nabokov (en “El nido”), Kafka (“La Mutación de Heisenberg”) o Terry Pratchett (con las alusiones culturales en todas las historias). Aparte de los mencionados ¿qué tipo de literatura forma parte de tu fuente de inspiración?

SR: A menudo se trata de referencias de pasada, para hacer creer a la gente que soy una persona con cultura. Estudié literatura en la universidad (¡Ah, esos maravillosos años ´60, cuando la “universidad” en el Reino Unido significaba que a uno -si era pobre como yo- el Estado le facilitaba la matrícula, casa, comida y dinero para cervezas, así como acceso a cientos de inteligentes mujeres jóvenes, solo por tumbarme en la cama y leer unos cuantos libros!) Yo, como la mayoría de mis amigos, también he leído una gran variedad de libros fuera del “canon” (¡Dios! Creíamos que la literatura era una lista definitiva de un par de cientos de títulos y ¡punto!) y el advenimiento de las ediciones en tapa blanda significó que pudimos leer a otros europeos ( y también a Borges). La ciencia ficción fue un amor temprano y probablemente he leído algo de casi todo el mundo que era “alguien” en el género anglosajón hasta los años ´80, pero en las dos últimas décadas he leído bastante menos por razones que no viene al caso. (Una razón es el tiempo que he pasado leyendo a autores españoles; adopté la mala costumbre de estudiar el idioma y leer novelas al mismo tiempo de manera que, aunque de hecho puedo leer tan rápido en ambas lenguas, suelo tardar mucho más tiempo en español porque me paro a ponderar las razones por las que se utiliza esa oración subjuntiva, por la elección de una palabra en particular, la historia de esa expresión, etc.)

Pero no escribí nada hasta que tuve casi cincuenta y siempre he tenido una memoria terrible, lo que ahora se ha agravado, por lo que es duro citar cualquier influencia directa. Supongo que varios de los escritores que me han influido, por lo menos indirectamente, incluirían a Charles DickensJonathan SwiftGraham GreeneMervyn PeakeEvelyn WaughStanislaw Lem, a los escritores franceses ligados a lo absurdo, Arrabal,Calvino… No puedo decir que conozca (o conocía) su trabajo bien, pero su actitud ante la vida parece estar en sintonía con la mía. En ciencia ficción debo haber leído cientos deAsimovsSimaksDicksHerbertsSilverbergsBradburysOrson Scott Cards,WatsonsMoorcocks, John Varleys, etc, pero no creo que influyeran mis escritos. Incluso los libros que supusieron  un efecto KO sobre mí tales como Roadside Picnic de los hermanos StrugatskiHyperion de Dan SimmonsA Handmaid’s Tale de Margaret AtwoodInterview with the Vampire de Anne Rice, Where Late the Sweet Birds Sangde Kate Wilhelm, las historias cortas de James Tiptree Jr., 1984 de Orwell, probablemente no tuvieron demasiada influencia en lo que escribo. Pero ¿quién sabe? Yo no.

¡Ah! Puede que mi deseo por crear una variedad de narradores con diferentes idiosincrasias y/o insanos venga de Edgar Allen Poe y del poeta victoriano Robert Browning cuyos Dramatic Monologues constituyen un maravilloso tour de force.

 

CJ: Creo que hay un denominador común en todas las historias: la idea de que lo extraño del mundo está a la vista de todos. Parece como si solo hiciera falta darle un pequeño empujón para revelarlo, independientemente de la nacionalidad  lector. ¿Cuáles son las diferencias entre la versión española e inglesa de Simetrías Rotas? ¿Por qué te pareció importante incluir ciertos cambios en la antología para publicarla en nuestro país?

SR: Supongo que el sentido de que “lo extraño del mundo está a la vista” procede del hecho de que he vivido en el extranjero la mayor parte de mi vida. Eso quiere decir que uno mira constantemente a través de una ventana las vidas del otro lado –o quizás estás mirando para afuera en vez de para adentro-. Tú vives en Dubai y seguro que te afecta de la misma manera.

La razón por la que Simetrías rotas no es exactamente igual que Broken Symmetries es simplemente porque algunas historias (en general las más realistas) del libro original ya habían sido publicadas en Los Pingüinos también se ahogan, otras son intraducibles, y las nuevas –incluyendo dos de las más largas- fueron escritas para esta colección.

En las historias en sí no hay verdaderamente demasiadas diferencias, excepto aquellas necesarias para hacerlas más inteligibles. Por ejemplo, mis títulos (juegos de palabras, citas o partes de la historia) causaron a menudo problemas. Un ejemplo es “La venganza es Su perdón” (“Hot Cross Son” en inglés) que contiene unos cinco juegos de palabras o ecos verbales solo en el título, siendo el principal imposible de detectar para un extranjero a menos que coma panecillos ‘hot cross buns’ en Semana Santa (¡qué ricos!) Esos calambures, alusiones escondidas, aliteraciones, inversiones, etc casi se perdieron en la traducción, aunque a veces pueden reemplazarse por su equivalente en la cultura española.

En la misma historia, la inteligente Cristina Macía (sin la cual George RR Martin no existiría en España) trata con mis pecados del cuerpo no de la carne al sustituir filete porcarne, ya que en “carne” no se aprecia esa distinción. En la frase siguiente del relato yo escribo en inglés Well, you couldn’t put it much straighter than that! que se convierte en ¡Más claro, agua! En otras palabras, las diferencias reales entre inglés y español provienen generalmente de las exigencias de la traducción. Una historia como “Fowl Play” en Broken Symmetries es, desafortunadamente, totalmente intraducible debido a los giros deliberados del lenguaje normal (lo extraño es que este relato se tradujo al ruso, aunque un nativo me dijo que era totalmente incomprensible).

En un sentido más general, debido a mi vida en el extranjero, en cuanto al contenido (pero no en cuanto al tono o al estilo) mis historias tiene poco de “inglesadas”: casi no hay referencias directas a la cultura o a las tradiciones británicas. En este libro, solo tres historias tienen lugar en un escenario inglés y únicamente en una -“Vuelta atrás”- es en la que ese escenario y esa cultura adquieren importancia. (Esto último, claro, es verdad en casi toda la fantasía y la ciencia ficción).

Escribí historias como “De Madrid al Infierno” específicamente para España y pensando en español. Tengo suerte de que el humor español esté más cerca del inglés que el francés o italiano, por ejemplo. Todos adoramos a los Monty Python, a Terry Pratchett y a Douglas Adams ¿No es cierto?

 

CJ: Última pregunta: ¿Crees que hay nombre para tu padecimiento mental o piensas que es el resto del mundo el que se encuentra enfermo?

SR: Cualquier que sea la enfermedad que padezco, creo que la comparto (a escala más modesta) en España con la revista El Jueves y en el Universo con los Grandes Héroes de todos los tiempos mencionados anteriormente, así como con los Monty Python y Rowan Atkinson.