Traducción sci-fi: Artesanía de la palabra

En nuestra última entrada ya contábamos cómo el blog había decidido adoptar una mascota. Hemos esperado unas cuantas semanas para revelar al mundo su identidad… porque adaptarse a nuestra nueva vida con la susodicha mascota no ha sido fácil. No ESTÁ siendo fácil.

Sí. Ya sé que no podéis soportar más la incertidumbre. Su nombre es “Bany”. Estoy segura de que muchos habréis adivinado de qué se trata. Es otra criatura virtual, como el blog… es un banner publicitario. Pero no es un banner cualquiera, no. Es un “pop-up”, lo que se traduce en que aparece y desaparece cuando le da la gana. Ese es el mayor inconveniente. Bueno, ese y el que quiera vendernos continuamente coches-seguros-viajes-quesos-fascículos y cien mil artículos más.

No es fácil intentar hacer una vida normal, no sé… cocinar unos huevos fritos con chorizo por ejemplo, cuando de pronto aparece en medio del aceite “Bany” con una nueva propuesta persuasiva, como dice el blog.

¡Que la galaxia me envíe paciencia a la velocidad de la luz!

Y hablando de traducir, mientras el blog juega al escondite con “Bany”, yo he tenido la suerte de contactar con Silvia Schettin http://www.schettin.comla traductora que ha vertido al español a un autor tan interesante como China Miéville, uno de los favoritos del blog y del que ya hemos hablado anteriormente http://blogs.libros.com/literatura-ciencia-ficcion/2012/06/04/embassytown-de-mieville-multipunk/.

Silvia nació en Madrid, de padre italiano con un apellido de origen austríaco. Licenciada en Filología Inglesa, estudió Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la capital. Daba clases de inglés cuando le llegó su primer encargo de traducción. Desde entonces, de dedica a ello con ahínco, encadenando cursos sobre el tema con un posgrado de traducción literaria de la Universidad Pompeu Fabra. Dice que lleva año y medio intentando dedicarse a la traducción de forma completa.

Traducir a Miéville: un reto, una pasión

Cristina:  China Miéville tiene fama de ser un autor denso y enormemente expresivo. Sus frases encierran varias capas de información y el lector tiene que realizar un verdadero trabajo de interpretación para comprender las múltiples implicaciones de sus textos. Tú has traducido al español su novela La ciudad y la ciudad ¿Cómo afronta un@ traduct@ la tarea de transmitir esa expresividad?

Silvia Schettin: Con paciencia y Trankimazin. En el caso de La ciudad y la ciudad lo que más me costó de la narración, más allá de los neologismos y los creacionismos del autor, es lograr el lenguaje de la ambigüedad que consigue Miéville en la novela, una ambigüedad muy jamesiana que me recuerda al Henry James de Otra vuelta de tuercay de Los amigos de los amigos. Algo pynchonesca también, yo diría. A pesar de que es una novela menos barroca que aquellas ambientadas en el universo de Bas Lag, la sintaxis de sus frases sigue siendo un tanto retorcida con el fin de decir sin revelar, insinuar sin mostrar, y hay que estar atento a elegir consecuentemente las palabras para no dar más información de la que Miéville quiere dar en cada momento. Es esa ambigüedad lo que te hace releer frases enteras para intentar comprender qué hay detrás y lo más difícil es mantener esa sintaxis complicada pero que no sea solipsista sino inteligible.

Por lo general, las pistas suelen estar en el propio texto, pero cuando hay duda siempre se puede consultar con el autor: esa es la gran ventaja de traducir autores vivos, que son el mejor diccionario que existe.

C: En tu labor de traducción: ¿prefieres traducir cuasi-literalmente los neologismos de Miéville u optas por inventar nuevas palabras en español y por qué? ¿Qué proceso sigues? Es decir, en caso de tener que proponer un neologismo en nuestra lengua ¿Quién lo aprueba?¿Qué criterios se siguen?

SS: Depende. Depende de cómo se han formado [los neologismos|, de qué lengua procedan, del contexto en el que se usan y de la función que tengan en la obra. Si la palabra proviniera del inglés antiguo buscaría, por ejemplo, un equivalente buceando en el castellano antiguo (sin caer en un exceso de casticismo, claro), pero en el caso de Miéville muchos de esos compuestos tienen una parte proveniente del latín y hacen la tarea más fácil. Ése fue, por ejemplo, el caso de “grosstopically”, que al final dejé en “topordinariamente”, donde el latín topos ya me da el cincuenta por ciento de la palabra. Yo suelo enviar un informe con las decisiones de traducción de ese tipo y la idea es que lo aprobemos entre todos, o eso me gusta pensar a mí.

Creo que la sonoridad es muy importante en este tipo de palabras, así que si una traducción literal suena bien, no es “ortopédica” y transmite el mismo significado, yo adelante, pero creo que eso no sucede en muchos casos. Muchas veces hay que alejarse de las palabras para ser fiel al significado… e incluso al significante. Lo que no creo es que haya una regla para traducir este tipo de palabras sino que se han de tener en cuenta muchos factores.

C: La pregunta anterior enlaza con esta ¿Cuál es el papel del autor en la traducción? ¿Tenéis contacto y de qué tipo?

SS: En mi caso sí que escribí a Miéville con varias dudas de traducción, muchas de ellas neologismos: confirmar el sentido de una frase, la formación de una palabra o un poco más de contexto sobre una expresión determinada. Miéville no sabe español, por lo que no me va a sugerir si esta u otra palabra son las más adecuadas, pero sí me puede confirmar o desmentir que el proceso que he seguido para traducir un determinado neologismo transmite el mismo significado que él pretendía transmitir o darme pistas sobre su propio proceso. En ese sentido, todos los neologismos tienen el sello “Miéville approved”, pues me encargué de hablarlo con él y tener su visto bueno.

C: ¿Cuáles son los retos de un@ traduct@ a la hora de traducir una obra de ciencia ficción al español?

SS: Los retos de una obra de ciencia ficción tienen mucho en común con cualquier otra obra literaria: por una parte hay que respetar el estilo del autor, sus juegos de palabras y crear la ilusión de que estás leyendo una obra sin mediar. Por otra parte, no es lo mismo una obra de ciencia ficción dura que otra más ligera. En el caso de las primeras, es evidente que el reto principal es utilizar pertinentemente el vocabulario científico, sin calcos del inglés y con precisión terminológica, como ocurriría, por otra parte, con una novela criminal en la que el lenguaje jurídico esté muy presente o una novela sobre agricultores del medio oeste americano. Con ello quiere decir que el lenguaje específico también está presente en otras literaturas.

En cuanto a las caracterísitcas de la ciencia ficción o de la literatura fantástica en general, yo creo que su cualidad intrínseca es el extrañamiento y con eso en mente el traductor tiene que producir el mismo efecto que el original, cuando este radica en el propio lenguaje y no solo en la trama.

C: ¿Cuánto tiempo sueles invertir en traducir una obra y qué proceso sueles seguir para llevarlo a cabo?

SS: El tiempo lo marcan las editoriales. Yo soy particularmente lenta (aunque mi neurosis a la hora de escoger palabras mientras traduzco, como el que busca oro en el río, me ahorra mucho tiempo en el repaso final) y para una novela de 300 páginas dedico tres meses de trabajo. No tengo un método de trabajo pulido más allá de leerme la obra y ponerme a traducir: cuando no sé qué significa una palabra la busco y vuelvo a la carga. Para mí lo más importante es la caza de la palabra exacta, esa que cuando la encuentras te produce una sensación de bienestar equiparable a alcanzar el nirvana: probablemente esa caza sea en lo que más tiempo invierto.

Creo que es un trabajo muy artesanal y que tiene que hacerse despacito, como el que hace pan. Amasar y amasar hasta que este listo para hornear. Lo ideal, también, es dejar que leve durante un tiempo y repasar la traducción después del barbecho, porque es entonces cuando puedes ver cosas que, por estar muy enfrascado en el trabajo, esa cercanía hace que antes te resultaran invisibles. Desde la distancia se ve mucho mejor, pero, claro, los tiempos suelen ser bastante ajustados y no siempre es posible.

Desde aquí queremos agradecer a Silvia por el tiempo que nos dedicó en mitad de un verano de mudanza. Su labor y la de tantos otros profesionales de la traducción está muy poco reconocida porque pocos tienen en cuenta que detrás de una obra escrita en otro idioma y trasladada al nuestro hay muchas, muchas horas de trabajo metódico y silencioso.

Todos tenemos un sueño. O varios. El de Silvia es tan hermoso como simple. Su sueño es dedicarse a la literatura fantástica y vivir de ello. Para eso lucha. Porque no hay nada tan hermoso como luchar por un sueño.

El blog llora de emoción.

Su mascota, el banner pop-up “Bany”, también.

Para que luego digan que los seres virtuales no sienten…

 

Marvel habla español

Tarde o temprano tenía que suceder. Yo, cándida de mí, pensé que sucedería más bien tarde, pero el blog ha demostrado una vez más que es un ser virtual con ideas propias… ¿Hay algo más real que la tozudez, aunque sea analógica? El blog ha decidido que quiere, que necesita, que precisa para sobrevivir en este mundo repleto de malas noticias, gobiernos confusos y prestamistas perturbados…  una mascota. Habéis oído bien.

Casi me caigo de la silla cuando me presenta su proyecto de acogida a una mascota, no ya por la petición en sí, sino porque me muestra una exposición completa en Power Point. Después de quince minutos de gráficos, estadísticas y análisis en profundidad, me hace un resumen ejecutivo del asunto que no deja duda alguna: las mascotas ayudan a desarrollar el sentido de la responsabilidad de los adolescentes y les permiten ensayar estrategias de atención y cuidado hacia los demás. Ante un argumento así, no pude negarme. Ahora solo hay que escoger la mascota más adecuada y el blog se está tomando su tiempo en elegir.

“Las Guerras Gen: El Reducto”: entre el cómic y el guión

Para alejar mi única neurona sana del tedioso proceso de elección de la condenada mascota, me ha dado por leer Las Guerras Gen: El Reducto de Erik López y que Libros.com está apoyando con su iniciativa de crowfunding http://libros.com/crowdfunding/las-guerras-gen-el-reducto/ para conseguir que se publique próximamente en nuestro país.

Ya sabéis que este blog es una puerta abierta al género de la ciencia ficción en general y a los escritores noveles y españoles en particular porque, desgraciadamente, no existen demasiadas oportunidades para que éstos se den a conocer.

Cuando uno se zambulle en Las Guerras Gen, lo primero que llama la atención es la inusual estructura de la historia: se trata de seis episodios organizados en cinco capítulos cada uno, a excepción del último episodio que se divide en diez capítulos. Precisamente es ese esqueleto el que nos hace pensar en un guión de serie televisiva, de manera que bien podría tratarse de un guión novelado. Posiblemente esto se deba a la predilección de su autor por este tipo de formato y que él mismo nos confesó en una intensa conversación “facebookeriana”.

La estructura de la novela y su temática relacionada con los seres humanos dotados de poderes es precisamente lo que le sugirió al blog el título de esta entrada. En realidad, leyendo la novela, uno tiene la sensación de estar delante de una hiper-mega-enorme tira de cómic donde la acción prácticamente nunca cesa.

Bienvenidos a la República Independiente de los Mutantes

El Reducto es la primera entrega de la saga que lleva por título Las Guerras Gen y es la que se nos da paso a un futuro a medio plazo en el que España se ha convertido en algo así como una República Independiente de Mutantes. El resto de la población, los no mutantes, permanece en guetos y los que se oponen a la situación de desigualdad declarada, los miembros del Reducto, trabajan de forma clandestina para acabar con sus perseguidores: los Igualadores.

En la novela llaman la atención la multitud de parejas en la que se vertebran las relaciones entre los personajes, unidos a veces por relaciones sentimentales, por circunstancias adversas o por intereses comunes. Hay personajes “crueles” que se pasan al otro bando (no diremos que se trata de buenos contra malos porque creemos que es una distinción que el propio autor no realiza), personajes “neutrales” que acaban tomando partido, traidores etc. Erik López recurre a la tensión que se establece en cada pareja –Ana y Mateos, Cris y Marc, o Castro y Solana- para desarrollar las sub-tramas que van tejiendo una historia de cazadores cazados y presas enigmáticas.

En la España de El Reducto hay campos de trabajos forzados como “La Cuadra”  donde se abusa de los internos -¿metáfora sobre la situación del país?-, hay gente con el poder de atacar emocionalmente a los demás o de dominar el fuego. Se trata de una auténtica novela de aventuras que el propio Erik reconoce que podría dirigirse a un público joven, aunque no esté solo pensado para una audiencia perteneciente a este tramo de edad. Porque los comics de super-héroes nos gustan a todos, añado yo.

Al final, nadie come perdices, de manera que se deja la historia lo suficientemente abierta desde el punto de vista narrativo como para querer encontrar respuestas a las preguntas planteadas y no contestadas. Es cierto que muchas cuestiones quedan en el aire, pero Erik apunta que el segundo titulo de la saga permitirá descubrir la verdad sobre los puntos pendientes… o quizás, proponga alguno nuevo.

La novela es entretenida y ágil con un interesante repertorio de personajes. Tal vez alguno podría estar mejor definido pero quizás este aspecto forme parte del estilo de Erik López y se resuelva en próximas entregas. Para conocer un poco más a este autor novel, el blog quiso aplicarle un interrogatorio de tercer grado que, como veréis, se quedó en un cuestionario preguntón.

Entrevista a Erik López, autor de “Las guerras Gen: el Reducto”

Cristina: Es interesante comprobar que los super-héroes no solo hablan en inglés. Es imposible no reconocer la influencia de Marvel en Las Guerras Gen. ¿Cuál ha sido el proceso de desarrollo de la historia? ¿De dónde surgió la inspiración?

Erik López: En este caso el proceso ha sido muy largo. Me gustan muchos los superhéroes y siempre he leído cómics, es complicado decir cuando empezó la historia. Supongo que el origen es Mateos. Es un personaje de una partida de rol. Pero como te digo este tipo de cosas, se van acumulando durante mucho tiempo y cuando te pones a escribir surgen y no te paras a pensar de quién estás cogiendo referencias. Durante toda la novela hay referencias a Star Wars, Akira, Watchmen, 1984 y otras muchas obras. También, hay pequeños homenajes a mi grupo de amigos, sin ellos esto tampoco existiría. Pero, supongo que en realidad la chispa de todo es como la de casi todo: Una chica que te pide que escribas. Así que lo único que puedes decir al final, es gracias a todos los que te han ido llenando de pequeñas cosas y sobre todo, gracias a esa persona que provocó la chispa que inició el incendio.

C: La novela presenta una estructura de guión. ¿Está pensada para ser adaptada a la pequeña pantalla?

EL: En realidad, fue algo totalmente inconsciente. Me siento cómodo en la estructura del guión. Me he formado en él, pero no tenía ninguna intención al hacerlo. Buscaba una forma de contar la historia sin centrarme en una sola perspectiva, pudiendo explorar una multitud de personajes y hacer que la trama avanzara sin repetirme. Tal vez, en esta novela se acrecenté esta sensación por lo visual que he buscado que sea. Al final, no deja de ser juvenil y escribir para un público criado en lo audiovisual sin darles imágenes me parecía un error.

C: Las relaciones entre los personajes aportan los elementos dramáticos necesarios para que la trama se desarrolle a través de conflictos ¿Qué proceso sigues a la hora de elaborar los personajes?

EL: Los personajes crecen poco a poco. Empiezo con un esbozo de carácter, con una presentación (que luego puedo usar o no) y a partir de ahí, el mapa de relaciones casi se crea solo. A veces, son esos esbozos de caracteres los que les lleva a odiar o querer a otro personaje. Aquí tengo que citar de nuevo a mis amigos. Algunas de las ideas que aparecen en el libro son suyas pasadas por mis filtros y alguno de los personajes tienen matices de sus personalidades. Suelen decir que lo mejor para escribir es utilizar lo conocido.

C: Los super-poderes, la magia y lo sobrenatural han apelado a la imaginación de los lectores y escritores desde el comienzo de la literatura. ¿Cuáles son las referencias literarias de Las Guerras Gen?

EL: Es complicado. La poca gente que lo ha leído ha sacado referencias que ni he leído o que no he visto. El primer libro que leí cuando era un enano era un versión juvenil de La Ilíada. A partir, de ahí puedo haber cogido cosas de multitud de películas, series o libros. Aunque para mí, hay dos libros de cabecera: Yo, Claudio (y su continuación) de Robert Graves y 1984 de George Orwell.  En cuanto al gusto por lo  súper heroico siempre son una inspiración las novelas gráficas. Entre ellas, la ya citada, Watchmen y otras comoThe Authority The Boyz.

C: El final de la novela deja la puerta abierta para un segundo libro ¿Qué deseas conseguir a través de la puesta en marcha de este proyecto?

EL: Me gusta escribir. Llevo años formándome para ello y lo que es más importante, me encanta contar historias. La literatura te da algo que (de poder elegir donde trabajar) el cine y la televisión no: espacio. Una de las cosas que más me ha gustado al escribir la novela ha sido poder expandir la historia todo lo que la trama pedía. No estaba pendiente de las páginas que llevaba. Es mucho más cómodo.

Supongo, que lo que busco es lo que buscan otros muchos: Una oportunidad de ganarte la vida con lo que te gusta hacer.  El crear una saga no es por comercialidad, que también, sino por la posibilidad de desarrollar los personajes, las tramas y el mundo que he creado, mucho más de lo que me hubiera imaginado al principio.

En cuanto al blog, la decisión está tomada: la mascota ha sido elegida.

¿Qué de qué se trata?

Para eso tendréis que leer la próxima entrada del blog.

 

Encadenando “memes”

Hola, soy un meme. No soy un meme para memos ni una memez de meme. Soy, damas, caballeros e intersexos varios, un meme de libros y llego desde las insondables profundidades donde se produce la intersección entre la biblioteca borgiana, el subconsciente humano y la tecnología de la información. Busco lectores que hayan leído, al menos, diez libros para que me ayuden a extender mi influencia a lo largo de vuestras conciencias. Dicen los memes de videojuegos que estoy condenado, que no puedo encontrar un sustrato de lectores que no existe y que pueden contarse con los dedos de media mano los que han leído tal número de libros y cuentan, encima, con materia gris sobrante para recordarlos.

No seas memo y extiende este meme.

Siguiendo la estela de ‪@odo@Qdony @jm_oriol @leemaslibros ‏‪@jorgebouza‪ @kpitel@ondasolitaria @tradelosreyes y del resto, aquí tenéis la colección de libros MEMORABLES de este humilde blog y su creadora.

Un libro que cambió mi vida

Crónica de una muerte anunciada de Gabriel García Márquez porque fue el primer libro para adultos que leí. Recuerdo que mis padres compraron una colección de obras maestras de la literatura contemporánea con tapas de piel marrón y letras doradas de la editorial Seix Barral. Eran más de 100 volúmenes de periodicidad mensual y el del colombiano fue el primero que llegó. Como no tenía ilustraciones, pensé que sería un tostón y tengo que confesar que lo empecé con pocas ganas. Creo que tardé un par de días en terminarlo: los personajes atravesaban las páginas y la historia era increíblemente interesante. Había odio, amor, envidia, celos, pasión y otras emociones expresadas de manera sensible y poderosa. Acostumbrada a leer a Enid BlytonGarcía Márquez abrió la puerta a un mundo repleto de nuevas e interesantes historias.

Un libro que tuve que leer más de una vez

The Physics of Star Trek de Lawrence Krauss con prólogo de Stephen Hawking. Como soy de letras, cualquier lectura que implique ciertos pre-conocimientos científicos, me lleva un rato. Descubrí este título durante mi año de prácticas en un periódico cultural de Chicago. Aunque trabajaba en el departamento de marketing, a veces me colaba en el almacén donde se guardaban los libros que las editoriales enviaban para que el periódico las reseñara. Había miles de libros en estanterías, cajas y contenedores de todos los tamaños y solía rebuscar entre aquella marea literaria algún título interesante. Le pregunté a mi jefa si podía leerlos en casa y devolverlos después. Ella me contestó que podía quedarme con los que quisiera. El de Krauss fue uno de aquellos libros, que aún conservo. Confieso que lo he leído a trozos. Cada capítulo puede disfrutarse de manera independiente, pero algunas de las explicaciones científicas han requerido que leyese cada párrafo unas cuantas veces. Tengo entendido que está en proceso de traducción al español…

Un libro que me llevaría a una isla desierta

En realidad no es un libro sino una trilogía: Marte RojoMarte Verde y Marte Azul de Kim Stanley Robinson. La razón aquí   https://masficcionqueciencia.com/2013/06/13/cambios/

Un libro que me hizo reír

La Importancia de llamarse Ernesto de Oscar Wilde. Se trata de una pieza de teatro que él mismo subtituló como una “Comedia trivial para la gente seria” cuando fue estrenada. Critica de manera acertada e inteligente la encorsetada sociedad inglesa de la época victoriana y tiene frases buenísimas que rezuman ironía y sarcasmo:

“De veras que no veo nada romántico en declararse. Estar enamorado es muy romántico. Pero no hay nada romántico en una declaración en toda regla. Sobre todo porque puede ser aceptada. Con lo que la emoción desaparece por completo. La esencia del romanticismo es la incertidumbre. Si me caso alguna vez, haré todo lo posible por olvidarlo.”

“En la vida marital tres son compañía pero dos no.”

“La ignorancia es como un fruto delicado y exótico; lo tocas y se estropea.”

“Hay gente a la que no se le deben contar ciertas cosas. La vida es una cuestión de tacto.”

“No creo que me gustase atrapar a ningún hombre sensato. No sabría de qué hablar con él.”

“Lo que nos parecen tragos amargos son a menudo bendiciones disfrazadas.”

“El corazón posee cierta sabiduría tan efectiva como la de la cabeza.”

Ésta es una de esas obras de teatro que se puede disfrutar siendo simplemente leídas. Recomiendo su lectura en inglés: se capta la ironía de Wilde a la perfección y, como es bastante corta, no resulta pesada. En definitiva, es un libro para una tarde de risas.

Un libro que me hizo llorar

Tanto el blog como yo tenemos una capacidad especial para bloquear cualquier sentimiento negativo en lo que respecta a los libros, y hasta el momento hemos conseguido no derramar lágrimas –reales o virtuales- con ninguno. Sin embargo, somos conocidos llorones profesionales en lo que re refiere a series de TV o largometrajes.  Pero, para no parecer insensibles, hemos ahondado en lo más profundo de nuestra memoria para encontrar aquel título que nos dejó lo más cerca posible de una mueca  de tristeza. Ya hemos hablado en una entrada anterior de Frederik Pohl, pero hasta ahora no hemos mencionado una de sus novelas que, aunque no es de las más conocidas, nos impactaron cuando la leímos. Estamos hablando de Man Plus, una historia que ganó el premio Nebula en 1976. La deshumanización progresiva de un hombre que va siendo transformado en cyborg para viajar hasta Marte y poder soportar sus condiciones de vida nos recuerda al Frankenstein de Mary Shelley. Sentimos una especial predilección por los parias, los monstruos, los intocables y, sobre todo, por sus sentimientos. Man Plusconsiguió inquietarnos lo suficiente como para angustiar el corazón virtual del blog.

Un libro que me hubiera gustado escribir

Se trata de un cuento de Jorge Luis Borges contenido en El Aleph titulado “La casa de Asterión”. Cuenta la historia del minotauro… desde su punto de vista. Este relato corto incluye todos los temas que me parecen interesantes: la mirada del Otro, del monstruo, que reflexiona sobre sí mismo; la tragedia de una vida abocada a un destino prefijado; el valor de la libertad, etc. La forma en la que empieza y termina este cuento siguen influyendo en mi propia  manera de escribir… lo descubro cada día.

Un libro que aborrezco

El Código Davinci de Dan Brown. En mi opinión es un mal representante del género especulativo: personajes planos, conspiraciones basadas en ideas populistas asumidas como científicas; utilización de la cultura europea, y más concretamente de la francesa, para dotar a la trama de credibilidad… podría seguir ad infinitum… Nunca he vuelto a leer nada de Mr. Brown y creo que ya le he dedicado demasiadas líneas a su… creación.

Un libro que me decepcionó

Rainbow Bridge de Gwyneth Jones. Admito que la culpa es mía. ¡Solo a mí se me ocurre empezar una saga por el libro final! Porque ¡no me digáis que no tiene buena pinta un libro que habla sobre un futuro cercano en el que estrellas del rock se alzan con el control del gobierno! El argumento me pareció muy original y quise comprobar cómo lo resolvía Jones, pero ni siquiera he podido terminarlo, lo confieso. Y no hay manera…

Un libro que estoy leyendo ahora

Perdido Station de China Miéville. Podría pasarme horas hablando de este autor y de sus obras. En concreto, ésta es la segunda que llega a mis manos y de nuevo me ha sorprendido, alegrado, hechizado, horrorizado, fascinado, divertido, sugestionado, atraído, inspirado, sugerido, trastornado, convencido, iluminado, provocado, conquistado, perturbado, aturdido, entretenido, desconcertado y muchos otros verbos que seguramente aún no se hayan inventado. Ya os diré qué me ha parecido en una próxima entrega del blog.

Un libro que pretendo leer

El Rey Trasgo. La Ciudadela y la Montaña, una novela de Alberto Morán Roa que acaba de publicar Kelonia Editorial. He conectado a través de las redes sociales conAlberto y de inmediato he sentido una atracción irresistible por su proyecto, que está complementado con una portada expresionista de esas que a mí me gustan, de Barb Hernández. Se trata de una novela de fantasía, no de ciencia-ficción, aunque la frontera entre ambos géneros es a veces tan delgada que no se puede precisar claramente dónde termina uno y empieza el otro. Porque un dosis de fantasía no viene mal en los tiempos que corren.

Soñando el vacío con Peter F. Hamilton

Ya sabéis que el blog es un ser sensible. Yo diría que es hasta sentimental. De otro modo, no entiendo que se le salten las lágrimas leyendo cada mañana las ventajas nutricionales que aparecen en los paquetes de cereales. O que se emocione con las explicaciones de montaje de los muebles de IKEA. Dice que las listas de ingredientes o de instrucciones son poesía para sus oídos virtuales. No sé.

Creo yo que las enumeraciones, cuanto más anodinas y triviales, más le enternecen. El blog me explica que hay un universo eternamente bello escondido en la simplicidad de los datos. Como yo no soy virtual, no puedo apreciarlo.

Otra trilogía

Todo esto viene a cuento porque me vio consultar una lista de los escritos de Peter F. Hamilton, cuyo título El Vacío de los Sueños (Editorial La Factoría de Ideas) he terminado de leer. Este prolífico autor británico de ciencia ficción se caracteriza por desarrollar novelas de una extensión considerable, plagadas de descripciones minuciosas, tanto en lo que se refiere a la acción como a los más mínimos detalles de sus personajes. Vamos, lo que hace al blog lagrimear como loco.

Según tengo entendido Hamilton (no confundir con su paisano corredor de Fórmula 1) está “especializado” en la ópera espacial, el sub-género de la ciencia ficción dedicado a las historias de aventuras situadas en planetas remotos o en el espacio y que apoyan su trama en conflictos de carácter heroico. Es precisamente esta última dimensión del sub-género la que genera la marca, el sello inconfundible de este autor diferenciándole del resto de los creadores. Hamilton introduce innumerables referencias fantásticas en sus trabajos, de manera que a veces uno tiene la sensación de no saber si está leyendo ciencia ficción fantástica o fantasía ciencio-ficcionada.

En El Vacío de los Sueños existen más de una docena de personajes cuyas tramas se mezclan las unas en las otras, aunque solo sea a veces de una manera tangencial. Esta elevada presión demográfica del libro es ejemplo de la maestría narrativa de Hamilton, aunque a unas almas tan simples como la mía y la del blog nos resulta un tanto inquietante. A veces no conseguimos encontrar los lazos de unión entre unos y otros y la impaciencia nos consume. Es lo que tiene procesar información con una sola neurona, en mi caso, y ser hiper-sensible, en lo que respecta al blog.

El Vacío de los Sueños es la primera entrega de una trilogía (como no, el Universo no se entiende hoy en día sin tríos) en la que se cuentan las vicisitudes de un universo dentro de otro. Así empieza: apostando fuerte. La mente de Hamilton crea un universo oculto en un espacio vacío, semejante al interior de un agujero negro, que se expande. En realidad, la novela se compone de dos historias: lo que sucede dentro de dicho vacío, en Querencia; y lo que tiene lugar fuera, en el universo de la “Commonwealth”.

Fantaseando con la ciencia ficción

La trama protagonizada por Edeard dentro del vacío es cuanto menos legendaria: un aprendiz con habilidades superiores se enfrenta a numerosas situaciones extremas en una época medievaloide que lo llevan a elevarse como líder de las fuerzas de orden público. Se trata de una auténtica historia épico-fantástica, localizada en un mundo idílico pero en el que, extrañamente, la violencia se deja ver a la vuelta de cada recodo. Lo que no entiendo es que Hamilton revista a este universo de un halo bucólico con el que ciertos elegidos del universo exterior, el de la Commonwealth, sueñan. Si tan maravilloso es ¿cómo es que hay tantos bandidos que asaltan, asesinos que matan y criminales que violentan? Y lo que aún me parece más extraordinario ¿por qué querría alguien vivir en un sitio así?

A ver si me explico: Íñigo, el “primer soñador” y ciudadano de la Commonwealth, se erige como gurú de una nueva religión que organiza a quienes creen en una vida mejor dentro del vacío, la Querencia de Edeard.  Y sí, hay un montón de personas dispuestas a creer en ese paraíso porque son capaces de compartir los sueños de Íñigo a través de una red global de emociones.

Lo que Íñigo sueña son las andanzas de Edeard. El blog me lo explica para que mi única neurona sana lo entienda: es como si yo soñara que dentro de un agujero negro recién descubierto vive Merlín cuando aún era un aprendiz de mago.  Si fuera capaz de compartir mis sueños con millones de personas y todos los “creyentes” inventáramos una nueva religión, estaríamos en la misma situación que los adeptos del culto “Sueño Viviente” descrito por Hamilton. Entonces,  yo como líder máxima organizaría a mis seguidores para viajar al agujero negro devorador de este universo y vivir en ese mundo poblado de magia, señores feudales, violencia gratuita e incertidumbre…

En serio ¿quién querría vivir en ese mundo? Tampoco se vive tan mal en la Commonwealth, si volvemos a la historia de Hamilton. Hay luchas de poder, distintas razas de criaturas pensantes, incluso distintos estratos de seres humanos, pero nada que hiciera la vida tan insoportable como para preferir ser engullido por un agujero negro para despertar en un universo legendariamente agresivo. Yo, no lo entiendo. Pero no culpo al escritor británico. Lo achaco a la capacidad limitada de mi solitaria neurona. Mezclar fantasía y ciencia ficción es la característica diferencial de Hamilton.

Qué queréis que os diga, prefiero la parte que habla de los avanzados Raiel, de los humanos múltiples (una personalidad compartida por un número indefinidos de cuerpos), del rígido Imperio Ocisen, así como de los longevos Jadradesh, entre otros. También me parece interesante la noción de una comunidad de seres humanos “Avanzados”, que han decidido alterar su ADN para incorporar mejoras fisiológicas. La última expresión de este tipo de tecnología aplicada a la optimización de las funciones humanas está representada por los “Elevados”, humanos despojados de sus cuerpos orgánicos que viven de espaldas al resto de la Commonwealth en una especie de realidad virtual perfeccionada. Aquí, tengo que quitarme el sombrero y conceder que Hamilton es capaz de inventar conceptos interesantes desde el punto de vista narrativo y pseudo-científico.

Yo no me considero una abanderada del feminismo y creo que el blog -es curioso pero aún no sé si es masculino o femenino- tampoco. Sin embargo, hay una parte de la narración que chirriaba enormemente mientras la leíamos. Araminta, uno de los personajes mejor construidos y pieza clave de la novela, es seducida por Likan, un rico tecnócrata que intenta convencerla para que forme parte de su harem. Quizás se trate de dar rienda suelta a alguna fantasía erótica masculina… o incluso femenina, pero me costó leer esa parte sin hacer muecas de disgusto. Utilizar a estas alturas un estereotipo tan manido como el de un macho alfa pertrechado en su harem de féminas sumisas, algunas de ellas programadas de manera artificial para servirle, me parece poco original. No estoy tan en contra del estereotipo machista como de la falta de originalidad.

En definitiva, los mundos esbozados por Hamilton en El Vacío de los Sueños están poblados de personajes interesantes que cargan a sus espaldas líneas argumentales repletas de posibilidades y que estamos deseando descubrir en los siguientes novelas de las saga: “El vacío temporal” y “El vacío evolutivo”.

Para aquellos de vosotros que os estéis preguntando desde el comienzo del artículo si las lágrimas del blog son similares a las humanas, os contestaré que no… a no ser que los humanos dejemos caer pixels cuando lloramos…

Hablando con Miguel Santander, cazador de estrellas y otros cuerpos celestes

Que el blog sea real no quiere decir que sea normal. Yo diría que uno de sus principales atributos es esa falta de normalidad, que él insiste en destacar como uno de sus encantos. El psicólogo me dice que todos los adolescentes se comportan de manera que a los adultos nos puede parecer extraña. Tuve que acudir a un médico de la mente virtual cuando descubrí al blog vestido de negro correteando por la casa. Inmediatamente pensé que estaba pasando por su fase gótica, por lo que me preparé para verlo pálido leyendo a Poe o a Bécquer por las esquinas.

No me hubiera parecido extraño que se hubiera convertido en gótico. Lo verdaderamente raro es que no lo es, como acabo de descubrir. Su semblante sonrosado y saludable por el ejercicio, el silbato que lleva colgado al cuello y las numerosas veces que me pita fuera de juego cuando ambos nos abalanzamos sobre el mando a distancia confirman mis sospechas: el blog quiere ser árbitro de fútbol.

Creo que ha contraído la fiebre futbolera que se siente en el ambiente estos días. Ahora, en vez de pasarme las cosas a la mano, me las lanza y, como mis reflejos no son los que eran, suceden dos cosas: 1) lo lanzado siempre acaba en el suelo y 2) soy enviada a lanzar un córner. En serio, así no se puede vivir.

El blog no deja de pensar en la alineación perfecta de un equipo imaginario. De hecho, ya tiene pensado al primer centrocampista, que resulta ser un conocido de todos nosotros porque acabamos de hablar de su primera novela. Nos referimos a Miguel Santander, por supuesto.

Si en el anterior post descubrimos El Legado de Prometeo, en esta entrada el blog no se ha podido resistir a entrevistar a su autor. Si no recordáis que Miguel es astrofísico y escritor, que nació en Valladolid hace 33 años, que ha sido finalista en numerosos premios literarios, que su novela corta La costilla de Dios impresionó tanto al Jurado del XXI certamen Alberto Magno que casi gana, y que con La epopeya de los amantes acaba de obtener el premio UPC 2012 de novela corta de ciencia-ficción, podéis acudir a su blog (http://miguelsantander.com). En este espacio, llamado Tras el horizonte de sucesos, podréis conocer más a fondo a este autor para el que la divulgación científica no está en absoluto reñida con la literatura.

Cristina: Antes que nada, muchas gracias por aceptar contestar nuestras preguntas. Hay quien dice que poner etiquetas es inevitable. ¿En qué sub-categoría del género de la ciencia ficción incluirías El Legado de Prometeo y por qué?

Miguel Santander: Antes que nada, gracias al blog y a ti por hacerlas, un placer. Si me tengo que quedar con una de las inevitables etiquetas, entonces El Legado de Prometeoes de ciencia-ficción dura. El motivo es que, a pesar de que la novela tiene muchas más cosas —como bien decís en la reseña—, pone especial énfasis en que la ciencia y la tecnología que aparecen sean verosímiles, y se permite especular con el “¿Qué pasaría si…?”

C: Como cazador de estrellas y otros cuerpos celestes –Miguel es astrofísico-, es obvio que te fascina el dinamismo del Universo. ¿Cómo se te ocurrió la historia de la novela? ¿Cuánto tiempo tardaste en escribirla? ¿Cómo se desarrolló el proceso de creación, desde que empezaste a reunir notas hasta que finalizaste el manuscrito?

MS: Todo empezó en clase, durante la carrera, cuando abordábamos la curiosa manera que tienen los agujeros negros de enredar con el tiempo, que transcurre a velocidad diferente según orbitemos más cerca o más lejos de ellos. Pensé que cierto efecto podría suponer una triquiñuela legal en un juicio, y escribí un relato, “Caída hacia la eternidad”, donde las leyes humanas chocaban frontalmente con las leyes de la física. Pero aquello no bastó: la idea se había apoderado de mí y no dejó de dar vueltas hasta que construí una novela a su alrededor.

Me llevó cuatro años y medio escribirla. El primero lo dediqué fundamentalmente a documentarme y esbozar a grandes rasgos personajes, trama principal y sub-tramas. Y el resto, a escribirla, sabiendo a grandes rasgos qué era lo que quería contar en cada capítulo, pero permitiéndome en todo momento saltarme el guión si la acción o los personajes así me lo pedían.

C: El blog no me perdonaría que no te hiciera esta pregunta: ¿De dónde crees que procede esa fascinación del ser humano por los agujeros negros?

MS: Imagino que de la fascinación que nos produce siempre lo desconocido, potenciada en este caso por unas características únicas que nos revela la  teoría de la relatividad general y que suponen un auténtico revulsivo para la imaginación: proceden de la muerte explosiva de estrellas gigantescas; ni siquiera la luz puede escapar de su interior; distorsionan el tejido del espacio-tiempo a su alrededor hasta el punto de llegar a intercambiar el papel del uno con el del otro… En resumen, ¡son una auténtica mina para la imaginación!

C: Creemos apreciar una miríada de influencias en la novela: la conexión entre los agujeros negros y la culpabilidad de Pórtico de Pohl; la tecnología de 2001: Odisea Espacial de Clarke;  la física aplicada a las ciencias sociales en alusión a Asimov; referencias mitológicas a los Argonautas y a Prometeo; alusiones a Shakespeare. ¿Puedes comentar las fuentes de inspiración de la novela?

MS: Hay un poco de todo, sí. Suelo echar mano del imaginario popular que nos dan la mitología y la religión para establecer analogías con la narración: desde el título, que alude a Prometeo, el titán que robó el fuego a los dioses para dárselo a los hombres, hasta el nombre de la nave, pasando por Trinidad, la IA de la nave, y las tres partes que la componen. La ventaja de estas referencias es que, cuando están bien escogidas, tocan una fibra de la mente del lector y crean una resonancia entre el mito y la narración, dándole cierta coherencia.

Mi mayor influencia en esta novela es —al menos a nivel consciente—, Arthur C. Clarke. De este autor envidio, sobre todo, su tremenda capacidad para imaginar e incorporar soluciones brillantes y realistas a muchos problemas de ingeniería espacial, algunos de los cuales tienen cabida en la novela.

Por supuesto, seguro que me dejo muchas otras influencias totalmente inconscientes. Pórtico de Pohl, por ejemplo. Recuerdo haberme enfadado tanto con el protagonista cuando la leí hace muchos años, que la exilié de mi mente y me negué a leer la segunda parte —error que enmendaré en breve. Pero, ahora que lo dices, es evidente que jamás se fue del todo…

C: Se trata de una novela dividida en tres partes, con un total de cuarenta y cuatro capítulos. Cada capítulo comienza con una breve cita procedente de textos conocidos –como el mito de los Argonautas o Romeo y Julieta de Shakespeare– aunque la mayoría son extractos de conversaciones, entrevistas, conferencias o artículos ficticios -como La Biblia del Ecologista-. ¿A qué se debe la estructura del libro? ¿Qué te llevó a incluir las citas?

MS: La estructura en tres partes responde al clásico “planteamiento, nudo y desenlace”. Con las citas intenté dar un contexto a los capítulos —siempre están estrechamente relacionadas con algún aspecto del mismo— y algo más de solidez al mundo en el que transcurre la narración. De ahí que se mezclen sin compasión citas de libros ficticios y reales, para crear cierto aire de “realidad”.

En el caso de las citas de Romeo y Julieta, me venían tan bien para lo que pretendía ilustrar que no pude resistirme a incluirlas  —una irreverencia por mi parte, sin duda.

C: En cuanto al estilo de El Legado de Prometeo, creemos que eres muy valiente al utilizar la primera persona cuando Daniel tiene visiones/alucinaciones provocadas por la Mnemosina, otro invento tuyo que nos apasiona. ¿Cuál es tu objetivo mezclando la narración principal en tercera persona con los pseudo flash-backs en primera?

MS: La primera persona permite un acercamiento mayor al personaje al convertirlo en narrador, es mucho más íntima, si se quiere. Ese aspecto la hacía perfecta para narrar un “viaje” de Mnemosina, en el que el usuario revive recuerdos tan intensamente como si estuviesen ocurriendo ante él… hasta que el abuso o la falta de concentración distorsionan los recuerdos o los borran, convirtiendo la experiencia en una pesadilla y al usuario en un ser taciturno y desmemoriado. Una droga aterradora y un vehículo eficaz para ahondar en lo más profundo del personaje en cuestión.

C: Una de las cosas más apasionantes de esta novela, desde nuestro modesto punto de vista, es la cuidada labor de creación de conceptos nuevos. Este es el caso de la termosociología que, como ya hemos mencionado, recuerda a la psicohistoria de la saga Fundación de Asimov. ¿Cómo se te ocurrió la termosociología?

MS: Como muchas otras ideas que hay en la novela, surgió de una conversación entre amigos. En este caso hablábamos de antropología, de la corriente materialista de Marvin Harris, entre otros. De cómo una cultura podía ser reducida a una serie de parámetros objetivos y medibles que representaran el conjunto de la misma y permitieran, hasta cierto punto, predecir su devenir. Y de ahí saltamos a la termodinámica, donde ocurre lo mismo pero con gases: el movimiento de cada átomo es impredecible, pero el conjunto sigue unas pautas muy claras determinadas por la presión, la temperatura, etc. El resto fue tirar del hilo y hasta que salió algo parecido a la psicohistoria de Asimov, pero con un cariz más físico que matemático.

C: Desde el blog no nos cansamos de defender la idea de que las buenas historias de ciencia ficción son aquellas en las que los personajes están trabajados y no son meras excusas para contar una trama especulativa. En El Legado de Prometeo hay una interesante colección de personajes ¿Qué proceso sigues a la hora de desarrollar un personaje?

MS: No sigo ningún proceso de manera metódica. A veces mezclo rasgos de amigos o conocidos hasta moldear una personalidad única; otras es la trama la que pide a un personaje más fuerte o más débil, más cínico o más comprometido; algunos personajes, incluso, se resisten a ser moldeados y hacen lo contrario de lo que tenías previsto para ellos, como Marco y Ioanna, quizá los dos más rebeldes.

Si bien hago una ficha de cada personaje resumiendo sus características, historial y personalidad, jamás están completos si no los entiendo, si no soy capaz de ponerme en su pellejo, comprender sus emociones y motivaciones en cada momento, y encontrarles la voz. Es sólo entonces cuando “cobran vida” y parece que se escriban solos, que es una de las sensaciones más maravillosas que he tenido escribiendo. (Luego ocurre que tus propios personajes te acaban despertando profundas simpatías o antipatías, pero eso es otro cantar.)

C: El blog quiere ser una ventana abierta al género, intentando dar a conocer obras de diversos países. Nos preocupa el aplastante anglo centrismo existente, lo cual no quiere decir que nos gusten -y mucho- títulos en ese idioma. El Legado de Prometeo es un propuesta más cercana: sus principales personajes son españoles, la gente en la nave Éxodo brinda con cava, hay referencias a lo que un día fue Castilla. ¿Cómo ves el panorama del género a nivel nacional en particular y en español el general?

MS: Creo que, al menos en España, siempre hemos tenido cierto complejo de inferioridad que nos lleva a menospreciar lo nuestro. Nos ocurre con el cine, cuando hay auténticas joyas y, si bien no es el caso de toda nuestra literatura, ocurre también en el género de la ciencia-ficción. Conozco autores que usan un seudónimo anglófono en un intento de sortear este escollo.

Eso, sumado a la dificultad de destacar en una librería frente a la garantía que supone cualquiera de los grandes —casi todos del ámbito anglosajón—, hace muy difícil despegar en un mundillo tan reducido como es el de la ciencia-ficción en España.

A pesar de eso, hay muy buenos autores y obras en español, e iniciativas loables en forma de editoriales pequeñas que promueven y difunden activamente la ciencia-ficción en español. Espiral y Grupo AJEC son dos ejemplos dignos de mención.

C: Al final de la novela aclaras las premisas en las que te has basado para elaborar la trama científica. Para ti mantener una cierta coherencia científica es una tarea clave en la novela. De hecho, no podríamos entender el género sin su vertiente científica, pero ¿en qué medida crees que la ciencia ficción –literatura y cine- influye en la ciencia?

MS: La relación entre ciencia y ciencia-ficción es una autovía de doble sentido. Ambas tratan de imaginar y especular sobre lo que sería posible a partir de lo que sabemos que es posible, y se retroalimentan mutuamente: no somos pocos los científicos e ingenieros que en nuestra infancia quedamos fascinados por los extraños planetas, la exploración espacial, las inteligencias artificiales o las redes cibernéticas de realidad virtual descritas en las historias de ciencia-ficción, que estimularon nuestra imaginación y ayudaron a despertar nuestra vocación científica.

El escritor de ciencia-ficción —al menos en su vertiente dura— toma conocimientos y tecnología que el científico ha puesto en el horizonte lejano y nos los acerca, nos los hace plenamente palpables. Julio Verne nos llevó a la Luna más de un siglo antes de que Neil Armstrong dejara allí su huella, y Clarke y Kubrick nos hicieron volver un año antes con sorprendente realismo. Es indudable que este proceso de acercar lo lejano cuando aún no es factible estimula a generaciones de científicos e ingenieros a dejarse la piel por hacerlo posible. No tengo cifras, pero apostaría a que la mayoría de los investigadores que trabajan en proyectos serios de construcción de un ascensor espacial han leído —y quedado impresionados por— novelas como Las Fuentes del Paraíso de Arthur C. Clarke o la Trilogía de Marte de Kim Stanley Robinson.

C: Antes te hemos preguntado por el proceso de escritura. La novela ha sido editad por la Iniciativa Mercurio http://www.imercurio.com/es/prometeo.html y está disponible a través de Amazon España tanto en libro tradicional como en e-book. ¿Cómo se desarrolló el proceso de edición? ¿Qué opinión tienes del e-book? ¿Cómo ver el mercado editorial español?

MS: Soy algo fetichista del libro en papel, me gusta su tacto, el rumor del papel al pasar la página, lo bien que decora una estantería, la rapidez con la que uno busca esa escena que quiere releer… ¡me gusta hasta su olor! Pero reconozco que el e-book es el futuro, y acabaré pasando por el aro y comprándome un lector. Bien mirado, no me costará tanto: mi profesión me obliga a mudarme cada par de años, y cada mudanza es más infernal que la anterior por culpa de los libros que se van acumulando.

En cuanto al proceso de edición, estoy muy contento con la forma de trabajar de la editorial. La edición ha sido muy fluida y ha habido mucha comunicación, sobre todo con la portada, donde me han dejado total libertad creativa para llevar a cabo la idea que yo tenía —la Éxodo frente a una visión realista de un agujero negro— y que Pablo Bonet ha plasmado tan magníficamente.

Y, por encima de todo, estoy muy contento con la política de la editorial acerca del precio del e-book, 4 veces más barato que la edición en papel. Me parece una declaración de intenciones en un mundo donde muchas editoriales quieren aprovecharse inflando artificialmente el precio de una obra en su edición electrónica. No se a ti, pero si a mí me dicen que un libro en papel vale 20€ y en e-book 16€, me parece que me están tomando el pelo, simple y llanamente. Y ese no es ni de lejos, creo yo, el camino ni la actitud para solucionar el problema de las descargas, para el cual todos —tanto industria como consumidores— debemos estar dispuestos a cambiar de mentalidad y ponernos en la piel del otro. Sin eso, el diálogo jamás será posible y la batalla estará perdida para todos los bandos.

C: Para terminar y parafraseando a un personaje de la novela: ¿es cierto que “Prometeo es el solista de tu orquesta”?

MS: Jaja, no, ni mucho menos. Hay mucho que vivir, y muchas otras historias en el horizonte.

C: Mil gracias, Miguel, por dedicarnos tu tiempo. Podríamos hablar horas, pero sabemos lo ocupado que estás no solo en tu trabajo sino en la promoción de la novela. No queremos robarte más tiempo aunque… bien mirado, como estamos tan cerca de un agujero negro… el tiempo pasa más despacio ¿no? ¡Jajaja! Un saludo muy cordial.

MS: Jeje, otro para vosotros.