España: el nuevo patio de recreo de la literatura fantástica

(Este post es la traducción al español de un artículo publicado en el blog de la autora británica Anne Charnock, a la que agradecemos desde aquí su interés sobre el estado de la literatura de género en España, a petición suya. )

Si España fuera el título de una película reciente de fantasía sería La desolación de Smaug. El país ha estado sometido a tal estrés económico en los últimos años –un desempleo cabalgante, numerosos escándalos financieros y bancarios, descontento popular ante las decisiones del Gobierno- que parece un territorio arrasado por poderosos depredadores. Ya no queda nada del milagro  español consecuencia del boom de la construcción.

A los españoles les está costando volver a levantarse y el panorama cultural presenta el mismo aspecto demacrado que el económico: impuestos elevados (21% de IVA en productos culturales tales como los e-books y las películas), paro y recortes en las subvenciones. Aunque el Partido Popular ha anunciado no hace mucho su intención de reducir los impuestos, la gente es escéptica.

Menos libros pero más fantasía  

La crisis económica[1]  ha influido en la escena literaria de muchas maneras, no solo porque las ventas de libros han caído de manera generalizada, sino porque también se están publicando menos títulos. Según el estudio Panorámica de la edición española de libros 2012, 104.724 libros fueron publicados en 2012, un 6,4% menos que el año anterior. Los últimos datos disponibles sobre los ingresos totales del sector corresponden a 2011 y muestran una caída del 4,1% en comparación con 2010.

La escritora y periodista Laura Fernández

Contrastando con esta situación preocupante, la literatura fantástica –que incluye la ciencia ficción y el terror- está experimentando un notorio florecimiento, como la periodista y escritora Laura Fernández señala en un artículo para Hoy.es. Fernández indica que los títulos fantásticos se encuentran a la cabeza de los best-sellers en el mercado español. Si 50 sombras de Grey vendió 300.000 copias en España, Patrick Rothfuss ha vendido 800.000 de la Crónica del asesino de reyes y Canción de Hielo y Fuego de G.R.R. Martin (célebre por la serie de TV Juego de Tronos) ha alcanzado las 1200000 copias. Según un estudio de la Asociación Española de Editores, el ya mencionado Martin y la escritora de fantasía juvenil Suzanne Collins (autora de la Los Juegos del Hambre) ocupan la 2ª y 3ª posición en el ranking de los best-sellers en España en 2012.

Antonio Navarro, Presidente de AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror), es algo más cauto a la hora de hablar sobre este supuesto fenómeno. “Cierto es que hay títulos o autores cuyas ventas son enormes, como los indicados en el artículo de Laura Fernández. Cierto es que hay series fantásticas de TV que alcanzan un gran renombre y éxito entre el público. Cierto igualmente que el cine fantástico no ha perdido ni un ápice de su brillo, y hay muchos títulos que se estrenan año tras año con gran éxito de taquilla. Pero de ahí a decir que hay un boom en la literatura de género, creo que media una cierta distancia. Ojalá me equivoque… ¡no me importaría los más mínimo reconocer mi error! Sí estoy de acuerdo en un factor indicado en el artículo de Laura. Y creo, además, que es un factor realmente significativo e importante de cara al futuro del género. Mucho más importante que el actual nivel de ventas y/o consumo. Y ese factor no es otro que el de la normalización de la literatura de género. Creo que leer literatura fantástica está adquiriendo un grado de normalidad, de cotidianidad que antes no tenía. Hay un público joven que cada vez más se acerca de un modo natural al fantástico, en todas sus expresiones (cine, TV, literatura) y en todos sus géneros y subgéneros. Y creo que esto que antes era más normal para el cine y la TV, no lo era tanto para la literatura. “

Elías Combarro @odo es responsable del blog bilingüe Sense of Wonder (dedicado a la literatura de fantasía y ciencia ficción), es miembro del podcast Los VerdHugos y forma parte del quipo de editores de las antologías Terra Nova. Conocedor del género en nuestro país y en el extranjero, opina: “Estoy bastante de acuerdo, aunque con matices. Hay ciertas ideas del género (viajes en el tiempo, batallas espaciales, dragones, magos…) que forman parte ya de la cultura popular y resultan muy atractivas para todo tipo de públicos, no sólo para los aficionados más acérrimos a la literatura fantástica. De algún modo, se ha normalizado su uso. Pero también creo que, como decía antes, el «boom de lo fantástico» se debe más bien a la moda de algunas series en concreto, como Harry Potter, Canción de hielo y fuego o Crepúsculo. Me explico: no creo que haya realmente un mayor interés por la literatura fantástica en general, sino por ciertos libros o autores en particular. Mi impresión es que hay mucha gente que es fan de, digamos, Martin que luego no se acerca a un libro de Abercrombie, por ejemplo. No le interesa realmente el género; le interesa Juegos de Tronos y todo el universo creado a su alrededor.”

Para Rodolfo Martínez, escritor y director de la editorial Sportula dedicada al género fantástico, a la ciencia ficción y a la fantasía: “Mi visión del asunto posiblemente no sea nada representativa. Sportula es una editorial muy pequeña (a veces la llamo, medio en broma, micro-editorial o, mejor que “small press”, “tiny press”) con una distribución, en lo que se refiere al libro impreso, totalmente artesanal, en el sentido de que se hace «a mano», contactando directamente con las librerías y con una cuota de mercado, no ya pequeña, sino ridícula […] Creo que el factor fundamental ha sido que todos esos chavales que, con toda naturalidad, leían género fantástico, han seguido haciéndolo, con la misma naturalidad, al llegar a la edad adulta. Como supongo que sabrás, mientras que en literatura para adultos la ciencia ficción nunca ha sido hegemónica, es sin embargo uno de los géneros más populares en novela juvenil. Era cuestión de tiempo que algo como eso pasara. Cuando yo tenía veinte años (allá por el pleistoceno) decir que leías ciencia ficción (no digamos ya que la escribías) era respondido inmediatemente con un alzamiento de cejas y una mirada de «Jo, otro raro con sus marcianitos». Decirlo hoy en día provoca la misma respuesta que si dices que lees novela negra o histórica. Se ve normal. Esa diferencia supone un mundo.”

No existen datos oficiales que describan la situación actual del género en España, lo que no significa que no haya datos. Mariano Villareal @literfan, un veterano de la escena fantástica en nuestro país, ha publicado recientemente las conclusiones de su propio estudio. Villareal administra Literatura Fantástica (un portal con información y reseñas sobre el género), es miembro de Terbi – Asociación Vasca de Ciencia Ficción, ha trabajado estrechamente con la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror (AEFCFT) a la hora de organizar los premios Ignotus (los Hugo “españoles”), y ha editado numerosas antologías de relatos como Terra Nova.

Mariano Villarreal, administrador de la web «Literatura Fantástica»

Lleva desde 2005 –con un hiatus de 3 años- compilando información sobre los títulos publicados dentro del género en nuestro país y hace unas semanas publicó sus conclusiones sobre el año pasado. “Simplemente, recopilo cuanta información dispongo de fuentes accesibles y que has citado: multitud de boletines editoriales periódicos, correos con información sobre novedades de parte de editoriales y autores, visitas a blogs con post sobre novedades de género, a webs editoriales, a la imprescindible tienda Cyberdark y un largo etcétera. Cada tres o cuatro semanas dedico tiempo a esta tarea, y con ella elaboro un boletín informativo de novedades que, si bien es muy mejorable a nivel estético, creo que recoge bastante bien las novedades aparecidas durante ese periodo. Además, actualizo el Catálogo de Publicaciones que ordeno por editoriales, con el fin de disponer de un repositorio de información que permita al lector, aficionado o, simplemente, curioso, conocer los títulos aparecidos, fecha de publicación, temática, colección, etc., datos que luego pueden dar lugar a otros artículos y estudios.”

Villarreal estima que solo un 3% de los libros han escapado a su catalogación, por lo que cree que su estudio presenta interesantes reflexiones sobre el estado actual del género. “Si hablamos de obras juveniles mi desconocimiento es mayor, y suelo ir actualizando el Catálogo con cierto retraso, una vez reviso algunas publicaciones online específicas; así que el margen de error será superior, quizá del 10-15% aunque, como indico, se suele ir reduciendo con el paso del tiempo y estas nuevas incorporaciones. Y si hablamos de autoedición, principalmente en Amazon, la cifra es incalculable y, francamente, no creo que merezca la pena bucear más en una realidad tan evidente; en este caso, me he limitado a citar los títulos más punteros y aquellos publicados en mi muro de Facebook, una vez hechas las comprobaciones pertinentes respecto a fecha de publicación, temática, etc.”

Aunque Villareal no maneja información sobre ingresos totales o ventas en el mercado español de la fantasía, ciencia ficción y terror, su estudio saca a relucir algunas tendencias. Los datos gritan con fuerza. El número de títulos de género publicados en España se ha reducido un 35% en 2013 con respecto a 2009 (el último año de datos compilados). Esta tendencia hubiera aumentado de no haber sido contrarrestada de alguna forma por el “efecto Amazon”, que por sí solo aportó 100 títulos nuevos.

Las novedades de fantasía publicadas han caído casi un 50%, cuando era considerado el género que lideraba la terna en el mercado español. Por su parte la ciencia ficción ha experimentado un crecimiento del 50% en novedades publicadas, alcanzando un tercio del mercado total del género, mientras que el terror se une al descenso sufrido por la fantasía. Como señala el propio Villarreal: “No dispongo de datos para asegurar eso; lo que sí he constatado ha sido una fuerte reducción de las novedades de fantasía aparecidas durante 2013, tanto a nivel de obras inéditas como reediciones. La razón puede obedecer a un cierto hastío de la temática pero también, imagino, estar muy condicionada por la actual situación de crisis económica, que no permite vender las tiradas en los ritmos anteriormente acostumbrados y los libros siguen estando disponibles en librerías y almacenes. La ciencia ficción, en cambio, suele manejar tiradas más reducidas y cuenta con un público fiel y estable, quizá por ello se explique el aumento de novedades experimentado.”

Navarro cree que el descenso de las obras de fantasía en favor de las de ciencia ficción responde a un ciclo natural. “El cambio en la proporción de temáticas preferidas por las editoriales para su publicación en 2013 respecto a 2009 habría que enmarcarlo en la natural y tradicional rotación cíclica que las tres temáticas han mostrado desde hace décadas. Y volverá a producirse. […]me preocupa más la reducción en el número de títulos publicados, que según el estudio de Mariano ha llevado a una reducción de un tercio en 4 años. Y todos sabemos de la desaparición durante este periodo de editoriales que llevaban años publicando material, algunas de ellas centradas en publicaciones de autores que escriben en español o cualquiera de los otros idiomas oficiales de España. Esto hace que los escritores patrios tengan un poco más complicado dar salida a su creatividad. Y que el margen de opciones de lectura que tenemos los lectores de género se haya reducido igualmente en ese tercio antes indicado. Por supuesto, seguimos teniendo muchas opciones de lectura, pero no deja de ser preocupante.”

Rodolfo Martínez, escritor y director de Sportula

Para Martínez, “Si echas un vistazo a la historia editorial del género fantástico en nuestro país (y ahí incluyo ciencia ficción, terror y fantasía), ves que los dos últimos géneros han ido a remolque de modas, podríamos decir, de autores mediáticos que han propiciado pequeños mini booms editoriales (lo que a su vez ha motivado que los escritores se lanzaran a esos géneros) como pueden ser King, Tolkien o más recientemente Martin. Eso en la ciencia ficción no ha pasado. Ha habido ciertos autores que vendían más pero la historia editorial de la ciencia ficción en España siempre ha sido más estable, en el sentido de que no ha dependido tanto de modas. Así que sospecho que lo que ha pasado no es que se escriba más ciencia ficción o se publique más ciencia ficción, sino que el terror y la fantasía han dejado el «pico» y están cayendo en el «valle», mientras que la ciencia ficción sigue como siempre.”

En palabras de Combarro: “El aumento de las antologías sí que lo había notado (y es algo que me alegra y espero que se consolide, porque prefiero el relato a la novela) pero que la fantasía ceda terreno este año me parece una cuestión anecdótica. En cuanto se publiquen algunos libros más de Brandon Sanderson, George R.R. Martin y compañía seguro que la cosa repunta. Además, entiendo que se habla de títulos publicados y no de ventas. En tema de ventas sospecho que no habría color. En cualquier caso, creo que, como en todo, hay ciclos y modas. Hay épocas en las que un cierto género tiene más éxito, casi siempre impulsado por uno o dos autores punteros, para luego desaparecer un poco del mapa. Recuerdo, por ejemplo, cómo hubo hace tiempo una colección que estaba dedicada en exclusiva a Orson Scott Card, escritor que ahora está un poco de capa caída (aunque el estreno de la película de El juego de Ender puede devolverle cierto protagonismo).”

El alza de las antologías y de los nuevos sellos especializados

El número de antologías ha aumentado y, a pesar de la desaparición de algunos sellos y colecciones especializadas, existen otras interesantes iniciativas: las editoriales Fata Libelli, Nevsky, Satori Ficción,Palabras de agua o Kelonia; colecciones como Fantascy; la web con relatos traducidos y gratuitos Cuentos para Algernon; y publicaciones como Presencia Humana Magazine. Para Navarro: “Respecto al aumento de las antologías, lo cierto es que estoy muy contento con ello, ya sea como presidente de la AEFCFT o como lector de género. En mi opinión (completamente discutible), los relatos son la piedra de toque de los autores, especialmente los que empiezan. Son una forma de mostrar de qué madera están hechos los noveles: de mostrar qué saben hacer, con una menor inversión de tiempo que una novela, de una manera más rápida de llegar a los lectores, con mayor facilidad de publicación, etc.“

Martínez opina que: “Sí que he notado que, en los niveles en los que me muevo, las antologías (y especialmente las antologías con cierto eje temático y multitud de autores) son bien acogidas y al lector parecen gustarle. Y, por otro lado, las recopilaciones de relatos de un autor individual funcional igual de bien que las novelas. Siempre se nos ha dicho que eso no pasa, que los relatos venden peor que las novelas. Puede que sea cierto en el «gran mundo», pero en mi pequeño rincón, la experiencia no es esa. Por otro lado, no veo en Sportula que los títulos de CF se vendan más que los de fantasía: en realidad, no veo más ventas en este género o en el otro, sino predilección, o no, de los lectores por este autor o aquel.”

“Hace unos años las antologías experimentaron un gran descenso; los editores aseguraban que no vendían, o vendían menos que las novelas, lo cual por mi experiencia en el sector creo que puede ser cierto con matices, pues hay antologías que venden bastante más que muchas novelas,” afirma Villareal. “Por otra parte, es relativamente sencillo buscar colaboración de otros autores y lanzar un nueva recopilación, apoyarse en ellos y multiplicar el efecto dinamizador, de presentaciones, incluso de ventas. Las antologías suelen implicar más trabajo y un reparto menor de beneficios por cabeza, incluido el correspondiente al editor, de ahí que a algunos sellos no les interese, pero en mi opinión es una oferta con mucho potencial, sobre todo si tenemos en cuenta un tercer factor: un relato es muy cómodo de leer en un lector de libros digitales, y aunque los e-books todavía representan un 5% de la facturación, es un factor muy interesante a tener en cuenta.”

Sobre la aparición de pequeños sellos editoriales, Villareal piensa que: “Siempre han estado ahí, apareciendo nuevos al tiempo que desaparecían otros, pero manteniendo un número relativamente constante en torno a la treintena, con sus diferencias. Antes luchaban contra los problemas endémicos de la pequeña distribución y ahora por hacerse un hueco en el mercado, codo con codo con gigantes. Merece la pena alabar ese esfuerzo.”

Los datos del estudio revelan que las colecciones han reducido sus novedades a la mitad, ralentizándose el ritmo de publicación. El descenso en el número de libros publicados ha dado lugar a una mejora de la cualidad en términos de edición, diseño y traducción (salvo algunas excepciones), así como un esfuerzo continuado por estabilizar los precios apoyándose en las ediciones en rústica. “Es una apreciación subjetiva”, explica Villareal. “Quería incluir una nota de optimismo en un panorama de cifras a la baja. No aporto datos pero es una realidad constatable para muchos lectores encallecidos como yo, curtidos en una época donde menudeaban escasas novedades, malas traducciones y ediciones bastante mejorables en general. Ahora el lector es mucho más exigente y la editorial que no ofrece un producto atractivo y de calidad no tarda en sentir su rechazo. “

Auto-publicación y e-books: los nuevos del barrio

No hay datos oficiales que reflejen la influencia de la auto-publicación n las ventas totales en España, pero la tendencia en otros mercados sugiere un movimiento al alza. Bowker, la agencia oficial ISBN para EE.UU y Australia, estimó en la Feria del Libro de Frankfurt del año pasado que las ventas totales de e-books aumentaron un 60% en EE.UU con respecto al 2011. Si se tiene en cuenta que miles de libros se han publicado sin ISBN (como en la tienda Kindle de Amazon) el crecimiento en 5 años que se ha calculado en un 422% podría quedarse bastante corto.

Para Navarro, “yo creo que la labor de editores, correctores, maquetadores y traductores (cuando procede) dentro del proceso de publicación de un libro es crucial, y sigue teniendo su sentido. Por eso, un libro publicado sin pasar por estos filtros tiene una mayor probabilidad de llegar al mercado con carencias ya sea en lo referente a su contenido (historia, personajes, trama, desarrollo, etc.) como en sus aspectos formales (ortografía, estilo, maquetación, puntuación, etc) que aquellos que sí han pasado estos filtros. Y esto, sin duda, no es bueno. Se dice que no hay una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión. Y con la autoedición, los autores noveles tienen más  probabilidades de resultar dañados que beneficiados. Ahora bien, la mera existencia de más títulos y autores, con sus propuestas, sus historias, sus visiones, especialmente si no presentan las carencias a las que antes hacía referencia, se convierte en una muestra de dinamismo, de fuerza y de vida del género. Lo cual es positivo.”

Elías Combarro, administrador del blog "Sense of Wonder"

Elías Combarro, administrador del blog «Sense of Wonder»

Combarro dice tener sentimientos contradictorios con respecto a la auto-publicación. “En algunos aspectos es beneficioso y en otros… no tanto. Desde luego, es innegable que hay mayores oportunidades para los autores y eso puede ser positivo si hace que buenos escritores que de otro modo no hubieran sido publicados consigan salir a la luz y encontrar lectores. También es una gran noticia que autores consagrados puedan recuperar los derechos de obras que están descatalogadas y publicarlas de nuevo fácilmente. Eso hace unos años era impensable. Pero también pienso que la auto-publicación añade mucho ruido al panorama editorial. Cada vez es más difícil separar el grano de la paja, porque hay menos filtros. Para mí es muy importante que siga habiendo editores que seleccionen las obras realmente buenas, que creen colecciones dotadas de una marcada personalidad, que respalden a los autores verdaderamente interesantes. Ya se sabe que el 90% de todo es basura, como decía Sturgeon, pero la mayor parte del 10% restante me temo que no está en el lado de los autores auto-publicados.” 

 “Respecto a la auto-publicación. Confieso que no tengo nada claro si beneficia a perjudica al género, o a la edición en general,” señala Martínez, “Sospecho que, como suele pasar, tras un periodo de caos y exuberancia, se volverá a uno en el que las cosas se tranquilicen y el mercado se estabilice. Siempre que una nueva tecnología pone fácil hacer las cosas, se producen estos fenómenos. Ahora mismo editar un libro es tan fácil y tan barato que tenemos el mercado saturado de títulos. Eso, evidentemente, hace que haya mucho ruido mezclado con la verdadera información. Así que sí, el periodo es caótico, pero sospecho que no muy distinto de otros parecidos donde una nueva tecnología permitió la creación más rápida y más económica de libros. Con el tiempo, la tormenta se calma y el panorama se limpia… Eso sí, creo que las cosas van a cambiar y creo que tanto editores como escritores van a tener pasar por unas reconversiones bastante fuertes. Eso ya ha pasado antes, cuando se pasó del sistema de mecenazgo al de cobrar directamente de tus lectores. Y seguro que muchos se lamentaron del cambio, de una situación que ahora vemos normal.”

El número de usuarios de e-books en 2012 alcanzó el 58% para lectores españoles mayores de 14 años, lo que significa que el porcentaje ha crecido un 5,3% con respecto al año anterior. Aunque el estudio no aporta información sobre la cantidad total de e-books de género publicados en España, Villareal señala que se trata de un formato que está comenzando a despegar, estimando que más del 50% de las novedades se publican en formato tradicional además de en e-book. Sin embargo, hay importantes editoriales dentro del género como Alamut/Bibliópolis, Gigamesh o Valdemar que aún no ofrecen ese formato.

G.R.R. Martin en el Festival Celsius 232 de Avilés

Queda claro que existe una necesidad evidente de contar con datos oficiales que permitan analizar la situación de una manera adecuada. El estudio de Villareal es un primer paso y trata de abrir el camino. La escasa información muestra, sin embargo, que el género está finalmente encontrando su puesto en el mercado literario español, a pesar de la crisis económica. Celsius 232, el Festival Internacional de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror de Avilés, atrae cada año a más público, con reclamos tan famosos como el propio G.R.R. Martin. No solo los títulos fantásticos están copando los primeros puestos de las listas de best-sellers, sino que editoriales generalistas están apostando por el género y por autores nacionales para ampliar su catálogo. Random Mondadori ha creado recientemente el sello Fantascy, en el que autores como Concepción Perea, Jesús Cañadas, Ismael Biurrún, Rodolfo Martínez o Juan Miguel Aguilera se codean con escritores de talla internacional como Terry Pratcher, China Miéville o Brandon Sanderson. Aunque es cierto que el ritmo de publicación se ha ralentizado, los títulos de género están generando una buena parte de los ingresos del mercado. Algunas editoriales especializadas han desaparecido, pero la escena se renueva con iniciativas “indies”. Por ejemplo, Cuentos para Algernon ofrece traducciones gratuitas de relatos (con el consentimiento de los autores), Fata Libelli es una compañía que publica exclusivamente antologías de relatos traducidos en formato e-book, o la editorial Nevksy que ofrece traducciones de clásicos de la ciencia ficción soviética así como títulos de fantasía, weird y ficción especulativa.

Todo lo anterior muestra el creciente dinamismo del mercado literario de género en España, en un momento en que algunos de sus títulos han alcanzado gran popularidad entre los lectores que no suelen decantarse habitualmente por este tipo de literatura. Los editores se han dado cuenta de su potencial en términos de ingresos y de oportunidades de negocio. Esperemos que no se trate de una moda pasajera sino la consolidación lógica de un fenómeno natural.


[1] En un estudio realizado por la Federación Europea de Editores (FEP) España está únicamente por detrás de Reino Unido y Alemania en cuanto a producción de títulos nuevos, y es 4ª en el ranking de países europeos cuanto a ingresos netos totales. La Asociación Internacional de Editores (IPA) coloca a España en la 7ª posición en la clasificación de ingresos netos totales a nivel mundial en el sector editorial.

Entrevista a Anne Charnock, autora de “A Calculated Life”

(Podéis leer esta entrevista en inglés en el magnífico blog Sense of Wonder de Elías Combarro)

A Calculated Life, el debut como escritora de novelas de la británica Anne Charnock, ha recibido bastante atención en las últimas semanas después de haber sido nominada para el Philip K. Dick Award 2013, que honra las obras de ciencia ficción publicadas el año pasado en USA en rústica. Además, acaba de ser seleccionada como una de las finalistas de los premios The Kitschies que reconoce a la literatura más progresiva, inteligente y entretenida que contenga elementos de naturaleza fantástica o especulativa.

Antes de conocer estas nominaciones, no sabía de la obra de esta autora. Después he descubierto que Anne ha trabajado como periodista freelance en distintos medios, tras completar sus estudios de Ciencias Medioambientales en la Universidad de East Anglia (UK). En 2013 auto-publicó como e-book y en edición rústica A Calculated Life –que hace poco reseñé en este blog– antes de firmar un contrato con 47North, el sello editor de Amazon Publishing. La británica contribuye regularmente en The Huffington Post, además de publicar en su propio blog y en revistas del género como Lightspeed o SF Signal y es reseñadora de ficción para Strange Horizons.

Gracias a las redes sociales he tenido la oportunidad de enviar varias preguntas a Anne, que ha sido muy generosa al aceptar contestarlas en medio de un calendario cargado de compromisos profesionales. Quiero agradecerle desde aquí que dedicase tiempo a responder a mi curiosidad.

Cristina Jurado: Has mencionado en tu artículo para SF Signal que tu novela está influida por We de Yevgeny Zamyatin. Dejando a un lado las referencias obvias a Philip K. Dick, Orwell, Atwood, etc, mientras leía la historia debo confesar que pensé mucho en Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro (también lo mencionas en tu artículo). La instrumentalización de la ingeniería genética al servicio de los intereses médicos en la novela de Ishiguro se asemeja a la utilización de los humanos biónicos en el mundo corporativo de A Calculated Life. ¿Tenías la intención de abordar temas morales cuando escribías la novela?

Anne Charnock: Me alegra que menciones Nunca me abandones. Leí el libro justo después de su publicación en 2005 cuando había finalizado la primera versión de A Calculated Life. Me animó que Ishiguro escribiera ficción especulativa en un escenario tan familiar de un futuro cercano. Creo que si pudiéramos viajar al futuro, nos encontraríamos un mundo que nos resultaría físicamente familiar. Los mayores cambios serían invisibles y se manifestarían principalmente en nuestras relaciones sociales. Me agobié un poco cuando empecé mi novela al tratar el tema de hacia dónde se dirigía la humanidad, con la ingeniería genética y las posibles mejoras de nuestra inteligencia. ¿Evolucionaríamos hacia algo que no podría considerarse  completamente humano? ¿Nos escindiríamos en diferentes especies? Escribí la novela para ver si mis miedos eran injustificados. ¿Podría el futuro llegar a ser tan negativo?

CJ: Muchos consideran que el poder de la ciencia ficción reside en su capacidad no solo para predecir el futuro pero también para comprender las tendencias latentes en nuestro presente. ¿Cómo construiste la tecnología y la estructura social de la novela?

AC: En mi novela, he imaginado una situación en la que la sociedad y las instituciones han adoptado desarrollos tecnológicos porque las contrapartidas están claras: una mayor seguridad pública, eficiencia mejorada y más beneficios para los accionistas. Después intenté pensar en el posible impacto que todo ello acarrearía y decidí que la sociedad se polarizaría en base a la inteligencia. Pero también creí que la gente aceptaría la situación porque cada uno obtiene algún tipo de beneficio. La ciencia ficción nos permite abordar un tema actual y extrapolarlo. Me gusta pensar que se trata de un género que puede ayudarnos a reflexionar sobre los temas actuales así como a hacernos preguntas interesantes en el ruedo político.

CJ: A Calculated Life está escrito en tercera persona. Con ello ¿intentas hacer hincapié en las peculiaridades de Jayna? ¿Cómo construiste el personaje principal?

AC: Si, adopté un punto de vista limitado de tercera persona. Es limitado porque solo revelo los pensamientos de un personaje, Jayna. Por ello, se acerca más a la narración en primera persona. En los primeros capítulos, doy a conocer lentamente que esta mujer super-inteligente lucha a la hora de establecer relaciones y que también comete errores, errores de juicio. Espero que el lector pueda caminar de la mano con Jayna cuando comienza a percibir su vida de forma más crítica, transformando su inocente visión del mundo.

CJ: La novela has sido nominada al premio Philip K. Dick y a The Kitschies. ¿Cuál ha sido el impacto de esas nominaciones en tu vida y tu trabajo?

AC: Es quizás aún pronto para saberlo. Me satisface que mi familia se alegre. Y es maravilloso que gente como tú quiera saber más sobre mi libro. ¡Es un gran honor compartir terna con el resto de los finalistas! Espero que estas nominaciones puedan brindarme nuevas oportunidades. De momento, estoy muy contenta de asistir la ceremonia de los premios Philip K Dick en Seattle y espero emocionada conocer al resto de autores. Es genial salir de la cueva en la que escribo.

La autora durante su residencia artística en la Cortijada Los Gázquez, Andalucía. Foto de Gonzaga Gómez-Cortázar Romero

CJ:  Has estudiado ciencias medioambientales pero has trabajado sobre todo como periodista en New Scientist, The Guardian, Financial Times, International Herald Tribune y Geographical entre otros. ¿Crees que tu carrera ha influido en la manera en la que enfocas las historias que escribes? ¿Por qué?

AC: Probablemente, pero no estoy segura de cómo. Con frecuencia suelo cubrir noticias en países en vías de desarrollo y siempre busco proyectos comunitarios de manera que pueda preguntar a individuos y familias cómo les va en sus vidas, cuáles son sus aspiraciones y qué obstáculos han tenido que afrontar a la hora de mejorar su calidad de vida. Como periodista he aprendido que todo tema tiene dos cara. ¡Es muy útil a la hora de escribir sobre utopías y distopías!

CJ: ¿En qué crees que han contribuido las mujeres a la ciencia ficción?

AC: Bueno, Mary Shelley dio el pistoletazo de salida y muchos títulos clásicos de la ciencia ficción han sido escritos por mujeres, todos conocemos sus nombres. No podemos negar esa herencia. Dudo en afirmar que las mujeres escriben hoy un tipo de ciencia ficción diferente al de los hombres. Hay escritoras que escriben ciencia ficción “hard” y “espace operas”. Y hay escritores que abordan la ciencia ficción social. Personalmente, siempre he preferido historias de personajes sin importarme si el autor es un hombre o una mujer.

CJ: Mi última pregunta se refiere a la literatura que ha influido en tu trabajo. En tu artículo para SF Signal mencionas a numerosos autores clásicos de fantasía y ciencia ficción. ¿Qué autores nuevos te interesan? Fuera del género ¿cuáles son tus favoritos?

AC: Leo prácticamente todo lo que esté bien escrito y si echas un vistazo a los libros de mis estanterías, podrás identificar fácilmente mis favoritos. Se trata de los libros subrayados y con notas en los márgenes ¡siempre me esfuerzo en saber por qué son tan buenos! Por ejemplo: The Hours de Michael Cunningham, A Visit From The Goon Squad de Jennifer Egan, The Flood de Maggie Gee, Remainder y Men in Space de Tom McCarthy. En 2013 mis lecturas favoritas fueron: Life After Life de Kate Atkinson, Umbrella de Will Self, The White Tiger de Aravind Adiga, Collected Stories de Lydia Davis, Dark Eden de Chris Beckett y City of Bohane de Kevin Barry’s. 

ACGracias por tus preguntas, Cristina, ¡Me gustan los desafíos!

Cinco mujeres relacionadas con lo fantástico hablan del género

Una traductora, tres escritoras y una editora ofrecen su opinión sobre la aportación de las mujeres en la literatura de fantasía, ciencia ficción y terror

(Este artículo apareció hace unos días en la revista digital de los breve y lo fantástico miNatura. Además, quienes estéis interesados podéis leerlo en inglés en el estupendo blog Sense of Wonder, que Elías Combarro nos presta en cada ocasión para dar a conocer nuestras historias en la lengua de Shakespeare.)

Resulta cuanto menos llamativo que en las listas de éxitos editoriales de ciencia ficción exista una ausencia constante de autoras. Si bien es cierto que ampliando el espectro y dando cabida a la literatura fantástica se añaden un puñado de nombres femeninos, el fenómeno es conocido por los estudiosos y los fans del género.

Según parece el problema es la invisibilidad de las autoras, cuyas propuestas literarias no parecen gozar del apoyo del mundo editorial, de la crítica especializada y de la comunidad de lectores. Esto se desprende de los artículos que algunos periodistas y blogueros les dedican. Hace unos meses Damien Walter desde The Guardian señalaba que, de un total de veintinueve, solo hay cuatro autoras galardonadas con el premio Grandmasters of Science Fiction que otorga la Asociación de Escritores Americanos de Fantasía y Ciencia Ficción. En otro post Julie Crisp de Tor Books desviaba hacia la oferta: de los  502 manuscritos enviados a Tor, solo un 32% procedía de mujeres que, además, cultivaban sobre todo la fantasía –épica o urbana- y no la ciencia ficción. Katha Pollitt ya apuntaba en un artículo publicado en la ezine Slate en 2011 a la ausencia de mujeres en el mundo editorial. Ian Sales abordaba este tema en un post reciente resaltando la existencia de un mito pernicioso por el cuál se acepta comúnmente que las mujeres no escriben ciencia ficción.

La mayoría basa sus reflexiones en un informe publicado en 2012 por VIDA: Women in Literary Arts, una organización estadounidense fundada hace 6 años para fomentar la reflexión sobre las obras literarias escritas por mujeres. El informe revelaba que, a pesar de que se estaba alcanzando la paridad por parte de hombres y mujeres en el envío de trabajos literarios a publicaciones de ciencia ficción, las obras reseñadas eran de autores y los propios reseñadores eran hombres en una cantidad abrumadoramente superior al de las obras escritas y reseñadas por mujeres. La revista Strange Horizons realizó un estudio similar que llegó a conclusiones semejantes.

En España, a pesar de que no contamos con datos que corroboren esta tendencia, nada hace pensar que la realidad sea distinta. Por eso decidimos preguntar a cinco mujeres escritoras, talleristas, traductoras y editoras que trabajan en el mercado de habla española sobre lo que opinan al respecto. Les formulamos las mismas preguntas en una suerte de panel internacional en el que se intentó ofrecer la opinión de mujeres de distintos puntos geográficos.

Ante la pregunta ¿por qué crees que hay menos escritoras que escritores de ciencia ficción, fantasía y terror en el mercado de habla española?, Ana María Shua (escritora) responde: “¿Hay menos? ¿En porcentaje de autores publicados? Es verdad que hay menos mujeres que escriben ciencia ficción, en todo el mundo y en todos los idiomas, quizás porque la relación de las mujeres con la ciencia es relativamente reciente. En cuanto a “fantasía” no sé si se refiere al género “fantasy”, que para mí se limita a una imitación de Tolkien y no me interesa mucho, o a la literatura fantástica en general. Si se trata de literatura fantástica, (que engloba a la literatura de terror) yo creo que hay más mujeres que hombres dedicadas al género. En números absolutos, hay más escritores que escritoras publicados en todos los géneros, por razones históricas. Entre las escritoras, el porcentaje de las que escriben literatura fantástica es más alto que entre los hombres. Conozco incluso trabajos hechos por feministas norteamericanas tratando de explicar por qué las mujeres prefieren el género fantástico.”

Ana Maria Shua foto

Ana María Shua

Susana Sussman (autora y tallerista) defiende que es “por lo mismo que hay menos aficionadas a estos géneros, menos ingenieras y menos científicas. Algo en nuestra sociedad sigue enseñándonos que estas cosas son para niños, no para niñas. Lamentablemente las damas simplemente no se plantean nada que suene vagamente a algo técnico. No es falta de capacidad, sino de siquiera intentarlo. Así como mi abuela jamás se planteó la posibilidad de que ella pudiera aprender a manejar un auto, la gran mayoría de las mujeres de hoy en día no se plantean una vida diferente a casarse, pasar el día en casa, tener niños y leer novelas románticas. ¿Que es un cliché? Tristemente lo es: pero no por eso deja de ser cierto que muchas mujeres viven sus vidas bajo ese esquema. ¿Por qué yo leo ciencia ficción? Porque un día lo intenté, antes de que me metieran en la cabeza que las niñas no necesitan esas lecturas tan complicadas. ¿Por qué soy científica? Porque cuando mi papá me dijo que una mujer no podía tener familia y a la vez dedicarse a la ciencia, fui demasiado testaruda como para hacerle caso. ¿Por qué escribo? Porque un día lo intenté. Así de sencillo.”

Cristina Macía (traductora) opina que es “porque son géneros en los que los profesionales suelen empezar como aficionados, y durante muchos años los aficionados españoles eran tíos por abrumadora mayoría. Eso ha cambiado hoy en día; el fándom ha cambiado y salta a la vista que cada vez hay más escritoras (si exceptuamos quizá el tema de la ciencia ficción, pero es que en ciencia ficción estamos muy de geriátrico en España). No es un problema solo de género, es también un problema de edad. Las nuevas generaciones de autores y lectores son mucho más de El Señor de los anillos que de Mundo Anillo

Ana Díaz, compañera de trabajo y friqui de pro, añade: “Y también puede ser en que los libros de ciencia ficción más clásicos (o antiguos) los personajes femeninos son inexistentes o secundarios muy prescindibles, lo que no es precisamente inspirador. Si hace no tanto en otros países la literatura estaba enfocada por géneros, imagínate aquí. Yo de pequeña iba a la librería y siempre me señalaban unos libros horrorosos de hadas para niñas. Los Tres Investigadores eran de niños y para niños.” Sobre este punto, Macía agrega que: “Con lo que tengo que estar de acuerdo, pero me gustaría saber si a alguna chica más le pusieron trabas para leer Los Tres Investigadores llevando falda. A mí no, y soy más vieja que vosotras, seguro). Otro tema importante: En los viejos tiempos y me temo que aún hoy en día, si eres mujer y escribes ciencia ficción, fantasía o terror  te meten inmediatamente en una mesa redonda titulada El papel de la mujer en el género. La tercera vez que te lo hacen te planteas seriamente dedicarte a la novela histórica. O a la fabricación de bombas de racimo.”

Para Chely Lima (autora): “¿Hasta qué punto muchos editores no siguen esperando que los escritores del género femenino produzcan historias de amor, o historias cuyas protagonistas sean mujeres comunes y corrientes -lo que se supone que una mujer común y corriente debe ser- con conflictos de madre, esposa, amante, ama de casa o trabajadora… pero invariablemente conflictos menudos, cotidianos, firmemente arraigados al plano de la realidad? En mi experiencia personal, yo siento todo el tiempo que existen carriles cuyos límites una escritora no debe traspasar si es que pretende salir a la luz con las grandes editoriales y tener éxitos de venta.  Y si te sales del carril, pues… puede que no seas lo que desea ver en los anaqueles de una librería -virtual o no- el editor y tal vez una parte de los lectores. A mí un agente literario de los más importantes me dijo no hace mucho: “Tienes dos problemas para pegar un exitazo: Primero, tu literatura es muy pervertida para el gusto gazmoño de la mayor parte de las editoriales. Segundo: Tu literatura es muy masculina”.  Qué paradoja, ¿no?”

Carmen Cabello (editora) contesta: “¿Verdaderamente hay menos escritoras que escritores dentro del género? ¿Estamos teniendo en cuenta las escritoras que hacen “urban fantasy”, “young adult” o romántico paranormal con fuertes dosis de contenido fantástico? No me he puesto a contar los manuscritos que recibimos de hombres y mujeres en Kelonia pero más o menos os digo que están a la par. Pero eso es ahora, hace décadas el género estaba dominado por hombres pero ya no.”

Susana Sussman

Susana Sussman

Preguntamos a las entrevistadas qué creen que aporta la mirada de la mujer en estos géneros. Sussman afirma que: “lo mismo que aporta la mirada de cualquier individuo. Cada uno de nosotros es producto de nuestras experiencias, y lo único que puede diferenciar la literatura femenina de la masculina es el papel tan diferente que nos hacen vivir en nuestra infancia y juventud, y que luego repetimos en nuestras hijas. Así que yo creo que poco importa si un relato de ciencia ficción o fantasía es escrito por un hombre o por una mujer, lo que importa en realidad es que su autor o autora sea bueno escribiendo y dote de vida a sus personajes. Claro está que muchas escritoras han aprovechado la oportunidad para hacer proselitismo feminista, pero eso también es una decisión en tanto individuos, que no tiene más o menos valor por nacer de una mujer.”

Cabello piensa que “para mí lo mismo que aporta la mirada de un hombre a la literatura romántica, por ejemplo. Cada libro es un mundo y no creo que en algo como la escritura un hombre o una mujer pueda aportar un visión particular que el otro sexo no pueda. Por ejemplo, la saga Canción de Hielo y Fuego, ¿la podría haber escrito una mujer? Sin duda. ¿Y el Ciclo de Terramar, podría haberlo escrito un hombre? Yo doy aquí también un rotundo sí.”
 

“Pues todo lo que puede aportar una mujer inteligente que escribe dentro de cualquier género literario: una mirada diferente, a ratos mucho más profunda y dramática que la de muchos autores del otro sexo, personajes femeninos más creíbles y carismáticos; y, ya más específicamente, elementos que humanizan la narración, que la sexualizan, que la sacan del chiste ingenioso a ultranza, de los héroes plásticos que no tienen vida fuera de los márgenes de la tecnología o la violencia…”, opina Lima.

Macía lo tiene muy claro: “Una mirada distinta de la del hombre. Claro. Igual que serán distintas las miradas de una mujer de veinte años y una mujer de sesenta. Igual que serán distintas las miradas de una mujer de Barcelona y una mujer de Cádiz. Pero me apuesto lo que sea a que, a la hora de escribir, tienen más en común un hombre y una mujer de veinte años que vivan en Cádiz que dos mujeres, una de Barcelona y una de Cádiz, una de veinte años y una de sesenta. Entiendo la necesidad de clasificar, etiquetar y montar equipos de fútbol, pero me parece más una necesidad del director de marketing que del escritor o el crítico. Al lector se la debería traer flojísima, eso seguro.”

Shua entiende que “bueno, cuando las mujeres imitan a Tolkien hacen más hincapié en los personajes femeninos y tienen más en cuenta sus deseos, sus problemas, sus limitaciones sociales. Cuando escriben literatura fantástica de alta calidad literaria, muchas veces es imposible saber (si no se conoce el nombre) si el autor es varón o mujer. He visto perder muchas apuestas entre los jurados de concursos en que los autores se presentan con seudónimo. Y en ciencia ficción, ahí está la maravillosa James Tiptree para demostrar que la buena literatura no tiene género.“

Cristina Macías

Cristina Macías

Ante la pregunta “¿Cómo ves el panorama de la literatura de género en español?”, Macía responde: “mucho más vivo que nunca. Entran voces de las periferias del género, entran voces de otros géneros, y las propias, las que surgen del fándom y se profesionalizan (más o menos) son más potentes y más interesantes que nunca. Y sobre todo son más numerosas, muchas más numerosas. Las nuevas vías de publicación hacen que se pierda el filtro editorial en muchos casos (y eso no siempre es una ventaja, porque a Amazon puede llegar cualquier mierda), y a veces cuesta encontrar el petróleo debajo de tanta tierra, pero está ahí. Otra cosa es que las ventas no acompañen. El número de lectores no se ha incrementado tanto, y si antes había cinco autores para cinco mil lectores con un presupuesto conjunto de cien mil euros, ahora hay cincuenta autores para esos cinco mil lectores y esos mismos cien mil euros, o menos. Ni siquiera hace falta meter factores como la crisis y la piratería. La piratería sobre todo es la explicación de autores y editores que no saben echar las cuentas.”

Shua se refiere al mercado editorial en su conjunto: “En este momento domina el policial de una manera brutal y casi excluyente. Pero son modas, todo pasa y todo vuelve. Hace diez años dominaba la novela histórica. Hoy, con las Cincuenta Sombras de Grey, hay un revival del erotismo.”

Por su parte, Cabello cree que,
”tenemos grandes autores y autoras. Yo estoy esperanzada, los lectores son bastantes fieles pero sigue predominando los escritores extranjeros. Por desgracia bastantes siguen con la creencia que una novela de un autor extranjero es mucho mejor que lo realizado aquí  y nada más lejos de la realidad. Las grandes editoriales están apostando por el género aunque en sus catálogos sigue predominando más lo de fuera pero empiezan a apostar por el género en español.

Por otra parte hemos surgido algunas pequeñas editoriales de género con catálogos casi al 100% de autores y autoras nacionales y este dato, en esta época de gran recesión económica, eso tiene gran significado.”

Lima es más pesimista: “Entre la necesidad de glorificar la literatura realista y la fiebre por la novela histórica -que no acaba de curarse en buena hora- el género vive malos tiempos. Y por todo cuanto he leído acerca del tema -ya sean artículos, reseñas o entrevistas-, por conversaciones con amigos escritores, por frases que a veces saltan en Internet, me da la impresión de que entre los lectores sigue habiendo muchos prejuicios acerca de estos tres géneros, y que esos prejuicios influyen en las preferencias de los editores. También pareciera que se le da más valor a la literatura de CF, fantasía y terror de otras latitudes, en especial la de habla inglesa – alguien me comentaba ayer, riéndose, que con la ciencia ficción en habla hispana pasaba lo mismo que con la música rock cantada en español.”

Sussman también comparte la opinión anterior: “Está de capa caída. Así como pocas mujeres se plantean el interés en estos géneros, pocos aficionados y aficionadas se plantean la posibilidad de ingresar al oficio de escritor, por lo que nunca descubren si tienen o no talento. Así que tenemos pocos representantes. Suma a eso que hay un prejuicio terrible, sobre todo entre los escritores mainstream, de que la literatura de género no es verdadera literatura y por tanto nadie espera buena calidad literaria en la fantasía. Eso hace que cualquiera se auto-publica sin cuidar el estilo, alcanzando un mínimo de calidad literaria. Los lectores leen estos bodrios auto-publicados y el prejuicio se fortalece. Ojo, que no digo que quien se auto-publica es mal escritor. No, por Dios, hay muchas obras auto-publicadas de gran valor. Pero como en todo hay separar el trigo de la paja. El fenómeno de la auto-publicación ha eliminado la criba del editor, que si bien eliminaba todo lo que le parecía poco comercial también eliminaba todo lo que necesitaba trabajo de revisión también.”

Chely Lima

Chely Lima

Interrogada sobre sus escritoras favoritas de ciencia ficción, fantasía y terror de habla española y en otras lenguas, Lima comenta que “al cabo de lo que yo llamaría una “sobredosis” del género -y aquí debo aclarar que entre los autores de los libros que formaron parte de esa sobredosis no había muchas mujeres- pasé varios años lejos de la ciencia ficción, la fantasía y el terror, al menos como lector.  Hace poco más de dos años regresé al redil y recién es que me estoy actualizando. Leí mucho a Isak Dinesen en la infancia y la adolescencia, pero después no la he retomado. Su majestad Úrsula K. Le Guin me sigue fascinando, por la fuerza de su narrativa, por la sutileza del costado poético de lo que te cuenta, por su habilidad para enganchar al lector y de hacer planteamientos feministas a través de historias de ciencia ficción.  Me acuerdo que en una época en la que yo me estaba atiborrando de escritores soviéticos de CF -algunos de ellos excelentes-, la literatura de Le Guin me parecía mucho más progresista que la que escribían los rojos -lo que en aquel entonces, ingenuo e ignorante que era uno de joven, se me antojó una paradoja. Luego están Angélica Gorodischer y Margaret Atwood, que siguen siendo de mis favoritas.  Hace poco me leí Lágrimas en la lluvia, de Rosa Montero, y no hace tanto conocí la existencia de Lola Robles, Elia Barceló y Laura Gallego García. La verdad es que cuando me cae en las manos un autor que no conozco, no suelo fijarme en su género ni su nombre. Empiezo a leer, y si me engancha, sigo, si no, pues lo echo a un lado. Si lo termino y me gustó, entonces me informo acerca de él y busco más obras.  Pero supongo que eso es lo que hace todo el mundo.”

Sussman afirma no tener escritoras favoritas. “Mis escritores favoritos son todos hombres. ¿Por qué? No lo sé. Seguramente porque hay mucha más variedad de escritores que de escritoras. También porque muchas escritoras usan la literatura como panfleto feminista (y yo soy alérgica a eso). Pero debo nombrar, seguro que sí, a Angélica Gorodischer, cuya fantasía me ha gustado mucho. Su ciencia ficción no tanto, pero su Kalpa Imperial es una de esas obras que se te quedan en la memoria. Y recientemente disfruté muchísimo de las novelas de Gail Carriger, que sí, son bastante femeninas en su redacción, pero por encima de eso son divertidas e interesantes.”

Macía responde que “por historia, Elia Barceló, Susana Vallejo, Pilar Pedraza, la vieja guardia. Susana me va a matar por esto, seguro. En los últimos meses me han gustado mucho, por motivos muy distintos, Clara Peñalver o Concha Perea, y muy en la periferia, Ana Campoy o Sofía Rhei (qué pasa, la fantasía es como uno de Bilbao, incluye a los autores que le da la gana). De las extranjeras, reconozco que tengo un punto débil con Tanith Lee y Lisa Tuttle, las dos asquerosamente poco publicadas en España. Anne McCaffrey, JK Rowling, Catherine Asaro, Connie Willis… Ah, y su majestad, la argentina Angélica Gorodischer. Gloriosa.”

“Mis escritoras favoritas son Susana Vallejo, Laura Gallego, Anabel Botella, Amaya Felices me sorprendió muchísimo con Hipernova”, dice Cabello, que añade: “Solo he leído una obra de MJ Sánchez pero ha sido un gran descubrimiento con su Después de ti, nadie que hizo que me riera de las etiquetas ya que su novela se considera romántica pero yo me quedo con la parte paranormal, con esos vampiros tan vampiros. 
Y gracias de Kelonia he descubierto a las siguientes a las que pienso seguir la pista: Laura SB, Marta Junquera, Ana Martínez Castillo, Carolina Márquez Rojas, Victoria Vílchez, Montse N. Ríos e Irene Comendador. Escritoras que le dan a todo y lo dan todo. 

Y una que tengo pendiente de leer con la que tengo las expectativas muy alta es Virginia Pérez de la Puente. Y de autoras extranjeras no tengo preferencias, la verdad, cada vez leo menos fantástico no creado dentro de nuestras fronteras.”

A Shua le gustan: “En ciencia ficción la Tiptree, claro, o Alice Sheldon. Me gustaban mucho también las historias del Pueblo, tal como las contaba Zenna Henderson. Y obviamente Ursula Le Guinn. En español, creo que Angélica Gorodischer es lo más grande que hay. Al menos de lo que yo leí. En literatura fantástica, tenemos a las mejores y las más grandes autoras de América Latina: Silvina Ocampo en Argentina, Elena Garro en México, y…no sé, la lista es inmensa, TODAS las buenas autoras latinoamericanas han escrito literatura fantástica (igual que los hombres). En fantasía, tengo que hacer una excepción a mi desdén para mencionar a Liliana Bodoc, que tiene una prosa realmente bellísima.”  

Cuando se le planteó la cuestión sobre qué debía cambiar en el sector editorial para que hubiera una mayor paridad entre escritores y escritoras de género, Macía responde: “Nada, absolutamente nada. Los cambios tienen que ser en la base lectora, que es de donde surgen los autores, que es de donde se nutren las editoriales. No creo que ahora mismo se pueda acusar a las editoriales de discriminar a las mujeres a la hora de publicar. Todo lo más, en algunas ocasiones, a la hora de promocionar.”

En la misma línea se pronuncia Shua: “No debe cambiar nada, al contrario. Debe seguir adelante la misma tendencia que vemos hoy: que se vayan incorporando cada vez más autoras, tal como está sucediendo ahora.  Debo admitir que a la hora de elegir géneros comerciales, las mujeres se inclinan sobre todo por la novela rosa. Pero se puede hacer novela rosa también en el fantasy, en el terror, o en la ciencia ficción.”

Carmen Cabello

Carmen Cabello

“Ya sabéis lo que pienso :)”, dijo Cabello, mientras que Lima afirma que “pienso que es una cuestión de tiempo. Como quien dice, de evolución. Que es algo que no puede forzarse. Más temprano que tarde, las escritoras de calidad se impondrán. Y en la medida en que la presencia de la mujer sea más fuerte en los predios culturales en general, más y mejor llegará la obra de las escritoras al gran público, escriban bajo el letrero que escriban.”

Para Sussman: “Creo que el origen no está en las editoriales, aunque tal vez me equivoque por falta de experiencia en ese medio. Creo que simplemente hay menos oferta de literatura femenina que de literatura masculina. Y a veces se fuerza la publicación de autoras para equilibrar la balanza, por lo que acaban publicando obras no tan buenas por falta de oferta de mejor calidad. De todas maneras yo no veo la necesidad de forzar esta paridad. Las buenas obras son lo importante, sin importar el sexo, el género, la identidad sexual, las preferencias sexuales, la raza, el país de origen o las capacidades o discapacidades de sus autores.”

Queremos agradecer a las participantes en esta conversación la excelente disposición con la que acogieron nuestra iniciativa y el tiempo que dedicaron a elaborar sus respuestas. Ahora sabemos más, directamente de las fuentes.

Biografías

Ana María Shua nació en Buenos Aires en 1951.  En 1967 publicó su primer libro de poemas,  El sol y yo,  que obtuvo dos premios literarios. Desde entonces se ha destacado como escritora en todos los géneros.  En 1980 ganó con su novela Soy Paciente el premio de la editorial Losada. Sus otras novelas son Los amores de Laurita, (llevada al cine), El libro de los recuerdos (Beca Guggenheim), La muerte como efecto secundario (Premio Municipal en novela) y la última,  El peso de la tentación (2007).  La crítica considera sus microrrelatos como los mejores en lengua española.  Sus libros en el género son La sueñera, Casa de Geishas, Botánica del caos y Temporada de fantasmas  (reunidos en España en el volumen Cazadores de Letras) y Fenómenos de circo, publicado en el 2011. También ha escrito libros de cuentos: Los días de pesca, Viajando se conoce genteComo una buena madre. En 2009 se publicaron reunidos en el volumen Que tengas una vida interesante. Recibió varios premios nacionales e internacionales por su producción infantil-juvenil, que se lee en toda América Latina y en España. Su obra ha sido traducida a diez idiomas.

Carmen Cabello nació en Sevilla en septiembre del 77 y desde hace diez años reside en la localidad valenciana de Meliana. Técnico Especialista en Relaciones Públicas y Técnico en Publicidad es, desde joven, una gran aficionada a la fantasía en todas sus vertientes: desde la literatura al cine pasando por el cómic, el manga y la animación. Fundadora y presidenta de la Federación Española de Fantasía Épica ha participado activamente en la organización de dos Hispacones (Mislata 2011 y Urnieta 2012) y en el Festival de Fantasía de Fuenlabrada (2013). En la actualidad desarrolla su trabajo en Kelonia Editorial junto con Sergio R. Alarte, publicando libros de fantasía, ciencia ficción y terror.

Chely Lima es narradora, dramaturga, poeta, periodista, fotógrafo, editora, guionista de cine, libretista de radio y TV.  Norteamericana, de origen cubano.  Ha publicado más de 25 libros (novelas, cuentos, poesía y literatura para niños) en Estados Unidos, Cuba, México, Colombia, Venezuela y Ecuador.  Desde principios de 1992, en que abandonó su isla natal, ha vivido en Ecuador, Argentina y Estados Unidos, donde permanece hasta la fecha.

Susana Sussman es escritora de ciencia ficción y fantasía, editora de la revista Crónicas de la Forja, coordinadora del taller literario Los Forjadores, organizadora de las Tertulias Caraqueñas de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror, activista de la ciencia ficción, física de cuerdas y super-cuerdas, metróloga de masa, auditora de calidad, feliz madre y esposa.

Cristina Macía (Madrid, 1965) dice de sí misma que traduce libros de fantasía, que vive con un escritor de ciencia ficción y que se mete en unos follones terroríficos. Su vida es de género, sin duda. Sabemos que inició estudios de Filosofía, carrera que dejó de lado cuando le picó el gusanillo de la traducción. Comenzó traduciendo comics antes de dedicarse a las novelas de fantasía y ciencia ficción. Es mundialmente conocida por traducir al español la serie Canción de Hielo y Fuego de G.R.R. Martin y por ser una de las coordinadoras del Festival Celsius de Gijón.

“A calculated life” de Anne Charnock: ¿qué significa ser un “ser humano”?

Hace muchos, muchos años, la que suscribe obtuvo una beca para estudiar un master en USA. El último trimestre tuvo la brillante idea de apuntarse a un curso de la facultad de filosofía llamado “Teoría del Valor”. Le hicieron leer a Daniel Denett y, desde entonces, tiene pesadillas cada vez que ve un atril. Esto viene a cuento porque, leyendo la novela A calculated life de Anne Charncock, he revivido momentos del curso que os comento.

Recuerdo cómo tratamos la cuestión “qué significa ser un ser humano” hasta la saciedad. La pregunta puede parecer banal pero no lo es, creedme. Para ser reconocido como ser humano ¿es suficiente con ser un homo sapiens sapiens? Porque hasta no hace mucho en muchos países occidentales una persona de raza negra no era considerada como “ser humano”. Y no estoy hablando solo de derechos y obligaciones sino del estatus de una persona. ¿Es un clon un “ser humano”? ¿Lo sería una inteligencia artificial capaz de aprender y sentir? ¿Y un androide con apariencia humana? ¿Cuál sería el papel del fabricante de un ser humano artificial?

A calculated life se desarrolla en un futuro a medio plazo en el que una sociedad tecnocrática autoriza la aplicación de agresivos tratamientos genéticos para mejorar las capacidades cognitivas de los seres humanos. El apogeo de estos tratamientos implica la aparición de los “biónicos”, individuos que “nacen” ya adultos (al estilo de los replicantes Philip K. Dick). En un intento por mejorar la integración de estos individuos sin infancia en el mundo laboral de las poderosas corporaciones, sus “fabricantes” les dotan de capacidades emocionales más desarrolladas que las de los biónicos precedentes. Tanta emotividad no puede traer nada bueno, claro, y algunos ejemplares comienzan a ser retirados forzosamente de sus puestos de trabajo después de que empiecen a mostrar comportamientos inaceptables.

La historia se cuenta desde la mirada de Jayna, la protagonista, a través de la cual el lector se asoma a un mundo perfectamente estructurado para maximizar la eficacia laboral de los “biónicos”. Estos seres, fisiológicamente humanos, son tutelados por las compañías para las que trabajan y, a pesar de poseer capacidades muy superiores a las de las personas con implantes cognoscitivos, viven en enclaves restringidos alejados de la población no biónica. El descubrimiento del mundo más allá del espacio laboral y los enclaves biónicos, y la interacción con personas sin implantes cognoscitivos conducirá a Jayna a cuestionarse aspectos sobre su propia naturaleza.

Me parece acertada la utilización de la tercera persona que permite crear una distancia indispensable entre el personaje principal y el mundo que la rodea. El lenguaje es fluido sin estar excesivamente trabajado y los diálogos son ágiles. Se diría que el oficio de periodista de la autora se aplica a su estilo narrativo, porque la novela parece una crónica de acontecimientos.

Anne Charnock, en blanco y negro

Solo veo un par de cosas negativas en esta novela. La primera tiene que ver con la manera en que arranca, un principio extremadamente lento que fracasa a la hora de enganchar al lector. La segunda, la existencia de un exceso de epílogos (¡dos ni más ni menos!) de los cuales, en mi opinión, el segundo es totalmente innecesario. La autora cerraba la obra de una manera impactante y dejaba espacio para la reflexión con el primer epílogo. El segundo, estropea el efecto conseguido con el final abierto.

Es un acierto que la novela tenga 195 páginas, suficientes para contar la historia sin necesidad de alargar innecesariamente la acción. En ocasiones, la economía de páginas es un punto a favor de una obra, demostrando que esa moda existente entre algunos autores de supera las 400 páginas no es axiomática.

A calculated life acaba de ser nominada para los premios Philip K. Dick y Kitschies Golden Tentacle al mejor debut como novela. En un artículo de SF Signal Charnock habla sobre las obras y autores que han influido en el desarrollo de esta novela, desde el ya mencionado Philip K. Dick hasta George Orwell, pasando por Margaret Atwood, Doris Lessing, Ayn Rand, Yevgeny Zamyatin, Kazuo Ishiguro, Walter M Miller Jr., Cormac McCarthy, José Saramago, Max Brooks, Hugh Howey o Maggie Gee. Mejor leer de su puño y letra sobre sus influencias, dice el blog, y yo por una vez y sin que sirva de precedente estoy de acuerdo con él.

Finalistas de este año a los premios Philip K. Dick

Es una novela dinámica a la que le cuesta ganar la atención del lector. La recomiendo por su relativa brevedad y por la perspectiva que ofrece sobre un tema ampliamente tratado por el género. La idea de que seres humanos mejorados sean sometidos a una sociedad que los tolera por los beneficios económicos que producen me parece repleta de posibilidades.

El blog dice que el estatuto de “ser humano” está sobrevalorado: no hay nada que un ser virtual como él no pueda hacer. Lo importante, por lo que parece, es calificarse como “ser”. ¿Qué es un “ser”?, le pregunto. Me mira con desprecio y cita el Wikipedia “una entidad capaz de definirse a sí misma frente a un medio capaz”. Le digo que, para mí, se trata de cualquier entidad auto-reflexiva capaz de aprender. Entramos en un bucle ontológico… y nadie gana.

Maelstrom: Relatos que duelen

Ayer nos levantábamos con la noticia de que un grupo de inconscientes había decidido organizar Maelstrom http://maelstrom.transartica.net un boletín de relatos de género ¡en España! Intrigados por tan extraño suceso, el blog y yo hemos removido cielo y tierra para encontrar algún miembro de esta pandilla de criaturas subversivas y llegar hasta el hueso mismo de la noticia.

La legión que compone a los subersivos Melstrom

La legión que compone a los subersivos Melstrom

Tras interrogar a nuestros contactos en los bajos fondos del fandom, finalmente un integrante del grupo accedió a contestar a nuestras preguntas. Tenemos la sospecha de que se trata de @cruciforme pero todo puede tratarse de una mera maniobra de distracción para desviar nuestra atención. A continuación, os ofrecemos el resultado de nuestra conversación, realizada tomando numerosas precauciones para no desvelar la identidad de nuestro interlocutor/a.

Cristina Jurado: La pregunta más obvia, la primera es ¿qué es Maesltrom? El nombre, ¿esconde algún tipo de oscuro conjuro?

Maelstrom: Maelstrom es una iniciativa surgida en el foro «De Género» (http://transartica.net/de_genero/index.php). Allí tenemos una sección llamada «Crazy Proyectos» en la que los miembros del foro liberan su creatividad y sugieren al resto de participantes proyectos alocados que les gustaría materializar. Si el proyecto llama la atención otros compañeros se suman a la iniciativa y, al final, como en el caso de Maelstrom, cristaliza en algo tangible.

Maelstrom es un boletín quincenal de relatos de género, una vía de publicación que todavía no habíamos utilizado como autores y nos apetecía probarla. Existen iniciativas similares, como Daily Science Fiction (http://dailysciencefiction.com/) que han sido nuestra inspiración: distribuir contenidos a la vieja usanza, a través del correo electrónico. Es una de esas apuestas locas a las que sólo pueden apuntarse editores, autores y creativos de todo tipo con un punto de locura en sus genes.

Sobre el nombre… la verdad es que barajamos unos cuantos, pero me preguntes por qué este nos convenció a todos.

C: ¿Quién compone el equipo?

M: Somos legión. No hay un equipo con nombres y apellidos detrás, digamos que están detrás los foreros de «De Género». Aitor Solar ha creado el logo, por ejemplo. iulius se ha responsabilizado de la parte técnica. Pero todos los demás están (estamos) aportando lo que podemos. Es la idea también del foro «De Género»: crear en conjunto, dejar a un lado los individualismos.

C: ¿Cuál es vuestro objetivo con esta iniciativa? 

M: Ofrecer una alternativa de publicación válida para relatos de género entre 1.000-3.000 palabras con la idea en mente de ofrecer textos de calidad, cuidados y personales. Otra más, sip. ¿Qué aporta? Bueno, quizá últimamente todo estaba demasiado centrado en el relato brevísimo. O en antologías con el criterio concreto de un seleccionador y una editorial. Aquí volvemos a los orígenes, a la revista de aficionados, pero buscando nuevas formas de distribución.

C: ¿Por qué habéis optado por el sistema de suscripciones? 

M: Por probar 🙂 En serio, por buscar alternativas, canales nuevos de distribución. Por experimentar con ideas con las que hasta ahora no habíamos trabajado. Siempre habíamos querido jugar con este canal, la suscripción a la lista de correo, y no habíamos encontrado el vehículo adecuado para hacerlo hasta que surgió Maelstrom.

C: ¿Cuál es la dirección a la que se pueden enviar manuscritos para vuestra consideración (en la web, no aparece ninguno)?

M: Todavía no hemos abierto la convocatoria. Tenemos varios relatos seleccionados para publicarlos, pero no queremos «abrir la lata» hasta que tengamos una masa de lectores/suscriptores adecuada. Es importante ofrecer al autor -alocado, atrevido- que se decida a confiar su obra a Maelstrom una masa crítica de lectores. Mientras la lista de suscriptores crece contaremos con relatos «de la casa». Pero abriremos pronto, muy pronto. Estad atentos.

C: ¿Cuáles son los criterios a los que atendéis a la hora de seleccionar los relatos de cara a su publicación?

M: Filias y fobias de una legión de lectores, autores y editores de género fantástico. Nada concreto. Que sean buenos textos. Que nos sorprendan. Que nos duelan, sobre todo que nos duelan.

C: Una amigo mío dice que un texto debe hacerte «temblar» de emoción para que sea bueno, creo que es va por el mismo camino tú cuando hablas de obras que «duelen». ¿Qué necesita en tu opinión un relato para «doler»?

M: Tiene que despertar en ti esa emoción que te hace desear volver a leerlo y que al mismo tiempo te hace sentir incómodo por haberlo leído la primera vez.

C: ¿Habéis pensado en la posibilidad de publicar textos de autores en otras lenguas (catalán, euskera, gallego o, por qué no, inglés? 

M: No, no lo hemos hablado, la verdad. Me imagino que no lo hemos hecho porque no todos los implicados leemos en otras lenguas (la mayor parte de nosotros lee habitualmente en inglés, pero no recuerdo que ninguno lea euskera, por ejemplo) y la labor de traducción nos obligaría a implicar a nuevos seres alocados para legión.

C: ¿Cómo vais a distribuir el trabajo editorial en Maelstrom

M: Algunos leerán. Otros maquetarán. Otros mantendrán el apartado técnico. Otros escribirán. Somos una masa amorfa de creativos que viven su creatividad como John Rambo, día a día. Distribuir, planificar, meditar… son palabras que nos perturban.

C: No podía dejarte marchar sin hacerse LA PREGUNTA: ¿cómo ves el panorama nacional del género?

M: Excelente, como siempre. Sólo depende de las expectativas de cada uno. Los que quieren vivir de ello viven, a su manera. Los que quieren discutir entre ellos discuten. Los que son fandom no quieren serlo y los que creen que no lo son tampoco. Ambos son fandom. El autor que escribe género y no sabe lo que es el fandom es feliz. Nosotros, legión, también. Hay muchos libros que no deberían haber sido publicados jamás, pero eso no es malo. Hay muchas personas que pagan por publicar, eso sí es malo. Hay editoriales que ofrecen servicios editoriales y dejan de ser editoriales. Hay grandes autores de un solo libro, y hay libros que mucha gente ha leído pero no recuerda a su autor. Hay sitio para miles de propuestas pero no hay dinero para todos los que buscan dinero. Y estamos nosotros. Y somos felices.

C: ¿No es Maelstrom una excusa para auto-publicarte (el primer relato, «Lovot», es tuyo) y el rollo de legión una farsa para hacernos creer que no lo haces todo tú solo? (espacio en blanco para que añadas lo que desees, que esto es una comunicación bi-direccional)

M: Interesante pregunta la que nos formulas. Meditaremos la respuesta. Y si no encontramos una satisfactoria, decapitaremos a Santiago Eximeno.

Maelstrom es real y la última de una serie de iniciativas que demuestran el dinamismo del género fantástico en nuestro país. De las colecciones dedicadas exclusivamente al género en las editoriales generalistas (Fantascy), a los sellos digitales dirigidos a relatos traducidos (Fatalibelli) y los ezines temáticos (Tiempos Oscuros), siguen surgiendo proyectos que dejan claro que hay ideas, ganas y voluntad para hacer avanzar el género.