Tres días y medio en la LonCon3

Y llegó la LonCon3, y fuimos a la capital del la Gran Bretaña y respiramos el delicioso aire contaminado de sus calles superpobladas, su comida de cartón piedra y la vivacidad de esa culebra que se llama The Tube, aunque se parezca sospechosamente al metro de toda la vida.

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El Fantascopio menos dos de sus componentes

Lo mejor de la LonCon: la gente, sin duda. Conocer a viejos amigos virtuales fue un placer, compartir café y croissants (gracias por, ejem, “invitarme” a desayunar Elías, Josep María, Miquel, Pedro, Leti, Pablo, Yolanda), compartir risas en el stand dedicado a la BCon2016, descubrir en vivo y en directo a las FataLibelli (Silvia y Susana, Susana y Silvia), hablar y reírme mucho con Jesús Cañadas (si, el de Los Nombres Muertos).

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Marian y James Womack, las mentes detrás de la editorial Nevsky

Fue increíble comprobar cómo la ciencia ficción y la fantasía, y en menor medida el terror, atraen a miles de fans a una convención repleta de paneles, lecturas, firmas de libros, exposiciones y representaciones. La Armada Española con la que nos presentamos en este evento, se completaba con la imprescindible presencia de Marian y James Womack, las mentes detrás de la editorial Nevsky, que actuaron como panelistas en dos sesiones dedicadas al steampunk y a la traducción. Tuve tiempo de hablar bastante con Marian, a la que conocí a través de la convocatoria The Best of Spanish Steampunk, y pude comprobar que tenemos muchas cosas en común. También pudimos conocer en persona a Cristina Macía, Ian Watson y Alejo Cuervo, que estaban defendiendo la candidatura de Barcelona como sede de la Eurocon de 2016 (que tras cruzar los dedos y sacrificar corderos a los dioses, prueba superada). Con Cristina pude hablar largo y tendido sobre nuestro proyecto Alucinadas 2014, una iniciativa muy ilusionante que está tomando forma poco a poco y sobre la que tenemos muchos planes.

El primer día, después de acreditarme, empecé la maratón de asistencia a paneles. A veces era difícil escoger porque se celebraban más de quince al mismo tiempo, todos muy interesantes, y que contaban entre sus panelistas a autores, podcasters, editores, bloggers, o fans venidos del mundo entero.

Uno de los paneles que más me gustó fue el dedicado a las naves generacionales, con la maravillosa Pat Cadigan entre otros, una sesión interactiva de hora y media en la que el público intervino para imaginar junto con los panelistas cómo sería la tripulación de una nave generacional. Se habló de los desafíos que surgirían de vivir en un sistema cerrado, de los problemas éticos que aparecerían cuando nacieran humanos con deficiencias físicas y/o psíquicas, del control de la natalidad y de la necesidad de componer la tripulación con personas con una preparación científico-técnica. También se planteó la importancia de poner a disposición de los habitantes de esa nave todo el saber artístico para minimizar su aburrimiento, estimular la creatividad y contribuir al desarrollo de las artes. Como me pareció un poco injusto y simplista componer enteramente la población de una nave de científicos, pregunté al panel cómo iban a desarrollar las artes en una nave sin ninguna persona con conocimientos en ese terreno y estuvieron de acuerdo al final en incluir gentes con conocimientos artísticos.

Otro de los paneles más destacables estuvo dedicado al debate sobre los lenguajes universales. En él intervinieron entre otros la escritora Aliette de Bodard y la traductora Anna Feruglio Dal Dan, que hablaron de cómo el inglés se está convirtiendo en una suerte de lengua obligada para poder ser publicado por su carácter hegemónico desde el punto de vista económico. Se discutió sobre el esperanto, el latín, o el desarrollo de ciertos idiomas modernos para facilitar la unificación política de ciertos territorios, como en el italiano actual.

IMG_1831El segundo día llegué más tarde de lo que tenía previsto y solo pude entrar al final del panel sobre ambigüedad en ciencia ficción y fantasía en el que participaba la escritora Nina Allan. La razón por la que me retrasé es porque tuve la oportunidad de conversar unos minutos con Alistair Reynolds, al que entrevisté hace un par de años para el blog y que conocí en la FestLit de Dubai. Estaba sentado con un señor cuya cara me sonaba y que no reconocí hasta no leer su nombre en la etiqueta. Era Kim Stanley Robinson. No pude dejar de preguntarles sobre el tema de las naves generacionales. Robinson comentó que su próxima novela trata precisamente ese tema y también hablamos brevemente sobre escribir ciencia ficción sin tener una formación científica. Como veréis, esta conversación bien vale llegar tarde.

Enseguida entré al panel sobre antologías feministas de ciencia ficción, moderado por Ann Vandermeer y con Alex Dally MacFarlane (editora de The Mammoth Book of SF Stories by Women (Constable & Robinson, 2014), Alisa Krasnostein y Julia Rios (editoras de la editorial australiana Twelfth Planet Press), y Jeanne Gomoll (veterana organizadora de las WisCon, convenciones mundiales de ciencia ficción feminista). Desde hace décadas existe en el mercado anglosajón una tradición de antologías de relatos de temática feminista, así como colecciones dedicadas a publicar los trabajos de las mujeres, algo de lo que carecemos en el mercado de habla española.

Pude conocer a Daryl Gregory, el autor de la estupenda Stony Mayhall, en su firma de libros. Además de ser muy amable y cercano, contestó a varias preguntas relacionadas con los personajes de esta obra y su posible traducción a otros idiomas, además de adelantar detalles sobre su próxima novela.

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Lauren Beukes firmándome “Broken Monsters”

También tuve la ocasión de hablar brevemente con Lauren Beukes, que también estaba firmando sus obras. Aparte de escribirme una preciosa dedicatoria en Broken Monsters, su última novela, le pregunté sobre su elección de Chicago como escenario para Las Luminosas, una ciudad donde viví varios años, y me contestó que no había querido ambientarla en Sudáfrica para evitar polémicas políticas.

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Mr. Cañadas en todo su esplendor

La jornada se animó con el café-charla con Jesús Cañadas. Fue estupendo entablar una conversación con él y con fandomitas de otros países que hablaron sobre las dificultades para encontrar editorial cuando se es un escritor novel o la importancia de ser publicado en inglés para darse a conocer dentro del género.

El tercer día asistí a un estupendo panel moderado por Jeff Vandermeer sobre resistencia imaginativa, con Daryl Gregory, Pat Cadigan, Robert Jackson Bennet y Sarita Robinson. En él se discutió sobre las temáticas que más rechazo generan entre autores y lectores, incluso en géneros que pudieran parecer tan transgresores como la ciencia ficción, la fantasía y el terror.

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Rochita Loenen-Ruiz

Entre panel y panel, tuve la suerte de encontrarme con Rochita Loenen-Ruiz, una escritora de ciencia ficción y fantasía filipina afincada en los Países Bajos que también he entrevistado para el blog. Desafortunadamente no tuvimos tiempo más que para charlar unos minutos, lo mismo que con Noura al-Noman, otra autora que ha parecido en las páginas del blog y que me habló con mucho entusiasmo sobre el steampunk y su interés por incorporarlo a la literatura fantástica árabe.

Atendí con mucha atención el panel en el que participó un amigo, y miembro de El Fantascopio, Elías Combarro (miembro del podcast Los VerdHugos, articulista y comandante del blog bilingue Sense of Wonder) sobre la dimensión política de las reseñas. Elías habló del estado de las reseñas literarias de género en España, destacó el carácter político de la elección de títulos para reseñarlos y compartió con el resto de asistentes su intensa experiencia como reseñador. En el panel también participaron Abigail Nussbaum, editora de reseñas para Strange Horizons, Tansy Rayner Roberts, novelista australiana y podcaster de Galactic Suburbia, y Alisa Krasnostein, mencionada anteriormente y podcaster también de Galactic Suburbia.

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Jeff Vandermeer himself

Uno de los momentos cumbre de la LonCon fue cuando pude conocer a Jeff Vandermeer, uno de los autores del new weird que más admiro (China, no te pongas celoso). Además de firmarme su Wonderbook, estuvimos hablando varios minutos sobre construcción de personajes en su novela Shriek: An Afterword, una obra estilísticamente compleja que resultó ser de las favoritas de Vandermeer.

También tuve la oportunidad de conocer e intercambiar impresiones con Lavie Tidhar, autor israelí del new weird, cuyas novelas y relatos son de lo más interesante que ha aparecido últimamente en el panorama literario. Venía agotado, porque acaba de tener un hijo, y se le veía con necesidad de tomarse unas buenas vacaciones. A su lado firmaba libros Ian Watson, que estuvo tan divertido y amable como siempre y que resultó ser una caja de sorpresas.

Mención especial tuvo el encuentro de la Armada Española con Aliette de Bodard, una escritora que había conocido en persona el verano pasado en París y que se mostró muy accesible y simpática con nosotros. Aliette es ganadora del Nébula y su historia “Separados por las aguas del río celeste” está incluida en la antología Terranova II. Me asombró su estupendo nivel de español y su capacidad para mantener una conversación en nuestro idioma al tiempo que atendía a su pequeño hijo.

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Panel sobre la ciencia ficción en España

El panel dedicado a la ciencia ficción en español, contó con la participación de Elías Combarro, Miquel Codony (compañero de El Fantascopio, miembro del podcast Los VerdHugos y del colectivo Uranik, ex community manager de RBA Fantástica, comandante del blog La Biblioteca de Ilium y videopodcaster de El Spoiler Club), Leticia Lara (compañera de El Fantascopio, miembro del podcast Los VerdHugos, editora de la antología Alucinadas 2014, comandante del blog Fantástica Ficción, y miembro del jurado del premio Domingo de Santos) y Susana Arroyo (una de las fundadoras de la editorial online FataLibelli), además de una servidora, y fue moderado por la traductora Sue Burke. Fue una lástima que durara solo una hora escasa porque se estableció una interesante conversación con los asistentes que preguntaron sobre recientes distopías publicadas en nuestro país, obras sobre el cambio climático o la actualidad política, y obras españolas de género traducidas al inglés. Salieron a relucir nombres como los de Juan Miguel Aguilera, Emilio Bueso, Tamara Romero, Elia Barceló, César Mallorquí, Marc Pastor, Concepción Perea, Eduardo Vaquerizo, Jorge Baradit, Juan Antonio Cotrina, José Luis Merino.

Me encontré casualmente con Pat Cadigan en la zona dedicada a la venta de libros y conseguí que me firmara un autógrafo. Tengo que decir que es una panelista muy ocurrente y una brillante escritora, y fue muy amable con mi petición, a pesar de que iba a firmar sus libros unos minutos más tarde.

El domingo solo tuve tiempo para ver un panel, el dedicado a las distopías juveniles, en el que intervenía la ingeniosa Catherynne M. Valente. E trataron cuestiones relacionadas con la famosa definición de “distopia” y sus implicaciones en el nicho dedicado a jóvenes adultos.

A media mañana pude tomar un café con Anne Charnock, autora británica cuya novela A calculated life fue nominada este año a los premios Campbell. Conocí a Anne tras leer y reseñar su historia, que me gustó bastante, tras lo cual le pedí una entrevista para el blog. Desde entonces, hemos intercambiado varios e-mails e incluso he publicado en su blog un artículo sobre la situación del mercado editorial de género en España.

IMG_1856Los tres días y medio se hicieron muy cortos ante la cantidad de actividades que se proponían. Como los paneles empezaban a la misma hora, era complicado decantarse por uno u otro y encontrar sitio, ya que te invitaban amablemente a que te marcharas si te quedabas de pie. Lo más destacable era la accesibilidad de los invitados, autores en su mayoría que leemos con interés, que seguimos en las redes sociales y de los que hablamos continuamente. El encuentro con viejos a amigos, las conversaciones con todos ellos, las comidas compartidas (y las esperas), y las risas poblaron esos tres días que recordaré como una experiencia única. Echaré de menos sobre todo: la capacidad de escaneo facial de Leti, siempre en busca de autores y editores para pedirles sus firmas; la compañía de Miquel en el stand de la BCon2016; las charlas sobre lo divino y lo humano con Yolanda; la preocupación por encontrar un sitio decente para comer de Elías; la preocupación por encontrar birras de Pedro; y las sugerencias literarias y la sonrisa permanente de Josep María.

¡Nos vemos en la BCon2016!

 

A propósito de la antología “Alucinadas 2014″

Dos meses después de que se anunciara la convocatoria de Alucinadas 2014: Antología de Relatos de Ciencia Ficción escrita por Mujeres, se han recibido una veintena de obras procedentes de toda la geografía española y latinoamericana. Como consecuencia del gran númerode preguntas planteadas por muchas autoras interesadas, las editoras han decidido comunicar los siguientes puntos:

1)   El equipo editor está formado por servidora, Cristina Jurado, y Leticia Lara, la mano que controla el blog Fantástica Ficción y una de las mentes que, junto la que suscribe, participa en el magazine online El Fantascopio.5cb85-cyborgfemale

2)   Las autoras seleccionadas mantendrán en todo momento los derechos sobre sus obras.

3)   Cuando se pidió que los textos fueran enviados en Word, no se especificó que debían presentarse a doble espacio ni evitando las tipografías creativas. Ahora lo especificamos. Se aconseja, además, utilizar Times Roman, que es fácil de leer y, por favor, a 12 puntos para que las editoras no se dejen la vista en cada página.

4)   Se pueden enviar tantos textos como se deseen aunque, de publicarse, únicamente se incluiría uno por autora. ¡Solo puede quedar uno! Así se ofrece la oportunidad a más escritoras de publicar sus obras.

5)   ¿Vale Steampunk? ¿Vale New Weird? Se especificó que la temática debe limitarse a la ciencia ficción, dejando claro que hay cierta flexibilidad a la hora de interpretar este punto. En caso de duda, enviad vuestro texto y las editoras lo valorarán.

6)   Se ha enviado acuse de recibo a cada una de las autoras que han mandado sus obras.

7)   El plazo de recepción de originales terminael 30 de Septiembre de 2014. Tenéis el verano por delante ¡A qué estáis esperando!

Recordad que 500 euros esperan a la ganadora de la convocatoria. Junto a las 9 seleccionadas, se repartirá los beneficios surgidos de la venta del e-book (menos los gastos asociados a la comercialización). El sello, como ya se explicó, será Palabaristas y la plataforma de venta, Lektu, que ofrece obras digitales sin DRM.

¡En alucinadasantologia@gmail.com esperamos vuestros relatos!

“Mobymelville” y “14 maneras de describir la lluvia” de Daniel Pérez Navarro

No recuerdo cuándo fue la última vez que me leí una novela en un solo día. Me refiero a una de esas historias en las que lees unas líneas y te quedas atrapado sin poder despegar la nariz de las páginas hasta que no encuentras la palabra “fin”. No es que creas perder el hilo de la trama si te alejas, sino que temes que cualquier pausa demasiado prologada romperá la magia que te hacía permanecer enganchado. A mí me acaba de suceder con 14 maneras de describir la lluvia del cordobés Daniel Pérez Navarro. Tengo que agradecer a mi amigo Félix García del blog El Almohadón de Plumas el descubrimiento de este autor, del que solo unos días antes había leído Mobymelville, una obra sorprendente me había gustado bastante.

Daniel Pérez Navarro

14 maneras de describir la lluvia no tiene nada que ver con Mobymelville (publicadas por Sportula) que es un canto cósmico de ballenas, aunque comparten la buena factura de su autor. Vayamos por partes.

Maldad acuática

Mobymelville se me antoja a veces como un experimento por parte de Pérez Navarro, que no es exactamente lo mismo que decir que se trata de un texto experimental entendido como rompedor absoluto y consciente de las reglas estilísticas clásicas. Quiero decir que no percibo ánimo de utilizar un andamio diferente al habitual como un capricho: hay una pretensión más profunda, una auténtica búsqueda por decir lo máximo con la expresión mínima posible. La estructura no clásica -hay fragmentación al modo post-modernista, apelación directa al lector, encadenamiento de ideas aparentemente sin relación alguna- trata, bajo mi punto de vista, de desplegar un proyecto muy íntimo, una suerte de concatenación de escenas con diferentes personajes unidos por un mismo monstruo, que representan algunas de las ideas existenciales del escritor. Puedo equivocarme, probablemente así sea, y yo esté haciendo conjeturas de humo, pero es la impresión que me llevé.

La prosa está exquisitamente cuidada, y es uno de los puntos fuertes de la obra del cordobés: frases contundentes pero desprovistas de altisonancia efectista, imágenes potentes y relaciones inesperadas entre conceptos.

Cada vez que mis aminoácidos se encienden, comprendo que ha llegado la hora de embarcar, antes de que la secuencia de bases se descomponga y mis fragmentos caigan desperdigados en un inabarcable vacío, entre nebulosas distanciadas en un universo que ahora se dilata. Antes de que el malestar me resulte insoportable y me abandone a la nostalgia, debo subir a bordo.

Hay ecos borgianos en toda la obra –las referencias a la biblioteca infinita y los capítulos en primer persona- y llama la atención la estructura fraccionada de la historias que avanzan gracias a pequeños textos. Son como pellizcos cuidadosamente colocados, a veces brevísimos, que descolocan, desazonan y pueden llegar a confundir al lector creyendo que la acción va por un camino para dirigirse en un cruce de palabras hacia la dirección opuesta. Los capítulos centrales –Dominó: seis cinco, Dominó: cinco blanca y Dominó: blanca seis y Cáscara de nuez- son los mejores para mí, historias melancólicas con ecos de tragedia griega en la que el destino es la locomotora de la existencia de unos personajes atrapados. Mobymelville representa aquello que el lector más teme, un poco como los Boggarts de Harry Potter, es maldad que cambia de forma según quién lo piense y, en el caso de Pérez Navarro, es una ballena blanca torturadora de almas, que condena a una nada obligatoria, una especie de inmortalidad impuesta y dirigida. No sé si el miedo del autor se encarna en un cetáceo sádico por algún motivo en concreto, quizás sea como imagen mental contrapuesta al clásico monstruo primigenio que suele ser físicamente más amenazador. ¿Quién sospecharía de una mamífero acuático aparentemente pacífico?

Aunque quizás Mobymelville sea la historia de una obsesión que, tomando como excusa la novela de Melville, persigue ideas que nadan en el subconsciente del autor. Hay referencias a la Biblia (la nave Nimrod, con el nombre del famoso cazador nieto de Noé), a la paradoja de Olbers, hay un tal Daniel Hessman –posible trasunto del propio escritor- que inventa historias en un punto indeterminado del tiempo-espacio. Los primeros y últimos capítulos a veces pierden la atención del lector cuando se adentran en descripciones un tanto repetitivas de los conceptos cosmogónicos que obsesionan a Pérez Navarro. Esta es una obra para el lector que busque un texto alejado de los cánones habituales pero que desee recrearse en un lenguaje rico, con ideas interesantes y distintos niveles de interpretación.

14 maneras de describir la lluvia

La novela toma prestado el nombre de la obra homónima del compositor austríaco Hanns Eisler, demostrando la vena mitómana de Pérez Navarro. El cordobés admite que su estructura reproduce, dicho en palabras propias “un movimiento lento de la Música para percusión, cuerda y celesta del húngaro Béla Bartók, es decir lento-crescendo-climax-lento, o de cine (la estructura de Pulp Fiction)”.

La primera parte propone una aproximación circular a un crimen, a través de saltos temporales y con un narrador omnisciente desapasionado, que da cuenta de los acontecimientos intentando dejar a un lado cualquier observación emocional, casi como si de una crónica científica se tratara. También admite el autor la influencia de El Jarama de Sánchez Ferlosio, muy marcada creo yo que en la primera parte, sobre todo cuando los eventos se van narrando desde distintos escenarios, puntos temporales y siguiendo a varios personajes, en su mayoría jóvenes. Hay algunas escenas gloriosas, como la del “Hacedor de Burbujas”, que son casi anodinas pero que esconden una importante carga simbólica, o el diálogo del “Hombre de Negro” ante uno de sus prisioneros, que hace pensar inmediatamente en alguno de Taratino.

—­El primer hombre en asesinar nunca soñó con el primer muerto.

Recitó como un sacerdote en un funeral. Aquel por quien se celebraban las exequias aun respiraba.

—No manches. ¿Quieres callarte?

—Soñaba con flores. Y con tierra de la que brotaba sin esfuerzo la comida —siguió el Señor de Negro, estirado y hablando como un profeta—. Fue el primero en erguirse. El que antes se inclinó sobre la piedra para afilar una hoja de acero. El primero en apuntar a la nuca de otro hombre.

La prosa de Pérez Navarro está mucho más depurada que en Mobymelville, contando pesadillas, crímenes o acciones cotidianas con las palabras justas. “Mínimo de palabras, máximo de contenido son las dos reglas básicas”, dice el cordobés. Se nota, además que ha logrado mayor soltura en los diálogos, consiguiendo dotar de una voz propia a los personajes juveniles, aunque los adultos sigan a veces sonando demasiado parecido, para mi gusto. Es muy complicado dar una voz distintiva a cada uno, lo sé, se trata de una de las labores más difíciles del oficio, pero en lo que se refiere a los jóvenes, Pérez Navarro lo consigue.

La segunda parte muestra un esquema narrativo más clásico, lineal, que deja para el final –a modo de epílogo- un capítulo desechado por el autor en el corte final de la novela. Para mí el final es más flojo que el inicio, no cierra realmente la historia sino que la deja rodando, algo más lentamente eso sí, sin ahondar demasiado en las heridas expuestas, en los conflictos aireados. Es una conclusión inconclusa.

Mobymelville es una tragedia cósmica en la que confluyen la ciencia ficción, la fantasía y el terror, un ejemplo de New Weird, aunque sé de buena tinta que a Pérez Navarro no le interesan las etiquetas. En 14 maneras de describir la lluvia los elementos ciencia-ficcioneros desaparecen para dar mayor protagonismo al terror y a la fantasía.

Lo cierto es que el cordobés no es un autor convencional, ni lo son sus obras, ni su manera de narrar, ni sus personajes. Creo que entiende la literatura como un vehículo de expresión artística que uno personaliza sin atender a los llamados del marketing, aceptando influencias de todo tipo, sin marginarlas ni juzgarlas. Comparto esa actitud y recomiendo las obras de Pérez Navarro a aquel lector que aprecie ese tipo de esfuerzo creativo, dispuesto a dejarse sorprender, apostando por formas diferentes de ficcionar. He disfrutado enormemente con ambas novelas, sobre todo con 14 maneras de describir la lluvia, y espero leer muchas invenciones más de este escritor.

“Midnight” de Sisí y Manero: Un cómic de aventuras fantásticas para toda la familia

Internet es un espacio donde se desdobla la realidad, como un folleto desplegable que multiplica los sucesos. Allí, en eso que llaman las redes sociales porque nos enredan a todos en una maraña de conversaciones cruzadas, me enteré de la próxima aparición de un cómic de fantasía en clave de humor dirigido a toda la familia. Se trata de Midnight, con guión de Carlos Sisí e ilustraciones de Ittai Manero y bajo los auspicios de Planeta de Agostini, que llegará a los lectores este otoño. El escrito malagueño es bien conocido gracias a su trilogía zombi Los Caminantes (2009), Necrópolis (2010) y Hades Nébula (2011), a la novela de terror psicológico Edén Interrumpido (2012), al thriller La hora del mar (2012) y Panteón, una obra de ciencia ficción ganadora del Premio Minotauro 2013. Por su parte, el tarraconense Ittai Manero lleva toda su vida dedicado al dibujo, pintando retratos y colaborando con fanzines de producción propia o ajena. Ahora trabaja en Serie B Studio, donde compagina su labor como ilustrador con su trabajo como profesor de cómic. A continuación os ofrecemos una entrevista a tres bandas que conseguimos organizar con el dúo pensante detrás de Midnight justo unos días después de su aparición en el último Salón del Cómic de Barcelona. Podéis disfrutar de esta conversación en inglés en nuestra segunda casa, el blog imprescindible Sense of Wonder de Elías Combarro.

 

Cristina Jurado: Me gustaría comenzar pidiéndoos que cada uno presente al otro.

Ittai Manero: Pues aquí, el caballero Don Sisí, que tuvo el buen ojo de aceptarme en su seno cuando apenas me conocía, con una ilusión tremenda cuando le comenté que su cómic Magic Knight, como se llamaba entonces, tenía un potencial enorme a mis ojos. Es un escritor sublime y mejor amigo y persona, que sabe escuchar y decirte justo lo que necesitas oír en el momento adecuado para que puedas sacar lo mejor de ti mismo. Pues lo acabo de comprobar y nos conocimos en agosto de 2012.

Carlos Sisí: Este currante nato se llama Ittai Manero. La verdad es que Midnight nunca hubiera arrancado sin él… se acercó a mi con unos dibujos de Knight y le comenté la posibilidad de hacer el cómic. No teníamos contrato, ni ninguna garantía, pero aún así no dudó en dedicar una ingente cantidad de talento, esfuerzo y tiempo, en apostar por algo que a ambos nos parecía bueno. Y salió El proceso fue divertido y maravilloso: hemos hecho muy buenas migas y yo le llamo “amigo”. Hay una moraleja aquí escondida probablemente, aunque ahora mismo solo puedo pensar en sardinas picantes, no sé porqué.

 

CJ: Carlos ¿Qué aporta el estilo de dibujo de Ittai Manero al comic?

Ittai: ¿Qué viste en Magic Knight que te dio ganas de dibujar el comic?

Manero: Probablemente fue el haber leído previamente unas tiras cómicas que Carlos tenía en su Facebook junto con las 4 o 5 páginas que tenía de Magic Knight. Se llamaban “La tira de Dan”, y me parecían tremendamente ingeniosas. Incluso el dibujo de Carlos me parecía que le venía al dedo. Me pareció que él tenía muchísimo potencial para los cómics, y aunque sigo creyendo que él por sí solo podía lograr algo muy molón (dibujo incluido) yo sentía unas ganas muy grandes de formar parte de eso y que colaborásemos en algo. Y entonces estaba Knight. Empecé a hacer cuatro bocetos y en seguida me enamoró.

El escritor malagueño Carlos Sisí

Sisí: Ittai le ha dado a Midnight un estilo entrañable, con el suficiente nivel de detalle, pero al mismo tiempo, visualmente sencillo. Y el color es glorioso. Knight es una molonosidad hecha dibujo, entra por los ojos, lo he visto en el Salón del Cómic y en los comentarios de Facebook. Nadie ha leído nada aún, nadie sabe exactamente quién es, pero ya hay fanart, gente que pide camisetas, muñequitos de fieltro y un escultor profesional que está haciendo un muñeco Todo eso, sin el dibujo de Ittai, se habría quedado en nada.

 

CJ: ¿Qué es Midnight para tí Carlos Sisi? ¿Y para tí Ittai Manero?

Manero: Midnight para mi es… un hijo. Y si no lo es, se le parece mucho, porque no veas lo que me costó “parirlo”. Suerte que los guiones de Carlos son súper divertidos de dibujar, y él también me deja mucha libertad a la hora de plantear ciertas cosas en la página. Fuera bromas, en realidad lo más complicado fue hacerlo mientras trabajaba nueve turnos semanales en un hotel de Londres. Imagino que si en su lugar lo hubiera dibujado tumbado en una playa caribeña habría tardado menos y no me habría agobiado tanto. En cualquier caso, es en situaciones como esta cuando al final del camino, cuando ves el fruto de tu duro trabajo, valoras más todo lo bueno que luego te ocurre en consecuencia. Y puedo decir que no podría estar más feliz de que nuestro retoño vaya a salir nada menos que con Planeta de Agostini en España (cosa que dicho sea de paso tampoco ha sido coser y cantar).

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Sisí: Midnight es un “labour of love”. El personaje principal, Knight, nació en mi adolescencia, lo dibujaba en las pizarras de las clases y en todos los libros de texto que caían a mi alcance. Hice cómics y un montón de dibujos de todo tipo. Era un símbolo más o menos inconsciente, un yo encerrado en una armadura, alguien con un rico mundo interior, magia dormida, un explorador de un mundo siempre cambiante. Lo rodeé de cosas que me gustaban, una torre en mitad de un lago en un bosque donde siempre era de noche, fiestas de té y una amiga muy especial que se llamaba Alicia. Verlo ahora en un tomo dibujado profesionalmente y con ese aspecto maravilloso es mucho más que la consecución de un sueño, es una sensación increíble que te dice: “Si lo persigues, lo consigues”.

 

CJ: ¿A quién se dirije Midnight y qué quiere conseguir?

Sisí: Creo que he mencionado antes que Midnight es un “Labour of Love”, y es exactamente eso. Podíamos haber hecho cosas comercialmente más viables… tengo el universo de Los Caminantes, e historias como Panteón que seguramente quedarían genial en un cómic, pero MIDNIGHT era algo que teníamos.. que queríamos hacer. Es algo que me produce una ilusión tremenda. Poder enseñar el mundo de Knight a quien quiera asomarse a él es algo que me motiva muchísimo. Surge, en resumen, de una necesidad esencial, básica y pura de crear algo que es bonito y entrañable. Tuvimos mucho cuidado de hacerlo apto y recomendable para niños, pero los adultos lo disfrutarán también, sin duda. Nosotros lo hacemos, y queremos seguir haciéndolo. ¡Hey, hemos escondido un montón de referencias y guiños frikis en sus páginas!

El ilustrador Ittai Manero

Manero: Considero que Midnight es una oda a la aventura. Quiere conseguir que al lector adulto se le forme una sonrisilla en los labios a la par que va conociendo a los muchos y entrañables personajes que habitan sus páginas, desde el propio Knight, pasando por su gato Agatón, el guerrero Dwain, el espectro Banshee… Pero sobre todo, lo que en el fondo queremos, es que los lectores más jóvenes se queden embobados con las peripecias del “garbanzo azul” y sus amigos y se sientan parte de un viaje lleno de aventuras. También, como dice Carlos, nos hemos asegurado de que puedan disfrutarlo personas de todas las edades y a distintos niveles… Y los más frikis encontrarán un montón de jugosas referencias al mundo del fandom.

 

CJ: Ittai ya ha apuntado pinceladas sobre varios personajes: ¿Podríais presentarlos uno cada uno?

Sisí: Con el tiempo he llegado a cogerle un cariño especial a Banshee. Es un espíritu atormentado, un fantasma que hizo grandes maldades en vida y que ahora trata de purgar sus pecados ayudando a Knight a solucionar los problemas que surgen en el primer libro. Me gusta su expresión siempre austera, reflexivo, y su capacidad para enfrentarse a las vicisitudes entrando en fase, atravesando paredes, y lanzando ectoplasmas. Eso le agota, así que tiene que descansar de vez en cuando. Creo que de todos los personajes próximos a Knight, es el más cabal.

Manero: Bueno, tenemos a Knight, guardaespaldas del Rey y protector del Reino, como hilo conductor de la historia a través del cual iremos conociendo a muchos otros personajes. Uno de los primeros es Banshee, pero también está Dwain, un guerrero tesobita que acudirá al socorro de Knight y compañía en más de una ocasión. Este, junto a Banshee y el “garbanzo azul”, conforman el grupo principal de protagonistas de MIDNIGHT, amén de muchos otros personajes secundarios.

Sisí: Tenemos una broma interna. Ittai prefiere a Dwain y yo a Banshee; siempre le amenazo con hacerlo desaparecer en un futuro volumen si no atiende mis exigencias más descabelladas

Manero: Knight tiene un gato llamado Agatón que es mucho más de lo que parece a simple vista. Luego están los fantasmas, los necrófagos… También hay otros que no podemos desvelar aquí porque se perdería parte de la gracia de la trama.

 

El pequeño héroe azul, en acciónCJ: Escribir novelas o incluso relatos es distinto a desarrollar un guión para comic, donde la historia general nunca se resuelve completamente (en el sentido de que se siguen las aventuras de un personaje ad infinitum) aunque cada capítulo de esa historia sí sea auto-conclusivo (cada aventura empieza y finaliza). ¿Qué decisiones comporta escribir cómic que no comporta la novela?

Sisí: No sé si alguien se llevará las manos a la cabeza, pero para mi no muy es diferente una cosa de la otra. La novela es un medio para contar historias, el cómic también; a nivel de historia, de composición, de ejecución…. no me resultan mundos antagónicos. Visualizo cosas y las describo con palabras, en ambos casos, Ittai solamente las interpreta y las hace reales con sus lápices, ¡pero el lector de una novela también lo hace, en su mente! No es diferente de hacer fotos de juguetes… cuento historias jugando con la composición, la luz… Si tuviera otros medios a mi alcance, los usaría también: Un equipo técnico y artístico para hacer cine o videojuegos, por ejemplo. Inventar y transmitir, es de lo que se trata con todo esto. Midnight es muy diferente de otras cosas que he hecho porque es muy dulce y divertido, y las imágenes, el color… ayudan mucho en ese caso.

 

CJ: Lo que está claro es que ambos lo habéis pasado de miedo con este proyecto ¿me equivoco?

Sisí: Es súper ilusionante, Cristina, no te lo puedo explicar, y se supone que me gano la vida con las palabras El día que lo vea en la estantería… Hace poco un autor me decía que… “Hombre, es mala época para el cómic en España…. si lo hubieras hecho de tal o de cual, que vende mucho…” Pero no se trata de que funcione a ese nivel. No se trata de ventas. Se trata de que llegue, de que contacte con las personas adecuadas y lo tengan en sus casas como algo bonito que ojear de vez en cuando Eso es mucho. Es todo

Manero: Yo me lo he pasado terroríficamente. En todos los sentidos. La verdad es que encargarse de toda la parte gráfica es un montón de trabajo, a veces incluso duro. Pero sí es verdad que en retrospectiva me lo paso muy bien

 

CJ: ¿Cómo se desarrolla el proceso de trabajo entre los dos?

Manero: Por razones personales este ha sido un proyecto que hasta ahora hemos ido desarrollando en nuestros ratos “libres”, por así decirlo. Lo digo porque probablemente el proceso de trabajo ha sido un poco distinto a lo que sería habituaFoto 29-05-2014 13 48 02l. Más o menos así: Carlos me escribía el guión de una página. Luego yo la abocetaba y se la enviaba para comentarla juntos. Si nos convencía a los dos, yo procedía al entintado (tradicional) y al color (digital). En alguna ocasión, tras terminar el proceso de entintado se ha visto mejor y ha habido que repetir alguna viñeta, pero la verdad es que Carlos y yo congeniamos muy bien y esto no ocurre casi nunca

Después él me escribía la siguiente página, y vuelta a empezar. A veces, si Carlos veía que yo estaba muy ocupado y no tenía tiempo en esos momentos, aprovechaba y me escribía dos o más páginas del tirón. En definitiva, preferimos divertirnos lo máximo posible durante el proceso, de ahí que digamos que Midnight es un “labour of love”.

Sisí: En resumidas cuentas, el 90% del tiempo yo miraba cómo trabajaba Ittai. Ser guionista es una pasada, me encanta

 

CJ: ¿Quiénes son vuestros referentes a nivel narrativo y visual?

Manero: Algunos referentes son Hora de Aventuras, los primeros álbumes de Superlópez del maestro Jan… Personalmente añadiría también Los Pitufos de Peyo, Atlas & Axis de Pau… Y tantos, tantos otros.

Sisí: Veamos. Hora de Aventuras, Terry Pratchett, clásicos como Alicia en el Pais de las Maravillas, El Mago de Oz o La Historia Interminable, los primeros álbumes de Superlópez de JanDungeons & Dragons, muchísimos videojuegos antiquísimos y modernos como The Hall of Things, las peripecias por las cuevas de El Hobbit y Colossal Cave… es una mezcla de todo eso y un poco más

Proceso de entintado de una página de “Midnight”

 

CJ: Carlos ¿podrías decirme algo de Ittai que nadie sepa? Ittai, ¿podrías hacer lo mismo respecto a Carlos?

Sisí: Ittai es un… trabajador nato. Y tiene un fondo increíble. Midnight nunca habría sido posible sin su apasionada entrega, dibujando por las noches después del trabajo, incansable. No le importa rehacer y rehacer para sacar de él lo mejor de si mismo. Si veía que algo podía quedar mejor, lo hacía, y yo le decía: “Pero tendrías que cambiar las treinta páginas anteriores”, y él contestaba: “Si, ¿y qué?” Sé que muchos habrían caído en el desánimo, o habría sido tentado por otros proyectos más inmediatos, que esta apuesta extraña. A mi me gusta pensar en las sincronicidades raras que hacen que la vida de un salto y vaya por un camino o por otro, e Ittai fue un elemento que cayó delante de mi en el momento oportuno. Me alegro tanto de haberlo sabido ver….

Manero: Oh, vaya, menudo marrón. Carlos es un tipo de lo más entrañable. Y esto es algo que los que le veis ahí día a día, compartiendo sus cosillas en las redes sociales, lo sabéis de sobras, porque es una persona abierta, amigable y brutalmente sincera. La cercanía que le caracteriza no es habitual en el mundillo y por ello le estaré eternamente agradecido. Porque no le importó compartir conmigo algunos ratos en privado cuando todavía no me conocía ni sabíamos que íbamos a acabar haciendo algo como Midnight, solamente charlando ilusionados sobre las muchas posibilidades de hacer una cosa chula con unos personajes suyos que (se le notaba a mil leguas) él adoraba. Parecía incluso agradecido de que yo me hubiese fijado en ellos. No sé si habremos hecho algo bueno, pero la sensación constante de haber hecho algo que a nosotros mismos nos llena e ilusiona y el deseo sincero de que cuando llegue a las manos de la gente, mayores y pequeños, lo disfruten tanto como nosotros hemos disfrutado haciéndolo… Bueno, eso sería algo impagable. Y nada de esto habría sido posible sin la cercanía y humildad de Carlos aquel agosto de 2012, cuando le abrí un privado y le dije algo así como “Oye, cómo molan las páginas de tu cómic del caballero mágico. ¡Les veo un potencial enorme!”

 

“Alcatraz versus the Evil Librarians” de Brandon Sanderson: Convertir la torpeza en magia

El primer libro en el que pensé cuando se planteó realizar en El Fantascopio un especial sobre el humor y la ciencia ficción no fue La guía del Autoestopista Galáctico, como cualquier aficionado que se precie habría elegido, sino una novela dirigida a jóvenes adultos de Bradon Sanderson que lleva por título Alcatraz versus de Evil Librerians (2007). Fue mi amigo y compañero Miquel de La biblioteca de Ilium
quien me animó a leerlo al comentarme someramente la idea en la que se basada la primera entrega de una serie que incluye los títulos Alcatraz versus the Scrivener´s Bones (2008), Alcatraz versus de Knights of Crystallia (2009) y Alcatraz versus the Shattered Lens (2010).

 

Tuve la oportunidad de leerlo junto a mi hijo Sam, que tiene 10 años y que había terminado la serie Diary of a Wimpy Kid. Le pedí a Sam que describiera con sus propias palabras el libro para los lectores del blog, y esto fue lo que me dijo:

“This book is about a family that has useless powers but these powers come in handy to save the world. The main character is called Alcatraz. He was named after the best prison in the United States. He has a family that contains these weird powers and he is trying to save the world from the evil librarians (in the first book of the series). In the beginning of the book it was Alcatraz´s birthday. His parents died and for his birthday by surprise he got an special bag of sand, that was from his parents!” (texto original, cortesía de Sam)

“Este libro trata de una familia que tiene poderes que no sirven para nada, pero esos poderes resultan muy útiles para salvar el mundo. El protagonista se llama Alcatraz. Su nombre es el de la mejor cárcel de los Estados Unidos. Su familia tiene todos esos poderes raros y él intenta salvar el mundo de los bibliotecarios malvados (en el primer libro de la saga). Al principio del libro, es el cumpleaños de Alcatraz. ¡Sus padres, que habían muerto, le regalaron por sorpresa una bolsa especial llena de arena!” (traducción, cortesía de la mamá de Sam)

Antihéroe juvenil

Lo primero que llama la atención de esta novela fantástica es la manera en la que se presenta el protagonista, el famoso Alcatraz, que se describe así mismo desde el principio como una persona poco recomendable.

I am not a good person

La anterior es la frase con la que se abre la historia. La impresión inmediata en el lector es la de extrañamiento al encontrarse con un narrador que admite no ser un modelo moral, más aún, que es un canalla al que todo el mundo toma por héroe.

My purpose is to open your eyes to the truth. I know that in writing this I shall make few friends in either world. People are never pleased when you reveal that their belief are wrong.But that is what I must do. This is my story – the story of a selfish, contemptible fool. The story of a coward.

El enganche por parte de la audiencia joven está asegurado. Presentarse como un “héroe a su pesar” es una fórmula que atrae inmediatamente la atención de las mentes jóvenes, que pueden identificarse con un personaje con dudas, que se cuestiona, que reconoce no ser perfecto pero que, contrariamente a lo que pudiera parecer en un primer momento, es capaz de salvar la situación.

My name is not Alfonso, Alan, or Alfred. Nor is it Alejandro, Alton, Aldris, or Alonzo.

My name is Alcatraz. Alcatraz Smedry. […] And that why I figured that my parents must have had a twisted sense of humor. Why else would they name their child after the most infamous prison in U.S. history?

La historia que sigue a continuación está repleta de aventuras salpicadas de comentarios y apreciaciones cómicas, basándose en una premisa utilizada por una de las sagas fantásticas más famosas del mundo de la literatura y la cinematografía: los libros de Harry Potter. En el universo de Alcatraz, también existe un mundo paralelo al “normal” en el que la gente es capaz de producir magia. La diferencia es que no se trata de los poderes mágicos al estilo clásico, sino más bien de torpezas extraordinarias, en un claro guiño a la saga de Rowling. Alcatraz posee una muy valiosa: rompe cosas. Sin querer, a su pesar (como decía anteriormente), con solo acercarse a un objeto, éste se cae hecho pedazos, deja de funcionar o provoca alguna catástrofe en los espacios adyacentes. Antes de cumplir trece años, la vida del muchacho es un continuo peregrinaje por hogares de acogida en los que se queda poco tiempo porque todo lo destroza sin querer. Su actitud pasota hacia su situación y su propia identidad se mezcla con una especie de resignación con respecto a los acontecimientos calamitosos que se van encadenando en su vida.

Brandon Sanderson

Me gusta la manera en la que Sanderson crea a su antihéroe juvenil, construyéndole unas circunstancias que justifican su tono gamberro, de auto-menosprecio y hasta cínico a veces. Durante sus aventuras, conocerá a parte de su familia biológica y salvará al mundo “normal” de la amenaza de unos villanos tan inusuales como los bibliotecarios del lado mágico de la realidad. Entre sus familiares destaca Granpa Smedry -el abuelo que siempre llega tarde-, su primo Sing Sing Smedry –que se tropieza y cae a tierra-, o su otro primo Quentin Smedry –capaz de decir tonterías sin parar. A ellos se une Bastille, la joven caballero de la misma edad que Alcatraz que sirve como una especie de guardaespaldas al abuelo del muchacho.

Como veis, la historia aparejada por el norteamericano incluye todos los ingredientes necesarios para resultar un pasatiempo entretenido a cualquier adolescente: aventuras, descripciones jocosas, personajes cómicos y diálogos hilarantes. Cada uno de los veinte capítulos empieza con una introducción que auto-desacredita al narrador, que si bien divierte al principio, resulta un recurso demasiado cargante hacia la mitad. Sanderson emplea demasiada energía en sembrar la duda sobre el personaje desde cuyo punto de vista accedemos a la historia, y es mi opinión que abusa de ello. El lenguaje se pliega a las exigencias de una audiencia joven, con expresiones directas y sencillas que resultan familiares y divertidas. Aquí van algunos de los fragmentos que más gracia nos hicieron:

“It means I have to wear a different disguise fromthe rest of you,” Sing explained. “That way, I won´t stand out as much. If I look like a foreigner to America, people will ignore me.”

“Neither my mother not my dog diez in this book. I´m rather tired of those types of stories. In my opinion, such fantastical, unrealistic books – books in which boys live on mountains, families work on farms, or anyone has anyhting to do with the Great Depresion.” 

“And what is your Talent?” I dutifully asked.

“I can say things that make absolutely no sense whatsoever.”

“I thought everyone here had that Talent,“ I noted.

Nobody laughed. Free Kingdomers never get my jokes.

 

 

Authors write books for one, and only one, reason; because we like to torture people.

 

 

“I say,” said a Triceratops. Do you think he´s mute? Does anybody by chance know sign language?”

Which sign language do you mean?” asked the Pteridactle. “American primitive, New Elshamian, or Librarian standard?”

“My hands aren´t articulated enough for sign language,” noted the Tyrannosaurus Rex. “That´s always been rather a bother for deaf member os my subspecies.”

 

Dice Sam que el libro es “awesome”, que Alcatraz es un nombre “funny” y que le pasan unas cosas muy “cool”, así que supongo que podemos considerar esta prueba como superada. Quizás sea un poco joven para comprender algo del humor que se esconde detrás de ciertas expresiones, pero es una lectura ágil y entretenida en líneas generales, con el tono gamberro (irreverente, diría yo) tan del gusto de los adolescentes. Se trata, sin embargo, de una novela que también puede apelar al público adulto, y si se lee conjuntamente con un hijo/a, os aseguro que es una experiencia fantástica que recomiendo a todos.

Espero que Sam siga leyendo la serie, que siga disfrutando de los libros y que no le importe escribir alguna otra reseña o similar por aquí.

Esta reseña aparece en el especial del El Fantascopio dedicado al humor y la ciencia ficción

 

“Principito debe morir” de Carmen Moreno en Lapsus Calami: “Escribo porque no tengo más remedio”

¡Cómo fatiga luchar contra las normas impuestas por la sociedad! ¡Cómo cansa levantarte cada mañana recordándote que lo que haces importa, que no estás creando en vano, porque te llamas Carmen y has decidido escribir obras en un género en el que las mujeres apenas tienen repercusión! Cuando escribías poesía, oías a otros quejarse de lo difícil que es que reparen en ti, que te hagan caso, que te den una oportunidad. Entonces se te ocurre forjar con palabras las historias que se pelean por salir de tu imaginación, que es como una enfermedad infecciosa y crónica porque, cuando te contagia, caes enfermo y nunca te recuperas. Historias de ciencia ficción y fantasía, de posibles e imposibles, de lo cercano insólito y lo lejano más habitual. Y te ponen etiquetas que tu te despegas, y te dicen que escribas otros géneros, que venden más, pero a ti solo te importa ser fiel a tus historias.

Carmen Moreno

Eres gaditana, nacida en la primera mitad de esa década convulsa que fueron los ´70, filóloga de formación y escritora por vocación. Te interesa tanto el mundo de la literatura que te especializaste en conocerle las tripas al monstruo y sabes de edición, de finanzas y de contabilidad para domarlo. Las letras te persiguen desde pequeña o quizás, seas tú quien las persigas por senderos de locuras poéticas, de revistas “Prometeo-doras”, de antologías relatoras, de innumerables iniciativas culturales en las que dejaste tu entusiasmo, tus valores y tu aliento. Llevas el escribir en el flujo sanguíneo: sangras palabras. No sabes qué otra cosa te podría hacer vibrar como el cabo de un velero, porque vives esas historias, vives en Como el agua a tu cuerpo (Vitrubio), Cuando Dios se equivoca (EH editores) o la primera edición de Principito debe morir (Sportula). A lo mejor es que te bautizaron con el salitre de las aguas de la bahía, o que las olas te enseñaron a reír con su espuma infinita. Quizás es porque tu nombre significa “poema” en Latín y solo podías estar destinada a contar mentiras sinceras. Ahora publicas la nueva versión de Principito debe morir en Lapsus Calami, ampliando la historia porque decidiste cebar al monstruo, y dotarlo de cuernos y escamas.

Aquí no hay reglas, Carmen: respondes lo que quieres, con la profundidad y longitud que te parezca. Después de todo, el monstruo es tuyo.

Cristina Jurado: Principito debe morir está basada en una historia infantil pero es un libro para adultos. ¿Por qué revisitar un icono de la literatura para niños y proyectarlo al mundo adulto?

Carmen Moreno: Te voy a dar dos respuestas. La primera es la que debería darte a nivel profesional y es la siguiente: 1.- Porque creo que el Principito original no era tan para niños. Es una gran alegoría, lo que ocurre es que, como siempre que a los adultos nos cuesta entender algo, decimos que es para niños. De hecho, Saint Exupéry, le dedica el libro a su gran amigo, León Werth. La revisión es porque me divertía manipular a Principito, un niño extraterrestre que ya dibujó así el escritor francés.  2.- La de verdad es que en 2011 conocí a Alberto López Aroca en Semana Negra. Hablamos mucho de pastiches, le leí lo indecible y no sólo aprendí mucho de él, sino que me dio la confianza que yo no tenía. López Aroca para mí es un referente en lo personal y en lo profesional. Después de nuestras larguísimas charlas sobre el asunto, pensé que no podía ser cierto que sólo se hicieran pastiches sobre Sherlock Holmes y decidí buscar una obra absolutamente significativa para la historia de la literatura y que a mí me hubiese gustado. Reconozco que “Principito” me da un poco igual, pero su autor… Saint Exupéry me fascina, así que me puse manos a la obra. Decidí no cortarme, no ponerme cortapisas, no ser formalista, ni políticamente correcta. Vengo de la poesía, donde el encorsetamiento es mucho. E imaginé… De ahí salieron los monos Timothy y el pato en helicóptero de combate. También tenía claro que mi entrada en el mundo de la ciencia ficción tenía que ser dando las gracias a todos los referentes que he tenido, que han sido más cinematográficos que literarios (debo confesar). Se agita todo y…: Principito debe morir. Bueno, esa es la parte frívola, pero también quise dar mi versión sobre la humanidad. Y, sinceramente, no sale muy bien parada.

 

CJ: ¿Qué ofrece de novedoso “Principito debe morir, versión ampliada”?

CM: Ofrece un fragmento del Libro de los Walkers a la espera de la precuela. Hay que contar todavía muchas cosas de Principito. Y me lo ha pedido mucha gente. También ha habido una pequeña relectura para perfilar algunas cosas y un trabajo de edición por parte de Lapsus, increíble. Es una versión bastante mejorada de la primera.

 

CJ:¿Por qué te fascina Saint Exúpery?

CM: Cuando conoces la vida de Saint Exupery no te queda más remedio que convertirte en fan. Un hombre, de buena posición social, de una familia bien de París, que sólo quiere volar. Amaba la aviación por encima de todas las cosas. Dejó a su novia, sus padres poco menos que le desheredaron. Pero, y aquí está lo que más me enamora de él, era un poco torpe, sobre todo tomando tierra y tuvo más de un accidente. Me siento muy identificada con la torpeza de Exupéry y con aquella foca que se llevó de Argentina a su casa de París. Por otra parte, sólo se le recuerda por Principito, pero escribió bastante más. Su mejor amigo, León Werth, era un novelista anarquista. No murió como todo el mundo, sino que desapareció y esa desaparición ha creado mil historias. Saint Exupéry es de esos escritores que hace de su vida literatura. ¿A que es para quererle?

 

Sólo la novela negra y la ciencia ficción tienen los medios y la fuerza suficiente porque siempre se han movido fuera de los baremos de lo comercial”

CJ: En Principito debe morir te apropias de un icono de la literatura universal para contar una historia con muchas capas. Todas tienden hacia un tema común, que es la preocupación por el futuro de la sociedad, bien sea desde su vertiente política, económica, científica, o incluso familiar. ¿Cuáles son las ventajas de la literatura de ciencia ficción para abordar temas sociales? 

CM: Creo que la ciencia ficción es la única que puede contar la verdad de lo que está pasando de manera creíble. Sólo la novela negra y la ciencia ficción tienen los medios y la fuerza suficiente porque siempre se han movido fuera de los baremos de lo comercial. Al ser géneros “menores”, según la crítica más serie y concienzuda que sólo lee a Mishima y Tolstoi, permiten desenvolverte en terrenos farragosos sin que nadie se asuste demasiado. Además, la ciencia ficción te deja crear mundos que están igual de corruptos que el nuestro, pero como no son el nuestro, parece que nosotros somos mejores. Si unos alienígenas raptan seres humanos y los torturan brutalmente hasta la muerte, es mucho mejor que si lo hace un ejército de cualquier país que están legitimados por sus respectivos estados. Esto nos permite sentirnos a salvo, pero al escritor también le permite que no le cierren twitter, o le encarcelen por dar su opinión porque los poderes fácticos no son los humanos, sino de otros mundos que, por supuesto, son peores. Cuando hablo de poderes fácticos me da igual la tendencia política que tenga. (Esta respuesta podría haberla dado The Boss).

 

CJ: Dejar de lado lo que es socialmente aceptable y financieramente ventajoso parece ser el leiv motiv de los escritores de género en este país (quizás, de los autores de cualquier tipo de literatura). En un momento en que cada vez más editoriales apuestan por lo fantástico ¿qué crees que pueden aportar al género los escritores de nuestro país?

CM: Creo que los escritores españoles son mucho más irónicos, más frescos. Se encorsetan menos en lo que es el género puro. Por ejemplo, pienso en dos amigos míos a los que admiro y adoro: Alberto López Aroca y Jesús Cañadas. El género en este país ha ganado mucho con ellos dos. Son, no sólo dos imprescindibles, dos miradas lúcidas, dos escritores absolutamente brillantes y humildes. La separación con el mundo sajón es necesario y nosotros somos capaces de hacerlo porque somos lo menos europeo de Europa. En el caso de los dos escritores que te he dicho uno es de Albacete y otro de Cádiz, ¿tú crees que Stephen King no les tendría miedo?

 

CJ:¿De qué manera influye tu labor como poeta en la forma en la que afrontas una obra en prosa?

CM: Influye mucho. Tengo tendencia a primar la forma sobre el fondo. Por suerte tengo a gente a mi alrededor que me equilibra. He tenido problemas de adaptación porque no entendía que debiera contarlo todo, sin dar opción al lector a que complete. Poco a poco me voy dando cuenta de que se trata de quedarte en tierra media (que diría George R.R. Martin). Aún así, le doy mucha importancia a la palabra exacta y al ritmo. Sí, taras de haberme dedicado durante tanto tiempo a la poesía. Pero, como diría Billy Wilder en aquel guión: “Nobody is perfect”.

 

CJ: ¿Qué autores (españoles y extranjeros) fuera del género son tus referentes y por qué?

CM: Fuera del género… Te va a parecer un poco increíble porque de tan realistas se salen: Galdós, Dostoievski, Josefina Aldecoa, Juan Marsé. Sobre todo, Juan Marsé, un tipo al que admiro en lo personal y en lo profesional. Otra línea que me encanta Julio Cortázar, la suma de Bioy Casares con Borges, el mismísimo Bioy Casares. Gabriel García Márquez en sus inicios… Y una mujer que me sobrecoge lea lo que lea de ella, Elia Barceló. Creo que es el ejemplo de lo que es una magnífica escritora y una mejor persona.

 

CJ: ¿Podrías contar cómo afrontas el proceso creativo, desde la idea hasta la entrega final del manuscrito a la imprenta?

CM: Es un poco extraño porque desde que se me ocurre la idea hasta que me siento a escribirla pueden pasar meses. Meses en los que voy dándole vueltas a lo que quiero contar, meses en los que no veo nada más allá de la historia que me traigo entre manos. Cuando me siento a escribir, soy bastante rápida, pero luego necesito, al menos, cuatro procesos de relecturas: yo, una lectora cero (siempre más de una), un lector cero nuevo y que cambia con cada libro y de nuevo yo. El resultado es que nunca me siento 100% satisfecha. Siempre creo que se puede mejorar, pero también sé que, en algún momento, debo dejar de corregir. Suelo escuchar y aceptar bien las críticas que me hacen las personas que elijo para que me lean. Y ni te cuento el caso que le hago a los editores que, en general, saben más que yo de todo esto. Creo que si no eres capaz de aceptar que alguien sepa más que tú, es mejor que te metas a charcutero, donde, por cierto, habrá alguien que corte el salami mejor que tú.

 

CJ: Graham Greene decía: “Escribir es una forma de terapia. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana”. ¿Qué es para ti escribir? Imagínate que se lo cuentas a un alien venido del espacio que no sabe nada de la Tierra.

CM: Esta respuesta es muy sencilla y muy complicada de contestar: escribo porque no tengo más remedio. No puedo dejar de es escribir porque sería como dejar de vivir. Tuve un psicólogo que me dijo: la gente que crea es infeliz por naturaleza. Y siguió: si quieres ser feliz tendrás que renunciar a crear. Imagino que él se refería a la felicidad de los idiotas. A la de esa gente que pasa por el mundo sin enterarse de qué va esto. Asumo que la vida es felicidad e infelicidad al mismo tiempo. No aspiro a ser más feliz que nadie, pero, desde luego, si no escribiera no podría ser feliz. No comparto las palabras de Green. Creo que la gente que no escribe se enfrenta a la vida de otras maneras que no son ni mejores, ni peores, sólo diferentes. Y ni tengo nada mitificado al escritor. De hecho, creo que los que más daño han hecho a la literatura son algunos escritores con su falta de humildad y su incapacidad para la autocrítica.

 

CJ: Hace poco la editorial Lapsus Calami te fichó como editora de su colección de novela negra. ¿Podrías hablarnos de este proyecto?

CM: El proyecto de Lapsus es un proyecto emocionante porque me permite investigar y aprender más sobre el género que más amo: el negro. Vamos a intentar dar voz a escritores magníficos como Kike Ferrari, o Rodolfo Santullo que por estar al otro lado del Atlántico pueden tener algo más de problemas para publicar en España. Y, por supuesto, autores españoles de primer nivel que van a dejarnos completamente enganchados a su historia.

Poco a poco iré contando más cosas. En cuanto pueda, en cuanto sean proyectos en firme.

Entrevista al chileno Jorge Baradit: Organizando la locura

En Chile vive, trabaja y escribe un tipo llamado Jorge Baradit. En 2005 la casualidad hizo que su primera obra Ygdrasil llegara a las manos de Ediciones B Chile. Al año siguiente la precuela de aquella historia, titulada Trinidad, ganó el primer premio UPC a la mejor novela corta de ciencia ficción y pasó a ser editada en España en 2007. De esta forma germinó la trayectoria literaria del chileno que, desde entonces, ha publicado Synco (2008), la obra juvenil Kalfukura (2009), CHIL3: Relación del Reyno (2010), la novela gráfica La policía del Karma (2011), y Lluscuma (2012).

El escritor chileno Jorge Baradit

Este diseñador gráfico vinculado al mundo de la publicidad y la comunicación, antiguo integrante de una banda de punk rock, Baradit entiende el lenguaje como una enfermedad de transmisión oral que lo posee y lo convierte en una energía creativa en estado puro. De este modo erige mundos alternativos, como un arquitecto cosmopolita programado por una tradición oral antigua, incrustada en la médula del continente que lo vio nacer, y regurgitado al calor de los tiempos modernos, contradictorios y mareantes. Profundamente comprometido con la realidad social del país que lo parió, Baradit es un ser hiperactivo, una anomalía ocurrente, un demiurgo freelancer, un espíritu terabyte, un jongleur de la vida que nunca cesa de concebir y contar lo concebido, porque no hay nada más sublime que crear algo de la nada. Después de todo, y como dijo el argentino Isidoro Blastein, A lo mejor escribir no sea más que una de las formas de organizar la locura”.

Podéis disfrutar de esta entrevista en el lenguaje de Shakespeare en el magnífico blog Sense of Wonder de Elías Combarro, incansable compañero de fatigas.

“Soy un monstruo en resistencia”

Cristina Jurado: ¿Qué hizo que te engancharas a la ciencia ficción, la fantasía y el terror?

Jorge Baradit: No me interesa lo cotidiano. Hay otros mundos. Mis ojos miran más hacia adentro, ¿para qué intentar replicar lo que ya veo si hay otros mundos, explosiones de supernova y civilizaciones completas intentando salir a empujones por todos lados? Hay universos completos esperando allá afuera a ser descubiertos o sencillamente creados, no me interesa esta realidad descafeinada de borregos que la mente, ese gran fascista, intenta convencernos de habitar. Soy un monstruo en resistencia.

CJ: En tu blog dices: “Hace tiempo que andaba buscando que pescaran esa definición de lo que pretendo: la recuperación de nuestras raíces a la luz de la tecnología, la reinvención, no el parricidio. La tecnología como esa otra forma de magia que nos llega sin ningún esfuerzo desde otros mundos, que a veces se sienten tan lejanos como el mismo Júpiter. No podemos prescindir de Macondo porque estamos en Macondo, la diferencia es que ahora llegó el Wi Fi y la fibra óptica. Mucho psilocibe en el aire, mucha machi, mucho iPod. Un continente completo en estado alterado de consciencia.” ¿Qué es el realismo mágico 2.0?

JB: En Chile se hacen intentos constantes por sacarse de encima el estereotipo y la caricatura de “lo latinoamericano”, el mexicano sucio sentado en el suelo de la estación de trenes, la inoperancia de los servicios y la inestabilidad política. Hubo incluso un movimiento literario a fines de los ’90, llamado McOndo que buscaba “dar vuelta la página” sobre el asunto y declararnos fuera del estereotipo, nos gusta vernos más urbanos, más cercanos a New York, menos indígenas, menos “izquierdosos”, liberales pero evitando la imaginería popular latinoamericana. Todo es una soberana porquería porque ni somos gringos, ni Santiago es Manhattan, ni podemos esconder a nuestros indios bajo la alfombra. Entonces, quise decir que no es que hayamos superado nuestro mestizaje como una etapa de transición poco deseable, sino que nada se ha superado, todo sigue presente y no hemos salido de Macondo, quizá le hemos puesto fibra óptica y mejorado las carreteras, quizá tengamos cajeros automáticos funcionales y nuestros servicios estén a la altura de cualquier país desarrollado, pero la ayahuasca, las extensiones inexploradas, los pueblos originarios siguen acá, para mayor riqueza de nuestro territorio físico y mental.

CJ: Si como decía William Burroughs, el lenguaje es un virus. ¿Es todo escritor un propagador empedernido?

JB: Prefiero la definición del lenguaje como enfermedad de transmisión oral. Una enfermedad rara porque permite sanar. El lenguaje es un tipo de cirugía. La posibilidad de visualizar las intervenciones de las palabras en nuestro cuerpo mental es atroz. El daño mental que podemos producir con una frase mal ubicada, la inoculación diaria de gérmenes a través de lo que nos decimos, gritamos y susurramos. La completa irresponsabilidad con que manejamos la gramática, la radioactividad a la que nos sometemos cuando abrimos y leemos ciertos libros infecciosos. Un escritor es alguien que fabrica cócteles molotov de 300 páginas que la gente se traga, máquinas de tortura sináptica y órganos infestados de bacterias que manipulamos con irresponsabilidad. No vemos el daño, la fiebre, la hemorragia. Nos inyectamos venenos que nos deforman el alma, la mente, que nos hacen estallar felices el hígado, drogados y alucinados, vemos a dios. Me imagino cómo nos veremos realmente si tuviéramos los instrumentos apropiados. Yo, al menos, apuesto por tentáculos y cabeza muertas colgando de mi zona lumbar, por lo menos.

CJ: Eres publicitario y esa formación hace que seas muy cuidadoso a la hora de diseñar los mensajes creativos que desarrollas. ¿Crees que tu profesión influye en tu obra? ¿de qué manera?

JB: Muchísimo y en los dos aspectos en que manejo su obra: su producción y su difusión. Me manejo como la clásica dupla del diseño: el de los piercings y el de corbata, el creador y el administrador. Son compartimentos estancos que no se filtran. El creador explota y deja las paredes manchadas con sangre y luego entra el administrador y ve qué puede hacer con eso, no hay comercio entre ellos.

Por mi educación en diseño y arquitectura trato de visualizar y hacer visualizar el entorno y lo que ocurre quizá con más interés y detalle que si no la tuviera. Hay interés en el objeto, su textura, su brillo; goce en la consistencia del tipo de metal que atraviesa cierto tipo de órgano, la manera en que se sostiene la estructura ósea del pabellón donde ocurren los eventos. Y como soy escritor me agrada proyectar ese espesor de realidad hacia la gramática, haciendo continuar la materia hacia la poesía, donde se pierde y se hace ininteligible. Mi educación en comunicación también ha resultado imprescindible para sentir esa necesaria responsabilidad de hacer ver, sentir y oler “específicamente” lo que quiero comunicar al lector, ni más, ni menos, ni otra cosa, sino lo que quiero con todo detalle y justeza hacer sentir a quien lee.

Por otra parte, mi educación en las artes visuales me hace sentir con fuerza que la literatura es solo un aspecto de la narración, que existen muchas plataformas desde donde enriquecer el relato: videos, música, ilustraciones, comic, transmedia, redes, gaming. Y que finalmente la gran narración puede surgir de la interacción de todos estos elementos, donde el libro funcione como una parte de un universo que se complementa en base a múltiples estímulos, pero no a la manera en que se practica hoy en cine y gaming, donde hay un elemento central poderoso y satélites que agregan color nada más, me interesa la conformación no de un sistema solar sino de una molécula donde las partes sumadas generen “la obra”, suspendida en la iNet y con patas en el mundo físico, en el softworld y en el hardworld.
Una última cuestión tiene que ver con la difusión. Como un obrero de las comunicaciones, me interesa conseguir que lo que hago llegue a la mayor cantidad de gente posible. Considero esa interacción con el lector como parte de la obra. Pero más allá de la simple publicidad, me interesa la creación de comunidades activas en torno a mundos creados, me interesa la inteligencia colaborativa. Mucho de la obra en torno a mis libros ha nacido de la colaboración con músicos, cineastas, ilustradores, ingenieros, programadores, videístas y personas sin oficio artístico que aporta solo por la inspiración que le produce el mundo creado. En la comunidad en torno a lo que hago me gusta que se hable de fantasía, pero también de política, me importa la participación ciudadana. La ciencia ficción es sin duda el género más político de todos, la necesaria creación de un modelo de sociedad para escenificar las historias hace necesario el ejercicio del músculo político del escritor con o sin su participación consciente, y es lugar común decir que la ciencia ficción ha sido el mejor reflejo de la sociedad a lo largo de su historia.
Los libros, son solo un aspecto de la obra toda.

La Policía del Karma

“Mi labor es recoger estos fragmentos radioactivos, estas singularidades y construir un golem con ellos”

CJ: ¿De qué manera afrontas el desarrollo de una historia? Cuéntanos tu proceso de concepción, desarrollo y parto de tus obras

JB: Durante el día la cabeza funciona y produce muchas imágenes basura, la mente genera millones de aproximaciones aleatorias que el consciente desecha o utiliza como palanca para otras ideas o herramientas más “útiles”. Hay un nivel en el que la consciencia trabaja para establecer un puente con el mundo donde se eligen velozmente las formas que calzan con lo que estoy construyendo, como quién dispara millones de piezas de rompecabezas por agujeros y solo las que coinciden pasan, son aprobadas y utilizadas para construir la estructura que deviene idea. Pero por debajo de ese puente corre un río de materia prima intocada, de embriones deformes, de fetos no viables, trozos de máquinas, cables y fragmentos de ideas sin sentido. Trabajo con ese low level de la mente. Me gusta coleccionar esos pedazos de esquirlas, experimentos fallidos, prototipos feos.
Además, cuando vivimos, intentamos mantener en un punto ciego todo aquello que ocurre y que el censor interno prefiere ignorar para no volvernos locos, como saber que en pocos años más muchos de los que leen estas líneas estarán bajo tierra y su mente dispersa en la nada, que nuestro planeta viaja a 107.000 kmh junto al sistema solar, seguramente girando como el resumidero de una tina de baño hacia el agujero negro en el centro de nuestra galaxia, que vivimos aferrados a una de las esquirlas de una gran explosión que no termina de expandirse, que tenemos en nuestro interior colonias de virus y bacterias asesinas, toxinas y venenos que no nos destruyen porque un delicado equilibrio las mantiene a raya. En mi país, en el lapso de una semana hubo un terremoto, una ciudad se movió 8 centímetros, una mujer cortó a su marido y lo cocinó en una olla y un rayo mató a cuarenta vacas. Son peaks de realidad, como beats de latidos. Es nuestra responsabilidad trabajar en una cota de realidad baja e ignorar estos hechos o elevar nuestra cota de percepción y trabajar con estos fenómenos, encontrarles lugar, estructura y conexión para relatar otra forma de realidad, una hiperrealidad que no extirpe cada fenómeno extraño para sentirnos más seguros.
Mi labor es recoger estos fragmentos radioactivos, estas singularidades y construir un golem con ellos. Los escribo a mano, los corto, los armo en páginas armadas con cinta adhesiva, los tipeo en laptop y se imprimen como fragmentos en Times cuerpo 12, los recorto y los voy pegando en pliegos de papel en mi pared. Algo empieza a armarse en la oscuridad, hay que tener cojones para andar por esos bosques, a veces. Se vuelve doloroso, no sabes si vas a llegar a puerto, si hay algo realmente ahí, pero siempre aparece el arquetipo, Ariadna, el hilo dorado. Los contenidos maceran en mi cabeza, sueño con ellos, se van buscando y establecen vínculos, comienzan a dialogar y comienzo a cortar y volver a pegar, a ordenar, a volver a cortar. Hay costras de papel en mi pared, a veces sigo escribiendo fuera. Me voy a ver libros de Roberto Matta, el Bosco, Doré. Pasan los días. Organismos unicelulares empiezan a nadar en la pared, copulan, se unen, aparecen pluricelulares, de pronto un crustáceo y al rato tengo un reptil hecho de una lista más o menos ordenada de eventos. Vuelvo a tipear en el laptop en la forma de escaletas, en paralelo desarrollo una historia donde montar-cruzar este reptil. La escaleta debe estar clara, precisa y definida, la novela debe estar escrita antes de tipear la primera palabra. Después, puedo hacer caso omiso del orden y moverme como danzando entre las escaletas, pero el esqueleto está ahí, pero no sabemos si será la Scarleth Johansson o John Merrick, o el hijo de ambos. Eso viene después.

 

CJ: Ygdrasil, Trinidad y Lluscuma conforman un tríptico de una realidad alternativa de Chile, contada del final hacia el principio. ¿Cómo se te ocurrió la idea para esta tríada? ¿Por qué vas contando la historia hacia atrás? ¿Qué tiene este proyecto que ver con Ucroníachile?

JB: “Do I really look like a guy with a plan? You know what I am? I’m a dog chasing cars. I wouldn’t know what to do with one if I caught it! You know, I just… *do* things.”The Joker (Dark knight, 2008).

El crecimiento de lo que hago es rizomático. Hay días en que descubro qué es lo que va a hacer tal o cuál personaje y sospecho que otro trata de sabotear la historia, y lo digo en término efectivos, ocurre así. Las paredes son frágiles e irrumpe un sueño a veces, o el personaje de otra historia, un recuerdo. Tengo que buscarles un lugar como quien interpreta una tirada de tarot. Las cosas simplemente ocurren en la vida, solo cuando se mira hacia atrás se puede ejercer el oficio de historiador e inventar las conexiones, ver que hay un hilo de plata que convierte 20 sucesos aleatorios en una historia en virtud de la paranoia de intuir que están de algún modo entrelazados. El autor tiene que ser un un paranoico con fe, un lector de vísceras, un psíquico que conecta las símbolos del cielo con los de la tierra a medida que lo ametrallan. Descubrir trozos de un cadáver y creer, porque un escritor es un creyente, que hay una manera elegante de relacionar cada parte y levantar una estructura bella con los pedazos, no con los que quiero que haya, sino con los que están. Porque si manejas todas las variables el producto queda feo, predecible, común. El auto-sabotaje, la guerrilla, la carencia y el asalto de factores internos inmanejables es imprescindible. Un médium porque no controla lo que dice, solo lo articula de formas bellas, le da el espacio que las cosas quieren, pone su oficio al servicio de su veneno. Soy un adivino al que lanzan de un avión y lee los paisajes como una tirada de tarot antes de estrellarse contra el suelo.

UcroníaChile fue un sabotaje contra un país enfermo de realismo. La necesidad de romper la represa que contiene las pulsiones de nuestro inconsciente colectivo. Reivindicar la historia y nuestros mitos como algo que le pertenece a la gente, a los escritores, no al ministerio de educación. El ejercicio diario de reconstruir nuestra historia mítica para revitalizar los mitos. Los mitos son los sueños de un pueblo y necesitan un update o se anquilosan en las esquinas de los museos, hay que romperlos, torcerlos, agredirlos. Todo lo que hagamos estará bien porque somos los soñantes de esos sueños y lo que hagamos será lo que debíamos hacer, no podremos hacer ni más ni menos.

Esos materiales quieren comportarse como ellos quieren, ¿quién soy yo para forzarlos a actuar como yo quiera? Eso me viene de la arquitectura. Las artes visuales aún se expresan antes de saber dónde van, solo así abren caminos nuevos. El territorio se expresa a través de su arte. Y es en ese avanzar en la cuerda floja, equilibrándose con estructuras febles en las manos, ciego y sordo, atacado y atacando, que se entra en las espléndidas ciudades. Arrojarse al fondo de uno mismo, sin saber si hay piedras o agua, tan al fondo, que lo que sea que salga de ahí será único no por novedoso, sino por propio; todo lo otros es comodidad, artilugio, comercio y malabarismo.

CJ: En el tráiler promocional de Lluscuma dices que “Chile es una serpiente con pesadillas”. ¿Qué crees tú que sueña Chile?

JB: El primer escudo de Chile fue un volcán. Los chilenos somos así, callados, tranquilos, hasta que la presión se hace insostenibles y estallamos. Desgraciadamente no conocemos muchos estados intermedios. La cordillera de los Andes es la columna vertebral de una serpiente hecha de volcanes. Una serpiente de fuego acostada sobre la grieta planetaria más explosiva de todas. Vivimos al borde del terremoto y el tsunami, serpiente de fuego y agua. La serpiente nos sueña, no existimos todavía como país, nos está pensando.

 

CJ:¿Qué es SYNCO? ¿Por qué convertirla en una novela gráfica? ¿Qué aporta la parte gráfica a una historia?

JB: Soy de los que creen que el asunto es al revés: una palabra vale por mil imágenes. Cuando uno muestra la foto de un árbol todos vemos el mismo; cuando leemos árbol, todos vemos uno diferente. Pero es simplemente divertido intentar hacer parir eso que la literatura permite vivir en la vaguedad. Trabajar en novelas gráficas permite, además, el trabajo colaborativo que abre la mente, la interacción, el esfuerzo, el pie forzado. Es otro tipo de ejercicio, son otros músculos, y a mi no me interesa tener brazo de tenista.
Creo sinceramente que una novela gráfica limita el Universo de cualquier relato, lo concreta, lo define a través de los ojos de alguien específico, lo pre-digiere; es, en ese sentido, egoico, no comparte la decodificación con el lector, se la impone bastante más que en lenguaje escrito, esa herramienta tan pobre que debe hacer maravillas para hacer maravillas. Pero, por otro lado, la novela gráfica es un ejercicio de arte alucinante.

 

CJ: La Policía del Karma trata de un servicio que castiga en el presente por crímenes cometidos en el pasado. ¿Por qué de nuevo el formato de novela gráfica? ¿Cuál es para ti la diferencia entre cómic y novela gráfica?

JB: Siempre las etiquetas son flexibles, no son alambradas, más bien letreros vagos. Una novela gráfica tendería más a la búsqueda de un lenguaje propio (que eso es arte en mayor o menor medida para mí), un hito, una tesis, más que un sendero sin fin, como son regularmente los cómics. Un objeto auto-conclusivo, autónomo, una obra sin cálculo, un gesto que se abandona luego para ir en busca de otra cosa. “Abandonar la obra terminada, ese es el camino del cielo”, dice el Tao Te King.

CJ: ¿Te consideras un escritor experimental?

JB: Me considero un artista que hace todo lo posible por estallar para buscar entre los pedazos algo que me ayude a resolver el enigma. Soy un terrorista, un ejército de liberación de algo que está atrapado en el sótano de mi sótano y que necesito conocer. No es la experimentación por la experimentación, es que para buscar el Grial, dice la tradición, los caballeros entraron al bosque de Logres por lugares no conocido, jamás por los senderos trazados.
Para qué hacer algo que ya está hecho, para qué repetir fórmulas, cómo no quemar todas las naves cada vez ¿Hay gloria en algo así?

 

CJ:¿Qué pe parecen las nuevas formas de publicación tales como el crowfunding, la auto-publicación y la co-publicación?

JB: Todas las formas de lucha son válidas, compañera. Del crowdfunding me interesa la inteligencia colaborativa, la posibilidad de convertirlo en un proceso social, un experimento de participación, hive mind, un acto poético realizado por la mente que se construye cuando hay muchas mentes conectadas, la manera como funcionan los cardúmenes de peces o las bandadas de pájaros. Esa cuestión meditativa detrás del gesto y que nos hace uno, como bailar, o cuando éramos bacantes y comíamos jóvenes en el bosque. Perderse y ser océanos de nuevo. Me encantaría que algún día nuestras mentes viajaran por un tipo de ciberespacio y se fundieran en dos, tres o cinco mil mentes líquidas, a veces perdiéndose en multitudes, volviendo a ser uno, o dos, u otro.

 

CJ: ¿Qué artistas (y no me refiero solo a escritores) te inspiran?

JB: Roberto Matta, Jorge Luis Borges, Gottfried Helnwein, C.G. Jung, Trent Reznor, Emanuelle Swedenborg, Coré, Gunther Brüs, David Cronenberg, Antonin Artaud, y mil de monstruos más que viven y se golpean dentro en mi cabeza. Son sombras, son yo mismo en disputa intentando copular uno con el otro, desgarrándose a dentelladas por un pedazo de luz, por una línea en alguna historia. Tienen hambre.

 

“América Latina es pura confusión, el boceto salvaje de un mundo nuevo del que aún no sabemos nada”

CJ: ¿Qué crees que puede aportar al género la ficción especulativa que se está haciendo actualmente en América del Sur y Centroamérica?

JB: América es un continente en formación. No creo que seamos capaces de aportar ciencia ficción como la entienden los europeos. Fue en ese continente donde se produjo la dicotomía religión e iluminismo, fue en Inglaterra y Francia donde la Revolución Industrial levantó la fe en la tecnología como promotora del bienestar humano, la idea del progreso sin fin y el futuro radiante de sociedades libres, sin enfermedades ni ataduras. En la literatura fantástica se puso de un lado a fantasmas y magos, y en otro a aliens y naves espaciales. Se intentó una literatura realista en tanto levantada sobre las bases de la ciencia dura. En América fue la propia Iglesia la que trajo la ciencia, no hubo enfrentamiento. En América existen guerrillas cristianas, las supersticiones son fuertes, la magia opera social y políticamente. Seguimos siendo cultos cargo, la tecnología no es algo que se produce acá, sino que llega en cajas a bordo de grandes pájaros de metal. Mi abuela me daba una pastilla producto de la última tecnología médica pero se persignaba y me encomendaba a la virgen como si me estuviera dando una hostia. América no desecha nada, todo se acumula, nada se destruye, es el patio trasero donde occidente echa su basura, sus productos descontinuados, sus medicamentos fuera de norma, sus experimentos ideológicos y todo se acumula. Acá siguen vivos nuestros pueblos originarios, sus religiones ancestrales, modos de vida de la edad de piedra conviviendo con el high tech más cutting edge, megabytes y ayahuasca, santería y sushi de serpiente. En el zócalo de ciudad de México está la catedral colonial, el templo azteca y el edificio de cristal juntos, las épocas chocan, todo fracasa: la búsqueda de El Dorado fracasa, Almagro y Pizarro fracasan, Fidel Castro fracasa, Salvador Allende fracasa, Las FARC fracasan. América ensaya utopías cada década, lanza su sueño descabellado hacia el futuro y es aplastado una y otra vez, como Alvar Núñez Cabeza de Vaca, como Lope de Aguirre, como Ponce de León, como el Che Guevara muerto en Bolivia.
América vive en la Edad de oro donde los dioses, los héroes y las maravillas viven entre los humanos y el tiempo está suspendido en un eterno presente, nada avanza, todo se acumula. En Europa hay que desenterrar las ciudades que se construyen una arriba de otra, hay que ir a ver a los indígenas a los museos, hay que revisar la tecnología obsoleta en los archivos. Acá una red de computadores Apple de última generación se conectan con routers chinos de mala calidad a una red 10 base T en cascada desde un firewall PC con sistema operativo pirata enlazado a un backup PC 286 lleno de tierra perdido en un closet lleno de cableados de varias generaciones de redes descontinuadas, con cables quemados, cajas de centrales telefónicas en desuso por años, el transformador del télex y el fax aún enchufados a la red eléctrica pero conectados a nada, alambres de teléfonos mimetizados debajo de la cuarta capa de pintura, y así estratos y estratos de tecnología que se parecen a la mente de América, alucinada, en peyote, contemplando a la madre tierra y sus dioses convertidos al cristianismo a través de los GPS.
América es una vorágine de disonancias espacio temporales en ebullición, América Latina es confusión ¿Qué podemos ofrecer? Pura confusión, el boceto salvaje de un mundo nuevo del que aún no sabemos nada. Torbellino de razas, religiones, sectas, ideologías y dudas. Puro caos, desdibujamiento de los límites, irrespeto por las formas, todo un continente joven, desordenado y lleno de libido buscando a dios en las líneas de código de programación.

 

CJ: Eres un comentarista implacable de la realidad social y política de tu país y del continente en el que vives. En tus obras se reflejan tus preocupaciones por los desequilibrios sociales, la corrupción gubernamental y el ansia de poder de las grandes corporaciones ¿De qué manera crees que puede la ciencia ficción y la fantasía abordar esos temas? ¿Defiendes el género especulativo como una forma de denuncia?

JB: No creo en las agendas artísticas. Creo que uno debe entrar tanto en lo que uno es que las implicancias personales y sociales se dan solas. El único criterio posible en el arte hoy es la honestidad, de las más torcidas formas. Cuando comento mi circunstancia es un acto de coherencia, nada más. Vengo de una familia de clase media baja, fui tirapiedras contra Pinochet, vivo y soy testigo de la opresión y la desigualdad en que nada Latinoamérica; me alimento del resentimiento que todos los días las elites que viven en reductos que parecen Suiza arrojan desde sus mesas repletas al resto del país que parece vivir en Ruanda. Nuestras sociedades son ollas a presión, lo que hago es usar el vapor que expulsan para mover máquinas mentales coherentes, nada más. No hay discusión ética-estética en el arte de verdad, creo yo, solo un resultado coherente (ni siquiera la palabra honesto viene lugar, la honestidad es producto de acuerdo, educación y voluntad; yo hablo de ser coherente como lo sería un tiburón con su naturales y su medio).

 

CJ: Háblanos de tus planes futuros, ¿qué será lo próximo que publicarás?

Jorge Baradit: No lo sé. Lo que saldrá este 2014 es un cuento mío en la antología Terranova de Penguin Random House, España. Es un honor haber sido elegido para participar en un proyecto tan prestigioso. Además de eso, estoy cerrando un ciclo físico y mental que me tiene hecho pedazos.

 

Y ahora, solo hay tiempo para un quiz rápido de preguntas y respuestas breves:

 

CJ: ¿Star Wars o Star Trek?

JB: Star Wars, Star Trek se toma demasiado en serio.

CJ: ¿Comida rápida o casera?

JB: Casera, en casa cuidamos lo que entra a nuestros organismos.

CJ: Si tuvieras que ser el personaje de una película ¿cuál elegirías?

JB: Bowman, el astronauta de 2011 que entra al wormhole.

CJ: ¿Puedes decirnos el título del peor libro que hayas leído?

JB: Se me viene a la memoria El Mío Cid, que, créanlo o no, es lectura escolar obligatoria en Chile. Es un crimen hacérselo leer a niños. Está completamente fuera de código, es una tortura.

CJ: ¿Cuál es el mejor libro que has leído?

JB: Ficciones, de Jorge Luis Borges. Lo leería mil veces mil.

CJ: ¿Qué tipo de música sueles escuchar?

JB: Entre las sonatas de Bach, NIN y el harsh electrónico, el ruido de las radio de onda corta.

CJ: Cine 3D ¿sí o no?

JB: El cine es una página en movimiento. Hasta que el 3D no desaparezca como espectáculo en sí mismo y encuentre su real expresión, preferiré el 2D, un arte maduro

CJ: Si tuvieras que elegir poseer un súper-poder ¿cuál elegirías?

JB: Cocinar rico, soy un desastre en la cocina.