El hombre que sueña el monstruo para sobrevivirlo

Escribir ficción especulativa sobre una figura histórica supone asumir el riesgo de alejarse del personaje histórico y serle infiel a la Historia. Eso es precisamente lo que hace Lavie Tidhar en A Man Lies Dreaming: toma el personaje más icónico, conocido y odiado de toda una comunidad religiosa, de buena parte de Occidente, y de una nación relativamente joven, y crea una ficción alrededor de los aspectos de su personalidad anterior a su llegada al poder. Tidhar es valiente y el personaje que escoge es Hitler, al que llama Mr. Wolf durante toda la narración. Y a mí, me gustan los escritores valientes.

Lavie Tidhar

Esta novela forma parte de ese tipo de obras que ilustran la acción terapéutica de la ficción: inventar para sobrevivir. ¿De qué manera se puede subsistir en un campo de concentración, siendo testigo y/o víctima de atrocidades a diario? Cuando uno es un escritor de novelas pulp, como es el caso de Shomer, soñar que el responsable último de tu denigración es un perdedor al que sus enemigos humillan y vejan es quizás la única manera de mantener la mente a salvo en un campo de concentración. Cuidado, que a partir de ahora, hay algún espoiler. Shomer -basado en un autor israelí  que murió antes de la Primera Guerra Mundial- desarrolla una historia de detectives en la que Mr. Wolf aka Hitler es un investigador privado contratado por una rica heredera judía para resolver la desaparición de su hermana. Wolf vive en el exilio en Gran Bretaña, apartado de sus antiguos camaradas, después de que el partido comunista alemán ganase las elecciones. En realidad Wolf “malvive” con un trabajo que le permite subsistir en la frontera con la indigencia, solo, rodeado de algunos libros. Nunca llegará a ser lo que históricamente fue. La necesidad lo empuja a aceptar el encargo del enemigo, encarnado en la rica heredera judía. La estructura de la novela es más compleja de lo que parece en un primer momento. Lavie Tidhar utiliza la primera persona de una forma que me ha parecido muy ingeniosa: en las entradas de un supuesto diario de Wolf en el que habla de sus sentimientos y vicisitudes a lo largo de la investigación. Es decir, lo más “fantástico”, entendido como lo menos realista, está contado en primera persona en una maniobra arriesgada pero de la que Tidhar sale muy airoso. El lector es capaz de conocer las sensaciones de Wolf ante las humillaciones que sufre, así como otros aspectos de su personalidad, sobre todo en lo que a su relación con las mujeres y con el sexo se refiere.

Shomer Aleichem

La tercera persona se utiliza para hacer avanzar la investigación detectivesca y es también el punto de vista escogido por Tidhar para los fragmentos en los que se cuenta someramente las vivencias de Shomer en el campo de concentración. En estos fragmentos hay algunas de las frases más extraordinarias de la novela: Men die like smoke. Time ebbs and congeals like dirty, slushy snow. Suns rise and fall, days turn to nights, trains come to a stop, men die. Across this vast camp children still clutching their dolls are escorted to showers from which no water comes but gas and gassed they are taken out in wheel-barrows, arms soft and flaccid, eyes glassed, their mothers and fathers lifted up and placed before the Soderkommando whose job is to extract their gold teeth, search their cavities for hidden valuables, shear their hair for the war effort, to strip the corpses clean. Para mí, el escritor israelí es doblemente valiente porque no se deja amedrentar por las proporciones ciclópeas de la figura que ha escogido como protagonista. Precisamente le pregunté sobre este punto y fue lo suficientemente generoso como para responder (nos conocimos en persona en la LonCon14 celebrada el pasado Agosto). Le comenté que me parecía muy complicado escribir no solo sobre un personaje histórico y polémico que casi todo el mundo detesta, como es el caso de Hitler, y que sería muy fácil caer en la caricatura. En la novela queda patente que él se había documentado extensamente sobre la vida el líder nazi, consultando incluso testimonios escritos por sus amigos de la infancia. Me interesaba saber cómo consiguió crear un personaje creíble a partir de alguien como este Hitler perdedor y de una manera que el lector casi llegara a empatizar con él en algunas ocasiones. Aproveché para preguntarle también por su forma de trabajar los personajes para dotarlos de una voz propia, fácilmente reconocible. Él me contestó: “Bueno, probablemente se trate de una caricatura, si te soy honesto. No sé, hubo algo horrible, casi… divertido a la hora de escribir un personaje tan monstruoso, desprovisto de cualquier atributo que pudiera redimirlo. Creo que lo divertido de Hitler sería un Hitler sin poder. Para mí, el libro es una especie de comedia. Todas esas vejaciones que tiene que soportar… Es gracioso.” “Pero, ahora más en serio, sí quería escribir sobre un Hitler anterior a 1930. Este es solo un Hitler potencial. No creo que se pueda menospreciar a alguien y llamarlo simplemente “villano”, como si saliera directamente de las páginas de un cómic. Hay que intentar comprender a la gente, profundizar en qué los hizo convertirse en lo que llegaron a ser. Se trata de desarrollar, no diría yo que simpatía por el personaje, pero sí una cierta empatía, al menos.” “No siempre sé cómo dotar a un personaje de una voz propia. Wolf, en “A Man Lies Dreaming”, ha sido uno de los más fáciles en ese sentido, porque me he sentido muy libre a la hora de escribir sobre alguien tan despreciable. Lo que me preguntas es una cosa a la que me enfrento cada vez que me pongo a escribir un libro, por lo que no estoy seguro de que se pueda responder con facilidad.” Mi amigo Miquel Codony -cuya reseña de esta novela en su blog La Biblioteca de Ilium podéis consultar aquí- que me lió para que leyera esta novela (y al cuál le agradezco que lo hiciera, aunque no tuvo que insistirme mucho, la verdad sea dicha) me ha propuesto que le conteste a una pregunta: “¿Hasta qué punto crees que la eficacia de la novela depende de la carisma de su protagonista y hasta que punto crees que el carisma de su protagonista depende de lo que sabemos en realidad de Hitler? Es decir, ¿si fuera un personaje 100% ficticio, lo valorarías igual?” Mi respuesta es que la novela funciona porque todos sabemos quién es Hitler, lo que hizo y las consecuencias de sus actos. Tidhar juega con ese conocimiento colectivo sobre el líder nazi y nos propone adoptar una perspectiva nueva ante un sujeto que nunca llegó al poder, que vivió marginado y que sufrió vejaciones porque no tenía los medios para controlar la situación. Si fuera un personaje ficticio, no comprenderíamos qué hubiera supuesto para él carecer de poder, porque nuestra imagen mental compartida es la del dictador autoritario y cruel. Sentimos un placer especial al verlo sufrir, sobre todo cuando es humillado y maltratado por quienes sabemos que fueron históricamente sus víctimas. Se trata de un dulce resarcimiento que sirve para “canalizar” la animosidad hacia figuras conocidas por su crueldad. Es un poco como los chistes sobre Franco o sobre Kim Jong-un. En definitiva, un mecanismo terapeútico.

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Literatura “Stalag,” libros de porno publicados en Israel en los 60´s que describen relaciones sádicas entre mujeres nazis a cargo de campos del Tercer Reich y los prisioneros

Mi amigo Josep María Oriol, que también se animó a leer la novela y a comentarla simultáneamente, ha escrito también la correspondiente reseña que podéis leer aquí en su blog El Voracilector. Me ha preguntado al respecto: “¿Qué te ha parecido el papel que Tidhar ha asignado a la mayoría de personajes femeninos que aparecen en el libro?”. Mientras disfrutaba de la lectura, en algún momento sentí que las mujeres eran representadas de una manera negativa, que eran muy sádicas y crueles. Después de reflexionar un poco, creo que se trata de un efecto buscado por Tidhar para equilibrar la balanza de los personajes. ¿A quién elegir como verdugo de una víctima como Wolf? Por supuesto, a quienes fueron sus víctimas, y no me refiero sólo a los judíos sino a las mujeres, con las que Hitler tuvo relaciones complicadas. A pesar de que se ha especulado sobre las preferencias sexuales del austríaco, no se ha llegado a demostrar que no fuera otra cosa más que heterosexual, aunque es cierto que dos de sus amantes reconocidas se suicidaron, otra lo intentó sin conseguirlo y una cuarta murió de las secuelas que le provocó un intento de suicidio. Hay personajes masculinos tanto o más crueles en la narración, pero los de las mujeres sirven para resaltar –con gran acierto, añado yo- los aspectos más controvertidos de la personalidad de Wolf/Hitler: sus ideas sobre el papel de la mujer en la pareja y dentro del estilo de vida nazi, la relación con su madre, etc. Asimismo, Tidhar hace un homenaje a la literatura que surgió en Israel en los años 60 conocida como “Stalag” en la que se representaban relaciones sado-masoquistas entre las hermosas guardianas de campos de concentración y los prisioneros de guerra de la Alemania nazi. He disfrutado mucho con esta novela, que me parece realizada con un cuidado exquisito. No solo la prosa de Tidhar es muy elaborada sino el ritmo, con la alternancia de la primera y la tercera persona y, dentro de ésta, los fragmentos a modo de diario, los protagonizados por el Watcher, o los dedicados a Shomer. La estructura es, a mi modo ver, uno de los atractivos de esta obra, así como la situación especulativa que propone, trabajada con mucha inteligencia y reflejo de una compleja realidad social como es la de la inmigración en la Gran Bretaña actual. En definitiva se trata de una magnífica novela, muy entretenida, bien pergeñada, interesante, repleta de acción y humor negro, que demuestra el buen hacer como narrador de realidades imposibles de Lavie Tidhar, en línea con obras anteriores como Osama o The Violent Century.

TerraNova 3: más y mejor

TerraNova, publicada por Fantascy, se ha convertido en tan solo unos años en una marca sinónimo de calidad dentro de la literatura de ciencia ficción en nuestro país. Iba a decir eso de “referente” pero no estoy segura de que al editor y a los involucrados (traductores, editorial) les gustase tal apelativo, cuando pienso sinceramente que no es el objetivo que persiguen. La audacia de Mariano Villareal de habilitar un vehículo para reunir narrativa breve internacional y nacional en un momento en el que pocos apostaban por las antologías, es encomiable pero, además, demuestra una visión muy acertada del mercado.

Las antologías son apetecibles porque permiten una lectura fragmentada: no es necesario leer los relatos de manera lineal y su disfrute se puede intercalar con otras lecturas. En mi caso, que tengo un claro déficit de concentración, son objetos maravillosos que me permiten entrar en otros mundos por espacio de unos minutos, sin pedirme demasiado tiempo a cambio.

A veces he tenido la sensación de que Villareal me había leído el pensamiento a la hora de seleccionar las obras que componen este tercer volumen. “¿Cuáles son algunos de tus autores favoritos, Cristina? Dime unos cuantos y te los reúno en una antología.” Egocentrismo 2.0, lo sé. Voy a intentar explicarme.

China Miéville

Ya es conocida mi querencia por China Miéville. El británico ofrece una rara combinación dentro del género, ya que es capaz de desarrollar ideas sorprendentes, lujosamente trabajadas, con una prosa muy por encima de la media. Me entero hace unos meses que un relato suyo será incluido en TerraNova 3 y, después de pre-comprar el libro en Amazon, es el primer texto que leo. “La Cuerda es el mundo” no es un relato en el sentido tradicional: no hay personajes ni una trama a la que estén adscritos. Se trata más bien de una pieza especulativa, una suerte de introducción a un futuro a medio plazo. Una de las cosas que me gustan de Miéville es la profundidad de sus ideas, enraizadas en una atenta reflexión sobre el destino del ser humano, y las implicaciones sociales y económicas de sus elecciones tecnológicas. Este relato me gusta y mucho, precisamente porque Miéville se evita el lastre de los personajes, la parte de sus historias que no está a la altura del resto, en mi humilde opinión. Teniendo en cuenta que el británico no es un autor fácil de traducir, la labor de Juan Carlos Pavón Pavón es realmente meritoria.

Ken Liu

“Mono no aware” del norteamericano Ken Liu fue el segundo relato que leí, aunque ya lo conocía en su versión en inglés. Me sorprendió gratamente la traducción de María Pilar San Román Navarro, capaz de transmitir el poder evocador del norteamericano con una prosa muy cuidada. Antes de nada, debo confesar que tengo un problema con Liu. Me parece un escritor de buenas ideas, pero éstas no logran emocionarme. El sentimentalismo del que hace gala en sus textos no me llega en absoluto. Ya sé que solemos achacar a la ciencia ficción su frialdad, su incapacidad para conectar con los sentimientos a favor de ideas elaboradas con posos científicos y poder especulativo. Y comprendo que Liu intenta ser un revulsivo, pero hay algo en su manera de abordar los temas que me repele un poco. Y no porque sea poco interesante el abordaje desde culturas asiáticas, eso es un punto a su favor, sino porque es previsible y yo necesito que me sorprendan un poco más. En concreto, este relato es de los que menos me han gustado de la producción de Liu, pero entiendo que pueda gustar a otras sensibilidades menos frígidas que la mía. De cualquier manera, aplaudo su inclusión en la antología, pues creo que el norteamericano es una de las voces más interesantes del género actual, precisamente por ofrecer una alternativa a las historias anglocéntricas.

Confieso que tenía mucha curiosidad por leer “Prolag” de Ricardo Montesinos, un autor que me gustaría que produjera más. Su prosa es muy fluida, sin artificios efectistas, pero repleta de matices sutiles que hacen reflexionar al lector: justo lo que me interesa. He disfrutado mucho con la historia de Montesinos, un monólogo dramático, no solo por el tono sino por recordarme a una pieza escénica. Esta historia se inicia con uno de los mejores comienzos que he leído en mucho tiempo:

Es un poco triste, pero la vida de una persona puede resumirse hasta caber dentro de una caja: un montón de fotos, algunos diplomas, unos cuantos recortes de periódico… Aquí está toda nuestra historia, nuestros triunfos, nuestros fracasos. Todo condensado y clasificado, ordenado por su fecha.

Montesinos consigue, con una narración sobre el determinismo cognoscitivo de la lengua sin pretensiones, todo lo que Liu no consigue, es decir, me engancha, me provoca reacciones emocionales y me incita a la reflexión. Me ofrece, por tanto, todo lo que yo le pido a un buen relato. Creo que es uno de los mejores relatos de la antología.

Jorge Baradit

“La policía del karma” del chileno Jorge Baradit es un viejo conocido. Llevo siguiendo de cerca la trayectoria de este escritor desde que lo descubrí hace un par de años y ya había leído este relato. Baradit siempre logra sorprenderme por la riqueza y originalidad de sus referencias, aunque a veces peque de reiterativo. Lo que me interesa de este autor es su sincretismo temático, su forma autóctona de entender el ciberpunk y de integrarlo con la riqueza cultural chilena y sudamericana.

Jonathan recibió con excitación el gesto de alerta de su comandante. Una vez que diera la señal para comenzar el asalto los intercomunicadores se encenderían, pequeñas dosis de ayahuasca entrarían en sus organismos y la coordinación sería perfecta. Todos serían una sola mente con la mama Tierra como un enjambre de abejas de carne y pólvora.

Precisamente es su capacidad para sorprenderme en cada línea, la fuerza de las imágenes que describe y sus asociaciones de ideas lo que más me atrae de la narrativa del chileno. Solo espero que siga sorprendiéndome por muchos años.

Paolo Bacigalupi

No entiendo por qué no he leído nada de Paolo Bacigalupi hasta ahora. Sé que hay recopilaciones de sus relatos en nuestro idioma y que ha recibido numerosos reconocimientos en los últimos años, pero hasta ahora no me había cruzado con un texto suyo. Admito que me atrajo el poder disfrutar de la magnífica traducción de Manuel de los Reyes, un profesional cuya labor admiro desde que le conocí a través de las redes sociales. “El jugador” es un relato no solo capaz de atrapar en sus redes a una licenciada en Ciencias de la Información como yo, sino a cualquier persona consciente de la influencia de los medios de comunicación. También me gusta el trasfondo histórico y familiar de la narración, mucho más sugerente e interesante que el de otros relatos. Leer “El jugador” ha despertado en mí unas ganas incontrolables de consumir más narrativa de Bacigalupi.

Liu Cixin

“¿Quién cuidará de los dioses?” de Liu Cixin está traducido directamente del mandarín por Javier Altayó, un gran acierto ya que la equiparación de significados es más fluida al no mediar la traducción inglesa. La historia de Cixin se desarrolla como una narración oral, como si un bardo del futuro contara a una audiencia esta tragicomedia en la que podemos percibir hasta la gestualidad de los personajes cuando hablan. Cixin utiliza una prosa sencilla, casi naive, para transmitir poderosas ideas relacionadas con el futuro de la humanidad, su papel en el universo y la forma en que otras civilizaciones pueden percibirla. La especulación exo-humana del autor chino es, a pesar de su componente alienígena, tanto o más humana que la terrestre y, como hacen las buenas historias, deja la puerta abierta a la meditación sobre nuestra propia naturaleza. “¿Quién cuidará de los dioses?” me ha dejado con ansias golosas de leer The Three-Body problem, la primera entrega de la saga de Cixin que se ha traducido al inglés.

Eduardo Vaquerizo

“M34” de Eduardo Vaquerizo es una historia sobrecogedora que habla de la otredad, concretamente de la mirada del monstruo. También es un thriller biopunk situado en un futuro en el que la medicina es capaz de reparar profundos daños físicos. Vaquerizo consigue crear con gran éxito un futuro a medio plazo caracterizado por extraordinarios avances médicos y tecnológicos. Es en la confluencia entre ambos donde se origina el conflicto que genera la trama. Debo reconocer que las páginas finales me recuerdan al final de otro cuento, esta vez de Borges (La casa de Asterión) y uno de mis favoritos por cierto, en el que también se habla de la mirada pesimista del monstruo desde su propio punto de vista. En el relato de Vaquerizo hay dos monstruos, uno humano y otro no, que los convierte en criaturas torturadas y conscientes de su otredad. Como se trata de uno de los temas que más me interesan a nivel personal he disfrutado mucho con las aventuras de la protagonista -Susana del Río-. Creo que el relato tiene implicaciones filosóficas profundas que sería muy largo desgranar pero que lo convierten en uno de mis preferidos de esta antología.

Sofía Rhei

Conozco varias de las obras de Sofía Rhei, algunas de ellas muy íntimamente, y fue una grata sorpresa enterarme de que había ganado un lugar en esta antología a través de la convocatoria abierta. “Ánima” es una historia biopunk asentada también en el futuro no muy lejano, en el que la reproducción humana requiere de complejos procesos y no todo el mundo es fértil. Una de las críticas que se suelen hacer a la ciencia ficción es su torpeza para integrar aspectos humanos en las historias: muchas veces faltan sentimientos y personajes creíbles que sirvan para exponerlos. El relato de Rhei explora este terreno, desde las relaciones de pareja a las paterno-filiales a la manipulación emocional. Creo que la autora ha sido capaz de crear un futuro posible, mucho más aterrador de lo que podría parecer a simple vista, con una prosa fluída y evocadora que engancha y consigue emocionar. Algo nada fácil.

Miguel Santander

“La epopeya de los amantes” de Miguel Santander es un relato suméricamente teslépico, un término acuñado al alimón con su autor. Estructurado en dos partes: la primera narra una antigua leyenda sumeria que sirve de excusa temporal para las aventuras que se describen en la segunda parte. El protagonista es el inventor y hombre de ciencia Nicola Tesla, reivindicado desde hace unos años como uno de los cerebros más brillantes de su época e injustamente olvidado por la historia, y su máquina capaz de viajar en el tiempo. Las aventuras se suceden con mayor aceleración hasta llegar a una conclusión épica, si se me permite la expresión, en el sentido de legendaria, pues se mezclan algunos elementos históricos reales con numerosos fantásticos. ¿Es posible declarar los viajes en el tiempo como ciencia ficción y no como fantasía? Quizás podríamos definirlos como fantaciencia o ciencia fantalizada. Creo que Santander ha mejorado respecto a obras anteriores en lo que respecta a construcción de personajes y se maneja con más soltura en los esqueletos narrativos tradicionales. Es loable que no se quiera encasillar como un escritor de ciencia ficción dura e intente explorar todo tipo de temáticas, como ya lo hizo con La costilla de Dios, su novela divinepunk.

Paul McAuley

“La decisión” de Paul McAuley es un relato ambientado en una Gran Bretaña inundada debido a los efectos devastadores del cambio climático pero que se ha adaptado a una vida en palafitos y pequeñas islas. Después de todo, los británicos son ya islanders. El joven protagonista ve su vida completamente alterada cuando un artefacto alienígena desciende a la superficie terrestre. Raúl García Campos traduce de manera impecable una historia innecesariamente larga. ¿Cómo hace Villareal para rodearse de profesionales de la traducción de esta calidad? ¿A quién le ha vendido el alma? Esta historia propone un escenario muy interesante pero es tan lenta y tan atropellada en ciertos momentos que desconcierta. Es una pena que una idea con tantas posibilidades, simplemente como metáfora de la xenofobia (se me ocurre, por ejemplo, hacia ciertas ideas religiosas venidas de Oriente Medio), no se desarrolle de una manera más eficaz. El protagonista se mantiene siempre bloqueado, inmerso en un inmovilismo que bien pudiera representar un desinterés vestido de tolerancia.

Emilio Bueso

“La próxima vez que se desate la tormenta sobre nosotros” de Emilio Bueso es un relato geriantopunk que nos presenta un mundo distópico en el que la naturaleza reclama la Tierra y se dedica a castigar al ser humano. El relato de Bueso en la antología Mañana Todavía de Fantascy me gustó mucho más que este, cuyo final no he entendido. Probablemente se deba a que no le llego a coger el paso al autor valenciano, que me deja como una sensación de coitus interruptus: parece que lo bueno va a llegar y nunca llega.

El interminable empellón del mundo hecho nevera duró hasta el alba.

A Bueso, en mi humilde opinión, le sienta mejor un estilo más sobrio que el que desarrolla cuando utiliza eslóganes para escribir novelas. También entiendo que él defienda su estilo, y muy bien que hace, porque es difícil desarrollar uno propio. Para mí, el Bueso contenido gana en calidad y hace justicia a sus buenas ideas.

TerraNova 3 es una antología que ha superado, para mí, TerraNova 2, que ya contaba con estupendos autores y obras. Me parece una iniciativa imprescindible en el panorama actual del género en español, porque aúna textos de reconocidos autores internacionales con los de escritores solventes y con nuevos talentos que empiezan a despuntar en las letras españolas. El equipo de Villarreal, desde los traductores a Elías Combarro scout para obras internacionales-, destaca por su profesionalidad y profundo conocimiento de los entresijos de la literatura de ciencia ficción. Deseamos larga vida a este proyecto, y que otros muchos se sumen para seguir apoyando el género que más nos maravilla.

Alucinemos

alucinadas-finalHoy sale a la venta la antología de relatos de ciencia ficción en español escritos por mujeres Alucinadas, de la editorial Palabaristas, disponible como ebook mediante la plataforma de venta online Lektu. Durante las próximas 48 horas el libro podrá adquirirse a través de pago social y, del 30 de noviembre al 6 de diciembre (fecha de inauguración de la MIRCon) podrá comprarse por 1€. A partir del 6 de diciembre, el precio quedará fijado en 1,99€.

El próximo 7 de diciembre, a las 13:00, tendrá lugar la presentación oficial de la antología en el seno de la MIRCon. El evento contará con la presencia de Cristina Macía, de parte de Palabaristas, y de Leti Lara Palomino, como representante del equipo editor. Además, varias autoras participarán en la presentación: Nieves Delgado, Yolanda Espiñeira, Sofía Rhei, Lola Robles y Carme Torras.

Laura Ponce

Laura Ponce

La mejor manera de presentar la antología es dejar que cada una de las escritoras explique qué le llevó a componer cada historia. En este sentido, Laura Ponce nos dijo: La idea para escribir “La tormenta” se me ocurrió después de ver un documental sobre un río de África que se seca por completo durante buena parte del año, pero cierto día se presenta una tormenta, una gran tormenta, y el cauce seco comienza a inundarse y los peces que se habían mantenido enterrados van saliendo, boqueando, abriéndose paso en el barro. Me pregunté qué pasaría si no fueran sólo peces, y para contarlo quise armar un relato que fuera el relato de un relato de un relato.”

Teresa P. Mira de Echeverría

Teresa P. Mira de Echeverría

Teresa P. Mira de Echevarría explica así el germen de su historia: En esencia las 9 versiones de la protagonista, cada una relacionada con un animal, son en realidad, los 9 animales con los que yo me siento relacionada o “identificada”. Me di cuenta que era como partirme en distintas versiones de mí pero que era necesario reintegrarlas.  Pensando en eso —y con el querido gatito de Schrödinger siempre dándome vueltas por la cabeza—, se me ocurrió que la mente humana, la persona en sí, podrían ser una caja donde lo múltiple se vuelve uno y viceversa, como un microcosmos cuántico. Además está esa cosa zenoniana de moverse en la inmovilidad, el pasaje heraclíteo entre opuestos que siempre me gustó.”

Layla Martínez

Layla Martínez

En palabras de Layla Martínez: “Me obsesionaba la idea de la historia de Croatoan desde que la descubrí, porque siempre me ha llamado la atención el hecho de abandonar la civilización y las historias que giran en torno a eso, desde los ascetas y santos medievales a las actuales. De alguna manera en el relato los que deciden vivir (o se ven obligados a ello) en la colonia subterránea también han abandonado la civilización porque ésta ya no tiene nada más que ofrecer. De alguna manea también se han hecho salvajes e incivilizados”

Marian Womack

Marian Womack

Marian Womack se basó en una experiencia muy personal para escribir su cuento: “Este verano descansamos unos días en Black Isle, y nos alojamos en Pier Cottage. Visitamos las ruinas del castillo, recorrimos el embarcadero, paseamos por la llanura de marea, espiamos a las aves desde los ventanales de la casa. Es un entorno hermosísimo, pero incierto, frágil. En los últimos años, cada vez que hemos vuelto a calzarnos las botas de montaña para salir al campo, un entorno que añoramos desde la gran ciudad, ha sido para volver a escuchar las mismas palabras, casi siempre referidas a la pérdida: del número de aves, del frágil ecosistema, de especies conocidas. Esto está ocurriendo muy rápido, y sólo ahora empezamos a ser conscientes de ello. Creo que se trata de un tema del que necesitamos con urgencia iniciar una conversación, también desde la literatura.”

Yolanda Espiñeira

Yolanda Espiñeira

A la hora de concebir su relato, Yolanda Espiñeira explica: “’El método Schiwoll’ trata de la traición. La traición personal y profesional, que es algo presente en la vida de todo el mundo tarde o temprano, así como los modos en que los humanos transigimos con ella para poder seguir viviendo.  Personalmente, me interesaba tratar este tema, pero el hacerlo en forma de literatura especulativa, me permitió tratar también, aunque tangencialmente, otros temas como el problema de las relaciones entre la mente y el cuerpo, y el estatus de la humanidad como especie.”

Carme Torras

Carme Torras

“Memoria de equipo” de Carme Torras surge de la relación entre la autora y el deporte: “Empecé a jugar a básquet a los ocho años y sigo jugando. La compenetración que llega a alcanzarse dentro de un equipo siempre me ha parecido algo mágico. No es que el equipo sea más que la suma de sus miembros, es que es otra entidad, con memoria y consciencia propias. Un referente de mi relato es la consciencia colectiva descrita en “Más que humano” de Theodore Sturgeon que, trasladada al terreno de básquet y aderezada con las increíbles prestaciones que ofrecerá la tecnología en un futuro próximo, abre un sinfín de posibilidades.”

Nieves Delgado

Nieves Delgado

Sobre su cuento “Casas Rojas”, Nieves Delgado aclara: “Pensé en cuáles serían los límites de “humanidad” que se le impondrían a una máquina, es decir, en qué momento el ser humano se plantearía si una inteligencia artificial es algo más que una máquina. Busqué una situación límite, y se me ocurrió la esclavitud sexual. Porque busco una definición de la cualidad de “humanidad” que sea externa a la propia biología. En realidad, creo que indago en eso que místicamente se conoce como “alma”.”

Felicidad Martínez

Felicidad Martínez

Para Felicidad Martínez: “Tres cosas me sirvieron de inspiración para escribir “La plaga”. La chispa fue un artículo científico que me dejó flipando. Desde entonces leo todo lo que cae en mis manos sobre plantas y debo decir que son unos seres vivos muy infravalorados. En segundo lugar, la película Starship Troopers; cada vez que la veo disfruto de esa mala baba, ese humor negro que destila en cada detalle en apariencia trivial. Para mí, el humor no es solo un alivio, sino una sátira. Nada, absolutamente nada en mi relato está puesto porque sí. Todo tiene una intención a la espera de una reacción. Unas veces de forma sutil, otra de manera más evidente. Por último, el relato “Maleficio” de Juan Miguel Aguilera. Un Doom, como el propio título indica, que te tiene enganchado de principio a fin, y no solo por la acción, sino porque además está cargado de pequeños detalles que le dan profundidad y originalidad.”

Lola Robles

Lola Robles

Cuando le preguntamos a Lola Robles, nos contestó: “Al empezar a escribir “Mares que cambian” imaginé un planeta, Jalawdri, donde había cinco sexos y géneros considerados “naturales” en lugar de dos, y donde irían personas de otros mundos para transformar su cuerpo y convertirse en quien siempre habían deseado ser. He intentado adecuar el lenguaje a las personas de ese mundo y a los visitantes. Finalmente creo que he escrito también un relato sobre la necesidad de pertenencia a un lugar, a un grupo, a unos afectos.”

Sofía Rhei

Sofía Rhei

La autora de “Techt” es Sofía Rhei, a la que: “La idea se me ocurrió al ver cómo en los libros estilo “best-seller” el vocabulario es cada vez más reducido y, al mismo tiempo, tras mi experiencia como profesora en la que muchos adolescentes sustituían palabras enteras por signos, contaminados por los SMS. Vi a un chico japonés pulsando teclas de su móvil sin mirarlo, mientras mantenía otra conversación hablando y pensé que las posibilidades de marcación estaban en pañales. Al introducir en los teclados una variable tan frecuente en videojuegos como la marcación simultánea, se multiplican literalmente las posibilidades.”

Portada e índice de contenidos de “Alucinadas”

Hoy tengo el placer de presentar la portada de Alucinadas, la antología del sello Palabaristas, editada por María Leticia Lara Palomino y una servidora, que estará disponible a través de Lektu, la plataforma de venta online de e-books sin DRM. Esperamos que la obra se publicará en Noviembre, antes de su presentación oficial en el marco de la MIRCon, la XXXII Convención Española de Ciencia Ficción, Fantasía y Terror, que tendrá lugar en Montcada i Reixac del 6 al 8 de diciembre. Esta magnífica portada  ha sido diseñada por Ana Díaz de Artkanna.alucinadas18El índice de contenidos será el siguiente:

Prólogo de Ann VanderMeer

Introducción de Cristina Jurado

Relatos

  1. Teresa P. Mira de Echeverría – La Terpsícore
  2. Felicidad Martínez – La plaga
  3. Laura Ponce – La tormenta
  4. Yolanda Espiñeira – El método Schiwoll
  5. Nieves Delgado – Casas Rojas
  6. Lola Robles – Mares que cambian
  7. Sofía Rhei – Techt
  8. Layla Martínez – Bienvenidos a Croatoan
  9. Marian Womack – Black Isle
  10. Carme Torras – Memoria de equipo
  11. Angélica Gorodischer – A la luz de la casta luna electrónica

 Agradecimientos

La semana que viene os ofreceremos más información sobre los relatos y sus autoras. ¡Esperamos que nuestra propuesta os resulte entretenida y atractiva!

Alucinadas: Lista de seleccionadas y ganadora de la convocatoria

Empezamos a alucinar el pasado abril, cuando nos interrogábamos sobre la escasez de obras de ciencia ficción escritas por mujeres. En general, hay menos escritoras que escritores, a excepción de géneros como el juvenil, el infantil o el romance. Esta tendencia resulta cuando menos llamativa en un tipo de literatura que, como la ciencia ficción, es un género que ofrece una libertad de posibilidades en cuanto a temáticas, tratamientos y estructuras narrativas. Al parecer, según estudios realizados en el mercado anglosajón (como los de la editorial Tor o la iniciativa VIDA Women in Literary Arts) , las mujeres envían menos manuscritos a las editoriales y a las revistas y fanzines de género, resultando en menos publicaciones y menos reseñas por parte de la crítica especializada.

5cb85-cyborgfemaleEn el mercado de habla hispana, la realidad es aún más acusada. Si ya de por sí lo fantástico es un género circunscrito a una minoría, la ciencia ficción es aún más restringida a nivel de fans. Y la sequía de escritoras que cultiven estos campos, nunca mejor dicho, es patente. Ante esa realidad, había dos opciones: lamentarse hasta el fin de los tiempos o reaccionar. El sello Palabaristas, de la mano de Cristina Macía, optó por lo segundo y me lanzó un difícil desafío: organizar, convocar y seleccionar una antología de diez relatos de ciencia ficción en español escritos por mujeres.

Como los retos en solitario son mucho menos interesantes y productivos, embauqué con malas artes a mi amiga y compañera de las redes, María Leticia Lara Palomino, del blog Fantástica Ficción, para que me acompañara en esta travesía. Su ayuda y dedicación han resultado imprescindibles a la hora de coordinar el trabajo de recepción, lectura y valoración de textos, y estoy segura de que sin ella, el proyecto se hubiera alargado y dificultado mucho.

Después de bautizar el proyecto con un nombre que representara las inquietudes de nuestra reacción, la convocatoria de Alucinadas nació un 24 de abril a través de un llamamiento a todas las escritoras en lengua española para que nos enviaran sus relatos originales. Gracias a las redes sociales y a la maraña de amistades con blogs amigos de este y el otro lado del Atlántico, obtuvimos la atención y el eco suficientes para que en los 5 meses de admisión de manuscritos recibiéramos:

  • 205 cuentos de 185 autoras (algunas escritoras enviaron varios manuscritos).
  • 12 países representados: España, Argentina, México, Cuba, Perú, Chile, Colombia, Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Guatemala y Rumanía.
  • Temáticas muy variadas que, por orden de volumen de relatos presentados, se enmarcan en: Distopías, fantasía (que no se admitieron a concurso), biopunk, terror, viajes en el tiempo, romance, ciberpunk, space opera, post-apocalíptico, steampunk, ciencia ficción militarista, ciencia ficción social, exploración, primer contacto, ciencia ficción dura, cómic, ficción especulativa, humor, new weird, historia alternativa, viajes estelares y thriller.

Antes de ofrecer la lista de seleccionadas, queremos agradecer el esfuerzo realizado por todas y cada una de las mujeres que nos han enviado sus relatos. Sin ellas, sin vosotras, esta antología no tendría sentido. He aquí las seleccionadas, que son todas las que están, aunque no estén todas las que son, por motivos de espacio:

  1. Nieves Delgado (España) – Casas Rojas
  2. Yolanda Espiñeira (España) – El método Schiwoll
  3. Felicidad Martínez (España) – La plaga
  4. Layla Martínez (España) – Bienvenidos a Croatoan
  5. Laura Ponce (Argentina)- La Tormenta
  6. Teresa P. Mira de Echeverría (Argentina)- La Terpsícore
  7. Sofía Rhei (España) – Techt
  8. Lola Robles (España) - Mares que cambian
  9. Carme Torras (España) - Memoria de equipo
  10. Marian Womack (España) – Black Isle
  11. Angélica Gorodischer (Argentina)- A la luz de la casta luna electrónica

Como podéis comprobar, hay una viajera más en esta nave: no es otra que la escritora argentina Angélica Gorodischer que, sensibilizada con los objetivos de nuestra antología, accedió muy amablemente a cedernos uno de sus relatos, –fuera de concurso-, recogido en su libro homónimo publicado por Ediciones Andrómeda en 1977. Desde aquí queremos agradecer a Angélica su generosidad y buena disposición para con nuestro proyecto, y nos sentimos muy honradas de poder contar con ella entre las páginas de Alucinadas.

Después de leer cuidadosamente las historias seleccionadas, el equipo editor decidió que la ganadora de la convocatoria fuera la escritora argentina Teresa P. Mira de Echeverría por su cuento “La Terpsícore”, una historia de ciencia ficción dura y quántica, en la que se abordan los dilemas éticos derivados del progreso científico. Estamos convencidas que esta historia representa el sentido de la maravilla y la búsqueda de nuevos ángulos con los que abordar temas que preocupan al ser humano, que para nosotras forma parte de lo que hace intrínsecamente interesante y entretenida la ciencia ficción. ¡Felicitamos a Teresa   desde aquí!

Por último, solo nos queda revelar el nombre de la mujer que ha aceptado escribir el prólogo. Se trata de la norteamericana Ann Vandermeer, una mujer cuya extensa experiencia en el mundo de la edición -tanto en su etapa como editora de la revista Weird Tales como en su labor de coordinación de antologías junto a su marido Jeff Vandermeer- le han valido el reconocimiento internacional a través de numerosos premios. Su conocimiento del español le ha permitido involucrarse en el proyecto y queremos también agradecer su participación desinteresada y su capacidad de trabajo, a pesar de los numerosos compromisos profesionales a los que tiene que hacer frente.

La antología se presentará en el marco de la próxima Hispacón –la MIRCon-, que se celebrará en Montcada y Reixac del 6 al 8 de diciembre de 2014. Al evento acudirán María Leticia Lara Palomino, en representación del equipo de editoras, y Cristina Macía, del sello Palabaristas, así como varias de las autoras seleccionadas.

Creemos haber demostrado que hay un verdadero interés por parte de las autoras en desarrollar historias de ciencia ficción, y que solo necesitan incentivos y oportunidades que las motiven para que pongan su imaginación a trabajar. Pensamos que el género en su conjunto debe estar de enhorabuena ante el volumen de cuentos recibidos y el alcance internacional que ha adquirido el proyecto. Esto no es el final del camino para Alucinadas, sino solo el principio de un recorrido que esperamos sea duradero y fructífero. Estad atentos porque, en unos días, desvelaremos la portada de la antología.

Autoridad de Jeff Vandermeer

La trilogía The Southern Reach del escritor norteamericano Jeff Vandermeer, ha hecho su aparición en nuestro país de la mano de Destino, que ya ha publicado las dos primeras entregas: Aniquilación y Autoridad. Es una serie que está dando mucho de qué hablar, sobre todo porque, a nivel internacional, está consiguiendo introducirse en las listas de los más vendidos. A pesar de ser un ejemplo de literatura New Weird -un subgénero del fantástico- por su temática y por el tratamiento de los personajes, es un intento del autor por ampliar el horizonte de su audiencia al incluir elementos de los thrillers de espionaje.

Jeff Vandermeer

Las novelas abordan la exploración de la misteriosa Área X, una zona de la costa de los Estados Unidos que sufre inexplicables y profundos cambios en su flora y fauna. Rodeada de una frontera invisible que la aísla del resto del mundo, la aparición “espontánea” de este fenómeno natural implica la creación de una agencia gubernamental secreta dedicada a estudiarla: el Southern Reach.

Sobre “Aniquilación”

En la primera entrega, Aniquilación (reseñada por mi amigo Pedro), se narran las aventuras de la duodécima expedición al Área X, compuesta por un equipo femenino de cuatro especialistas. Vandermeer utiliza el punto de vista de una de las integrantes del grupo, que sólo conocemos como la bióloga, para desarrollar una historia repleta de extraños fenómenos y de secretos que aparecen a cada vuelta de página. El punto de vista subjetivo de la protagonista ofrece una versión distorsionada de la historia, y permite crear una atmósfera de descrédito y desconfianza que ayuda a establecer el tono de la trilogía. El Southern Reach comienza a perfilarse como una suerte de Iniciativa Dharma al más puro estilo de la serie televisiva Perdidos. El autor consigue atrapar al lector gracias a cuidadas descripciones que resaltan aspectos inquietantes de la naturaleza salvaje del Área X, y su punto de vista único y parcial permite ocultar mucha información. Confieso que, aunque comprendo la elección de Vandermeer, a veces me sentí frustrada ante la arriesgada elección del narrador porque intuía que su función principal era la de pavimentar el camino a los enigmas del extraño fenómeno que es Área X.

Sobre “Autoridad” 

Autoridad, la segunda novela, utiliza un narrador en tercera persona para seguir la historia del nuevo director de la organización Southern Reach, inmediatamente después de la última expedición al Área X. En este caso, Vandermeer opta por un punto de vista destinado a ofrecer una alternativa más confiable, aunque se las arreglará para conseguir que las incógnitas nunca sean contestadas del todo.

En el caso de una trilogía es muy frecuente comparar cada volumen con los demás y siempre hay alguno que suele quedar peor parado. En esta serie, he consultado varias reseñas que coinciden en señalar Autoridad como la novela más floja del trío (mis amigos Alex  y Elías así lo creen). Me encuentro en estos momentos terminando la tercera, Aceptación, pero por lo que he leído hasta ahora, puedo decir que Autoridad es para mí es la mejor de las tres. Intentaré explicarme, a pesar de que comprendo que mi valoración no será demasiado popular (tampoco lo pretendo).

Suele reprocharse a las obras de género la falta de profundidad psicológica de los personajes. Creo que el New Weird es un ejemplo de subgénero en el que se supera esa limitación porque, precisamente, el núcleo de su razón de ser es la exploración de la psique humana en toda su complejidad con elementos de misterio, horror y fantasía. Al menos, así lo entiendo yo.

Aunque la historia de la trilogía se centra en la inexplicable Área X y los efectos de los extraños fenómenos que en su seno se producen sobre las personas que lo visitan, en Autoridad se profundiza en los personajes. El acento se coloca en la relación disfuncional entre el director y su propia madre, agente también de los servicios de inteligencia estadounidenses y vinculada al Southern Reach. Si en Aniquilación las expedicionarias no se conocen por su nombre propio, en Autoridad conocemos desde el primer momento la identidad del nuevo director, pero Vandermeer le hace utilizar un sobrenombre –Control- con claras reminiscencias a las obras de espionaje de John Le Carré. A primera vista emplea elementos de los que prescinde en Aniquilación para concretar la narración, pero en un efecto que me parece genial consigue usarlos de manera que esa concreción nunca se materialice.

Del mismo modo que hace Le Carré sobre su célebre Smiley, Vandermeer ofrece numerosos detalles sobre la vida y la personalidad de Control pero, en vez de acercarlo al lector, consigue alejarlo aún más. Proporcionar mucha información sobre un personaje busca, precisamente, desinformar. En mi opinión, ese es el punto en común entre Le Carré (un autor que, por cierto, me gusta mucho) y Vandermeer, y es uno de los alicientes de la novela. Porque con esa sobrecarga de datos, muy pensada y dosificada por parte del autor, el lector presiente que los misterios que rodean el Área X y el Southern Reach están siempre a una página de ser revelados. De una manera inteligente, las revelaciones nunca llegan o no lo hacen de la manera que el lector espera. Hay algunas inconsistencias (atención, spoilers), como el hecho de que se permita que una madre y un hijo trabajen para la misma agencia secreta, algo que atentaría contra cualquier protocolo gubernamental de seguridad. Sin embargo, la historia funciona como ejemplo de una relación manipuladora y tóxica entre madre e hijo, una metáfora sobre la autoridad gubernamental representada por la madre y la voluntad del individuo, en este caso el hijo/nuevo director.

Autoridad es una novela más intimista que Aniquilación, he incluso que Aceptación. Muchos le achacan que sea lenta y se centre demasiado en detalles que parecen absurdos, pero para mí es eso lo que consigue crear un clima paranoico-conspiratorio a nivel psicológico que me resulta mucho más atractivo que seguir las peripecias de unos boys-scouts adultos.

La trilogía El Southern Reach

Entiendo que, comparada con Aniquilación, al no haber una acción trepidante, ni escenarios tan llamativos y espeluznantes, Autoridad no logre a colmar las expectativas de muchos lectores. En mi caso, sin embargo, las rebasó con creces porque entendí que había un trabajo mucho más profundo a nivel interpersonal, y de las relaciones de los personajes con el medio ambiente. Quizás influyó en mi percepción el hecho de que hubiera terminado de leer Aceldama de Francisco Jota-Pérez, (editorial Origami) que ahonda en el concepto de la psicogeografía, el  estudio de los efectos del medio geográfico al actuar directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos. En el caso de Autoridad, la aparición del Área X afectará de forma insospechada las vidas de los personajes, algo que ya se adelanta en Aniquilación. Y no me refiero a los componentes de todas las expediciones, muchos de los cuáles simplemente desaparecen al visitar la zona, vuelven gravemente enfermos o regresan profundamente cambiados. Me refiero a aquellos personajes como Control o su madre cuya relación está definida desde el principio por la creación del Southern Reach.

Son innegables las coincidencias entre esta organización gubernamental y la iniciativa Dharma, como apuntaba al principio. Sin embargo, y pesar de que comparten el mismo carácter científico -y militar hasta cierto punto- encuentro que Southern Reach es una institución más pasivo-agresiva que la retratada en Perdidos. Mientras que ésta última oculta información pero conoce las respuestas, en Autoridad vamos descubriendo que Southern Reach, en realidad, no esconde datos sino que se encuentra casi tan a ciegas como el propio lector.

En definitiva, creo que Autoridad supera a Aniquilación como historia que explora relaciones familiares y sociales, así como la conexión entre los espacios geográficos y sus habitantes. El componente sobrenatural, por identificarlo de alguna manera, permea la trama a lo largo de toda la trilogía, pero ni siquiera es lo que más me interesa. Mucho más emocionante para mí es el viaje interno de los personajes hacia sus propios miedos y traumas.

A falta de rematar los últimos capítulos de Aceptación, recomiendo la lectura de la trilogía de Vandermeer que, en todo caso, ofrece muchas más cosas que las que yo he destacado, como una serie de eco-thrillers que entretienen –lo cual ya es mucho- con sus ecos conspiratorios.

http://join.thesouthernreach.com

 

 

 

“Lluscuma” del chileno Jorge Baradit: Fantasía que duele

“Chile es una serpiente con pesadillas”, dice Baradit en su novela Lluscuma. Agradezco a mi amigo José Antonio Cordobés de la web Ficción Científica el descubrírmelo. Yo digo que el chileno ha escrito una migraña, uno de esos dolores que se siente como una plancha, pesada y caliente, y que te golpea la cabeza permanentemente. Sé de lo que hablo, estoy diagnosticada. No me extraña que Baradit cayera enfermo escribiendo este libro: la historia se fue desarrollando al ritmo de un capítulo por semana, que era publicado inmediatamente en La Segunda, periódico vespertino chileno. Se trata pues de una idea desarrollada en tiempo real a la vista de los lectores, una fórmula que presupone un trabajo de preparación y documentación gigantesco, y una resistencia física y mental a prueba de estrés. No se puede decir que el autor ahorrara esfuerzos y capacidad de riesgo.

Jorge Baradit

La historia de Lluscuma es la de Fernando Camargo, nieto de un militar de la temible DINA (la Dirección de Inteligencia Nacional bajo la dictadura militar de Pinochet), que recoge los temas que obsesionan al escritor: el karma personal, el sentimiento de culpa, el pasado de Chile, las teorías conspiratorias, la política, las relaciones generacionales de una familia, la tibia frontera entre la locura y la cordura. La bajada a los infiernos del protagonista se produce en primera persona, de manera que el lector desciende con él, acompañándolo en una suerte de alucinación binaria. Los descubrimientos, anticipados pero nunca del todo confirmados, sobre su abuelo hacen que Fernando airee las viejas heridas de la sociedad chilena: las torturas, las desapariciones, la muerte y la mentira.

Si en un primer momento la narración adopta la perspectiva de Camargo, a partir del primer tercio se producen alteraciones en la estructura, y se añade el punto de vista del cabo Valdés (aquel que a mediados de los 70 afirmó haber sido abducido en el desierto de Atacama), así como capítulos exprés que muestran un intercambio de e-mails entre otros personajes. El propio Baradit aparece como un secundario que intercambia mensajes con otros, en un juego inclusivo. Este hecho me parece muy significativo, porque de ese modo el autor se implica de manera personal en una historia en la que mezcla el ciberpunk, el New Weird y la ucronía con las inquietudes socio-políticas que tanto le preocupan.

Ahora es cuando toca decir que Baradit es un escritor “socialmente comprometido”, pero esa expresión parece haber perdido fuerza significativa en los últimos tiempos. ¿Qué demonios es ser “socialmente comprometido”? ¿Escribir manifiestos políticos en algún blog progresista? ¿Twittear frases de filósofos marxistas? ¿Lanzar polémicas declaraciones sobre el Gobierno actual en entrevistas televisivas? ¿Apoyar públicamente a un candidato u a otro? Hay términos que, de tanto usarlos, pierden todo su valor referencial.

Prefiero pensar que Baradit es uno de los representantes más interesantes que ha parido el New Weird en los últimos tiempos. No sé si él se siente en la misma onda que Miéville, John Harrison, Vandermeer y compañía pero, para mí, todos –cada uno con sus particular estilo y afán- forman parte de un movimiento literario que oxigena la realidad en tanto en cuanto la muestra, la expone, la exhibe sin cortapisas. Ahora es cuando alguno me dirá que estoy chiflada, que estábamos hablando del New Weird, no del Realismo. Ya, ya sé. Entiendo vuestra confusión. Pero, para mí, los “nuevos extraños” ofrecen una visión de la realidad mucho más naturalista que los propios realistas, incluidos los elementos fantásticos. Paciencia, que me explico.

La realidad no es solo lo que se puede medir y comprobar. Hay fenómenos que experimentamos todos los días –el déjà vu, el estado de éxtasis no inducido por drogas, la plasticidad del tiempo, las múltiples interpretaciones de un mismo acontecimiento, las coincidencias, los sueños, etc- que siempre se intentan explicar de manera racional. Estos fenómenos son, suceden en términos objetivos, y nuestra subjetividad se encarga de procesarlos de manera que se convierten en experiencias que alteran nuestra ordenada realidad. Para mí, el New Weird consigue narrar esa realidad alternativa, tan real como la empíricamente comprobable, yendo más allá incluso de la mera narración y aportando sensaciones y sentimientos que enriquecen la experiencia lectora.

Creo que Baradit forma parte de una generación que se ha dado cuenta de que la única forma de revelar lo real es “fantaseándolo”, utilizando herramientas procedentes de distintas tradiciones literarias: desde el realismo mágico al weird, pasando por el slipstream o el horror. De esta manera el autor se lanza sin frenos a un cuento repleto de horrores inventados que resultan más fidedignos que la propia realidad. La aventura es arriesgada, más aún cuando elige utilizar el lenguaje como munición para perpetrar el encantamiento, con las expresiones propias del habla chileno de los jóvenes.

Para mí hubiera sido aún mayor acierto evitar la repetición de ciertos conceptos, que hacia el tercio final pierden valor precisamente por estar sobre-representados. Cierto es que cuanto más avanza la trama, más se hunde el protagonista en su propia locura y esas reiteraciones sirven para ponerlo de manifiesto, pero pueden llegar a vaciarse de contenido por esa insistencia. He aquí algunos ejemplos;

Estoy seguro de que Chile es una serpiente enterrada como una semilla también, que si cavamos lo suficiente daremos con su piel seca, respirando.

Soy la S que repta de norte a sur, Chile salió arrastrándose desde el lago Chungará…

Chile es una serpiente con pesadillas.

Quiero saber quién es María Orsic, aprieto la tecla, el suelo es la piel de una serpiente que recorre todo el país, Chile está construido sobre una serpiente dormida, la cordiella de los Andes es su columna vertebral…

Nuestra costa-grieta es una herida ardiente en el costado del planeta que supura lava y espuma, Chile se rasga a corvo de norte a sur por su rompiente como el estómago de los que hay que lanzar al mar. Dormimos junto a una serpiente de fuego agazapada bajo las olas.

 

Alguien comentó una vez que Baradit dice más en un solo párrafo que muchos autores en un libro entero y yo estoy de acuerdo. Sin embargo, a veces la densidad de las descripciones de lugares, conceptos y situaciones ralentiza el desarrollo de la trama. Esto no es un reproche en sí mismo, sino una marca de agua del autor, una pista de su estilo personal de comunicar.

Aunque nunca se lo pregunté directamente – lo entrevisté no hace mucho – creo que es precisamente ese afán de literatura como comunicación integral lo que caracteriza su obra. La cuidada maquetación del libro, las ilustraciones que lo acompañan, la portada, el book-trailer y la música compuesta ex profeso para el lanzamiento refuerzan este punto. Su carrera como diseñador gráfico y sus incursiones en el mundo de la música han influido sin duda en su forma de tejer historias, premiando unas descripciones detalladas y una asociación de ideas que se hace eco del lenguaje persuasivo de la publicidad y la propaganda. Baradit tiene frases que, por sí solas, parecen eslóganes en un intento por comprimir lo que desea expresar en la mínima expresión posible como en:

La misa es una forma de espiritismo.

Las armas pueden ser bellas.

La Tierra es una sartén, la vida una preparación culinaria.

La Luna es una alucinación colectiva.

 

Escribir una novela utilizando este tipo de lenguaje es arriesgado porque se puede caer fácilmente en la arrogancia, en una postura de insolencia fácil que despierta últimamente el favor de cierto tipo de lector. Creo que Baradit precisamente huye de ello por el trasfondo social y político de sus textos, que se enraízan no solo en la tradición fantástica de la literatura iberoamericana sino también en la anglosajona. No me gusta hablar de mestizaje de herencias (tiene una connotación genética y colonialista que intento evitar), pero sí creo que el chileno es un laboratorio que compila e integra elementos artísticos aprendidos, experimentados y percibidos. Se trata de un catalizador de ideas nuevas y antiguas que transcribe en un lenguaje actual y, a la vez, intemporal.

Lluscuma es una de las obras de género más interesantes que he leído últimamente, tanto por su temática como por su estilo. No es una obra apta para el público que busca una gratificación fácil e inmediata, pero sí me parece una novela arriesgada, entretenida y capaz de ofrecer distintos niveles de lectura. Lo mejor, que la leáis y saquéis vuestras propias conclusiones. Y recordad que un relato de Baradit aparecerá en la antología TerraNova 3.