“Entre Extraños”: Sobrevivir gracias a la imaginación

“-Hola, mi nombre es Cristina y… yo también tengo un blog”.  “-¡Bienvenida, Cristina!”, corearon al mismo tiempo los miembros de la asociación de padres de criaturas virtuales en la que me acabo de inscribir. La reunión parece una convención de personajes sacados de un manual geek: hay madres de chats, padres adoptivos de páginas flash, responsables de motores de búsquedas, padrinos de webs dinámicas, tutores de navegadores… y un montón de parejas de padres de blogs.

Como soy madre soltera del blog, me siento un poco fuera de contexto: no conozco a nadie y voy sola, bueno… no exactamente, vine con el blog que, a su vez, se ha traído a su mascota “Bany”,un anuncio pop-up con mucha personalidad.

El blog me suplicó que viniéramos porque dice que se siente incomprendido por mi parte. Parece que no bastan las costosas sesiones con el psicólogo de blogs a las que he accedido que acudamos de manera conjunta. Dice que las sesiones solo le aislan más. Necesita sentir que forma parte de una comunidad con seres en situaciones semejantes. Y defiende que yo necesito encontrar otras personas que compartan mis experiencias para poder entenderlo mejor.

Suspiro.

Busco en la agenda del día si hay alguna charla organizada sobre el creciente narcisismo y/o egocentrismo de las criaturas virtuales. Lo más parecido que encuentro es un panel sobre Virtualidad y Teoría de la Identidad.

Suspiro otra vez.

El blog cree fervientemente que sentirse fuera de contexto es una señal de anormalidad. Yo creo que es todo lo contrario. Es un sentimiento universal que todos los adolescentes experimentan alguna vez… y no tan adolescentes. ¡Negadme que alguna vez alguno de vuestros compañeros de pandilla nos os miro raro cuando comentasteis que el viernes por la tarde os habíais quedado leyendo… no sé, Hyperion de Dan Simmons, por ejemplo! ¡Decidme que no sentisteis los ojos del resto de chavales clavados en vuestra nuca en un recreo cuando os oyeron reír leyendo Guía del Autoestopista Galáctico de Douglas Adams!

Ganando el premio Hugo sin ser del gremio

En eso y en otras cosas debía estar pensando Jo Walton mientras escribía Entre Extraños, la flamante ganadora del premio Hugo de este año. La novela será publicada en nuestro país próximamente por RBA Fantástica, el sello de la editorial dedicado a la ciencia ficción y la fantasía.

A simple vista, Entre Extraños es una novela sobre “groupies” del género, esas solitarias criaturas que se enroscan en los rincones sobre sus “pilas de libros”, desafiando el tiempo, el espacio y el presupuesto. En realidad, los aficionados a cualquier tipo de literatura se sentirán identificados con Mori, la protagonista, cuyo pasión por los libros la llevará en un principio a desconectar del mundo para conducirla luego a zambullirse en él.

Jo Walton no se queda en la superficialidad del concepto del fan sino que ahonda en su significado, ofreciendo una visión enriquecida por las numerosas referencias literarias que la protagonista nos regala a lo largo de la historia: una afición puede servir no solo para superar traumas familiares sino para establecer la propia identidad y para sentirse partícipe de un grupo con intereses comunes. Mori se da cuenta de que la bibliotecas son lugares únicos en donde donde convergen todos los lugares, un poco a la manera de el Aleph de Borges.

Mori no es una protagonista cualquiera. No queda muy claro en el texto si está suplantando la personalidad de su hermana gemela muerta, supuestamente, en un incidente provocado por la madre de ambas, o si se posee una doble personalidad. Al final, poco importa para el desarrollo de la trama aunque puestos a especular, el blog y yo nos inclinamos por la segunda opción. No pude dejar de pensar en Her Fearful Symmetry de Audrey Niffenegger, esa autora de apellido imposible de pronunciar conocida por escribir la “Ophrarizada” The Time´s Traveller Wife. La historia de Niffenegger también habla del conflicto encubierto entre las personalidades de dos gemelas capaces de ver fantasmas en un apartamento cercano a un conocido cementerio londinense.

En Entre Extraños quizás sea más claro el conflicto entre la madre y la/s hija/s aunque también se percibe una clara tensión entre las dos personalidades gemelas. Las relaciones disfuncionales de una familia que no lo es, con una madre ausente y enloquecida y un padre desconocido que se va materializando a lo largo del libro, dan paso a una miríada de parientes que ofrecen el anclaje emocional necesario para que la adolescente protagonista supere sus traumas.

Poco sabemos de dichos traumas, pues la historia solo ofrece veladas referencias en el diario a veces escueto y a veces detallado del personaje principal. Escrita en primera persona y con la ágil estructura de un registro casi diario, la trama se despliega ante los lectores desde el punto de vista de Mori. Es decir, se trata de una historia plagada de interpretaciones subjetivas de los acontecimientos que vive la adolescente traumada, lo que implica que dudemos continuamente de su credibilidad. Pero ¿y qué más da? ¿Qué importa que Mori se haya inventado una hermana gemela para superar el conflicto con su madre? ¿Qué más da que sostenga que ve hadas, duendes y fantasmas en los bosques y las ruinas? Este libro muestra que la imaginación puede ser la mejor estrategia para sobrevivir a las heridas profundas, o incluso, la única estrategia.

Quizás la parte menos atractiva, aunque necesaria, de la trama es la dedicada al internado inglés en el que Mori es obligada a estudiar. Nos encontramos con una copia pluscuamperfecta de Torres de Malory de Enid Blyton, con un colegio repleto de odiosas reglas sociales y en el que no está de moda prodigar la empatía.

Finalmente, Entre extraños es una declaración de amor hacia Gales, su idioma, sus costumbres, su mitología… vamos, eso que se conoce como la  idiosincrasia de un lugar. Y también es una apología de las bibliotecas, las librerías y los clubs de lectura, lugares prodigiosos donde la sensibilidad se acumula y distribuye, habitados por seres humanos más mágicos que las hadas, los duendes y los fantasmas.

Perpleja me quedo de que ésta sea la ganadora del premio Hugo 2012, no porque cuestione su calidad literaria, sino porque no creo que se trate ni siquiera de una novela perteneciente a la ciencia ficción o tan siquiera a la fantasía. Más bien, es una novela “sobre” el género en la que más de un ávido lector puede sentirse representado. Quizás sea eso lo que se haya premiado… aunque si alguien me pregunta, yo diría que es una novela juvenil sobre la búsqueda de la propia identidad… no la considero dentro de la categoría de obras sci-fi.

El blog me aleja de la reunión a rastras. Dice que le he puesto en evidencia recomendando Entre Extraños a todos los asistentes que se me han cruzado en el camino y que son responsables de criaturas virtuales adolescentes.

Amnesia temporal debe ser uno de los efectos secundarios de acudir a este tipo de eventos, porque no recuerdo haber hablado con nadie de la novela… ¿o si?

 

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