“La Corte de los Espejos” de Concha Perea: reseña y entrevista

Podéis disfrutar de esta entrada en inglés en el magnífico blog Sense of Wonder. A veces, no me reconozco. Se supone que pertenezco al fandom de la ciencia ficción y la fantasía, y en menos medida, al terror, y sin embargo aún existen ciertos sub-géneros con los que no acabo de congraciarme. Seguramente eso forme parte de algún defecto de fabricación o, simplemente, que tenga una sensibilidad más sintonizada con otros subgéneros. Pero es que sufro cuando todo el mundo parece, salvo algunas excepciones que no pueden llamarse “mundo” propiamente dicho, disfrutar con la fantasía épica o con la que incluye hadas y otros seres mágicos. Algo no debe andar bien dentro de mí. ¡Es anti-natural! Seguramente sea fruto de algún trauma infantil: quizás algún día hablé con alguna hada imaginaria y me aterrorizó que me respondiera de verdad. El caso es que tengo un problema, lo reconozco.

Pero como soy muy cabezota, no dejo de leer libros de “fantamagia”, más si el autor es nacional. Debo reconocer que he disfrutado con La Corte de los Espejos (Fantascy) de Concha Perea, aunque no se trate del tipo de historias que me atraigan. Tal como yo lo veo, se trata de un thriller ambientado en un mundo paralelo –TerraLinde-, uno en el que las criaturas mágicas son tan fuertes, débiles, despreciables, virtuosas o una mezcla de todo lo anterior como el nuestro.En realidad, se parece mucho al mundo real, solo que hay goblins, knockers, phokas, elfos, sátiros, hadas, etc, divididos en distintas facciones y grupos de interés.

Nicasia, la protagonista, es un ser mestizo –mitad hada, mitad gobling- y herido que carga a sus espaldas con numerosos traumas, y que vive una doble vida: es una ingeniera que regenta una taberna, pero también es la Dama RecorreTúneles, cabecilla de la Hueste Invernal dentro de la comunidad de las hadas. La narración parte de un crimen que reúne a Nicasia con varios personajes de su pasado y su presente en un viaje para descubrir a los asesinos. A través de dicho viaje, repleto de aventuras, conoceremos detalles de la difícil vida de la protagonista, así como de las intrigas políticas en TierraLinde. Para mí, lo más interesante de la historia es precisamente ese viaje personal de la protagonista y su contrapartida masculina, el phoka Dujal, aunque comprendo que a los amantes de la mitología les encantará esta novela repleta de personajes, escenarios y situaciones mágicas.

El estilo de Concha Perea es directo, claro y fluido, con diálogos bien armados y un gran trabajo a nivel de creación de personajes. En alguna entrevista a la autora he leído que desarrolló la historia en su blog y se puede advertir una estructura casi conclusiva en los capítulos, como si se trataran de episodios o textos por entregas. A veces, he llegado a despistarme por la cantidad de personajes secundarios que pueblan La Corte de los Espejos, pero eso se debe a las limitaciones de mi capacidad de concentración. Hubiera preferido algunos menos para poder centrarme mejor en sus historias, pero comprendo que TerraLinde no se va a plegar a mis deseos.

Me alegra que la protagonista sea un personaje femenino alejado de los tópicos, que odie, que luche y tenga arranques de rabia, que huela mal y que ame con pasión. En realidad, Dujal también es un personaje descarado y canallesco, una especie de reflejo en el espejo para Nicasia. La química entre ellos funciona y me gusta que se presente ese triángulo emocional con Marsias, el amante oficial de Nicasia. TerraLinde podía haberse llamado como cualquier pueblo o ciudad españoles, y las intrigas que se presentan en la historia serían extrapolables a un ayuntamiento, eso sí, echándole imaginación y exagerando mucho las cosas: partidos políticos con intereses encontrados, disputas sentimentales, confabulaciones y fraudes… Pero así es como yo lo he entendido. Sin duda, recomiendo la novela para los amantes del género fantamágico, los thrillers o la fantasía épica. Concha Perea ha encontrado un poco de tiempo para contestar algunas preguntas. Desde aquí quiero agradecerle su amabilidad y disposición, a pesar de que se haya inmersas en varios proyectos. La próxima cerveza, Concha, la pago yo.

Concha Perea

Concha Perea

Cristina Jurado: ¿Por qué es la fantasía tu camino? ¿Qué tiene ese género que no tengan los otros? ¿Es por las infinitas posibilidades en temas, escenarios y personajes? ¿Es por la libertad que ofrece para quebrantar las reglas de la física universal?









 Concha Perea: Pues creo que sí. Está la famosa frase de “escribe sobre lo que conoces” que es casi el pilar base de la escritura, pero no hay manera de conocer cómo es un dragón, ni puedes conocer la magia. Evidentemente toda novela, incluso las de fantasía, conllevan cierta documentación,
pero el género fantástica implica también el “sense of wonder”, esa capacidad de trabajar con las cosas según tu propia lógica y tus propias reglas.

CJ: Entonces, si entiendo bien, ¿el fantástico es el género que te resulta más familiar? ¿Por qué? ¿Es cierto que eres descendiente de una antigua estirpe de seres mágicos turdetanos de la antigua Orippo?

CP: Me encuentro muy cómoda en el género fantástico, quizás se deba a que soy descendiente de una larga estirpe de ardillas parlantes, poseedoras de un secreto ancestral para hacer galletitas. Aunque nosotras, las ardillas parlantes, opinamos que debatir sobre “qué es o no género fantástico” sería una charla larga, ardua y absurda. Los géneros están para ayudar a la editoriales y a los libreros a manejar los títulos con los que trabajan.

CJ: Ahora es cuando revelas el por qué de lo de las ardillas parlantes.

CP: Pues es una broma entre mi pareja y yo. Él siempre me ha llamado “Roedora” y no sé muy el motivo. El caso es que empezamos a hacernos bromas con el mote en las redes sociales. Además me gustan las ardillas y es culpa de Tad Williams.

CJ: El proceso de creación literaria es un fenómeno único y maravilloso, como los avistamientos de ovnis. Me gustaría conocer cómo planteas el desarrollo de una historia (novela o relato) desde el momento que recibes un encargo o tienes una idea hasta que la historia está lista para pasar a manos del lector.

CP: Doy miles de vueltas. Si es un relato, deshecho un montón de ideas antes de quedarme con una. Luego hago un esquema. Si es un relato lo hago en mi cuaderno Tardis que, definitivamente, es más grande por dentro (dentro tiene un montón de mundos esperando a ser explorados) y luego, con el esquema y la documentación que necesite, me pongo a escribir. Si es una novela, compro un cuaderno entero, y me vuelvo loca haciendo esquemas y ejes cronológicos. Planifico muchísimo.

CJ: Tienes fichas de personajes?

CP: No tengo fichas de personajes: tengo culebrones. Suelo hacer fichas personalizadas de los personajes y a veces son tan largas que me asusto. Y eso que la mitad de la información no la utilizo, pero es bueno que esté ahí. Nunca sabes cuándo la vas a necesitar.

CJ: ¿Por qué es tan importante contar con tanto material sobre los personajes?

CP: Eso depende del escritor. Yo siempre digo: “sin personaje, no tengo historia”, pero es porque pienso antes en los personajes y en su creación que en la historia en sí. Construir sus biografías me ayuda a hacerlos crecer y a dar profundidad a la trama.

CJ: Esa construcción de biografías tan minuciosa que realizas, ¿consideras que ayuda a proporcionar una voz propia al personaje?

CP: Es vital: cuantos más datos tengo sobre los personajes y más cosas sepa sobre ellos, mejor trabajo con ellos y puedo darles diferentes modos de hablar: sé como van a reaccionar, como interactúan. Es mucho trabajo previo, pero luego facilita la escritura. Merece la pena hacerlo.

Nicasia, la protagonista de “La Corte de los Espejos”

CJ: La Corte de los Espejos es una novela fantástica para adultos, aunque presenta muchas de las características propias de la novela negra: un crimen, una investigación, personajes llenos de sombras, una forma de hablar coloquial, intrigas políticas como reflejo de una sociedad decadente… Me recuerda a la reflexión de G. R. R. Martin sobre Juego de Tronos, que para él es como Los Soprano en una tierra fantástica. ¿Por qué crees que se produce esa intersección entre el género fantástico y la novela negra?

CP: ¡Porque son los géneros que más molan! (Es broma, es broma). Siempre he pensado que es imposible que una novela se limite a un género. Juan Ramón Biedma es un reconocido autor de novela negra y, sin embargo, en sus libros suele coquetear de un modo inquietante con lo esotérico y lo extraño. A veces llega a rozar el terror. La mayoría de las novelas de China Miéville son casi ensayos sociológicos. Victoria Álvarez escribe historias de aventuras, con fantasmas y sucesos paranormales. No creo en la “mezcla de géneros”, creo que más bien deberíamos dejar de intentar etiquetar las historias que leemos.

CJ: Cuando uno incluye la magia en el worlbuilding de su historia, corre el riesgo de que se le mire por encima del hombro, como si se tratara de un recurso que atenta contra la credibilidad de lo contado. En tu caso, no solo haces que tus personajes utilicen hechizos sino que diriges la historia a los adultos, no a lo niños ¿No te parece una decisión arriesgada? ¿Qué aporta la magia a una historia de claroscuros como La Corte de los Espejos?

CP: Los anglosajones hablan del “sense of wonder”. La magia está de un modo u otro en las historias fantásticas que me gusta leer, incluso en las más adultas y era algo a lo que no quería renunciar. No me imaginaba un mundo de hadas sin magia. No pensé en el público al que iba destinada la historia, pensé en lo que me gustaba leer a mí.

CJ: La pregunta del millón ¿qué te parece el panorama actual del género en nuestro país? ¿Por qué?

CP: Es prometedor pero me inclino por la cautela. Parece que las editoriales han visto que es un buen momento para el género, tenemos una generación de autores muy prometedora y están surgiendo nuevos sellos con apuestas muy interesantes, pero ahora hay que ver si cuaja: que los certámenes que están surgiendo se consoliden y que dejemos de ser esa “literatura menor” en la que los medios de comunicación y el entorno académico aun nos encasilla. Queda mucho camino por recorrer.

CJ: ¿De qué manera crees que han influido las redes sociales en la profesión de escritor? CP: El aspecto positivo es que puedes comunicarte con los lectores sin filtros. Recibes un feedback muy interesante, pero es un arma de doble filo: “tener presencia en las redes sociales” puede convertirse en una obligación ingrata, o en una obsesión que te quita mucho tiempo para escribir.

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