Todo lo que siempre quiso saber sobre los VerdHugos y nunca se atrevió a preguntarles

Existe en el vasto mundo de Internet un podcast de amantes de la literatura de fantasía y ciencia ficción que se hacen llamar a sí mismos los VerdHugos nominados a los premios Ignotus 2013 (concedidos por la AEFCFT) a la mejor producción audiovisual. Seguro que os suena el nombre y, si no, quedáis informados. Tras escuchar el podcast, que adopta el nombre de sus creadores, no consigue evitar que las preguntas se amontonen en nuestro cerebro después de degustarlo unas cuantas veces. ¿Son realmente cuatro los miembros de esta secta agrupación? ¿Son siempre los mismos, o hay miembros móviles (prohibido pensar mal)? ¿Cuáles son sus aviesas intenciones ondeando en las ondas digitales sus hachas afiladas cual opiniones?

Después de un análisis exhaustivo de la web del podcast, hemos aprendido que el podcast  nació el 29 de marzo de 2012. Lleva “recorridos” 30 post en su blog oficial, con tres temporadas de las cuales sea han grabado 3 emisiones en la primera, 4 en la segunda y 1 en la tercera temporada que podéis disfrutar en el enlace anterior . Hay que decir que desde el mes de julio han lanzado la iniciativa Sello VerdHugos para destacar aquellos libros del presente o pasado que, pertenecientes al género, sean considerados por sus cuatro miembros como excepcionales por su calidad. El podcast cuenta con logotipo propio diseñado por Javier Hansard que podéis descargar aquí  para personalizar el merchandising que sabemos estáis deseando conseguir.

Noches sin dormir, diazepam a granel, comprar a informantes, pagar sobornos y mover todos los hilos posibles para llegar hasta el meollo de la cuestión, han dado como resultado que identificáramos, localizáramos y emboscáramos a los miembros de esta pandilla.

Quiénes son los VerdHugos y qué hacen en su podcast

Elías Combarro, conocido en Internet como @odo, es profesor del Departamento de Informática, aunque imparte cursos a caballo entre esa asignatura y las matemáticas en la Universidad de Oviedo, la misma ciudad en la que reside. “Siempre me han gustado las matemáticas y la informática y, desde que tuve mi primer ordenador (un Spectrum) supe de algún modo que quería dedicarme a algo relacionado con la computación. Pero antes de eso quería ser escritor (mi amor por los libros es anterior, incluso, a mi amor por los ordenadores). Además, en la adolescencia, tuve una etapa en la que me olvidé un poco de lo de la informática y lo que quería ser era guitarrista de Heavy Metal. Hasta llegué tener un grupo (extremadamente amateur) del que luego salió gente que sí se dedicó a la música profesionalmente. Afortunadamente, pronto me di cuenta de mi escaso talento artístico y volví a mi idea inicial de dedicarme a las matemáticas. El mundo puede estar agradecido.”

Elías dirige con cerebro positrónico el blog Sense of Wonder (con versiones en inglés y español) porque “me apasiona hablar de libros y en mi entorno habitual apenas tengo posibilidades para ello. El blog me ofrece una oportunidad de compartir mi afición con otra gente que tiene intereses parecidos.” 

Sobre el podcast de los VerdHugos afirma que es “una tertulia entre amigos en la que hablamos, fundamentalmente, de literatura fantástica y de ciencia ficción, especialmente de obras recientes. Ah, y además lo grabamos y lo colgamos en Internet por si a alguien le interesa escuchar nuestras paranoias. Así que el principal objetivo es charlar sobre nuestro hobby común, que es la literatura fantástica, y pasar un buen rato haciéndolo. Como vivimos a muchos kilómetros unos de otros, no nos queda más remedio que hacerlo por Internet, así que aprovechamos para dejarlo grabado y compartirlo con otros que puedan tener las mismas inquietudes. El objetivo principal, pues, es divertirnos hablando de lo que nos gusta. El secundario, por supuesto, es la dominación mundial.”

Josep María Oriol @jm_oriol trabaja por cuenta ajena y vive en un pequeño pueblo de la Catalunya Central, Cervera. De no dedicarse a su profesión (cualquiera que sea) dice que “Tengo un problema, y es que me gustan demasiadas cosas, pero puestos a elegir yo preferiría ser millonario para poder dedicarme a mis hobbys a tiempo completo.” Él también ha caído en la fiebre bloguera y desde hace unos meses publica sus reseñas en Voracilector. “Me obligaron”, afirma al respecto, “yo no quería; dijeron que no daba trabajo. ¡Malditos mentirosos!”. Para Josep María el podcast “es un grupo de amigos, a los que les encantan los libros, especialmente la ciencia ficción y la fantasía, y nos lo pasamos de miedo hablando de ellos. Aunque lo hayamos centrado algo en los premios Hugo, en realidad es una simple excusa para charlar de libros.”

Miquel Codony @qdony se autodefine como un “culo inquieto”. Vive en Montcada i Reixac, es médico por formación aunque jamás ha tratado a ningún paciente y desarrolla su profesión en el Área de Salud Pública de la Generalitat, además de colaborar con una editorial (RBA) y realizar traducciones de libros y revistas relacionadas con la psiquiatría. Si tuviese que elegir otra profesión sería “Editor. Lo tengo clarísimo. Si volviera a nacer lo intentaría. De hecho, si volviera a nacer sería de letras.” Podéis conocer la opinión de Miquel sobre las últimas novedades del género en su blog La biblioteca de Ilium Cuando le preguntamos por dicho espacio nos contestó que “Lo cierto es que mi primer blog (Codonyades) es de 2007. También era de reseñas, en catalán, pero de cualquier cosa: libros, series de anime, películas, teatro… Lo mantuve un par de años, creo, me lo pasé muy bien y fue mi primer contacto con la blogosfera. Básicamente me sirvió para estrenarme y para acostumbrarme a escribir sobre lo que me interesaba, pero a día de hoy no puedo leer lo que allí escribí sin estremecerme. Eso es algo que me pasa mucho, cambiar de piel como las serpientes y no reconocerme en los restos de antes. Me harté, lo abandoné, y abrí la primera versión de La Biblioteca de Ilium, también en catalán y en Tumblr. Allí ya lo centré en la literatura fantástica pero era un sitio bastante caótico. Tumblr se me quedó pequeño, o mejor dicho no era lo más adecuado para un blog como el que yo quería mantener. Todavía, de vez en cuando, lo uso para recuperar alguna reseña antigua traduciéndola y actualizándola. Entonces pasó algo curioso. Yo siempre he dicho que una de las cosas que más me gustan del blog es la gente que me ha permitido conocer, los amigos y amigas que he podido hacer. Gracias a las redes sociales os fui conociendo a todos vosotros y me encontré que tenía que traducir mis reseñas para poder hablar de ellas. La red social que no conseguí hacer en catalán la hice en castellano, con lo cual me pareció lógico pasar a escribir en este idioma. Hacerlo en el mismo lugar me parecía raro, así que pensé trasladar la biblioteca a un nuevo lugar, cambiarle el nombre al Tumblr (ahora es La Ludoteca de Ilium) y empezar de nuevo. Me compré un dominio jugando con mi apellido e inauguré la nueva Biblioteca. Y me gusta mucho, me siento muy cómodo en ella. Ahora solo hablo de libros, especialmente de literatura fantástica, y me sirve para satisfacer un ansia que en mi vida “extrabloguera” tiene mala resolución. Sí me gustaría aclarar que la literatura fantástica es la que me hace sentir más implicado y la que me interesa más como género a trabajar, pero como lector me gusta leer (casi) de todo. De hecho, creo que mi top 10 de autores casi no entran en el género.”

Miquel define los VerdHugos como “es un podcast dedicado a la literatura fantástica y por el otro el nombre de un supergrupo, una de mis pandillas en este mundillo del género. No sé si lo saben, pero los cuento entre mis mejores amigos y pueden contar conmigo para lo que sea. Me refiero a la vida real. Siempre digo que el podcast es el programa que a mí me gustaría escuchar, no sé si los otros lo ven exactamente así. No me refiero a su calidad, sino a un podcast en castellano dedicado exclusivamente a la literatura fantástica. Hay otros, estupendos y con más solera que el nuestro, que tratan el género, pero siempre de una forma más amplia y dedicada no sólo a libros. Siempre había querido hacer un podcast y la verdad es que me gusta mucho la experiencia, espero que dure muchos, muchos años y que podamos hacerlo evolucionar a medida que aprendemos. El objetivo principal es pasar un buen rato hablando de libros. Como la logística de quedar en un bar es complicada lo hacemos vía Skype y, ya puestos, lo grabamos y lo compartimos. Vamos, que el principal objetivo es interno, disfrutar. Vamos, lo mismo que en el blog pero más divertido porque podemos hablar.”

Pedro Román @leemaslibros, el guapo de los VerdHugos según sus propias palabras, trabaja de informático y vive en Valdemoro. De no dedicarse a la informática, confiesa que le hubiera gustado ser “Rico. Catador de whisky. Doble de Peter North, o mitad. Escritor. Cualquier combinación de las anteriores.” Administra con mano templada el blog Leemaslibros que, según dice, es “un buen espacio para poder trabajar las propias ideas y airearlas antes de que se pudran o caduquen. Genera cierta obligación, pero también muchas recompensas.” Pedro define los VerdHugos como Verdhugo. (De or. inc.). m. Tuitero aficionado a la ciencia ficción y la fantasía. || 2. Cada uno de los episodios o podcast grabados en ocasión de los premios Hugo y que más tarde derivaron en todo tipo de grabaciones referentes a libros, novelas, historias cortas,etc. (véase entrada Primer verdhugo) || 3. Blog creado para la ocasión (véase también http://verdhugos.blogspot.com/). || 4. @qdony. || 5. @odo. || 6. @jm_oriol. || 7. @leemaslibros. El propósito del podcast es “Pasar un buen rato hablando de libros. Esperamos que nuestros santos oyentes, ante todo, disfruten y se diviertan. Si además logramos que conozcan algún buen libro, el objetivo estará más que cubierto.”

La génesis

Después de definir el objeto de estudio, o sea el podcast, nos empeñamos por tratar de averiguar la génesis de tan singular fenómeno comunicacional. Sospechosamente, todas las fuentes daban la misma versión de los hechos, lo cual no deja de ser inquietante cuanto menos.

Dice Josep María que coincidió con Elías y Miquel en una red social, aNobii, a principios de 2011 y, como no podía ser de otra forma, sus gustos los llevaron a la amistad.  Elías elabora y va más allá “al primero que conocía fue a Josep María Oriol, a través de la red social literaria aNobii. Me mandó un mensaje privado interesándose por saber dónde compraba yo los libros en inglés y fue un amor a primera vista 🙂 A Miquel Codony fui yo quien le mandó un mensaje, también en Anobii, para avisarle que unos libros de Elizabeth Bear que le interesaban (recordaba que él lo había escrito en un comentario de un post de Literatura Prospectiva) habían sido publicados en ebook. En cambio, a Pedro Román lo conocí en Twitter, precisamente por mi impía asociación con los otros dos proto-VerdHugos.”

Pedro reconoce que conoció al resto “A través de Twitter. Miquel fue el enlace. Los otros tres VerdHugos ya se conocían, pero yo sólo tenía contacto (singular) con Miquel. En algún momento de la prehistoria, Miquel y yo comentábamos nuestra opinión sobre un libro (cuyo título no recuerdo). Creo que estábamos más o menos de acuerdo en nuestra valoración, pero me refirió a dos personajes que él conocía y cuyo análisis de la novela era bastante distinto. Ese día descubrí lo que ya todos sabéis: que de libros no tienen ni idea, pero son muy simpáticos. El resto es historia.”

Miquel corrobora las versiones anteriores: “Tengo muy mala memoria para estas cosas… diría que al primero que conocí fue a Elías en aNobii, la red social de libros que usaba antes de pasar a Goodreads. Me envío un mensaje diciendo ‘he visto que dejabas un comentario en Literatura Prospectiva’ avisándome de como conseguir el New Amsterdam de Elizabeth Bear, creo, y en seguida pasamos al correo electrónico. Acabo de recuperar esos mensajes y eran largos y me encantan. Jo, me he emocionado. A Josep María le conocí a través de Elías, vía twitter, y recuerdo que me impresionaba lo mucho y lo bien que leía. Y a Pedro le conocí en twitter gracias a los libros de La Canción de Hielo y Fuego. Diría que fue mientras esperaba que saliera A Dance With Dragons, y que él me envió sus resúmenes. Pensé que había que estar muy colgado para preparar esos resúmenes.”

El nombre: la leyenda

Sobre a quién se le ocurrió el nombre del grupo y podcast, Elías dice que “aunque pudiera parecer que fue a Miquel, tengo que confesar que fue a mí. La idea del podcast surgió a raíz de nuestra participación como votantes en los premios Hugo. Cuando estábamos dándole vueltas a la idea, se me ocurrió el juego de palabras, se lo propuse a los demás y cuajó.”

Josep María respondió, algo azorado “Me pones en un compromiso, creo recordar que fue Elías”. 

Por su parte Miquel cuenta que Pues podría equivocarme, pero diría que a Elías. El éxito fue inmediato. Nos encantó el nombre. Poco más puedo decir. Bueno, podría hablar del poder de un nombre: puede parecer idiota pero me siento VerdHugo y visto su camiseta con gran orgullo. Y no estoy bromeando. Y me gusta la connotación de que no dejamos títere con cabeza, aunque digan las malas buenas que soy el VerdHugo bueno. Injurias.”

Pedro disiente y ofrece una versión distinta sobre el padre del célebre nombre: “Creo que fue Miquel. Ignoraron mi grandísima propuesta bilingüe (Los Hugonotes) como si fuera un tuit promocionado.”

Si ustedes piensan que las cuatro cabezas pensantes de los VerdHugos se conocen personalmente, están en un error. Pudimos saber que algunos de ellos aún no se han desvirtualizado. Pedro conoce: ¡A todos! En Barcelona conocí a Josep María y a Miquel; a Elías en el Celsius. Lástima de distancias.”

Elías cuenta que “Curiosamente los he ido conociendo en persona en orden inverso a como los conocí en el mundo virtual. El año pasado conocí a Pedro y este verano a Miquel, en ambas ocasiones en el Festival Celsius 232 de Avilés. Como Josep María aún no se ha animado a venir, aún tengo pendiente conocerlo.”

Josep María reconoce que a tenido la ocasión de ver en persona: “A Miquel y a Pedro, y ya hace demasiado tiempo que tengo pendiente conocer a Elías.”

Miquel tiene la suerte de conocer: A todos. A Josep María lo encontré, gracias a un ‘check in’ casual en Foursquare, comiendo en el puerto de Mahon durante unas vacaciones. Fue alucinante poder tomar un café con él allí. A Pedro le conocí cuando visitó Barcelona en su faceta de conferenciante y ya tengo ganas de que vuelva o de volver yo a Madrid o a donde sea y tomar unas cervezas en persona. Lo de Barcelona fue especial porque Josep también vino, fue un día alucinante. A Elías le he conocido este verano durante el Celsius 232 en Avilés. De hecho, era el motivo por el que más ilusión me hacía visitar el Festival y, retrospectivamente, sigue siendo lo mejor que pasó allí. Y no es poca cosa, porque todo fue alucinante.”

Para probar la veracidad de su estrecha relación, les fuimos preguntando por los gustos literarios de alguno de sus compañeros.

Para PedroJosep María se define por el nombre de su propio blog: voracilector. Lee a un ritmo mayor del que la industria editorial es capaz de publicar, así que tiene en su haber varios miles de lecturas.  Creo que esa misma velocidad de consumo le hace ser bastante abierto en cuanto al ámbito de sus lecturas, pues de centrarse en un sólo género acabaría con él en cuestión de semanas. Sus valores literarios son de amplio espectro, aunque si tuviera que apostar diría que para Josep María lo que prima en un texto es su peso específico: ya sea una novela, un ensayo o una biografía, el factor clave es que la historia sea sustancial, que la trama esté trabajada, que no se desmigue al abrirla. Todo lo demás cuenta para él, y mucho, pero ése es el peso que más hará inclinar su balanza.”

A Miquel le preguntamos por las preferencias literarias de Pedro: “Diría que cada uno de nosotros cojea de un pie dado —y el que más me costaría describir es el mío por ese principio humano de  vigas y pajas en ojos propios y ajenos— y Pedro no es una excepción. El de Pedro es el ojo del escritor y eso condiciona su forma de leer. Para él la Literatura es algo serio que se escribe con mayúscula y valora la sofisticación, la lírica y la pericia técnica más que otros aspectos vinculados con el argumento propiamente dicho. No estoy convencido al cien por cien de lo que acabo de decir, sobre todo si pienso en su profunda aversión, que raya la fobia, a los spoilers. Es esclavo del lenguaje, indefenso ante un buen giro de frase, en busca eterna del párrafo perfecto. Es impaciente ante los defectos de estilo, que para él pueden destruir por completo la viabilidad de una obra. Es tan duro (esto es importante) con los libros de los demás cómo con las cosas que él mismo escribe. Es un escritor, vaya, El Escritor del grupo, y el que más puede enseñar de cómo se escribe. El suyo es uno de los criterios lectores que más respeto y que con más atención atiendo, aunque creo que nuestras ponderaciones de las virtudes o defectos de muchos libros son diferentes.”

Para Elías: Miquel es un lector intersticial. No se ata a ningún género, pero le gusta un poco de todos. Además, tiene la capacidad de sacar algo bueno de (casi) cada libro y disfrutar con ello, algo que admiro. Algunos de sus autores favoritos de literatura fantástica son Elizabeth Bear, Patrick Ness y China Miéville, pero es difícil decir sólo unos pocos, porque tiene un abanico muy amplio.”

Cuando interrogamos a Josep María por los gustos de Elías, nos contestó que Elías quizás es el que tiene los gustos más definidos. Le gusta especialmente la ciencia ficción dura, como por ejemplo Greg Egan o Peter Watts, aunque no sólo eso también le gusta la fantasía, pero ésta tiene que ser muy consecuente con los planteamientos que ha elegido el autor, aquí creo que Tim Pratt y Brandon Sanderson son de sus favoritos.”

Ropa sucia y demonios en el armario

Nuestro ansia por profundizar en los secretos mejor escondidos del podcast nos llevó a proponer a los cuatro miembros de este grupo que recordaran situaciones memorables de las grabaciones.

Elías respondió que hay muchos momentos divertidos. “Si habéis escuchado los teasers que publicamos de vez en cuando, habréis podido comprobar que nos lo pasamos muuuuuuuuuuuy bien grabando. Pero en concreto recuerdo un momento en el que cierto comentario de Pedro nos tuvo riendo sin parar cosa de diez minutos. Había una cierta frase en el guión que tenía que leer Miquel que pensamos que no podríamos grabar, porque cada vez que llegaba a ella nos daba la risa floja. Pero en general lo pasamos muy bien, tanto en la charla que tenemos antes de grabar un episodio como en la grabación en sí. Y creo que se nota.” 

Aunque nos cueste creerle, Josep María afirma que “No hay momentos bochornosos en el podcast. Somos muy profesionales, como mucho alguna vez que te despistas y no sabes de qué están hablando los demás cuando te toca entrar; sí, queda un poco mal, pero luego lo cortamos y nos quedamos tan anchos.”

Miquel se queda sin palabras, por una vez y sin que sirva de precedente, y confiesa que “Lamento el desengaño pero… no hay ningún momento embarazoso”.

Por último, Pedro cuenta que lo más inesperado que le ha sucedido en el podcast es Que me hagan una entrevista está bastante arriba en la lista, pero lo más inesperado para mí fue la colaboración como lector editorial para RBA.”

Quiero agradecer a Elías, Josep María, Miquel y Pedro (riguroso orden alfabético) su disponibilidad a la hora de contestar a las insidiosas preguntas de esta bloguera. Su presencia habitual en las redes sociales, su buen humor y facilidad para encajar bromas y chistes, y sus conocimientos tan diversificados sobre la literatura de género son los que hacen que para servidora y para el blog sea una gozada interactuar con ellos. Me da igual si parezco más pelota de lo habitual: es un talento natural del que me jacto (¡siempre quise utilizar el verbo “jactar” en una frase!). Lo cierto es que tenemos la enorme fortuna de conocerlos virtualmente y esperamos, algún día, poder decirles en persona lo mucho que admiramos su saber y su apoyo al género. Eso, y compartir unas birras…

Una colección muy “Sui Genesis” del sello Fata Libelli

El desembarco en el panorama editorial español del sello Fata Libelli http://fatalibelli.com es una de las mejores noticias que se han dado en el sector en las últimas semanas. Utilizando un modelo de suscripciones, publica títulos en formato digital -sin DRM- pertenecientes a la ciencia ficción y la fantasía, proponiendo compilaciones a buen precio de relatos traducidos del inglés. Susana y Silvia son las fundadoras, promotoras, gestoras, traductoras, blogueras, editoras y almas mater de esta iniciativa que comenzó su andadura oficialmente hace ahora unas semanas con la publicación de Sui Generis una colección de relatos weird que os recomendamos desde aquí. En concreto este libro recoge los cuentos “La señora Medianoche” de Reggie Oliver, y “THYXXOLQU” de Mark Samuels, además de la novella “Ynys-y-Plag” de Quentin S. Crisp.

Lo extraño que se cuela por las grietas de la realidad

Sui Generis comienza con “La señora Medianoche”, el relato de Reggie Oliver que actualiza las historias de fantasmas con un estilo que a mí me ha recordado a la prosa macarra e incisiva de Martin Amis. En realidad es una imagen panorámica de los vicios de la sociedad actual –el materialismo, la superficialidad, el individualismo maximizado- encarnados en la figura de un protagonista que es hombre de éxito en decadencia y que caerá en las garras de una demencia de regusto proteico, si se me permite. Oliver consigue deslizar en la existencia completamente insustancial y banal del personaje principal suficientes elementos perturbadores como para que el final resulte verosímil, dentro del género fantástico-terrorífico en el que se enmarca. Para un análisis eficaz y completo de las referencias del cuento, os animamos a leer este post del blog El Almohadón de Plumas.

Después de abrir boca con Oliver, un hor d´ouvres muy apetecible, llegamos a los entremeses con “THYXXOLQU” de Mark Samuels. Uno de los aspectos más encantadores de este texto es que utilice la publicidad (soy Publicista, por si no lo habíais adivinado) como vehículo maligno de una extraña enfermedad que sacude a la sociedad. De nuevo nos hallamos ante uno de los aspectos más interesantes para mí del género weird: la utilización de elementos fantásticos como forma de crítica social. Es llamativo que sea precisamente la capacidad de comunicación la que se vea en peligro, en un momento en que se han disparado los medios a través de los cuáles podemos relacionarnos directamente con otras personas. El cuento incide sobre ese aspecto y sobre el peligro a la sobre-exposición comunicativa, aunque lo haga de una manera sutil, casi velada, utilizando la enfermedad idiomática que el protagonista primero observa y luego adquiere.

Terror esencial

Hay sensaciones que uno guarda para sí mismo porque son tan estremecedoras y privadas que exponerlas sería algo así como mancillarlas. Eso es lo que a mí me sucede con la soledad, que tiene una dimensión íntima que hace que contar cualquier cosa relacionada con ella resulte casi impúdico. El cuento de Quentin S. Crisp es perturbador porque describe de una manera metódica y precisa esa dimensión privada de la que hablaba. Mientras lo leía, no podía parar de horrorizarme. Es tan exacto en sus descripciones de los estados de ánimo asociados con el aislamiento y la introversión que asusta… por lo menos, lo consiguió conmigo en unas pocas páginas, como si el tal Crisp me conociera de una manera que ni yo mismo lo hiciera y lograra narrar emociones enterradas y vigiladas para que no remontasen a la superficie. Os parecerá que estoy exagerando, pero os aseguro que estoy más cuerda que nunca.

La historia del fotógrafo que permanece unos días en el pueblo galés de Ynys-y-Plag, el título del relato, para tomar imágenes de la naturaleza está escrita en su comienzo como si fuera una especie de diario, aunque enseguida descubrimos que se trata del prólogo a una nueva edición de un libro de instantáneas. Lo que comienza como una explicación del trabajo realizado se convierte en una historia donde la mitología local, aquella formada por seres medulares que poco tienen que ver con otros panteones populares. Me refiero a criaturas que representan los temores esenciales del ser humano como son la locura y la alienación y que se presenta en forma de maldad sin aditivos ni colorantes. Lo más inquietante de esta novela corta es el contraste entre un estilo pulcro de descripciones minuciosas con una trama que no arranca hasta la mitad de la historia. La manera en la que el narrador, en primera persona, parece distanciarse de lo narrado resulta a veces sobrecogedora. Su falsa frialdad y aparente objetividad se oponen, en mi opinión, de manera intolerable –entiéndase como “intolerable” como “extremo”- con la profundidad de las emociones descritas.

Decir que “Ynys-y-Plag” me gustó sería faltar a la verdad porque mi deleite va más allá. Me atrajo desde las primeras líneas, me repelió en otros momentos y fui leyendo a trompicones, con la extraña sensación de que era el autor el que estaba leyendo dentro de mí. En realidad, creo que podría definir mi relación con este relato como el de una ventana abierta desde el otro lado que yo ya no soy capaz de cerrar por mucho que lo intente, para evitar esa corriente aire gélido que penetra. Ojalá haya otros textos capaces de removerme las entrañas, como mi amigo Miquel dice, de esta manera. Lo recomiendo vivamente pero advierto que puede tener efectos secundarios si el lector es sensible. Yo, desde que la leí, no salgo sola al jardín.

Creo que la labor de los traductores Silvia Schettin y Raúl García Campos ha servido no solo para hacer justicia a la calidad de los textos sino para, si cabe, acentuarla. En cuanto a la elección de las historias que componen esta recopilación, su acierto estriba en la variedad de temas, en la intensidad de la inquietud que provocan y en la aptitud literaria de los autores, grandes desconocidos para mí hasta el momento que no lo serán más, si puedo evitarlo.

Fata Libelli apuesta fuerte con Sui Generis y creo que sale ganando al ofrecer textos diferentes, poco conocidos para el público de habla española, tratados con mimo desde el punto de vista editorial y de la traducción. Esperamos con ansia Hic sunt dracones: ‘Sueños imposibles’ y otras historias de Tim Pratt, el  próximo título de esta editorial que tiene prevista su salida este mismo mes.

El poder del olvido en la última novela de José Antonio Cotrina

Este pasado verano me he dedicado casi exclusivamente a leer y comentar obras de autores españoles. La culpa, como siempre, es del blog, que dice estar pasando por una fase en la que solo se interesa en descubrir escritores de género en nuestro país y yo, por una vez y sin que sirva de precedente, me he unido a su proyecto.

Después de digerir La chica zombie de Laura Fernández, Diástole y Cenital de Emilio Bueso, y Danza de Tinieblas y Memoria de Tinieblas de Eduardo Vaquerizo, nos hemos topado con La canción secreta del mundo de José Antonio Cotrina. ¿Una novela juvenil? os preguntaréis patidifusos. Bueno, la propuesta de Laura Fernández también lo era en cierta forma y me gustó mucho.

Tengo que reconocer que inicié la lectura de La canción secreta del mundo (Hidra Editorial) con muchas reticencias porque la premisa inicial estaba muy trillada: la adolescente inteligente pero atractiva que vive en un entorno protegido, con una familia cariñosa y optimista que la apoya incondicionalmente y un novio enamorado hasta las trancas.

Me imaginé Crepúsculos, Sin Límites, Cazadores de Sombras y demás obras enmarcadas en el subgénero conocido como “romance paranormal para jóvenes”. Me pregunto si la diferencia con el romance paranormal para adultos estriba en la edad de la protagonista. Fijaos que digo “la protagonista”, que suele ser uno de los axiomas de este tipo de literatura.

Ariadna, el personaje principal, no se diferencia de las Bellas, Noras o Clarys de turno que, tras encuentros con mozuelos extraordinariamente atractivos, se dan cuenta de que son de todo menos normales. Detrás de sus vidas corrientes y molientes se esconden oscuros secretos sobre su verdadera identidad. En las primeras páginas de La canción secreta del mundo me preguntaba yo qué demonios hacía leyendo una historia así, repleta aparentemente de todos los estereotipos del género. Un blog amigo, Sense of Wonder, me convenció de que no me dejara impresionar por el comienzo y me animó a seguir leyendo.

Entonces llegaron las primeras muertes y me di cuenta de que ésta no era una novela que se pareciera a las otras sagas juveniles edulcoradas. Esta obra trata del poder del olvido como terapia para sobrevivir a una de las peores maldiciones que un ser puede padecer. Cuanto más leía sobre Ariadna (atención con los spoilers) más me acordaba de los einherjar de la mitología nórdica, aquellos guerreros que tras morir en el campo de batalla resucitaban en el Valhalla y servían como ejército de los dioses, reviviendo tras cada muerte.

El viaje de Ariadna por su propia memoria hasta recuperar su verdadera identidad es una bajada sin paracaídas a los infiernos, pero en el caso de Cotrina, no hay lugar para los finales felices, ni siquiera para los desenlaces amables en las escenas. Aparte de la profusión de seres mágicos que habitan el mundo paralelo al cotidiano, reflejo lunar de nuestra realidad, me ha llamado la atención la prosa envolvente y cautivadora del autor, capaz de transmitir sentimientos y sensaciones de manera atractiva y entretenida sin forzar el lenguaje con juegos de palabras gratuitos.

La desesperación es otro de los temas que se tratan en la novela. Cotrina es capaz de describir la riqueza tonal de esta emoción, muy bien anclada en una protagonista adolescente, puesto que esa época de la vida es rica en sentimientos exaltados y melancólicos. Los personajes son totalmente atípicos pues presentan matices que los alejan de los malvados o justos a los que estamos acostumbrados, aunque haya villanos del tamaño de continentes. Y es que se podría decir que los juicios morales se suspenden ante las personalidades que Cotrina modela, porque hay motivos para que cada uno actúe de acuerdo a su naturaleza, que diría Aristóteles.

En realidad esta obra es la suma de una serie de mentiras muy bien contadas:

1)   No se trata de una novela juvenil o, por lo menos, yo no la calificaría de “juvenil” a pesar de que la protagonista sea adolescente. Es como si dijéramos que Entre Extraños de Jo Walton está dirigida a un público joven. Creo que se trata de una obra dirigida a una audiencia más madura, aunque los jóvenes puedan disfrutarla.

2)   Nadie canta. A pesar del título, no encontraréis escenas de karaokes, Eurovisiones o concursos de talentos musicales.

3)   No existe “el mundo”. En esta novela hay al menos dos y, en el mundo mágico, las reglas del juego no se pliegan a la lógica.

4)   Todas las casas tienen ventanas. En esta novela, hay una que no las tiene. Procurad no entrar nunca en ella, aunque os inviten.

Yo definiría La canción secreta del mundo como una novela atípica que no es lo que parece, pero que tampoco engaña en ningún momento al lector. Simplemente se sale de los cánones establecidos en el sub-género en el que se la enmarcaría, si no fuera tan sui géneris. Cotrina lo hace con un estilo propio, sin concesiones, pero evitando confundir a la audiencia. Personalmente, he disfrutado enormemente con una historia muy diferente a la que se planteaba en las primeras páginas y que, además, está bien escrita. Solo deseo que no tengamos que esperar mucho tiempo para leer la continuación y que Ariadna nos siga enredando en su historia.