«Repro» en Cuentos de Medusa vol. II

La editorial Amor de Madre acaba de lanzar al mercado Cuentos de la Medusa vol. II, una recopilación de trece relatos de autores/as comprometidos con el feminismo y la representación de los colectivos LGBTQ+. Nombres como Luna Miguel, Aránzazu Ferrera,  Cynthia Veneno, Inmaculada Pérez Parra, Margaryta Yakovenko, Darío Gael Gómez de Barreda, África Vázquez Beltrán, Ajla Henic, Eleazar Herrera, Atenea Bioque, Beatriz Sevilla y una servidora comparten páginas con escritoras de la talla de Pilar Pedraza.

A continuación podéis leer el inicio de la historia, que podéis disfrutar en su totalidad en la antología. En ella hablo de las «Repro», reproducciones de seres humanos utilizadas para realizar tareas específicas y, en el caso de la historia  que nos ocupa, para participar en realities en los que solo puede quedar vivo un ganador. En esta historia de ciencia ficción no se desvela ni la identidad ni la orientación sexual de los personajes, a través de un lenguaje seleccionado muy cuidadosamente.

cuadernos de medusa vol. II.jpg

 

Repro

“Repro: (Genética). Forma coloquial del término «reproducción». Dícese de seres que resultan de reproducir o copia un original.”

Diccionario Actual del Lenguaje Humano Terrestre y sus Variantes Exoplanetarias (DALHUTVE). Última Edición

 

El ser humano no está configurado para la vida en el vacío. Su fisiología y funciones vitales requieren de unas condiciones muy específicas en términos de temperatura, presión, mezcla de gases y gravedad para poder ejecutarse correctamente. Si cualquiera de estos parámetros no presenta los valores adecuados, la criatura humana da error. M3F12T0 lo había comprobado muchas veces y aún le sorprendía que algunos individuos de esta especie se empeñaran en viajar por el espacio en sus ridículas naves sublumínicas, esas frágiles carcasas que cualquier micrometeorito sideral agujerearía sin mucho esfuerzo. Criaturas diminutas con ambiciones gigantescas que se creen capaces de colonizar cualquier roca que tenga las mismas proporciones que su insignificante planeta: una pelota colgada en mitad del espacio de un colorido verdiazul que contrasta con la negrura que la rodea.

Eso volvía a pensar mientras M3 activaba el protocolo de identificación de la nave que acababa de entrar en su campo de cobertura, y T0 realizaba un rápido escaneo preliminar de las formas de vida orgánicas y artificiales para comenzar a organizar los recursos necesarios en la estación. Era un proceso aburrido pero rápido y suponía un cambio en la inercia que dominaba la vida de la estación.

Cuando no recibía visitas, la estación de abastecimiento M3F12T0 debía comprobar el correcto funcionamiento de todos los sistemas, una y otra vez, en lo que parecía un bucle infinito. Así, las luces se encendían con cierta periodicidad y, a pesar de que la estación estuviese vacía, se accionaban escotillas, se redireccionaban las antenas, se medían los niveles de los gases en los tanques, se verificaba la red eléctrica, etc. La lista era larga y monótona y M3 podía hacerlo sin prestar más que un 0,0023% de su atención.

La llegada de un vehículo con cargamento humano suponía quebrar la inercia y solía despertar el interés del resto de componentes de M3F12T0 porque, además, implicaba la posibilidad de interactuar con otras inteligencias. Cualquier cosa que pudiera sacarle del sopor automático y le ayudara a vencer el aburrimiento en el que se sumergía a diario (el tiempo seguía contabilizándose en

El vehículo que se aproximaba se identificó como al-Kitab859 y solicitó permiso para atracar en uno de los andenes. Era una unidad de navegación terrestre de pequeña capacidad, con una tripulación compuesta por once formas orgánicas humanas, una forma artificial y varias decenas de dispositivos audiovisuales básicos. M3 lanzó la maniobra de atraque en cuanto T0 detectó una suculenta transferencia de terabytes que mantendría las subrutinas ocupadas durante las largas temporadas en que la estación estaba en suspenso.

De la nave llegó una curiosa petición de desembarco: a primera vista, se trataba de un pase estándar para toda la tripulación, pero a M3F12T0 le extrañó que la duración no apareciese contabilizada en las habituales horas terrestres, sino en «periodos de máxima audiencia», una unidad de la cual no tenía referencias.

M3 había iniciado los procesos de soporte vital para facilitar un desembarco armonioso de la tripulación: la composición del aire era la adecuada, se había suspendido la gravedad cero, la presión había alcanzado los niveles tolerables para la constitución humana, y las impresoras de alimentos estaban preparadas.

La escotilla principal del al-Kitab859 se abrió en el hangar desierto y once formas descendieron en fila, acompañadas por una flotilla de minicams, que se desperdigaron por las estancias de avituallamiento como una infección se propaga en un organismo sano: visitando cada sala, recorriendo todos los pasillos, inspeccionando cada recodo. Para M3F12T0, fue como si le invadieran por primera vez, como si un elemento no deseado, multiforme e imprevisible se hubiera colado en su programación. Después de varios intentos, y tras recuperar cabellos a través del sistema de ventilación, T0 no pudo detectar información genética que diferenciase a ninguna de las formas humanas y eso despertó automáticamente a F12.

[…]

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